Morelos
Plantel Tenextepango
DANZA
Título de la Obra: “Danzas y Bailes de Morelos”
Nombre del alumno(a):
Nombre del Asesor(a): Lic. Oscar Martín Galindo Rodríguez.
Nombre del trabajo
INVESTIGACIÓN
XOCHIPITZAHUATL
Las xochipitzahuas seleccionadas para este fonograma son interpretadas con varios tipos de instrumentaciones,
siempre en función de la época en que fueron grabados, con la región y con la ocasión musical. Así, los repertorios
van desde cantos a capela y guitarra, pasando por el trío huasteco y dotaciones de arpas, violines, jaranas y
medias jaranas, llegando incluso a la banda de aliento con ritmos tradicionales y de cumbia. La importancia de
los ejemplos incluidos en este fonograma radica en que son representativos de diversas épocas, como las
grabaciones realizadas por Raúl Guerrero y Raúl Hellmer, entre las cuales tenemos piezas fechadas hace más de
40 años; otras, como las de Martín Audelo y María Eugenia Jurado, son recientes. Asimismo, nos muestran cuán
extendido está la xochipitzahuatl, y el recorrido musical del fonograma nos lleva por varios estados de la
República. Ya se sabía que es una pieza clásica entre los pueblos nahuas de la ciudad de México, de Morelos, de
Puebla, de Hidalgo y de Veracruz, pero aquí se comprueba que el área de influencia es mucho más amplia, pues
alcanza a comunidades otomíes de la huasteca hidalguense y nahuas de la potosina. Al hablar de la
xochipitzahuatl, por lo común se hace referencia a la música, al canto y a la danza característicos de las bodas
tradicionales; sin embargo, el estudio introductorio de María Eugenia descubre que su presencia no se restringe a
la ceremonia nupcial, sino que aparece en muchos otros contextos rituales dependiendo del lugar y de la época
del año. Puede ser plegaria propiciatoria de las lluvias, de la salud y de las cosechas; ofrenda en la velación de
los santos patronos, y homenaje a la Virgen María. Puede formar parte de los ritos purificatorios de los muertos y
de los danzantes que los representan, o constituir un segmento de danzas, como la de Moctezuma o la de los
tejamanileros.
En náhuatl significa flor menudita y es una danza que también se baila en otros estados de la república con
variantes en la música, estilo y significado, en algunos lugares se baila con mástil y en algunos otros con listones,
haciendo vistosos y elaborados movimientos y trenzando el listón. Se acostumbra en las fiestas patronales,
casamientos, adornos florales, velaciones, bautizos y cumpleaños. En Morelos, no se baila si no que es una salutación
(saludo) o invitación a los bautizos y bodas.
Vestuario:
El traje típico de la mujer de Morelos, sobrio y elegante, tiene cierto
toque oriental, al combinar una falda de tres pliegues en la parte de
atrás, tablas uniformes, con una blusa larga. El traje es de dos colores
y se complementa con una diadema de flores en la cabeza y con
huaraches.
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DE MORELOS ES LA CHATA
Letra de Morelos es la chata:
De Morelos es la chata
que me sabe comprender
y si Dios me da licencia
yo me la hago mi mujer
Es una linda morena
de quien yo me enamore
y como la quiero mucho
yo nunca la olvidare.
Tiene sus trenzas tan chulas
que me gusta acariciar
y sus ojitos rasgados
que me matan al mirar.
TRABAJANTES DE TEPALCINGO
Los trabajantes es un baile que celebran los nativos del pueblo de Tepalcingo en el templo de los Reyes el 6 de
enero dedicado a San Melchor, uno de los tres patrones de esa iglesia.
Al terminar la zafra, el hacendado paga a los cortadores de caña, motivo que da origen a los trabajos previos a
la siembra de la caña de azúcar, como son la medición del terreno, la preparación del mismo, la plantación y, en
general, todo el proceso que sigue hasta que la planta está en plena madurez lista para ser procesada y obtener
de ella el azúcar.
Durante la fiesta a los concurrentes no les importa estar cansados, sucios y andrajosos, pues lo único que importa
es celebrar la terminación de la zafra, bailando y tomando licor.
Los hombres portan sus instrumentos de labranza: coa, machete del campesino…; además se pintan el rostro de
negro, ya que ese modo tienen más parecido con el Santo Patrón.
Parte del baile consiste en ridiculizar a las personas más importantes del pueblo como el párroco, el médico, el
fotógrafo, el capataz, el hacendado, el juez y el ingeniero, con lo cual se pretende divertir a los asistentes.
Hay varios grupos de danzantes llamados “cuadrillas” y cualquier persona participa, ya que el único requisito es
que tenga “gusto”.
2
Los mayordomos son además de los danzantes, los personajes más importantes de esta fiesta, pues en ellos
descansa el sustento económico que solventa los gastos generales de la festividad: comida, bebida, pago por
apiaje de la cucharilla para adornar la iglesia, banda de música, chetes, pago de misa y arreglos de altar.
Coreografía:
Los trabajantes no tienen coreografía, ya que se baila espontáneamente en el atrio de la iglesia y en las calles
del pueblo.
Vestuario:
Visten de fachas: calzón, huaraches o botín, usan pantalón desgarrado con parches de otros colores, y camisa
también parchada simulando remiendos; postizos para deformar el cuerpo, se tiznan la cara, se rapan el pelo o
le hacen caminos. También usan anteojos hechos con los rabos de las calabazas, y lucen puros hechos de olote
con la punta pintada de rojo para significar que están encendidos; se cuelgan botes viejos y colocan sobre el
sombrero pedazos de petate en forma rectangular, colgando una parte de ellos por el frente y la otra por la
espalda; en fin, todo aquello que sirva para verse en fachas. Sus instrumentos de labranza los llevan en las
manos.
Los bailadores que ridiculizan a personajes importantes deben vestir con la ropa adecuada para interpretarlos,
pero siempre buscando que tengan algo de ridículo.
3
TLATENQUIZA
Según la tradición, todo empieza cuando una pareja de enamorados deciden contraer matrimonio. El novio
habla con sus padres y estos contratan a una persona llamada “Huachichique”, para que se encargue de pedir
a la novia. Cuando es negada la petición, el Huachichique debe insistir varias veces sea necesario, hasta que la
respuesta sea afirmativa. En caso de que el novio se canse de esperar inútilmente el permiso, en la primera
oportunidad se roba a la novia, y entonces no hay tlatenquiza.
Cuando por el contrario, la mano de la novia es concedida, unos días después el novio y sus padres efectúan
una visita a la casa de la novia con el fin de agradecer el favor.
Es costumbre llevar suficiente aguardiente y brindar hasta que se acabe. A esta reunión no asiste ningún
invitado, solo los padres de los novios, pues la reunión sirve para fijar la fecha de la boda.
A llegar el día esperado, se contrata una banda de música de viento, que es la encargada de ir a la casa de
los invitados y llevarles su tlatenquiza (regalos) a la casa del novio. Esta tlatenquiza consiste en unos grandes
chiquihuites adornados con varas de flores en forma de arco, llenos de pan mandado hacer especialmente. Los
regalos consisten en borregos adornados con lazos y flores, botellas de aguardientes, cartones de cervezas,
cajas de refresco y naturalmente, guajolotes vivos en cuyos pescuezos cuelgan lazos, flores y hasta cajetillas de
cigarros. Estos animales son con los que se hará la gran comida del día siguiente, después de la boda religiosa.
Cuando cada grupo de invitados llega a la casa del novio, debe bailar con su regalo a cuestas, y sin importar
el peso, a veces excesivo. Tanto los jóvenes como los ancianos deben bailar un rato a la entrada de la casa y
depositar su obsequio. Un familiar cercano a los novios es el encargado de ir anotando en un cuaderno lo que
cada persona lleva de regalo; costumbre con la cual se pretende que los novios, cuando les corresponda ser
invitados, obsequien a la persona en cuestión lo mismo que ella obsequia.
Toda la tarde la banda de música realiza una gira por las casas de los invitados; después, al terminar, ya en
pleno ocaso, y luego de un pequeño refrigerio, realiza un último recorrido entre la casa del novio y la de la
novia; recorrido en el que los invitados, portan orgullosamente sus respectivos regalos, se sirven de la música
para bailar por las calles: Interesante y vistoso espectáculo que en contadas ocasiones tenemos oportunidad de
ver. Al terminar el recorrido de la increíble procesión, como remate, al llegar al patio de la casa bailan con
suma destreza y sin importar el peso del chiquihuite o lo bromoso del guajolote.
4
SONES Y JARABES DE TLAYACAPAN
Nuestro país es rico en bailes populares mestizos, que caracterizan a la nueva nacionalidad fundada a partir de
la colonia, con los aportes europeos, africanos y latinoamericanos.
En Morelos, como en todos los estados de la república, los sones y jarabes adquieren una importancia tal que se
hacen imprescindibles en reuniones sociales, bodas, bautizos, cumpleaños y sin duda, en los jaripeos.
Algunos de estos sones mestizos y jarabes de Tlayacapan se han recreado en forma y estilo de ejecución de lo
que fueron originalmente. Y revelan, entre otros aspectos, la peculiar manera de bailar en la época
revolucionaria el mentado jaloncito-arrastradito, pisadas y faldeos sencillos, sutiles como los jarabitos y palomos
sugieren e invitan. Algunos de ellos eran verdaderamente pícaros, según comenta el señor Ángel Rojas, apodado
el “Diablo”, quien se ha dedicado a rescatar algunas de estas melodías que se cantaban y que con el paso del
tiempo se fueron perdiendo.
Vestuario:
La indumentaria corresponde a trajes de la época. La mujer confeccionaba su saco (blusa) y su enagua (falda)
con telas brillantes, satín o brocado, que bien podía contrastar o combinar en un tono ambas partes; sin duda,
usaban el refajo o fondo en tela de manta blanca o percal, collares de papelillo o cuentas de bisutería al cuello,
aretes de oro o fantasía, y el rebozo pringado. Su pelo lo trenzaba en dos, en ocasiones ataba las puntas para
formar un columpio atrás, o lo subía al frente a manera de Malaca. Era común que usara anchoas al frente, lo
que le daba un aspecto por demás singular.
El hombre usa calzón y cotón de manta, camisa de color (aunque no era muy común); la chamarra de dril en
color beige tipo guayabera era indispensable, con cuatro bolsas anchas, dos al frente y las otras ocultas que
generalmente usaba para el pañuelo. La chamarra abierta sin botones o bien con dos cintas que anudaban a la
cintura. Según el señor Rojas, el sombrero era de lona gruesa, de ala ancha, copa de cuatro pedradas con
cierto desnivel en las dos del frente.