Victoria Espinosa
Nació el 26 de marzo de 1922, en el barrio Trastalleres de Santurce, San Juan. Fue directora,
productora, fundadora de grupos, pedagoga, ensayista, traductora, autora, investigadora, luchadora
por los derechos del teatro, historiadora y maestra del teatro puertorriqueño.
La sensibilidad artística de su padre Eduviges Espinosa, maestro albañil y poeta, se transmitió a
Victoria, cuyo interés por el arte se manifestó desde los primeros grados. Igualmente contribuyó en
el desarrollo de su talento su madre Isolina Torres Maldonado.
Ya en la Escuela Superior Central, sus intereses se inclinaron hacia los estudios hispánicos y la
literatura. Entró a la Universidad de Puerto Rico en 1945, aún insegura de la carrera que debía
estudiar. En el verano de 1946 le invitaron al taller de teatro de Leopoldo Santiago Lavandero. Los
sueños de ser artista se agolparon de nuevo en la imaginación de Espinosa y sin hacerse rogar se
vio “trabajando” en El retablo de las maravillas de Cervantes y hasta en El milagro de San
Antonio, de Maeterlinck. Así, a partir de 1946, la vida de Victoria Espinosa se convirtió en un
devenir de instantes dedicados en cuerpo y alma al teatro.
Entre 1945 y 1949 Victoria completó su bachillerato en artes con especialización en teatro.
Durante esos cuatro años sus mentores y maestros más cercanos fueron Leopoldo Santiago
Lavandero y Ludwig Schajowicz. Por esa época se desempeñó como ayudante de vestuario de la
profesora y diseñadora Helen Sackett. Y una vez concluido su bachillerato, pasó a ser instructora
del Departamento de Drama, a la vez que se encargó de la dirección del Teatro Infantil
Universitario, al que más adelante nomina Comedieta Universitaria.
En 1954 Espinosa dirigió uno de sus mayores éxitos en el Departamento de Drama: Así que pasen
cinco años de Federico García Lorca. Se trató de un estreno mundial del reputado dramaturgo
español. Al iniciarse los Festivales de Teatro Puertorriqueño en el Instituto de Cultura
Puertorriqueña (ICP), en 1958, René Marqués la seleccionó para dirigirle Los soles truncos. Y
hasta 1995, 37 años después, Espinosa siguió dirigiendo para los Festivales de Teatro
Puertorriqueño. La gestación de sus dos hijos ocurre durante períodos de montajes que constituyen
hitos en la historia teatral de Puerto Rico: Luis, durante la puesta de Así que pasen cinco años y
Sol, durante el montaje de Los soles truncos.
Entre 1961 y 1964, Espinosa cursó su maestría en el Departamento de Estudios Hispánicos de la
Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, grado para el que ya había tomado cursos en el
verano de 1951, en Middlebury College, de Vermont. Mientras tanto, sus labores de profesora y
directora de la Comedia Universitaria se prolongaron hasta 1964, cuando desavenencias con la
dirección del Departamento de Drama provocaron su renuncia a la Universidad de Puerto Rico y la
emigración a México en busca de su doctorado.
El capítulo de México en la vida de Victoria Espinosa es sumamente interesante. Hay que recordar
que perteneció al único grupo de doctorado en teatro práctico de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), y que el suyo fue el primero en concederse. Además, que mientras
estuvo en ese país, sobresalió por la calidad de su trabajo y por sus inteligentes escenificaciones.
En 1967, se le invitó al Festival de Guanajuato a presentar su Teatro Breve, de Federico García
Lorca. Pasó a dirigir el Seminario de Teatro Experimental y se convirtió en profesora de sus
propios compañeros. Su tesis de práctica, Los soles truncos, se paseó por las cárceles de México
cosechando abundantes experiencias. Ese mismo año recibió un diploma de mérito que el
Gobierno de México otorgó a los teatristas puertorriqueños que trabajaban en ese país. Por sus
habilidades y logros, le invitaron a organizar y dirigir el Departamento de Teatro de la Universidad
de Veracruz que se inició en 1969.
La familia y el terruño pudieron más y optó por volver a Puerto Rico. Retornó a la Universidad de
Puerto Rico, pero no al Departamento de Drama, sino a la Escuela Superior de la Universidad.
Pronto pasa a una posición docente en el Departamento de Estudios Hispánicos, donde permaneció
hasta su jubilación en 1978. En 1980 regresó a tiempo parcial al Departamento de Drama, gracias
a Dean Zayas, su director.
En 1971 Victoria Espinosa regresó a dirigir en los Festivales de Teatro Puertorriqueño con la
pieza Sacrificio en el Monte Moriah, de René Marqués. Se incorporó también al teatro profesional
de producción independiente.
A partir de este momento, la creatividad de Espinosa se disparó con interminables escenificaciones
que se prolongan hasta el día de hoy: teatro nacional, teatro internacional, teatro religioso, teatro
profano, teatro experimental, teatro clásico. Y siempre, sus constantes, Federico García Lorca y
René Marqués, a quienes añadió las obras de un discípulo querido: Luis Rafael Sánchez.
En 1978, Victoria Espinosa se jubiló de su labor docente en el Departamento de Estudios
Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Pero ni dejó la Universidad ni dejó la docencia ni se
retiró del trabajo. Gracias a la sabía decisión de Dean Zayas, director del Departamento de Drama
para el 1980, Vicky se incorporó a su Departamento original tras 16 años de ausencia, esta vez con
una labor docente parcial donde dictó el curso de dirección escénica para maestros y dirigió para el
Teatro Rodante Universitario Los títeres de cachiporra que se escenificó en el carromato frente a
La Torre el 24 de febrero de 2007.
En 1993, ante la creación del Seminario Multidisciplinario José Emilio González de la Facultad de
Humanidades, José Luis Ramos Escobar, entonces director del departamento de Drama, la reclutó
para que laborara en el Seminario y organizara la colección documental de las producciones del
Departamento de Drama, donde estuvo hasta el 2013. La doctora Victoria Espinosa murió el 6 de
julio de 2019 en San Juan. Su legado y aportaciones al teatro puertorriqueño