BLOQUE II
1. ¿Qué diferencia los conflictos de reglas de los conflictos (o competencias) de principios?
Una de las principales diferencias entre las reglas y los principios es que estos últimos entran en
conflicto o competencias mientras que las reglas no. Esta diferencia surge como consecuencia de
otras dos. En primer lugar, que los principios son abstractos y generales, es decir tienen un ámbito
de validez más vasto y son prácticamente aplicables a todo el ordenamiento jurídico y en la mayoría
de casos. En segundo lugar, el ámbito de validez de los principios es incierto e indeterminado por lo
que, no podremos elaborar una lista cerrada o de numerus clausus como si ocurre con las reglas,
cuyo ámbito de validez se configura de forma cerrada. Como consecuencia podemos afirmar no
sólo que se producen conflictos entre principios sino que además estos conflictos son frecuentes,
puesto que es posible y común que en un mismo caso pueda invocarse más de un principio, ya que
los principios llaman a más principios. Sin embargo, si nos encontramos con un conflicto entre
reglas, se trata realmente de una patología o disfunción del sistema jurídico. Su solución requiere
una reformulación del ordenamiento puesto que al admitir o aplicar una regla, debemos anular o
derogar la otra. Por su parte, en el caso de conflictos entre principios únicamente será necesario
aplicar aquel que represente un mayor valor para el caso concreto, sin que ello suponga una pérdida
del valor o la importancia del que no aplicamos. Por ello, el principio inaplicado no será ni anulado
ni derogado del sistema jurídico.
2. Explique la frase: “las reglas valen por su origen; los principios valen por su contenido”.
Esta frase representa la cuarta diferencia entre los principios y las reglas. Supone un enfrentamiento
entre los positivistas que consideraban únicamente válidos los principios positivizados, es decir,
promulgados por escrito y debidamente publicados por el legislador, mientras que los
postpositivistas, admiten principios más allá de que estén o no por escrito. De esta manera, se parte
de la idea de que los principios valen por su contenido o su valor y no por su origen, y serán
aplicables por los jueces y tribunales aunque no se expresen por escrito. Es decir, mientras que las
reglas requieren para su validez un origen por la autoridad legitimada, mediante el proceso debido,
los principios serán válidos si representan valores importantes para una comunidad, y por tanto su
valor dependerá de su contenido. Sin embargo, se consideraba que dicha afirmación podría suponer
un peligro puesto que los jueces y abogados invocarían únicamente aquellos principios no escritos
que representen sus convicciones morales e ideológicas, y por eso se establecen tres condiciones
importantes que debe contener todo principio:
- En primer lugar los principios a los que deben apelar los jueces deben ser públicos, no privados y
por tanto que se puedan atribuir a una comunidad o un país como un todo.
- En relación con la condición anterior, no sólo deben apelar a costumbres por ser mayoritarias,
sino que los principios deben ser racionales.
- Finalmente, los principios deben ser coherentes y estar vinculados con los valores fundamentales
de la Constitución, es decir, deben ser coherentes y vinculados al sentido del resto de principios
del sistema jurídico.
3. ¿Qué razones aduce el modelo 4 o principialista para explicar la tesis según la cual los casos
particulares cuya solución depende de una ponderación de principios son una minoría
Para los defensores del modelo principalista, los casos que se solucionan mediante la ponderación
de principios son una minoría. Esto se debe a que los jueces tienden a resolver mediante normas
porque los principios juegan en favor de las reglas y justifican la presunción de éstas. Es decir, los
principios de nuestro ordenamiento jurídico, se conocen como principios formales o institucionales,
puesto que otorgan un valor favorable a las reglas. El principio más importante es el de legalidad,
en cuya base podemos encontrar por un lado un principio político y por otro uno moral. El principio
político es el que justifica la exigencia de regímenes democráticos, de manera que si el legislador
está legitimado, también lo estarán las normas que promulgue. Por su parte el principio moral es el
de equidad, conforme al cual, los casos iguales se deben tratar de igual forma. De esta manera, se
defiende que en la mayoría de casos los jueces podrán resolver mediante reglas por razones de
principio. Es decir, en primer lugar la regla está soportada por principios formales, y en segundo
lugar, no podrá producirse una contradicción grave entre el contenido de la regla y los principios de
justicia del sistema.
4. Explique la tesis de Alexy según la cual los principios son normas de cumplimiento relativo,
así como sus puntos débiles.
Alexy propone un método de resolución d conflictos, las teorías del peso, basadas en la ponderación
de los principios invocados en cada caso para elegir aquel que tenga un mayor peso o influencia. De
esta manera debemos partir de la premisa de que los principios son simultáneamente válidos, y por
tanto se producen verdaderos choques entre principios y al mismo tiempo una relativa pérdida
moral al elegir uno en defecto del otro. De esta manera, estos principios son de validez relativa
puesto que no son igualmente obligatorios para el caso concreto ya que debemos elegir el que
represente un peso mayor a través de lo que Alexy denominaba el principio de proporcionalidad.
Asimismo, este autor consideraba que además los principios son también de cumplimiento relativo,
puesto que son innumerables, dependen de los conflictos y además simultáneamente obligatorios y
por tanto no imponen una satisfacción completa sino, en la mayor medida posible. De esta manera,
Alexey consideraba que estas teorías del peso ponderaban a partir de otorgar una nota equivalente al
grado de satisfacción de la hipótesis de aplicar uno u otro principio. Como consecuencia debían
cumplirse dos condiciones para elegir uno u otro, en primer lugar el que suponga un grado de
satisfacción mayor a los valores representados por el otro principio y en segundo lugar aquel que
suponga una pérdida relativa menor que si aplicásemos los demás principios.
Con respecto a los puntos débiles de esta teoría, se critica que no podemos afirmar que los
principios sean mandatos de cumplimiento relativo de los cuales se puede medir el grado de
satisfacción. Es cierto que no puede negarse respecto de principios que expresan valores políticos o
económicos, puesto que se consideran metas o fines tan ideales que no puede negarse un
cumplimiento parcial. Para lo que conocemos como “políticas” podemos admitir este cumplimiento
relativo. Sin embargo, es inaceptable admitir dicha relatividad respecto de principios que reflejen
derechos fundamentales o libertades públicas, puesto que a este tipo de principio les otorgamos un
valor de importancia absoluta y fundamental. Si un principio es válido no puede cumplirse de forma
parcial, el problema consiste en saber cuando un principio es válido y obligatorio, lo cual es función
del juez. En ese caso, debe cumplirse totalmente, y sin que sea admisible un cumplimiento parcial.
5. Explique el principio de proporcionalidad que proponen las teorías del peso.
El principio de proporcionalidad fue la fórmula que aportó Alexy a las teorías del peso como medio
para que los jueces realizaran las ponderaciones. Es decir, en principio, las teorías del peso
consisten en una ponderación de los jueces para elegir el principio que tenga un mayor peso o
influencia. Esto se debe a que los principios son de validez relativa, ya que pueden ser
simultáneamente aplicables a un mismo caso, y además de cumplimiento relativo, puesto que no
podemos aplicarlos todos al máximo porque resulta inviable. De esta manera, los principios son
innumerables, tendentes a los conflictos y simultáneamente obligatorios y por lo tanto no producen
una satisfacción completa. Este autor por tanto defendía la solución de calcular mediante una nota
equivalente el grado de satisfacción de los diferentes principios invocados para el caso concreto. Se
requerían dos condiciones, en primer lugar, el grado de satisfacción debe ser mayor al que habría
supuesto la elección del resto de principios, y en segundo lugar, la pérdida moral que obtenemos
deberá ser inferior a la que se obtendría de aplicar los demás principios.
6. En los conflictos o competencias entre principios, ¿son todos ellos válidos y obligatorios?
Compare las posiciones de las teorías del peso y de la coherencia.
En relación con la validez y la obligatoriedad de los principios existen dos posturas diferentes y que
se defienden por teorías distintas, las teorías del peso y las de la coherencia. En primer lugar, las
teorías del peso, defendidas por Alexy, son aquellas en las que los jueces deben realizar una
ponderación entre los diferentes principios invocados al caso concreto y elegir el que tenga un
mayor peso o influencia. De esta manera partimos de la premisa de que todos los principios son
simultáneamente válidos para cada caso, pero no igualmente válidos, sino de forma relativa, por lo
que se produce un verdadero choque o conflicto y una pérdida relativa de moral al elegir uno de los
principios y descartar el otro. Mientras que las reglas se consideran válidas de forma absoluta, con
los principios se defiende una validez y además un cumplimiento relativo, ya que en ningún caso
puesto que son innumerables, tendentes a los conflictos y simultáneamente obligatorios en ningún
caso ofrecen un grado de satisfacción completo sino en mayor o menor medida. Por ello, este autor
aporta como fórmula para la ponderación de los jueces y la elección entre diferentes principios el
principio de proporcionalidad.
Por otro lado, las teorías de la coherencia respecto a la validez y obligatoriedad de los principios
difieren del pensamiento de Alexy. Uno de los defensores de estas teorías fue Dworkin, quien
consideraba que la forma de solucionar los conflictos entre principios era eligiendo la respuesta
“más coherente” al caso concreto, es decir, los jueces al aplicar principios concretas reglas de
decisión y ésta era la respuesta que debían analizar. Estableció tres criterios para considerar cuál era
la respuesta más o menos coherente para el caso particular. En primer lugar, el criterio de
consistencia que consiste en una respuesta lógica entre las normas del sistema jurídico y la regla de
decisión que estamos considerando, es decir, que la norma fuera consistente con el resto de reglas
de su área o rama. En segundo lugar, el criterio de unidad que entendía que el principio elegido
debía ser consistente también con el sistema jurídico en su conjunto. De manera que se produce un
test inferencia del que se debe comprobar la consistencia tanto local, como global, es decir, la
unidad, de los diferentes principios vinculados a una regla con el sistema jurídico. Finalmente, y
más relacionado con la validez y obligatoriedad de los principios existe un tercer criterio relativo a
las funciones del sistema, de justicia y resolución de conflictos. Consiste en una reformulación del
sistema puesto que se produce una contradicción entre la regla elegida y la que ha sido sostenida
por el ordenamiento hasta ahora y al mismo tiempo debe basarse en un motivo, una razón. De esta
manera y al contrario que en las teorías del peso, lo fundamental es que al elegir un principio se
debe reformular el sistema, derogando la regla inaplicada e integrando la otra. Para ello, la regla
elegida debe ser aunque menos consistente, no contraria a los principios fundamentales y en
segundo lugar que otorgue un grado de mayor cohesión.
7. ¿En qué condiciones es posible decidir un caso mediante lo que las teorías de la coherencia
denominan “criterio pragmático? ¿Puede aplicarse este criterio con frecuencia?
El criterio pragmático es el tercer criterio que establece Dworking en las teorías de la coherencia
para la resolución de conflictos entre principios para un mismo caso. Es decir, este autor defiende
que en caso de choque o conflicto debemos elegir la respuesta más coherente y para decidir la
coherencia de un principio establece tres criterios fundamentales. El criterio de consistencia, de
carácter más local, un criterio de unidad o consistencia global y finalmente el criterio pragmático,
relativo a las funciones del sistema jurídico como la resolución de conflictos o la justicia. Conforme
a este criterio, Dworkin considera que se requiere una una contradicción y la aplicación de el
principio que se vincula a la regla hasta ahora no sostenida por el sistema jurídico, y al mismo
tiempo que dicho cambio de corriente se justifique por alguna razón. De esta manera conforme a
este criterio este autor defiende una reformulación del sistema que implica la expulsión de una regla
y la integración de otra, y para ello es necesario que aunque el principio que se vaya a aplicar sea
menos consistente, no se contradiga con los principios fundamentales y también que se produzca
una cohesión mayor del sistema jurídico.
Con respecto a la frecuencia de este criterio Dworkin considera que ninguno de los criterios
mencionados tiene especial importancia, siempre que ninguno de ellos obtenga un cero. De manera
que, realmente este tercer criterio se impondrá en pocas ocasiones a la consistencia local o global, la
unidad, y podrá resolverse mediante las demás reglas positivas.
8. Similitudes y diferencias entre la interpretación jurídica y la conversacional según la
doctrina de R. Dworkin
Con respecto a la interpretación jurídica y la conversacional debemos partir de que ambas son
interpretaciones “de propósito” en el sentido de que, se atiende a un sentido o propósito. La
interpretación jurídica podríamos decir que es “de propósito” y que se realiza conforme a los usos,
costumbres y convenciones de una comunidad. La interpretación conversacional por su parte, es
aquella que se produce cuando conversamos con alguien.
En primer lugar, respecto a las diferencias, en la interpretación conversacional, el emisor, es decir,
quien emite el mensaje es quien tiene esta intención de ser entendido y por lo tanto es quien
adjudica el sentido. Es decir, consideramos al emisor al responsable de corregir la interpretación del
oyente explicitando el propósito. Sin embargo, en la interpretación jurídica, el emisor es el
legislador, quien crea el texto normativo, pero no es el intérprete. Será el intérprete quien deba
adjudicar el sentido y propósito en relación con el contexto moral, cultural y político de una
comunidad. Esto se debe a que las normas se encuentran vinculadas a las convicciones, costumbres
y usos de la sociedad. Por lo tanto, desde el momento en que el legislador promulga la ley, deja de
pertenecerle y queda vinculada al contexto y los cambios sociales.
En segundo lugar, existe una similitud importante que Dworkin defiende como un matiz a su teoría,
para negar el peligro a posibles interpretaciones que desobedezcan la ley o sean contralegem. Este
autor considera que en ningún caso renunciamos al mensaje porque existe una predisposición de
ánimo, sin la cual no sería posible. Es decir, tanto cuando conversamos con alguien como a la hora
de interpretar la ley hay una predisposición favorable al entendimiento, o como Dworkin lo
denomina, una actitud de caridad hermenéutica. De esta manera, por muy oscura que sea una ley, se
presume que la ley guarda un mensaje con sentido y por ello el juez tratará de buscar la respuesta
más coherente, aquella que suponga un mensaje lógico y guarde sentido. Al igual que en la
interpretación conversacional ocurre, puesto que cuando conversamos con alguien tratamos de
buscar el sentido aunque en principio no entendamos.
9. ¿Qué sentido y función tiene en la teoría de la interpretación de Dworkin lo que llama
“caridad hermenéutica”? T5 página 8
Dworkin consideraba que la interpretación jurídica era “de propósito” es decir, que el derecho las
ser una práctica social está directamente relacionado con los usos y costumbres, con el contexto
moral y político de una sociedad, de manera que a la hora de interpretar se produce una
combinación de diferentes prácticas, por un lado en sentido usual, y por otro, en sentido técnico-
científico. Sin embargo se criticaba el peligro que podría existir a interpretaciones que
desobedezcan al ley o sean “contra legem”. Ante ello, Dworkin estableció dos matices a su teoría,
en primer lugar que la interpretación jurídica es una interacción entre las demandas del propósito y
del objeto, de manera que en ningún caso podrá ser incompatible al contenido explícito del objeto,
la ley, y en segundo lugar, lo que llama “actitud de caridad hermenéutica”. En este matiz, Dworkin
establece una similitud entre la interpretación conversacional, aquella que se produce cuando
conversamos con alguien, y la interpretación jurídica. Conforme a esta idea, no renunciamos al
mensaje, ni despreciamos al emisor del mismo puesto que existe una predisposición de ánimo sin la
cual no sería posible el entendimiento. De esta manera, gracias a esta actitud de “caridad
hermenéutica” o actitud favorable al entendimiento, por muy oscura que sea una ley, se presume
que guarda sentido y por lo tanto los jueces a la hora de interpretar buscarán la respuesta más
coherente conforme a las leyes de la lógica y las sentido del objeto en sí, no sólo de la ley o norma
en concreto sino en general del ordenamiento jurídico.
10.De acuerdo con la teoría de la interpretación de Dworkin, explique el sentido de: a)
“asignación de propósito por el intérprete”; b) “caridad hermenéutica”. T5 páginas 5-8
Conforme a la teoría de Dworkin sobre la interpretación jurídica, en primer lugar, este autor
considera que se trata de una interpretación “de propósito”. A lo que se refiere con la asignación de
propósito por el intérprete es que el derecho es una práctica social y por tanto está vinculada
directamente con los usos sociales. Así, la interpretación jurídica consiste en una combinación de
diferentes prácticas, en un sentido usual y en un sentido técnico-científico. Pero no podemos
limitarnos a una interpretación científica puesto que la interpretación jurídica es además de
propósito. Además Dworkin se refiere con esta asignación a que en este tipo de interpretación, al
contrario de lo que ocurre con la conversacional, aquella que tenemos cuando conversamos con
alguien, el emisor del mensaje es el legislador pero no es quien lo interpreta. El intérprete en este
caso, deberá adjudicar el sentido y el propósito en relación con las costumbres de una comunidad,
es decir, del contexto moral y cultura. De esta manera, desde el momento en que se promulga una
ley, esta deja de pertenecer al legislador y queda vinculada a la comunidad y los cambios sociales.
La caridad hermenéutica consistía para Dworkin en una predisposición favorable al entendimiento,
una predisposición de ánimo sin la cual resulta muy difícil llegar a una conclusión en derecho. Este
autor, como ya se ha mencionado, consideraba que la interpretación era de propósito y por tanto
debemos relacionar a la hora de interpretar el sentido de las normas con el contexto moral y
cultural. Se criticaba el peligro de dicha interpretación, que podía suponer el desobedecimiento de la
ley e interpretaciones “contra legem”. De esta manera, Dworkin estableció este matiz según el cual
no renunciamos al mensaje ni despreciamos al emisor, sino que incluso en los supuestos de leyes
más oscuras, gracias a esta “caridad hermenéutica” o predisposición de ánimo, favorable al
entendimiento, presumimos que en la ley subyace un mensaje con sentido y por lo tanto, el juez
debe elegir la respuesta más coherente, no sólo para la ley o norma en concreto sino en general del
ordenamiento jurídico.
11.Explique las fuentes de las que se sirve la interpretación literal, así como su importancia
El método literal es uno de los métodos de interpretación de Savigny conforme al cual, se interpreta
el significado de los términos y vocablos, por lo que se trata de una reunión final de los significados
de todos los términos. Existen tres fuentes de las que se sirve este tipo de interpretación:
- Las definiciones técnicas. Son definiciones que incluye el legislador en la propia norma y en
sentido técnico. Los jueces tienen la obligación de obedecerlas independientemente de que sean
contrarias a las definiciones del lenguaje natural.
- En segundo lugar, en defecto de definiciones técnicas, nos encontramos con definiciones del
lenguaje natural, que son aquellas que encontramos en el diccionario.
- Finalmente, para deshacer ambigüedades y expresiones vagas, este método permite acudir a
costumbres o convenciones de cada comunidad. Algunos ejemplos son, en primer lugar “eiusdem
generis” que es una expresión que se refiere a cláusulas vagas que se añaden después de una
enumeración como “y otros elementos” que se refiere por ejemplo a elementos del mismo
género. Otro ejemplo es el conocido como “expresio inius est exclusio alterius”. Conforme a esta
expresión, todo aquellos que no se incluya en una lista cerrada se entiende excluido de la misma,
ya que las listas o enumeraciones en derecho son exhaustivas. +
Con respecto a la importancia de este método debemos tener en cuenta la posición que ocupa como
método de interpretación para los diferentes modelos de razonamiento jurídico. Para los defensores
del modelo positivista clásico, este tipo de interpretación debía ser la principal, y con carácter
exclusivo, aunque admitan que en defecto de este pueda llevarse a cabo una interpretación histórica
de las normas. Esto se debe a que estos autores consideraban las normas positivas como la única
premisa posible. Por otro lado, los defensores del modelo principalista, también consideraban este
método de interpretación como el principal, aunque no era exclusivo ya que se consideraba el punto
de partida pero no el final del razonamiento jurídico. La interpretación para estos autores, al igual
que para Dworkin no era sólo de propósito sino también de derecho por lo que no podía ser
contraria a el contenido explícito del objeto, de la ley.
Finalmente este método es también de especial importancia para determinadas ramas del derecho
como el derecho penal, puesto que la interpretación literal debe ser obligada y prioritaria
especialmente cuando no perjudique al reo.
12. Resuma los problemas del método histórico de interpretación. T5 página 12-13
El método histórico de interpretación es uno de los cuatro métodos de Savigny conforme al cual
debemos interpretar según la voluntad del legislador que redactó el precepto.
El primer problema por el que se considera que este método es insuficiente es por razones técnicas,
es decir, la dificultad de interpretación de cuál es realmente la voluntad del legislador, es decir,
quién es el verdadero autor de un precepto. En principio podemos considerar que lo son los
diputados del Parlamento, representantes de la soberanía popular, pero resulta ilógico puesto que
existen votos negativos, en blanco y abstenciones a la hora de votar una ley. En segundo lugar, los
representantes del partido mayoritario, pero tampoco guarda sentido puesto que muchas veces las
mayorías cuentan con disidentes, personas que votan a favor de una ley sobre la que no están de
acuerdo. En relación con el individuo concreto que firma la ley, generalmente el ministro, en
realidad sabemos que en muchos casos estos ministros no conocen realmente el significado y el fin
de la ley. Además debemos tener en cuenta los casos en que las leyes surgen o nacen de
asociaciones y lobbies y no de un legislador concreto. En resumen, muchas veces las leyes son
difíciles de investigar puesto que se basan en discursos opacos y enmascares de la verdadera
finalidad de la norma y la única expresión clara que podremos tener en cuenta por tanto es la
legislación.
El segundo problema de este método de interpretación tiene un carácter más teórico, y consiste en
que este método parte de una presunción errónea. Conforme a la teoría de Dworkin sobre la
interpretación jurídica, el legislador es el emisor, quien emite el mensaje y no es a quien le
corresponde la función de interpretar. Diferenciándose de la interpretación conversacional, en la
jurídica es el intérprete quien debe asignar un sentido y un propósito relacionado con el contexto
moral y cultural de la comunidad. Es decir, no es posible que las normas se interpreten conforme a
la voluntad del legislador porque el intérprete es el destinatario de la norma, los jueces que deben
aplicarla y que actúan conforme a las convicciones de la comunidad, ya que el transcurso del
tiempo produce variaciones y consecuentemente interpretaciones diferentes. Al mismo tiempo,
desde el momento en que el legislador promulga la ley, esta deja de pertenecerle y por ello este
método no parte de la premisa correcta.
13.¿Cuáles son los problemas fundamentales del llamado “método lógico” de interpretación?
El método lógico de interpretación es uno de los cuatro métodos propuestos por Savigny. Este
método se sirve de inferencias y leyes de la lógica, a partir de las cuales se extraen unas
conclusiones correctas sobre el texto normativo. Es decir, utiliza argumentos lógicos de los que se
infieren conclusiones inequívocas en incuestionables, que surgen tras seguir un conjunto limitado y
cerrado de premisas. De esta forma para negar una conclusión y seguir otra alternativa únicamente
es necesario modificar las premisas en las que nos basamos.
Existen dos formas de interpretar el argumento lógico, en primer lugar en un sentido deductivo, es
decir, mediante la conclusión de un silogismo. Consiste en extender la consecuencia jurídica a los
casos concretos en los que se cumplan las condiciones relevantes descritas en la norma. De esta
manera, la interpretación correcta será aquella que surja como resultado de un silogismo. Sin
embargo existe un problema fundamental ya que este método parece más una descripción del
problema, especialmente en relación con la premisa menor y la forma de realizar una subsunción
del caso en el supuesto de hecho. El hecho de que las premisas se sigan de forma irrefutable no
implica que estas sean verdaderas, y por lo tanto el problema principal es sobre la premisa menor,
ya que la mayor viene dada por el legislador.
Ante esta crítica, una segunda forma de interpretación de los argumentos lógicos consiste en una
reformulación llevada a cabo por algunos autores. Estos consideraban que mediante el método
lógico es posible subsumir o no, el caso concreto en el supuesto de hecho de la norma jurídica,
mediante leyes lógicas y elementales, de sentido común y consagradas por el derecho a las que se
denominaba apotegmas o aforismos jurídicos. Estas eran verdades incuestionables, lógicas. Así este
método proponía una solución a la interpretación mediante aforismos tradicionales de la práctica
jurídica. Sin embargo, surge otro problema fundamental y es que es un error suponer que dichos
aforismos son leyes lógicas incuestionables y elementales y además, las conclusiones que provienen
de estos aforismos, se extraen en realidad de otros métodos de interpretación y no de las leyes de la
lógica. Por lo tanto, no se trata realmente de un método de interpretación que aporte soluciones,
puesto que las conclusiones no sirven de verdades lógicas o matemáticas elementales sino de otros
métodos de interpretación: afinidad semántica demostrable mediante fuentes de interpretación
literal o conjunto de preferencias morales y políticas.
14.¿Son siempre de obligado cumplimiento los resultados del método lógico de interpretación?
Conforme a los puntos principales del método lógico de interpretación no podemos afirmar que los
resultados del mismo sean siempre de obligado cumplimiento. Este método se sirve d inferencias y
leyes de la lógica a partir de las cuales podemos extraer conclusiones correctas sobre el texto
normativo. Es decir, se basa en argumentos lógicos de los que extraemos conclusiones en principio
inequívocas e incuestionables y que se siguen de un conjunto cerrado y limitado de premisas. Sin
embargo, no implica que sean verdaderas puesto que para contradecir dichas conclusiones
únicamente es necesario modificar las premisas.
Conforme a una primera interpretación que realizan estos autores de los argumentos lógicos, en un
sentido deductivo, se considera que la interpretación consiste en la conclusión de un silogismo. Sin
embargo, este método supone en realidad una descripción del problema, puesto que no establece
qué criterios se deben tener en cuenta para elegir la premisa menor, ya que la premisa mayor viene
dada por el legislador en la norma jurídica. De esta manera, el resultado del método lógico en
principio es el seguimiento de un conjunto de premisas que aunque se sigan de forma irrefutable, y
den lugar a conclusiones verdaderas, solamente es necesario oponerse a las mismas mediante una
modificación de la spremisas de las que se parte.
En segundo lugar, se produce una reformulación por parte de algunos autores que consideran que es
posible realizar la subsunción del caso concreto en el supuesto de hecho de la norma, mediante unas
leyes elementales y lógicas, de sentido común y consagradas por el derecho, que se expresan como
aforismos jurídicos o apotegmas. Sin embargo, pese a considerarse verdades lógicas, realmente
estos aforismos no son leyes lógicas incuestionables y elementales, y además las conclusiones que
provienen de estos aforismos se extraen en realidad de otros métodos de información.
En conclusión, los resultados del método lógico de interpretación no son más que una forma de
argumentación y no un método interpretativo. Los jueces y abogados pueden servirse de este
método para establecer un orden lógico del razonamiento, sin embargo las conclusiones que se
extraen no son en realidad obligatorias, y el hecho de que se sigan de forma irrefutable no supone
que el contenido de las mismas sea verdadero y por tanto no serán de obligatorio cumplimiento.
15.Explique el significado, las ventajas y los puntos débiles de la interpretación sociológica.
El método sociológico es uno de los cuatro métodos propuestos por Savigny y que consiste en la
interpretación de las normas conforme a los usos, costumbres y convicciones socialmente
imperantes. Sin embargo, no es un método moral basado en un razonamiento conforme a la moral y
la política. Esto se debe a que pueden considerarse morales o correctas o no y que se apliquen de
igual forma por el intérprete.
Con respecto a las ventajas de este método hay que resaltar que es considerado de especial
importancia por los defensores del modelo 3, el positivismo mixto del s. XX, especialmente para los
casos difíciles con términos o expresiones vagas. Para estos supuestos, este método crea un estándar
a partir de las costumbres, entendidas como hechos o actuaciones que se repiten y que adquieren
valor para la sociedad. De esta manera, este “estándar” se concibe como una pauta que precisa un
umbral de cumplimiento o incumplimiento de una norma y que facilita su interpretación.
Sin embargo, con respecto a los puntos débiles, los defensores del modelo 4 tienen una imagen más
cauta de este método de interpretación. El motivo es que, estos autores consideraban que el sistema
estaba formado por un conjunto de principios morales, y las costumbres no son más que hechos
repetidos o frecuentes en el tiempo, en un determinado contexto social y político. Por lo tanto es
posible que una costumbre que impere y que sea socialmente reconocida, en realidad, no se halle
moralmente justificada. Este método por tanto, no se basa en normas, sino en costumbres. Hay que
tener en cuenta, como ya se ha mencionado que las costumbres en realidad son hechos que se
producen de forma frecuente, meras estadísticas, y por tanto no son normas o reglas. Además, el
uso de estas costumbres queda limitado y puede ser dispar, puesto que la mayoría de los estándares
son locales y están contextualizados.
16.Describa el método económico de interpretación y explique sus puntos débiles.
El método económico fue el defendido por una corriente de pensamiento que surgió en EEUU
denominada laws and eocncomics. Estos autores en primer lugar consideraban que debemos aplicar
la interpretación que permita una asignación más eficiente de los recursos. En segundo lugar, el
libre mercado es para el que conduce a la asignación eficiente de los recursos y por lo tanto, el
derecho deberá escoger siempre la misma solución que surja como resultado de una operación de
libre comercio. La idea fundamental es que es el mercado el que establece una asignación más
óptima de los recursos. Para ello se establecen tres condiciones fundamentales que se deben dar, son
en primer lugar igual acceso de la información relevante por todas las partes, en segundo lugar,
costes de transacción o negociación 0 o cercanos a 0, y en tercer lugar, la ausencia de barreras de
mercado.
El problema principal de este método de interpretación es que no representa los principios y valores
que nutren el ordenamiento jurídico. Es cierto que la optimización de los recursos y de la riqueza es
un valor o un principio importante, sin embargo no es absoluto o único para el derecho. De esta
manera, todos los derechos personales tienen un carácter superior, por lo que podrá ser aceptado,
pero en ningún caso se antepondrán los valores de carácter económico a los principios y valores
fundamentales del sistema.