04 Informe Requerimiento Rojas
04 Informe Requerimiento Rojas
OCHENTA Y NUEVE
INGRESADO
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05-02-2023
Que, encontrándonos dentro de plazo y de acuerdo con lo ordenado por SS. Excma. venimos
en formular las siguientes observaciones con el objeto de que, sobre la base de los antecedentes de
hecho y de derecho que exponemos, US. Excma. resuelva rechazar el presente requerimiento en
todas sus partes.
Conviene advertir que, dada la similitud del requerimiento de autos con los requerimientos
causa rol Nº 13964-23, 13965-23, 13968-23, 13969-23, 13970-23 y 13971-23, el presente informe
comparte observaciones con aquellos referidos a esos otros libelos, pero considerando las
distinciones, especificidades y argumentos pertinentes en cada caso.
Este escrito cuenta con cinco capítulos, los cuales buscan responder a las alegaciones que
realizan los requirentes. Salvo el primer capítulo, cada uno de ellos contiene una sección de corolarios
en los que se sintetiza su contenido. Adicionalmente, un resumen general de este escrito puede
encontrarse al final del mismo.
El CAPÍTULO II consta de tres acápites. Así, en primer lugar, se realiza una caracterización
general de la facultad de indultar, dando cuenta que es una atribución exclusiva del Presidente de la
República regulada a nivel constitucional, legal y reglamentario; que tiene diferencias de la figura de
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NOVENTA
la amnistía y no tienen por efecto obtener la impunidad del condenado; que es una facultad posible
identificar desde los inicios de la República y que ha sido ejercida por todos los gobiernos desde el
retorno a la democracia. A partir de lo anterior, en un segundo y tercer apartado, se analiza la
atribución de indultar a la luz de los requisitos de los actos administrativos, de manera de dar cuenta
que el decreto supremo impugnado cumple con cada uno de estos elementos.
En el CAPÍTULO III se abordan los alcances del control de constitucionalidad ejercido por
este Excmo. Tribunal Constitucional respecto de los decretos supremos. Así, se revisa su regulación
constitucional y las diferencias que se establecen respecto de los requisitos que debe cumplir el
órgano legitimado, según el vicio que se invoca; la exégesis de la disposición; y, finalmente, la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional a propósito de esta atribución, la cual ha establecido la
imposibilidad de revisar el mérito de las decisiones de la Administración y que, por medio de ella, no
se pueden revisar asuntos de legalidad.
Con fecha 16 de enero del año 2023 un grupo de Honorables Senadores y Senadoras de la
República 1 presentaron una serie de requerimientos de inconstitucionalidad en virtud del artículo 93
Nº 16 incisos décimo octavo y décimo noveno de la Constitución Política de la República (en
1 Javier Macaya Danús, Francisco Chahuán Chahuán, Ximena Rincón González, Luciano Cruz-
Coke Carvallo, Luz Ebensperger Orrego, Juan Antonio Coloma Correa, Iván Moreira Barros, José
Miguel Durana Semir, Matías Walker Prieto, Rodrigo Galilea Vial, Rafael Prohens Espinosa,
Carlos Kuschel Silva, Felipe Kast Sommerhoff y Sebastián Keitel Bianchi.
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adelante, “Constitución Política”) 2, en contra de los decretos exentos que otorgaron indultos
particulares durante el mes de diciembre del año 2022.
En concreto, las y los requirentes argumentan que los libelos presentados contienen una
exposición clara de los hechos y fundamentos de derecho que les sirven de apoyo, de acuerdo al
carácter amplio del control de constitucionalidad que ejerce el Excmo. Tribunal Constitucional; que
estos señalan la cuestión de constitucionalidad planteada, los vicios aducidos y las normas que se
estiman transgredidas; y que acompañan una copia del acto administrativo impugnado, siendo
procedente su trámite. Además, plantean que estos han sido formulados por el órgano legitimado;
dentro del plazo de treinta días desde su publicación; y que se fundan, según las y los requirentes,
en un vicio de constitucionalidad y no de legalidad 5.
El requerimiento fue declarado admisible con fecha 26 de enero del año en curso y fue
notificado a la Ministra Secretaria General de la Presidencia con igual fecha y al Ministro de Justicia
y Derechos Humanos, el 27 de enero del año en curso, debiendo evacuarse un informe en el término
de diez días, de acuerdo a lo dispuesto en nuestro ordenamiento jurídico. Respecto de la
admisibilidad, es relevante destacar que el Excmo. Ministro señor Nelson Pozo previno las razones
por las cuales estuvo por declarar la admisibilidad de cada uno de los requerimientos en cuestión,
planteando que esto no implicaba un pronunciamiento sobre la existencia de eventuales conflictos
de legalidad. Para ello, refirió explícitamente que la jurisprudencia constitucional ha sostenido la
improcedencia de declarar admisibles las acciones que plantean conflictos de legalidad, sin perjuicio
que le corresponde al Excmo. Tribunal determinar la naturaleza de la impugnación –es decir, si las
cuestiones planteadas son propias de un conflicto legal o de uno constitucional– 6. Diferir este
conflicto a la sentencia de fondo se funda tanto en argumentos procesales, dado que el examen de
admisibilidad carece de bilateralidad de la audiencia; como hermenéuticos, atendiendo a que la
2 Cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado contiene el decreto supremo Nº 100 del
Ministerio Secretaría General de la Presidencia del año 2005.
3 Cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fija el decreto con fuerza de ley Nº 5 del
Ministerio Secretaría General de la Presidencia del año 2010.
4 Requerimiento causa rol Nº 13964-23, pp. 7-9; Nº 13965-23, pp. 7-9; Nº 13968-23, pp. 7-9; Nº
13972-23, pp. 7-9; Nº 13970-23, pp. 6-8; Nº 13971-23, pp. 6-8; y Nº 13969-23, pp. 7-9.
5 Requerimiento causa rol Nº 13964-23, pp. 10-12; Nº 13965-23, pp. 9-12; Nº 13968-23, pp. 9-12;
Nº 13972-23, pp. 9-11; Nº 13970-23, pp. 9-11; Nº 13971-23, pp. 9-11; y Nº 13969-23, pp. 9-11.
6 Al respecto, dicha prevención cita las sentencias del Excmo. Tribunal Constitucional, rol Nº 1153-
2008, considerando 21º y rol Nº 1849-2010.
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A continuación, presentamos una revisión detallada tanto de los actos como de los
argumentos deducidos por las y los requirentes. El requerimiento impugna el decreto supremo Nº
3214, de fecha 29 de diciembre del año 2022, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, que
concede un indulto conmutativo al señor Brandon Sebastián Rojas Cornejo, causa rol Nº 13972-23,
por la contravención de los artículos 6°, 7°, 19 Nº 2, 32 Nº 14 y 76 de la Constitución Política.
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NOVENTA Y TRES
Señalan que el acto no indica, formalmente, los motivos que dan lugar a la decisión de
indultar; ni, en la sustancia, los antecedentes tenidos a la vista para disponer el indulto al carecer de
razones suficientes que lo motiven 11. Así, sostienen que el decreto impugnado fue concedido de
manera arbitraria al omitir el nexo lógico argumentativo entre los antecedentes de hecho y la decisión
adoptada al escoger dentro de diferentes opciones a su discreción. Presuntamente, el acto se habría
limitado a indicar informes y actas, sin realizar un análisis de procedencia que permita explicar las
razones por las cuales el caso es calificado. A su vez, denuncian que el acto administrativo no
desestima la totalidad de las causales legales de denegación procedentes; e insisten en la ausencia
de motivos humanitarios como fuente de su otorgamiento 12.
Adicionalmente, en virtud a los dichos del Presidente de la República, los requirentes señalan
que el decreto supremo no buscaba conmutar la pena, sino proclamar la inocencia de los
condenados, intención que implicaría la revisión de la sentencia judicial que declaró su culpabilidad,
vulnerando el principio de separación de poderes al ejercer competencias privativas del Poder
Judicial 15.
A su vez, el requerimiento sostiene que existe una vulneración al principio de igualdad ante
la ley garantizada en el artículo 19 Nº 2 de la Constitución Política al constituir una diferencia
arbitraria, excediendo los límites constitucionales de la potestad discrecional del indulto 16.
En particular, señala que al señor Rojas se le ha dado un trato diferente respecto de otros
condenados que se encuentran en las mismas circunstancias sin justificación. Esgrimen la falta de
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NOVENTA Y CUATRO
fundamento razonable e inadecuado al fin del beneficio; la concurrencia de más de una causal de
denegación; y la omisión de consideraciones humanitarias que permitan fundar el acto
administrativo, como en casos anteriores 17.
CAPÍTULO II
Resulta necesario explicitar consideraciones generales respecto del indulto, incluyendo sus
características principales, los límites que le impone el ordenamiento jurídico, su origen y uso en
nuestra historia nacional y su regulación.
El indulto particular es una de las formas de perdón de la pena que contempla nuestro
ordenamiento jurídico, como lo son la amnistía y el indulto general. La diferencia del primero con los
últimos es que el indulto particular es una atribución exclusiva del Presidente de la República,
mientras las otras dos son atribuciones exclusivas del Congreso. Esta diferencia se encuentra
consagrada a nivel constitucional: Mientras que el artículo 32 Nº 14 de nuestra Constitución
establece entre las atribuciones especiales del Jefe de Estado la de otorgar indultos particulares en
los casos y las formas que la ley determine, su artículo 63 establece como materia de ley los indultos
generales y las amnistías.
Así, mientras el indulto general y la amnistía son materia de ley –y, según lo dispone el
artículo 65 de la Constitución Política, solo pueden tener origen en el Senado– el indulto particular
es una atribución especial y exclusiva del Mandatario que se materializa a través de un decreto
supremo. Con todo, respecto de los indultos particulares, la Carta Magna permite al Congreso dictar
una ley que determine los casos y formas para el ejercicio de la atribución.
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NOVENTA Y CINCO
Al respecto, este Excmo. Tribunal Constitucional ha reconocido las atribuciones amplias del
Presidente de la República para conferir indultos particulares, incluso respecto de delitos de la
máxima gravedad como son aquellos perseguidos por el derecho penal internacional, facultad que
no puede ser limitada sino por una restricción proveniente del ordenamiento jurídico interno, en
particular, de la Constitución Política 19.
El indulto particular es una de las formas que contempla nuestro ordenamiento jurídico para
extinguir la responsabilidad penal, sin embargo, es relevante entender que en ningún caso implica
impunidad para el condenado. Ello es claro, en primer lugar, puesto que el artículo 93 Código Penal
establece de forma expresa que el indulto no quita la calidad de condenado al indultado. En efecto,
el numeral 4 de dicho artículo declara “(l)a gracia del indulto solo remite o conmuta la pena; pero no
quita al favorecido el carácter de condenado para los efectos de la reincidencia o nuevo
delinquimiento y demás que determinan las leyes”. A su vez, el artículo 93 del Código Penal
diferencia claramente la situación del indultado de la de quien es beneficiado por una amnistía,
institución que “extingue por completo la pena y todos sus efectos”.
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NOVENTA Y SEIS
de inmediato, dependiendo del tiempo que queda por cumplir al condenado y del tiempo que es
remitido; y, finalmente, un indulto que conmuta la pena, es decir, que sustituye la naturaleza de la
pena, pero que no extinguirá la responsabilidad penal sin que el condenado cumpla la nueva pena
que se ha impuesto.
Así, es errado afirmar que el indulto implica impunidad. Al respecto, es ilustrador tener en
consideración que el concepto de impunidad ha sido desarrollado en el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, entendiéndose que existe tal situación cuando: (i) Hay ausencia de
establecimiento de la verdad, (ii) no hay reparación de las víctimas y (iii) no hay medidas de
prevención para evitar la repetición del suceso.
En el caso en análisis, es aún más patente que no existe impunidad considerando que se
trata de un indulto conmutativo que, valga la redundancia, conmutó el saldo de una pena de presidio
por una pena de remisión condicional. Así, ninguno de los elementos que comprende la impunidad
se materializa con su otorgamiento –menos, como vimos, uno conmutativo– pues (i) existe
establecimiento de la verdad, de hecho, es improcedente el indulto cuando no existe sentencia firme
y ejecutoriada condenatoria; (ii) la calidad de condenado y la sentencia se mantienen vigentes, por
lo que son procedentes las reparaciones tanto estatales, como particulares; y (iii) es posible tomar
otras medidas para prevenir la ocurrencia de los mismos hechos. Finalmente, en el caso del indulto
conmutativo no se pierde el efecto preventivo general propio de la pena puesto que hay aún una
pena por cumplir para el condenado.
Por su parte, ha estado incorporada la facultad desde los inicios de la Constitución de 1980
dentro de las competencias del Presidente de la República, variando únicamente el numeral en el
que se encuentra consagrada. Desde la Constitución de 1833 el indulto particular se establece como
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NOVENTA Y SIETE
atribución especial del Mandatario, requiriendo inicialmente acuerdo del Consejo de Estado 20,
requisito que se elimina la Constitución de 1925. Nuestra Carta Magna vigente le entrega al Jefe de
Estado la facultad de indulto particular de forma privativa, sin necesidad de acuerdo con ninguna
institución adicional, demandando su ejercicio de conformidad a la ley, a quien corresponde
determinar los casos y formas para su materialización.
En el siguiente recuadro es posible apreciar, con los datos que se tienen a la fecha 21, la
cantidad de indultos particulares concedidos por cada Gobierno desde el año 1990 hasta el año
2022 22.
Del recuadro anterior es posible apreciar que el indulto particular es una herramienta que
históricamente ha sido usada de forma continua por diferentes gobiernos de todo el espectro político.
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NOVENTA Y OCHO
Adicional a ello, el inciso final del artículo 9º de nuestra Carta Magna se refiere al indulto
particular estableciendo su improcedencia respecto de delitos terroristas salvo para conmutar la pena
de muerte por la de presidio perpetuo.
En primer lugar, el Código Penal regula el indulto como una forma de extinguir la
responsabilidad penal –reconociendo aquel que remite y otro que conmuta la pena en su artículo 93
23 Son causales de improcedencia (absoluta) del indulto: (a) Que se trate de condenados por
conductas terroristas calificadas como tales por una ley (artículo 1, inciso segundo, de la ley N°
18.050); y, (b) que no se ha dictado sentencia ejecutoriada en el proceso (artículo 3 de la ley N°
18.050).
24 Son causales de denegación del indulto las previstas en el artículo 4º de la ley Nº 18.050.
25 Artículo 5º de la ley Nº 18.050.
26 Artículo 6º de la ley Nº 18.050.
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NOVENTA Y NUEVE
N° 4–, adicionando algunas normas que se refieren a casos específicos, sin entregar un tratamiento
sistemático a esta institución como la de la ley Nº 18.050.
Adicional al reconocimiento del indulto como una forma de extinguir la responsabilidad penal,
el artículo 32 bis Nº 3 establece reglas para el indulto particular de condenados a la pena de presidio
perpetuo calificado, haciendo improcedente el indulto general o la amnistía respecto de aquellos y
autorizando únicamente el indulto particular por razones de Estado o por el padecimiento de un
estado de salud grave e irrecuperable.
Por su parte, los artículos 43 y 44 regulan su procedencia –sin distinguir entre indulto general
y particular– respecto de condenados por la pena de inhabilitación para cargos y oficios públicos y
profesiones titulares, sin que sea comprendida en el indulto cuando se trata de una pena accesoria;
y reponiendo al titular en el ejercicio de estos cargos, oficios y profesiones cuando sea concedido,
pero no en los honores, cargos, empleos u oficios de que se le hubiere privado.
iv. Regulación del indulto particular en el decreto supremo Nº 1542 del Ministerio de
Justicia del año 1981
El decreto supremo Nº 1542 del Ministerio de Justicia del año 1981 establece el reglamento
sobre indultos particulares (en adelante, también, “Reglamento sobre Indultos”), disposición que
contiene normas respecto de la solicitud de indulto, procedimiento que deben seguir funcionarios de
Gendarmería, el Tribunal de Conducta y el Ministerio de Justicia y otras disposiciones, por ejemplo,
la confidencialidad de la tramitación y los efectos del indulto particular en relación con beneficios
penitenciarios.
Finalmente, el decreto supremo N° 924 del Ministerio de Justicia del año 1981, que establece
materias que serán suscritas por las autoridades que se indican con la fórmula por orden del
Presidente de la República (en adelante, también, “Decreto de Delegación de Firma”) establece
materias que serán suscritas por las autoridades que se indican con la fórmula por orden del
Presidente de la República.
Los actos administrativos son aquellas decisiones formales que emiten los órganos de la
Administración del Estado en las cuales se contienen declaraciones de voluntad realizadas en
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CIEN
ejercicio de una potestad pública 27. Para que los actos sean plenamente válidos deben cumplir con
una serie de elementos que se han identificado como requisitos del acto administrativo desde la
doctrina del derecho administrativo 28. En particular, han sido clasificados como requisitos o
elementos subjetivos; requisitos o elementos objetivos; y requisitos o elementos formales que
pasamos a exponer.
Este requisito consiste en que los actos administrativos deben ser dictados por un órgano
competente de la Administración Pública. La competencia supone la existencia de un conjunto de
facultades, poderes o atribuciones para ejercer potestades de forma exclusiva e irrenunciable. Según
el actual contralor BERMÚDEZ, este requisito se cumple cuando es dictado por aquel sujeto, esto
es, aquel órgano o autoridad que la Constitución Política o la ley entrega la competencia para
hacerlo 29.
En el caso particular que nos ocupa, el requisito subjetivo es que los indultos particulares
sean otorgados o denegados por el Presidente de la República, de acuerdo a la habilitación del
artículo 32 N° 14 de la Constitución Política; o el Ministro o Ministra de Justicia, de conformidad con
el Decreto de Delegación de Firma.
Para que un acto administrativo sea válido es necesario que exista corrección respecto del
contenido, la causa o motivo y el fin del mismo. El contenido de un acto administrativo es la resolución
o decisión que a través del mismo se adopta, normalmente contenido en el apartado titulado ‘decreto’
o ‘resuelvo del documento 30.
Por su parte, la causa o motivo es la razón que justifica el acto administrativo, antecedentes
y fundamentos de la dictación del mismo. En atención a lo anterior, la doctrina precisa que la causa
o motivo está compuesta por elementos de hecho o circunstancias fácticas que habilitan el ejercicio
de la potestad pública y por elementos de derecho, es decir, con aquel conjunto de disposiciones
legales y reglamentarias que fundan la decisión de la Administración del Estado 31.
Por último, el fin se identifica con el ‘para qué’ se está dictando un determinado acto
administrativo. En ese sentido, las potestades administrativas son atribuidas a determinados
organismos con el objetivo de que estos cumplan ciertos cometidos, sin que puedan utilizarse con
27 El inciso segundo del artículo 3º de la ley Nº 19.880 señala que “(p)ara efectos de esta ley se
entenderá por acto administrativo las decisiones formales que emitan los órganos de la
Administración del Estado en las cuales se contienen declaraciones de voluntad, realizadas en el
ejercicio de una potestad pública”.
28 Cordero Vega, Luis. 2015. Lecciones de Derecho Administrativo. Santiago: Legal Publishing:
Santiago, p. 262.
29 Bermúdez Soto, Jorge. 2014. Derecho Administrativo General. Santiago: Legal Publishing:
Santiago, 3ª ed., p. 147.
30 Bermúdez Soto, Jorge. 2014. Op. Cit., p. 148.
31 Cordero Vega, Luis. 2015. Lecciones de Derecho Administrativo. Santiago: Legal Publishing, p.
261.
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CIENTO UNO
En el caso del acto administrativo que concede un indulto particular, el contenido del mismo
consiste en otorgar un indulto, remitiendo, reduciendo o conmutando la pena impuesta a una persona
condenada; la causa o motivo comprende los antecedentes de hecho y fundamentos de derecho que
se esgrimen como razones para haber tomado la decisión de indultar; y el fin es el perdón del
cumplimiento de la pena, la extensión o la forma de cumplimiento impuesta al beneficiario.
Finalmente encontramos los elementos formales que exigen, por una parte, que exista un
procedimiento administrativo previa dictación del acto y cuya culminación sea la su dictación; y, por
otra, que el acto respectivo contenga la explicitación de las razones que llevaron al órgano de la
Administración dictarlo –que no es más que la exteriorización de la causa o motivo del acto–,
elemento que normalmente se encuentra reseñado en los considerandos del instrumento en el que
consta 32.
Adicionalmente, en el caso que nos ocupa, la potestad del Jefe de Estado de otorgar indultos
particulares debe ser antecedida de una solicitud de indulto hecha por cualquier ciudadano, la que
dará lugar a una recopilación y análisis de los antecedentes de solicitante y que culmina con la
dictación de una decisión de conferir o denegar la solicitud de indulto.
Con fecha 29 de diciembre del año 2022 fue dictado el decreto exento N° 3214 del Ministerio
de Justicia y Derechos Humanos, a través del cual se otorgó un indulto particular que conmutó la
pena que le fuere impuesta al señor Rojas, manteniendo su calidad de condenado, pero mutando la
naturaleza de la pena que debía cumplir.
Luego, en cuanto a los requisitos objetivos, el acto tiene como contenido la entrega del
beneficio del indulto, según lo dispone el artículo 32 N° 14 de la Constitución Política y el artículo 1
de la ley N° 18.050. Además, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 94 N° 4 del Código Penal y
artículo 2º de la ley N° 18.050, conmutando el saldo de las penas privativas de libertad que cumplía
el solicitante por la de remisión condicional.
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CIENTO DOS
El acto administrativo consideró el caso como uno calificado, según señala expresamente el
considerando tercero y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 6º de la ley Nº 18.050, con objeto de
reestablecer la paz social en el marco del pasado del estallido social y la consecuente crisis política
e institucional. Los hechos de violencia y violaciones de derechos humanos son el antecedente para
que la autoridad considerara la necesidad de adoptar acciones extraordinarias para propender a la
cohesión social y el reencuentro nacional, según se dispone explícitamente en los considerandos del
acto administrativo en análisis.
En conclusión, el acto fue conferido por la autoridad competente, cumpliendo los requisitos
objetivos de contenido, motivos y fondo, y con las formalidades pertinentes, por lo que se trata de un
acto administrativo carente de vicios.
4. Corolarios
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CIENTO TRES
d. El indulto es una atribución que se ha ejercido reiteradamente por Gobiernos anteriores. Aun
cuando las y los requirentes pretenden calificar al indulto como una institución sumamente
excepcional, las cifras oficiales demuestran que el indulto particular es una herramienta que
ha sido usada de forma continua por todos los gobiernos desde el retorno a la democracia.
e. El indulto es una atribución regulada en nuestro ordenamiento jurídico a nivel constitucional,
legal y reglamentario. En efecto, la Constitución consagra a esta institución en el artículo 32
N°14, caracterizándola como una atribución especial del Presidente de la República,
estableciendo ciertos límites y remitiendo su regulación a la ley. Por su parte, la regulación
a nivel legal se encuentra –fundamentalmente– en la ley N° 18.050 y en el Código Penal.
Por último, a nivel infralegal debe destacarse el decreto N° 1542 de 1981 que establece el
reglamento de indultos particulares y el Decreto de Delegación de Firma, que entrega al
Ministro o Ministra de Justicia la suscripción del indulto particular, con ciertos límites.
f. Los indultos constituyen actos administrativos y sus requisitos fueron plenamente cumplidos
por el decreto impugnado. En particular, el indulto del señor Rojas ha cumplido con la
totalidad de elementos propios de su naturaleza, incluyendo los requisitos subjetivos,
objetivos y formales. En efecto, dicho acto administrativo consideró el caso como uno
calificado, según señala expresamente el considerando tercero y de acuerdo a lo dispuesto
en el artículo 6º de la ley Nº 18.050, con objeto de reestablecer la paz social en el marco del
pasado del estallido social y la consecuente crisis política e institucional.
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CIENTO CUATRO
CAPÍTULO III
En el presente acápite se revisarán los alcances del control de constitucionalidad que ejerce
el Excmo. Tribunal Constitucional en el marco del artículo 93 N° 16 de la Constitución Política. En
este contexto, se dará cuenta de su regulación, la exégesis de esta disposición y la jurisprudencia
constitucional en la materia.
El marco antes descrito tiene por objetivo evidenciar los límites del control de
constitucionalidad pues –a diferencia de lo sostenido por las y los requirentes en su presentación–
no resulta procedente respecto de cualquier desavenencia con los decretos supremos que dicta la
Administración.
Sobre el órgano legitimado para formular este requerimiento, el inciso decimonoveno del
artículo 93 de la Carta Magna establece una legitimidad activa limitada y distingue entre dos
supuestos de acuerdo con la naturaleza del vicio invocado. En este sentido, diferencia entre los
requerimientos que se funden en un decreto que extralimite la potestad reglamentaria autónoma del
Presidente de la República y aquellos que no se refieran a un vicio de estas características. En el
primer caso, el requerimiento podrá efectuarse por cualquiera de las Cámaras dentro de los treinta
días siguientes a la publicación o notificación del texto impugnado. En el segundo caso, solo se
requiere una cuarta parte de los miembros en ejercicio para deducir dicho requerimiento.
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CIENTO CINCO
disposición debe ser de carácter constitucional, por lo que se descarta la posibilidad de acoger un
requerimiento por vicio de ilegalidad 33.
En este sentido, la sentencia rol N° 116 del año 1990 ha sido designada por la doctrina como
el fallo que sentó el precedente que permitió incorporar en el actual artículo 93 N° 16 de la Carta
Fundamental la competencia del Excmo. Tribunal Constitucional para conocer sobre los decretos
supremos “cualquiera sea su vicio”. Dicho fallo resolvió la competencia del Tribunal para conocer de
los decretos con vicios de inconstitucionalidad dictados por el Presidente de la República,
determinando el alcance de los numerales 5° y 12° del artículo 82 del texto constitucional de la
época 36. Así, resolvió la competencia para conocer de decretos promulgatorios –aquellos que no
promulgaren dentro de plazo o que promulgaren un texto distinto del aprobado por el Congreso–,
decretos que implicaren una intromisión en materias respecto de las cuales existiere reserva de ley
y decretos que vulneraren la Constitución Política 37.
Por otro lado, la sentencia rol N° 325-2001 fue determinante para el establecimiento de la
distinción que realiza el actual artículo 93 N° 16 de la Constitución respecto del órgano legitimado
para impetrar este requerimiento. En este fallo el Excmo. Tribunal Constitucional distinguió entre la
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CIENTO SEIS
Por medio de la reforma constitucional del año 2005 se buscó zanjar las discusiones que se
suscitaron en el marco de estos requerimientos. En este orden de ideas, por un lado, se recogió la
‘amplitud’ de los vicios de constitucionalidad que se pueden invocar y, por otro, se distinguieron los
requisitos con que debe cumplir el órgano que puede impetrar el requerimiento que regula el artículo
93 N° 16 de la Constitución Política.
Este fallo es citado en cada uno de los requerimientos presentados con ocasión del
otorgamiento de indultos 40, pero omite un apartado fundamental para comprender los límites de este
control. En este sentido, el Excmo. Tribunal Constitucional agregó que “la jurisprudencia uniforme
de esta Magistratura [ha reiterado] que al Tribunal no le compete decidir sobre cuestiones de mérito
y que limitará su pronunciamiento a las cuestiones de constitucionalidad planteadas” 41.
A continuación, cita las sentencias rol N° 608, 609, 610, 611 y 612 del año 2007, fallos en
los que indicó que “su competencia limita en el mérito de la norma en que supuestamente incide el
vicio de inconstitucionalidad pues esta Magistratura, al velar por la aplicación efectiva del principio
de supremacía constitucional, debe, igualmente, cumplir con los principios establecidos por la
Constitución en sus artículos 6° y 7°” 42. En este orden mismo orden, finaliza su argumentación
señalando que “(l)a Carta Fundamental establece órganos legislativos, administrativos y
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CIENTO SIETE
jurisdiccionales, y cuando estos últimos controlan la constitucionalidad de los actos de los primeros,
no pueden invadir su campo propio, por lo tanto, les está vedado entrar a calificar el mérito,
oportunidad o conveniencia de la norma impugnada, debiendo limitar su pronunciamiento a la
conformidad o disconformidad del acto cuyo control se trate, con los principios, valores y normas
constitucionales” 43.
Tras revisar el razonamiento completo del Excmo. Tribunal Constitucional es posible concluir
que –a diferencia de lo afirmado por las y los requirentes–, si bien su competencia es amplia para
conocer de decretos supremos de distinta naturaleza, su examen no implica una revisión del mérito
u oportunidad del acto administrativo, limitándose a conocer de vicios de constitucionalidad que se
invocan.
4. Corolarios
43 Op. Cit.
44 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 153-2008, 1035-2008, 1849-2010 y 2523-2013.
45 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 2523-2013, considerando 11°.
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CIENTO OCHO
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CIENTO NUEVE
CAPÍTULO IV
Tras revisar el requerimiento presentado, el decreto supremo impugnado y los alcances del
control de constitucionalidad que ejerce el Excmo. Tribunal Constitucional en esta materia, en este
apartado se expondrá la forma en que cada una de las alegaciones del requerimiento involucra
aspectos ajenos a la competencia de aquel puesto que la real naturaleza del conflicto planteado es
de legalidad y supone un cuestionamiento al mérito de la decisión del Ejecutivo.
Para este fin, el requerimiento construye una argumentación que pretende configurar tres
vicios de constitucionalidad para impugnar el decreto supremo que otorgó el indulto particular al
señor Rojas falta de fundamentación, desviación de poder y la vulneración de la igualdad ante la ley.
Para dar cuenta de lo anterior, en primer lugar, se desvirtuará la configuración de los vicios
de constitucionalidad invocados para dar cuenta que el conflicto planteado es realmente de legalidad.
En segundo lugar, y tras develar la naturaleza del vicio invocado, se sostiene que la controversia
planteada ante este Excmo. Tribunal Constitucional es un asunto de mérito pues no es más que un
cuestionamiento a la pertinencia de la decisión adoptada.
Tal como indicamos, las y los requirentes realizan un ejercicio argumentativo con el fin de
construir los supuestos vicios de constitucionalidad de los que adolecería el decreto supremo,
construcción que únicamente da cuenta de que el conflicto planteado es de legalidad.
46 En este sentido, Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 2523-2013, considerando 11º y
rol Nº 4757-2018, considerando 5º.
47 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 1849-2011, considerando 1º.
48 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 1849-2011, considerando 2º.
21
0000110
CIENTO DIEZ
Sobre los vicios de constitucionalidad que se pueden construir a partir del artículo 7° de la
Constitución Política, es la propia jurisprudencia del Excmo. Tribunal Constitucional la que brinda
luces sobre sus alcances. En efecto, en la sentencia rol N° 4757-2018 reconoce que el citado artículo
7° genera ciertas confusiones sobre los conceptos de legalidad y constitucionalidad 49 por lo que debe
ser deferente “con la competencia asignada por la propia Carta Fundamental a los distintos órganos
de control de juridicidad 50. En este sentido, el Tribunal reitera la idea de que su competencia debe
constreñirse dentro del rol exacto que le corresponde, es decir, cotejar de manera directa el decreto
impugnado con la Constitución Política en cuanto a la motivación y al objeto de la decisión adoptada,
evitando realizar exámenes de mera legalidad 51.
22
0000111
CIENTO ONCE
En esta supuesta disociación de finalidades los requirentes pretenden ver la existencia del
vicio de desviación de poder que, a su juicio, implicaría la vulneración de los artículos 6º, 7º, 19 Nº
2, 32 Nº 14 y 76 de la Constitución Política. Las primeras dos normas se refieren, como es sabido
para este Excmo. Tribunal, al sometimiento de la acción de todos los órganos del Estado a la
Constitución y a las normas dictadas conforme a ella, y a la exigencia de que sus actuaciones sean
siempre previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que
prescriba la ley. La tercera norma invocada se refiere a la igualdad ante la ley, la cuarta es aquella
que establece la atribución especial de indultar y la quinta a la separación de poderes. En esta
sección se excluye lo relativo a la igualdad pues será desarrollado latamente en la sección siguiente.
El cuestionamiento de los requirentes contiene al menos dos problemas. Por una parte,
realiza un juicio respecto de la veracidad de la fundamentación de la decisión adoptada por la
52 Para revisar los alcances del debate doctrinal respecto a la aplicación directa de la Constitución,
véase: Aldunate. Eduardo. 2009. La fuerza normativa de la Constitución y el sistema de fuentes
del derecho. En: Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, XXXI,
pp. 443-484; y Marshall, Pablo. 2010. El efecto horizontal de los derechos y la competencia del
juez para aplicar la Constitución. En: Estudios Constitucionales, año 8, N°1, pp. 43-78.
23
0000112
CIENTO DOCE
autoridad constitucionalmente legitimada para ello. Mientras que, por otra parte, buscan construir un
estándar de revisión que no se encuentra contemplado en la regulación constitucional.
Al respecto, los recurrentes parecieran desconocer las distinciones doctrinales que existen
entre la desviación de poder en el ámbito legislativo y administrativo 55, y aplican, sin más, esta figura
al decreto impugnado. Estos saltos lógicos en la argumentación impiden esclarecer el alcance
adecuado del vicio de desviación de poder en el ámbito administrativo, dado que no se realiza una
mención sustantiva a la forma en que el decreto impugnado vulneraría directamente las normas
constitucionales denunciadas.
A partir de lo anterior, se puede concluir que la configuración del vicio de desviación de poder
en materia administrativa requiere del contraste de la decisión de la administración con la disposición
legal que regula la potestad en que dicha decisión se funda.
Luego, si bien la comprensión de los fines del indulto y la argumentación de fondo sobre la
desviación de poder se desarrollará en un acápite posterior, desde ya se puede afirmar que el nivel
constitucional no se refiere a los aspectos que deben ser atendidos para configurar la finalidad de
un indulto particular. En otras palabras, el canon de disposiciones normativas que sirven de marco
para contrastar el decreto impugnado se encuentra regulado en la ley, por lo que se descarta la
posibilidad de cotejar de manera directa el decreto impugnado con el texto constitucional y, por tanto,
la configuración de un vicio de carácter constitucional. La Constitución Política consagra la facultad
24
0000113
CIENTO TRECE
de conceder indultos, pero de manera expresa remite a la ley para regular los casos y la forma en
que se concede.
Respecto al vicio de inconstitucionalidad por vulneración a la igualdad ante la ley, las y los
requirentes sostienen que el decreto impugnado trata al señor Rojas de manera diferente sin
justificación en comparación con otros condenados en similares circunstancias. En este sentido,
afirman que la igualdad ante la ley se encuentra reconocida en el artículo 19 N° 2 de la Constitución
Política e implica la imposibilidad de establecer diferencias entre iguales, concluyendo que cualquier
acto que transgreda dicho mandato adolece de un vicio de inconstitucionalidad.
La revisión rigurosa del requerimiento a la luz del contenido del derecho a la igualdad en
nuestro ordenamiento da cuenta que, en efecto, las y los requirentes están cuestionando la
existencia de la atribución especial de conceder indultos particulares, consagrada en la Constitución
Política y la ley N° 18.050. Ello ya que, en primer lugar, sostienen que es contrario al principio de
igualdad ante la ley que el legislador entregue un trato diferenciado en situaciones o sujetos que se
encuentren en situaciones distintas, como ocurre en el caso de la ley N° 18.050. Así, es la misma
regulación la que establece requisitos y condiciones para dar trato diferente a las personas
condenadas en virtud del beneficio.
En segundo lugar, las y los requirentes retoman la idea de falta de fundamentación para dar
cuenta de una supuesta arbitrariedad en el ejercicio de esta potestad discrecional. Tal como
señalamos en páginas anteriores, el vicio por falta de fundamentación de un acto administrativo es
de naturaleza legal, por lo que se reiteran los argumentos señalados en dicho apartado.
En atención a lo señalado, se hace evidente concluir –al igual que en los casos anteriores–
que el supuesto vicio del que adolece el decreto impugnado es de carácter legal, por lo que esta
tampoco es la sede para su revisión. Ello pues la sede jurisdiccional habilitada para la revisión de
eventuales vulneraciones a la legalidad, como parecieran desconocer los requirentes, son los
tribunales ordinarios de justicia a través de la acción de nulidad de derecho público.
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0000114
CIENTO CATORCE
Luego de haber develado que los supuestos vicios de inconstitucionalidad del requerimiento
son realmente alegaciones sobre supuestas vulneraciones a la legalidad del decreto supremo, queda
de manifiesto que la verdadera intención de las y los requirentes es cuestionar la decisión de indultar
al señor Rojas. En ese sentido, las y los requirentes buscan realizar un juicio de mérito de la decisión
que adoptó la Administración en ejercicio de la facultad discrecional de otorgar un indulto particular.
Tal como se revisó a propósito de la caracterización general del indulto particular, la potestad
de conceder indultos particulares se es una atribución exclusiva del Presidente de la República de
carácter discrecional.
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0000115
CIENTO QUINCE
En este mismo sentido, el Excmo. Tribunal Constitucional ha indicado que este principio se
sustentaría en la presunción de validez y legitimidad de la que gozan las normas aprobadas por los
poderes del Estado. En esta línea, la declaración de su inconstitucionalidad solo será prudente y
aconsejable “cuando los sentenciadores lleguen a la íntima convicción de que la pugna entre la
norma en análisis y la Constitución es clara, resultando imposible armonizarla con ella” 63. Finalmente,
agrega que este principio tiene distintos fundamentos, destacando la separación de poderes, ya
mencionada, y el respeto recíproco que se deben los órganos del Estado 64.
60 Silva Gallinato, María Pía. 2014. El principio de deferencia razonada y las actuaciones de las
Cámaras durante la tramitación de la ley. Examen de una sentencia del Tribunal Constitucional.
En: Revista de Derecho Público Vol. 81, p. 145.
61 Zapata Larraín, Patricio. 2008. Justicia Constitucional: Teoría y Práctica en el Derecho Chileno y
Comparado. Santiago: Editorial Jurídica, p. 229.
62 Zapata Larraín, Patricio. 2008. Op. Cit., p. 230.
63 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 309-2000, considerando 2º.
64 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 309-2000, considerando 2º.
65 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 1295-2009, considerando 30º.
27
0000116
CIENTO DIECISEIS
A partir de lo señalado, la revisión del mérito que realiza el Excmo. Tribunal Constitucional
sobre las decisiones de los órganos del Estado se realiza en base a un determinado estándar
desarrollado por esta jurisdicción respecto de sus decisiones, a saber, el de la ‘deferencia razonada’.
Esta forma de análisis en ningún caso implica o sugiere vedar la competencia de este Tribunal de
revisar los actos administrativos, sino que supone comprender que su estudio se realizará en un
contexto de deferencia y colaboración. Así, esta forma de analizar las contiendas que se presentan
ante esta magistratura es coherente con un régimen democrático y la legitimidad con la que cuentan
las autoridades electas para ejercer potestades discrecionales.
En primer lugar, no existen dudas de que el ejercicio de este tipo de potestades requiere de
una fundamentación por parte de la autoridad competente para dictar el acto administrativo. En ese
sentido, el ejercicio de una potestad discrecional excluye un actuar arbitrario de la Administración.
Luego, en el caso de la concesión de los indultos particulares del artículo 6° de la ley N° 18.050, la
ley consagra de manera explícita que este acto deberá ser fundado.
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0000117
CIENTO DIECISIETE
amplio, inherente a las funciones de gobierno del Mandatario. A aquel le corresponde liderar las
valoraciones de interés general y ponderar las situaciones de hecho en los espacios donde el mismo
legislador no prejuzga entre soluciones igualmente válidas en derecho 67, pudiendo atender en su
fundamentación a criterios extrajurídicos 68.
A pesar de que será pormenorizado más adelante, el decreto impugnado por el caso de
autos se encuentra debidamente fundamentado, con independencia de que dicha fundamentación
no sea compartida o del agrado de las y los requirentes.
Por otro lado, de acuerdo a lo establecido en la propia ley N° 18.050, la calificación del caso
que exige el artículo 6° corresponde al Presidente de la República en forma exclusiva. En este
sentido, la calificación se encuentra íntimamente relacionada con la naturaleza discrecional de la
medida y la autoridad habilitada. Así, corresponderá al Mandatario ponderar el mérito y conveniencia
de acceder a la solicitud planteada. Como se verá más adelante, el caso del señor Rojas fue
calificado por la autoridad en uso de su exclusiva facultad para ello.
En los hechos, las y los requirentes están disconformes con las motivaciones que expone el
decreto impugnado. Así, por ejemplo, afirman que “al observar cómo el decreto impugnado aborda
los hechos determinantes, queda de manifiesto que solo se hace una referencia genérica a informes
o actas, y se advierte una clara ausencia de valoración de estos hechos” 69. Como se observa de la
cita, las y los requirentes se refieren a actas o informes ‘genéricos’ ignorando que, tal como se
expuso, en el decreto impugnado se hace referencia de manera precisa -además de la consideración
al contexto de la comisión de los hechos por los que fue condenado- a informes que contienen
evaluaciones individuales del solicitante: su informe social, su informe sociolaboral y su informe
médico, entre otros, todos ellos elaborados por los organismos corresponden.
67 Sánchez Morón, Miguel. 1994. Discrecionalidad administrativa y control judicial. Madrid: Tecnos,
pp. 114 y ss.
68 García de Enterría, Eduardo y Ramón Fernández, Tomás. 2013. Curso de Derecho Administrativo
I. Navarra: Editorial Thomson Reuters, 16º Ed., p. 503.
69 Requerimiento causa rol Nº 13972-23, p. 25.
29
0000118
CIENTO DIECIOCHO
anteriores” 70. Esta afirmación yerra al comprender que la concesión de un indulto particular solo
concurre por razones humanitarias, vinculadas al estado de salud del solicitante. Ni la Constitución
Política ni la ley establecen un listado o numerus clausus de razones que determinen la condición
de calificado; por el contrario, dicha definición es estrictamente exclusiva del Jefe de Estado.
Tal como señalamos, estamos frente a una facultad discrecional fuerte cuya calificación
corresponde de manera exclusiva a la autoridad competente. Esta calificación puede referirse a
consideraciones extrajurídicas –como lo son las razones de Estado o humanitarias–, cuya
ponderación corresponde a la autoridad electa democráticamente.
3. Corolarios
30
0000119
CIENTO DIECINUEVE
31
0000120
CIENTO VEINTE
CAPITULO V
ARGUMENTACIÓN DE FONDO
Aun cuando a través del presente requerimiento se pretende enjuiciar el mérito de la decisión
adoptada por esta Administración al esgrimir realmente vicios de legalidad y no de constitucionalidad,
a través del presente acápite procederemos a hacernos cargo de cada uno de los argumentos que
las y los requirentes desarrollan en su escrito, demostrando de manera fehaciente que estos carecen
de todo sustento o bien, utilizan premisas erradas.
A continuación, revisaremos las razones por las cuales el decreto supremo impugnado por
el presente requerimiento se encuentra debidamente fundado, a diferencia de lo que sostienen las y
los recurrentes. En particular, se revisa la naturaleza discrecional de la potestad entregada a la
autoridad, en específico, de carácter fuerte o de política pública. Luego, se explicita la calificación
realizada de conformidad con el artículo 6º de la ley Nº 18.050, la concurrencia de causales de
denegación del artículo 4º y los controles de motivación, concluyendo la debida fundamentación del
decreto impugnado, en línea con la fórmula utilizada en ocasiones anteriores.
Las y las y los requirentes señalan que el decreto impugnado no cumpliría con el requisito
de motivación, razonamiento y fundamentación de los actos administrativos. En primer lugar, señalan
que, si bien existiría una ponderación, explicación o razonamiento de los hechos, faltaría el nexo
lógico-argumentativo entre los antecedentes de hecho –que estiman incompletos– y la decisión. En
segundo lugar, aluden a que no se indican razones que llevaron a estima el caso como calificado de
conformidad al artículo 6º de la ley Nº 18.050, refiriéndose a que ‘en otros casos’ se han otorgado
indultos particulares por ‘razones humanitarias’ que en el caso concreto no se referencian.
Finalmente, sostienen que se omite referenciar la causal de denegación contenida en el artículo 4º
letra c) de la ley Nº 18.050, lo que evidenciaría la ausencia de fundamentación del decreto supremo.
De lo expuesto con anterioridad es posible evidenciar las contradicciones en las cuales caen
las y los Honorables Senadores y Senadoras. En ocasiones refieren a que el acto ‘carecería de
fundamentación’ para finalmente señalar que a su juicio la fundamentación del acto sería de carácter
‘insuficiente o incompleta’. Es del caso US. Excma. que con estas afirmaciones lo que las y los
requirentes pretenden cuestionar no es la ausencia de motivación del acto –el cual fue otorgado con
apego a la legalidad y en cumplimiento de todos los elementos de forma y fondo– sino su desacuerdo
con la calificación del caso particular desarrollado en el decreto requerido.
32
0000121
CIENTO VEINTIUNO
A este respecto, cabe agregar que no hay potestades íntegramente discrecionales sino
potestades donde alguno de sus elementos tiene este carácter. Así, son siempre elementos reglados
de toda potestad el hecho de su existencia –la potestad efectivamente es atribuida por la norma–; el
supuesto fáctico que legitima su empleo; la competencia y el fin de la potestad.
33
0000122
CIENTO VEINTIDOS
Ahora bien, el carácter discrecional de la potestad se expresa en que se confiere como una
facultad privativa y exclusiva del Presidente de la República al utilizar la expresión ‘podrá prescindir
de los requisitos exigidos en la ley’, entregándole a su estimación subjetiva la determinación de
cuáles serán los casos que se considerarán como ‘calificados’, debiendo fundamentarse –en todo
caso– el acto en caso de hacer uso de ella.
34
0000123
CIENTO VEINTITRES
fundamentación es que debe dar razón o, dicho de otra manera, dar cuenta del camino lógico-
racional que llevó en este caso a la autoridad a adoptar la decisión.
Como ya señalamos, el indulto particular obedece a las razones particulares de un caso que,
dada sus consecuencias, es excepcional o que, dada la situación personal de un sujeto, responde a
una situación de necesidad. En el caso concreto, se ponderaron una serie de antecedentes e
informes –debidamente exteriorizados y desarrollados en la fundamentación del acto, según
mencionamos en apartados anteriores– que llevaron a calificar el caso del señor Rojas como uno
excepcional. En ese sentido el indulto fue otorgado atendiendo, además, un contexto especial pues
había sido condenado por hechos cometidos en el marco del estallido social, una de las más graves
crisis institucionales y políticas del país. El otorgamiento de este indulto responde a razones de paz
social, la que bien puede ser calificada como razón de Estado de acuerdo al Código Penal 76,
autorizando el beneficio –incluso– a sujetos que hayan sido condenados a la pena más grave que
contempla nuestro ordenamiento jurídico, como es el presidio perpetuo.
A continuación, y con el fin de reflejar que el acto está debidamente fundado, pasaremos a
desarrollar y contra argumentar las consideraciones conforme a las cuales las y los requirentes
estiman que el acto administrativo no cumple con el requisito de motivación.
Es del caso que las y los requirentes pasan por alto la naturaleza de esta potestad y, en
especial, que las razones que motivan el uso de esta facultad se encuentran entregadas a la
discrecionalidad de la autoridad llamada a ejercerla, siempre que en ello se realice una exposición
razonada de los hechos y los fundamentos de derecho.
76 El artículo 32 bis regla 3ª admite las razones de Estado como plausibles para indultar incluso a
sujetos que hayan sido condenados a la pena más grave que contempla nuestro ordenamiento
jurídico señalando que: ”No se favorecerá al condenado por las leyes que concedan amnistía ni
indultos generales, salvo que se le hagan expresamente aplicables. Asimismo, sólo procederá a
su respecto el indulto particular por razones de Estado o por el padecimiento de un estado de
salud grave e irrecuperable, debidamente acreditado, que importe inminente riesgo de muerte o
inutilidad física de tal magnitud que le impida valerse por sí mismo. En todo caso el beneficio del
indulto deberá ser concedido de conformidad a las normas legales que lo regulen”.
77 Fliquete Lliso, Enrique. 2015. Actos discrecionales, actos políticos y actos graciables: Naturaleza
jurídica del acto de otorgamiento del indulto. En: Revista Española de la Función Consultiva N°
24, p. 192.
35
0000124
CIENTO VEINTICUATRO
ii. El hecho de que concurran una o más causales de denegación del artículo 4° no
implica elevar el estándar de calificación de los casos concretos
Las y las y los requirentes señalan que en el decreto impugnado no se hace referencia a la
concurrencia de la causal de denegación contenida en el artículo 4º letra c) de la ley Nº 18.050 por
lo que estiman que, ante su omisión, no se habría fundamentado debidamente el decreto –pese a
que el decreto en cuestión explicita la existencia de una causal de denegación del artículo 4º–.
Al respecto cabe reiterar, en primer lugar, que la existencia de una causal de denegación de
las previstas en el artículo 4º es de competencia exclusiva del Mandatario. En segundo lugar, en
ningún caso puede configurarse una falta de fundamentación por la concurrencia de más de una
causal de denegación pues la procedencia de una es suficiente para que se produzcan los efectos
jurídicos previstos en el artículo 4º y que el indulto solo pueda otorgarse de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 6º de la ley Nº 18.050.
A diferencia de lo señalado por las y los requirentes, la concurrencia de dos o más causales
no tiene impacto alguno respecto al ‘reforzamiento’ de la denegación, sin que suponga requisitos
adicionales para su otorgamiento por el artículo 6º, ni tampoco eleva la calificación del caso concreto.
Ello, pues la ley es clara en señalar que la única consecuencia de la concurrencia de una de las
causales es que se debe denegarse la solicitud de indulto, salvo que se otorgue de conformidad a lo
dispuesto en el artículo 6º.
Como ya esbozamos con anterioridad, las y los requirentes alegan que el acto no contiene
motivación o fundamentación guiados por su desacuerdo con las razones esbozadas por esta
Administración para calificar el caso concreto.
Así, indican que en gobiernos anteriores se ha hecho uso de esta facultad teniendo como
justificación a razones humanitarias fundadas en las recomendaciones del Servicio Médico Legal.
Lo cierto es que, al analizar la fundamentación de los diversos casos calificados dictados por
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0000125
CIENTO VEINTICINCO
gobiernos anteriores 78, tal afirmación resulta plenamente errónea. Así, en diversas oportunidades
los casos han sido considerados calificados por razones distintas de aquellas señaladas como
humanitarias por las y los requirentes.
Así, por ejemplo, no en todos los casos las razones humanitarias contemplan un informe
tipo, o se exige que este provenga del Servicio Médico Legal, sino que se ajustan a los antecedentes
contenidos en el expediente de cada caso. Esto puede observarse en el decreto supremo Nº 802 del
Ministerio de Justicia de fecha 6 de octubre del año 2010, firmado por orden del Presidente de la
República por el exministro de Justicia, señor Felipe Bulnes Serrano, que remite penas en
consideración al expediente remitido al Ministerio que contiene: a) Un acta del Consejo Técnico del
Centro de Reinserción Social de Chillán que sugiere positivamente la petición; b) un Informe Social
que concluye que se encuentra justificada la solicitud dado el estado de salud y que no se cumplirían
las condiciones para una intervención adecuada siendo imposible el proceso de reinserción social;
c) el formulario de indulto que explica su enfermedad grave; y, d) un certificado médico que acredita
los diagnósticos.
“CONSIDERANDO:
1° La solicitud de indulto particular de doña GABRIELA DEL CARMEN BLAS BLAS, quien
actualmente cumple condena como autora del delito de abandono de menor de diez años
en lugar solitario, con resultado de muerte, en el Complejo Penitenciario de Arica;
a) El lapso de privación de libertad cumplido por Gabriela Blas Blas durante el proceso
penal, en especial los 1.127 días de prisión preventiva abonados a la pena
impuesta;
b) La concurrencia de especiales circunstancias cognitivas y socioculturales en la
conducta de Gabriela Blas Blas, en especial, [censurado] además de la existencia
de personalísimas circunstancias biográficas, tales como [censurado] y la
necesidad de fortalecer el vínculo y cuidado personal de sus dos hijos, de 11 y 04
años de edad;
78 Así podrá ser apreciado en los antecedentes que aportará a esta causa y las demás causas
asociadas a la concesión de indultos por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, según lo
dispuesto por este Excmo. Tribunal Constitucional como medida para mejor resolver.
37
0000126
CIENTO VEINTISEIS
De esta manera, e incluso si atendemos a estos casos a los que aluden las y los requirentes,
queda en evidencia que la fundamentación del decreto supremo en cuestión es adecuada y se
encuentra en línea con la práctica de fundamentación de decretos anteriores.
En razón de la denuncia de las y los requirentes –en orden a que el acto carecería de
fundamentación– atenderemos al test de racionalidad. En efecto, el control de racionalidad implica
que el acto debe fundarse en motivos que se expresan mediante una relación de los fundamentos
de la decisión, permitiendo acreditar la coherencia y el vínculo entre los hechos determinantes con
el fin público que ha de perseguirse.
En base a este control se ha estimado que el acto adolecería de un vicio cuando carece de
fundamentación o esta es deficiente, de modo que no es posible valorar el uso que se ha hecho de
la discrecionalidad conforme al derecho; o carece de toda explicación racional o se aparta de las
más elementales reglas de razonamiento. En el caso concreto, no concurre ninguno de los vicios
señalados dado que el acto efectivamente contiene la exteriorización de los fundamentos de hecho
y de derecho, habiendo ejecutado el nexo racional-lógico necesario.
No obstante, cabe reiterar que a través de esta vía no corresponde revisarse la conveniencia,
la conformidad o disconformidad de las y los requirentes con los fundamentos utilizados por la
38
0000127
CIENTO VEINTISIETE
autoridad para calificar el caso concreto. Todas estas calificaciones corresponden a la autoridad
competente, esto es, al Presidente de la República.
2. El decreto requerido respeta los fines comprendidos en la institución del indulto, sin
configurar un vicio de desviación de poder
Como ya ha sido revisado previamente, los recurrentes sostienen la configuración del vicio
de desviación de poder en virtud de las declaraciones del Presidente de la República en la opinión
pública, las que consideran constitutivas de la fundamentación efectiva en la entrega del beneficio,
apartándose de los fines de la institución del indulto particular a aquellos propias de la amnistía o del
indulto general.
En particular, los requirentes advierten una eventual desviación de la finalidad dada por el
constituyente originario y derivado, la que lamentablemente no desarrollan en el libelo de autos. Para
los requirentes ello implicaría una verdadera revisión de las sentencias judiciales, actividad es
privativa de los órganos habilitados para ejercer jurisdicción, es decir, los tribunales de justicia. Lo
anterior, supondría, a juicio de los requirentes, una vulneración del artículo 6º, 7º, 32 Nº 14 y 76 de
la Constitución.
Dentro de los elementos del acto administrativo, el vicio de desviación de poder afecta la
finalidad perseguida por la decisión de la autoridad. Se manifiesta cuando el órgano facultado para
actuar procede de conformidad a la letra de la ley, pero se aleja del espíritu, irregularidad que se
presenta de forma solapada y requiere de la determinación de la causa. De acuerdo a FERRADA, el
interés público constituye el propósito genérico de todo acto y el fundamento por el cual se ha
atribuido el ejercicio de una determinada potestad administrativa; mientras que, en concreto, cada
competencia tiene un objeto particularizado determinado por el legislador que debe construirse a
partir del ordenamiento considerando que la finalidad es siempre un elemento reglado 79.
79 Ferrada Bórquez, Juan Carlos. 2007. Las potestades y privilegios de la Administración Pública en
el régimen administrativo chileno. En: Revista de Derecho Universidad Austral de Chile, Vol. XX,
Nº 2, p. 70.
39
0000128
CIENTO VEINTIOCHO
propósito diverso a aquel determinado por la norma que atribuye la competencia, sin que se dispute
la atribución de la potestad, la extensión o el ejercicio por el ente público 80.
De acuerdo a BERMÚDEZ, los vicios de desviación suponen la actuación tanto hacia fines
privados, utilizando la competencia con propósitos personales o beneficiando a terceras personas –
comúnmente relacionados a casos de faltas a la probidad o corrupción–; como hacia fines públicos
que persigan una finalidad pública pero distinta a la prevista por la ley pero incompatible con la
función pública, utilizando facultades entregadas por la ley de forma estratégica o concatenada a
efectos diversos a los comprendidos con un móvil de interés general o de servicio público 81.
Tal como identifican los profesores LLEDÓ y PARDO, en sus variantes más modernas, la
deficiencia puede operar respecto a una finalidad subjetiva, asociada a los motivos o móviles del
acto; u objetiva, enfocada en el resultado perseguido o producido por la decisión administrativa.
Ambos elementos excluyen la idea de moralidad administrativa, que sobrepasa los límites del
derecho y cruza al ámbito extrajurídico, resaltando la intencionalidad del sujeto administrativo para
configurar tal fin. Por el contrario, la doctrina contemporánea se centra la apreciación objetiva de la
norma utilizando elementos propios del origen de la competencia, la naturaleza jurídica, su posición
en el ordenamiento jurídico y los principios generales del derecho público, permitiendo determinar el
vicio como caso de violación de la ley 82.
Así, la determinación del fin de una competencia se establece por la norma que regula su
ejercicio, cuya correcta determinación exige recurrir a su texto expreso, a su historia o a criterios
interpretativos lógicos o sistemáticos; o, en su defecto, es necesario definirla mediante el espíritu
general de la legislación y la equidad 83.
80 García de Enterría, Eduardo y Fernández, Tomás Ramón. 2006. Op. Cit., pp. 462 y 463.
81 Bermúdez Soto, Jorge. 2014. Op. Cit., p. 120.
82 Lledó Veloso, Camilo y Pardo Donoso, José. 2013. El vicio de desviación de poder en actos
administrativos. Santiago: Legal Publishing, pp. 251 y ss.
83 Lledó Veloso, Camilo y Pardo Donoso, José. 2013. Op. Cit., pp. 106 y ss.
40
0000129
CIENTO VEINTINUEVE
relación a las diferencias de finalidad entre el indulto particular y general, la Constitución Política
únicamente cuenta con elementos distintivos propios de la competencia, procedimiento y
limitaciones, permitiendo distinguirlas en virtud de su origen y el número de beneficiados. Mediante
una ley de indulto general es posible establecer consecuencias especiales aplicables a todos o parte
de sus destinatarios, mientras que el indulto particular considera las circunstancias particulares del
solicitante. Sin perjuicio de lo anterior, NOVOA MONREAL destaca que ambas se enmarcan dentro
del llamado derecho de gracia y suponen una institución propia de la soberanía nacional, eximiendo
(también reduciendo o conmutando) al beneficiario del cumplimiento de la pena 84.
La ley Nº 18.050, regula con mayor sistematicidad el otorgamiento del indulto particular, pero
replica normas de procedencia, tipos y consecuencias. Si bien esta norma no se pronuncia sobre la
finalidad de la institución, contempla ciertos elementos relativos a sus límites al referirse a las
causales de denegación del artículo 4º como condiciones especiales que lo hacen improcedente. Sin
embargo, la existencia de los artículos 5º y 6º, que permiten a la autoridad entregar el beneficio frente
a situaciones especiales, debilitan las citadas orientaciones.
Por otra parte, el Código Penal tampoco se refiere plenamente a la finalidad del indulto, sino
que lo hace solo respecto de casos particulares. Por una parte, en relación a los indultos generales,
es decir aquellos contenidos en la ley, el Código Penal contempla ciertos elementos relativos a sus
límites, restringiéndolo respecto de condenados a pena de presidio perpetuo calificado, salvo
disposición expresa. Por otra parte, respecto de los indultos particulares, el Código establece que
respecto de aquellas personas privadas de libertad de por vida, el otorgamiento del indulto es
procedente por razones de Estado o por el padecimiento de un estado de salud grave e irrecuperable
–de conformidad con su artículo 32 bis Nº 3 y 93 Nº 4 respectivamente–. Es relevante destacar, que
el Código establece dichas finalidades para un ámbito muy acotado de condenados, siendo
pertinente considerar que aquellas no son aplicables a eventuales beneficios respecto de
condenados por otros delitos.
84 Novoa Monreal, Eduardo. 1966. Curso de Derecho Penal Chileno. Santiago: Editorial Jurídica de
Chile, tomo II, p. 203.
85 Ambos, Kai. 1999. Impunidad y Derecho Penal Internacional. Buenos Aires: Editorial Ad Hoc, pp.
127 y ss.
86 Del Águila Tejerina, Rafael. 2000. Política, derecho y razón de Estado. En: Revista Española de
Ciencia Política, Nº 3, pp. 16 y ss.
41
0000130
CIENTO TREINTA
Así, solo respecto de los condenado a presidio perpetuo calificado, el citado cuerpo se refiere
expresamente a los propósitos que puede perseguir el beneficio, exigiendo alternativamente un
hecho material concreto, a saber, un estado de salud severo e irreversible, circunstancia que sido
categorizadas como razones humanitarias; o un concepto jurídico indeterminado, en particular, las
razones de Estado que tradicionalmente han sido entendidas como trasfondo de la acción política o
como medio de existencia o estabilización del dominio estatal, la seguridad de la comunidad o el
bien público 87.
Para desentrañar las finalidades del indulto corresponde también revisar el origen de la
prerrogativa en las alocuciones del constituyente originario. Al respecto, la Comisión de Estudios de
Nueva Constitución reconoció la institución dentro de nuestra tradición jurídica y la entendió como
derecho de gracia. A su vez, le entregó esta atribución al Mandatario dado que se encuentra en
mejor posición para para ponderar los hechos y ver si las circunstancias del caso, la personalidad
del condenado y el momento colectivo, recomiendan o no su ejercicio, excluyendo la participación
de otros actores 88.
En esta materia, BECA ha categorizado el indulto tanto un acto de gobierno, que representa
los intereses generales de la Nación; como una facultad discrecional, sin que el Presidente de la
República se encuentre obligado a entregar el beneficio o restringido por alguna autoridad o persona
–circunstancia que ha confirmado la Excma. Corte Suprema en su jurisprudencia– 89.
42
0000131
CIENTO TREINTA Y UNO
Por otra parte, CURY ha señalado que, considerando la relevancia del indulto como
herramienta de política criminal, la gracia ha sido utilizada con el propósito de beneficiar a quienes
se encuentran incapacitados de cumplir una condena firme o en casos en que el cumplimiento de la
pena no reporte ventaja, sin que la pena siga cumpliendo funciones de retribución, prevención o
reinserción 92. A mayor abundamiento, señala el autor, la idea del indulto como herramienta de
política criminal comprende los efectos de la pena dentro de la realidad social, destacando su aptitud
funcional para modificar la conducta de quien la recibe y permitiendo evaluarla dentro del conjunto
de estrategias para el manejo de la criminalidad.
iv. La finalidad de los indultos en los decretos de indultos particulares otorgados por
gobiernos anteriores
91 Vargas Vivanco, Juan Enrique. 1994. La extinción de la responsabilidad penal. Santiago: Editorial
Jurídica Cono Sur, pp. 229 y ss.
92 Cury Urzúa, Enrique. 2011. Derecho penal. Parte general. Santiago: Ediciones UC, p. 792.
93 Esta finalidad también se vio expresada en las leyes de indultos particulares Nº 18.978 de 1990
y Nº 19.736 de 2001.
43
0000132
CIENTO TREINTA Y DOS
coherente con la forma en que los decretos que han sido otorgados históricamente en nuestra
jurisdicción.
Los requirentes sostienen que la facultad de indulto se ha utilizado con un fin diverso al
contenido en la regulación, encubriendo una amnistía con propósito de declarar la inocencia de los
beneficiados o indulto general; otorgando un efecto artificioso a las declaraciones del Presidente de
la República con objeto de habilitar la sede constitucional y cuestionar el mérito de la decisión
adoptada.
Antes de todo, el primer problema que dicha argumentación supone es aquel que ha sido
planteado en el acápite anterior respecto de la naturaleza diversa de la finalidad de los indultos. Es
decir, dado que la finalidad no es una ni se encuentra de explicitada en nuestro sistema normativo,
el cuestionamiento a una finalidad particular requiere de un desarrollo argumentativo no realizado
por los requirentes.
En segundo lugar, esta alegación es problemática pues el escrito desconoce que el efecto
de la institución del indulto no es declarar la inocencia de los beneficiarios o amnistiarlos de los
delitos cometidos, sino que conmutar la pena a la que han sido debidamente condenados. Por lo
anterior es que, la finalidad de amnistiar al señor Rojas, no podría haber sido cumplida a través de
los decretos impugnados.
44
0000133
CIENTO TREINTA Y TRES
e. Los indultos no suponen una intromisión en el ejercicio de jurisdicción propia del Poder
Judicial
94 Long, Marceau; Weil, Prosper; Braibant, Guy; Devolvé, Paul; y Genevos, Bruno. 2019. Las
grandes sentencias de la jurisprudencia administrativa del Consejo de Estado Francés (traducción
Katy Balan). En: Boletín Oficial del Estado, España, p. 62.
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0000134
CIENTO TREINTA Y CUATRO
Los actores afirman que el decreto supremo habría vulnerado directamente la igualdad ante
la ley al tratar de manera diferente y sin justificación al señor Rojas, en comparación a otros
condenados que se encuentran en las mismas circunstancias.
Para efectos de justificar tal imputación, el escrito señala que al beneficiario se le ha dado
un trato diferente. En primer lugar, conmutando totalmente la pena privativa de libertad, a pesar de
haber sido condenado por sentencia ejecutoriada como autor de graves delitos, a diferencia del resto
de la población penal. En segundo, al no considerar motivos de salud, dando trato desigual a las
personas que han solicitado indultos durante los gobiernos de presidentes anteriores. Por último, al
omitir la referencia a la causal del artículo 4° letra c) de la ley N° 18.050.
95 Etcheberry. Alfredo. 1998. Derecho Penal, parte general, 3° edición. Tomo II. Editorial Jurídica de
Chile. p. 251.
46
0000135
CIENTO TREINTA Y CINCO
Por último, reitera que el trato al señor Rojas –previamente descrito– no tendría fundamento
razonable alguno y tampoco sería idóneo para el fin que el legislador ha tenido a la vista a la hora
de regular esta institución.
Por su parte, la doctrina ha definido a la igualdad ante la ley como “el imperativo
constitucional que exige, por un lado, un trato formalmente igual por equiparación, desentendiéndose
de las diferencias contingentes y, por el otro, exige un trato sustancialmente igual por diferenciación,
adecuando las disimilitudes existentes, que tengan relevancia jurídica, a las circunstancias
regulatorias específicamente distintas” 96. A su vez, el profesor NOGUEIRA ALCALÁ sostiene que “la
igualdad ante la ley obliga a que ésta sea aplicada de modo igual a todos aquellos que se encuentran
en la misma situación, sin que el operador pueda establecer diferencia alguna en razón de las
personas, o de circunstancias que no sean precisamente las presentes en las normas (sic)” 97 .
Conforme a lo anterior, el derecho a la igualdad ante la ley debe ser entendido como una
prerrogativa que implica la equivalente aplicación de la ley frente a las mismas circunstancias; y
aplicación diversa o diferenciada para situaciones y sujetos que se encuentren en situaciones
diferentes. En efecto, no se trata de un tratamiento igual para todos los casos, con independencia
de todo elemento diferenciador de relevancia jurídica; así como tampoco se prohíbe un trato distinto
ante situaciones razonablemente desiguales. Sí está prohibido el establecimiento de distinciones
manifiestamente irracionales y arbitrarias. Por tanto, la discriminación arbitraria es una diferencia de
tratamiento no justificada ni razonable, conducta que está constitucionalmente vetada.
Por su parte, el Excmo. Tribunal Constitucional ha señalado que la igualdad ante la Iey
"consiste en que las normas jurídicas deben ser iguales para todas las personas que se encuentren
en las mismas circunstancias y que no deben concederse privilegios ni imponerse obligaciones a
unos que beneficien o graven a otros que se hallen en condiciones similares. ’No se trata, por
consiguiente, de una igualdad absoluta, sino que ha de aplicarse la Iey en cada caso conforme a las
diferencias constitutivas del mismo. La igualdad supone, por lo tanto, la distinción razonable entre
quienes no se encuentren en la misma condición, por lo que ella no impide que la legislación
contemple en forma distinta situaciones diferentes, siempre que la discriminación no sea arbitraria ni
responda a un propósito de hostilidad contra determinada persona o grupos de personas, o importe
indebido favor o privilegio personal del grupo 1” 98.
96 García Pino, Gonzalo, Contreras Vásquez, Pablo y Martínez Placencia, Victoria. 2016. Diccionario
Constitucional Chileno. Santiago: Editorial Hueders, pp. 514 y 515.
97 Noguera Alcalá, Humberto. 2006. El derecho a la igualdad ante la ley, no discriminación y
acciones positivas. En: Revista de Derecho Coquimbo N° 13(2), p. 69.
98 Sentencia Excmo. Tribunal Constitucional rol Nº 53-1988 y 219-1995.
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0000136
CIENTO TREINTA Y SEIS
Del mismo modo agrega dicha Magistratura que debe “quedar suficientemente claro que el
legislador, en ejercicio de sus potestades, puede establecer regímenes especiales, diferenciados y
desiguales, siempre que ello no revista el carácter de arbitraria" 99.
De esta forma cabe caracterizar al derecho a la igualdad ante la ley contenido en el artículo
19 N° 2 de la Constitución Política como aquella prohibición de discriminar de manera arbitraria
dirigida al legislador y a la autoridad. A su vez, dicha garantía sí permite que puedan establecerse
regímenes diferentes de manera razonada.
Ahora bien, tal como ya se ha señalado, el trato recibido por el señor Rojas no se diferencia
de aquel recibido por otras personas privadas de libertad ni tampoco con el recibido por los otros
doce indultados. En efecto, como fue previamente señalado, la garantía constitucional no desconoce
la posibilidad de establecer mecanismos de diferencias entre personas, proscribiendo –más bien–
que las decisiones que generan diferencias de tratamiento no se encuentren fundadas en razones
objetivas o razonables.
En razón de lo anterior, malamente puede estimarse que el beneficiatio fue objeto de un trato
privilegiado al conmutarse su pena, pues justamente dicha consecuencia es uno de los efectos
naturales de los indultos, institución que constituye una gracia presidencial, de acuerdo al artículo 1º
de la ley N° 18.050 –tal como fue latamente analizado–.
Asimismo, las y los requirentes yerran al pretender que la única causal admisible para otorgar
un indulto sea el estado de salud de los condenados, dado este hecho puede ser –o no– uno de los
varios motivos que el Presidente de la República puede tener a la vista al momento de otorgar un
indulto. Por tanto, no es correcto afirmar que el decreto supremo trata al señor Rojas de forma distinta
que al resto de las personas que han sido indultadas en gobiernos anteriores pues nuestro
ordenamiento jurídico no contiene causales taxativas para otorgar indultos.
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0000137
CIENTO TREINTA Y SIETE
de reinserción y buena conducta de los condenados. Así, mediante el decreto N° 651 del Ministerio
de Justicia de fecha 22 de mayo del año 2006, se conmutó la pena de presidio por un delito de hurto
y las accesorias de multa por delitos de hurto y desacato a las que se encontraba condenado el
señor Víctor Manuel Ancalaf Llaupe, por la sujeción a la vigilancia del Patronato Local de Reos. En
dicha ocasión, se consideró lo siguiente:
Que don Víctor Manuel Ancalaf Llaupe se encuentra además condenado por dos delitos
comunes a la pena de 3 años y 1 día de presidio menor en su grado máximo y a la pena
accesoria de multa de 11 Unidades Tributarias Mensuales (U.T.M.) por el delito común de
hurto y a la pena accesoria de multa de 11 Unidades Tributarias Mensuales (U.T.M.) por el
delito común de desacato, cuya pena principal ya fue cumplida.
Que la pena privativa de libertad de 3 años y 1 día a la que fue condenado por el delito de
hurto la iniciara a continuación de la que se le impuso por el delito terrorista tipificado en el
artículo 2° número 4 de la ley N° 18.314 en relación al artículo 1° de la misma ley.
Que las penas de multas a las que se encuentra condenado no han sido cumplidas.
Que han sido considerados como fundamentos calificados para acceder al presente indulto
respecto a las penas por los delitos comunes de hurto y desacato, entre otros, la muy buena
conducta que el solicitante ha manifestado al interior de la Unidad Penal durante el tiempo de
reclusión; la clara disposición al cambio que el señor Ancalaf ha demostrado; la existencia de
una red de apoyo capaz de acogerlo en el medio libre; la precaria situación económica que
presenta y, finalmente, la opinión favorable de Gendarmería de Chile respecto a la solicitud”.
Por otro lado, al carecer de argumentos para sustentar la infracción a la garantía de igualdad
ante la ley, las y los requirentes vuelven a reiterar los argumentos acerca de la falta de motivación
del decreto impugnado, cuestión que –como ya analizamos— carece de todo sustento.
Por todo lo anterior, es del todo claro que no existió una vulneración al derecho de igualdad
ante la ley, pues la dictación del decreto supremo en ningún caso significó tratar en forma diferente
a personas que se encontraban en una misma situación jurídica, ya sea respecto a los otros doce
indultados o respecto de otras personas privadas de libertad.
49
0000138
CIENTO TREINTA Y OCHO
4. Corolarios
a. El decreto supremo impugnado está debidamente motivado. Los argumentos de las y los
requirentes respecto al vicio alegado dan cuenta de las contradicciones manifiestas de dicho
escrito, pues en ocasiones se refieren a que el decreto impugnado carece de fundación y en
otras estiman que dicha fundamentación sería insuficiente. Lo anterior da cuenta que lo
pretendido por los H. Senadores y Senadoras no es cuestionar la motivación del acto
administrativo, sino que demuestra su desacuerdo en calificar el caso particular que se
desarrolla en el decreto impugnado.
b. La motivación no es igual para todo acto administrativo, varía según su naturaleza. El
contenido y extensión de la motivación de los actos dependerá del tipo de potestad conferida
y, particularmente, los actos discrecionales fuertes reconocen un margen de decisión propio
a las autoridades competentes, las que realizan una estimación subjetiva o ideal de la
solución correcta. Por lo anterior, la motivación no es igual para todos los actos, sino que
debe adecuarse a las peculiaridades del caso, más aún si estamos frente a una potestad
discrecional.
c. El indulto corresponde a una potestad discrecional fuerte. La potestad de otorgar indultos
particulares tiene las características propias de una potestad discrecional fuerte, dado que
la propia ley N° 18.050 le confiere al Presidente de la República la posibilidad de “prescindir
de los requisitos exigidos en la ley” al momento de calificar un caso como calificado o no,
quedando por tanto a su estimación subjetiva. En razón de lo anterior, debe tenerse en
cuenta tal característica de los indultos al momento de calificar su fundamentación. En suma,
puede concluirse que el indulto es un acto de gobierno discrecional que representa los
intereses de la nación, correspondiéndole al Presidente de la República o al Ministro de
Justicia (en su caso) otorgarlo libremente.
d. El decreto impugnado se encuentra debidamente fundado. En el caso de los indultos
particulares, la motivación o exteriorización de los argumentos que se deben desarrollar para
calificar el caso a caso no está reglada por el legislador, de manera que puede adoptar
distintas expresiones o manifestaciones y tener una extensión diversa. Lo relevante de este
ejercicio de fundamentación es que debe dar razón o, dicho de otra manera, dar cuenta del
camino lógico-racional que llevó en este caso a la autoridad a adoptar la decisión. En el caso
concreto del señor Rojas, se ponderaron una serie de antecedentes e informes –
debidamente exteriorizados y desarrollados en la fundamentación del acto– que llevaron a
calificar su caso como uno excepcional. En ese sentido el indulto fue otorgado atendiendo,
además, un contexto especial pues había sido condenado por hechos cometidos en el marco
del estallido social, una de las más graves crisis institucionales y políticas del país. Sin
embargo, las y los requirentes pretenden esconder su desacuerdo con las decisión, a través
de la supuesta falta de fundamentación del decreto, dado que exigen el otorgamiento de
esta gracia por razones humanitarias. Al respecto, cabe destacar que dicha razón puede no
ser, necesariamente, el motivo para conceder el indulto, ya que bien puede fundarse en otras
razones, tal como ha ocurrido en gobiernos anteriores.
e. El decreto impugnado respeta plenamente los fines comprendidos en la institución del
indulto. Las y los requirentes plantean que se configuraría el vicio de desviación de poder en
virtud de las declaraciones del Presidente de la República, las que demostrarían el
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0000139
CIENTO TREINTA Y NUEVE
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0000140
CIENTO CUARENTA
POR TANTO,
A US. EXCMO. PEDIMOS tener por evacuadas las presentes observaciones, en mérito de las cuales
solicitamos declarar improcedente el presente requerimiento o, en subsidio, rechazar las
impugnaciones contra el decreto supremo Nº 3214 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
del año 2022, causa rol Nº 13972-23, declarando su plena sujeción a la Constitución Política.
PRIMER OTROSÍ
POR TANTO,
SEGUNDO OTROSÍ
POR TANTO,
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0000141
CIENTO CUARENTA Y UNO
RESUMEN EJECUTIVO
Este escrito cuenta con 5 capítulos, los cuales buscan responder a cada una de las
alegaciones que realizan los requirentes. Como elemento introductorio, en el capítulo I se realiza un
resumen del requerimiento presentado por los H. Senadores en contra del decreto supremo que
concedió el indulto particular al señor Rojas e identificamos los principales argumentos sostenidos
por los requirentes.
El capítulo II consta de tres acápites. Así, en primer lugar, se realiza una caracterización
general de la facultad de indultar, dando cuenta que es una atribución exclusiva del Presidente de la
República regulada a nivel constitucional, legal y reglamentario; que se diferencia de la figura de la
amnistía y no tiene por efecto obtener la impunidad del condenado; que es una facultad posible de
identificar desde los inicios de la República y que ha sido ejercida por todos los gobiernos desde el
retorno a la democracia. A partir de lo anterior, en un segundo y tercer apartado, se analiza la
atribución de indultar a la luz de los requisitos de los actos administrativos, de manera de dar cuenta
que el decreto supremo impugnado cumple con cada uno de estos elementos.
En el capítulo III se abordan los alcances del control de constitucionalidad ejercido por este
Excmo. Tribunal Constitucional respecto de los decretos supremos. Así, se revisa su regulación
constitucional y las diferencias que se establecen respecto de los requisitos que debe cumplir el
órgano legitimado, según el vicio que se invoca; la exégesis de la disposición; y, finalmente, la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional a propósito de esta atribución, la cual ha establecido la
imposibilidad de revisar el mérito de las decisiones de la Administración y que, por medio de este
requerimiento, no se pueden revisar asuntos de legalidad.
53
0000142
CIENTO CUARENTA Y DOS
En segundo lugar, el decreto supremo requerido se encuadra dentro los fines que persigue
la institución del indulto, por lo que no se configura el vicio de desviación de poder que se invoca.
Para dar cuenta de ello, se realiza un recorrido por su regulación en nuestro ordenamiento jurídico,
la discusión de la Comisión de Estudios de Nueva Constitución, la doctrina especializada y los
decretos que han concedido indultos en gobiernos anteriores, con el objetivo de identificar el o los
fines que persigue la concesión de un indulto. Tras dar cuenta que la finalidad que persigue esta
institución no es una ni se encuentra explicitada en nuestro sistema jurídico, se indica que el
cuestionamiento a una finalidad particular del indulto requiere de un desarrollo argumentativo que no
es realizado por los requirentes e, inclusive, desconoce que el decreto supremo que otorga el indulto
al señor Rojas sí persigue un fin determinado, esto es, la paz social. Finalmente, se da cuenta que
la concesión del indulto al señor Rojas no supone una intromisión en el ejercicio de la facultad
jurisdiccional por parte del Poder Judicial, pues es una atribución que se otorgó existiendo una
sentencia condenatoria ejecutoriada, reconociendo la existencia de un delito y su calidad de
condenado, tal como exige el ordenamiento jurídico.
Por último, se sostiene que el decreto supremo no vulnera la igualdad ante la ley toda vez
que la garantía no supone, en ningún caso, una igualdad absoluta con independencia de elementos
diferenciadores. Así, en primer lugar, se revisa el contenido de este derecho y se señala que, en
efecto, esta garantía no se trata de un tratamiento igual para todos, sino más bien de una prohibición
de diferencias irracionales y arbitrarias. En este orden de ideas, los requirentes comprenden de
manera incorrecta la igualdad ante la ley, pues sostienen que el señor Rojas habría sido objeto de
un trato diferentes, lo cual supone, por un lado, desconocer las distinciones racionales y fundadas
que prevé el legislador y, por otro, identificar un efecto natural del indulto como un trato privilegiado
cuando –precisamente– se dictó con el objetivo de conmutar la pena.
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0000143
CIENTO CUARENTA Y TRES
ÍNDICE
CAPÍTULO I EL REQUERIMIENTO PRESENTADO ................................................. 2
1. La falta de motivación como vicio de constitucionalidad alegada en el requerimiento 4
2. La desviación de poder y sus presuntas consecuencias aducidas en el requerimiento
5
3. La vulneración a la igualdad ante la ley alegada por el requerimiento ........................... 5
CAPÍTULO II ..................................................................................................................... 6
LOS INDULTOS QUE DAN LUGAR AL PRESENTE REQUERIMIENTO ......................... 6
1. Consideraciones generales de la facultad de indultar ...................................................... 6
a. La facultad de indultar es una atribución especial y exclusiva del Presidente de la República
6
b. La facultad de indultar no constituye impunidad ................................................................. 7
c. El indulto es una institución que pertenece nuestra tradición constitucional ...................... 8
d. El indulto es una atribución presidencial que se ha ejercido en reiteradas oportunidades
por gobiernos anteriores ............................................................................................................. 9
e. El indulto es una atribución regulada en nuestro ordenamiento jurídico ............................ 9
i. La regulación constitucional del indulto particular ..................................................... 10
ii. La regulación del indulto particular en la ley Nº 18.050 ............................................ 10
iii. La regulación del indulto particular en el Código Penal ............................................ 10
iv. Regulación del indulto particular en el decreto supremo Nº 1542 del Ministerio de
Justicia del año 1981 ............................................................................................................. 11
v. Regulación del indulto particular en el decreto supremo Nº 924 del Ministerio de
Justicia del año 1981 ............................................................................................................. 11
2. Los indultos como actos administrativos ........................................................................ 11
a. Requisitos o elementos subjetivos del acto administrativo ............................................... 12
b. Requisitos o elementos objetivos del acto administrativo ................................................. 12
c. Requisitos o elementos formales del acto administrativo ................................................. 13
3. Sobre el indulto impugnado mediante el presente requerimiento de
inconstitucionalidad ................................................................................................................... 13
4. Corolarios ............................................................................................................................. 14
CAPÍTULO III .................................................................................................................. 16
ALCANCES DEL REQUERIMIENTO EN VIRTUD DEL ARTÍCULO 93 N° 16 DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA ............................................................................................ 16
1. Regulación del control de constitucionalidad ................................................................. 16
2. Exégesis del artículo 93 N° 16 de la Constitución Política ............................................. 17
3. Jurisprudencia del Excmo. Tribunal Constitucional en la materia ................................ 18
a. Sobre los alcances del control de constitucionalidad: Imposibilidad de revisar el mérito de
las decisiones de la Administración .......................................................................................... 18
b. Sobre los alcances del control de constitucionalidad: No abarca asuntos de legalidad... 19
4. Corolarios ............................................................................................................................. 19
CAPÍTULO IV .................................................................................................................. 21
CUESTIONES DE PREVIO Y ESPECIAL PRONUNCIAMIENTO ................................... 21
1. La totalidad de los cuestionamientos al decreto impugnado son de legalidad ........... 21
a. Sobre el vicio de constitucionalidad por falta de fundamentación .................................... 22
b. Sobre el vicio de constitucionalidad por desviación de poder .......................................... 23
c. Sobre el vicio de constitucionalidad por infracción a la igualdad ante la ley .................... 25
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CIENTO CUARENTA Y CUATRO
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CIENTO CUARENTA Y CINCO