Poesía y
animalidad
fanzine
Alexandra Arca Zimmermann
Roxana Alida Murgan
Carla Silva Espinoza
Lorena Torres Fernández
Roxana Vásquez
Valún Paillaleve
nov-dic
2022
Aleydé Lopehandía
In memoriam
Modera Camila Mardones
@kameliacautiva
Aleydé
Lopehandía Oyarzún
Reventar mis recuerdos en colores y en mapas
Estoy en mi habitación, leo un diccionario de mapudungun. Ya no
escarbo en la herida, soy un sol, o tal vez un rayo de sol, que se
siente parte de un viaje, que dicho viaje era por sobre todo una flor
del deseo, una raíz del misterio, y una búsqueda por los mares
lingüísticos, que tejen lo diacrónico y lo sincrónico. Este tejido está
vivo, y siento cómo giran mis ruedas armónicamente. Además la
soledad no era sinónimo de locura, sino de liberación. Quizá, como
Nebreda graficó en una foto, el ángel es libro, y el libro el dialogo
entre un autor, o los pensamientos de dicho autor o la Idea de dicho
autor, o sea, su platonismo inconfeso, su código genético, su
memoria, su olvido, o sea, su cuerpo autopoiético.
He iniciado así para entrar en calor, para sentir mis dedos moverse
en sincronía con mi espíritu. También he reflexionado mucho con
estos términos, palabras que vienen marcadamente de una tradición
humana metafísica, pero circunscritas quizá a un idioma (lengua) &
a una teología. Toda teología no es una revelación a priori. De
hecho creo que la teología, y también sé que así la han trabajado es
a posteriori. Creo que querer explicarme esto a mí misma de esta
manera, porque han sido los médiums de una Iglesia, o sea, de un
sistema de creencias definido, quienes han establecido que la razón
puede aproximarse a Dios. O sea, a su Dios. Eso quiere decir, que
quizá es muy abstracto, pero que al final termina siendo un puente
entre lo personal (sesgos de identificación ya sea con lo bio-hombre
en gran medida (oficial) como con lo bio-mujer (no permitido o
hasta olvidado por la historia).
Me apena mucho cómo se dieron las cosas. Soy un ser humano y
mis fibras humanas y biológicas están enlazadas a mi contexto, al
medio, a mi fragilidad (y por sobre todo a esto). Por lo que así
comienza la entrada a la casa de reclusión del Barros Luco. Su
clínica pública.
Antes de empezar me da gracia que el Barros Luco es un nombre,
de un tipo que no sé quién es y me da pereza googlear ahora, pero
que creo haber leído que fue un personaje o caricatura. En fin, la
cosa es que también es el nombre de un Sándwich, y que
curiosamente la palabra Sándwich también forma parte de un
nombre de alguien, de hecho de un apellido. Y ¿hay una isla? con
ese nombre, lo vi en google imágenes. Me da risa, me hace pensar
si el nombre fue hacia una cosa o si la cosa sirvió de inspiración
divina para llamar a un terruño de ese modo.
Continuando con mi historia. Viví tantas cosas antes de llegar al
Barros Luco. Mundos, entrada a la metafísica. (y esta parte me
gusta contármela a mi misma. y es que cómo no, si para mí las
palabras estaban muertas, y me doy cuenta que el lenguaje entonces
también, y que además me era insípido). La cosa es que visualizar
todo lo que la metafísica es, va más allá de leer de qué se trata, pero
me hago una idea cuando pienso en el oficio del teólogo ¿buscar a
Dios en su cerebro? ¿hacer que la Razón le de la razón (valga la
redundancia) de su existencia? Bueno, la cosa es que esto quizá fue
sólo el comienzo, quizá mi tendencia platónica (y no hablo del
sentido romántico) fue también la que me sirvió de alfombra
mágica a la locura y que por ende fuera el blanco de la cordura
oficial y de su credencial de normalidad. (¿la normalidad como
estatuto?)
Vino una agente de la salud y otras personas y me metieron a la
fuerza, yo seguía luchando contra ellos, me sentía fatal, fatal. Y
entonces yo le escupí, era una bio-mujer, le escupí en la cara o en el
pecho. Me miró con odio, como si yo fuera un monstruo. Yo
conscientemente, y espiritualmente no encontraría equilibrado
escupir, en más el recuerdo no me da risa, lo analizo dentro de lo
que yo sé vivencié y era real, que este mundo está plagado ¿de qué?
que me lo diga Dios o el padre, que es prácticamente, lo mismo.
La cosa es que me agarran y allí no vi más a mis padres, como por
dos meses o quizá cuánto, no recuerdo. Me subieron a una camilla y
mi mente se llenó de imágenes. Entonces me apretaron los brazos y
las piernas con las correas para inmovilizarme y sacaron la jeringa.
Mi desesperación me hizo gritar el mantra de los vaishnavas.
Resulta que me sedaron y de a poco sentí que me apagaba. Y
entonces, despierto. No sé qué día no sé que hora despierto en la
clínica. La clínica es una espacio grande donde cada apartado tiene
a un paciente, y cada apartado está separado por paredes delgadas y
la entrada tiene una cortina que en la mañana se abre y queda
abierta. Ahora recordé que antes de estar plenamente consciente, o
sea cuando desperté recordé los flashazo de cuando dos asistentas
de la clínica me bañaron. Y entonces yo estaba completamente
desnuda. Pero me parece ahora que igual estaba semi-consciente
cuando eso ocurrió. Eso es otra historia. La contaré en el siguiente
capítulo.
Cuento corto
Cuento corto: es posible que el mundo sí esté plagado. Google me
dice que hay un hinduismo moderno que adora a Vishnu, y que
como tal Vishnu tiene avatares. Eso es lo que me revela google.
También es curioso que el diario de vida mío, o sea, el intento de
escribir mis memorias también sufra biológicamente. Podría
proyectar ángeles, demonios, devas, o tal vez bilocaciones. Pero son
demasiado evidentes las señales, o sea los síntomas o tal vez las
reacciones de mi cuerpo cuando pienso en esto, cuando realmente
no veo nada más que sólo mi paraguas, o sea, la noosfera y el
corazón al que estoy conectando. Esto tiene que ver con el miedo, la
libertad, y mi tiroide. O como las palabras me dan el aliento y la
vida para resistir los embates espectrales, invisibles, astrales de un
mundo que se hace cada vez más intrigante. La verdad es que nunca
creí que esto iba ser parte de mi Mundo. Pero ya ves querida
poetisa, que esto es lo que quería decir con mi entrada, o cruce a la
metafísica y su latido insonoro.
Antes, quisiera hacer una pequeña contribución a la noosfera. Que
es el fondo es terminar con lo que nos cuesta tanto nombrar: quizá
AMOR. O sea, No Muerte. Gracias, te perdono, te amo.
Me gustaría recibir un correo tuyo.
Saboreo las palabras con el espíritu.
Siempre tuya, Haleydee
Aleydé Lopehandía
In memoriam
Roxana
Vásquez
Rutinas en la ciudad
Detenerme esta mañana
en la húmeda ternura
la piel durazno de tus mejillas
la redondez del nido bajo mis cobijas
No puedo; llegaré tarde.
Marchito a voluntad
satisfecha con ser hormiga
contemplo la elegancia de los pasos
que me aplastan con tanta facilidad
En el mismo tren
Rodeada de cenizas
busco el hervor que estuvo
antes de la saliva que salpiqué al vacío
pidiendo respuestas a un caracol
Una duda más
Me lleva a la viñeta
congelada en el castigo
mastico el pedazo de carne
incapaz de expresar un sentir
Pido una pista
Aprende a aterrizar
me susurra un halcón
caer no tiene gracia
desde lo alto entiendo en coordenadas
Respiro profundo
Y vuelvo a correr
segura cuando en movimiento
soy criatura de piel translúcida
muestro las telarañas de mi historia
ANTES DEL SOLSTICIO
(Diarios noviembre-diciembre 2022)
A penas suspendidas
las sonajas amarillas
pronto serán el colchón
que cruje bajo mi andar
Silbas la u, ventarrón
tiemblan las arrugas
de la superficie del riachuelo
donde ahogo mi reflejo
Ciclos y descomposición
la tierra nos absorbe
paisaje color fuego
pronto estarás desnudo
La neblina es espesa
amanece sin mañana
ayer murió un poeta
Corro; me revelo ante las voces
que me quieren dormida
te doy cara amanecer
inhalo y llenas mi pecho
Sobre la marcha decido las vueltas Cuestiona
cruzo puentes, repaso huellas todo lo que no sea amor
mientras duren las ganas
voy sin dirección
Corro; acepto las subidas
el paralelo de mi mirada y el horizonte
cada vez más estrecho
los muslos queman, el fuego eleva
Cuesta abajo confío
en el ritmo de mis piernas
compás de vértigo y gravedad
no es fuerza, es danza
Una implosión lo tiñe todo
no sé si estoy,
sudor brota sobre piel
mi cuerpo irradia alegría
Corro; es lo único que hago sin apuro
Espacio para todos en la king
acaricio los pies de mis hijos
plantas sedosas
ajenas a la dureza
sin ampollas por lo que no calza
sin callos marcando los lugares donde aprendemos a tolerar
Bajo plumas abrigo tres amores
los ojos de mi hijo
son los míos
son los de mi padre
un espejo de generaciones
son ojos de venado, pienso
busco el significado
ojos protectores
diseñados para la oscuridad
su debilidad
no ven lo que tienen frente a sus narices
Mi madre no tiene dientes y yo me pregunto por qué
recita frente a una audiencia que no logro ver
ya entenderás algún día, me dice
no quiero entender
quiero soltar
Encuentro la ternura
Un puente
en el lugar donde alguna vez se pelearon guerras
Instagram: @dawningeorgia
Tanyard Creek, Atlanta, Georgia - Un puente
en el lugar donde alguna vez se pelearon guerras
Carla Silva
Espinoza
Calculo la salida
Aún quiero ser inteligente
hay días que solo escucho mis pensamientos
aún ser inteligente quiero
días enteros que no escucho a nadie
y saco conclusiones de supuestos invasores a mi externo silencio
me niego a mirarte
me niego a comer
me niego a responder.
No quiero.
No me hables.
No me mires.
No me acompañes.
Te vas y siento la in-seguridad de estar sola conmigo,
sola, con mi propio deseo.
La culpa
Necesito que otro
sea el culpable
me satisface y sé que no es cierto a la vez
El otro sabe que no es culpable
El otro sabe que le hablo de algo que no le pertenece
El otro sabe, pero duda
El otro sabe que se parece a un fantasma de mi historia
El otro sabe que yo hago que se parezca
El otro sabe que le ruego para que complete la historia
el otro no sabe que
no puedo con mi propia culpa y que
necesito estar al otro extremo
ser quien no tiene esta culpa
porque me aplasta
me lleva en un remolino infinito al Norte
y me deja.
Necesito salir ilesa
de una caída al vacío sin fin.
Ya no está
El conflicto atrae tormenta
succiona
es como el mundo
un ojo
un astro
asco del beso en la boca
saliva que se pega
y huele a mosca muerta
se queda y no renuncia.
La sangre me arrastra
y vuelvo al inicio, todo es frágil
me pareció ver a alguien, ya no está en mi sombra
esa que se ha ido y yo sigo buscando.
Ando como gallina llovía
inundada, estremecida y atormentada,
sabe que no se trata de compañías
¿Desde cuándo estoy tan sola?
Pausa de palabras
Hacer pausa sin palabras
No puedo escucharme, no puedo escucharte
captar la secuencia
podría estar al borde de la locura más próxima a tu ausencia.
Esta ausencia, la tuya, la nuestra.
Desperder
Necesito que seas alguien
para yo intentar ser,
voh tení la culpa.
Me ponía en pausa cuando no estaba mi madre
enojarme para tener espacio
estás frita
¿En esta casa no puedes decir palabras con E?
psico-pato-lógico,
necesito a mi mamá.
Valun
Paillaleve
Lorena Torres
Fernández
Herencia
Traspasar el entendimiento
Desafío el orden genético impuesto
Rechazado por mi destino
Elucubro el origen contrasentido
Corto las raíces atrofiadas
mal encaminadas
torcidas
podridas
Enderezar la postura
Sigo el rumbo sigiloso surcado por patrones fallidos
en pechos de mujeres frías
arrogantes
vacías
arribistas
Estudiar el síntoma
Penetradas en la conciencia corpórea
No quisieron parir, quisieran haber podido
Ocultar sus afrentas para no seguir caminando
torcida y cruelmente
Sus pieles asfaltadas desganas ásperas
como lenguas de gato
difícil
arrullar
acunar
acariciar
Volver al origen
El silencio introdujo su presencia
en la ausencia visionaria de un futuro que no era
que no quiso
que no fue
El silencio prefiere cegar su inocencia mal portada
negar su impotencia, negar
La ira reprimida y los hijos criados al azar
Principio
(más que magia)
una sentencia que antecede
La sequía de un cuerpo/territorio
erosiona la piel, carboniza los ojos
no me alcanza el agua
Las zonas de amor/sacrificio
queman con indiferencia, oscurecen y discriminan
manchas, lo que no quiso la sangre
ROSTRO CUELLO
OMBLIGO
El ojo que sostiene la vida, se aferra
El surco rugoso/profundo/cansado
HEMATOMA
DERRAME DESPRENDIMIENTO
Las raíces torcidas enredan vejaciones secretas
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Roxana Alida
Murgan
En la columna espesa te
agitas
adorando
tu ingrávido universo
La contemplación
nace
y
muere
en ti
¿tienes algo para mí?
Transparente silencio
presiento
palabras, sonidos
no reconozco
Como cristales fundidos
te acepté
y finalmente tu tiempo se ha mojado
¿o el mío se secó?
Acerco
mi oído
¿hablas
acaso con la eternidad?
¿percibes
mi curiosidad?
¿has
muerto
realmente?
NO HAY PRISA
NERVIOSA
HAMBRE TENGO DEL TIEMPO
PRECIOSO
ATISBO MARINO HACIA LAS ALTURAS
CLARAS
DESCONOZCO TU HORIZONTE
Y TU VERTICALIDAD
Hace eras
Hace eras soy testigo…
eso que me han contado de algo que llaman cielo
¿azul?
de algo que llaman aire
¿transparente?
donde arrojan nuestras vidas (nuestras, dije bien…no tuyas)
donde miran sin mirar, solo cuentan y calculan…
Que sé yo de mirar
vivo, muero, vivo, muero
una era sin descanso
desaparecer quisiera de todas las vidas que me conocen
¿Qué espacios revelaría?
cuellos ajados, dedos nerviosos, impertinentes,
vitrinas vacías, y huesos polvorientos y desnudos...
Me pregunto…
¿es necesario estar?
te pregunto …
¿por qué me hiciste testigo de tu error?
y el código que me asignaste…
¿se pudiera formatear?
Decido no ser tu testigo
ahora seré tu fiscal.
Caracol
espacio, tiempo, soledad… láminas de un mostrario,
¿nos pueden realmente mirar?
(el sol odio)
A qué abismo torcido pudiésemos escapar
poderosas catacumbas perfilan silenciosamente el cielo
(odio el sol)
y mi piel de huesos molidos
tensa el aire y su razón
cada vez que nace una serpiente
vuelve el mantra a sonar, y aunque
quisiera escapar, imposible simple física,
(sol te odio).
Alexandra Arca
Zimmermann
cada tanto, una abeja moribunda. y yo, una de ellas.
como el romero. desaguijonada.
mi piel abandona cualquier fragmento de color.
Me abunda un ojo vacío. Se ha plegado sobre mí. Su
pupila contrae toda posibilidad de luz. Se ciñe en mi
garganta. Un, dos, cuatro veces me sacudo. Se adhiere
con toda la mácula. Me retuerzo en vano. Lo dejo ver.
Rostro ajeno
no hay mapa posible en este
rostro ajeno
rama sonrisa tensión floral
músculo quedo
ojos por lirios
labios
por ojos
ese rostro tuyo se burla de ti
Autoras
según orden de aparición
Aleydé Lopehandía Oyarzún
Nació en Santiago Chile el 24 de Noviembre de 1997, en una familia
de origen sencillo, rodeada de libros, música y libertad para crear y
experimentar. Comenzó su formación artística en ISUCH, Escuela de
Educación Secundaria y Artística dependiente de la Facultad de Artes
de la Universidad de Chile, donde se adentró y experimentó con
diversas técnicas plásticas y donde pudo además, rodearse de jóvenes
ávidos de arte como ella. Su inquietud de lectora y estudiosa
autodidacta, junto a su talento y creatividad innatos, la llevan a
incursionaren la poesía, la música, la fotografía y la pintura. Poeta,
dibujante, pintora, vegana, amadora del tarot, la naturaleza, los
animales y gran amiga de sus amigues! Mujer orgullosa, feminista,
talentosa, digna y valiente. Defensora de todo lo que le parecía justo y
noble. Parte de su obra artística será recogida en un libro póstumo, que
combinará sus pinturas, dibujos, fotografías y literatura.
Roxana Vásquez
Peruana-Canadiense. Bachiller
en Comunicación. Me amisto
con la dislexia y otros
fantasmas a través de la
escritura.
Carla Silva Espinoza
En caída, aparece la angustia y
parece ser un lugar de
bienvenida a grietas pasadas,
heredadas, así soy parte del
clan, integradas para resolver
mi existencia y rechazadas para
seguir en la búsqueda.
Gracias a todos los que han
cuidado de mí, permitiendo
que me agriete las veces que
sea necesario.
Valún Paillaleve
Artista transdisciplinar, escritora
y bailarina. Es también editora
de Revista Zánganos y
mediadora en Bosquemuseo. Su
labor está enfocada en los cruces
entre artes y ecología. Ha creado
y guiado diversos talleres que
vinculan la apreciación de
plantas, microvida, poesía y
cuerpo desde una perspectiva
territorial, especialmente en
torno a la selva valdiviana y al
bosque esclerófilo.
Lorena Torres Fernández
Mujer, madre.
Ser humano en evolución.
Alma en tránsito.
En el diario oficio
de escribir.
IG @lorena_en_la_vida
Roxana Alida Murgan
Profesora básica, sanmiguelina,
iniciando la adultez mayor.
Esto ha permitido atreverme a
husmear la creación poética.
Agradecida de la profe Camila
y sus interesantísimas clases y
de las compañeras siempre
motivadoras para mejorar.
Alexandra Arca
Zimmermann
socióloga multifacética.
para fines prácticos
puede decirse que soy
una persona en estado de
aprendizaje perpetuo.
Poesía y animalidad
noviembre y diciembre 2022
Mediadora e idea original
Camila Mardones Vergara
@kameliacautiva
Talleres literarios y de exploración artística
[email protected]
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