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Impugnación de tutela 113560: Caso Lizarazo

Este documento presenta el resumen de un caso judicial relacionado con una solicitud de amparo de Albeiro Lizarazo Gelvez contra una decisión del Juzgado Penal del Circuito de Saravena. El Tribunal Superior de Arauca declaró improcedente el amparo al considerar que el mecanismo adecuado era una acción de habeas corpus. El apoderado de Lizarazo impugnó esta decisión alegando que se omitió analizar la vía de hecho. La Corte Suprema de Justicia ahora debe decidir sobre esta impugnación.
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Impugnación de tutela 113560: Caso Lizarazo

Este documento presenta el resumen de un caso judicial relacionado con una solicitud de amparo de Albeiro Lizarazo Gelvez contra una decisión del Juzgado Penal del Circuito de Saravena. El Tribunal Superior de Arauca declaró improcedente el amparo al considerar que el mecanismo adecuado era una acción de habeas corpus. El apoderado de Lizarazo impugnó esta decisión alegando que se omitió analizar la vía de hecho. La Corte Suprema de Justicia ahora debe decidir sobre esta impugnación.
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GERSON CHAVERRA CASTRO

Magistrado Ponente

STP11994-2020
Radicación n° 113560

Acta No 255

Bogotá, D.C., veintiséis (26) de noviembre de dos mil


veinte (2020).

ASUNTO

Procede la Corte a resolver la impugnación presentada


por el apoderado de Albeiro Lizarazo Gelvez contra el fallo
proferido el 16 de octubre de 2020 por la Sala Única del
Tribunal Superior de Arauca, que declaró improcedente la
solicitud de amparo deprecada por aquel en la acción de
tutela impetrada en contra del Juzgado Penal del Circuito
de Saravena por la presunta vulneración de sus derechos
fundamentales a la defensa, a la libertad personal, al
debido proceso y a la «seguridad jurídica».

El trámite de la presente acción se extendió al


representante del Ministerio Público que interviene ante el
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

despacho accionado, al Juzgado Primero Promiscuo


Municipal de Saravena, al Juzgado Penal del Circuito
Especializado de Arauca y al Fiscal Segundo Especializado
de la misma ciudad.

1. ANTECEDENTES

El a quo sintetizó los hechos en que se sustenta la


solicitud de amparo en los siguientes términos:

“El señor LIZARAZO GELVEZ acude a la acción constitucional, a


través de apoderado, al considerar lesionados sus precitados
derechos fundamentales por la negativa de la autoridad judicial
accionada de concederle la libertad provisional por vencimiento
de términos.

Para sustentar su reclamo, refirió que en audiencia de


imputación realizada el 30 de mayo de 2019 ante el Juzgado
Promiscuo Municipal de Arauca, fue vinculado formalmente a la
investigación que se adelanta por los delitos de ‘homicidio en
persona protegida en grado de tentativa y rebelión’, en concurso
homogéneo y simultáneo, por los cuales se encuentra privado de
la libertad en virtud de la medida de aseguramiento de detención
preventiva en establecimiento carcelario, impuesta en esa
ocasión.

Continuó narrando que el 23 de septiembre de 2019 se presentó


el escrito de acusación ante el Juzgado Penal del Circuito
Especializado de Arauca, y el 16 de junio de 2020 el Juzgado
Primero Promiscuo Municipal de Saravena no accedió a la
libertad por vencimiento de términos previamente formulada, con
base en la causal 4ª del artículo 317 de la Ley 906 de 2004,
argumentado que el plazo de 240 días para dar inicio a la
audiencia de juicio oral no ‘se encontraba vencido’, pues las
‘conexiones fallidas de internet’ eran un caso fortuito no
imputable a la administración de justicia.

Reseñó que apelada la decisión, el 6 de agosto de 2020 el


Juzgado Penal del Circuito de Saravena confirmó argumentando
que en esos casos se aplica el término previsto en el artículo 317
A del C.P.P., introducido por la Ley 1908 de 2018, a pesar de que
‘no fue ventilada en la decisión de primera instancia, por cuanto
como expresamente el Fiscal lo indicó, no se rige el presente caso
bajo la norma, por ser esta una norma de sujeción especial, tanto
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

así que no fue objeto de imputación o acusación bajo esos


postulados’.
Con base en ello, expuso, que esa autoridad vulneró sus
derechos fundamentales a la defensa, contradicción, libertad
personal y debido proceso, al incurrir en un defecto
procedimental absoluto y desconocer el precedente
jurisprudencial, en tanto ‘su labor consiste en realizar un control
de legalidad de la decisión impugnada a partir de los
argumentos presentados por el recurrente’, como lo estableció la
Corte Suprema de Justicia en sentencia del 4 de febrero de 2015
con Radicado No. 39471.

Así, explicó, debió determinarse si había vencido el término de


que trata el numeral 4° del artículo 317 del C.P.P. y no dar
aplicación a la Ley 1908 de 2018, por cuanto ‘no fue ob jeto de
decisión de primera instancia y mucho menos de apelación por
parte del suscrito’, a pesar de lo cual el juzgado obvió ‘los
extremos fijados por la Corte Suprema de Justicia Sala de
Casación Penal, al pronunciarse sobre un asunto que no fue
objeto de decisión de primera instancia ni de apelación, sin
explicar si quiera las razones para ello’.

En cuanto a los requisitos de procedibilidad, argumentó que el


asunto es de relevancia constitucional porque la decisión
censurada afecta derechos fundamentales; se agotaron los
recursos procedentes en la medida que la decisión atacada se
dictó en sede de segunda instancia; la irregularidad alegada
determinó que LIZARAZO GELVEZ continúe privado de su
libertad, y; no se trata de una acción de tutela interpuesta contra
otra de esa misma naturaleza.

Con base en lo anterior, solicitó se ordene al juzgado Penal del


Circuito de Saravena revisar ‘la sentencia’ y conceder su libertad
inmediata.”

2. EL FALLO IMPUGNADO

La Sala Única del Tribunal Superior de Arauca, luego


del estudio al libelo y los informes rendidos por las
autoridades convocadas, declaró improcedente el amparo
deprecado al concluir que no se satisfizo el requisito de
subsidiariedad necesario para la procedencia de la acción
constitucional.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

Lo anterior en cuanto precisó que el mecanismo idóneo


y eficaz para plantear los cuestionamientos expuestos por el
libelista en relación con su solicitud de libertad por
vencimiento de términos es la acción de habeas corpus, la
cual no ha sido impetrada por este.

3. DEL RECURSO INTERPUESTO

El apoderado del memorialista, mediante escrito


allegado dentro del término legal, impugnó el fallo,
manifestando que el a quo «obvi[ó] el análisis de la vía de
hecho» que se alega.

En consecuencia, reiteró los argumentos expuestos en


la demanda respecto de los yerros que estima que se
configuran en la decisión reprochada y solicitó que se
acceda a la pretensión planteada, esto es, «declarar que la
sentencia del Juzgado Penal del Circuito de Saravena
vulneró los derechos fundamentales al debido proceso, a la
defensa, a la contradicción, a la libertad personal y a la
seguridad jurídica del señor Albeiro Lizarazo Gelvez».

4. CONSIDERACIONES

1. De conformidad con lo establecido por los artículos


32 del Decreto 2591 de 1991 y [Link].2.1 Decreto 1069 de
2015, modificado por el Decreto 1983 de 2017, es
competente esta Sala para pronunciarse sobre la
impugnación presentada contra la providencia proferida por
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

la Sala Única del Tribunal Superior de Arauca, de la cual la


Corte es superior funcional.

2. El artículo 86 de la Constitución Política establece


que toda persona tiene derecho a promover acción de tutela
ante los jueces con miras a obtener la protección inmediata
de sus derechos fundamentales cuando, por acción u
omisión, le sean vulnerados o amenazados por cualquier
autoridad pública o por particulares, en los casos previstos
de forma expresa en la ley, siempre que no exista otro
medio de defensa judicial o, si existe, cuando se utiliza
como mecanismo transitorio para evitar la materialización
de un perjuicio de carácter irremediable.

3. Se tiene igualmente dicho que la acción de tutela


contra decisiones judiciales presupone la concurrencia de
unos requisitos de procedibilidad, genéricos y específicos 1,
que consientan su interposición, esto con la finalidad de
evitar que la misma se convierta en un instrumento para
discutir la disparidad de criterios entre los sujetos
procesales y la autoridad accionada, contrariando así su
esencia, que no es distinta a denunciar la violación y
obtener el restablecimiento de los derechos fundamentales.

3.1. En cuanto a los primeros, estos implican (i) que la


cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia
constitucional; (ii) que se hayan agotado todos los medios –
ordinarios y extraordinarios– de defensa judicial al alcance
de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la

1
Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-590 de 2005, SU-195 de 2012 y T-137 de
2017, entre otras.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable;


(iii) que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir,
que la tutela se hubiere interpuesto en un término
razonable y proporcionado a partir del hecho que originó la
vulneración; (iv) que, cuando se trate de una irregularidad
procesal, quede claro que la misma tiene un efecto decisivo
o determinante en la sentencia que se impugna y que afecta
los derechos fundamentales de la parte actora; (v) que la
parte accionante identifique de manera razonable tanto los
hechos que generaron la afectación como los derechos
vulnerados y que estos se hubiesen alegado en el proceso
judicial, siempre que esto hubiere sido posible y, por
último, (vi) que no se trate de sentencias de tutela.

3.2. En relación con los segundos, la jurisprudencia


antes referida ha reiterado que para verificar su
cumplimiento se debe lograr la demostración de por lo
menos uno de los siguientes vicios: (a) un defecto orgánico
(falta de competencia del funcionario judicial); (b) un defecto
procedimental absoluto (desconocer el procedimiento legal
establecido); (c) un defecto fáctico (que la decisión carezca
de fundamentación probatoria); (d) un defecto material o
sustantivo (aplicar normas inexistentes o
inconstitucionales); (e) un error inducido (que la decisión
judicial se haya adoptado con base en el engaño de un
tercero); (f) una decisión sin motivación (ausencia de
fundamentos fácticos y jurídicos en la providencia); (g) un
desconocimiento del precedente (apartarse de los criterios
de interpretación de los derechos definidos por la Corte
Constitucional) o (h) la violación directa de la Constitución.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

4. En el asunto sub examine, la Sala debe dilucidar si


fue acertada la decisión del a quo de declarar improcedente
el amparo solicitado por la parte actora al no estimar
cumplido el requisito genérico de la subsidiariedad, o si
asiste razón al censor que difiere de la anterior
determinación pues, en su sentir, no se abordó el estudio
de fondo de la decisión censurada.

5. Pues bien, pese a la argumentación del


memorialista, para la Sala deviene clara la improcedencia
de la acción de tutela en el asunto objeto de estudio en
atención a que, en efecto, no se satisface el carácter
residual que reviste a la acción de amparo.

5. Al respecto resulta pertinente indicar que, como se


desprende claramente del artículo 86 de la Constitución, la
acción de tutela resulta procedente cuando el afectado no
disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que se
utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable. Lo anterior en cuanto, como ha señalado la
Corte Constitucional en un sinnúmero de sentencias, el
mecanismo en cuestión está revestido de un carácter
subsidiario y residual, el cual:

“[…] ‘permite reconocer la validez y viabilidad de los medios y recursos


ordinarios de protección judicial, como dispositivos legítimos y
prevalentes para la salvaguarda de los derechos’. Es ese
reconocimiento el que obliga a los asociados a incoar los recursos
jurisdiccionales con los que cuenten para conjurar la situación que
estimen lesiva de sus derechos. ”
2

2
T-375 de 2018.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

Así las cosas, conforme lo precisó el a quo, equívoco se


muestra el mecanismo seleccionado por el actor, toda vez
que, si a su juicio la privación de su libertad no encuentra
sustento legal, ha debido acudir a la referida acción y no a
la vía constitucional como lo intenta. De manera que, no
resulta válido que pretenda a través de la tutela suplir ese
instrumento preferente, diseñado y consagrado en la carta
fundamental especialmente para la protección de la
garantía de la libertad, en los siguientes términos:

“Artículo 30.- Quien estuviere privado de su libertad, y creyere


estarlo ilegalmente, tiene derecho a invocar ante cualquier
autoridad judicial, en todo tiempo, por sí o por interpuesta
persona, el Habeas Corpus, el cual debe resolverse en el término
de treinta y seis horas.”

Adicionalmente, dicho mecanismo, dada su naturaleza


preferente y sumaria, resulta aún más efectivo que la
acción de tutela. Así lo ha precisado el Tribunal
Constitucional en sentencia T-839 de 2002:

“De conformidad con lo previsto en el Decreto 2591 de 1991 la


acción de tutela es improcedente para innovar el derecho a la
libertad personal, protegido en los artículos 28, 29 y 30 de la
Constitución Política, porque quien creyere estar privado
ilegalmente de la libertad tiene derecho a invocar ante cualquier
autoridad judicial, en todo tiempo, por si o por interpuesta
persona, el recurso de habeas corpus, procedimiento que por su
comprobada eficacia ha sido llamado en la jurisprudencia
constitucional “la acción de tutela de la libertad.

(…)

De modo que el Juez Constitucional no puede inmiscuirse en la


orbita de competencia de la jurisdicción ordinaria, entrando a
decidir sobre el derecho a la libertad del acusado, porque es
claro que quien debe examinar si la restricción de la
libertad cumple con las garantías constitucionales y con
los supuestos legales que la permiten es el juez del
proceso, y también lo es que la Carta Política dispuso que el
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

recurso de habeas corpus se utilice con tal fin. ” (Negrillas y


subrayas fuera del original).

Por tanto, al existir un mecanismo especial de rango


equiparable al de la acción de tutela, dirigido a la protección
de derechos fundamentales específicos como la libertad,
debe ser a través de esa vía constitucional, donde se
atiendan y resuelvan las solicitudes direccionadas a la
protección de los mismos y no a través de la protección
general que ofrece la tutela misma (Cfr. STP1012-2016,
STP2432-2016, entre otras).

6. De todos modos, si en gracia de discusión se


obviara el incumplimiento de la anterior exigencia, la Sala
considera que la censura formulada por el accionante frente
a la determinación del juez en su sentencia no está llamada
a prosperar, pues en esta se expusieron los fundamentos
legales pertinentes que sustentaron la determinación
adoptada en el caso concreto.

Así, el Juzgado Penal del Circuito de Saravena refirió


en el proveído del 6 de agosto de 2020, al desatar el recurso
de apelación impetrado por el memorialista, lo siguiente:

“En el presente caso se tiene que el punto sobre el cual recae el


recurso de apelación interpuesto por el defensor del señor
ALBEIRO LIZARAZO GELVEZ radica en que, para él, las fallas en
la conexión virtual que se dieron el día 18 de marzo de 2020 son
atribuibles a la administración de justicia en razón a que la
conexión virtual con la Defensa se estaba realizando desde el
Palacio de Justicia de Saravena, lo cual constituye que la
conexión virtual no se haya realizado por la ineficiencia o
ineficacia de la administración de justicia. Así mismo, para el
Defensor, las fallas en la conexión virtual en la audiencia del día
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

27 de mayo de 2020 se dieron por situaciones ajenas a la


Defensa que no se traducen en maniobras dilatorias de su parte.

(…)

De acuerdo a la anterior jurisprudencia, en el presente caso el


término transcurrido del 18 de marzo al 27 de mayo de 2020 no
puede atribuírsele de manera adversa a la Defensa en razón a
que quedó demostrado en el acta de la audiencia realizada el 18
de marzo de 2020 que dicha audiencia no se realizó por fallas en
el internet del Palacio de Justicia de Saravena, situación que no
se trató de una maniobra dilatoria que implicara la
contabilización del término transcurrido en su contra. Por su
parte, respecto de la audiencia realizada el día 27 de mayo de
2020, se tiene que no se encuentra probado por parte de la
Defensa que las fallas con su conexión virtual que se dieron ese
día no se hubiesen tratado de una maniobra dilatoria.

En concordancia con lo dicho, del mencionado término total de


267 días que el procesado ha permanecido privado de su
libertad, por el aplazamiento y las fallas con la conexión virtual
del Defensor se atribuye a la Defensa un total de 20 días, los
cuales, de conformidad con el parágrafo 1° del artículo 317 del
Código de Procedimiento Penal, no pueden contabilizarse a efecto
de establecer el vencimiento de términos. Por lo tanto, al
descontar ese tempo, es claro que la privación de la libertad del
señor ALBEIRO LIZARAZO GELVEZ desde la presentación del
escrito de acusación y sin que se hubiere cumplido el acto exigido
en la normal, esto es, el inicio de la audiencia de juicio oral, ha
sido de 247 días, término que supera el término de 240 días que
determina la procedencia de la causal liberatoria establecida en
el artículo 317 del Código de Procedimiento Penal.

Sin embargo, adicional a todo lo anterior, es necesario hacer


alusión al artículo 317 A del Código de Procedimiento Penal, el
cual establece los eventos de libertad por vencimiento de
términos específicamente para Grupos Delictivos Organizados y
Grupos Armados Organizados, así:

(...)

De esta normatividad específica se extrae que el término para


dar inicio a la audiencia de juicio en los casos de miembros de
Grupos Delictivos Organizados y Grupos Armados Organizados
es de 500 días contados a partir de la fecha de presentación del
escrito de acusación

En el caso concreto, se tiene que se debe dar aplicación a


lo establecido en el numeral 5 del artículo 317 A del
Código de Procedimiento penal, y que el término para dar
inicio a la audiencia de juicio es de 500 días contados a
partir del 23 de septiembre de 2019, fecha de
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

presentación del escrito de acusación, término que no se


encontraría vencido bajo ninguna posibilidad.

Frente a lo anterior es importante hacer alusión a la


Sentencia C-069 de 2020 emitida el 19 de febrero del presente
año, la cual fue anunciada en el Boletín No. 16 de fecha 21 de
febrero de 2020 por parte de la Corte Constitucional, en el cual
informa que dentro del Expediente D-13338 ‘La Corte determinó
que el presidente de la República es quien tiene la facultad
constitucional de calificar a un grupo criminal como grupo
armado organizado e iniciar diálogos de paz con este’. Respecto
a esto, la Corte Constitucional informó específicamente lo
siguiente:

‘La Sala Plena de la Corte, con ponencia de la Magistrada


Cristina Pardo Schlesinger, declaró que la norma demandada no
se ajusta a la constitución, pues consideró que desconocía la
competencia exclusiva del presidente de la República, para
iniciar un proceso de paz.

La norma demandada (inciso segundo del parágrafo 1º del


artículo 3º de la Ley 1941 de 2018) impedía al presidente iniciar
un proceso de paz con una organización armada, a menos de que
ésta cumpliera los requisitos definidos por el Consejo de
Seguridad Nacional, y hubiera sido calificada como grupo
armado organizado. Los integrantes del Consejo de Seguridad
Nacional, distintos al presidente, son sus subalternos, por lo
tanto, la Corte sostuvo que una decisión que corresponde
exclusivamente al presidente no puede estar sujeta a las
condiciones fijadas por sus subalternos.

Así mismo, la Sala Plena de la Corte Constitucional consideró que


la definición de grupo armado organizado ya está contemplada
en el derecho internacional humanitario. Por lo tanto, sin perjuicio
de las facultades que tiene el presidente para verificar que una
organización armada cumple materialmente las exigencias, el
Consejo de Seguridad no puede establecer requisitos nuevos o
distintos, ni atribuirle el carácter de grupo armado organizado a
una organización criminal específica.’

Así las cosas, se tiene que la Corte Constitucional ha dejado


claro que la definición de grupo armado organizado ya está
contemplada en el derecho internacional humanitario.

En cuanto a dicha definición de Grupo Armado Organizado


contemplada en el derecho internacional humanitario, la Oficina
para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la
Organización de las Naciones Unidas – OCHA en su manual
sobre ‘Negociación Humanitaria con Grupos Armados: Un
manual para profesionales’ define a los grupos armados como
aquellos grupos que pueden emplear las armas en el uso de la
fuerza para lograr objeticos políticos, ideológicos o económicos;
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

no están dentro las estructuras militares de los Estados, de


alianzas estatales o de organizaciones intergubernamentales; y
no están bajo el control del Estado en el que operan.

Así, se tiene que es clara la definición de Grupo Armado


Organizado contemplada en el derecho internacional
humanitario. La calificación como Grupo Armado Organizado que
le predica la Fiscalía al ELN por ser la dueña de la acción penal y
en razón a que le corresponde de menare exclusiva realizar la
adecuación típica de la conducta que pretende ser endilgada al
procesado, sucedió en el presente caso, teniendo en cuenta que
la Fiscalía señaló que el ELN tiene la calidad de Grupo Armado
Organizado. De acuerdo al escrito de acusación la Fiscalía
indició que el señor ALBEIRO LIZARAZO GELVEZ
presuntamente hace parte del ELN. Así mismo, el delegado
Fiscal hizo un análisis basado en el protocolo II adicional
a los Convenios de Ginebra para con esto concluir que
efectivamente el ELN es un Grupo Armado Organizado, y al
cual presuntamente pertenece el procesado, así:

‘Para el caso del concurso de homicidio en persona protegida,


consumado y tentado, deben tenerse en cuenta las siguientes
normas jurídicas: i) el parágrafo del artículo 135 que define
quiénes son personas protegidas; ii) el artículo 218 de la
Constitución Política que establece la naturaleza civil de la policía
Nacional, y iii) las normas del Protocolo II, adicional a los
Convenios de Ginebra del 12 de Agosto de 1949 relativo a la
protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter
internacional del 8 de junio de 1977, así como el artículo 3
común a los cuatro Convenios de Ginebra del 12 de Agosto de
1949.

Al señor ALBEIRO LIZARAZO GELVEZ se le acusa por los delitos


atribuidos anteriormente, en calidad de coautor material, de
conformidad con el artículo 29, incisos 1° y 2° del código penal
colombiano. La imputación subjetiva es a título de dolo de
conformidad con el artículo 22 del código penal colombiano.

El protocolo II adicional a los cuatro Convenios de Ginebra que


desarrolla y completa el artículo 3 común a los Convenios de
Ginebra del 12 de agosto de 1949, sin modificar sus actuales
condiciones de aplicación, se aplicará a todos los conflictos
armados que no estén cubiertos por el artículo 1 del Protocolo
adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949
relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados
internacionales (Protocolo I) y que se desarrollen en el territorio
de una Alta Parte Contratante entre sus fuerzas armadas y
fuerzas armadas disidentes o grupos armados organizados que,
bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre una
parte de dicho territorio un control tal que les permita realizar
operaciones militares sostenidas y concertadas y aplicar el
presente Protocolo.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

Es un hecho que en Colombia persiste desde hace más de


cincuenta (5) años un conflicto armado interno que tiene como
uno de sus actores al Ejército de Liberación Nacional (ELN), que
de conformidad con el protocolo II, adicional a los Convenios de
Ginebra, artículo I, que determina el ámbito de aplicación
material, indica que se aplicará a los conflictos armados internos
que se desarrollen en el territorio de una Alta Parte Contratante
entre sus fuerzas armadas y fuerzas armadas disidentes o
grupos armados organizados que reúnan las siguientes
condiciones: i) existencia de un mando responsable: en el caso
del ELN se tiene que el mando responsable se estructura en
cabeza del Comando Central, COCE, y se divide en Frentes de
Guerra, Frentes guerrilleros y comisiones, que para el caso
concreto sería el Frente Oriental de Guerra, Frente guerrillero
Domingo Laín Sáenz, Comisión Rafael Villamizar; ii) se ejerzan
sobre una parte de dicho territorio un control tal que permita
realizar operaciones militares sostenidas y concertadas, que
para el caso del ELN tenemos que tiene una presencia en parte
del territorio nacional donde realiza operaciones militares
sostenidas con ataques, fundamentalmente a las Fuerzas
Armadas (Ejército, Fuerza Aérea y Armada) como también a la
Fuerza Pública (Policía Nacional). Por las anteriores razones son
aplicables las normas del Derecho internacional Humanitario’.

Por lo tanto, al tenerse establecido por parte de la Fiscalía


que el ELN, al que presuntamente pertenece el procesado,
tiene la calidad de Grupo Armado Organizado, este está
sujeto a lo establecido en el numeral 5 del artículo 317 A
del Código de procedimiento penal, esto es, que hay lugar
a conceder la libertad del imputado o acusado cuando
transcurridos 500 días contados a partir de la fecha de
presentación del escrito de acusación, no se haya dado
inicio a la audiencia de juicio; término que aún no se
encuentra vencido en el presente caso, en razón a que el
escrito de acusación fue presentado por parte de la Fiscalía el
día 23 de septiembre de 2019.

En razón a lo expuesto, este Despacho confirmará la decisión


tomada por el Juez Primero Promiscuo Municipal de Saravena
con Funciones de Control de Garantías en la cual resolvió negar
la solicitud de libertad por vencimiento de términos solicitada por
la Defensa del señor ALBEIRO LIZARAZO GELVEZ, por las
razones aquí expuestas.” (Negrillas y subrayas fuera del
original).

De este modo, se tiene que la decisión reprochada se


soportó en el artículo 317 A de la Ley 906 de 2004, el cual en
su numeral quinto establece un término de 500 días
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

contados a partir de la fecha de presentación del escrito de


acusación sin que se haya dado inicio a la audiencia de juicio
a efectos de decretar la libertad provisional del procesado,
cuando la medida de aseguramiento haya sido impuesta a
«miembros de Grupos Delictivos Organizados y Grupos
Armados Organizados».

En ese orden de ideas, la norma especial introducida


por el legislador en la Ley 1908 de 2018 a efectos de
fortalecer la investigación y judicialización de
organizaciones criminales, en criterio del despacho judicial
accionado, resultaba aplicable frente a la situación del
memorialista quien, como se extrae del escrito de acusación
que obra en el plenario, es «integrante del grupo armado
organizado Ejército de Liberación Nacional (E.L.N.)»3.

En este punto, el cual es objeto de reproche del


libelista al no haber sido abordado en la decisión de
primera instancia, resulta importante precisar que en
relación con el alcance del recurso de apelación esta
Corporación ha indicado, entre otras, en sentencia SP4886-
2016, que:

“[…] si bien la Ley 906 de 2004 no establece de manera expresa


límite respecto a la competencia del superior para desatar el
recurso de apelación, como sí lo hacía la Ley 600 de 2000 en el
artículo 204, de todos modos por virtud del artículo 31 de la
Constitución Política, en cuanto consigna los principios de doble
instancia y la prohibición de la reforma en peor, la decisión de
segunda instancia sólo podrá extenderse a los asuntos que
resulten inescindiblemente vinculados al objeto de la
impugnación y que éstos no constituyan un desmejoramiento

3
Cuaderno “Recurso de apelación”, folios 21, 22, 23.
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

de la parte que apeló.” (Negrillas y subrayas fuera del


original).

Así, encuentra la Sala que los razonamientos


planteados en el fallo cuestionado no solo no se muestran
arbitrarios o caprichosos, sino que además de estar
debidamente fundamentados en los hechos probados y en
la normativa aplicable, se enmarcaron dentro de los límites
establecidos jurisprudencialmente en relación con el
recurso de apelación, en cuanto el marco normativo
aplicable a efectos de realizar el conteo de términos dentro
de la solicitud de libertad provisional por vencimiento de los
mismos resulta inescindiblemente vinculado al objeto de la
impugnación en las diligencias que se ocupan de dicha
circunstancia y, adicionalmente, la providencia del ad quem
resolvió confirmar la determinación adoptada en primera
instancia, sin que se pueda afirmar entonces que se
desmejoró la situación de la parte apelante.

Además, escuchado el audio que contiene la audiencia


celebrada el 16 de junio del año en curso ante el Juez
Promiscuo Municipal de Saravena se encuentra que, si bien
dicho funcionario judicial no hizo referencia a la normativa
en cuestión a la hora de adoptar su proveído, la aplicación
de esa norma si fue objeto de la exposición de las partes
que acudieron a la diligencia.

Ante tal panorama, resulta pertinente resaltar que,


más allá del referido incumplimiento del requisito de
subsidiariedad, el principio de autonomía de la función
jurisdiccional (artículo 228 de la Carta Política) impide al
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

juez de tutela inmiscuirse en providencias como la


controvertida sólo porque los demandantes no la compartan
o tengan una comprensión diversa a la asumida en el
pronunciamiento, cuando esta estuvo sustentada con
criterio razonable a partir de los hechos probados y la
interpretación de la legislación aplicable.

7. Así, suficientes resultan los anteriores


planteamientos para concluir que el amparo reclamado no
tiene mérito, por lo que la tutela aviene improcedente, tal
como lo resolvió el a quo constitucional, lo cual determina
imperiosa su confirmación, no existiendo razones que
ameriten derruirlo.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Penal, en Sala de Decisión en
Tutela, administrando justicia en nombre de la República y
por autoridad de la ley,

RESUELVE

Primero-. CONFIRMAR el fallo impugnado.

Segundo-. REMÍTASE el asunto a la Corte


Constitucional para su eventual revisión.

Tercero-. NOTIFÍQUESE de acuerdo con lo previsto por


el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
Impugnación de tutela 113560
A/. Albeiro Lizarazo Gelvez

GERSON CHAVERRA CASTRO

EYDER PATIÑO CABRERA

Nubia Yolanda Nova García


Secretaria

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