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Tipos y Tratamientos de Fracturas Óseas

Una fractura es una ruptura de un hueso que puede ser abierta o cerrada. Las fracturas ocurren comúnmente por accidentes, caídas o lesiones deportivas, pero también pueden ser causadas por osteoporosis. Los síntomas incluyen dolor, deformidad, hinchazón y problemas de movimiento. El tratamiento puede incluir yeso, férula o cirugía para colocar placas, clavos o tornillos.
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Tipos y Tratamientos de Fracturas Óseas

Una fractura es una ruptura de un hueso que puede ser abierta o cerrada. Las fracturas ocurren comúnmente por accidentes, caídas o lesiones deportivas, pero también pueden ser causadas por osteoporosis. Los síntomas incluyen dolor, deformidad, hinchazón y problemas de movimiento. El tratamiento puede incluir yeso, férula o cirugía para colocar placas, clavos o tornillos.
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Introducción

Una fractura es una ruptura, generalmente en un hueso. Si el hueso roto rompe la piel, se
denomina fractura abierta o compuesta.

Las fracturas en general ocurren debido a accidentes automovilísticos, caídas o lesiones


deportivas. Otras causas son la pérdida de masa ósea y la osteoporosis, que causa
debilitamiento de los huesos. El exceso de uso puede provocar fracturas por estrés, que son
fisuras muy pequeñas en los huesos.
Los síntomas de una fractura son:

 Dolor intenso
 Deformidad: La extremidad se ve fuera de lugar
 Hinchazón, hematomas o dolor alrededor de la herida
 Problemas al mover la extremidad
Debe obtener ayuda médica de inmediato ante una fractura. Tal vez tenga que usar un yeso
o una férula. Algunas veces es necesario usar cirugía para colocarles placas, clavos o
tornillos y así mantener el hueso en su lugar.

¿Qué causa una rotura en un hueso?


Las causas para que un hueso se rompa pueden ser muy variadas. Los
traumatólogos se suelen referir a este hecho como mecanismo de producción de
la fractura y, aunque pueden ser innumerables, normalmente se pueden encuadrar
dentro de una de estas cuatro categorías:

 Traumatismo directo: La causa de la rotura es un impacto que incide


directamente sobre el punto fracturado. Ejemplo: un martillazo en un
dedo.
 Traumatismo indirecto: La fractura se produce a una cierta distancia de
la fuerza que la origina. Ejemplo: al caer, el individuo apoya la mano,
pero se fractura el hombro.
 Fractura patológica: Se producen por un debilitamiento del hueso
debido a alguna patología, por lo que el hueso se rompe incluso frente
a fuerzas leves. Ejemplo: paciente con cáncer óseo que ve como su
estructura esquelética se debilita.
 Fractura por fatiga o estrés: Se originan por fuerzas que actúan sobre el
hueso con mucha frecuencia, pese a que puedan ser de baja
intensidad relativa. Ejemplo: fractura en un dedo del pie cuando un
corredor entrena para una maratón.
Tipos de fractura en función de la violencia de la
fuerza que las genera
 Fracturas de alta energía: Se producen ante la aplicación de una fuerza
intensa y, generalmente, momentánea. Suelen provocar una gran
fragmentación en el hueso y pueden tener afectación grave en las
partes blandas que lo recubren. Ejemplo: accidente de tráfico.
 Fracturas de baja energía: Se producen ante caídas casuales o gestos
inadecuados o repetitivos. Normalmente acontecen en personas de
edad avanzada o mala calidad ósea. Ejemplo: fractura de cadera por
osteoporosis.
Tipos de fractura en función del daño a las partes
blandas
 Fracturas cerradas: No existe comunicación entre el hueso y el exterior
del cuerpo.
 Fracturas abiertas: Hay comunicación entre el hueso y el exterior; es
decir, existe una perforación de la piel y las partes blandas que llega
hasta el hueso. Su severidad es variable en función del grado de daño
y el riesgo de infección es mucho mayor que en las fracturas cerradas.
Trazo de una fractura
El trazo de una fractura es el patrón físico que sigue la rotura. Puede haber
infinidad de trazos de fractura, pero los más habituales son los que recogemos en
esta imagen.

 Fractura transversa: El trazo es perpendicular al eje mayor del hueso.


 Fractura oblicua: El trazo tiene cierta inclinación sobre el eje mayor del
hueso.
 Fractura en ala de mariposa: Es un trazo típico cuando se producen
fuerzas de doblado sobre el hueso. Presentan un fragmento intermedio
con forma de cuña.
 Fractura espiroidea: Suelen ser consecuencia de fuerzas torsionales y
el trazo va en espiral alrededor del hueso.
 Fractura segmentaria: Son aquellas en las que un segmento óseo se
queda completamente aislado de los extremos. El mayor riesgo que
presentan es la pérdida de la irrigación sanguínea.
 Fractura conminuta: Cuando la fractura presenta múltiples fragmentos.
 Fractura parcelar: Se trata de roturas de partes no esenciales o
estructurales del hueso. Un ejemplo son las avulsiones, que se
producen cuando una fuerza muscular importante arranca la parte del
hueso en que se ancla el músculo.
 Incurvación: No son habituales y se producen en niños. No se trata de
una rotura completa, sino de una deformación plástica del hueso.
 Fractura impactada: Ante una fuerza compresiva (y, sobre todo en
zonas de hueso esponjoso), los fragmentos quedan comprimidos entre
ellos.
 Fractura en tallo verde: Propias de los niños, es una fractura incompleta
del hueso, con una forma que recuerda a la de una rama verde a medio
romper.

El material de osteosíntesis está formado por los elementos que podemos utilizar


para unir y fijar los fragmentos de hueso fracturados. El material empleado no debe
provocar ningún tipo de efecto adverso sobre los tejidos como irritación química, eléctrica
o mecánica

Métodos de tratamiento de las fracturas


En nuestra entrada sobre Generalidades en el tratamiento médico de las
fracturas comentábamos que las fracturas han de reducirse (restaurando su
posición natural) y fijarse (manteniendo esta posición en el tiempo). En la entrada
que nos ocupa, repasaremos brevemente las opciones que hay disponibles para
llevar a cabo la fijación de los fragmentos óseos u osteosíntesis.
Dispositivos utilizados en la fijación de fracturas
El sistema de fijación utilizado debería ser el adecuado al segmento afectado, a
las características de la fractura, al paciente y a su entorno. Además de estabilizar
la fractura, el dispositivo seleccionado habrá de ser capaz de permitir una
adecuada transmisión de cargas al foco de fractura.
Pie de foto: Métodos de fijación. De izquierda a derecha: fijador externo, yeso, placa de
osteosíntesis, clavo intramedular, tracción esquelética.

Los métodos de fijación más habituales son los siguientes:

 Métodos no quirúrgicos:
 Tracción cutánea: se trata de aplicar fuerza longitudinal sobre el
miembro afectado para mantener la alineación ósea. Hoy en día
apenas se utiliza y se reserva para mantener temporalmente la
posición mientras el paciente espera a la cirugía definitiva.
 Vendajes: en el caso de fracturas de huesos pequeños y en
ciertas localizaciones específicas, un vendaje puede ser suficiente
para inmovilizar adecuadamente la zona.
 Yesos, férulas o similares: se emplean para el tratamiento de
fracturas relativamente simples, en pacientes con buen pronóstico
(por ejemplo, niños) o en otros con bajas demandas funcionales
(por ejemplo, fracturas de muñeca en ancianos).
 Métodos quirúrgicos:
 Tracción esquelética: sigue el mismo principio de la cutánea, pero
se usan tornillos o pines anclados al hueso para transmitir la
fuerza. Sólo se usa de modo intraoperatorio para mantener la
alineación de los fragmentos.
 Clavos intramedulares: barras metálicas que se introducen a lo
largo del hueso fracturado. Habitualmente se bloquean con la
ayuda de tornillos o pernos. Se usan en fracturas de huesos
largos como fémur, tibia o húmero.
 Placas y tornillos de osteosíntesis: son placas que se atornillan al
hueso y suelen emplearse para el tratamiento de fracturas
articulares, pues permiten un buen control de fragmentos
pequeños.
 Fijadores externos: tutores que van por fuera de la piel y fijan el
hueso por medio de tornillos o agujas, de modo similar a un
andamio. Por su poca invasividad, se utilizan cuando hay
infección o probabilidad de infección (fracturas abiertas) o para la
corrección de deformidades óseas.

Se usan en fracturas de huesos largos como fémur, tibia o húmero. Placas y tornillos
de osteosíntesis: son placas que se atornillan al hueso y suelen emplearse para el
tratamiento de fracturas articulares, pues permiten un buen control de fragmentos
pequeños.

¿Cuándo es necesario poner clavos en una fractura?


Esto generalmente se realiza en el caso de las fracturas de tibia (ver abajo),
fémur (muslo) y húmero (hombro). Brinda un apoyo duradero, resistente y flexible

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