NOVENA
para honrar a la
BENDITISIMA VIRGEN MARIA
MADRE DE DIOS
en los misterios de su
GLORIOSA PURIFICACION Y
PRESENTACION
DEL
NIÑO JESUS EN EL TEMPLO
ESCRITA POR MATEO ALCARAZ.
LEON. --- 1905
TIPOGRAFIA DE JESUS RODRIGUEZ E
HIJO.
ILMO. SEÑOR:
María Dolores Condey ante V. S. Ilma. respetuosamente comparezco y
expongo: que deseando mi hermano el Presbítero Justo condey, imprimir una
Novena para
honrar el misterio de la Purificación de María Santísima Madre de Dios,
suplico a V. S. Ilma. a nombre del mencionado Presbítero, se digne conceder
su superior li-
cencia para la impresión de que he hecho mérito, previa la censura del
manuscrito que acompaño.
Por tanto: A V. S. Ilma. reitero mi solicitud, pidiendo se digne proveer de
conformidad en lo que recibiré merced y gracia. ___León, marzo 30 de 1891.
Ilmo. Señor:
DOLORES CONDEY Y E.
_________
León, Abril 1o de 1891. ---Pase al Sr. Presbítero D. Miguel Maria Arizmendi
y Herrera para su censura.
El Ilmo. Sr. Obispo así lo decretó y firmó. ---M. F.---
El OBISPO, ---Mateo Alcaraz, oficial mayor.
ILMO. SEÑOR:
En cumplimiento del superior decreto de V. S. Ilma. del primero del presente
mes, he leído con toda atención la << María Madre de Dios, en los misterios
de su gloriosa
Purificación y Presentación del Niño Jesús en el templo>> que, desea
imprimir el Sr. Pbro. D. Justo Condey, y no encontrando nada en ella que se
oponga a nuestra Santa fé y sanos principios de la moral, y sí mucho que
pueda servir a los fieles para fomentar su devoción a la Santísima Virgen
María y estimularlos a la práctica de las virtudes de que nos dió ejemplos
admirables la misma Santísima Señora en los sublimes misterios que se trata
de honrar, soy de parecer, salvo siempre el más seguro é
ilustrado de S. S. Ilma, que puede concederse la impre
sión que se solicita.
Dios Ntro. Señor guarde a V. S. Ilma. muchos años---
León, abril 12 de 1891. ---Miguel M. Arizmendi y He-
rrera.
__________
León, abril 14 de 1891. ___Visto el anterior dictámen:
concedemos nuestra licencia para que se imprima la No-
vena a que se refiere: con la calidad de que no vea la luz
pública, sin que préviamente sea cotejado el impreso con
el original por el mismo Señor Censor. ---El Ilmo. Sr.
Obispo así lo decretó, mandó y firmó. ---M. F. ---EL OBIS-
PO. ---Por mandato de S. S. Ilma. ---Eigenio Olaez.
__________
Gobierno eclesiástico de León.
León, 17 de enero de 1905.
Damos nuestra licencia para que se reimprima la no-
vena para honrar a la Benditísima Virgen María Madre
de Dios en los misterios de su Gloriosa Purificación y
Presentación del Niño Jesús en el Templo y concede-
mos a nuestros diocesanos cincuenta dias de indulgencia
por el rezo de cada uno de los dias que componen la mis-
ma novena. El Ilmo. Sr. Obispo lo decretó y firmó. ---M.
F. ---Leopoldo, Obispo de León. ---Angel Martínez, Srio.
ACTO DE CONTRICION
¡Dulcísimo Jesús Salvador nuestro! La enormidad y multitud de
nuestros pecados debieran alejarnos de Vos, como indignos de
parecer en vuestra presencia; pero ¿á donde hemos de ir que no nos
halléis culpables? Vos ciertamente habéis contado todos nuestros
pasos (I) y sabéis cuántas son nuestras iniquidades: nada de lo que
hay en nuestro corazón puede ocultarse a vuestros divinos ojos; mas
por grande que sea nuestra malicia, no puede ser mayor que vuestra
misericordia. Vos nos llamáis para que nos convirtamos, y en virtud
de este llamamiento, venimos a Vos arrepentidos. Os invocamos
llenos de confianza para que nos perdonéis: esperamos en vuestra
mirada salvadora, y nuestras almas serán vivificadas. Perdonadnos y
reconciliadnos con Vos. Concedednos, que, invocando a María
Santísima en el misterio de su Purificación, por su medio
consigamos la gracia de
nuestra justificación. Amén.
Oración para todos los días.
¡Bendita Madre de Jesús, Virgen María, que siendo más pura que la
luz, ¡os sujetasteis a una ley que solo podía obligar a las mujeres
manchadas! Nosotros os bendecimos cuando dirigís vuestros pasos
al templo llevando con Vos al Salvador del mundo. Delante de Dios
os presentáis <<momento angélico>> (2) en donde el Sol divino
resplandeció; mas delante de los hombres aparecéis como una de
tantas mujeres para darnos lecciones de la más profunda humildad.
que en Vos se vio el ornamento de toda hermosura y decoro, el
colmo de toda bondad y virtud, la delicia de toda dulzura y suavidad,
el tesoro de toda limpieza y puri-
1. Job.
2. S. Buenav, in Spec, lect. XIII
1
dad,>> (I) y ¿os habéis sujetado a la ley de la purificación? ¡oh!
¡Cuánto habéis sido agradable a Dios por vuestra humildad, a los
ángeles por vuestra virginidad, a los hombres por vuestra
fecundidad!>> [2] ¡Cuán elevada en vuestra humildad! Por tanto, os
pedimos que vuestra humildad abata nuestro orgullo; vuestra
virginidad refrene nuestras pasiones, vuestra maternidad divina
forme en nuestras almas a Jesucristo, para que, amándolo en esta
vida con todo nuestro corazón, merezcamos gozarlo en el cielo, por
vuestro medio, como el único centro de nuestra eterna felicidad.
Amén.
DIA PRIMERO
LECCION.
Cuarenta días después de la Natividad del Salvador, la Santa Iglesia
nos convoca para que adoremos al Niño Jesús, ya no recién nacido
en la gruta de Belem, sino presentado en el templo de Jerusalén
como la víctima más agradable a Dios. En la fiesta del día 2 de
febrero, la Santa Iglesia propone a nuestra consideración tres
misterios que son: La Purificación de la Virgen María, la
Presentación de Jesús en el templo, y el encuentro con el Niño
Salvador de los ancianos Ana y Simeón. ¡Cuántas verdades nos
enseña nuestra buena Madre, en la contemplación de tan sublimes
misterios! Aquí veremos que aquella Virgen ante cuya hermosura, el
ángel absorto la colmó de elogios y de alabanzas, es el Solio excelso
y elevado sobre el cual va sentado el Señor: contemplaremos en
María el portento de los portentos, el misterio del cielo y de la tierra,
el estupendo milagro de la gracia; [3] veremos que esta
Virgen graciosa a un mismo tiempo madre, se confunde con el
1. Idiota.
2. Idiota.
3. S. Epif. de Laud, V.
2
común de las mujeres, se confiesa la esclava del Señor y se humilla
profundamente, no obstante <dos los primores de la naturaleza y de
la gracia y toda la grandeza de su más alto destino.>>
En estos misterios descubriremos la caridad infinita conque el Niño
Jesús se ofrece al Eterno Padre como víctima de propiciación por
nuestros pecados. Veremos, por fin, a los justos llenos de gozo,
porque han visto al Salvador del mundo. Recojámonos dentro de
nosotros mismos, para que, contemplando en estos días, misterios
tan saludables, procuremos sacar un fruto digno de la piedad
cristiana. Acompañemos en espíritu a los amables peregrinos José y
María, la cual lleva en sus brazos a su tiernecito Niño Jesús nuestra
vida y salud. ¡Cuán grande nos parece esta Virgen bendita,
sometiéndose a una ley que no le comprende! ¡Cuán bueno se nos
muestra Jesús, ansiando por obrar nuestra salvación! ¡Y cuán
piadoso José, que coopera de una manera tan activa, para nuestro
remedio, yendo a la cabeza de esta Sagrada familia!
Tres Ave Marías en la forma siguiente:
Dios te salve, María santísima Hija de Dios padre,
Virgen purísima antes del parto,
Ave María.
Del Altísimo en la mente
¡Oh Virgen inmaculada!
Tu alma, existió siempre pura,
Hermosísima y sin mancha.
Como a Hija predilecta
Te adornó con toda gracia,
Para que fueses del cielo
3
Reina excelsa y soberana.
Por tal gloria y preeminencia
La celeste Sion te alaba,
Y te bendice diciendo:
(Todos) Que eres Santa, Santa, Santa,
Dios te salve, María santísima, madre de Dios Hijo,
Virgen purísima en el parto.
Ave María.
Para Madre de Dios Hijo
Abeterno destinada
¿Qué virtud no te convino?
¿Qué decoro no te exalta?
El Verbo eterno del Padre,
El que en tu seno se encarna,
Hizo que fueras a un tiempo
Virgen pura, Madre intacta.
Y anonadada confiesas
Que eres tú de Dios la esclava
Por tanta humildad decimos:
(Todos) Que eres Santa, Santa, Santa.
Dios te salve María santísima Esposa de Dios Espíritu
Santo, Virgen purísima después del parto.
Ave María.
El Espíritu divino
Que para esposa te llama,
Aumenta más y embellece
4
El ornato de tus gracias.
En tu alma pura y bendita
Todos sus dones derrama,
Y el trono así del Excelso
Amantísimo prepara.
¡Oh Reina cándida y pía,
¡Nuestra más dulce esperanza!
Con cuánto gozo decimos:
[Todos] Que eres Santa, Santa, Santa.
Dios te salve, María santísima, Templo y Sagrario de
la beatísima Trinidad, Virgen concebida sin pecado original.
Gloria......
Oración para el día primero.
¡Oh María! cuanto más habéis querido ocultaros y con-
fundiros con las hijas de Adán, tanto más resplandecéis
ahora en el cielo por vuestra pureza y humildad. en la
tierra os confesasteis la esclava del Señor, y en el cielo
poseéis para siempre el imperio de todas las criaturas.
¡Oh Virgen bendita! Alcanzadnos de Dios el dominio
perfecto sobre nuestras pasiones, para reinar con Vos en
la gloria. Amén.
Gozos y oración final.
5
DIA SEGUNDO.
LECCION.
Dijo Dios a Moisés: "Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer
pariere varón, será inmunda cuarenta días, no tocará ninguna cosa
santa, ni entrará en el Santuario hasta que sean cumplidos los días de
su purificación. Más si pariere hembra sea impura ochenta días, Y
luego que fueren cumplidos los días de su purificación, por hijo o
por hija, llevará a la entrada del tabernáculo un cordero de un año, y
un pichón o una tórtola" (1) El cordero era ofrecido por el Sacerdote
en holocausto, en reconocimiento del Supremo dominio de Dios y
en acción de gracias por el feliz alumbramiento de la madre. El
pichón o la tórtola se ofrecía por el pecado; y con este doble
sacrificio, la mujer quedaba purificada de su impureza legal, y
recuperaba sus primitivos derechos (2) He aquí la ley que obligaba
de las mujeres hebreas, como sujetas a la corrupción y al pecado,
Pero María que fue bendita entre las mujeres, porque fue bendito el
fruto de su vientre. María a quién ni la virginidad impidió el parto,
ni el parto impidió su virginidad: María, que, con el alumbramiento
del Hijo de Dios, quedó más pura y resplandeciente, y su virginidad
se hizo más inviolable: María, que semejante a un palacio magnífico
fabricado de oro puro, llevó en su seno de pureza al autor de toda
santidad, siendo el santuario vivo de la Divinidad: ¿cómo pudo ser
privada de tocar las cosas santas, ni de entrar en el santuario?
¿Cómo pudo ser comprendida en la ley de la purificación? María,
sin embargo, se sujetó a esta ley para enseñarnos a obedecer los
mandatos de Dios; para imitar en la humildad a su Santísimo hijo,
que, siendo el legislador, se sujetó a la ley de la circuncisión; y para
1. Lev. XII
2. Cateco. de Perseva. Fiesta de la Purificación.
6
evitar el escándalo que se hubiera seguido, si se hubiera
singularizado en este particular. Así, María ocultó su dignidad de
Madre de Dios con todos sus privilegios, como Jesús ocultó su
divinidad bajo su sacrosanta humanidad.
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día segundo.
¡Oh Virgen hermosísima! vuestra profunda humildad nos enseña a
sujetarnos a la ley de la purificación, por medio del Sacramento de
la penitencia. Concedednos, por tanto, que, arrepentidos y contritos
delante de Dios, confesemos a su ministro todos nuestros pecados,
para que recibiendo la absolución que nos dé en nombre de
Jesucristo, obtengamos la purificación de nuestras almas y nos
sujetemos a la debida satisfacción por nuestros pecados. Amén.
Gozos y oración final…
7
DIA TERCERO.
LECCION.
<< Si la mujer no tuviere con qué comprar un cordero, dijo Dios a
Moisés, ofrecerá dos tórtolas o dos pichones, una para el holocausto,
y el otro por el pecado; y el Sacerdote hará oración por ella, y de
esta manera será purificada. >> (I) La humildísima Virgen María
descendiente de David, se presentó en el templo llevando consigo la
ofrenda de los pobres. Madre del Rey del cielo y dueño del universo,
no le habría faltado quién le donara un cordero para su ofrenda, así
como a su Dios Niño los reyes de Oriente le ofrecieron las riquezas
de la Arabia; pero María solo llevó consigo dos palomas, para imitar
en la pobreza a su Santísimo Hijo que nació entre las pajas de un
pesebre y que había de morir sobre la dura cama de una cruz.
La Virgen excelsa se presenta con su pobre ofrenda como la persona
más humilde del pueblo; pero bajo esta humildad se oculta la mayor
grandeza que, después de Dios, puede admirarse. Porque, como dice
San Gerónimo: << ¿Quién más esplendente que María, la cual eligió
el Esplendor de la gloria del Padre? ¿Quién fue más casta que
María, que engendró el cuerpo de Cristo sin el contagio de
cuerpo?>> (2) Y sin embargo, María no fija su atención
en la plenitud de su gracia, ni en su dignidad de Madre de Dios, ni
en su pureza virginal. Su conducta corresponde a la contestación que
dio al ángel, diciendo: << he aquí la esclava del Señor. >> << Nada
se atribuye de méritos, dice San Ildefonso; nada se alaba en si
misma solamente busca y desea lo que es de Dios:
1. Lev. XII.
2. Ep. 10 de Assump. B. M.
8
y por lo mismo, toda se regocija en Dios, toda se goza y se alegra en
Dios, y solo se atribuye la humildad de la esclava. >> (I) Ni el
manto de púrpura, ni las sandalias doradas, ni el perfume de la
vanidad tienen lugar en el corazón de María; porque su corazón está
solo lleno de Dios; porque todo su deseo se dirige a Dios como al
verdadero tesoro de su prosperidad y riqueza. Ve pobre a su Jesús;
humilde y oculto a su Dios Niño, y en imitarle cifra su mayor gloria
y felicidad.
¡Oh! ¡Cómo María, amando la pobreza, acredita más y más su
humildad admirable! Ella presenta su pobre ofrenda y cumple así
con la ley de la purificación.
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día tercero.
¡Oh María! Vos presentáis en vuestra ofrenda dos humildes
palomas, símbolo de vuestro candor y sencillez; y no presentáis un
cordero porque con Vos lleváis al Cordero sin mancilla que quita los
pecados del mundo. ¿Qué mayor adorno podéis llevar que vuestra
inocencia y castidad, y qué mayor riqueza puede darse que ser Vos
la Madre de Jesús? Concedednos que seamos pobres de espíritu, y
que poniendo en Dios nuestra esperanza, consigamos por vuestros
medios, nuestra salvación. Amen.
Gozos y oración final…
9
DIA CUARTO.
LECCION.
El segundo misterio que la Santa Iglesia celebra en la fiesta del 2 de
febrero, es la Presentación del Niño Jesús en el templo.
<<conságrame todo primogénito, dijo Dios a Moisés, tanto de
hombres como de animales, porque mías son todas las cosas. Y
cuando te preguntare tu hijo el día de mañana diciendo; ¿Qué
significa esto? le responderás; Con mano fuerte nos sacó el Señor de
la tierra de Egipto de la casa de la esclavitud. Porque habiéndose
endurecido Faraón, y no queriendo dejarnos ir, mató el Señor a todo
primogénito de la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre
hasta el primogénito de las bestias; por esto sacrificó del sexo
masculino al Señor todos los primogénitos e las bestias, y rescató
todos los primogénitos de mis hijos. >> (I) En memoria del
acontecimiento a que esta ley se refiere, María lleva al templo a su
Santísimo Hijo. ¡Cuán hermosa se ve esta Virgen esclarecida
llevando en sus brazos al salvador del mundo! ¿Y quién, al verla, no
prorrumpe en cánticos de alabanza, diciéndole con el ángel: el Señor
es contigo? "El Señor es con María, dice S. Buenaventura, como el
Sol con la aurora que lo previene, como la flor con la vara que lo
produce, como el rey con la reina que viene a él. Porque el sol más
resplandeciente que todos los luminares, la Flor más preciosa que
todas las flores, el Rey mas glorioso que todos los reyes es
Jesucristo Señor nuestro. Y la Aurora que previene a este Sol con su
clarísima irradiación, la Vara que produce esta Flor con su emisión
admirabilísima, la Reina que viene a este Rey en solemnísima
procesión es la benditísima Virgen María. [2] ¡Cuán hermosa se ve
1. Exod. c. XIII
2. In Spec. Lect. XIII
10
¡María llevando consigo a Jesús! María entra al templo con su
santísimo Hijo: lo ofrece al Señor por manso del sacerdote: paga su
rescate, y luego lo recibe como un depósito sagrado que cuidará con
todo esmero, para entregarlo al Eterno Padre, cuando se llegue el
tiempo de la redención del género humano.
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día cuarto.
¡Oh María! El Señor está con Vos, premiando vuestra humildad,
coronando vuestra virginidad, exaltando a vuestros devotos y
confundiendo a vuestros enemigos. El Niño Jesús va en vuestros
brazos, anunciándonos un día feliz, como el lucero de la mañana
entre los fulgores del alba. ¡Oh Jesús! ¡Oh María! Disipad nuestras
tinieblas, sanad nuestras enfermedades, ahuyentad a nuestros
enemigos y concedednos la entrada en el reino de los cielos. Amén.
Gozos y oración final…
11
DIA QUINTO
LECCION.
¡Cuán imponderable es el beneficio que María Santísima nos hizo,
presentando en el templo a su divino hijo y cuánto debemos a
nuestro buen Jesús que se ofreció a Dios para nuestro bien! El Hijo
de Dios, al ser presentado en el templo, quiso darnos ejemplo de
humildad, de obediencia y de piedad: ¿quiso renovar de un modo
solemne, la oblación que a su Eterno Padre había hecho desde el
momento de su Encarnación? quiso ofrecer a Dios todos los
tormentos de su pasión que desde aquel momento aceptó para
redimirnos de la esclavitud del demonio. Y Dios aceptó este
sacrificio como el único capaz de desarmar su justicia irritada por
nuestros pecados.
A este fin el divino Niño fue presentado en el templo por manos de
María su augusta Madre, que, en esta vez, según San Epifanio, hizo
veces de sacerdote, ofreciendo a Dios el sacrificio más heroico para
su corazón: a este fin la Madre Virgen dio por Jesús el precio del
rescate que determinaba la ley, no obstante que el Hijo de Dios
estaba dispensado de rescatarse a sí mismo.
María nos ha presentado a Jesucristo para que, "creyendo en él
seamos justificado por la fe" [I] para que, siendo de Cristo,
"crucifiquemos nuestra propia carne con sus vicios y
concupiscencias" [I]; y para que, lejos de nosotros la fetidez del
pecado y la corrupción de los vicios, seamos para Dios "buen olor de
Jesucristo" [2] ¿Puede darse mayor don que el que María nos ha
hecho, dándonos a su Santísimo Hijo en su presentación?
Alegraos, hijos carísimos, puede decirnos esta Madre benigna; por
I. Ad. Gal. VI-16
12
que, habiendo ofrecido por vosotros a mi Hijo Jesús, no me queda ya
más que daros, ni en la tierra ni en el cielo. Alegraos sí, porque con
Jesús todo es vuestro. Y vosotros sois de Cristo y cristo de Dios. (3)
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día quinto.
¡Oh María! siempre habéis sido el amparo universal de la santa
Iglesia y nuestro consuelo en la vida. Vos habéis escuchado nuestros
clamores, habéis curado nuestras enfermedades y os habéis
esmerado en protegernos. ¿Y cuál ha sido el objeto de vuestra
maternal solicitud, sino que Jesucristo reine en nuestros corazones?
¡Oh dulce Madre nuestra! ¿Cómo expresaremos nuestra gratitud a
vuestros beneficios? Queremos servir a nuestro Dios y vuestro hijo
amadísimo; queremos mudar de vida y hacer penitencia por nuestros
pecados. Convertidnos a Dios: sostened nuestros propósitos y
alcanzadnos el don de la perseverancia final. Amén.
Gozos y oración final…
13
DIA SEXTO.
LECCION.
"El tercer misterio que nos recuerda la Santa Iglesia el día 2 de
febrero, es el encuentro del anciano Simeón y de a profetisa Ana con
Jesús y sus padres en el Templo. María había consumado su
sacrificio, pues que había dicho a Dios: os ofrezco mi Hijo, el que es
también Hijo vuestro. Al ir a bajar las gradas del templo para
emprender otra vez el camino de Nazaret, le sale al encuentro un
anciano, Simeón el Justo que esperaba y deseaba ardientemente la
venida del Redentor de Israel y Ea quien Dios había prometido no
sacarle del mundo sin haberle mostrado al Deseado de las naciones.
Simeón tomó en sus brazos al divino Niño, le bendijo, y
devolviéndolo enseguida a su Madre, entonó este hermoso cántico:
Ahora, Señor, puedes despedir a tu siervo. Moriré en paz, según tu
palabra, porque mis ojos han visto t Salvador, el Salvador que has
preparado ante la faz de todos los pueblos para que sea su lumbre y
la gloria de tu pueblo Israel."
"Dinos ¡oh María! ¿Cuáles fueron los sentimientos de tu corazón
maternal al oír las bendiciones y las magníficas profecías del santo
anciano? Tierna madre, tus alegrías serán muy poco duraderas
Simeón prosigue de esta suerte: Este Niño ha venido para salvación
y para ruina de muchos de Israel; y para señal a la que se hará
contradicción, Y una espada de dolor traspasará ¡oh María! tu alma,
para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones.
(I) La santidad y grandeza del Salvador, sus humillaciones en el
Huerto de los Olivos, en Jerusalén, en la vía dolorosa y en el
1. Id. V. 24.
2. 2 Cor. II 15.
3. I Cor. III 22 y 23 .
14
calvario; he aquí los puntos de vista que han quedado
profundamente impresos en el inocente Corazón de María. Que esta
santa Madre imprima en nuestras almas la bondad de nuestro divino
Salvador y sus humillaciones, para que, siendo compañeros de su
pasión, lo seamos también en su gloria.
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día sexto.
Fue grande vuestro gozo ¡oh María! al oír las alabanzas que el
Santo anciano Simeón dirigió Ea vuestro Hijo bendito; pero ¿cuál
fue vuestro sentimiento al oír de boca del mismo anciano, que una
espada de dolor traspasaría vuestra alma dulcísima? La pasión y la
muerte de vuestro santísimo Hijo, ha venido a amargar los días más
felices de vuestra vida. Nosotros, por tanto, deseamos desde ahora
estar con Vos junto a la cruz, y asociarnos a vuestro llanto. Grabad
en nosotros la muerte de Jesús y sus preciosas llagas, para que,
arrepentidos de nuestros pecados, logremos el fruto de nuestra
redención y de vuestras lágrimas. Amén.
Gozos y oración final….
I. Cateco. de Perseva.
15
DIA SEPTIMO
LECCION.
"María llena de resignación, había recibido a su Hijo en los brazos,
e iba a retirarse, cuando una santa mujer vino también a proclamar
las grandezas de Jesús. Había entonces en Jerusalén una profetisa
llamada Ana, hija de Phanuel, mujer ya anciana y viuda, que solo
había vivido siete años con su marido. Esta verdadera Israelita
pasaba la vida en el templo orando, ayunando y haciendo buenas
obras. El Espíritu de Dios estaba en ella. En cuanto hubo oído el
cántico de Simeón, se puso también a alabar al Señor y hablar de
Jesús a todos los que esperaban la salvación y redención de Israel.
(I)
Felices ancianos Ana y Simeón que, viendo al Salvador del mundo,
proclamaron sus bendiciones y alabanzas. Nosotros también
tendremos esta dicha, si dirigiéndonos al templo ingresamos a su
sagrado recinto, para contemplar allí a Jesús y a María bajo el
cuidado paternal de José.
Allí veremos al Deseado de las naciones, al Salvador del mundo,
cuya presencia llena de júbilo nuestro corazón porque es más suave
y dulce que la miel y el panal: Veremos a Jesús; y conoceremos que
estar con Jesús es un paraíso; que estar sin Jesús es un infierno.
Veremos a María, la dulce madre del Redentor: la contemplaremos
bendita entre las mujeres: bendita por la plenitud de la gracia que
encontró: bendita por la excelsitud de la persona que engendró:
bendita por la magnitud de la gloria que percibió. (2)
Veremos a José, el varón justo y escogido por Dios, para confiar a
su cuidado el sublime depósito de Jesús y
1. Cateco. de Perseva.
2 S. Buenav. in Spec. lect. XII.
16
de María. Le contemplaremos todo arrobado en los misterios de
nuestra redención, y profundamente humillado por confesarse
indigno de que Jesús y María estén sujetos a su dominio.
Allí, por fin, gozaremos de la presencia de Jesús, María y José:
alabaremos sus perfecciones, y hallaremos en esta sagrada familia el
consuelo de nuestras penas y nuestra salvación.
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día séptimo.
Dulcísimo Jesús Salvador nuestro: amabilísima María, nuestra
esperanza, después de Dios: ¡santísimo Patriarca Señor San José,
nuestro abogado y Protector! En este día venimos a Vosotros para
contemplar vuestra grandeza y alabaros; para recordar vuestra
bondad y pediros vuestras bendiciones; para ponernos bajo vuestro
amparo, y esperarlo todo de vosotros. ¡Oh José! protegednos ahora y
en la hora de nuestra muerte. Amen.
Gozos y oración final…
17
DIA OCTAVO.
LECCION.
<< La ceremonia de la purificación, como de rito judaico, quedó
abolida desde la promulgación del Evangelio; pero las madres
cristianas, al salir de casa por primera vez, después de su
alumbramiento, han querido imitar a la Santísima Virgen que
voluntariamente se sometió a una ley que no le concernía; y por lo
mismo, lo primero que hacen estas madres felices, es dirigirse al
templo a recibir las bendiciones del sacerdote y a manifestar a Dios
su reconocimiento por el beneficio recibido. Nada más justo que su
primera visita sea a la casa de Dios. >>
<< Al llegar allí, la madre cristiana, debe dar gracias a Dios por su
feliz alumbramiento, pidiendo la bendición para sí y para su hijo:
debe pedir los auxilios necesarios para educar en la virtud a la
criatura que dio a luz y para preservarla de todo pecado: debe, por
fin, consagrarla a Dios para que la libre del demonio y para que guie
sus pasos para la vida eterna. >>
<< Dios ha permitido a esta mujer cristiana ser madre para que
haga de su hijo.... un buen hijo para la Iglesia, un hermano de
Jesucristo, un santo para el cielo. En el regazo materno de las
madres cristianas está el porvenir del hombre, el bienestar de la
familia, la felicidad del mundo. >>
<< La ceremonia expresiva de que en esta ocasión se vale la Santa
Iglesia para recibir a la mujer después de su alumbramiento,
manifiesta que esta mujer va al templo, no como las mujeres judías a
purificarse de las manchas legales en virtud de una ley abolida: sino
a seguir los pasos de la humildísima Virgen María, a pagar a Dios el
tributo de alabanzas y de acción de gracias, y a pedir que haga
descender sobre ella y sobre su criatura sus bendiciones. >> (I)
18
¡Quiera el Señor que las madres cristianas se aprovechen de esta
lección a fin de que después de su alumbramiento, dirijan sus
primeros pasos a la puerta del templo, en donde arrodilladas y con
una vela encendida en la mano, manifiesten con esta sublime
ceremonia de la santa iglesia, que son indignas de comparecer
delante de Dios, pero que aspiran ardientemente por alcanzar sus
misericordias!
Las Ave Marías como el día primero.
Oración para el día octavo.
Vos sois ¡oh María! el modelo perfecto de nuestra vida, pues
siendo tan pura y tan santa, os habéis presentado en el templo para
enseñarnos a impetrar allí nuestra justificación y a dar a dios
rendidas gracias por sus beneficios. Concedednos que, por vuestro
medio, nos consagremos a Dios, ofreciéndole todo nuestro ser,
nuestro cuerpo y nuestra alma; y rindiéndole el justo tributo de
nuestra gratitud. Bendecidnos y consagradnos al Señor, para que
seamos libres de nuestros enemigos. Amén.
Gozos y oración final….
19
DIA ULTIMO.
LECCION.
La fiesta de la Purificación se llama vulgarmente la Candelaria,
por las velas que se encienden durante el Oficio de este día. En el
mes de febrero, Roma pagana celebraba unas fiestas profanas al dios
pan, que tenían por objeto la purificación de la Ciudad. La Santa
Iglesia, para oponer una purificación real a las impuras expiaciones
de los paganos, instituyó la fiesta de la Purificación de la Virgen
María, cuyo origen se pierde en la oscuridad de los tiempos.
En este mes, los romanos celebran también otra fiesta que
consistía en recorrer la Ciudad con hachas encendidas en honor de
los dioses infernales, a quienes creían deber la conquista del mundo.
Y los sumos Pontífices para abolir esta fiesta, establecieron la
procesión que se hace con velas encendidas, para recordar la visita
que hicieron al templo los personajes más altos del mundo, Jesús
María y José; y para honrar al Salvador que vino a ser nuestra luz y
nuestra vida, a fin de hacer de nuestras almas una verdadera
conquista para el cielo. (I)
Alabemos a Jesús, que, ofreciéndose al Eterno Padre como víctima
pura por nuestros pecados, ha sido nuestra salud y nuestra luz,
abriéndonos con la redención las puertas del cielo.
Alabemos a María, que, no teniendo razón para ser purificada, por
ser madre del que vino a hacer la purificación de los delitos y porque
fue hecha más pura con el mismo parto inmaculado (2), quiso sin
embargo ser purificada, para excitarnos a trabajar por nuestra
purificación; y porque, si María se purificó, dice San Bernardo,
1. Abate Gaume.
2. S Bern. sem.
3. de Perific. 3. Id.
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siendo así que no lo necesitaba, ¿con cuánta más razón nosotros que
estamos oprimidos por tantos pecados, debemos purificarnos? (3)
Asociémonos a los justos Ana y Simeón, que, conmovidos con la
presencia del Salvador, elevaron al cielo un cántico de alabanza en
medio de los trasportes más expresivos de su profunda gratitud.
Humillémonos delante de Dios y pidamos a María nos alcance la
humildad de que tanto necesitamos en nuestros días; la humildad
que es el fundamento del edificio cristiano, para que nos veamos
libres del orgullo y del espíritu de independencia que está haciendo
perecer al mundo.
Las Ave Marías como el día primero.
ORACION PARA EL DIA ULTIMO.
Vuestra humildad ¡oh Virgen purísima por medio del Salvador,
purificó al mundo, nos redimió de la esclavitud del demonio y nos
abrió las puertas del cielo, ¡Con cuánta gratitud os damos gracias por
vuestras finezas!
No nos dejéis perecer: dirigid nuestros pasos al cielo: amparadnos en
todo instante; y concedednos que purificada nuestra alma con la
sangre del Cordero, cuando se desprenda de nuestro cuerpo, sea
presentada por Vos en la presencia del Señor, para que se digne
admitirla en el gremio de sus escogidos. Amén.
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GOZOS
Pues del Señor tan querida
Eres ¡oh Virgen María
Sé nuestro amparo en la vida,
y en la muerte nuestra guía!
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De tus glorias olvidada
Y de tu gracia valiosa,
Al templo vas, presurosa,
Para ser purificada,
Y te presentas rendida
Ante el Hacedor del día.
Sé nuestro amparo......
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Tu concepto fue divino,
Tu parto fue inmaculado,
Pues ser Madre del increado
Fue tu altísimo destino.
A Dios tu alma tan unida,
¿Cómo inmunda ser podía?
Sé nuestro amparo......
_______
Toda pura y sin borrón
Al presentarte en el templo,
Con humildad sin ejemplo
Haces nuestra tu expiación.
Muestra cual flor escondida,
Tu fragancia y gallardía.
Sé nuestro amparo......
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23
Pobre don has presentado
En dos palomas sin fausto,
Una para el holocausto,
La otra por el pecado.
Así la ley fue cumplida,
Aunque no te concernía.
Sé nuestro amparo......
_______
En tus brazos, al Dios niño
Con afecto puro y tierno
Presentas al Ser Eterno
Como un don de tu cariño,
Y remedias, condolida,
Los males del que gemía.
Sé nuestro amparo......
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24
Y Dios aceptó, propicio,
Esta víctima inocente,
Para que fuera, clemente,
Propinación por el vicio.
La salud nos fue obtenida
Por su gran soberanía.
Sé nuestro amparo......
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Eres la pequeña fuente
Que en un rio se convirtió
Y que en luz se transformó
Y aun en sol resplandeciente.
Por tu humildad tan crecida,
Fuiste Reina excelsa y pía,
Sé nuestro amparo......
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Ana y Simeón conmovidos.
De Jesús a la presencia,
Con profunda reverencia
A Dios alaban rendidos.
Así terminan su vida
Con un cantar de alegría.
Sé nuestro amparo......
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Nuestra manchada conciencia
Purifica, tierna Madre.
Y preséntanos al padre,
Movidos a penitencia.
Sea tu nombre nuestra egida,
Nuestra dulce melodía.
Sé nuestro amparo......
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Pues del Señor tan querida
Eres ¡oh virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida
Y en la muerte nuestra guía.
Oración Final
¡Oh María! Vos sois la Madre de Dios y por la mismo nada resiste a
vuestro poder, nada se opone a vuestra fortaleza: a vuestra voz todo
se rinde, a vuestro imperio todo obedece. todo sirve a vuestra
potestad (I). Concedednos, por tanto, que para contrarrestar al
infierno que en este siglo vomita maldiciones contra Vos y contra
vuestro corazón se parte de dolor, al ver ultrajada vuestra bondad y
maldecido vuestro honor. Quisiéramos destruir estos agravios, aun a
costa de nuestra vida; más ya que no merecemos gracia tan insigne,
queremos, al menos, bendeciros ahora y en todos los instantes de
nuestra vida: queremos amar y bendecir a nuestro divino Salvador.
Purificad nuestra conciencia por la aplicación de los méritos de
Jesús, y dadnos que todas las acciones de nuestra vida sean
conformes a la ley de nuestro santísimo Hijo. Amén.
LAUS DEO.
( I ) S. Greg.j Nicom. Or. Oblat. Deip.
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