0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 107 vistas49 páginasOLLANTAY
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PIQUI CHAQUI.— Voy a traer mi cama.
(Se va).RUMI NAHUL— Si, para golpearte un palo, y para
ahorcarte tres.
PIQUI CHAQUI— Ollanta... Ollanta.... Ollanta...
Esto...nada masme acuerdo. RUMINAHUI— (Cuidado,
Piquil
PIQUI CHAQUI— ¥ Ollanta... evanta... Y Ollanta...
construye una fortaleza de piedras colosales... Ata dos
hombres enanos para que salga un gigante, Dime, zpor
qué llevas esa ropa arrastrando como la gallina ingerida
leva sus alas? Mira que el barro mancha hasta lo negro.
RUMI NAHUI-
lagrimas? Pachaciitec esti enterrado; todos estan de luto
en medio del plaiido universal.
— {No ves al Cusco, hecho un mar de
PIQUI CHAQUI— ;Quién gobernar ahora después
de Pachactitec?
RUMI NAHUI— Tipac Yupanqui ocuparé el trono;
aunque el inca ha dejado muchos hijos, a pesar de ser
aquel el menor y haber todavia otro mayor. ‘Todo el
Cusco le ha elegido; y el inca le ha dejado el cetro y las
armas. Asi, no podemos clegir a otro.ESCENA VII
Calle de Cusco
(Salen Rumi Nahui y Piqui Chaqui de lados opuestos; el
tiltimo como espia).
RUMI NAHUL— ;Cémo asi, Piqui Chaqui, has
venido para ac? ;Por ventura buscas la muerte, junto
con el traidor Ollanta?
PIQUI CHAQUI.— Como natural del Cusco, he sido
expulsado; me vuelvo sin demora a mi pueblo; porque no
puedo habitar los valles.
RUMI NAHUL— Dime :qué hace Ollanta?
PIQUICHAQUL— Ovilla un quipu
RUMI NAHUL— ;Qué ovillo es ese?
PIQUI CHAQUI.— Regélame algo y te avisaré.
54MAMA CCACCA.— Di su nombre, dilo; pues dentro
de estas paredes todo queda sepultado como en la nieve,
yhasta el nombre se olvida.
PITU SALLA.— jAy, Ima Sumac! jAy, Ima Simact
2Qué calabozo te ocultaré solitaria? {He aqui una
serpiente! ;Ve acd un ledn!
(Se van),
53ESCENA VI
(Sale Mama Ccacca vestida de blanco).
MAMA CCACCA.— ;Has comunicado mis ordenes
aesa nifiat
PITU SALLA.— ;Qué debo avisarle?
MAMA CCACCA.— ;Qué te he advertido?
PITU SALLA.— Llora sin consuelo y rehiisa admitir
el vestido del Aclla Huasi,
MAMA CCACCA.— ;Cémo, no la has reprendido?
PITU SALLA.— Le muestro la ropa, para que se
despoje de la vieja que viste, recordindole que ya salié
de a infancia y que no ha de ser escogida sila tristeza se
apodera de ella, y que ha de permanecer en la condicién
de sierva. ;Por qué ella recordara que es una hija sin
padre y una criatura sin madre? He aqui un mal agiiero.
52PITU SALLA.— Entra, no sea que te vea alguna
anciana.
IMA SUMAC.— jEsta morada es para mi?
(Seva).
51IMA SUMAC.— Muchas veces eso no mas, ¢s0 no
mas me dices. Pues yo ahora te diré la verdad. Abomino
estos claustros, esta casa; maldigo todos los dias mi
existencia y mi inaccién, Aborrezco la saiuda cara de
las matronas, que es lo tinico que miro desde el rineén
de mi morada. Aqui no hay felicidad, solo lagrimas que
llorar, Su voluntad seria que nadie habitara aqui; veo
que ellas andan entre las risas y los goces, pues llevan
en sus manos el colmo de la ventura, ;Quién sabe si
estoy encerrada porque no tengo madre! Buena nodriza,
como no hay que servir, me iréa recoger; porque anoche
estuve vagando por todas partes, hasta que por fin entré
al jardin y escuché un instante que permaneci en él,
los lamentos y gemidos de una voz, que clamaba por la
muerte, Miré a todas partes con los cabellos erizados;
gritando de espanto, dije: «jQuign eres que clamas a
todos y angustiada dices: {Sol mio!, sécame de aqui?».
Busquéen derredor mio, a nadie hallé, solo la paja silbaba
en el prado; con ella me pusea llorar. Mi corazén rasgado
queria salirse de mi pecho; atin ahora que recuerdo, me
lleno de espanto como si fuera a morir. jAqui Pitu Salla,
el mismo dolor anida y el llanto florece eternamente!
Mira, adorada nodriza, no me digas que permanezca
aqui; porque abomino mi condicién de escogida.
50ESCENA V
Patio interior del templo de las virgenes
(Salen la nitia Ima Siimac y Pitu Salla)..
PITU SALLA.— Ima Stimac, no salgas demasiado a
la puerta. No aguardes alli; porque las matronas se han
de enfadar, no obstante, de ser tu nombre, Ima Siimac,
muy querido, pues solo al oirlo pronunciar se llenan
de regocijo todas las escogidas. Cuando te encierres
cen aquel patio, mora alli en medio de los goces. Nadie
sale jamas de aqui; por eso hallaras toda especie de
comodidades, ricos vestides, oro y exquisitos manjares,
Todas las escogidas de la sangre real te aman y llevan
siempre en sus brazos. Todas las maestras, sin excepcién,
te acarician, ya besindote, ya mimandote. Ti eres la
linica a quien distinguen y en cuyo rostro se fijan. ;Qué
mas quieres, th que debias servir a las demas hermanas,
«que vivas en su sociedad? También debes notar que toda
la nobleza te venera, como si fueras de la sangre de las
cescogidas, se recrean contigo, como si vieran al Sol, y te
conservan como a su linaje.
49matan, la sangre corre, inunda y se extiende por todo el
valle. Asi ha sucedido, yo también estuve en medio de
un hervidero de sangre. ;Con quién me hubiera batido,
si nadie salid, nia nadie vi y los mios eran destrozados
por las piedras? {Con qué cara he de ir a presentarme al
inca? jEstoy perdido! ;Adénde huiré? ;Ahora mismo me
ahorcarfa con mi propia honda; pero ella que sirva para
cuando Ollanta caiga!
(Se va).ESCENA IV
Lugar en las montafias entre la fortaleza de Ollanta y el
palacio del inca
(Rui Nahui sale como fugitivo).
RUMI NAHUL— jAb, Rumi! Ah, Rumi! Ab, Rumi
Nahui! Qué infortunado eres! Has escapado de un
pefiasco. Esto ha sido para mi una cancién bien triste,
No estuvo en tus manos rechazar a Ollanta emboscado
cen aquel valle? {No has recordado que tiene un corazén
insidioso para dominar todo? ,Por qué no has recurrido
a estrategias para aniquilar su ejército? En él solo he
encontrado un hombre que de cobarde se haga valiente,
Hoy he muerto a millares de hombres; solo asi he podido
librarme de gemir en sus manos. Habia pensado que
ese hombrecillo seria un fanfarrén; por eso le busqué
cara a cara y penetré en el valle, juzgando que con
mi presencia huiria; y estando ya a la entrada de su
campamento, principiaron a caer y rebotar por todas
partes los peiiascos, Hevando consigo muchas piedras;
cllas aplastan y sepultan todo mi ejército. Aqui y alli
a7antis dormirén en los graneros de Chara, y tendremos
en el valle de Pachar otras diez tribus. Aguardaremos
que entren los cusquefios sin tomar la iniciativa; cuando
todos estén adentro, cerraremos la entrada y se verificara
una inundacién, Al sonido de las bocinas, los cerros
lanzarin pefiascos, las piedras caern como granizo, las
galgas rodarén sepultando todo lo que encuentren a su
paso. Este ha de ser su castigo. En cuanto a los fugitivos,
los unos morirén en nuestras manos y los demés
sucumbiran al veneno de nuestras flechas.
TODOS.— jMuy bien! Muy bien!
(Se van Ollanta y Orcco Huararicca con sus séquitos
por lados opuestos).se preparen al combate, Ha ordenado también que todo
el Cusco marche con direccién a este valle, a nuestros
hogares, para exterminarnos; asi lo ha decretado. Sin
perder tiempo, ordenen que coloquen sobre los cerros
las piedras necesarias; y para que no se permanezca en
cl ocio, embarren ligeramente el cuartel y dejen una sola
puerta hacia las montafas. Levantense en este momento
para moler todo el veneno que es menester para curar
nuestras flechas ¢ hiriendo con ellas, la muerte sea
instantanea.
OLLANTA— {Te he elegido, Orcco Huarancca, el
primero entre los nobles para disimular tu linaje; te he
sefialado para que estés en pie; pues nuestros enemigos
no duermen! Les embarazaras la entrada y los pondras
en derrota, ;Seremos cobardes?
ORCCO HUARANCCA.— Ya estan aqui treinta
mil antis entre los cuales no se encuentra un cobarde,
ni un invélido, El capitén Marutu saldré con los antis,
de Huillca Pampa, hasta las orillas de la confluencia del
Qqueru, donde estaré emboscado con su ejército hasta
que se le avise. El noble Chara ocultaré igualmente su
gente en la ribera opuesta hasta mi llamada, Diez milTODOS.— jQue viva el valeroso Orcco Huarancca!
iQue vival
OLLANTA.— Aneco Allu, como eres el anciano
mis noble y mas sabio, seris también ahora del linaje
de Huillea Uma, Ponme esas insignias para que pueda
vencera la misma muerte.
ANCCO ALLU AUQUI— Te las pongo, para que
recuerdes tu valor, para que domines y te manifiestes
siempre como hombre.
ORCCO HUARANCCA.— [Mil veces venero,
poderoso inca, tus hechos!
ANCCO ALLU AUQUI— Mira al varén esforzado,
cubierto de armas desde la cabeza hasta los pies; por eso
ha de ser valiente; por eso los enemigos jamas han de ver
su espalda, ni huiré como el montaiiés, ni ser humillado
como a la tierna grama.
ORCCO HUARANCCA— Escuchen joh, antis!
jEscuchen lo que el inca me amonesta! ;Soldados, tomen
las armas! Porque el viejo inca ha mandado desde el
Cusco, a las comarcas del imperio, para que los noblesluto todo Anti Suyu. Tengo bastante coraje para hacer
saber al inca que desista este aio de acometer a Anti
Suyu. Entonces su ejército ha de sucumbir durante ese
tiempo; ya sea por las enfermedades, ya sea por las
fatigas, ya teniendo, en fin, sus campos incendiados en
una marcha tan dilatada. jCudnta gente habri de perecer!
jCudntos nobles encontrarén una muerte segura en una
empresa tan aventurada, Asi se ha de portar Anti Suyu
en presencia de su inca. A decir no, volaré al momento
para embarazar la salida, Descansen tranquilos en sus
hogares, pues soy enemigo implacable,
‘TODOS.— {Que viva para siempre nuestro inca! {Que
tome laborla roja, para que le toque en suerte el hacernos,
felices! ;Elévenle al trono! jSalve inca! jSalve inca!
ANCCO ALLU AUQUI.— Recibe en tus manos, inca,
la borla roja que la comarca te ofrece. ;Cuan grande es
Huilcanota! ;Te proclama en toda su extensién! (Que
venga ya aquel dia en que Ollanta sea nuestro inca!
OLLANTA.— Orcco Huarancea, sé noble, para que
gobiernes a Anti Suyu, Aqui tienes este yelmo y estas
flechas, para que seas también valiente
43ESCENA III
Fortaleza de Ollanta en la villa de Tambo:
(Orcco Huarancca y Ollanta con sus séquitos vienen de
lados opuestos).
ORCCO HUARANCCA.— Lavaliente nacién de Anti
Suyu ya te recibe y hasta las mujeres te aclaman. Has de
ver ahora cémo todos los nobles y el ejército marcharan
a Anta; asi debemos salir en retirada. Que no Ilegue
aquel dia en que cada afio salgamos a aquellos remotos
pueblos a derramar nuestra sangre, para cortar al inca
ya los suyos la provision de viveres que han menester.
Llevando poca coca todos los pueblos tendrin descanso,
Es necesario buscar caminos arenosos y si las llamas,
se cansan, andaremos a pie; aunque sea entre espinas y
zarzos. También necesitamos llevar agua; y, aunque sea
aguardar la muerte,
OLLANTA.— (Capitanes! Escuchen las érdenes
de Orcco Huarancca que manda que descansen,
Consérvenlas en su. memoria, aun cuando se cubra deRUMI NAHUL— Eso también dice el quipu.
PACHACUTEC— Antes que mi furor se calme,
marcha valeroso, aunque tu ¢jército sucumba; pues no
avanzarin mucho cincuenta mil hombres para levantar
tu comarca, Parte pronto que el peligro amenaza.
RUMI NAHUL— Saldré muy de mafiana; ya he
ordenado que el ejército marche al Collao, Todo he de
impedir, poniendo sitio al valle, para arrasar con esos
traidores y traerlos vivos 0 muertos, sometiendo a ese
hombrecillo; asi no tengas cuidado.
(Se van).
4LESCENA II
(Sale un indio Cafari con un quipu).
INDIO.— Aqui te traigo un quipu desde Urupampa.
Me han mandado que venga muy de prisa. Ya te he visto.
PACHACUTEC.— ;Queé negocios son esos?
INDIO.— El quipu te avisara.
PACHACUTEC.— Desétale, Rumi Nahui
RUMI NAHUL— (Descifra el quipu). He aqui una
varita que tiene atada la cabeza con una madeja de lana;
se han rebelado tantos hombres como granos de maiz ves
aqui suspendidos.
PACHACUTEC.— Y tu jqué has visto?
INDIO.— Que toda Ja nacién anti se ha sublevado
con Ollanta. Me han asegurado que ya se ve su cabeza
ceftida con la borla roja o encarnada,ACTOII
ESCENAI
Palacio del inca
(Salen Pachaciitec y Rurti Nahui),
PACHACUTEC.— He mandado buscar a Ollanta. Ya
no le encuentran. Mi furor mearrebata como un torrente
{Has visto a ese hombre?
RUMI NAHUL— Te ha temido.
PACHACUTEC.— Marcha en su persecucién,
RUMI NAHUL— ;Dénde andara ya con tres dias que
estd ausente de su casa? Alguien lo habra guiado, por eso
no aparece.
39PIQUI CHAQUI.— ;Para qué ha de ser? Para algo;
como para regalar vestidos, para parecer caudaloso y
también para imponer.
OLLANTA.— Sé valiente; con eso te tendran miedo.
PIQUI CHAQUI.— No tengo cara para ello, porque
siempre me estoy riendo; siempre soy muy ocioso. Sé
bizco que yo no lo seré. ;Qué ruido viene sonando desde
lejos?
OLLANTA.— jTal vez me buscan! jAdelante! PIQUI
CHAQUT— jAy!, me voya cansar.
38OLLANTA
(Canta),
iOh, Cusi Ceoyllur!
Reconozco esa miisica,
ya que describe su bellezas
el dolor que me trae
no me abandona.
Site pierdo,
me volveré loco.
Sitealejan de mi,
me moriré
PIQUI CHAQUI.— Tal vez han asesinado a Ceoyllur;
ya no brilla de noche,
OLLANTA— Puede suceder que el inca sepa que
Ollanta esté ausente, que todos le han abandonado y se
han convertido en sus enemigos.
PIQUI CHAQUI— Todos te quieren porque eres
liberal; con todo el mundo eres prédigo, pero conmigo
mezquino.
OLLANTA.— ;Para qué quieres?
37tejiendo dos colores: blanco y negro.
Es una hermosa visién,
Sus cejas suaves
matizan su cara:
son como el arcoiris.
Sus ojos son como soles en su cara.
Sus penetrantes miradas causan alegria o tristeza;
yaunque es amaday adorada
hiere mi corazén.
Elachancaray florece en su mejilla blanca como la
nieve,
como aparece en el suelo
la nieve.
Se regocija el corazén
al ver su boca hermosa;
eleco de su deliciosa risa difunde alegria.
Su gricil cuello es como el cristal,
© como la nieve sin mancha
Sus pechos erecen
como el algodén en flor.
Sus dedos son como estalactitas de hielo: mientras los
miraba
yella los movia,
me deleitaron.
36PIQUI CHAQUI.— ;Dejaremos a Ccoyllur?
OLLANTA.— ;Cémo he de permitir que se pierda?
iAys Ccoyllur! ;Ay, paloma!
PIQUI CHAQUI— Escucha esta cancién. No hay
quién la cante?
(Se oye miisica dentro).
Perdi una paloma que yo amaba,
Ja perdi en un momento,
Biscala en todas partes,
en todos los lugares.
Como mi amor tiene una cara tan hermosa,
Ja laman Ceoyllur,
como es bella,
le vabien el nombre.
Como la luna en su esplendor,
cuando brilla
enlo mis alto del cielo
es radiante su faz.
Sus trenzas caen
por su frente
35OLLANTA.— ;Nadie ha preguntado ayer por mi?
PIQUI CHAQUI— Como cosa de mil hombres, te
buscan para prenderte.
OLLANTA.— Sublevaré entonces toda mi provincia;
mi diestra demolerd todo; mis pies y mis manos son mi
macana; mi maza arrasard sin dejar nada.
PIQUI CHAQUL— Si, yo también he de pisotear a
ese hombre y aun le he de quemar.
OLLANTA.— ;Qué hombre es ese?
PIQUI CHAQUI— Digo que Orcco Huarancca, el
que ha preguntado por ti.
OLLANTA.— Tal vez se dice que el inca me manda
buscar, pensando que esté furioso,
PIQUI CHAQUI— Orcco Huarancea; no el inca.
Abomino a ese hombrecillo.
OLLANTA— Ella ha desaparecido del Cusco; mi
corazén me anuncia y el bitho me lo avisa.
34ESCENA X
(Sale Piqui Chaqui).
OLLANTA.— Ve, Piqui Chaqui, y dilea Cusi Ccoyllur,
que esta noche me aguarde.
PIQUI CHAQUL— Fui ayer por la tarde y encontré
su palacio abandonado. Pregunté y nadie me dio razén
de ella, Todas las puertas estaban cerradas. Nadie moraba
alliy ni un solo perrito habia.
OLLANTA.— ;Y sus domésticos?
PIQUI CHAQUI— Hasta los ratones habian huido
no hallando qué comer; solo los bithos sentados alli
dejaban oir su canto higubre...
OLLANTA.— Tal vez su padre se la ha Ilevado a
esconderla en su palacio,
PIQUI CHAQUI.— Quien sabe sila ha ahorcado y ha
abandonado ala madre.
33ESCENA IX
Lugar solitario de Cusi Patal
(Sale Ollanta, conmovido).
OLLANTA.— (Ah, Ollantal jAsi eres correspondido!
‘Ta que has sido el vencedor de tantas naciones; ti que
tanto has servido. jAy, Cusi Ccoyllur! jEsposa mia! ;Ahora
te he perdido para siempre! ;Ya no existes para mil jAy,
princesa! jy, palomal... ;Ah, Cusco!, jhermoso pueblo!
Desde hoy en adelante he de ser tu implacable enemigo:
romperé tu pecho sin piedad; rasgaré en mil pedazos tu
corazén; les daré de comer a los céndores a ese inca, a
ese tirano, Alistaré mis antis a millares, les repartiré mis
armasy meverds estallar como latempestad sobre|a cima
de Sacsayhuaman. ;El fuego se levantaré alli y dormiras
en a sangre! Tis, inca, estaras a mis pies, y veras entonces
si tengo pocos yuneas y si alcanzo tu cuello. ;Todavia
me dirs: «no te doy a mi hija»? ;Serds tan arrojado para
hablarme? ;Ya no he de ser tan insensato para pedirtela
postrado a tus pies! Yo debo ser entonces el inca, ya lo
sabes todo; asi ha de suceder muy pronto...
32cuanto mi valor alcance. Ti me has hecho esforzado
general de los antis y me has encomendado el mando de
cincuenta mil combatientes; de este modo toda la nacién
anti me obedece; en mérito de todo lo que te he servido,
me acerco a ti como un siervo, humillindome a tus pies
para que me asciendas algo mas, jmira que soy tu siervo!
He de estar siempre contigo, si me concedes a Ccoyllur,
pues marchando con esta luz, te adoraré como a mi
soberano y te alabaré hasta mi muerte.
PACHACUTEC.— {Ollanta! Eres plebeyo, quédate
asi, Recuerda quién has sido. Miras demasiado alto,
OLLANTA.— Arrebatame de una vez la vida.
PACHACUTEC.— Yo debo ver eso; th no tienes
que elegir. Respéndeme: jests en tu juicio? {Sal de mi
presencia!
(Se va Ollanta, compungida, y luego Pachactitec)
31ESCENA VIII
OLLANTA.— Bien sabes, poderoso inca, que desde
mi infancia te he acompafado, procurando siempre tu
felicidad en la guerra. Mi valor te ha servido para que
impongas tu poder a millares de pueblos. Por ti he
derramado siempre mi sudor, siempre he vivido en tu
defensa, he sido sagaz para dominar y sojuzgarlo todo,
He sido el terror de los pueblos, pues nunca he dejado
de caer sobre ellos, sino como una maza de bronce,
{Dénde no se ha derramado a torrentes la sangre de
tus enemigos? ,A quign no ha impuesto el nombre de
Ollanta? He humillado a tus pies a millares de yuncas de
la naci6n anti, para que sirvan en tu palacio, Venciendo
a los chancas, he aniquilado todo su poder. También
he conquistado a Huanca Huillea, poniéndolo bajo
tus plantas, ;Dénde Ollanta no ha sido el primero en
combatir? Por mi, numerosos pueblos han aumentado
tus dominios, ya sea empleando la persuasién, ya el rigor,
ya derramando mi sangre, ya por fin exponiéndome a la
muerte. Ti, padre mio, me has concedido esta maza de
oro y este yelmo, sacindome de la condicién de plebeyo.
De ti es esta macana de oro, tuyas serin mis proezas y
30RUMI NAHUI— Tu pensamiento es el mio; que se
cumpla en el acto.
(Seva)
29RUMI NAHUL— Alordenar Chayanta que se retinan
todavia los mas valientes, para obligar a los yuncas a
que limpien los caminos y que se vistan de cuero, estoy
convencido que con esto ha mostrado un corazén
pusilinime, que disfraza su cobardfa, no queriendo que
se marche a pie antes que las salidas se hallen expeditas,
Ya que estin muchisimos prontos para cargar las llamas,
partizemos al combate; pues nuestro ¢jército esta listo.
PACHACUTEC— ;Piensan que salen acaso al
encuentro de feroz serpiente, y que van a levantar aquella
nacién? Los llamarin primero con dulzura, sin derramar
sangre, ni destruir a nadie.
OLLANTA.— Yo también he de marchar. Todo lo
tengo preparado; pero mi corazén tiembla delirando en
un pensamiento.
PACHACUTEC.— Dimelo aun cuando pidas el regio
cetro, OLLANTA.— Esctichame solamente.
PACHACUTEC— Valiente general de Anan Suyu,
descansa en tu palacio y regresa mafiana cuando te llame,
28ESCENA VII
Interior del palacio del inca
(Pachactitec, Ollanta y Rumi Nahui se sientan).
PACHACUTEC.— jOh, nobles!, digo que ya llega el
buen tiempo para que todo el ejército salga con direccién
a Colla Suyu, pues ya Chayanta esté listo para salir con
nosotros. Que se preparen y afilen sus flechas.
OLLANTA.— jOh, inca! ;Cémo se han de sostener
esos cobardes?, pues el Cusco y sus montafias se
evantarin contra ellos, como también ochenta mil
soldados, que los esperan prontos al sonido del tambor y
tafido de las bocinas, En cuanto a mi, tengo mi macana
afilada y escogida mi maza de armas.
PACHACUTEC.— Aun no daré mis érdenes, para
que algunos puedan ser persuadidos; porque podria
haber muchos que amen demasiado su sangre.
27La encontré en un pedregal,
pero estaba muerta.
Y tristemente empezé a cantar
«Mi palomal, zdénde estan tus ojos,
ydénde tu pecho amante?
:Dénde tu virtuoso corazén que yo tan tiernamente
amaba?
;Dénde, mi paloma, estan tus labios dulces
que mis tristezas conocieron?
Sufriré mil desdichas
ahora que mi alegria ha terminado».
Y la infeliz, paloma erraba de pefia en pefa
Nada la consolaba
ni calmaba su dolor.
Cuando vino el alba
enel puro azul del cielo
by cays,
Yal morir
va
exhalé un amoroso suspiro.
CUSI CCOYLLUR.— Verdad dice este yaravi; basta
de cantar, pues ya mis ojos se convierten en torrentes de
Lagrimas.
(Se van las nitias, Cusi Ceoyllur y Ceoya)..
26‘Toyallay, mira, lo han matado; Tuyallay, pregunta
donde esté su corazén, Tayallay, busca sus plumas,
Tuyallay, lo ves muerto, Tuyallay, por haber picado solo
un grano, Tuyallay, y asi le pasara, Tuyallay, a todo el que
se quiera perder, Tuyallay.
PACHACUTEC.— Alégrate, Cusi Ccoyllus, con tus
siervos en el palacio de tu madre.
CCOYA.— Canten con ms dulzura, adoradas nifias;
ustedes que han cantado la desgracia, vayanse. Entren las
otras.
(Se van los nitios y entran las nits),
CORO DE NINAS
Dos palomas amorosas
(Cantan),
estan tristes, se quejan, suspiran y Horan,
Ambas fueron enterradas en la nieve,
un Arbol sin hojas fue su tumba,
Una de ellas perdié a su compafiera
yssalid a buscarla,ESCENA VI
(Ocho pequeitos nifios se presentan danzando, con
tamborcitos y panderetas en las manos. Hay miisica en
el interior),
CORO DE NINOS
Tuya, no comas.
(Cantan).
Tuyallay, el maiz de mi siclla; Tuyallay, no te acerques,
‘Tuyallay, a consumir la cosecha toda. Tuyallay, el maiz
todavia esta verde, Tuyallay, y sus granos estin muy
blancos; Tuyallay, sus hojas estin muy duras, Tuyallay,
aunque su interior esté muy tierno. Tuyallay, pero el cebo
ya esti puesto, Tuyallay, y yo te apresaré bien pronto.
Tuyallay, no te podrds escapar. Tuyallay; Mi mano
ahogaré, Tuyallay, al p4jaro volador, Tuyallay, antes
de que se haya apoderado, Tuyallay, del cebo Tuyallay,
aprende del piscaca
24PACHACUTEC.— Ti, a mis pies! ;Tii humillada! Me
espanta decirlo, Mira que soy tu padre; yo te he criado
con solicita ternura, Por qué lloras?
CUSI CCOYLLUR.— Ccoyllur Hloraré como el rocio
que el Sol disipa con su presencia; asi también ella
disipar su incauto amor.
PACHACUTEC.— Vengo amoroso, bella escogida;
signtate sobre mis rodillas
UNA DOMESTICA.— Tus siervos vienen para
consolarte.
PACHACUTEC.— Di que entren.
23ESCENA V
(Entra el inca Pachactitec con su séquito).
CCOYA.— Limpiate el rostro; enjiigate los ojos. Mira
atu padre que sale,
PACHACUTEC— Cusi Ccoyllur! jFruto de mi
corazén! jFlor de todos mis hijost jBella red de mi
pecho! jRelicario de mi cuello! Ven, paloma a mi pecho;
descansa en mis brazos. Devana en mi presencia un
ovillo de oro que esta adentro. En ti tengo cifrada toda
mi dicha; eres mi tinica felicidad, eres la nifia de mis ojos.
Aqui tienes en tu presencia las armas del imperio, que
con una mirada dominas. ;Quién pudiera abrir tu pecho
para descubrir tus pensamientos y fijar en él tu reposo?
Eres para tu padre la tinica esperanza de su vida. Con tu
presencia mi vida entera ha de ser un gozo eterno.
CUSI CCOYLLUR— jOh, padre! Postrada a tus
pies te adoro mil veces. Favoréceme para que huyan mis
angustias.
22han conspirado contra mi, y el universo ya no existe. jAy,
madre mia! Ay, princesa! jAy, mi adorado amor!
21ESCENA IV
(Cusi Ccoyllur, lorando, y su madre, Ceoya, se
encuentran en el interior del Aclla Huasi).
CCOYA— {Desde cuando estas tan mustia Cusi
Coyllur, imagen del Sol? Desde cudndo te ha
abandonado el gozo y Ia alegria? Profunda tristeza
despedaza mi afligido corazén; deseo mejor la muerte
que presenciar tanta desdicha. Dime, zhas amado a
Ollanta? ;Eres su compaiiera? jEstis ya desposada con
A? {Lo has elegido por tu esposo? Descansa un poco.
CUSI-CCOYLLUR.— jAy, princesa! jAy, madre mia!
4Cémo no he de llorar? ;Cémo no he de gemir? Si mi
amado, si mi protector, que cuidé de mi nifiez. durante
tantos dias y tantas noches, me olvida, castigindome
con la mas terrible indiferencia. jAy, madre mia! jAy,
princesal jAy, mi dorado amor! Desde el dia que entré
aqui, la Luna se vistié de luto; el Sol se oscurecié como
si estuviera cubierto de ceniza, Una nube tempestuosa
vino a anunciar mi pesar, y aun la hermosa estrella del
amor dejé de emitir sus fulgores. Todos los elementos
20ESCENA III
OLLANTA.— jOh, Ollanta! Eres valiente, no temas;
‘ti no conoces el miedo. Cusi Ccoyllur, tt eres quien me
ha de proteger. Piqui Chaqui, ;dnde estas?
PIQUI CHAQUI.— Me habia dormido como una
piedra yhe sofiado mal agiiero.
OLLANTA.— Qué cosa?
PIQUI CHAQUI— En una llama amarrada.
OLLANTA.— Ciertamente; ti eres ella.
PIQUI CHAQUI.— Si, por eso me crece el pescuezo.
OLLANTA.— Vamos llévame donde Cusi Ccoyllur.
PIQUI CHAQUI.— Todavia es de dia.
(Salen).
19excederd al campo; asi también tu crimen crecera hasta
superarte.
OLLANTA.— De una ver te revelaré, gran padre, que
he errado. Debes saberlo, ya que me has sorprendido en
esto solo, El lazo que me enreda es grande; estoy muy
pronto para ahorcarme con dl, aun cuando sea trenzado
de oro, Este crimen sin igual sera mi verdugo. Si Cusi
Ceoyllur es mi esposa, estoy enlazado con ella, soy ya de
su sangre y de su linaje como su madre lo sabe, Aytidame
a hablar a nuestro inca; condiiceme para que me dé a
Ccoyllur; 1a pediré con todas mis fuerzas; preséntame
aunque se vuelva furioso, aunque me desprecie, no
siendo de la sangre real. Que vea mi infancia, tal vez ella
serd defectuosa; que mire mis tropiezos y cuente mis
pasos; que contemple mis armas que han humillado a
mis plantas a millares de valientes.
HUILLCA UMA.— jOh, noble, Ollanta! Eso no mas
hables; tu lanzadera esta rota; ese hilo es rompedizo;
peina la lana e hila. ;Quieres ir a hablar al inca solo? Por
mas que te entristezcas, muy poco tendrés que decir.
Piensa todavia que donde quiera que yo esté, siempre he
de sofocar tus pensamientos, (Sale)
18.inca no permitira eso, pues quiere demasiado a Cusi. Sile
hablas, al punto estallara su enojo. ;Qué, estas delirando
por hacerte noble?
OLLANTA.— ;Cémo sabes eso que mi corazén
oculta? Solo su madre lo sabe. :Y cémo tt ahora me lo
revelas?
HUILLCA UMA.— Todo lo que ha pasado en los
tiempos para mi esti presente, como si estuviera escrito.
Aun lo que hayas ocultado més, para mi es claro.
OLLANTA.— Mi corazén me vaticina que yo mismo
he sido la causa del veneno, que sediento he bebido. ;Me
abandonarias en esta enfermedad?
HUILLCA UMA.— (Cuantas veces bebemos en vasos
de oro la muerte! Recuerda que todo nos sucede porque
somos temerarios.
OLLANTA.— Més pronto un pefasco derramaré
agua y la tierra llorard, antes que yo abandone mi amor.
HUILLCA UMA.— Siembra en ese campo semilla, y
ya vers que sin retirarte se multiplicard mas y mas, y
7HUILLCA UMA— No temas, Ollanta, viéndome
aqui, porque sin duda alguna es porque te amo, Volaré
donde quieras como la paja batida por el viento. Dime
los pensamientos que se anidan en tu vil corazén. Hoy
mismo te ofreceré la dicha o el veneno para que escojas
entre la vida o la muerte.
OLLANTA.— Explicate con claridad, ya que has
adivinado el secreto, Desata pronto esos hilos.
HUILLCA UMA.— He aqui, Ollanta, escucha lo que
he descubierto en mi ciencia. Yo solo sé todo, aun lo mas
oculto. Tengo influjo para hacerte general; mas ahora,
como te he criado desde nifto, debo, pues, ayudarte para
que gobiernes Anti Suyu. Todos te conocen y el inca te
ama hasta el extremo de dividir contigo el cetro. Entre
todos te ha elegido, poniendo sus ojos en ti. El aumentara
tus fuerzas para que resistas las armas enemigas.
‘Cualquier cosa que haya, con tu presencia ha de terminar.
Respéndeme ahora, aun cuando tu corazén reviente de
ira, gno ests deseando seducir a Cusi Ccoyllur? Mira,
no hagas eso; no cometa ese crimen tu corazén, aunque
ella mucho te ame. No te conviene corresponder a tantos
beneficios con tanta ingratitud, cayendo en el lodo. El
16OLLANTA.— Hablaré, ya que me has visto, poderoso
y noble Huillca Uma; te adoro con profunda veneracién,
Para ti nada hay oculto; veamos que todo ha de ser asi.
(Se acerca a Huillea Uma).
HUILLCA UMA— Poderoso Ollanta, a tus plantas
tienes rendida la comarca: tu valor te bastard para
dominar todo.
OLLANTA.— Tiemblo al verte aqui; como también
al presenciar estas cenizas frias, cimientos, adobes, vasos
y cestos. Cuantos te ven admiran todo esto. Dime, gpara
qué sirven, si todavia no es la fiesta? jEsta por ventura
enfermo el inca? Ti vaticinas solo por medio de la sangre
del tungui rojo, y esta muy lejos el dia de sacrificar al Sol
ya la Luna, Si alin comienza el mes, spor qué hemos de
abandonar los goces?
HUILLCA UMA— ;Para qué me_ interrogas
increpandome? Todo sé; ti me lo recuerdas.
OLLANTA— Mi cobarde corazén teme el verte en
ia particular, para aprovecharme de tu venida, aun
cuando me costase una enfermedad.
unESCENA II
(Huillca Uma, con una larga tinica negra y un cuchillo
en la mano, observa el Sol
HUILLCA UMA.— Sol vivo! Postrado delante de ti,
adoro tu marcha, Para ti solo he separado cien llamas,
que debo sacrificar en el dia de tu fiesta. Derramaré su
sangre en presencia de ti, Quemadas en el fuego arderén,
después de hecho el ayuno.
OLLANTA.— He alli, Piqui Chaqui, que viene el
sabio Huillca Uma; ese leén anda acompaiiado del mal
presagio, Aborrezco a este agorero que siempre que habla
anuncia negros cuidados y vaticina el infortunio.
PIQUI CHAQUI— Calla; no hables, pues ya aquel
agorero sabe mejor que tt lo que has dicho. (Se sienta y
duerme).
4PIQUI CHAQUL.— Aguarda que ahora ha de salir un
viejo o una vieja, que creo idéneos para llevar tus recados,
yhablar con ella; porque aunque soy un pobre huérfano,
no quisiera que me llamaran rafidn,
3OLLANTA.— En hora buena, Piqui Chaqui, dime sin
recelo: {Cusi Ceoyllur, no es una brillante flor?
PIQUI CHAQUI— Vaya! Estés loco por Cusi
Ceoyllur. No la he visto. Tal vez fue una que entre todas
las sin mancilla salié ayer, al rayar la aurora, hermosa
como la lunay brillante como el sol en su carrera,
OLLANTA.—Sin dudaellafue. Heaquiquelaconoces.
iQué hermosa! {Qué jovial! Anda en este instante y habla
con ella, que siempre esta de buen humor.
PIQUI CHAQUI.— No desearia ir de dia al palacio,
porque en él no se conoce al que va con quipe.
OLLANTA.— ;Cémo, no me has dicho que ya la
conoces?
PIQUI CHAQUI.— Eso he dicho por decir, Como
las estrellas brillan de noche, por eso solo de noche la
conozco.
OLLANTA.— Sal de aqui, brujo, pues mi idolatrada
Cusi Ceoyllur deslumbra al mismo Sol con su hermosura,
Ella no tiene rival
12PIQUI CHAQUI— {Creo que el demonio te ha
hechizado! Estas delirando, pues hay muchas doncellas a
quienes puedes amar, antes que llegues a viejo. El dia que
clinca descubra tu pensamiento, te ha de cortar el cuello
ytambign serds asado como carne.
OLLANTA.— jHombre!, no me sirvas de estorbo. No
me contradigas, porque en este momento, te he de quitar
la vida, destrozindote con mis propias manos.
PIQUI CHAQUI.— jVeamos! Arrdjame afuera como
un can muerto, y ya no me dirds cada alto, cada dia, cada
noche: «Piqui Chaqui, busea a Cusi Ceoyllur
OLLANTA.— Yatedigo, Piqui Chaqui, queacometeria
ala misma muerte con su guadafia; aunque una montaiia
entera y todos mis enemigos se levantaran contra mi,
‘combatiria con ellos hasta morir por abrazar a Ccoyllur.
PIQUI CHAQUI— ;Y si el demonio saliera?
OLLANTA.— Aun a él hollarfa con mis plantas.
PIQUI CHAQUI— Porque no ves ni la punta de sus
narices, por eso hablas asi.
aLa escena tiene lugar en Cuzco a fines del siglo XIV
y principios del XV
ACTOI
ESCENA I
Gran plaza en el Cusco con el templo del Sol en el
fondo. La escena tiene lugar ante el vestibulo del templo.
Vestidos caracteristicos de la época incaica.
(Sale Ollanta, con manto bordado de oro y la maza al
hombro, Detris de él, Piqui Chaqui).
OLLANTA.— jHas visto, Piqui Chaqui, a Cusi
Ceoyllur en su palacio?
PIQUI CHAQUI.— No, que el Sol no permita que me
averque alld, ;Cémo, no temes siendo hija del inca?
OLLANTA.— Aunque eso sea, siempre he de amar a
esta tierna paloma: a ella sola busca mi corazén.
10CCOYA, esposa de Pachactitec y madre de Cusi Ceoyllur
MAMA CCACCA (Mama roca), matrona de las virgenes
del Sol
PITU SALLA, nodriza de Lma Sumac
UNINDIO CANARI
UNINDIO
UNA DOMESTICA
CORO DE NINOS
CORO DE NINAS
SEQUITOS DE OLLANTA Y ORCCO HUARANCCA,PERSONAJES
PACHACUTEC, inca
CUSI CCOYLLUR (Estrella alegre), princesa, hija de
Pachactitec TUPAC YUPANQUI, principe, hijo de
Pachactitee
OLLANTA, general de Anti Suyu
IMA SUMAC (jQué bella!), hija de Cusi Ceoyllur y
Ollanta
RUMI NAHUI (Ojo de piedra), general de Anan Suyu
HUILLCA UMA, sumo sacerdote
ORCCO HUARANCCA (Hombre de la montafa),
general
ANCCO ALLU AUQUI (El que es constante en el amor),
principe anciano
PIQUI CHAQUI (Pie de pulga), criado de Ollanta
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