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Historia y Orgullo GLBTT en Guatemala

El documento discute la celebración del Mes del Orgullo GLBTT (Gay, Lésbico, Bisexual, Transgénero, Travesti y Transexual) en junio de cada año. Comenzó como una conmemoración de los disturbios de Stonewall de 1969 en Nueva York, cuando la policía allanó violentamente un bar gay y la comunidad LGBT protestó en respuesta. Desde entonces, el Mes del Orgullo ha celebrado la diversidad sexual y ha luchado por los derechos LGBT. En Guatemala, OASIS ha organizado eventos cultural

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Historia y Orgullo GLBTT en Guatemala

El documento discute la celebración del Mes del Orgullo GLBTT (Gay, Lésbico, Bisexual, Transgénero, Travesti y Transexual) en junio de cada año. Comenzó como una conmemoración de los disturbios de Stonewall de 1969 en Nueva York, cuando la policía allanó violentamente un bar gay y la comunidad LGBT protestó en respuesta. Desde entonces, el Mes del Orgullo ha celebrado la diversidad sexual y ha luchado por los derechos LGBT. En Guatemala, OASIS ha organizado eventos cultural

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laCuerda, Una mirada feminista de la realidad

Año 5, No. 46, Guatemala, junio/2002


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Celebremos nuestra diversidad


Marlon Vega, guatemalteco, integrante de OASIS

Durante junio de cada año, alrededor del mundo se celebra el Mes de Orgullo GLBTT (Gay, Lésbico,
Bisexual, Transgénero, Travesti y Transexual). No es una celebración arbitraria ya que, como toda
la historia de la diversidad sexual, tuvo raíces trágicas.
El 27 de junio de 1969, en Nueva York, se llevó a cabo una redada en el bar gay "Stonewall", donde
las fuerzas de seguridad abusaron de las personas que asistían al lugar, con saldo de varios
muertos y heridos. Por aquellos años, además, se vivía el pleno apogeo del movimiento por los
derechos civiles en Estados Unidos. El acontecimiento de "Stonewall" hizo que en las principales
ciudades de aquel país hubiera movilización de grupos gay y lésbicos, exigiendo que se aclararan
aquel hecho y el respeto a sus derechos fundamentales.
A partir de entonces se conmemoró ese día como el inicio de la ruptura del silencio que había
envuelto a la diversidad sexual y como el nacimiento de un movimiento que culminaría, entre
otros, con la creación de la "International Lesbian and Gay Association" en 1978.
El matiz gris y triste que envolvió a esta fecha fue cambiado después de 1982, cuando se le dio un
giro político distinto, ya no sólo exigiendo el respeto a los derechos humanos GLBTT, sino
celebrando la diversidad y tolerancia dentro de esta comunidad. En varios países comenzaron a
hacerse competencias deportivas y presentaciones artísticas como parte de los festejos, por lo que
la celebración se extendió a todo el mes de junio.
En Guatemala esta celebración se ha documentado debidamente desde 1996 en OASIS
(Organización de Apoyo a una Sexualidad Integral frente al Sida), con diferentes actividades
culturales, artísticas, deportivas y sociales. Cada año se han dado giros al Mes del Orgullo, pero
siempre el objetivo ha sido la construcción y consolidación de una cultura GLBTT con identidad y
orgullo propios. En 1998 se instituyeron los premios anuales de Afiche, Poesía y Cuento, y recién
en este año se incorporó el premio de Oratoria.
A partir del 2000, y gracias al impulso y trabajo del Grupo Promotor del Colectivo Gay Lésbico de
Guatemala, se inició la tradición de la Caminata del Orgullo, la cual se tiene planificada para el
próximo 22 de junio. Es tradición mundial que en las principales ciudades se realice una marcha o
caminata de Orgullo GLBTT. Las más famosas son las de Nueva York, París y Estocolmo.
Quienes formamos parte de la Diversidad Sexual somos conscientes que no debemos seguir
dejando que nos victimicen ni que vulneren nuestros derechos. Nuestra situación de silencio y
ocultamiento es un elemento que nos ha hecho caer en el juego de la violencia. Por esa razón, y
porque nadie en nuestra comunidad es desechable ni desdeñable, es que reivindicamos nuestros
espacios mediante demostraciones públicas políticas y culturales; porque soñamos, como dijo
Hillary Swanck, con que "llegue el día en que no sólo aceptemos nuestras diferencias, sino también
las celebremos".
laCuerda, Una mirada feminista de la realidad
Año 5, No. 48 Guatemala, agosto/2002
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Identidad y sujeto
Sergio Tischler, guatemalteco, profesor investigador del postgrado de Sociología de la Universidad
Autónoma de Puebla

Uno de los rasgos constitutivos de la sociedad globalizada y posmoderna es el eclipse de los


movimientos por la transformación radical del orden existente. El sobado discurso sobre el "fin de
la historia" se nutre de esa condición de vaciamiento de un sujeto cuya proyección de futuro
implicó la dimensión del rompimiento con el tiempo lineal y homogéneo consustancial a la "forma
capital".
Parafraseando a Walter Benjamin, pareciera que la crisis de ese tipo de sujeto habría condenado el
pasado a la expresión positivista de lo que "realmente fue", y el futuro a una prolongación del
presente, a una repetición donde lo nuevo es sustituido por la novedad y la moda. En esa
temporalidad (abstracta y vacía, diría Benjamin), los rastros de la contradicción y la negatividad o
la crítica habrían llegado a una existencia marginal, como cuando a un loco se le confina en un
sanatorio con fines de disciplinamiento profiláctico. Desplazada la locura del núcleo del sistema,
ésta se habría vuelto parte funcional de la dinámica del mismo. Lo mismo sucede con la
contradicción y el conflicto. De esa forma, el sistema se vuelve más robusto a la manera simpática
de Homero Simpson o al estilo de emperador relleno de hamburguesas de los señores Bush. Para
el caso es lo mismo. Por desgracia, la política moderna tiene mucho que ver con Homero Simpson,
la cultura de las hamburguesas y el circo estelarizado por gladiadores virtuales. Quizás Marcuse no
habría utilizado ejemplos semejantes, pero fue algo que teorizó en el "Hombre unidimensional".
Sin embargo, el mundo no es tan estéril. La crisis de aquel sujeto que pretendía la transformación
del mundo creó ciertas condiciones que permitieron el despliegue de lo que genéricamente se
conoce como los nuevos sujetos, dentro de cuyo amplio espectro los movimientos étnicos,
feminista y gay ocupan un lugar destacado. Pareciera ser que la negatividad respecto a lo existente
se hubiera trasladado o reconfigurado en ese espacio de acción, y que ese tipo de lucha fuera la
expresión inequívoca de un mundo que ha saldado cuentas con ciertas cárceles (prácticas y
simbólicas) en las que el individuo se encontraba prisionero.
Muy esquemáticamente planteado, dichos sujetos son parte de un movimiento práctico y teórico
donde la categoría de 'identidad' juega un papel central, es decir, constituye el núcleo que los
define. Ahora bien, una de las cuestiones más significativas de la 'identidad' es que ha sido
construida como parte del proceso de demolición conceptual del concepto de 'totalidad', al cual se
asocia ya no una complicidad sino una relación directa con una subjetividad y un sujeto totalitario.
Habría que consignar, siguiendo esta línea, que es posible que en esa historia de definiciones y
resignificaciones residan la fuerza y la debilidad de esos movimientos. La fuerza porque la
'particularidad' y la 'individualidad' fueron pensadas y definidas como asuntos secundarios y
subordinados al interior de aquel sujeto que reclamara la totalidad como forma de dominio. En
ello existe una crítica a los sujetos verticalmente constituidos, como lo fue la clase en la versión
ortodoxa y leninista del concepto. Basta recordar el carácter elitista de la política planteado en el
"¿Qué hacer?", donde Lenin definió al Partido, a su núcleo de profesionales, como una suerte de
espacio de elaboración de la "verdad". Como se sabe, esto condujo a una brutal reducción del
concepto de clase y a una visión instrumental de la lucha de clases. Sin embargo, el apego
tautológico a la particularidad y la identidad va acompañado de un proceso de fetichización del
movimiento.
Limitar o encerrar la lucha al plano étnico o a las reivindicaciones de género es plantear la
existencia del conflicto dentro de la fragmentación social, una de las expresiones la forma de la
existencia del capital. Razón suficiente para reivindicar al principal teórico en clave negativa,
crítica, de la particularidad, Theodor Adorno, para quien la particularidad por sí misma no es nada,
y su calidad de "fisura" es la posibilidad de constitución de un sujeto crítico a condición de que
redefina el todo. Zizek, el filósofo serbio bastante conocido en estos días, formularía la misma
cuestión más o menos de la siguiente manera: la calidad de 'exclusión' puede ser revolucionaria si
el movimiento que de esa situación emerge rompe la trama dominante o hegemónica. En otras
palabras, los nuevos sujetos pueden desarrollar una política de transformación real en la medida
que reconozcan el carácter contradictorio y antagónico que encierra el orden establecido y
contribuyan a construir una realidad donde "quepan todos", como dicen los zapatistas.
Quizás la astucia del conflicto social contemporáneo esté creando condiciones para la constitución
de un sujeto radical, un sujeto que resignifique lo universal a partir de la superación de las
categorías verticales de definición de lo social y lo político, cuestión que define hasta el día de hoy
lo universal como dominación y hegemonía.

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