Buenas Prácticas en Ingeniería y Computación
Buenas Prácticas en Ingeniería y Computación
BUENAS PRÁCTICAS
DE TRABAJO
CARRERAS DE INGENIERÍA Y
CIENCIA DE LA COMPUTACIÓN
Prácticas Preprofesionales: RLE
Links de interés
Ejemplo
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Contenido
Palabras clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Contenido
Glosario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Bibliografía y webgrafía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Links de interés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Palabras clave
Palabras clave
• Ética en el trabajo
• Responsabilidad profesional
• Responsabilidad moral
• Toma de decisiones
• Trabajo
• Valores
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Introducción
El módulo “Buenas prácticas de trabajo” tiene la intención de dirigir nuestra mirada a esa etapa posterior a la
época universitaria. ¿Cómo hacer para poder abordar, de la mejor manera posible, nuestro desempeño en el
mundo laboral y profesional? ¿Cómo nos podemos preparar para ello? Hemos organizado el módulo en seis
temas, cada uno de ellos con materiales que nos ayudarán a comprender aspectos claves del escenario laboral.
El primero de estos temas lo hemos llamado “Toma de decisiones: los momentos de la verdad”, y aborda la
reflexión acerca de ciertas decisiones importantes, cruciales, que tendrán repercusiones en el resto de nuestra
trayectoria. El segundo tema desarrolla la relación entre “Responsabilidad oficial y responsabilidad profesional”,
para discriminar entre aquellas cosas que se exigen desde la perspectiva de nuestros empleadores y aquello
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Introducción
que nos demanda la disciplina específica en la que nos hemos formado. El tercer tema se llama “Responsabilidad
moral, ética e integridad”, y está orientado a enfocarnos hacia los compromisos y valores que desarrollamos
con todas las personas, más allá del ámbito laboral en el que nos desenvolvemos.
El cuarto tema se denomina “Principios y valores”, y nos permitirá entender qué es un valor y revisar cuáles son
aquellos principios que nos exige la convivencia humana en el siglo XXI. El quinto tema, “Principios básicos de
trabajo”, nos acerca a aquellos derechos fundamentales que nos corresponde al ser parte de una institución o
empresa en el mundo actual. Finalmente, en el sexto tema, abordamos el “Balance vida-trabajo” y lo que significa
administrar adecuada y equilibradamente el tiempo que le dedicamos a nuestras circunstancias laborales y el
desarrollo de nuestra vida personal. Son ustedes bienvenidas y bienvenidas, y esperamos que disfruten el
módulo de la mejor manera posible.
Toma de decisiones:
Los momentos de la verdad
Principios
y valores
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Tema 1:
Toma de decisiones: Los momentos
de la verdad
En la vida diaria y en la vida profesional, muchas veces nos enfrentamos a situaciones en las que debemos
tomar decisiones cuyas repercusiones afectarán sensiblemente el futuro. A dichas situaciones las llamamos
momentos de la verdad.
¿Qué particular naturaleza tienen los momentos de la verdad? Imaginemos que un jefe solicita a un trabajador
que elabore una mentira para que la empresa a la cual pertenecen no quede desprestigiada frente a un cliente.
O, tal vez, que en el ejercicio de su labor profesional, un supervisor conviene en hacer uso de un material de
calidad aceptable, pero no de aquella que fue comprometida al inicio de un proyecto. Este tipo de momentos
pueden ocurrir también en el plano personal: por ejemplo, si un amigo o una amiga nos pide no revelar que ha
raspado la carrocería del automóvil de nuestra vecina de confianza.
¿Qué decisión tomaremos frente a estos casos? Cuando un momento de la verdad aparece frente a nosotros
no se nos proporciona mucho tiempo para poder responder. Hay mucho en juego y, es posible que las
decisiones que tomemos las lamentaremos posteriormente. Así, ¿cómo sabremos cuál es la alternativa correcta,
especialmente si muchas veces ni siquiera somos conscientes de tener al frente a un momento de la verdad?
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 1: Toma de decisiones: Los momentos de la verdad
Los momentos de la verdad son situaciones que se presentarán inevitablemente a lo largo de nuestra vida
y que ponen en entredicho nuestra capacidad para tomar decisiones. Hacerse cargo de una decisión no es
sencillo, sobre todo en aquellas ocasiones en las que nos sentimos contra la pared, presionados por determinar
si podremos optar por la alternativa más conveniente o correcta. Las responsabilidades pueden ser aplastantes:
muchas veces preferimos dejar pasar y que sea otra la persona que tome la decisión. Pero los momentos de la
verdad no nos brindan esa oportunidad. A pesar que la toma de decisiones puede ser incómoda en muchas
ocasiones, suelen ser oportunidades claves o críticas de nuestro crecimiento y desarrollo como personas. Por
este motivo, es importante entender a cabalidad lo que significa un momento de la verdad, analizando las
distintas dimensiones que traen consigo.
Un momento de la verdad, al obligarnos a tomar una decisión frente a una circunstancia muy difícil, nos
mostrará algo sobre los valores y los compromisos que verdaderamente sostenemos. Es decir, revelan nuestra
interioridad, mostrando aspectos de nosotros que a veces ni siquiera éramos conscientes que estaban allí. Si
nuestro jefe nos pide que digamos una mentira para que la empresa no quede mal frente a un cliente, ¿qué
priorizaré? ¿La expectativa de mi jefe o la verdad y confianza que un cliente se merece? Si nuestra amiga o
amigo nos pide no revelar que ha raspado el auto de la vecina, ¿qué privilegiaremos: la amistad con mis amigos
o la mutua confianza que la vecina ha depositado en mí?
Sea cuál sea la respuesta que uno elija, la decisión nunca será fácil. En cualquiera de estos casos, siempre saldrá
a la luz algo que está oculto: los momentos de la verdad nos permiten dar una mirada más clara a lo que antes
se encontraba en la oscuridad. En la práctica, esto tiene que ver con las prioridades o valores que mostraremos
ante la emergencia de actuar frente a esta situación difícil y, casi siempre, inesperada. Es decir, saldrán a la luz los
compromisos, conscientes e inconscientes, que operan en nuestra vida cotidiana. Al revelarse estos valores bajo
los cuales operamos podríamos, incluso, listarlos y tomar conocimiento sobre cuáles son las prioridades que
parecen ser las importantes para nosotros. Tengamos en cuenta que lo que se revela en estas circunstancias,
no es algo nuevo que surge sorpresivamente. Son compromisos o valores que ya existen en nosotros y se han
construido a lo largo del tiempo.
Los momentos de la verdad son situaciones que nos permiten evidenciar lo que decimos de “la boca para
afuera”. Es decir, son como una especie de “test” o prueba acerca de lo que nosotros realmente creemos. Y esto
ocurre porque son situaciones de tal dimensión “críticas”, que ponen de manifiesto los riesgos que suponen
tomar tal o cual decisión. Los momentos de la verdad son dilemas complejos en los que siempre hay algo que
perder, por lo que será difícil acertar a la “mejor” decisión posible. En otras palabras, permiten evaluar el precio
que hay que pagar por aquello que consideramos correcto o aceptable.
Si nosotros decidimos hacerle caso a nuestro amigo o amiga, probablemente estaremos traicionando la
confianza de nuestra vecina, así ella nunca sepa quién le produjo esa raspadura a su automóvil. ¿Lo amerita,
realmente? El que la empresa no proporcione una mala imagen a sus clientes, ¿justifica tener que mentir? Estas
son las cosas que evalúan los momentos de la verdad.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 1: Toma de decisiones: Los momentos de la verdad
Los momentos de la verdad también “forman”, o son momentos “formativos”. Esto se refiere a que una
circunstancia en la que tenemos que tomar decisiones difíciles será algo que recordaremos en el futuro y
se convertirá en un posible punto de quiebre de nuestra propia historia. Puede ser el momento específico
en el que alguien se dio cuenta de que no era la empresa en la que debería estar trabajando. O tal vez es el
momento en el que se tome conciencia que tal amigo o amiga tiene una concepción de la amistad que pasa
por exigir no decir la verdad para conservarla. ¿Será así como uno quiere desarrollar sus amistades? Por ello,
estos momentos de la verdad son sumamente importantes porque nos permiten formar lo que llamamos el
carácter. Más allá de la decisión que hayamos tomado, sea que la consideremos buena o mala, a partir de ese
momento, nos estaremos convirtiendo en un tipo específico de persona.
Si considero que la decisión que tomé fue “mala”, podré decir, ya no lo volveré a hacer porque no estoy de
acuerdo con eso. Y si consideramos que la solución al momento de la verdad ha sido “buena”, entonces nos
reafirmaremos en lo que somos y estableceremos distancia de aquellas personas o circunstancias que nos
alejan de nuestro verdadero sentir. De esta manera, los momentos de la verdad abren y cierran puertas: tal vez
abandonaremos ciertas instituciones, ciertos trabajos, ciertos amigos. Pero también nos da la oportunidad de
vivir con más coherencia hacia el futuro.
Los momentos de la verdad nos ubican frente al desafío de la libertad. Cada decisión que tomamos en nuestra
vida representa el ejercicio de esa cualidad humana que llamamos libertad. En su concepción más básica, la
libertad supone decir “sí” o “no” a las circunstancias que se nos presentan. Se trata de elegir. Y para que ello sea
posible, requerimos de alternativas. Si tenemos un solo camino para dirigirnos a un lugar, entonces no estamos
siendo realmente libres. Sería la única posibilidad que podemos tomar. Tenemos libertad en la medida que
existen opciones para elegir: dos rutas posibles me hacen más libre que si solo tengo una. Tres o cuatro rutas
adicionales incrementan nuestra libertad.
Sin embargo, tomar decisiones y “elegir” no es un mero acto mecánico, sino uno profundamente reflexivo.
Una computadora solo obedece al programa que le indica las acciones que debe realizar. Un perro guardián
saltará sobre el delincuente porque reacciona frente a una invasión de su espacio vital. Pero ni la computadora
ni el animal toman decisiones. Simplemente obedecen o reaccionan. No se les puede imputar culpa ni
responsabilidad. No son agentes libres ni, tampoco, agentes responsables.
Libertad y responsabilidad van de la mano, son interdependientes, se necesitan mutuamente. Solo puedo ser
“responsable” si soy un ente libre. Y si soy libre, entonces deberé asumir las consecuencias de mis decisiones y
actos. Es a esto último lo que llamamos responsabilidad. Todos los seres humanos somos agentes responsables,
en el sentido que nos marcan y aprendemos a partir de las decisiones que tomamos en nuestra vida. Y, en ella,
siempre van a estar presentes los momentos de la verdad.
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Tema 2:
Responsabilidad oficial y
responsabilidad profesional
La responsabilidad oficial tiene que ver con aquellos compromisos, valores y expectativas que tiene una
empresa o un centro de labores respecto del o la profesional que está trabajando para ellos. Es decir, se refiere
a aquellas exigencias que la empresa considera adecuadas para su funcionamiento como tal, y que le resultan
convenientes en términos económicos o financieros, pero también en términos de su prestigio y posición en
una sociedad determinada. El filósofo mexicano, Sergio Martínez (2000) lo precisa de este modo:
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 2: Responsabilidad oficial y responsabilidad profesional
Sin embargo, los profesionales que integran una empresa o una organización no solo tienen responsabilidades
relacionadas con las necesidades de su institución. Al haberse preparado y formado como parte de una
disciplina específica (ingeniería, derecho, medicina, psicología, etc.), responde también a los compromisos y los
estándares éticos que se espera de aquellos y aquellas en la rama académica que les dio origen. De este modo,
los médicos tienen sus propias exigencias en tanto se forma a sus profesionales como doctores o doctoras. La
ingeniería o el derecho también son disciplinas que exigen de sus miembros determinado comportamiento,
más allá de la institución, organismo o empresa a la que pertenecen. En este caso, estamos hablando de la
responsabilidad profesional.
Muchos campos profesionales, a través de sus egresados y/o licenciados se organizan en colegios profesionales
que elaboran estándares éticos para la conducta apropiada de sus miembros. Los estándares de conducta
ética profesional, organizados en un cuerpo de normas, que llamamos código de ética, no pretenden ser
exhaustivos, es decir, no buscan cubrir todos los casos de conducta ética que puedan presentarse, sino más
bien pretenden recalcar los lineamientos éticos apropiados en situaciones que, de manera recurrente, aparecen
en el ejercicio de una profesión en un momento histórico determinado y en una sociedad en particular.
Distinguir entre responsabilidad “profesional” y responsabilidad “oficial” es fundamental para tener mayores
criterios de acción cuando una persona tiene que tomar una decisión, especialmente si esta ocurre en el ámbito
del trabajo. ¿El comportamiento particular o las decisiones que uno tome como profesional deberán guiarse
por los intereses específicos de la empresa o tendríamos que tomar en cuenta aquellos valores o criterios que
nos hemos fijado y que suelen estar contenidos en una serie de reglamentos que llamamos código de ética
profesional? ¿Cuál es la mejor alternativa?
Los conflictos de interés son un tipo de circunstancia en la que una decisión que se debe tomar está
comprometida por dimensiones de carácter ético. Por ejemplo, un ingeniero o una ingeniera que labora en una
empresa constructora no debería elegir al proveedor de cemento para un proyecto que se vaya a poner en
marcha, si una de las distribuidoras del material pertenece a su familia. Un juez no puede tomar una decisión
respecto de un caso de manutención familiar, si es que el demandado es un amigo de su infancia. Los conflictos
de intereses pueden ser diversos, múltiples y claramente no son exclusivos del ámbito de trabajo.
Sin embargo, hay otros conflictos que pueden surgir en el espacio laboral. Para ello deberemos tener en
cuenta los conflictos entre estándares. Es aquí donde podemos situar la disyuntiva entre responsabilidad
oficial y la responsabilidad profesional. En el contexto de empresas, por ejemplo, puede considerarse que cierta
información es confidencial si su divulgación puede afectar la capacidad de una empresa de competir en el
mercado. Un físico que trabaja en un laboratorio en el que se desarrolla una nueva tecnología, un ingeniero de
computación que trabaja en el desarrollo de un programa nuevo puede tener la obligación de mantener en
secreto los avances del proyecto.
Este tipo de requerimientos pueden parecernos obvios, pero hay casos en los que no es tan claro si debe o no
mantenerse una cierta información secreta, o hasta cuándo. Es por ello que, generalmente, y cada vez más, las
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 2: Responsabilidad oficial y responsabilidad profesional
compañías tienen instrucciones estrictas y explícitas, a través de las cuáles se informa a los nuevos empleados
cuando inician sus labores respecto del tipo de información que se considera confidencial. Y en muchas
compañías se requiere que los empleados se comprometan por escrito a salvaguardar esa información.
Estos estándares también pueden entrar en conflicto o en contradicción, por ejemplo, cuando en el ámbito
de la investigación científica se espera que el conocimiento se difunda y no se restrinja. Pero también cuando
un profesional considera que lo que se le exige –de acuerdo con su disciplina– va en contra de los deberes y
las responsabilidades que nos exige la institución a la que pertenecemos. ¿Estaremos en capacidad de poder
discriminar, cuando ocurra una circunstancia de este tipo, estas diferencias y tomar las mejores decisiones?
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Tema 3:
Responsabilidad moral, ética
e integridad
Tanto en la vida personal, como en la profesional, existirán ocasiones en las que será muy difícil determinar cuál
es la mejor decisión a tomar frente a un dilema que se nos presente. En el ámbito laboral, puede ser posible
que discriminar entre responsabilidad oficial y responsabilidad profesional no sea suficiente para quedarnos
satisfechos con las elecciones que hagamos. Por ello, es importante entender en qué consiste lo que llamamos
responsabilidad moral. Podemos entenderla como la preocupación por las personas que nos rodean y los
seres humanos en general. En este caso, la preocupación no se centra en los valores y compromisos que
nos demanda la empresa u organización a la que pertenecemos. Tampoco se orienta a las expectativas y
lineamientos que nos plantea la disciplina en la que nos hemos formado profesionalmente.
En este caso, nos concentramos en “actuar humanamente”, es decir, como seres humanos, y ello es un desafío
muy grande. Cada uno de nosotros pasará por momentos satisfactorios que nos producirá alegría, pero también
viviremos situaciones duras y difíciles que nos entristezcan. La clave es que, en cualquier circunstancia en la
que nos encontremos deberemos siempre tener en cuenta que vivimos “con” y “entre” otros seres humanos.
Cuando somos conscientes de esta circunstancia, estamos empezando a vivir éticamente. No tenemos que
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 3: Responsabilidad moral, ética e integridad
amar a nuestros enemigos o a quienes nos han hecho provocado algún tipo de daño. Es más, es entendible y
natural que tengamos rencor, incluso odio hacia esas personas. Pero aún cuando estemos molestos u odiemos
a alguien, se requiere que sigamos actuando como seres humanos. Ese el principal desafío de la responsabilidad
moral. ¿Parece sencillo lograrlo? Pues tienes razón, no lo es.
El enfoque central de la responsabilidad moral es nuestra condición de seres humanos. La idea básica de este
concepto es que los intereses de todas las personas son igualmente importantes. Es decir que, desde un punto
de vista moral, no existen personas privilegiadas. Ello significa que cada uno de nosotros debe reconocer que
el bienestar de otras personas es tan importante como el propio. Cuando esto ocurre, nos encontramos en el
terreno de la ética y la imparcialidad:
“(…) al hacer juicios éticos vamos más allá de lo que nos gusta o disgusta
personalmente. Desde un punto de vista ético, el hecho de que sea uno el que se
beneficia, por ejemplo, de una distribución más equitativa de la renta y otro el
que salga perjudicado, tiene poca importancia. La ética requiere que vayamos
más allá del “yo” y del “tú” en favor de la ley universal, el juicio universalizable,
la postura del espectador imparcial o del observador ideal, o como decidamos
denominarlo”. (Singer, 2000, p. 14)
Como dice el filósofo James Rachels (2006, p. 37), un agente moral responsable es alguien que se preocupa
imparcialmente por los intereses de cada uno de quienes se verán afectados por lo que hace; alguien que
distingue de manera cuidadosa los hechos y sus implicaciones; alguien que acepta principios de conducta
solo después de analizarlos con cuidado; alguien que está dispuesto a “escuchar la razón”, incluso cuando esto
significa que tendrá que revisar sus convicciones previas, y, finalmente, alguien que está dispuesto a actuar
siguiendo los resultados de su deliberación.
En esto se basa la imparcialidad, en que más que una prohibición a la conducta arbitraria de las personas, es
una regla que nos prohíbe tratar a una persona de modo diferente de otra, cuando no hay una verdadera buena
razón para hacerlo. Sin imparcialidad, no hay ética.
Los seres humanos somos muy diversos. Así como se puede ser un pésimo padre, se puede ser también un
fantástico padre o madre. Del mismo modo que podemos encontrarnos con un magnífico jefe o jefa en nuestra
primera oportunidad laboral, también podemos caer bajo las órdenes de un pésimo gerente de quien al final
no aprendamos nada. Pero, dicho esto, parecemos movernos entre extremos: “bueno-malo”, “fantástico-terrible”,
“magnífico-pésimo”. Los seres humanos, siendo tan complejos como somos, no nos ubicamos solamente en
extremos.
Antes que ubicarnos en los “blancos” o “negros” puros, nos movemos en zonas grises. Dudamos de nuestras
decisiones. Sopesamos varias veces si actuar en una u otra dirección, y las respuestas nunca son tan claras ni
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 3: Responsabilidad moral, ética e integridad
contundentes. Esto es esencial, pues, “la ética es ante todo el conjunto de reflexiones derivadas de estas dos
cuestiones: ¿Qué debo hacer? ¿Cómo debo actuar?” (Droit, 2010, p. 25). Ética tiene que ver con reflexionar y
preguntándose continuamente si vamos caminando en la dirección correcta. Por eso, es también una cuestión
de matices, no supone una respuesta mecánica a los avatares de la vida, sino que requiere sensibilidad y
sutileza para intentar mantenernos en la línea de lo que consideramos correcto.
La ética trata sobre cómo vivir y convivir mejor, lo cual supone aprender a distinguir lo correcto de lo incorrecto
en las acciones humanas. Para ello se necesita actuar buscando un equilibrio constante, sopesando los intereses
de todas las personas: es lo que llamamos actuar con integridad. Se trata de la búsqueda libre, consciente y
responsable de una vida justa y feliz, de una vida íntegra no solo para uno sino también para los demás. Aún
cuando para cuestiones de este módulo, la integridad deba ser entendida como el esfuerzo constante de
actuar de manera coherente con las responsabilidades oficiales, profesionales y morales que tiene un individuo,
tengamos en cuenta que la responsabilidad moral (que privilegia lo humano) siempre debe prevalecer sobre
cualquier otro compromiso que hayamos establecido en nuestro ambiente de trabajo.
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Tema 4:
Principios y valores
Fueron los griegos de la región de Jonia en la península de Anatolia, en el siglo VI a.C., quienes dejaron por
primera vez registro de su preocupación por cuáles eran los principios de la realidad. Ellos consideraban que
aquello que constituía la realidad básica era la naturaleza, el mundo exterior, todo el ambiente físico que nos
rodea: el viento, el mar, el agua, el aire, entre otros. Por ello, las primeras reflexiones de los filósofos antiguos
estuvieron orientadas hacia los elementos que conforman el mundo objetivo.
Unos siglos después, otros griegos como Pitágoras, Sócrates, Platón reflexionaron sobre otro aspecto de la
realidad que ahora nos resulta evidente: que esta no solamente se compone de aspectos “físicos”, también
está compuesta por realidades que no necesariamente son visibles, tangibles. Y denominaron a esto “objetos
ideales”: los conceptos, las esencias, los números, las relaciones matemáticas, todo ello forma parte de la
condición “ideal” de la realidad o, también, “mundo de las ideas”.
Siglos más tarde, hemos sumado a estas dimensiones de la realidad otro tipo de realidades llamadas psicológico-
espirituales. Es decir, no solo la realidad se puede plasmar en objetos físico-concretos o en objetos ideales, sino
también en situaciones psicológicas “subjetivas”, como lo son los sentimientos o las emociones, las cuáles
también son reales. Pues bien, ¿a qué género de la realidad parecerían pertenecer los valores?
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 4: Principios y valores
Un valor puede ser considerado como una cualidad que tiene un objeto. Sin embargo, esta definición no
alcanza, pues las cualidades de los objetos pueden ser de distinta naturaleza. Resultará importante repasarlas
para comprender en qué consiste un valor.
Hay cualidades llamadas primarias, que son cualidades fundamentales sin las cuales los objetos no podrían
existir. Por ejemplo, la extensión, la impenetrabilidad o el peso. Así, ningún objeto “podría existir si le faltara
alguna de estas cualidades. (…) son cualidades que los objetos valiosos comparten con los demás objetos y que
ellos mismos poseían antes que se les incorporara un valor” (Frondizi, 1972, p. 16).
Las cualidades primarias forman parte de la existencia del objeto, les confieren “ser”, pero una fruta saludable,
por ejemplo, no deja de tener peso, extensión o de ser fruta incluso, si es que dejara de ser “saludable”
(imaginemos que se encuentre contaminada). Esto quiere decir que el valor no pertenece al ámbito de las
cualidades primarias, es algo que se “suma” a los objetos ya existentes. El valor tendrá que tener otra naturaleza.
Hay otro tipo de cualidades llamadas “secundarias”. También son conocidas como cualidades sensibles, como
por el ejemplo el color, el sabor o el olor, y pueden distinguirse de las primarias debido a su mayor o menor
subjetividad. Pero se asemejan a aquellas porque forman parte del “ser” del objeto. Es decir, sin las cualidades
primarias esos objetos no podrían existir. Sin las cualidades secundarias (sensibles), esos objetos tampoco
podrían existir. Aún cuando sea el color una impresión subjetiva o se encuentre en el objeto, es evidente que
no puede haber un metal, una tela o una piedra que no tenga color. El color pertenece a la realidad del objeto,
a su ser.
Por el contrario, la elegancia, la utilidad o la belleza, aquello que habitualmente llamamos “valores”, no forman
parte del “ser” del objeto, por cuanto pueden existir cosas que no tengan tales cualidades. Esto quiere decir que
el valor no pertenece al ámbito de las cualidades secundarias.
Algunos filósofos han llamado a los valores como “cualidades terciarias”. Esto es, una tercera condición de lo que
llamamos “cualidades”. Pero otros han cuestionado esa mirada, porque los valores parecerían ser cualidades
de una naturaleza distinta. No son objetivas, pero tampoco son “ideales”. Los valores parecerían ser cualidades
“relacionales” o, si se quiere, “cualidades estructurales”.
¿Qué quiere decir esto? Que los valores, a diferencia de lo que se suele pensar, no son rígidos ni absolutos. Es
decir, que no los podemos encontrar establecidos en una tabla jerárquica cuya ubicación no puede modificarse
entre sí. Porque aquello que nos parece “bello” en determinadas comunidades culturales, nos parecerá “horrible”
o “feo” en otras. Aquello que nos parece “bueno” en una determinada época de la historia, nos parecerá “malo”
en otro momento de la misma. Es decir, los valores no son absolutos, varían según el tiempo y el espacio. Esto
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 4: Principios y valores
suele hacer creer que son cualidades arbitrariamente establecidas por un grupo específico de personas en una
época determinada. Pero que algo no sea absoluto no quiere decir que sea arbitrario ni caprichoso.
Más apropiado es considerar que los valores son relacionales, es decir, en determinadas circunstancias
y, dependiendo de su relación con otros valores u otras situaciones vinculadas con la experiencia humana,
podrán ser consideradas “buenas” o “malas”. Así, en una sociedad en particular se considerará incorrecto
pasarse la luz roja, ya que los conductores deben manejar siguiendo las reglas de tránsito. Pero si somos los
conductores de una ambulancia o un carro de bomberos en busca de cubrir una emergencia, sería insensato
o incorrecto detenernos en la luz roja y así poner en riesgo a las personas que necesitan ser atendidas con
urgencia. Un mismo hecho puede ser considerado “incorrecto” no por el capricho del policía de tránsito, sino
por las circunstancias particulares de lo acontecido.
Así, los valores tienen el carácter de ser “relacionales”, forman parte de lo que llamaríamos una estructura que
vincula las personas entre sí. Una estructura no es un objeto físico, pero tampoco es una entidad puramente
ideal. Una estructura se manifiesta concretamente en un objeto, pero está conformado por la vinculación entre
sus partes. La suma de elementos no conforma el todo. Pensemos en una orquesta en la que cada uno de los
músicos integrantes de la misma tienen instrumentos y habilidades particulares, pero al ser organizados de una
determinada manera por su director, conseguirán tocar una bella sinfonía.
Pensemos en un edificio: la ubicación de los cimientos, el diseño de sus pisos, la orientación de las ventanas,
todo ello es visible en cuanto estructura. Pero la estructura de un edificio no se puede tocar. Tiene que ver con
la conformación del edificio, pero no es el edificio en sí mismo. La manera en que organizamos las piezas de ese
edificio le darán el suficiente sustento para que no se venga abajo ante el primer temblor.
Pues los valores también forman parte de una constitución relacional de la forma en que entendemos la
vida. Así, los valores podemos considerarlos como cualidades estructurales pero que son positivos para la
convivencia humana. Cualidades como el respeto, la lealtad, la igualdad, la libertad, entre otras que, al vincularse
como conjunto, favorecen la convivencia humana al interior de una sociedad o de una organización.
Otra característica clave de los valores que demuestra su carácter relacional es la polaridad. Esto quiere decir
que siempre que definimos algo como “bello”, inmediatamente estamos presuponiendo que hay cosas “feas”.
Siempre que consideramos algo como “bueno”, lo hacemos porque suponemos que hay otras cosas que son
“malas”. La existencia de un acto “honesto” me permite entender y definir qué es un acto “deshonesto”. La
polaridad es un aspecto básico de los valores.
Al definir uno se revela su contrario y, por eso mismo, es difícil determinar cuándo algo resulta una cualidad
agradable, positiva o beneficiosa para los seres humanos –tal como hemos definido los “valores”– y cuándo
resultan más bien algo perjudicial para los seres humanos, lo que comúnmente se denominan “anti-valores”.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 4: Principios y valores
Un sistema de valores se construye en una comunidad de seres humanos en un determinado tiempo y, por lo
tanto, aplica y se modifica según las circunstancias de esos grupos. Al conjunto de esos valores les podemos
llamar principios, los que nos van a permitir orientar la vida de una comunidad, organización o empresa. Estos
principios se manifiestan o se hacen realidad en una cultura particular, se plasman en una forma específica de
ser y de conducirnos, ya sea que nuestro rol corresponda al de estudiante, maestro o congresista. Sin embargo,
¿existirán valores que pudiéramos extender al ámbito de la condición humana en general? ¿Cómo podríamos
organizar un conjunto de principios que tomen en cuenta esos valores y que permita hacerlos aplicables en
cualquier espacio laboral en el que podamos desarrollarnos?
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Tema 5:
Principios básicos de trabajo
A estas alturas del módulo, es pertinente preguntarnos si es posible encontrar un conjunto de principios y
valores que puedan ser aplicables para todos los seres humanos, más allá de las particularidades culturales,
espaciales o temporales que nos enfrentemos. ¿Es posible considerar que haya algo “malo” o también “bueno”,
para todos y todas?
Desde hace poco más de setenta años, contamos con una normatividad internacional, que llamamos
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este conjunto de normas busca proteger a todos los seres
humanos de las posibles agresiones o violaciones a su condición de individuos, sin importar el Estado-nación
en el que nos encontremos. Este es el verdadero sentido de los Derechos Humanos: no es una camisa de
fuerza para restringir la soberanía de los estados, sino pretende establecer regulaciones que permitan defender
la vida de los seres humanos, su integridad física y su dignidad como personas en cualquier circunstancia.
La dignidad humana tiene que ser entendida como el reconocimiento de que los seres humanos son valiosos
por el hecho mismo de ser “seres humanos”. Más allá del color de la piel, de su edad, de su género, de su
orientación sexual, cualquier ser humano, por el hecho de ser humano es valioso. A esto le llamamos dignidad
humana moderna.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 5: Principios básicos de trabajo
Para poder construir un conjunto de principios y valores que puedan ser considerados universalmente
aceptables hemos ido desarrollando una identificación de valores que nos parezcan fundamentales. Esto, a
pesar de todo, es una “elección”. Es decir, como seres humanos elegimos privilegiar determinados valores o
determinados aspectos de lo que consideramos es la mejor forma de vivir en colectivo.
Son universales, pero no en términos de que sean absolutos o “sagrados”, sino porque los hemos seleccionado
en concordancia con distintos pueblos a lo largo del planeta como los mejores valores para poder desarrollar
una vida verdaderamente humana. Así, la construcción de una ética cívica es un esfuerzo contemporáneo para
poder identificar o seleccionar qué valores consideramos imprescindibles defender nuestra condición humana.
Los principios básicos de una ética cívica son mínimos morales. Es decir, aquella fina línea que no debemos
traspasar para vivir en una sociedad que se sustente en un trato humano para todas las personas. Sin estos
estos cuatro conjuntos de valores el trato humano y la vida humana dejan de serlo.
El primer conjunto de valores es una herencia de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y solidaridad (la
antigua fraternidad). Son valores fundamentales que destacan la libertad individual y el rechazo a considerar
que algunas personas son más valiosas que otras.
El segundo conjunto de valores son los Derechos Humanos que, como se ha dicho, establecen que los
seres humanos tienen condiciones inalienables que deben ser respetadas en cualquier circunstancia: la vida,
la integridad física y la dignidad individual. No son optativos, debe exigirse su cumplimiento en cualquier
circunstancia.
El tercer conjunto de valores que compone una ética cívica tiene que ver con lo que llamamos respeto y no
solo tolerancia. La tolerancia, si bien es un valor que puede ayudar positivamente en la convivencia, no es
suficiente. Alguien podría “tolerar” la existencia de un grupo de personas en una comunidad, pero tratarlas
como si fuesen inferiores: es el caso del famoso apartheid hacia los afrodescendientes en la Sudáfrica del siglo
XX. El respeto, por el contrario, significa aceptar que los estilos de vida y las formas de expresión de la realidad
pueden ser distintas entre los diferentes pueblos y, aun así, ser capaces de reconocer su legitimidad.
El cuarto elemento de una ética cívica es lo que llamamos el ethos dialógico. Esto tiene que ver con la resolución
de los problemas siempre a través del diálogo, de la deliberación o la conversación, y no a través de la violencia.
La imposición violenta de ciertas perspectivas de vida o puntos de vista no es aceptable en un escenario de
convivencia humana.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 5: Principios básicos de trabajo
Elegir un trabajo óptimo y favorable a nuestros intereses no es solamente un tema de buena suerte o deseo. Es
un camino para conseguir nuestra realización personal como trabajadores y trabajadoras, pero también como
personas que tienen expectativas, sueños e ideales. Para ello necesitamos no solamente empleadores que sean
capaces de respetar nuestras condiciones de trabajo de acuerdo a nuestra naturaleza de seres humanos, sino
también de una entidad que llamamos Estado, que se encuentre en permanente vigilancia para que escenarios
laborales que transgreden las condiciones humanas de las y los trabajadores no puedan ocurrir.
Ahora bien, ¿cómo es que estos derechos humanos se manifiestan concretamente en el ámbito del trabajo?
“Trabajar” no es una simple actividad que pueda ser decidida y organizada por aquellas personas que nos ofrecen
un empleo. Hay, y debería haber, siempre, regulaciones. Cualquier actividad laboral tiene que desarrollarse bajo
una lógica de protección que nos brindan los derechos humanos. La Organización Internacional del Trabajo
(OIT), una agencia perteneciente a las Naciones Unidas establece que son derechos humanos vinculados con
el trabajo los siguientes cuatro (Vega y Martínez, 2002, pp. 5-6):
La igualdad, entendida como una igualdad ante la ley y no de identidad de características, de la existencia
de “igual salario por trabajo igual”, y la prohibición de trabajo esclavo y la servidumbre. Consiste en luchar
enérgicamente contra la discriminación y desarrollar medidas efectivas que ayuden a las poblaciones que han
sido excluidas o no son privilegiadas. Es decir, se trata de brindar oportunidades laborales a todas las personas
y de todos los orígenes, sin distinción de clase, raza, género, etc.
Este componente se relaciona con la obligación del Estado de liberar a los ciudadanos de las angustias de la
vida. Esto quiere decir que el Estado es el responsable de hacer cumplir y garantizar el respeto de la ley y los
derechos que protegen a todos los ciudadanos y ciudadanas.
Si bien los estados no pueden hacerse cargo de manera exclusiva del bienestar de la ciudadanía, en el ejercicio
democrático de la autoridad y el poder, esto significa que los propios ciudadanos trabajadores podrán intervenir,
así como las organizaciones que los reúnen, con la finalidad de asegurar las mejores condiciones de trabajo.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 5: Principios básicos de trabajo
Este componente considera el trabajo libre como derecho y, a su vez, como deber. Las personas deberían
tener siempre la facultad de elegir cómo quieren trabajar, dónde quieren trabajar y bajo qué condiciones, sin
ser obligados ni ejercer sus actividades bajo condiciones de explotación laboral o semi-esclavitud. Asimismo,
el trabajo no es simplemente una opción libre de las personas, sino que también constituye un deber, en el
sentido de que supone la predisposición, organización y desarrollo de las capacidades humanas para hacer
realidad sus proyectos de vida.
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Tema 6:
Balance “vida - trabajo”
En el siglo XVIII, en la Gran Bretaña, se inició un proceso que cambiaría significativamente las características de
la civilización tal como la conocemos ahora. En esos años, muchas personas que dedicaban su vida al trabajo
agrícola, rural, manual y artesanal se trasladaron masivamente a las ciudades.
Se iniciaba lo que llamamos la Primera Revolución Industrial. Esta revolución significó una profunda modificación
en las costumbres sociales y la manera como desempeñábamos el trabajo en Occidente. Muchas personas,
ahora congregadas en grandes ciudades se incorporaron a actividades frenéticas en grandes fábricas, con
maquinarias diseñadas para ahorrar tiempo y conseguir eficiencia en la producción, el comercio y el transporte.
Si bien esto era un efecto de los avances científicos y tecnológicos de la época, también significaba la promesa
de liberación del tiempo que dedicaban las personas al trabajo.
Las décadas siguientes nos mostrarían, por el contrario, que el escenario laboral se volvería mucho más
exigente y cambiante. El rol del trabajador y la trabajadora actual se ha hecho complejo y extenso. Nos
hemos acostumbrado a un promedio de ocho horas de trabajo diario como mínimo y tratamos de combinar
nuestras exigencias personales con nuestra vida personal y familiar. Condiciones como estas pueden resultar
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 6: Balance “vida - trabajo”
contraproducentes y frustrantes; y se hace difícil enfrentarlas porque no hemos sido entrenados ni preparados
específicamente para ello.
Tabla 1
Características del escenario laboral actual
• Alta productividad
• Alto nivel de cambios
• Capacidad de procesar y aplicar información velozmente
• Exigencia de actualización permanente
• Exigencia de perfil profesional multitareas
• Inmediatez del cumplimiento de tareas
Elaboración propia
Tabla 2
Condiciones inadecuadas de trabajo contemporáneas
Elaboración propia
La combinación del escenario laboral actual y las condiciones inadecuadas de trabajo genera lo que llamamos
estrés laboral. Se trata de una sobrecarga de tensión y agotamiento que surge en contextos laborales exigentes,
afecta diversos ámbitos de la salud del ser humano (físico, mental, emocional, espiritual) y, también, afecta la
calidad del trabajo (nivel de productividad y eficacia). Todo esto redunda en un exceso de preocupación y
ansiedad producido por las actividades laborales.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 6: Balance “vida - trabajo”
Se conoce muy bien en el ámbito de la medicina que el estrés es una reacción natural en las especies animales.
Ante la presencia de un depredador, será necesario que nuestro metabolismo se acelere y produzca reacciones
energéticas que nos liberen del apuro. Una descarga repentina que sustancias químicas temporales hasta
que el peligro se haya alejado. Pero, ¿qué ocurre cuando esas descargas temporales se mantienen constantes
durante una, dos, cuatro o seis horas? Nuestro sistema fisiológico se ve claramente afectado y nuestra salud
desmejora paulatinamente.
El estrés laboral tiene consecuencias que, a veces, no resultan tan visibles aunque se encuentran frente a
nuestros ojos: agotamiento, consumo de comida rápida, respiración superficial, tensión corporal constante, falta
de descanso apropiado, malhumor y, por supuesto, enfermedades. Precisamente, muchas de las enfermedades
predominantes en la actualidad están vinculadas a niveles altos de estrés. Se trata de las manifestaciones físicas
de este fenómeno: contracturas musculares, migrañas, gastritis, presión alta, falta de apetito o apetito excesivo,
alergias en la piel, artritis, asma, cardiopatía, colesterol alto, insomnio, adicciones, entre otras.
Pero el estrés laboral también repercute en la vida de una persona por sus manifestaciones emocionales. En
principio, genera insatisfacción, desmotivación, retraimiento, falta de concentración y compromiso, alto nivel
de tardanza y ausentismo laboral (“burn-out”). En segundo término, produce descontrol emocional (ansiedad,
agresividad, irritabilidad, envidia, rabia, ganas de llorar, impaciencia, intolerancia). Asimismo, genera inseguridad,
desvalorización personal, excesiva autocrítica, culpa, depresión, entre otras afectaciones. Finalmente, se
manifiesta en nosotros a través de conductas obsesivas y fóbicas (sobreexigencia, pensamientos repetitivos,
aceleración, rechinar dientes, comerse las uñas), así como otras expresiones que podemos ver frecuentemente
en adultos trabajadores y trabajadoras.
La respuesta y solución a las altas cargas y exigencias laborales no se encuentran únicamente en la natural
expectativa de transformación de las condiciones sociales y económicas externas que nos afectan. La mayoría
de ellas, por cierto, no se encuentran en control del ciudadano y ciudadana promedio y, por lo tanto, no las
podemos modificar. Resulta sensato, por tanto, atender a lo que llamamos el balance vida - trabajo. Consiste
en encontrar un equilibrio significativo y confortable entre la esfera laboral (el trabajo) y la esfera personal
(familia, amigos, salud, diversión, etc.) en la vida de un individuo. Esta no es una condición puramente externa
que escapa a nuestro control: somos nosotros mismos quienes podemos regular este balance, administrando
conveniente y, conscientemente, nuestros tiempos y distribución de tareas.
• Tomar control del propio bienestar: Esto quiere decir que tenemos que reafirmarnos en la idea que
somos “agentes” de nuestra propia vida, y no meros seres pasivos que responden mecánicamente a
lo que nos ocurre: “todos tenemos nociones distintas de que está bien y mal en nuestras vidas y si no
tenemos claro quienes queremos ser, tu empresa será quien te lo diga” (Villacis, s/f).
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Tema 6: Balance “vida - trabajo”
• Crear listas de actividades diarias: Es un recurso para poner en evidencia el balance o desbalance
en el que nos encontramos. La lista debería incluir las actividades que realizamos en un día completo,
teniendo en cuenta las 24 horas. Puede hacerse un registro varios días seguidos y luego evaluar si
estamos conformes o no con el tiempo dedicado al trabajo y aquél destinado para nuestra vida personal,
• Buscar un equilibrio lógico de nuestras dimensiones de vida: Lo ideal es que las distintas dimensiones
de nuestra persona puedan mantenerse sanas y activas: lo corporal, lo intelectual, lo emocional e,
incluso, lo espiritual. Ese equilibrio puede ser un paso para una armonía constante en nuestras vidas:
Pero más allá de recomendaciones precisas y específicas, alcanzar el equilibrio entre la vida personal y las
responsabilidades laborales requiere tener presentes prácticas muy sencillas que nos demandan una actitud
despierta y consciente en el día a día:
Curiosamente, el último punto nos vuelve a colocar en el escenario de las elecciones, de las tomas de decisiones.
Ese fue nuestro punto de partida y, también es el punto final de nuestro módulo. No podemos escapar a tomar
decisiones sobre nuestro trabajo, ni sobre nuestra vida personal. Nos hacemos verdaderamente humanos
cuando ejercemos esa cualidad única que llamamos libertad, porque nos permite formarnos y crecer para
desplegar todas nuestras potencialidades. Pero esas decisiones demandan nuestra conciencia constante para
recuperar y mantener el propio bienestar y el de quienes nos rodean.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Glosario
Glosario
Agente
Persona que tiene poder para producir un efecto, o ser causa activa de algo, en ejercicio de su libertad.
Armonía
Equilibrio, proporción y correspondencia adecuada entre las diferentes cosas de un conjunto, incluidos los
individuos.
“Burn-out”
Síndrome de “estar quemado” laboralmente. Es un proceso progresivo que implica cambios psicológicos que
varían en intensidad, desde el descontento y la irritabilidad hasta los estallidos emocionales, y afectan a los
sistemas físicos y psíquicos fundamentales para la supervivencia del individuo.
Carácter
Conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia de una cosa o la manera de
pensar y actuar de una persona o una colectividad, y por los que se distingue de las demás.
Código de ética
Es un conjunto de normas de conducta profesional respaldadas por principios que se sostienen en una
disciplina específica. Es de carácter no exhaustivo, ya que no se puede abarcar todas las conductas humanas y
deja un margen razonable de interpretación.
Conflicto de interés
Es un conflicto que se produce cuando una persona se encuentra en una posición de confianza con respecto
a otra persona (o institución), en la que se requiere que la primera emita un juicio en favor de la segunda (o la
institución).
Cualidad
Rasgo, componente permanente, diferenciado, peculiar y distintivo de la naturaleza o la esencia de una persona
o cosa que contribuye, junto con otros, a que alguien o algo sea lo que es y como es.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Glosario
Derechos Humanos
Son derechos universales inherentes a todas las personas, con independencia de la nacionalidad, género,
origen étnico o nacional, color, religión, idioma o cualquier otra condición.
Dignidad humana
Es el reconocimiento de que el valor de los individuos descansa únicamente en su condición y rasgos humanos,
independientemente de su posición social, origen o filiación.
Estrés
Se trata de un sistema de alerta biológico, consistente en un sistema de reacciones fisiológicas que prepara al
organismo para la acción y es crucial para la supervivencia de los mamíferos en condiciones naturales.
Estrés laboral
Sobrecarga de tensión y agotamiento que surge en contextos laborales exigentes, y afecta diversos ámbitos de
la salud del ser humano, así como la calidad de su trabajo.
Estructura
Conjunto de relaciones que mantienen entre sí las partes de un todo. Se entiende también como el modo de
estar organizadas u ordenadas las partes de un todo.
Ética
Es una disciplina filosófica cuyo objeto es la moral y su fundamentación se genera a partir de las morales
existentes.
Ética cívica
Se trata de un conjunto de principios éticos que tiene como contenido a los Derechos Humanos de la primera,
segunda y tercera generación logrados a lo largo de su desarrollo histórico, y un conjunto de valores universales
que sostienen estos derechos como son la libertad, la igualdad, la tolerancia, el diálogo, la solidaridad.
Igualdad
Consiste en el reconocimiento de que todos los individuos tienen los mismos derechos y deberes, sin diferencias
de nacimiento, estatus ni prestigio. Supone la supresión de los privilegios entre clases sociales.
Imparcialidad
Consiste en el reconocimiento que el bienestar de las otras personas es tan importante como el propio.
Integridad
Esfuerzo constante de actuar de manera coherente con las responsabilidades oficiales, las responsabilidades
profesionales y las responsabilidades morales que tiene un individuo.
Libertad
Es la facultad natural que tiene el ser humano para obrar de una manera o de otra, y también de no obrar.
Consiste en elegir dentro de lo posible, pues libertad no significa omnipotencia.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Glosario
Mínimos morales
Consiste en el reconocimiento de la existencia de una base de valores compartidos por los distintos ideales
de perfección y felicidad que se generan en las distintas comunidades culturales, y que aseguran el bienestar
humano.
Momentos de la verdad
Son situaciones –casi siempre inesperadas – en las que debemos tomar decisiones cuyas repercusiones
afectarán sensiblemente el futuro propio o ajeno.
Moral
Es el conjunto de comportamientos y normas que consideramos válidos, correctos, ideales en una sociedad
y que, por tanto, deben regular el comportamiento humano. Forma parte del vivir de las personas, sean o no
especialistas en ética.
Polaridad
Es un elemento fundamental de los valores, ya que al definir uno se revela su contrario, lo que hace difícil
determinar cuándo algo resulta una cualidad agradable, positiva o beneficiosa para los seres humanos.
Principios
Es un sistema de valores que se construye en una comunidad de seres humanos en un determinado tiempo y,
por lo tanto, aplica y se modifica según las circunstancias de esos grupos.
Responsabilidad
Consiste en la carga formal que pesa sobre cualquier acción que realizamos. Es decir, supone asumir las
consecuencias de las decisiones que hemos tomado y los actos que hemos realizado.
Responsabilidad moral
Se enfoca hacia la preocupación por las demás personas (usuarios, clientes o colegas) y los seres humanos en
general, al margen de las responsabilidades que se tienen con la empresa a la que se pertenece o a la disciplina
en la que se han formado.
Responsabilidad oficial
Se refiere a los compromisos, valores y expectativas que tiene la empresa o el centro de labores respecto del o
la profesional que está trabajando para ellos.
Responsabilidad profesional
Se relaciona con los compromisos y estándares éticos que se espera de los y las profesionales que pertenecen
a una disciplina particular (p.ej.: los códigos de ética de los ingenieros, de los abogados o de los médicos).
Valores
Son cualidades estructurales-relacionales que favorecen la convivencia humana al interior de una sociedad o
de una organización.
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Módulo 4. Buenas prácticas de trabajo
Bibliografía y webgrafía
Bibliografía y webgrafía
• Cortina, A. (2001). Semblanza de la ética cívica. En: A. Cortina, Alianza y contrato (pp. 133–144). Editorial
Trotta.
• Martínez, S. (2000). Ética de científicos y tecnólogos. En: V. Camps, A. Ibarra, J.A. López Cerezo, L. Olivé, S.
Martínez y A. Velasco (Eds.), Cuestiones éticas de la ciencia y la tecnología en el siglo XXI (pp. 329–358).
Editorial del País Vasco.
• Vega, M.L. y D. Martínez (2002). Los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Su valor, su
viabilidad, su incidencia y su importancia como elementos de progreso económico y de justicia social.
Organización Internacional del Trabajo (OIT).
• Villacís, P. (s.f.). El equilibrio vida-trabajo: ¿qué es y cómo alcanzarlo? Blog Evaluar. https://blogs.evaluar.
com/el-equilibrio-vida-trabajo-que-es-y-como-alcanzarlo
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Links de interés
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