De qué se trata
La novela sobre la esclavitud
En 1850 Estados Unidos era un país dividido. Una profunda brecha dividía a los estados
esclavistas del Sur de los estados del Norte. Es en ese contexto que en La cabaña del tío
Tom Harriet Beecher Stowe narra el destino inestable de los esclavos que, para bien o para
mal, están a merced de los caprichos y las condiciones económicas de sus amos. Con ira
justificada la autora denuncia un sistema en el que las personas de origen afroamericano
podían ser tratadas como objetos. Muestra claramente la contradicción interna de una
nación que surgió del afán de libertad e igualdad y, sin embargo, niega estos valores a una
parte de la población. La autora es perspicaz y clara en su análisis de las condiciones
sociales. No obstante, su descripción exalta mucho lo religioso y su sugerencia de soportar
cristianamente el sufrimiento resulta muy dudosa. Así, en este libro, junto a los puntos de
vista modernos hay pasajes casi insoportablemente sentimentales. La caracterización del
“negro” que hace Beecher Stowe también deja una impresión contradictoria. Sin embargo,
debido a la representación diferenciada de la sociedad estadounidense en la época nada
gloriosa de la esclavitud, vale la pena leer esta novela.
Ideas fundamentales
La cabaña del tío Tom es un clásico estadounidense y un alegato comprometido
contra la esclavitud.
La autora se opone al sistema de esclavitud inhumano con la promesa cristiana de
salvación de la Biblia.
Para pagar sus deudas un granjero de Kentucky vende a dos de sus esclavos, el
pequeño Harry y el tío Tom, su administrador, a un traficante de esclavos.
La madre de Harry, Eliza, huye con su hijo. En la huida se vuelve a encontrar con su
esposo, George; él también se ha fugado.
Juntos logran llevar a cabo el arriesgado escape hacia Canadá, a la libertad.
El tío Tom, por el contrario, deja obedientemente que su nuevo dueño lo lleve por el
Misisipi hasta Nueva Orleans.
En el viaje por barco le salva la vida a una niña blanca, cuyo padre compra a Tom.
En la magnífica propiedad de St. Clare Tom lleva una vida cómoda con otros
esclavos.
El amo de Tom muere antes de que se concluyan las formalidades para la
proyectada liberación del esclavo.
Tom es vendido al violento propietario de una plantación de algodón, donde muere
después de un martirio que recuerda el calvario de Cristo.
La familia de George y Eliza vive en Francia durante unos años y luego emigra a
Liberia, un país fundado por esclavos liberados.
La novela fue un gran éxito en su época. Pero también es controvertida debido a su
imagen humana estereotipada y veladamente religiosa.
Resumen
Destrozan a una familia
A los esclavos les va bastante bien en la finca del señor Shelby en Kentucky. No tienen
que trabajar demasiado y no son azotados. Los esclavos del señor Shelby saben muy bien
que las cosas son muy distintas para muchos de sus compañeros de infortunio en las
plantaciones del Sur profundo. La señora Shelby acogió y educó a su criada Eliza desde
que era niña. Eliza está casada con George, un esclavo de la finca vecina. Ambos son
mestizos de piel muy clara. De sus tres hijos, solo vive Harry, un niño de unos cinco años.
“El tío Tom era una especie de patriarca en asuntos religiosos para todo el vecindario.
Dotado de una naturaleza en la que predominaban los dones morales y una educación
superior a la de sus compañeros, era tratado por todos con gran respeto y casi como un
clérigo””.
El tío Tom, que también es esclavo, es de facto el administrador de la finca. Su esposa,
la tía Cloe, dirige el regimiento de la cocina de la casa señorial. Junto con sus tres
pequeños hijos viven en una cabaña modesta. Aquí se reúnen regularmente muchos
esclavos de los alrededores para asistir al servicio religioso. El maestro George, hijo del
amo, a menudo lee ahí textos de la Biblia y los esclavos cantan y bailan.
“Los perseguidores la seguían de cerca, cuando ella, con esa fuerza que Dios concede solo
a los desesperados, con un grito salvaje dio un gran salto sobre la corriente turbulenta de
la orilla hasta una placa de hielo más allá. Fue un salto tremendo que solo fue posible
debido a la locura y la desesperación””.
Pero este idilio se ve amenazado. El señor Shelby ha incurrido en deudas y el traficante de
esclavos, el señor Haley, lo tiene en sus manos debido a un pagaré vencido. Shelby no ha
vendido nunca a uno de sus esclavos, pero ahora no le queda más remedio que entregarle a
su administrador Tom y al chiquillo Harry para liquidar su deuda. Haley se precia de su
trato humano hacia los esclavos, basado en la experiencia pragmática de que un trato
demasiado severo reduce el valor de la fuerza de trabajo. La resistencia de la religiosa
esposa de Shelby a la venta de Harry y el tío Tom es en vano porque el contrato ya está
firmado.
“No se puede hacer creer a un negro, como tampoco a un niño, que uno está enfadado con
él si no es el caso. Ambos reconocen instintivamente la verdad a pesar de todos los
esfuerzos por mostrarles lo contrario””.
Ese mismo día George, el esclavo, visita a su esposa Eliza, quien todavía no está
preocupada por la venta puesto que su amo lo había alquilado por un tiempo al dueño de
una fábrica, el señor Wilson, para quien George inventó una máquina para limpiar cáñamo.
Pero como a su amo no le gustaba el desarrollo de las habilidades del esclavo, lo trajo de
regreso y le hizo la vida imposible por todos los medios disponibles. George es consciente
de su superioridad y por eso lamenta más su vida. Le explica a Eliza su situación sin
perspectivas y que escapará a Canadá para posteriormente comprar a su esposa e hijo y
llevárselos consigo.
La huida a Ohio
Por la noche Eliza escucha una conversación entre el señor Shelby y su esposa sobre la
venta de su hijo. De inmediato toma a Harry y huye con él. Eliza le informa al tío Tom pero
él decide no oponerse a su propia venta inminente. Eliza se dirige a la ciudad más cercana
para cruzar el río hacia el estado de Ohio. Al día siguiente Haley la persigue, pero debido a
que dos esclavos que lo acompañan retrasan hábilmente la persecución, Eliza logra escapar
en el último momento a través de los témpanos de hielo hacia la orilla salvadora del estado
vecino. Sus perseguidores no se arriesgan a esta aventura y regresan. Al principio Eliza
encuentra refugio con el senador Bird y su esposa. Poco antes Bird votó a favor de una ley
que permite la entrega de esclavos fugados a sus dueños. Sin embargo, su compasiva
esposa lo convence de ayudar a Eliza y para protegerla de sus perseguidores, que fueron
contratados por Haley, Bird la lleva a un asentamiento de cuáqueros.
“¿Quién tiene la mayor culpa? ¿El hombre ilustrado, culto e inteligente que apoya el
sistema cuyo resultado inevitable es el tratante, o el propio tratante”?
Mientras tanto George, el esposo de Eliza, también ha escapado. En una posada en
Kentucky se encuentra con el señor Wilson, el director de la fábrica, quien a penas lo
reconoce porque con un par de trucos George se ha transformado de un mulato de tez clara
en un señor de aspecto español y seguro de sí mismo. A su disfraz contribuye además como
acompañante un sirviente que quiere liberar a su madre de la esclavitud. El señor Wilson
conversa en privado con George durante mucho tiempo. Por supuesto, no lo traiciona, sino
que le da más dinero para la fuga.
“Tenemos políticos tan piadosos justo antes de las elecciones y es todo tan piadoso en
todas partes de la Iglesia y el Estado que uno nunca sabe quién lo engañará la próxima
vez””.
En su camino George se encuentra con algunos cuáqueros que lo llevan con su esposa e
hijo. Sin embargo, los cazadores de esclavos les están pisando los talones a los felizmente
reunidos, quienes huyen al amparo de la noche pero su ventaja se reduce
amenazadoramente. Advertidos justo a tiempo de los esbirros se refugian en una formación
rocosa. George está decidido a morir antes que volver a la esclavitud. Le da un tiro al
primer perseguidor que llega a su refugio y los demás cazadores de esclavos huyen
aterrorizados. George se alegra cuando se da cuenta de que no ha matado a su enemigo y
juntos se dirigen a un asentamiento cuáquero, donde atienden al herido. Convertido por este
acontecimiento, el herido promete que solo se dedicará a cazar animales salvajes en el
futuro.
El tío Tom en Nueva Orleans
El traficante de esclavos transporta a Tom, junto con otra mercancía humana que compró
en una subasta, en un barco por el Misisipi en el que también viajan una niña de aspecto
angelical llamada Evangelina y su padre, Agustín St. Clare, quienes viajan de regreso de
Vermont, donde St. Clare pasó parte de su juventud y adonde habían ido a visitar a algunos
parientes. Durante su visita, St. Clare convenció a su devota prima Ofelia de acompañarlo
al Sur para hacerse cargo de su casa y ayudar a Mary, la esposa dura de corazón de St.
Clare. Pero durante el viaje sucede un accidente del que Tom salva a Evangelina de morir
ahogada y en agradecimiento St. Clare compra a Tom y lo lleva a su mansión en Nueva
Orleans.
“(…) le agradezco a Dios haber nacido donde hay esclavitud, y creo que está bien; siento
que debe estar bien y, en cualquier caso, no podría vivir sin ella””.
Cuando llega Tom se siente abrumado por el esplendor de la propiedad de estilo morisco.
Ahí trabaja como cochero y tiene mucho tiempo para estudiar la Biblia. Como Tom no sabe
leer bien su pequeña amiga Evangelina le lee en voz alta con gusto y poco a poco sucumbe
a la fascinación de la doctrina cristiana de la salvación, según la cual, cualquiera que crea
en Cristo y actúe en Cristo puede vencer a la muerte y alcanzar la eternidad. El señor St.
Clare es de carácter blando y por su aguda inteligencia reconoce claramente la injusticia de
la esclavitud, pero la mantiene por comodidad. Él y su hermano gemelo habían heredado
una gran plantación. Sin embargo, estaban enemistados por el trato a los esclavos. Agustín
recibió la casa de Nueva Orleans junto con una fortuna, mientras que su hermano continuó
con el cultivo de la plantación. St. Clare les da a sus esclavos plena libertad y, en cambio,
con gusto azotaría de vez en cuando a su esposa Mary. Al parecer, lo único que los dos
cónyuges tienen en común es que no se entienden el uno al otro.
“El traficante de esclavos puede azotar al esclavo reacio hasta matarlo, el capitalista lo
deja morir de hambre””.
Si bien Ofelia toma en sus manos el manejo de la casa, no logra controlar del todo el
descuido. Puesto que los esclavos no tienen castigo que temer, se comportan de manera
imprevisible e irresponsable. Como un desafío personal especial para su prima, Agustín
compra a la esclava Topsy, quien hasta ahora solo ha sido maltratada por sus anteriores
dueños y quien para sobrevivir se ha convertido en un ser astuto e inaccesible. Ahora,
Ofelia debe educarla como cristiana. Agustín quiere demostrarle a su prima que es mucho
más fácil apoyar el envío de misioneros a África que educar uno mismo a un negro. De
hecho Ofelia debe admitir que, si bien en teoría no tiene ningún prejuicio en su contra, su
contacto con ellos es desagradable. A pesar de ello se dedica abnegadamente a su tarea de
educadora y, después de un tiempo, incluso con cierto éxito.
“Amo, si quiere matarme, máteme, pero nunca levantaré la mano en contra de nadie.
Prefiero morir””.
Para Agustín su hija lo es todo en la vida. Evangelina tiene un comportamiento
profundamente humano y, al mismo tiempo, es ensimismada. Durante este tiempo la niña
forja una estrecha amistad con el tío Tom, quien le confía la idea de su muerte inminente.
En la casa de verano de la familia, hace su aparición la tisis, cuya curación es imposible. La
niña se alegra por el reino de los cielos bíblico. En un discurso les pide a los esclavos de la
casa que se conviertan al cristianismo. Poco después Evangelina muere y todos lloran
profundamente por ella.
“Dijo Tom: Amo, sé que puede hacer cosas terribles, pero… –se irguió y juntó las manos–
pero después de que haya matado el cuerpo, no hay nada más que pueda hacer, y luego
¡viene la eternidad”!
Uno de sus últimos deseos fue dejar en libertad al tío Tom. Tras la muerte de Evangelina,
St. Clare pasa de ser un observador ocioso de las condiciones existentes a ser un cristiano
comprometido y abnegado. Le promete la libertad al tío Tom pero antes de que se
completen las formalidades necesarias, St. Clare es herido gravemente de una puñalada
durante una pelea en una taberna y muere. Su viuda, de corazón duro y presa de las
tradiciones sureñas, vende la propiedad y a la mayoría de los esclavos, incluido Tom.
Únicamente Topsy escapa de la venta porque St. Clare se la había transferido a su prima.
El martirio de Tom
A Tom lo compra en una subasta Simon Legree, el rudo propietario de una plantación cuyo
lema era “cuando los esclavos mueran de agotamiento o violencia, compra otros nuevos”.
Junto con otras nuevas adquisiciones, lleva a Tom a su propiedad de Río Rojo donde le
espera todo lo contrario que en su parada anterior. La aislada plantación de algodón se
encuentra en medio de impenetrables tocones. Legree vive en una casa venida a menos con
la mulata Cassy. Los esclavos tienen que trabajar todo el día, reciben poco de comer y
viven en cabañas similares a establos. Entre ellos reina la ley del más fuerte. Los
dos guardias negros siembran miedo y pánico.
“Piensen en su libertad cada vez que vean la cabaña del tío Tom. Que les sirva de
recordatorio para que sigan sus huellas y sean honestos y fieles y buenos cristianos como
él lo era””.
Legree designa a Tom como el administrador de su plantación, pero cuando le pide a Tom
que azote a una muchacha, este se niega. Por ello los guardias lo muelen a palos. Cassy
cuida al herido. Tom se rehúsa a disculparse por su comportamiento pues considera que
actuó bien, a lo que Legree responde que lo puede hacer pedazos o aniquilar. Tom se da
cuenta de que su camino aquí terminará en la muerte, por lo que estudia con más intensidad
que nunca su Biblia, protegida hasta ahora, y acepta su destino. Su confianza en Cristo y la
certeza de su vida eterna lo vuelven alegre, sereno y fuerte. Ayuda a los más débiles en el
trabajo, es amable y no pierde la calma. Esta actitud de sacrificio irrita aún más a Legree.
“[Stowe] Más que talentosa, era un genio” ( – George Sand)
Cassy trata de convencer a Tom de asesinar a Legree pero cuando este se niega a derramar
la sangre de su amo, ella huye en compañía de una sirvienta. Después de que Legree busca
inútilmente a las fugitivas en el pantano, le pregunta a Tom si sabe algo del asunto. Tom
dice que sí, pero no confiesa lo que sabe. Prefiere soportar el dolor y la muerte que revelar
el escondite de las dos mujeres. La disposición al sacrificio y el amor por sus enemigos son
para Tom la culminación de su fe cristiana. Legree y sus guardias intentan arrancarle una
declaración, pero Tom permanece mudo.
Unos días después George Shelby llega a la plantación. Después de la muerte de su padre,
él es el nuevo dueño de la finca de Kentucky. Cinco años antes, cuando se separaron, le
prometió a Tom que un día pagaría su rescate. Ahora ha ido en su busca para cumplir su
promesa. Pero llega demasiado tarde. Tom se alegra de que su antiguo amo no lo haya
olvidado y muere con una fe inquebrantable en Dios. Lleno de ira, George amenaza al
asesino, pero como no hay testigos blancos, nada le pasará a Legree. George entierra el
cadáver de Tom fuera de la plantación. Ante su tumba promete ayudar a ponerle fin a la
esclavitud de una vez por todas.
En un país libre
En el barco de regreso a Kentucky, George Shelby se encuentra con la fugitiva Cassy.
Resulta que ella es la madre de Eliza. Otra compañera de viaje es madame de Thoux, la
hermana de George Harris, el esposo de Eliza, de quien se separó cuando era adolescente y
al que ahora busca. Conectadas de esta manera las mujeres buscan y encuentran a sus
familiares en Montreal, Canadá. La familia se establece durante unos años en París, donde
George estudia. Aunque regrese a Estados Unidos quiere pasar su futuro en Liberia, la
primera república africana fundada por esclavos liberados. Desde allí quiere intervenir a
favor de la abolición de la esclavitud y el desarrollo de una civilización africana.
En su finca, George tiene que darle la noticia de la muerte de Tom a la tía Cloe. Saca sus
consecuencias de esa historia y les otorga la libertad a todos los esclavos. A ellos les
preocupa su futuro incierto, pero Shelby los tranquiliza y los convence de las ventajas de la
libertad: pueden seguir trabajando para él, pero ahora mediante un pago, y si él muere y la
finca se vende podrán irse a donde quieran. Así evitarán el destino de ser vendidos, pero les
dice que cada vez que vean la cabaña del tío Tom, deberán recordar que le deben su
libertad.
Acerca del texto
Estructura y estilo
La autora narra la historia de La cabaña del tío Tom en 45 capítulos con títulos
programáticos, por ejemplo, “En el que se presenta al lector a un hombre humanitario”.
Después de desarrollar un idilio familiar en la finca de los Shelby, la autora sigue a sus
protagonistas en direcciones opuestas: A Eliza, su hijo y más tarde también a su esposo, en
el Norte que promete la libertad; mientras que al tío Tom en camino hacia la esclavitud más
oscura en el Sur. Al principio Beecher Stowe explica el destino de sus personajes
principales casi capítulo por capítulo, y luego en bloques más extensos y coherentes. La
cuestión de si se puede superar la separación de las familias esclavizadas es el elemento
central que genera la tensión de la novela. Predomina la perspectiva del narrador
omnisciente, interrumpida en ocasiones por el punto de vista de las víctimas perseguidas, lo
que aumenta la identificación del lector con los fugitivos. Beecher Stowe deja que la
opinión de sus personajes salga a la luz en largos diálogos, e interrumpe una y otra vez los
pasajes narrativos con enseñanzas sobre las condiciones imperantes. En ocasiones se dirige
directamente al lector para sensibilizarlo respecto a la injusticia de la esclavitud. En los
pasajes de comentarios la autora logra en ocasiones un tono irónico. Salvo algunos pasajes
sentimentales difíciles de soportar, Stowe narra la historia sin afectación y con precisión.
Planteamientos de interpretación
La cabaña del tío Tom es un alegato comprometido contra el sistema de la
esclavitud. Beecher Stowe esboza una imagen diferenciada de la sociedad
estadounidense de su tiempo. La indiferencia del Norte y el egoísmo económico del
Sur son igualmente responsables del evidente fracaso moral de la sociedad. En las
conversaciones entre St. Clare y Ofelia, la autora no solo expone los prejuicios
comunes contra los negros, sino que también analiza el sistema completo de la
esclavitud y lo compara con la explotación de los trabajadores durante la
industrialización de Inglaterra.
El tío Tom con su actitud humilde, paciente y abnegada sigue a Cristo. Lleno de su
fe en Dios asume su destino hasta la muerte y se presenta como un modelo para
todos los esclavos a los que se les aconseja esperar la recompensa de su sacrificio en
un mejor más allá; una solución más que cuestionable desde la perspectiva actual
del problema de la esclavitud.
Con su actitud pasiva el tío Tom no es un personaje con el que puedan identificarse
los movimientos ciudadanos afroamericanos de Estados Unidos, ya que la pasividad
no hace más que consolidar las condiciones sociales y no las cambia. Los activistas
que defienden los derechos humanos rechazan tajantemente la novela debido a la
caracterización bien intencionada pero estereotipada del “negro” como blando,
sentimental y menos duro que los anglosajones.
La familia de Eliza y George representa una perspectiva de desarrollo para los
esclavos liberados. Según la novela pueden subir su nivel social mediante la
educación y utilizar sus habilidades de manera significativa para constituir una
civilización de carácter cristiano en África. En lugar de encontrar un lugar en la
sociedad estadounidense deben contribuir al florecimiento del continente africano,
según la idea de Beecher Stowe de una educación cristiano-republicana.
Antecedentes históricos
La esclavitud divide a Estados Unidos
Durante la primera mitad del siglo XIX Estados Unidos creció territorialmente en poco
tiempo mediante la compra de tierras, la colonización del Oeste e imponiéndose a México.
En la política interna la disputa sobre la cuestión de la esclavitud pasó a primer plano.
Mientras que la esclavitud estaba prohibida en los estados cada vez más industrializados del
Norte, los estados agrícolas del Sur eran de la opinión de que el desarrollo económico solo
podía garantizarse a costa de los esclavos. El algodón era el producto más importante de
exportación de Estados Unidos. Los esclavos tenían que trabajar sin paga en las
plantaciones de algodón y estaban a merced de sus amos, que estaban autorizados a
venderlos, maltratarlos y matarlos. Según la ley no eran personas, sino objetos. Esta
práctica contradecía en gran medida la libertad y la igualdad de las personas estipuladas en
la Declaración de Independencia de Estados Unidos. La importación de esclavos estuvo
prohibida desde 1776, pero el contrabando de personas solo pudo detenerse mucho más
tarde. Además los descendientes de los esclavos también eran propiedad de sus amos. El
movimiento abolicionista se comprometió con la abolición de la esclavitud en el Norte. La
“Ley de esclavos fugitivos” de 1850 obligaba a los ciudadanos de los estados del Norte a
entregar a los esclavos fugitivos a sus dueños. El Norte se sentía humillado, como un peón.
En 1860 un opositor de la esclavitud, Abraham Lincoln, fue elegido presidente de Estados
Unidos. En los años siguientes los estados del Sur se retiraron de la federación de estados y
fundaron una confederación. La guerra civil de cuatro años que siguió terminó en 1865 con
la rendición de los confederados. La esclavitud fue abolida en todo el país.
Origen
Antes de escribir La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stowe tuvo que superar una etapa
agitada y dolorosa de su vida. Debilitada por varios partos, recibió un tratamiento en
Vermont. Tan pronto se recuperó se embarazó de su último hijo, que murió en 1879 durante
una epidemia de cólera. Su muerte encontró eco en La cabaña del tío Tom donde la pérdida
de los hijos a causa de la muerte o la venta, así como el sufrimiento de las madres, es
un leitmotiv. Puesto que el esposo de la autora no podía trabajar en ese tiempo, su labor
literaria tenía que hacerse cargo del sustento de la familia. La Ley de esclavos fugitivos se
aprobó en 1850 –con gran indignación general en el Norte– cuando la familia se mudaba a
Nueva Inglaterra. En una carta la cuñada de Beecher Stowe lamentaba no tener el mismo
talento que Harriet, pues en caso de tenerlo escribiría en contra de la esclavitud. Esto
motivó a Beecher Stowe a escribir La cabaña del tío Tom a partir de 1851.
Historia de la influencia de la obra
Entre junio de 1851 y abril de 1852 La cabaña del tío Tom apareció por primera vez como
una novela por entregas en la revista The National Era, un portavoz de los opositores de la
esclavitud. Originalmente la obra se diseñó solo para unos pocos episodios, pero debido a la
respuesta sumamente positiva Beecher Stowe siguió escribiendo. En marzo de 1852 La
cabaña del tío Tom apareció en forma de libro y se convirtió en el éxito editorial
estadounidense del siglo XIX. También tuvieron un éxito continuo diversas versiones
teatrales en las que, sin embargo, la autora no pudo influir. Para los opositores de la
esclavitud en Estados Unidos el éxito de la novela fue un triunfo moral; en los estados del
Sur, el libro fue criticado duramente y en los años siguientes recibió como respuesta varias
novelas llamadas “anti-tío Tom”. El dicho que se le atribuye a Abraham Lincoln de “así
que esta es la mujercita que comenzó esta gran guerra”, ciertamente exagera la importancia
del libro, pero su alto impacto difícilmente puede pasarse por alto: en 1855 Beecher Stowe
recibió 26 cintas de piel con las firmas de medio millón de mujeres europeas que apelaban a
los estadounidenses para que lucharan por el fin de la esclavitud. En Europa las cualidades
literarias y morales del libro fueron elogiadas por unanimidad. León Tolstoi comparó la
novela con las notas de Fiódor Dostoyevski de La casa de los muertos; para George
Sand la autora era una santa. Las ediciones abreviadas y numerosas películas –en las que a
menudo se representaba erróneamente al tío Tom como un anciano frágil– influyeron
significativamente en la historia de la recepción. Los activistas afroamericanos de derechos
civiles siguen rechazando la novela debido a la imagen estereotipada de los “negros” y la
aceptación tácita de su destino a causa de su confianza en una vida mejor en el más allá.
“Tío Tom” es un insulto para los afroamericanos de hoy.
Sobre la autora
Harriet Beecher Stowe nació el 14 de junio de 1811 en Litchfield, Connecticut, en una
familia con muchos hijos. Su padre, Lyman Beecher, fue un conocido predicador
presbiteriano que no se limitó a difundir la palabra de Dios, sino que también fundó
escuelas para ciegos. Siendo una niña pequeña, Harriet perdió a su madre. Fue a la escuela
guiada por su hermana y ella misma se convirtió en maestra a la edad de 18 años antes de
seguir a su padre a Cincinnati, Ohio, en 1822, donde conoció al también profesor de
teología Calvin E. Stowe, con quien se casó en 1836. Tuvo con él siete hijos. Ella
sobrevivió a tres de sus cuatro hijos varones: Samuel Charles murió de cólera cuando
todavía era un niño pequeño; su hijo mayor, Henry, se ahogó en 1857 mientras se bañaba
en un río, y Fred, uno de los primeros voluntarios que participó en la Guerra Civil, que fue
herido en la cabeza en la batalla de Gettysburg y pasó un tiempo de su vida sufriendo las
consecuencias de la lesión, desapareció sin dejar rastro en 1870 en San Francisco. Solo el
hijo menor, Charles, sobrevivió a su madre. La carrera literaria de Beecher Stowe empezó
en 1834 cuando ganó un concurso de cuentos cortos y su texto se publicó en una revista.
Debido a la deteriorada salud de su esposo, a veces los ingresos provenientes de sus
artículos y sus narrativas sentimentales sobre su hogar constituyeron la base del ingreso
familiar. En 1850 la familia se mudó al clima saludable de Nueva Inglaterra. Primero
vivieron en Nuevo Brunswick, Maine, y a partir de 1852 en Andover, Massachusetts. El
éxito abrumador de La cabaña del tío Tom volvió repentinamente famosa a Harriet Beecher
Stowe en Estados Unidos y Europa y la liberó de preocupaciones financieras. Emprendió
varios viajes a Europa y fue recibida, entre otros, por la reina Victoria. Cuando la Guerra
Civil estadounidense llegó a su fin compró una plantación de naranjos en Florida como casa
de invierno y ocupación para su hijo Fred. Escribió numerosos relatos y novelas, pero no
logró vincularlos con el éxito de La cabaña del tío Tom. En 1869 provocó un escándalo con
su escrito Lady Byron Vindícate, en el que defiende a su amiga ya fallecida, la viuda del
famoso poeta inglés, contra las recriminaciones de este y ataca al propio Byron. Beecher
Stowe murió como una figura pública respetada el 1 de julio de 1896 en Hartford,
Connecticut.