Monografia, Pensamiento Teologico Adventista
Monografia, Pensamiento Teologico Adventista
Coordinació n de Teología
EL SABADO
Métodos de Investigación
Por
Julio Cabeza
Ricardo Juric
Fundamento Bíblico 4
Apó stoles
Organizació n Formal 12
Reforma Protestante 13
día de reposo
hombre
Conclusión 17
Índice
2
Introducción
El presente estudio tiene por objetivo proporcional una visió n general de las
enseñ anzas del sá bado. No obstante, es un día especial dado por Dios a los hombres, un día
en que podemos celebrar, compartir y disfrutar con nuestros seres má s cercanos, un día en
el cual debemos compartir las buenas nuevas de salvació n; el sá bado fue dado por Dios para
que sea una delicia, santo y honorable. Debe ser un gozo cada semana al llegar este día, y
que la familia reunida alabe al señ or con alegría y regocijo. Todos aquellos que aman al
señ or deben hacer de esto una realidad, no solo para obtener las bendiciones de Dios, sino,
porque nos ayuda a tener una visió n correcta y clara del cará cter de Dios, lo cual nos
ayudara a que Señ or pueda perfeccionar nuestro cará cter cristiano a fin de alcanzar la vida
eterna.
En un mundo en el que las cosas y los compromisos son casi má s importantes que la propia
vida, la observancia del sá bado bíblico es de una relevancia incalculable. Este día representa
una ruptura con la tiranía de las cosas y la rutina de la vida, para proporcionar un tiempo
Elena G. de White afirmo: Y el Señ or dice: “Si retraes del sá bado tu pie, de hacer tu voluntad
Jehová ” a todos los que reciban el sá bado como señ al del poder creador y redentor de
3
Cristo, les resultara una delicia. Viendo a Cristo en él, se deleitan en él. El sá bado les indica
Fundamento Bíblico
creació n. Las escrituras dicen: “hizo memorables sus maravillas” (Sal 111:4) 1“las cosas
invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creació n del mundo,
siendo entendidas por las cosas que son hechas” (Ro 1:20)
sá bado. El reposo del séptimo día es la suprema culminació n de la creació n, por cuanto da
encuentra cansado. (Is 40:20), sino porque se deleita en la compañ ía de sus hijos. De todos
los días de la creació n, Dios ú nicamente “bendijo” y “Santifico” el séptimo, indicando con
ello que le pertenece de modo muy especial. La bendició n del séptimo día se halla
directamente vinculada con la santificació n del sá bado, que reaparece en (Ex 20: 8-11)
como parte del cuarto mandamiento. Sin embargo, el reposo sabá tico no tiene origen en el
semana de la creació n.
1
Sal 111:4. RV60
4
La primera referencia al séptimo día está en Génesis 2:1-3. Allí explica lo que hizo Dios,
después de los seis días de la creació n: “y bendijo Dios al día séptimo y lo santifico, porque
en el reposo de toda la obra que había hecho en la creació n. Por haber reposado en sá bado,
es decir, que lo puso aparte para un uso santo. Y lo dio a Adá n como día de descanso, era
evidente para esta pareja que el sá bado fue el primer día completo de existencia, en el cual
historias que explican el origen del sá bado. Una de las teorías má s destacadas referente al
origen del sá bado es en torno a la época de Moisés. Saturno. La teoría del origen mosaico
periodos de siete días relacionados con el planeta Saturno y las fases de la luna. Una antigua
teoría, hace derivar el sá bado del antiguo testamento del día de Saturno observado por los
kenitas, una tribu con la que moisés entro en contacto por matrimonio en ocasió n de su
Se ha dicho que el día dedicado a Saturno era un día tabú en el que los kenitas, que
trabajaban los metales, no encendían sus hornos de fundició n. Los Israelitas habrían
adoptado el día tabú kenita y habrían extendido sus requerimientos a todas las demá s
tareas domésticas. El error bá sico de esta hipó tesis está en que se apoya en el supuesto de
que los kenitas tenían una semana de siete días dedicados respectivamente a los dioses
planetarios.3
2
Samuele Bacchioccch, Reposo divino para la inquietud humana (Springs, Michigan, FL:
Universidad Pontificia Gregoriana, 1993). 25
3
Bacchiocch, Reposo divino para la inquietud humana, 26.
5
Sin embargo, hay otros intérpretes. Por ejemplo, el asirió logo alemá n Friedrich Delitzsch
cree que el sá bado se originó en Babilonia. Julian Morgenstern cree que la observancia
surgió en el contexto de la cultura agrícola cananea. Por otro lado, Cuthbert A. Simpson
alega que el sá bado era una reminiscencia de la supuesta “adoració n de la diosa luna” por
los propios irrealista en sus peregrinaciones nocturnas por el desierto. Al mismo tiempo,
Paul K. Jewett refleja la teoría popular de que Dios instituyo el sá bado solamente después
traducido quiere decir “Reposo”, la palabra sá bado que usamos en españ ol para señ alar al
séptimo día fue tomada del hebreo “Sabbath”, es el nombre propio dado al séptimo día.
Cuando hablamos del lenguaje notamos que, en cualquier diccionario comú n, si buscamos el
Si recorremos la historia de Israel durante la opresió n del cautiverio egipcio (Exo. 3:7-9)
mandamientos de Dios que incluían la observancia del sá bado. (Exo. 16:25-28). El éxodo de
Israel en Egipto tenía un objetivo y era restablecer los sistemas sacrificiales (Exo. 3:18) y la
No obstante, vemos como faraó n actuó negativamente, faraó n no quería oír nada de
cualquier adoració n, el creía que el pedido solamente era para buscar días feriados para el
pueblo, o días de descansos para sus labores.5 Después de salir de Egipto los israelitas
4
Alberto Timm, El sábado en las escrituras (Buenos Aires, Argentina, FL: Asociació n Casa
Editora Sudamericana, 2010), 21.
5
Alberto, El sábado en las escrituras, 31.
6
llegaron a Sin, donde el Señ or los comenzó a alimentar con mana, con la intenció n de
probarlos si andarían en su ley o no (Exo. 16:4). En este relato aparece por primera vez la
palabra “sá bado” en todo el Antiguo Testamento. (Exo. 16:23), y su contenido es de suma
(Exo. 16:25-30).
El sá bado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a
conocer al hombre en el Edén, y como los demá s preceptos del Decá logo, es de obligació n
imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo
declara: “Hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley.” Así
que mientras duren los cielos y la tierra, el sá bado continuará siendo una señ al del poder
del Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios.6
El sá bado llego a ser una señ al del pacto divino (Exo. 31:12-17) aquí el propó sito de esta
personales, sino en la acció n divina. Esta santidad queda profanada cuando no se reconoce
el sá bado. Sin embargo, observar y vivir el sá bado es una señ al del pueblo santo de Dios, el
sá bado es una señ al externa, visible y perpetua, entre Dios y su pueblo, de que él es su Dios
y santificador, y de que ellos son el pueblo de su pacto y le pertenecen (Ez. 20:12-20) una
monumento recordativo de la obra de la creació n, es una señ al del amor y del poder de
sá bado (Exo. 20:20) estas declaraciones aparecen en un contexto que reitera las vivencias
6
Elena White, El deseado de todas las gentes (Doral, Florida, FL: IADPA, 2013), 255.
7
de Israel en el desierto al momento del éxodo; sin embargo, tiene una clara conexió n con
éxodo 31: 13-17, donde se presenta al sá bado como una “señ al” de la santificació n del
pueblo de Dios.7
creador. En el canto de las aves, el murmullo de los á rboles, la mú sica del mar, podemos oír
todavía esa voz que hablo a Adá n en el Edén al frescor del día.8 Y cuando vemos todos estas
maravillas de su naturaleza, hallamos consuelo, porque la palabra que creo todas las cosas
su observancia, las escrituras revelan que Cristo fue, tanto como padre el creador (1 Cor.
8:6). Por tanto, él fue quien aparto el séptimo día como día de reposo para la humanidad.
Má s adelante, Cristo asocia el sá bado no solo con su obra creadora sino también con su obra
redentor. “Yo Soy” (Juan 1:3; Exo. 3:14), incorporo el sá bado en el decá logo como un
añ adió otra razó n para observar el sá bado: la redenció n de su pueblo. (Deut. 5:14,15). no
obstante, el sá bado marca a los que han aceptado a Jesú s como creador y salvador.9
En Marcos 2:27, Jesú s manifestó : “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del
hombre, y no el hombre por causa del día de reposo”. Como judío Jesú s tenía la constupre
de ir los sá bados a la sinagoga (Luc. 4:16), de la misma forma que sus discípulos. Uno de los
7
Knneth Strand, Fundamento bíblicos de nuestra fe (Doral, FL, 2005), 127.
8
Elena, El deseado de toda la gente, 254.
9
Creencias de los adventistas del séptimo día, (Silver, Spring, MD, 2006), 285.
8
incidentes relacionado al sá bado lo encontramos en Lucas 6: 1-5 el relato Bíblico aclara que
mientras pasaba por los sembrados, sus discípulos se pusieron a arrancar espigas de trigo, y
las desgranaban para comérselas (Luc. 6:1). “Al ver esto, los fariseos le dijeron: ¡Mira! Tus
discípulas está n haciendo lo que está prohibido en sá bado” (Mat. 12:2). La cuestió n de los
fariseos no era si Jesú s y sus discípulos pasaran por los sembrados en día sá bado. Tampoco
era el hecho de que los discípulos estú diense comiendo seriales en el día sá bado. El
verdadero asunto involucrado en la acusació n de los fariseos era si los discípulos de Jesú s
tenían el derecho de recoger y comer espiga en sá bado, restregá ndolas con las manos.
Segú n la tradició n rabínica, este acto involucraba varias actividades prohibidas en sá bado.10
Al recoger las espigas, ellos eran culpables de segar, al restregarlas con las manos, eran
culpables de desgranar; al separar el grano de la paja, eran culpable de ceñ ir, y, por el todo
el proceso, eran culpable de preparar una comida en sá bado.11 A la respuesta a los fariseos
Jesú s menciono un ejemplo del Antiguo Testamento: recordó la verdadera naturaleza del
El ejemplo fue el de David y sus compañ eros que entraron en el taberná culo y comieron
hombres estaban hambrientos y nos había pan comú n. No obstante, ellos estaban
campañ a (1 Sam 21: 4,5), y el pan que comieron era el que había sido retirado de la
Alberto Timm, El sábado en las escrituras (Buenos Aires, Argentina, Asociació n Casa
10
Samuele Bacchioccch, Reposo divino para la inquietud humana (Springs, Michigan, FL:
11
NT revelan que Cristo y sus apó stoles honraban el séptimo día sá bado regularmente,
Desarrollo histórico
La Iglesia Adventista del Séptimo Día surgió a mediados del siglo XIX en Estados Unidos
después de que Rachel Oakes, una bautista del séptimo día, diera un tratado sobre el sá bado
El benefactor Creador, después de los seis días de la creació n, descansó el séptimo día e
instituyó el sá bado para todas las personas como un memorial de la creació n. El cuarto
sá bado como día de descanso, adoració n y ministerio en armonía con la enseñ anza y
prá ctica de Jesú s, el Señ or del sá bado. (Mar. 2:28). El sá bado es un día de deliciosa
comunió n con Dios y con los demá s. Es un símbolo de nuestra redenció n en Cristo, una
futuro eterno en el reino de Dios. El sá bado es la señ al perpetua de Dios de su pacto eterno
Los primeros adventistas en aceptar el séptimo día de reposo se enteraron por los bautistas
del séptimo día, quienes a comienzo de la década de 1840 habían renovado su compromiso
de discriminar esta luz especial. El artículo de Preble llego a manos de José Bates en marzo
12
George Knight, Nuestra iglesia, (Doral, FL: APIA, 2005), 43.
10
pronto comenzó a escribir sobre el tema del sá bado. En mayo de 1846 ya expresaba sus
nuevas convicciones en una secció n corta al final de su folleto de treinta y nueve pá ginas
llamado “The Opening Heavens” [los cielos abiertos] Bates se inspiró para escribir este
Al parecer Elena Harmon tuvo su primer contacto con el tema del sá bado en 1846 cuando,
junto con su hermana y Jaime White, visito a José Bates en New Bedford, Massachussets. En
aquel momento acepto el punto de vista de Bates sobre el sá bado. Jaime y Elena se casaron
en mismo mes que se publicó el folleto del sá bado. Se casaron el 30 de agosto de 1846. 14
Organizació n formal
Durante la etapa del desarrollo los adventistas observadores del sá bado no tuvieron una
organizació n formal; pero en 1848 varios de ellos asistieron a siete reuniones locales
pequeñ as. Estas llegaron a conocerse como las “conferencias sobre el sá bado” porque eran
reuniones de los “amigos del sá bado”, interesados en el “mensaje del tercer á ngel” (Apoc.
14: 9-11). Estas conferencias tenían una agenda especial para el sá bado. Esto ayudo a darle
Aunque los bautistas del séptimo día habían observado el sá bado de puesta del sol a puesta
del sol en base a las evidencias de las escrituras. (Mar.1:32), José Betas creía que el sá bado
debería comenzar a las 6:00p.m. del viernes y que terminaba a las 6:00 p.m. El punto de
vista de Bates, sin embargo, no fue aceptado universalmente por los adventistas que
observaban el sá bado.15
13
George, Nuestra iglesia, 174.
14
George, Nuestra iglesia, 175.
15
George Knight, Nuestra iglesia, (Doral, FL: APIA, 2005), 176
11
El sá bado en la Edad Media
Durante la edad media el día de reposo fue cambiado del sá bado al domingo atribuyéndole
progresivamente sus prestigios. Posteriormente, se desarrolló una teología cató lica sobre el
domingo, como si se cumpliera la ordenanza del sá bado; la idea era que se mantuvieran las
mismas condiciones, pero que el día como tal había sido cambiado. Sus razones para hacer
observancia de un día literal. Sin embargo, tal escritura sirvió para profundizar la idea del
Edad Media.
Tomá s de Aquino enseñ ó que el Decá logo es una expresió n de la ley natural que obliga a
todos los hombres y, por lo tanto, el mandamiento del sá bado es un requisito moral junto
con los otros nueve. Así, en Occidente, el descanso dominical se asoció má s estrechamente
con una aplicació n cristiana del sá bado, un desarrollo hacia la idea de un "sá bado cristiano"
combinaron poderosamente para relacionarse con los preceptos de los mandamientos del
sá bado, la aplicació n del mandamiento a la vida cristiana fue, no obstante, una respuesta
Los reformadores protestantes, a partir del siglo XVI, trajeron nuevas interpretaciones de la
por Juan Calvino, enseñ a que la ley moral contenida en los Diez Mandamientos es
vinculante para los cristianos y que instruye a los cristianos sobre có mo vivir al servicio de
Lutero, en su trabajo contra los antinomianos, rechazó la idea de la abolició n de los Diez
establecida por la autoridad humana, que brindaba una ocasió n para el descanso corporal y
el culto pú blico. Otro protestante, John Wesley, declaró : "Esta 'escritura de ordenanzas' que
nuestro Señ or borró , quitó y clavó en Su cruz (Col. 2:14). Pero la ley moral contenida en los
Diez Mandamientos, y impuesta por los profetas, É l no quitó . La ley moral se basa en un
fundamento completamente diferente de la ley ceremonial o ritual, Cada parte de esta ley
debe permanecer en vigor sobre toda la humanidad y en todas las edades. "
Jesú s enseñ ó que el día de reposo se instituyó para nuestro beneficio (Mar. 2:27). El
propó sito del día de reposo es el de darnos cierto día de la semana en el cual centrar
trabajo cotidiano, sino que es un día sagrado que debemos dedicar a la adoració n y a la
reverencia. Al descansar de nuestras tareas y actividades diarias, nuestra mente queda libre
para meditar sobre cosas espirituales. En ese día debemos renovar nuestros convenios con
13
Dios nos ha dado el conjunto de los seis días para hacer nuestro trabajo y se ha reservado
ú nicamente uno. Este tiene que ser un día de bendició n para nosotros, un día cuando
Cuando el sá bado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y
palabra, no sea que robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece
estrictamente al Señ or. No debemos hacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo
alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podría haberse hecho durante los seis días.17
Todos los que aman a Dios deben hacer lo que puedan para que el sá bado sea una delicia,
¿Cuá les son algunas de las bendiciones que recibimos cuando santificamos el día de reposo?
Al honrar el día de reposo, podemos recibir grandes bendiciones tanto espirituales como
temporales. El Señ or dijo que, si guardá bamos el día de reposo con gratitud y alegría, nos
“…la abundancia de la tierra será vuestra… ya sea para alimento, o vestidura, o casas,
Elena White, La conducción del niño, (Doral, Florida, FL: Inter-American Divisió n
17
del hombre, tanto para agradar la vista como para alegrar el corazó n;
“sí, para ser alimento y vestidura, para gustar y oler, para vigorizar el cuerpo y animar el
Lev 23:3 afirma: “Seis días se trabajará , má s el séptimo día será de reposo, santa
habitéis”. El Creador quiere que alimentemos una relació n de amistad con É l. Las horas del
sá bado son para la alabanza y la adoració n al Creador. El propio Creador reposó , bendijo y
El sá bado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a
conocer al hombre en el Edén, y como los demá s preceptos del Decá logo, es de obligació n
imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo
declara: “Hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde. (Mt 5:18). Así que
mientras duren los cielos y la tierra, el sá bado continuará siendo una señ al del poder del
Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será
honrado por todos los que moren debajo del sol. “De sá bado en sá bado,” los habitantes de la
tierra renovada y glorificada, subirá n “a adorar delante de mí, dijo Jehová .18
En Marcos 2:27, Jesú s manifestó : “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del
hombre, y no el hombre por causa del día de reposo”. Con la agitació n del día a día todos
18
Elena White, El deseado de todas las gentes (Doral, Florida, FL: IADPA, 2013), 256.
15
estamos en riesgo del estrés. Dios previendo nuestro estilo de vida actual, estableció un día
En Isaías 66:22,23 dice: “Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago
permanecerá n delante de mí, dice Jehová , así permanecerá vuestra descendencia y vuestro
nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrá n todos a adorar
delante de mí, dijo Jehová ”. Estos versos nos muestran claramente que en la nueva tierra y
nuevos cielos se guardará el día sá bado, por lo tanto, debemos comenzar a guardarlo aquí.
El tiempo probablemente continuará contá ndose como ahora hasta el fin de los mil añ os
16
Conclusión
La observancia del sá bado del séptimo día estimula una apreciació n má s profunda del
salud física, y refuerza el amor y el servicio altruista. Observado desde la creació n del
mundo (Gén. 2:2, 3) y prosiguiendo rumbo a los "cielos nuevos" y a la "nueva tierra" (Isa.
66:22, 23; ver Apoc. 21:1), el sá bado es el magnífico santuario de Dios en el tiempo, a
disposició n de todos los seres humanos, en todos los tiempos y lugares. Debeos recordar
también la promesa maravillas de Isaías 58: 13-14. "Si retraes del sá bado tu pie, de hacer tu
voluntad en mi día santo, y lo llamas 'delicia', 'santo', 'glorioso de Jehová ', y lo veneras, no
andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras,
entonces te deleitará s en Jehová . Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a
La casi generalizada observancia del domingo por parte de los cristianos comprueba la
su observancia de acuerdo con los principios bíblicos. La verdadera observancia del sá bado
significa una ruptura con la rutina de la vida (generalmente centrada en las cosas, en el
espacio y en el ciberespacio), sintonizá ndola con los valores espirituales y eternos. Las
actividades del sá bado deben estar centradas en Dios, tratando de integrar a la familia y
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Bibliografía
Bacchioccch Samuele, Reposo divino para la inquietud humana. Springs, Michigan, FL:
Creencias de los adventistas del séptimo día, (Silver, Spring, MD, 2006)
Timm Alberto, El sábado en las escrituras. Buenos Aires, Argentina, FL: Asociació n Casa
White Elena, El deseado de todas las gentes. Doral, Florida, FL: IADPA, 2013.
White Elena, La conducción del niño. Doral, Florida, FL: Inter-American Divisió n Publishing
Association, 1959.
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