Derecho Comparado
Derecho Comparado
Entre los estudiosos solía decirse (y en parte se repite todavía hoy) que
como método, con el estudio sociológico, más que histórico, del derecho. Y
Está aquí implícita la referencia a las diferencias entre un punto de vista in-
terno y un punto de vista externo sobre el derecho, el primero típico del es-
por quien pretende valorar la eficacia de los preceptos: de todos los preceptos
cho comparado, por una parte, y de la historia y de la sociología jurídicas, por otra. Y hemos
mostrado cómo el terreno compartido por estos campos
del saber incluye la superación del enfoque según el cual el estudioso sólo se
mos de recordar, al aspecto de la eficacia. Por otra parte, el interés por este
Lo mismo debe valer entonces para el derecho comparado que, como sabe-
mos, es una ciencia autónoma al menos desde principios del siglo XX, cuan-
pues las compartía con todas las ciencias jurídicas que se posicionaban crítica-
. Sin em-
bargo, esta observación no siempre implica la creencia de que exista una sola
social, aunque no sea elevada al nivel de una ciencia, «no ocupa el mismo lu-
gar que otros métodos»: es una «estrategia de investigación» que, como tal,
por tanto, posible dar indicaciones unívocas sobre el modo de llevarla a cabo.
De hecho, comparar significa asumir un punto de vista que impone una am-
mismo se dijo a principios del siglo XX, cuando los legisladores nacionales
que surgió a lo largo del siglo XIX para cotejar las lenguas indoeuropeas y
como en los casos que acabamos de referir, puede perfectamente ser degra-
este método está destinado a combinarse con otros enfoques, a generar, por
tanto, una pluralidad de métodos extraídos, todos ellos, de la práctica del co-
cándose inevitablemente con una concreta opción cultural, aunque raramen- te explicitada 7, de
la que extraer las indicaciones para llevar a cabo el cotejo:
tivos de un campo del saber, se trata de paradigmas que, por muy resistentes
entre los estudiosos del derecho y ha sido substituido por un enfoque difusio-
acordes unos con los paradigmas científicos predominantes en esos campos del
de ello que los métodos de la comparación no pueden ser valorados como más
estas finalidades, existen métodos aptos para realizar una comparación que di-
vide y métodos más acordes, en cambio, con una comparación que une.
comparar es siempre juzgar Para documentar la oportunidad de discutir sobre los métodos de la
com-
ción, entendida como «confrontación de los estados de dos objetos sobre una
una comparación que une: se dirá, por ejemplo, que Ticio y Cayo (objetos)
perfil de los objetos, es más probable que se produzca una comparación que
divide: se dirá todavía que Ticio y Cayo son similares en cuanto a la altura,
sente que la atención por el contexto en el que están los objetos no debe llevar
ser, que podrá hablarse, sin duda, de una comparación más o menos capaz
Entre los métodos que inducen a una comparación que une, acorde con la
Excelente bibliografia
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Otro tipo de investigación que resalta aquí es la jurídico-comparativa. En este tipo de estudio se
parte de un ordenamiento jurídico “madre” (que suele ser el nacional y que es aquel que se
conoce meridianamente), para luego establecer semejanzas y diferencias con otro ordenamiento
jurídico, y culminar con una propuesta de mejora del derecho, resultado de evaluar las bondades y
defectos de cada uno de ellos, así como de verificar la factibilidad de aplicación de la propuesta. Si
bien ubicamos este tipo de investigación entre las sociológicojurídicas, es menester anotar que su
recurrencia puede hacerse efectiva también en sede dogmática, por ejemplo al comparar
únicamente sistemas
- ¿Cuáles son las diferencias del tratamiento jurídico penal entre las diversas culturas preincaicas?
culminar con una propuesta de mejora del derecho, resultado de evaluar las
de aplicación de la propuesta.
Si bien ubicamos este tipo de investigación entre las sociológicojurídicas, es menester anotar que
su recurrencia puede hacerse efectiva
(jurisprudencial).11
ordenamientos comparados.
cabe también que lo razonable sea eliminarlas o superarlas (Díaz 1998, 173).
de adaptación.
de los sistemas.
investigaciones jurídico-comparativas:
3. "Derecho comparado"
a. La perplejidad
La equivocidad de la expresión fue rápidamente advertida. Probablemente por esa razón los
juristas de habla alemana la evitaron. Ellos usan el término (die) Rechtsvergleichung. Con esta
expresión no sólo se evitan algunas de las perplejidades sino, además, directamente se alude a la
confrontación de órdenes o instituciones jurídicas. Por esta razón (y otras aún no explicitadas)
preferiré la expresión "comparación jurídica" a la de "derecho comparado". (Para los efectos de
este trabajo dichas expresiones serán tratadas como equivalentes).
Una respuesta frecuentemente dada a la pregunta "¿qué es el derecho comparado?" es que éste
no es sino un método de estudio o de investigación, ¡tout court! Ésta es una respuesta persistente,
casi típica de los "comparatistas" (quizás intuitivamente correcta). Sin embargo, la perplejidad
aparece cuando uno inquiere por las características de este método peculiar. La pregunta queda
prácticamente sin respuesta. No se encuentran rasgos distintivos. Por ejemplo, se declara que "el
método llamado derecho comparado puede ser usado para una variedad de propósitos prácticos y
académicos". Esta respuesta, por extraño que parezca, no es de ningún desconocido, sino del
profesor R. B. Schlesinger, autor de un celebrado libro de derecho comparado.21 René David no es
más explícito; señala en su no menos famoso Traité élémentaíre de droit civil comparé,22 que el
derecho comparado es precisamente el método comparativo aplicado en el campo de las ciencias
jurídicas.
Pareciera que para los "comparatistas" el "derecho comparado" fuera algo obvio y, por ello, dan
respuestas en apariencia triviales: "comparar derecho es cotejar, confrontar, parangonar...
derecho". ¿Qué tiene eso de difícil? Ciertamente no es nada difícil; pero eso no explica la
comparación jurídica (en el sentido de Rechtsvergleichung) Si en eso consistiera la comparación
jurídica no tendría sentido ocuparse de ella.23
Con esto se quedaron los comparatistas (dándole vueltas a sus métodos). Afortunadamente los
juristas dogmáticos continuaron haciendo comparaciones de normas e instituciones de diferentes
sistemas (y subsistemas) jurídicos. En este orden de ideas, la historia de la ciencia jurídica muestra
una extraña paradoja: la comparación de normas e instituciones jurídicos ha existido desde la
aparición de la jurisprudencia. (Episodio que ocurre en Roma).24 Ahora bien, la comparación
jurídica ha sido realizada (y sigue siendo realizada) por los juristas. Sin embargo, a ninguno de ellos
preocupó dar cuenta de la comparación (ni de sus métodos); probablemente porque hacían lo que
siempre habían hecho: describir el orden jurídico (o parte de él) de conformidad con los cánones
de la interpretación jurídica. Únicamente que a esta descripción habrían de sumar los resultados
de tal confrontación. A ninguno de estos juristas, los cuales han dado cuenta del derecho de
occidente, se le ocurrió llamarse "comparatista" (pienso en Friedrich von Savigny (1779-1861),
Rudolf von Ihering (1818-1892), Otto von Gierke (1841-1921), Henri Lévy-Bruhl, (1884-1955)
Herman Kantorowics (1877-1940), Francesco Calasso, Sir Paul Vinogradoff (1854-1925), Fritz
Schultz, P. Koschaker, F. Wieaker, Roberto Bonini y tantos otros). Nadie pensaba en el "derecho
comparado".
El problema realmente surgió con la emergencia de los "comparatistas", los cuales, en vez de
hacer comparaciones de órdenes o instituciones jurídicos como solían hacer los demás juristas, se
dedicaron a hablar de la "naturaleza", "importancia", "métodos", fines y bondades del llamado
"derecho comparado".
En esta sección me propongo dar cuenta de la comparación jurídica que realizan los juristas. Me
propongo describir cómo hace la jurisprudencia dogmática para comparar normas e instituciones
de distinto (o del mismo) sistema jurídico. Si bien la exposición expresa mis ideas sobre el
particular, este trabajo puede inscribirse en la corriente de teoría jurídica representada, en la
actualidad, por los profesores Alan Watson y Peter Stein.25
En vez de preguntarme por los métodos de los comparatista me propongo describir ("recontruir")
qué hacen los juristas dogmáticos cuando comparan normas e instituciones jurídicas.
Aunque prima facie este enfoque pueda verse un tanto iconoclasta (particularmente vis à vis la
obra de los "comparatistas"), en realidad es más ortodoxo de lo que pueda suponerse. De hecho,
esta concepción no hace sino continuar el standard work de la jurisprudencia dogmática. De ahí
que estas líneas pueden considerarse un ensayo de filosofía jurídica analítica en tanto se ocupa del
esclarecimiento del derecho (o parte de él).26
Lo anterior presupone un entendimiento claro de la ciencia del derecho (i.e. dogmática jurídica) y
de la historia del derecho. Problemas de los que no me puedo ocupar aquí. Para los efectos de
este trabajo basten las consideraciones siguientes:
Ahora bien, sobre este problema es oportuno reiterar que la explicación jurídica, propiamente
hablando, se lleva a cabo sólo por la ciencia jurídica, i.e., por la dogmática jurídica. Esto implica
que no existe explicación jurídica modo normativo (o si se prefiere, modo deóntico) por fuera de la
jurisprudencia dogmática.29
Con "historia del derecho" me refiero a la descripción de los "hechos" de la experiencia jurídica,
i.e. a los actos que crean, aplican o modifican el derecho positivo nacional o internacional. Pienso
en la "historia interna", haciendo uso de la tradicional dicotomía de los romanistas, no en la
"historia externa". Ésta, si bien indispensable para entender el contexto, ideología normativa,
etcétera, se ha convertido, en realidad, en un cómodo subterfugio para aquellos que, no pudiendo
describir el funcionamiento del derecho, recogen anécdotas. Así, en vez de derecho colonial, se
habla de virreyes; en lugar de derecho constitucional... se habla de... líderes... héroes... o...
traidores.
4. Lectura30 y confrontación
Un entendimiento claro de las normas que constituyen una institución jurídica, cualquiera que
ésta sea, presupone el manejo de los conceptos, nociones, ideas y tradiciones jurídicas que
explican dicha institución. Pues bien, los conceptos, nociones, dogmas o presupuestos que
explican una institución jurídica son suministrados por la dogmática jurídica (ella es la doctrina
aplicable a dicha institución).
El derecho -lo he señalado varias veces-31 tiene como condición de existencia su formulación en
un lenguaje.32 Pero, ¿cómo se conoce un lenguaje? La respuesta es sencilla: conoce un lenguaje
quien sabe qué dice. Quien sabe qué dice puede hacer una "lectura" de sus textos. Así, v.g.: una
persona sabe griego si dice lo que está dicho en griego; sabe árabe quien entiende lo que se dice
en árabe; sabe tártaro, quien entiende tártaro y... sabe derecho quien nos dice lo que el derecho
dice.
El material jurídico se encuentra escrito, por decirlo así, en caracteres codificados; para leerlos es
necesario decodificarlos. Los "códigos" (en el sentido del vocabulario de un léxico) para tal
"lectura" son proporcionado por la dogmática jurídica y su historia.
Ahora bien, una teoría que pretenda describir el derecho as it is tiene que determinar su objeto.
Sobre este particular quiero subrayar que lo que los jueces hacen, quæ iudices, es parte de lo que
el derecho es. De ahí que una apropiada descripción del derecho (o parte de él) tenga que dar
cuenta de lo que los jueces hacen (y todo lo que eso implica). La dogmática jurídica proporciona el
criterio de identidad como de existencia del derecho esto incluye dar cuenta de las instancias
(órganos) que crean y aplican las normas jurídicas.
Posiblemente puede decirse (y con razón) de tal descripción (dogmática) que es muy técnica, que
ignora otros aspectos importantes del mundo, (la sobrepoblación de conejos en Australia, los
fundamentos del Taoismo, el calentamiento del planeta, el monofisísmo bizantino...) en suma que
es reduccionista, que sólo tiene como propósito normas e instituciones jurídicas. Esto puede ser
cierto (con alguna exageración). Pero, esto lo hace cualquier otro científico que ha determinado el
universo de su discurso. (El biólogo que estudia la reproducción de los batracios no se preocupa
del derecho comparado, si lo introduce en su investigación comete un sincretismo metódico).
Una vez "leídos" los materiales jurídicos por comparar, de conformidad con la doctrina (meta-
reglas de hermenéutica, tradiciones, prácticas), son puestos dentro de un marco donde dichos
materiales se hacen conmensurables; dentro de un marco doctrinal donde estos materiales
(normas o instituciones jurídicas) se vuelven entidades de una misma clase. Así proceden los
juristas dogmáticos (aunque no lo expliciten).33 Voy a llamar a este marco de referencia: "meta-
modelo doctrinal".
6. La Rechtvergleichung
Una inmediata consecuencia que hay que advertir es que el "derecho comparado" en (el sentido
aquí descrito) no es estudio del derecho extranjero. Estudiar un derecho extranjero no significa
realizar una comparación jurídica.35
Así, por ejemplo, un estudio sobre la Suprema Corte de Estados Unidos que se limite a describir el
derecho y la práctica constitucional de ese país, es un estudio de derecho constitucional
estadounidense. Similarmente, el estudio de institutos de diversos ordenamientos jurídicos puede
conducir a una descripción de institutos "país por país", pero no a una comparación jurídica.36
Un ejemplo puede aclarar lo anterior; pensamos en el caso del ombudsman sueco y del Defensor
del Pueblo español. Después de seleccionar, con la ortodoxia que impone la dogmática, el material
jurídico que constituye el instituto en cuestión y después de entender su alcance y significado, de
conformidad con las nociones de la doctrina que la explica y la tradición jurídica que la comprende
(v.g., el parlamentarismo sueco, el realismo escandinavo... en cuanto a Suecia; la tradición foral y
justicialista... en cuanto a España), se procede a comparar los rasgos conmensurables de dichas
instituciones dentro de una doctrina constitucional aplicable a la tutela de derechos. ¿Qué sentido
tendría estudiar el ombudsman sueco dentro del marco de unos cuantos artículos de la
constitución española?
Supongamos ahora que deseamos comparar la institución del plea guilty estadounidense con el
allanamiento de nuestro sistema procesal. Después de seleccionar el material jurídico relevante y
de interpretar su significado, de conformidad con las nociones de la doctrina y la tradición jurídica
respectivas, dichas instituciones (plea guilty y allanamiento) son puestas en relación, en
confrontación, dentro de un apropiado modelo de proceso jurisdiccional dispositivo donde se
distingan y consideren los alcances y los efectos de los actos de las partes. Plea guilty y
allanamiento son instituciones pertenecientes a una misma clase.
Sólo dentro del marco de la teoría general del proceso puede ser entendida (por otros) la
folklórica noción de "quejoso" del amparo mexicano, solo en ese marco se puede entender leer
'quejoso' como "actor". Sólo así puede esclarecerse la aún más extravagante noción de "autoridad
responsable". Los ejemplos pueden multiplicarse, pero no es el propósito de este trabajo.
Resulta prácticamente evidente que sólo dentro del marco de referencia que constituye el meta-
modelo doctrinal pueden ser establecidas relaciones relevantes en sentido jurídico dogmático. Y
es precisamente sobre la base de estas relaciones que es posible formular clasificaciones y
taxonomías (Las cuáles no podemos abordar aquí).
Únicamente dentro de un marco doctrinal apropiado pueden ser puestos en relación distintas
normas o instituciones jurídicas. Ahora bien, para muchos autores son precisamente estas
relaciones las que constituyen el objeto de análisis de la comparación jurídica a la cual puedo
caracterizar como la disciplina jurídica que tiene como objeto específico la construcción de meta-
modelos doctrinales aplicable a clases (familias) de normas o instituciones con el propósito de
señalar semejanzas y diferencias entre ellas para un mejor entendimiento de las mismas.
Las relaciones jurídicas relevantes que se establecen en la comparación jurídica pueden ser de
diversos tipos, de los cuales no puedo ocuparme aquí. Simplemente mencionaré las dos relaciones
que considero las más importantes: 1) las relaciones histórico-genealógicas y 2) las relaciones
funcionales o profundas (inner relations).37 En cuanto a las relaciones funcionales, éstas
dependen de las "tareas fundamentales" que realizan los órdenes jurídicos a través de sus
instituciones. Sobre este particular participo de la opinión de que si la variedad de legislaciones y
costumbres permite pensar en la existencia de una inmensa variedad de instituciones y sistemas,
la historia jurídica comparada nos enseña que, si bien el lenguaje del derecho puede ser infinito en
"lenguas", sus temas son reducidos en número.
Ahora bien, si el derecho comparado es el estudio de las relaciones entre órdenes e instituciones
jurídicos y la construcción de doctrina aplicable a clases de institutos, de esto se sigue que ahí
donde estas relaciones no se establecen (cuando no surgen rasgos conmensurables entre normas
e instituciones) quiere decir que no existe una apropiada doctrina ("supra doctrina") donde se
puedan comparar y, consecuentemente, no hay lugar a la comparación.38
Es claro que cualquiera de estas relaciones (la razón de sus semejanzas o diferencias) sólo es
posible realizarla con referencia a órdenes jurídicos históricos. Es en este aspecto en que la
comparación jurídica que realiza la dogmática es historia jurídica comparada. Cuando la dogmática
jurídica describe el derecho (o una parte de él) tiene que satisfacer no sólo un criterio de identidad
sino de existencia. De esta forma la descripción dogmática da cuenta de los "hechos" creadores y
aplicadores del derecho. El jurista dogmático somete a un "test de positividad" (de historicidad)
los materiales jurídicos que considera. El jurista prueba que el derecho ha sido creado, que no ha
sido derogado o abrogado, que no ha prescrito, que no ha caducado, que no ha sido anulado, que
no ha entrado en desuetudo; debe determinar también su ámbito espacio temporal (el derecho
vale durante cierto tiempo y vale en cierto espacio).
Sólo de esta manera es posible estudiar y entender la evolución y las transformaciones de las
normas e instituciones de los ordenes jurídicos (o de un mismo orden jurídico). Éste es el
propósito de la comparación jurídica (del "derecho comparado") que en tanto busca un mejor
entendimiento del derecho, no es sino dogmática jurídica o historia jurídica comparada.
De esta forma, la descripción dogmática puede dar cuenta de las transformaciones de los órdenes
jurídico y proveer información (fuentes históricas probadas) a partir de la cual es posible formular
hipótesis sobre los factores y tendencias que afectan o gobiernan la evolución de las instituciones
y órdenes jurídicos.
Una disciplina así se encuentra muy cercana de la filosofía y a la sociología del derecho, así como
de la etnología y antropología jurídicas.
7. La mecánica de la comparación
En este espacio me propongo presentar un esquema grosso modo (ma non troppo) de la
comparación jurídica. Empiezo insistiendo en el hecho de que el lenguaje en que, por así decirlo,
se encuentran "escritas" las instituciones jurídicas (cualquiera que éstas sean) sólo puede ser
adecuadamente entendido a través de su propia semántica (y el análisis de sus usos y contextos
pragmáticos, léase 'doctrinas, tradiciones y prácticas judiciales). Esto es, la "lectura" apropiada de
las normas que constituyen y rigen el funcionamiento de un determinado instituto jurídico, sólo es
posible si se tiene presente el corpus de doctrina (tradiciones y prácticas), el cual proporciona a
tales institutos (o al lenguaje en que estos se formulan) su sentido específico.
Hasta aquí la comparación no es sino una "lectura" simple del material jurídico, una "descripción"
de parte de un derecho nacional o internacional, tal y como lo hace cualquier jurista dogmático.
pero, una vez que estas "lecturas" han sido realizadas, es necesario confrontar sus sentidos,
alcances y características (en suma, apreciar su sentido relativo) dentro de un marco en donde
puedan ser comparados instituciones de este tipo. Es ahí donde sus características descritas serán
relevantes. Es pues necesario ubicarlos dentro de un marco conceptual apropiado. Éste
constituiría una doctrina común a una clase (familia) de instituciones, una doctrina supranacional,
como lo ha sido para el derecho occidental la jurisprudencia romana. (Véase diagrama 2).
En el diagrama 2 claramente se aprecia que los prismas no son (necesariamente) iguales y que no
observan el material desde el mismo ángulo (perspectiva). A veces magnifican ciertas
características, a veces las minimizan; otras, las ignoran. Los resultados de la interpretación
dogmática, sin embargo, son puestos en relación dentro de un meta-modelo doctrinal tal,
haciéndoseles aplicable una doctrina común.
Sólo de la forma descrita puede ser "transportable" una doctrina a otro sistema (i.e., a otro orden
jurídico, con otra doctrina y tradición jurídicas). Es por ello que (particularmente en el derecho
civil) no es sorprendente el uso de frases como: "según la doctrina francesa", "de conformidad con
la doctrina italiana", etcétera.
Para que la doctrina no sea una mera elucubración tiene que estar anclada en la historia, i. e., en
la experiencia jurídica positiva.
9. Epílogo