EL CARÁCTER DE UN BUSCADOR DEL ESPÍRITU SANTO
“1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En
tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el
santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en
mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. 5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con
labios de júbilo te alabará mi boca, 6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en
las vigilias de la noche. 7 Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido. 9 Pero los que para destrucción buscaron mi
alma Caerán en los sitios bajos de la tierra. 10 Los destruirán a filo de espada; Serán porción de los
chacales. 11 Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca
de los que hablan mentira será cerrada.” Salmos 63:1-11
INTRODUCCIÓN. El título de este Salmo nos dice cuándo y dónde fue escrito: “Cuando el autor se
encontraba en el desierto de Judá” Probablemente en los vados del desierto “Mirad, yo me detendré
en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso” 2 Sam. 15:28
Incluso en Canaán a pesar de ser una tierra fértil y bien poblada había desiertos, lugares menos fértiles
y menos poblados que otros. Así pasa en el mundo, aun en la iglesia, pero no en el cielo, allí el desierto
florecerá como la Rosa.
Los mejores y más amados hijos de Dios pueden a veces verse como confinados a un desierto. Hay
salmos apropiados para un desierto y hemos de dar gracias a Dios de que el desierto en que nos
hallamos es el desierto de Judá, no el desierto del pecado. Algunos estudiosos lo clasifican entre los
salmos de confianza. El salmista se encuentra en una situación difícil, pero esta situación produjo uno
de los más hermosos cánticos para nuestra inspiración y edificación, como veremos en seguida:
I. ANHELO PROFUNDO POR DIOS.
“1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En
tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en
el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 4 Así te
bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.” Vrs. 1-4
A. Con una fe viva y activa. “¡Dios, Dios mío eres tú!” ¡Qué privilegio poder decir esto! El que
más conoce a Dios más lo busca.
B. El salmista no es un extraño para Dios, es un amigo anhelando más la comunión con El. “mi
alma tiene sed de Dios”. Vr. 1b Alma y cuerpo indican que todo su ser desea la comunión con
Dios
C. “La tierra seca y árida donde no hay aguas” Vr. 1c Expresa la situación interior y espiritual del
salmista que debido a una adversidad se halla como en un desierto.
D. Antes el salmista había tenido una experiencia con Dios en el santuario. “Así como te he
mirado en el santuario” Vr. 2b Esa experiencia en la congregación provee el trasfondo para la
comunión con Dios aun cuando se halla en una situación de crisis.
E. Anhela salir del desierto, no para volver a los placeres y comodidades de la corte, sino para
tener acceso al santuario, no para ver allí a los sacerdotes ni las ceremonias del culto, sino
“para ver el poder y la gloria de Dios.” Vr. 2a
F. El salmista nos da una enseñanza importantísima. Nuestra experiencia con Dios en el
santuario nos prepara para la comunión con Dios en circunstancias difíciles. Debemos
experimentar su poder y su gloria cuando nos reunimos para adorarle. Esa experiencia moldea
e influye muy positivamente en la vida.
G. ¿Por qué bendecía David a Dios? “Porque mejor es tu misericordia que la vida” Vr. 3a Dios
quiere que su pueblo disfrute la vida, pero más importante todavía es su amor, por eso hay
mártires en la iglesia. Esta verdad la debemos expresar con nuestros labios mediante la
alabanza.
II. PLACER Y DELEITE CON DIOS.
“5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. 7 Porque
1
has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8 Está mi alma apegada a ti; Tu
diestra me ha sostenido.” Vrs. 5-8
A. ¿Con qué placer y deleite deseas bendecir a Dios? “Como de Meollo y de grosura será
saciada mi alma” Vr. 5a, no solo de pan que nutre el cuerpo, sino del manjar celestial que
alimenta al alma, la comunión con Dios sacia el alma. Pues los anhelos más íntimos del alma
se sacian solamente con Dios”
B. “Y con labios de júbilo te alabará mi boca” Vr. 5b El júbilo que es casi un grito, enfatiza el
deleite en adorar a Dios. Dice Calvino: “Que los creyentes, aunque sufran pobreza y
persecución, pueden tener gozo, pues les va bien en el sentido mejor de la frase, porque Dios
es su amigo”
C. “Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche” Vr. 6
En mi cama y en las vigilias de la noche. Puede indicar otra época de sequedad (falta de
sueño, insomnio) cuando uno se queda despierto toda la noche. ¡Qué buen tiempo para
meditar, recordar lo que Dios ha hecho, alabarle y orar! Cuando huye el sueño de nuestros ojos,
sea por dolor del cuerpo o la preocupación del alma, nuestro espíritu puede descansar
pensando en Dios.
D. La expresión “en la sombra de tus alas me regocijaré” Vr. 7b se usa en la biblia como
símbolo de protección de Dios. Su sentido es el de los polluelos que se refugian y se
resguardan bajo las alas de la gallina. Debemos recurrir a él en momentos de gran peligro como
los polluelos que recurren a su madre.
E. “Mi alma está apegada a ti” Vr. 8a En tiempo de peligro se agarra de Dios, se aferra como
un niño a su madre y le sigue de cerca, puede alabar a Dios y estar seguro porque Dios lo
sostiene. Todo creyente en Dios puede disfrutar de la misma protección.
III. SEGURO BAJO EL CUIDADO DE DIOS.
“9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la tierra. 10 Los
destruirán a filo de espada; Serán porción de los chacales. 11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.”
Vrs. 9-11 David avizoraba sus victorias de la manera siguiente:
A. Que sus enemigos habían de perecer. “Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán... en los sitios bajos de la tierra” Vr. 9 Lo buscaban para matarlo, no se contentaban
con arrebatarle la corona, sino que intentaban por todos los medios quitarle la vida.
B. David veía por fe, que los que así le perseguían no solo habían de caer, sino que caerán
en el peor lugar. “Caerán en los sitios bajos de la tierra” Vr. 9b En las profundidades de la
tierra, (el seol) su enemistad hacia David les acarrearía la muerte.
C. El arma que querían usar contra él (la espada) sería el instrumento de su propia destrucción
y sus cuerpos serían comidos por los chacales. “Los destruirán a filo de espada” Vr. 10
D. David saldría al fin victorioso, volvería a ocupar el trono. “el rey se alegrará en Dios” Vr. 11a
la victoria de David sería el consuelo de sus amigos. “Será alabado cualquiera que jura por él”
Vr. 11b
E. Cuando uno sirve a Dios es cuando sufre más ataques. Pero el que confía en Dios está
seguro de su victoria. Por lo contario, la boca de los que hablan mentiras, será cerrada
(enmudecida) especialmente la boca de los que juran en falso por el nombre de Dios para
engañar y defraudar. Estos quedarán reducidos en el seol al más completo silencio.
CONCLUSIONES:
1. Hay pocas personas que tan ansiosamente buscan a Dios, otras lo hacen de manera superficial,
religiosa y convencional (Por costumbre e interés).
2. La señal característica de los que buscan a Dios es el hambre y la sed de su alma. El lenguaje
de su alma y corazón es “mi alma tiene sed de Dios”.
3. Movidos por esa sed, se anticipan el alba. “De madrugada te buscaré”. Son pocos los cristianos
que buscan a Dios desde la madrugada, la mayoría o bien se olvida o le da el tiempo que le sobra.
4. La tierra seca, árida y el desierto, representan a corazones y almas vacías que no tienen paz,
gozo celestial, amor divino y esperanza.