TEMA Nº 9
EMANCIPACIÓN Y MAYORIDAD
LA EMANCIPACIÓN: CONCEPTO. CARACTERÍSTICAS Y EFECTOS. LA
MAYORIDAD: CONCEPTO, REGIMEN JURÍDICO DE LA MAYORIDAD.
MAYORES INCAPACES.
La emancipación: Concepto.
La emancipación es un acto jurídico, en virtud del cual el menor se encuentra provisto
de la dirección de su persona y de una capacidad de obrar limitada o parcial en lo que se
refiere a la administración de su patrimonio, resulta de pleno derecho de un acto cuyo
objetivo principal no es la emancipación: el matrimonio, constituye la fuente de la
emancipación.
Sin embargo, como consecuencia de la promulgación de la Ley Orgánica de Registro
Civil y de la inclusión de una nueva acta del estado civil de las personas, esta es, el de las
uniones estables de hecho, consideramos que también la emancipación se produce como
consecuencia de este tipo de unión, dado que el artículo 120 de la Ley, referido al
contenido específico del acta de unión estable en su numeral 8 expresa “autorización de
los padres o representantes, en los casos de adolescentes” y el artículo 121 ejusdem,
referido a las prohibiciones de registro de unión estable de hecho en su numeral 2 “De los
adolescentes menores de catorce años de edad” y en consideración a lo previsto en el
artículo 77 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que establece que
las uniones estables de hecho que cumplan los requisitos establecidos en la ley,
producirán los mismos efectos que el matrimonio.
En este sentido, si por efecto del matrimonio que es un acto formal se produce la
emancipación; el registro de unión estable de hecho en la que uno o ambos sean
adolescentes, producirá plenos efectos jurídicos y entre ellos, el de la emancipación.
El estado del menor emancipado es intermedio entre la incapacidad total que afecta al
menor no emancipado y la libertad absoluta de la que goza el mayor de edad. En esto
reside la utilidad propia de la emancipación, pues inicia al menor en el uso de sus
libertades, pues le concede el dominio de su persona y la administración de su patrimonio,
otorgándole capacidad necesaria para efectuar actos de simple administración por sí solo,
pero para los actos de disposición requiere de un curador que le asista.
Caracteres.
Del artículo 382 del Código Civil obtenemos los caracteres de la emancipación:
1. Se produce de pleno derecho. Es de orden público y de derecho, es un efecto del
matrimonio contra el cual nadie puede oponerse, se produce de pleno derecho, con
la celebración del matrimonio y sin autorización especial que deba dictar un juez.
2. No es revocable: En el sentido de que si se disuelve el vínculo conyugal, no
significa que el menor vuelva al estado anterior de incapacidad plena. Pero si el
matrimonio fuere anulado, se producirá la extinción únicamente para el menor que
actuó de mala fe desde el día en que la sentencia que declare la nulidad del
matrimonio esté definitivamente firme. Por ser irrevocable ocurre aun en contra de
la voluntad de los padres que no presten su consentimiento al matrimonio que a
pesar de ello se celebra.
3. Una vez celebrado el matrimonio, la emancipación es definitiva: Porque
sobrevive a la disolución del matrimonio por la muerte o el divorcio. La
emancipación supone un matrimonio válido. Es definitiva, porque a tenor de la
norma, la disolución del matrimonio no la extingue.
4. Se produce a la edad que tenga el menor que celebra el matrimonio. Ello fija el
lapso entre los dieciséis (16) años (para ambos sexos) hasta los dieciocho (18)
años.
Efectos de la emancipación:
Los efectos que produce la emancipación deben ser estudiados desde el punto de vista
del sometimiento del menor a la potestad de otra persona y desde el punto de vista de la
modificación de la capacidad que le concede la Ley.
El libre gobierno de su persona.
La emancipación, como hemos expuesto, se produce de pleno derecho y deriva del
matrimonio, esto trae como consecuencia que el menor adquiere el libre gobierno de su
persona y ya no estará sometido a la patria potestad o a la tutela, pudiendo fijar libremente
su domicilio, puede emplear según quiera su educación, y elegir la profesión que le
parezca, etc.
Se sostiene y con mucha razón, que el estado del matrimonio no es compatible con la
sujeción extraña a su medio, pues resulta ilógico que el menor de edad casado se
mantenga subordinado a la patria potestad o a la tutela, de manera que se encuentra su
justificación en que si el menor tuvo la madurez suficiente para entender las
responsabilidades que trae consigo su nuevo estado de casado, no existe razón que
justifique su sometimiento a la patria potestad o tutela.
Modificación de la capacidad negocial.
El encabezamiento del artículo 383 del Código Civil es el que establece la modificación
de la capacidad negocial del menor emancipado: “La emancipación confiere al menor la
capacidad de realizar por sí solo actos de simple administración. Para cualquier acto que
exceda de la simple administración, requerirá autorización del Juez competente”.
Desde el momento mismo en que el menor contrae matrimonio, adquiere una especial
capacidad con relación a los actos de administración, que vienen referidos a todos
aquellos que no impliquen la disposición o afectación del activo y que se le permite
realizarlos.
Esta capacidad debe ser entendida como parcial, no absoluta, porque se limita
únicamente a los actos de simple administración, es decir, aquellos que no comprometan
su patrimonio. En consecuencia, no podrá el menor realizar donaciones, gravar o vender
sus bienes, etc. Para estos actos deberá solicitar autorización del juez competente y estar
debidamente asistido por el Curador.
Modificación de la capacidad procesal.
Conforme al artículo 383 del Código Civil en su segundo párrafo, el menor emancipado
para estar en juicio o para actos de jurisdicción voluntaria, debe estar asistido por uno de
los padres que ejercían la patria potestad.
Prevé la misma norma que, en caso de falta de los progenitores que ejercían la patria
potestad, el menor deberá estar asistido por un Curador Especial, teniendo la facultad de
nombrarlo él mismo, pero debe contar con la aprobación del Juez.
Ahora bien, el emancipado sigue siendo menor de edad y aunque su incapacidad no es
como la del menor no emancipado y a pesar de la emancipación, la ley sólo reconoce al
menor una capacidad limitada, por ello para él la incapacidad sigue siendo la regla, la
capacidad la excepción.
En este sentido, la Ley busca la manera de protegerlo sin necesidad del sometimiento
a la potestad de otra persona y por esta razón necesitará la asistencia o la autorización
para algunos actos. Cabe señalar que, el curador, en cuanto a su función no se parece en
nada a la del tutor, porque mientras que el tutor administra, aquél no administra y no
realiza por sí mismo ningún acto, todo su papel se limita a asistir al menor en los casos en
que sea necesaria la asistencia, porque siempre actúa el menor personalmente.
a) Actos que requieren asistencia:
Para estar en juicio y para los actos de jurisdicción voluntaria (actos no contenciosos),
debe estar asistido bien por uno de los progenitores que ejercía la patria potestad o por un
Curador Especial (Art. 383, segundo párrafo). Para la rendición de cuentas por el
administrador sobre sus bienes antes de la emancipación que conforme al artículo 384 se
rendirán al emancipado asistido bien por quien ejercía la patria potestad o por un Curador
Especial; pero si la asistencia corresponde al que ha rendir las cuentas, el menor
nombrará un curador especial con aprobación del Juez.
En el caso de oposición de intereses entre el emancipado y quien deba asistirlo en
conformidad con el artículo 384, el menor tiene la facultad de nombrar un Curador
Especial, con la aprobación del Juez (Art. 385 CC). Para aceptar donaciones sujetas a
carga o condiciones, se requiere el consentimiento del curador, pero si la donación no
está sometida a carga o condición alguna, el menor emancipado puede aceptarla
libremente (Art. 1442 CC)
b) Actos que requieren autorización:
Cada vez que el menor emancipado se proponga realizar algún acto de disposición
deberá solicitar la autorización tanto para convenir en juicio, transar, comprometer en
árbitros, para desistir del procedimiento o de la acción, vender, hipotecar, gravar, es decir,
cualquier acto que comprometa su patrimonio por exceder de la simple administración,
deberá solicitar y obtener previamente autorización judicial.
c) Nulidad de los actos realizados por el menor emancipado.
Los actos que el menor realiza dentro de los límites de su administración son válidos
como si hubieran sido realizados por un mayor, la ley le da capacidad para realizarlos y
este es el fin de la emancipación. Pero, cuando el menor emancipado haya realizado
actos sin la asistencia o autorización requeridas, y de ello resultaren afectados sus
intereses, la ley sanciona tales actos con nulidad, que puede ser invocada por el propio
menor, con la asistencia de uno de sus progenitores.
La nulidad de los actos ejecutados en contravención a las disposiciones de este Título,
relativas al interés del menor, puede oponerse por el representante del menor, por éste, o
por sus herederos o causahabientes.
La mayoridad.
La mayoridad es la situación de las personas que han alcanzado la edad determinada
por la ley, de manera general y abstracta, a los fines de atribuirle por vía de presunción
legal, la plenitud de su capacidad de obrar, cesando a su vez el sometimiento a la
potestad de otra persona.
El artículo 18 del Código Civil, determina objetivamente, la edad requerida para
alcanzar la mayoridad y el efecto que produce: “Es mayor de edad quien haya cumplido
dieciocho (18) años. El mayor de edad es capaz para todos los actos de la vida civil, con
las excepciones establecidas por disposiciones especiales”.
A propósito de la determinación de la mayor edad prevista en la disposición transcrita,
debe observarse que en la minoridad el legislador supone la inexistencia de facultades
intelectuales para que el individuo asuma decisiones de gravedad tal, que pudieran
implicar un riesgo inaceptable para él. Mientras que para fijar la mayoridad, el legislador
asume el criterio contrario, determina una edad en la que se supone que el individuo ha
llegado a la madurez necesaria para disponer y administrar sus propios bienes, tomar sus
propias decisiones, aceptar compromisos, es decir, se le considera capaz para todos los
actos de su vida, teniendo plena su posibilidad de independencia absoluta.
Régimen general de la mayoridad.
El cumplimiento de la mayoría de edad significa un cambio de estado jurídico, se deja
entonces el estado civil de menor y se adquiere otro caracterizado por el libre gobierno de
la persona, con la salida de la patria potestad y la tutela; por la plena capacidad de obrar,
se es capaz para todos los actos de la vida civil, por responder de los propios actos y con
los propios bienes.
En este sentido, el régimen jurídico general de la mayoridad se fundamenta en dos
principios que le son inherentes: El libre gobierno de la persona y la presunción de
capacidad:
El libre gobierno de su persona:
El mayor de edad en principio, no está sometido a la potestad de nadie, ni nadie tiene
sobre él poderes de guarda y corrección, por ello al cumplir la edad exigida por la ley y
alcanzar la mayoridad, la persona adquiere el libre gobierno de su persona y cesan de
pleno derecho la patria potestad o la tutela a la que estuvo sometido.
La presunción de capacidad:
La ley presume que el mayor de edad es capaz plenamente, así se evidencia del
artículo 18 del Código Civil: “El mayor de edad es capaz para todos los actos de la vida
civil, con las excepciones establecidas por disposiciones especiales”. Dispone el artículo
“con las excepciones establecidas en la ley”, con lo cual alude a diversas posibilidades:
puede exigirse una capacidad especial, haber sido incapacitado el mayor de edad, carecer
en un momento o respecto de un acto de conocimiento o voluntad. Con dicha salvedad, se
acentúa el carácter normal y general de la capacidad de obrar del mayor, que se entiende
como presunción de capacidad de obrar ilimitada, de modo que las restricciones, no se
presumen y habrán de considerarse restrictivamente, como excepcionales.
Cabe señalar que, la presunción de capacidad jurídica no es exclusiva en de los
mayores de edad, ya que la capacidad jurídica o de goce constituye la regla para todas
las personas, tanto para mayores como para menores de edad. En materia de capacidad
delictual, el principio enunciado no guarda relación directa con la división de las personas
en mayores o menores de edad, lo importante no es la edad de la persona sino el haber
actuado o no con discernimiento.
Ahora bien, la presunción de capacidad de los mayores de edad tiene ciertas
excepciones, debido a que la ley en algunas circunstancias y para determinados actos
exige una edad superior a los dieciocho años, igualmente requiere el mayor de edad
asistencia para la aprobación de las cuentas de la tutela y por último, esta presunción no
puede extenderse a los mayores incapaces.
Mayores incapaces
La presunción de capacidad que trae consigo la mayoridad, no alcanza a todos los
mayores, como hemos dicho, algunos por vía de excepción son declarados incapaces.
Incapacidad de protección:
Cuando accidentalmente un mayor de edad no se encuentra en uso de sus facultades
mentales, el remedio consiste en impugnar el negocio realizado invocando la falta de
consentimiento; pero, cuando en forma habitual la persona se encuentra en una situación
que no justifique que se le reconozca capacidad negocial plena, general y uniforme, la ley
prevé que constatada la situación se incapacite al mayor de edad, en una medida mayor o
menor, según el caso y se le someta a un régimen de incapaces e incluso a la potestad de
otra persona, si fuere necesario.
En los casos extremos la ley prevé la interdicción del sujeto, con lo cual éste queda
sometido a una incapacidad plena, general y uniforme. En estos casos el régimen de
protección aplicable es el de representación. Se trata de la tutela de entredichos por
defecto intelectual, y el gobierno de la persona del entredicho se confía al tutor.
En los casos menos graves, la ley prevé la inhabilitación del sujeto, lo que limita su
capacidad negocial en una medida variable, según los casos, el régimen correspondiente
es el de asistencia y autorización. En la curatela de inhabilitados, el inhabilitado no queda
sometido a la potestad de nadie.
Incapacidad de defensa social:
Por razones de defensa social y debido al cumplimiento de condena a presidio, la ley
declara entredicho al condenado por el tiempo que dure la pena de presidio. El entredicho
por condena penal queda sometido a tutela y afectado por una incapacidad plena,
general, y uniforme. La persona del reo no queda sometida a la potestad de nadie, sino al
régimen penitenciario.