PODER EJECUTIVO
I.
II.
III.
La función ejecutiva
El art. 87 CN establece que el “poder ejecutivo de la nación será desempeñado por un
ciudadano con el título de ‘Presidente de la Nación Argentina’”.
JEFATURAS QUE EJERCE EL PRESIDENTE
1. La quita de la jefatura de la Capital Federal
El presidente de la República ha manifestado esa fortaleza y ese liderazgo, básicamente a
través de una serie de “jefaturas” que señala Bidart Campos. Ellos son:
2. La jefatura del estado
El inc. 1 del art. 99 C.N. proclama que el presidente de la Nación “es el jefe supremo de la
Nación”. Esta jefatura, representa la unidad del Estado como persona jurídica y como ente
soberano en las relaciones exteriores de la República, con los otros Estados, y con los
crecientes organismos internacionales. Que sea supremo, de ningún modo significa que tenga ni
un poder absoluto y superlativo sobre los demás poderes, sino que exclusivamente es el único
jefe de Estado. Ni el Congreso ni la Corte Suprema invisten esa jefatura, que es excluyente, y
no compartida ni compartible. Es por ello que al presidente se lo llama el “primer mandatario”,
pues es el pueblo, como “mandante”, que le ha conferido mediante la elección, esa alta
investidura (Bidart Campos).
3. La jefatura de gobierno
Art. 99 inc. 1 prescribe que el presidente de la nación es el “jefe de gobierno”, entendido este
no como jefe de todos los poderes, sino del gobierno en sentido estricto, es decir, de aquel
órgano de conjunto de órganos que ejercen la función ejecutiva con sus amplias atribuciones.
Así el presidente se constituye en el eje central de la conducción de la actividad
gubernamental y en su “motor” e impulsador a través de los departamentos o ministerios del
gobierno, ya sea en sus actividades intra-organos, como en las extra-órganos, referidas a las
atribuciones cardinales de la actividad gubernamental.
Esto puede advertirse entre muchas otras, en la vigorosa participación del presidente, tanto
en la función legislativa, mediante la iniciativa e intervención en la sanción de las leyes, como
respecto de la función jurisdiccional, a través de la decisiva intervención, en la designación de
los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y, en menor grado, respecto de
los magistrados inferiores en virtud de una terna que le eleva el Consejo de la Magistratura.
4. La jefatura de la administración
En el texto de la reforma de 1994, el J.G.M (jefatura de gabinete de ministros) aparece como
el que “ejerce la administración general del país” (art. 100 inc. 1º), mientras que el art. 99 inc. 1
dispone que el presidente es el “responsable político de la administración general del país”.
Más allá del texto formal de la CN, lo cierto es que el J.G.M. tiene a su cargo la ejecución de
las atribuciones para la “administración menor” del país, pero quien ejerce en los hechos, las
competencias más elevadas respecto de esa administración, es indudablemente el presidente,
no sólo al fijar las grandes directivas para su efectivo funcionamiento, sino además para
decidir sobre el nombramiento de los principales y más jerarquizados “administradores”, como
pueden ser el propio J.G.M., los ministros, los directorios de reparticiones ya sean
centralizadas como autárquicas, los grados superiores de las Fuerzas Armadas, etc.
De allí que la “responsabilidad política” de la administración, mal podría asumirla el presidente
si no ejerce simultáneamente las competencias más supremas de la misma. En la verdad del
régimen político, el J.G.M. es un “gerente general”, pero no asume las funciones de estadista
propias del presidente.
5. La jefatura de las fuerzas armadas
El art. 99 inc 12 dispone que el presidente de la nación, “es comandante en jefe de todas las
fuerzas armadas de la nación”, comandancia que ejerce según su las importantes atribuciones
que le conceden los incs. 13 y 14 CN.
Las Fuerzas Armadas, que cumplen una función primordial dentro del Estado, constituyen
órganos altamente jerarquizados de la administración del país. Por su estrecha vinculación con
el objetivo de defensa nacional que asumen y por las peculiares características de su régimen
militar, es lógico, que el presidente asuma la comandancia.
Esta jefatura le ha otorgado al presidente de la Nación las siguientes atribuciones:
a) De proveer por sí a todos los empleos militares, si bien con acuerdo del Senado, en la
concesión de los grados de oficiales superiores de las Fuerzas Armadas (a partir de coronel en
el Ejército, de comodoro en la Fuerza Aérea y de capitán de navío en la Armada), y por sí solo
en el campo de batalla (art. 99 inc. 13).
b) De disponer de las Fuerzas Armadas, corriendo con su organización y distribución según las
necesidades de la Nación, correspondiéndole la creación, supresión, modificación y traslado
territorial de las estructuras militares.
VICEPRESIDENTE
Nuestro sistema es presidencialista, sin embargo nuestra organización constitucional
estableció el cargo del vicepresidente, cuya figura y funciones fueron tomadas por nuestros
padres fundadores de [Link].
Al vicepresidente, por sus funciones “supletorias” respecto de las del presidente, se le exigen
idénticos requisitos para serlo (art. 89 C.N.); con igual período de mandato (art. 90 C.N.) y
forma de juramento (art. 93 C.N.); similar disposición sobre su sueldo (art. 92 C.N.) y,
finalmente, tiene el mismo sistema de elección (arts. 94 a 98 inclusive C.N.).
Por otra parte, el art. 57 C.N. dispone: “El vicepresidente de la Nación, será presidente del
Senado; pero no tendrá voto sino en el caso de empate en la votación”.
1. Sus funciones institucionales
La Constitución ha instituido un Poder Ejecutivo unipersonal, encomendándolo a un funcionario
elegido por el pueblo para un período de cuatro años; pero junto a él crea otro con el nombre
de vicepresidente, no para que ambos ejerzan de consuno dicho P.E. ni para crear un poder
bicéfalo, sino para que sea reemplazante eventual del titular en los casos previstos por el art.
88, a la vez que le confiere las funciones específicas prescriptas por el art. 57.
El vicepresidente de la Nación no es un funcionario de segunda mano, de jerarquía disminuida;
es, al contrario, el segundo magistrado de la Nación, no solamente por su condición de tal, sino
también por ser el presidente nato del Senado federal, el alto cuerpo que mejor configura la
estructura institucional y la forma política de la Nación (Joaquín V. González)
Esta presidencia del Senado federal, viene a permitir que las provincias, como Estados
autónomos representados por los senadores, no vean en ningún momento disminuida su
representación y sus consiguientes votos, si llegara el caso que al Senado lo tuviese que
presidir uno de los senadores elegidos por sus pares.
Asimismo, tiene la vital función de ser la cabeza del P.L., pues es el presidente de la Asamblea
Legislativa en las ocasiones constitucionales y protocolares en que ambas cámaras se reúnen en
conjunto, todo lo cual le permite, como interlocutor permanente entre el P.E. y el P.L., brindar
la colaboración, que requiere del diálogo institucional en la búsqueda de los consensos inter-
órganos.
IV.
1. REQUISITOS
El art. 89 de la C.N. vigente, dispone: “Para ser elegido presidente o vicepresidente de la
Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo,
habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador”.
a. La reforma de 1994
En la reforma de 1994, por razones de respeto a la libertad de conciencia y a la libertad
religiosa que impera en nuestro espíritu constitucional, se suprimió el requisito de “pertenecer
a la comunión católica, apostólica, romana”, requisito éste razonable hasta 1966 en que se
firmó el Concordato con la Santa Sede para regular definitivamente las relaciones del Estado
con la Iglesia Católica, dado que con anterioridad el gobierno argentino ejercía los derechos
del Patronato y tenía notable injerencia en la designación de arzobispos y obispos para las
iglesias catedrales, a propuesta en terna del Senado (ex art. 86 inc. 8). Asimismo el presidente
tenía competencia para conceder el pase o retener los documentos pontificios, con acuerdo de
la Corte Suprema (ex art. 86 inc. 9).
b. Nacionalidad y calidad para ser senador
Al requisito de “haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo,
habiendo nacido en país extranjero”, debemos agregar los 30 años de edad y los 6 años de
ejercicio de la ciudadanía que se exige para ser senador.
2. REMUNERACION E INCOMPATIBILIDAD Y JURAMENTO
En el art. 92 CN se establece que: “el presidente y vicepresidente disfrutan de un sueldo
pagado por el Tesoro de la Nación, que no podrá ser alterado en el periodo no podrán ser
alterado en el periodo de su nombramiento. Durante el mismo periodo no podrán ejercer otro
empleo, ni recibir ningún otro emolumento de la Nación, ni de provincia alguna.
La doctrina nacional es pacífica en cuanto al alcance del término “alterar”, no pudiendo
reducirse el ingreso o remuneración de ambos funcionarios, pero si podrá modificarse.
La incompatibilidad dispuesta en el segundo parte del art. 92 CN, con relación a que “no podrán
ejercer otro empleo”, ha dado lugar a distintas posturas doctrinarias algunas más permisivas
que otras pero coincidentes en la necesidad del ejercicio transparente de la función pública.
Autores como Gelli y Quiroga Lavié consideran que el ejercicio de las funciones que les
corresponden a estos funcionarios requiere de su dedicación absoluta, lo que imposibilita el
desempeño de cualquier otra actividad pública o privada-aun la docencia- , aunque no les
impediría mantener sus negocios particulares dejando su administración a terceros,
entendiendo al término empleo en un sentido amplísimo.
Otros, como Midón consideran que la norma se refiere exclusivamente a empleos públicos, si
bien la multiplicidad de ocupaciones y motivos éticos implicaría la imposibilidad de tener
actividades privadas.
Asimismo, la norma impone la prohibición de recibir cualquier otro emolumento, que incluye
donaciones o regalos, salvo los protocolares que se hacen al Estado Nacional por cortesía o
costumbre diplomática, los que deberán ser registrados y destinados a fines de salud, acción
social y educación o al patrimonio histórico-cultural, de conformidad con lo dispuesto en la Ley
de Ética Publica 25.188.
En cuanto al juramento, la reforma de 1994, atendiendo a la libertad de conciencia, suprimió de
la fórmula toda referencia religiosa, disponiendo en el art. 93: Al tomar posesión de su cargo el
presidente y vicepresidente prestarán juramento en manos del presidente del Senado y ante el
Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de “desempeñar con
lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer
observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.
3. FORMA Y TIEMPO DE ELECCION DEL PRESIDENTE Y VICEPRSIDENTE DE LA
NACION
La forma y tiempo de la elección del presidente y vicepresidente de la Nación está regulada en
los arts. 94 a 98 de la CN, de manera complementaria con lo dispuesto en el Código Electoral
Nacional (CEN) vigente.
Art. 94 CN: “el presidente y el vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el
Pueblo, en doble vuelta, según lo establece esta Constitución. A este fin el territorio nacional
conformará un distrito único”.
El sistema de elección directa o de primer grado en distrito único implica que todos los votos
valen o pesan lo mismo, sin importar la densidad poblacional del distrito electoral al que
pertenecen
La doble vuelta electoral o ballotaje, tiene por objeto asegurar un importante consenso en la
elección del presidente y de su vicepresidente, al que dependerá de las mayorías necesarias
para ganar la elección que se requiera. (En derecho comparado lo habitual es exigir haber
obtenido la mayoría absoluta de votos para evitar la segunda vuelta electoral).
El procedimiento de elección de marras, se inicia con la presentación de las fórmulas de
candidatos ante el juez federal con competencia electoral de la Capital Federal (art. 60 CEN),
el que dictara la resolución sobre la calidad de los mismos, apelable ante la Cámara Nacional
Electoral. Si algún candidato no reúne las calidades necesarias se correrá el orden de lista de
los titulares y se complementara con el primer suplente, trasladándose el orden de esta,
pudiendo el partido político al que pertenezcan registrar otro suplente. En caso de renuncia,
fallecimiento o incapacidad sobreviviente, el candidato presidencial será reemplazado por el
candidato a vicepresidente. En caso de vacancia del candidato a vicepresidente la agrupación
política que lo registro deberá reemplazarlo con un precandidato que haya participado en las
elecciones primarias de la lista en que se produjo la vacante (art. 61).
Art. 95 CN determina “la elección se efectuara dentro de los dos meses anteriores a la
conclusión del mandato del presidente en ejercicio”. A su vez, el art. 96 CN establece “la
segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizara entre las dos fórmulas de candidatos
más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la anterior” (en concordancia art. 150 y
151 CEN).
ELECCION DE PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE EN PRIMERA VUELTA ELECTORAL
Para proclamar presidente y vicepresidente en primera vuelta electoral, la fórmula más votada
deberá obtener el porcentaje de votos previstos en el art. 97 CN, o en su defecto, el
porcentaje y la diferencia porcentual de votos establecidos en el art. 98 CN, los que disponen:
Art. 97 CN: “cuando la fórmula que resulte más votada en la primera vuelta, hubiere obtenido
más de cuarenta y cinco por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos, sus
integrantes serán proclamados como Presidentes y Vicepresidente de la Nación”.
Art. 98 CN: “cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido
el cuarenta por ciento por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y, además,
existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total de los votos
afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le siguen en número de votos, sus
integrantes serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación”.
Se computan los votos afirmativos válidamente emitidos, es decir, se excluyen en los votos
emitidos en blanco y los nulificados. Los porcentajes requeridos se cuentan sobre la base de
estos votos afirmativos y válidos y no sobre el total del padrón electoral.
Realizado el escrutinio definitivo de votos por la Junta Electoral Nacional, en un plazo no
mayor a diez días corridos (art. 112 y conc. CEN), comunicara los resultados al presidente del
Senado el que convocará a Asamblea Legislativa, la que procederá a hacer la sumatoria de
votos para determinar si la formula más votada reúne la mayorías de los art. 97 o 98 de la CN –
en cuyo caso la Junta o la Asamblea proclamaran a los electos-, o si se deberá realizar segunda
vuelta electoral debiendo comunicar tal circunstancia al Poder Ejecutivo y a los apoderados de
los partidos políticos, cuya formulas se encuentran en condiciones de participar en la misma
(arts. 120 y 122 CEN).
Recapitulando:
a) Dentro de los dos meses anteriores a la finalización del mandato del presidente en
ejercicio, el pueblo por votación directa elegirá la fórmula del presidente y vice, para lo
cual el territorio se conforma como distrito único (arts. 94 y 95 CN)
b) Resultará electa la fórmula que obtenga más del cuarenta y cinco (+45%) por ciento de
los votos afirmativos y validos (art. 97 CN).
c) De no ser así, resultara electa la fórmula que obtenga el (40%) al menos de los votos y
una diferencia mayor del (10%) con la fórmula que sigue en número de votos. Los
porcentajes se cuentan en ambos casos sobre los votos afirmativos y validos (art.98
CN)
d) De no verificárselos supuestos previstos en el art. 97 o 98 de la CN, se realizara una
segunda vuelta electoral entre las dos fórmulas más votadas, dentro de los treinta días
de celebrado el anterior (art. 97 CN)
SEGUNDA VUELTA ELECTORAL
La CN no regula el procedimiento correspondiente a la segunda vuelta electoral por lo cual nos
remitimos a lo reglamentado en Código Electoral Nacional, en el que se prevé una serie de
circunstancias o contingencias que pueden darse entre la primera y la segunda vuelta electoral,
o después de esta y la asunción de la fórmula electa, las que sistematizaremos siguiendo un
orden lógico (no numérico), de acuerdo a las posibles causas:
Dentro del quinto día de proclamadas las dos fórmulas más votadas, estas deberán
ratificar por escrito ante la Junta Electoral Nacional de la Capital Federal su decisión
de presentarse a la segunda vuelta. Si una de ellas no lo hiciera, será proclamada electa
la otra (art.152).
En caso de renuncia de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más
votadas en la primera vuelta, se proclamara electa a la otra (art. 155, 1er párrafo)
En caso de renuncia de uno de los candidatos de cualquiera de las fórmulas más votadas
en la primera vuelta electoral, no podrá cubrirse la vacante producida. Para el caso que
la renuncia sea el candidato a presidente, ocupara su lugar el candidato de vice (art.
155, 2° párrafo).
En caso de muerte de los dos candidatos de cualquier de las fórmulas más votadas en la
primera vuelta electoral y antes de producirse la segunda, se convocara a una nueva
elección (art. 154, 1er párrafo).
En caso de muerte de uno de los candidatos de cualquiera de las fórmulas más votadas
en la primera vuelta electoral, el partido o alianza electoral que represente, deberá
cubrir la vacancia en el término de 7 días corridos, a los efectos de concurrir a la
segunda vuelta (art. 154, 2° párrafo).
Efectuada la segunda vuelta electoral entre las dos fórmulas más votadas en la primera
vuelta, dentro de los treinta días de realizada aquella, resultara electo la fórmula que
obtenga mayor número de votos afirmativos válidamente emitidos (art.151).
En caso de muerte o renuncia de cualquiera de los candidatos de la fórmula que haya
sido proclamado electa, se aplicara lo dispuesto en el art. 88 de la CN (art 153).
V.
ACEFALIA DEL PODER EJECUTIVO
REGULACION CONSTITUCIONAL
Etimológicamente la palabra “acefalía” significa “falta de cabeza”; en el caso, en el Poder
Ejecutivo está prevista en el art. 88 C.N. que dispone lo siguiente: “En caso de enfermedad,
ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será
ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o
inhabilidad del presidente y vicepresidente de la Nación, el Congreso determinará que
funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la
inhabilidad o un nuevo presidente sea electo”.
¿Cuándo ocurre la acefalia del P.E?
La acefalía del P.E., sólo se configura cuando el presidente y el vicepresidente, ambos y
simultáneamente, transitoria o definitivamente, están impedidos para desempeñar el cargo. Si
falta el presidente o el vicepresidente por alguna de las causales enunciadas precedentemente,
habrá sólo “vacancia” momentánea, en su caso, de la presidencia o de la vicepresidencia. Esta
tesitura se ha visto definitivamente receptada en el art. 1º de la ley 20.972 cuando dice: “En
caso de acefalía por falta de presidente y vicepresidente de la Nación...”.
CAUSALES QUE ORIGINAN LA ACEFALIA
Las causales de acefalía que enuncia el citado art. 88 C.N., pueden ser clasificadas como:
a. Causales transitorias:
1) En cuanto a la enfermedad, como a la inhabilidad, debe precisarse quién y de qué manera,
tendrá la grave atribución de declarar la inhabilidad del presidente o del vicepresidente.
Descartamos al Poder Judicial, pues se trata de una “cuestión política”, que por ser tal, no
puede abordarla.
En cambio, no dudamos por la trascendencia de su objetivo, que es una facultad del Congreso la
de dictar la pertinente ley reglamentaria, dado que la C.N. le ha encomendado la admisión o
rechazo de sus renuncias y declarar el caso de proceder a nueva elección (art. 75 inc. 21 C.N.);
y determinar qué funcionario público ha de desempeñar la presidencia ante la acefalía
transitoria o permanente (art. 88 C.N.).
Para tomar la decisión la ley deberá establecer la reunión de la Asamblea Legislativa, con
quórum y mayorías calificadas.
2) Respecto del caso de ausencia, el texto del art. 99 inc. 18 con la modificación efectuada por
la reforma de 1994, dispone que el presidente de la Nación, “puede ausentarse del territorio
de la Nación, con el permiso del Congreso. En el receso de éste, sólo podrá hacerlo sin licencias
por razones justificadas de servicio público”.
3) En lo relativo a la inhabilidad, al art. 88 C.N. emplea indiferentemente las palabras
“enfermedad” e “inhabilidad” para definir una misma situación personal del titular del Ejecutivo
y de su reemplazante inmediato.
b. Causales definitivas
1) La causal de muerte no ofrece ninguna dificultad.
2) La causal de renuncia o dimisión, tanto el presidente como el vicepresidente, deben
formalmente presentarla ante el Congreso Nacional, que en virtud de lo dispuesto por el art.
75 inc. 21 podrá: “Admitir o desechar los motivos de dimisión del presidente y vicepresidente
de la República; y declarar el caso de proceder a nueva elección”.
3) La causal de destitución es necesario interpretarla dentro del texto constitucional, de lo
que surge que la única destitución que aquél reconoce es la que se efectúa a través del juicio
político a fin de deslindar la responsabilidad de ambos mandatarios por los motivos y el
procedimiento que prescriben los arts. 53, 59 y 60 C.N.
REGULACION LEGISLATIVA
La antigua ley 252 de 1868 fue derogada y sustituida en 1975 por la ley 20.972, modificada
por la ley 25.716 de 2003, que si bien mantiene el anterior orden de sucesión provisional de
funcionarios inferiores al vicepresidente, modificó sustancialmente la solución institucional a la
acefalía definitiva del P.E.
Art. 1º.- En caso de acefalía por falta de presidente y vicepresidente de la Nación, el Poder
Ejecutivo será desempeñado transitoriamente en primer lugar, por el presidente provisorio del
Senado, en segundo lugar por el Presidente de la Cámara de Diputados y a falta de éstos, por
el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, hasta tanto el Congreso, reunido
en Asamblea, haga la designación a que se refiere el art. 88 de la Constitución Nacional.
Algunas acotaciones:
a) Reiteramos que la acefalía del P.E. ocurre cuando hay falta de presidente y el
vicepresidente.
b) Es preciso aclarar que este orden sucesorio de funcionarios sustituyentes, siempre es
temporario, en los casos de acefalía por causales transitorias, en que dichos funcionarios
asumen el P.E. transitoriamente, hasta que la causal desaparezca y el presidente o el
vicepresidente, reasuman sus funciones (art. 5º de esta ley).
Pero también este orden sucesorio rige para los casos de acefalía definitiva, y entonces dichos
funcionarios asumen el P.E. transitoriamente, hasta tanto el Congreso, reunido en Asamblea,
elija al nuevo presidente.
Art. 2º.- La designación, en tal caso, se efectuará por el Congreso de la Nación, en asamblea
que convocará y presidirá quien ejerza la presidencia del Senado y que se reunirá por imperio
de esta ley dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes al hecho de la acefalía. La asamblea
se constituirá en primera convocatoria con la presencia de las dos terceras partes de los
miembros de cada Cámara que la componen. Si no se logra ese quórum, se reunirá nuevamente a
las cuarenta y ocho horas siguientes, constituyéndose en tal caso con simple mayoría de los
miembros de cada Cámara.
Algunas acotaciones:
a) La Asamblea debe reunirse “dentro” de las 48 hs. siguientes al “hecho” de la acefalía:
destitución, renuncia, muerte.
b) La ley tiene en cuenta dos valores cardinales para solucionar la acefalía en el P.E. Por un
lado, la trascendencia de la elección a realizar por la Asamblea, y entonces requiere de entrada
un quórum calificado de los “2/3 del total” de miembros de cada Cámara. Pero de otro lado, no
olvida la urgencia perentoria que exige de elegir en el menor tiempo posible, un titular del P.E.,
y es por ello que a las segundas 48 hs. desea superar la acefalía y entonces sólo requiere un
quórum de “simple mayoría”.
Art. 3º.- La designación se hará por mayoría absoluta de los presentes.
Si no se obtuviere esa mayoría en la primera votación se hará por segunda vez, limitándose a
las dos personas que en la primera hubiesen obtenido mayor número de sufragios. En caso de
empate, se repetirá la votación, y si resultase nuevo empate, decidirá el presidente de la
asamblea votando por segunda vez. El voto será siempre nominal. La designación deberá quedar
concluida en una sola reunión de la asamblea.
Art. 4º.- La determinación recaerá en un funcionario que reúna los requisitos del art. 89 de
la Constitución Nacional, y desempeñe alguno de los siguientes mandatos populares electivos:
senador nacional, diputado nacional o gobernador de provincia. En caso de existir presidente y
vicepresidente de la Nación electos, éstos asumirán los cargos acéfalos. El tiempo transcurrido
desde la asunción prevista en este artículo hasta la iniciación del período para el que hayan sido
electos, no será considerado a los efectos de la prohibición prevista en el último párrafo del
art. 90 de la Constitución Nacional.
Art. 5º.- Cuando la vacancia sea transitoria, el P.E. será desempeñado por los funcionarios
indicados en el artículo 1º y en ese orden, hasta que reasuma el titular.
Art. 6º.- El funcionario que ha de ejercer el Poder Ejecutivo en los casos del artículo 1º de
esta ley actuará con el título que le confiere el cargo que ocupa, con el agregado “en ejercicio
del Poder Ejecutivo”.
Para el caso del artículo 4º el funcionario para ejercer la Presidencia de la Nación o el
presidente y vicepresidente electos deberán prestar el juramento que prescribe el artículo 93
de la Constitución Nacional ante el Congreso y en su ausencia, ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación.
VI.
EL JEFE DE GABINETE DE MINISTROS (J.G.M)
Por el art. 100 C.N. los constituyentes de 1994 crearon el cargo de Jefe de Gabinete de
Ministros (J.G.M.), como una institución destinada a coadyuvar al objetivo de “la atenuación de
la figura del Presidente”, desagregando la jefatura administrativa, buscando una mayor
eficacia en la gestión corriente de los negocios públicos y acrecentando los controles intra-
órganos e inter-órganos” sobre el Ejecutivo.
Designación y remoción del J.G.M
El art. 99 inc. 7. C.N. dispone que el presidente de la República por sí solo nombra y remueve al
J.G.M., con lo que queda manifestada la plena discrecionalidad de la voluntad del presidente
tanto para la designación, como para una forma de su remoción.
Y decimos una, porque el J.G.M. puede asimismo ser removido de otras dos formas diferentes:
a) Por un lado, a través del juicio político prescripto en los arts. 53, 59 y 60 C.N.; b) Por otro
lado, mediante la moción de censura. Al respecto, el art. 101, dispone en lo pertinente, que el
J.G.M.
“... Puede ser interpelado para una moción de censura por la mayoría absoluta del total de
miembros de una Cámara, y ser removido por mayoría absoluta del total de miembros de ambas
Cámaras”.
Funciones constitucionales del J.G.M (art. 100 CN)
a. Atribuciones referidas al ámbito de la función administrativa
1. Ejercer la administración general del país (inc. 1) pero el art. 99 inc. 1 establece que el
presidente es el “responsable político de la administración”, con lo cual se diferencia entre
“titularidad” y “ejercicio” en el manejo de la administración (1).
2. Expedir los actos y reglamentos necesarios para ejercer las facultades que le atribuye este
artículo y aquéllas que le delegue el Presidente de la Nación (2).
3. Efectuar nombramientos de los empleados de la Administración, excepto los que
correspondan al presidente (3).
4. Ejercer las funciones y atribuciones que le delegue el presidente de la Nación, y, en acuerdo
de gabinete resolver sobre las materias que le indique el P.E., o por su propia decisión, en
aquéllas que por su importancia estime necesario, en el ámbito de su competencia (4).
5) Coordinar, preparar y convocar las reuniones de gabinete, presidiéndolas en caso de
ausencia del presidente (5).
6) Hacer recaudar las rentas y ejecutar la ley de presupuesto (7), pero el inc. 10 del art. 99 le
otorga al presidente la supervisión sobre el ejercicio de estas atribuciones.
b. Atribuciones relativas al ámbito del congreso de la Nación
1) Enviar al Congreso los proyectos de ley de Ministerios y de Presupuesto Nacional, previo
tratamiento en acuerdo de gabinete y aprobación del P.E. (6).
2) Refrendar los decretos:
a) Reglamentarios de leyes (8);
b) Los decretos que dispongan la prórroga de las sesiones ordinarias del Congreso o la
convocatoria de sesiones extraordinarias (8);
c) Los mensajes del Presidente que promuevan la iniciativa legislativa (8);
d) Los decretos que ejercen facultades delegadas por el Congreso, los que estarán sujetos al
control de la Comisión Bicameral Permanente (12);
e) Conjuntamente con los demás ministros los D.N.U. y los decretos que promulgan
parcialmente leyes (13).
3) Concurrir a las sesiones del Congreso y participar en debates, pero no votar (9).
4) Presentar junto a los restantes ministros, una memoria detallada del estado de la Nación en
lo relativo a los negocios de los respectivos departamentos (10).
5) Producir los informes y explicaciones verbales y escritas que cualquiera de las cámaras
solicite al P.E. (11).
6) A su vez, por el art. 101 C.N.: a) Debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes,
alternativamente a cada una de las Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin
perjuicio de lo dispuesto en el art. 71; b) Puede ser interpelado para una moción de censura por
la mayoría absoluta del total de miembros de una Cámara; y c) Ser removido por mayoría
absoluta del total de miembros de ambas cámaras.
Dimensiones positivas de la Jefatura de Ministros
El J.G. puede cumplir el trascendental rol de ser el vínculo de unión del P.E. con las Cámaras de
Congreso, el interlocutor válido, y aparece -por la atribuciones y las obligaciones que la C.N. le
fija- como instrumento eficaz en el diálogo institucional, esencial, permanente y abierto, que
debe existir en una República entre el P.E. y el P.L.
Asimismo, el J.G.M. podrá desempeñar una actitud mediadora ante los conflictos interpoderes
e impulsora de los proyectos demorados o cuestionados, con una mayor autoridad institucional
que los ministros y sin los apasionamientos de éstos en la defensa de los proyectos emanados
de sus respectivos departamentos de Estado.
VII.
ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO
1. ATRIBUCIONES REFERIDAS AL ESTADO, AL GOBIERNO Y A LA
ADMINISTRACION
1. Es el jefe Supremo de la Nación y jefe del Gobierno (1).
2. Es el responsable político de la Administración (1).
3. Nombra:
a) A los magistrados de la Corte Suprema (4).
b) A los jueces de los tribunales inferiores (4).
c) Nombra y remueve por sí solo al J.G.M. y a los demás ministros del despacho, los oficiales de
su secretaría, los agentes consulares y los empleados cuyo nombramiento no esté reglado de
otra forma por esta Constitución (7).
d) Puede llenar vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran
durante su receso, por medio de nombramiento en comisión que expirarán al fin de la próxima
legislatura (19).
4. Puede indultar o conmutar penas por delitos sujetos a la jurisdicción federal, previo informe
del tribunal correspondiente, excepto en los casos de acusación por la Cámara de Diputados
(5).
5. Concede jubilaciones, retiros, licencias y pensiones conforme a las leyes de la Nación (6).
6. Supervisa el ejercicio de la facultad del J.G.M. respecto de la recaudación de las rentas de
la Nación y de su inversión, con arreglo a la ley o presupuesto de gastos nacionales (10).
7. Puede pedir al J.G.M. y a los jefes de todos los ramos y departamentos de la Administración,
y por su conducto a los demás empleados, los informes que crea convenientes, y ellos están
obligados a darlos (17).
2. REGLAMENTARIAS
La constitución le ha confiado al presidente la función de dictar normas de carácter general y
abstracto, que reciben el nombre de reglamentos.
Estos están previstos en el art. 99 inc. 2 CN que faculta al presidente a expedir “las
instrucción y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación”.
Mediante ellos se fijan detalles o pormenores que resultan necesarios para una mejor y más
fiel aplicación, ejecución e interpretación de las leyes sancionadas por el Congreso.
El decreto reglamentario no puede en ningún caso modificar la ley sino únicamente completarla
en aquellos detalles que el legislador no contemplo e incluso a eso debe hacerse respetando el
espíritu de la ley.
Hay otros tipos de reglamentos, denominados “autónomos”, que dicta el Ejecutivo regulando
por si una cuestión que se encuentra dentro del ámbito de sus potestades exclusivas, porque se
refieren a cuestiones que hacen al funcionamiento interno de la Administración. A estos
reglamentos los dicta el presidente, no en virtud del inc. 2 del art. 99 sino en su condición de
“responsable político” de la administración (art. 99 inc. 1).
La potestad reglamentaria, en principio, corresponde al presidente de la Nación y al Jefe de
Gabinete en las materias que forman parte del ámbito de sus competencias y en aquellas que le
delegue el Poder Ejecutivo (art. 100 inc. 2). Pero nada impide que los demás ministros del
gabinete funcionarios de menor jerarquía (secretos, subsecretarios, directores, etc.), también
dicten normas reglamentarios en la medida en que lo hagan dentro del marco delas
competencias que les han sido asignadas por la ley.
3. CO-LEGISLATIVAS
1. Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas
cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas
por la C.N., y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y
convenientes (8).
2. Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso (9).
3. Convoca a sesiones extraordinarias, cuando un grave interés de orden o de progreso lo
requiera (9).
4. Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de
la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias (2).
5. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace
publicar, (3); y podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia (3).
6. Ejerce atribuciones legislativas delegadas (art. 76).
7. Puede promulgar parcialmente proyectos de leyes (art. 80).
4. RELACIONES INTERNACIONALES
1. Nombra y remueve con acuerdo del Senado, a los embajadores, ministros plenipotenciarios y
encargados de negocios (7).
2. Puede ausentarse del territorio de la Nación, con permiso del
Congreso. En el receso de éste, sólo podrá hacerlo sin licencia por razones justificadas de
servicio público (18).
3. Concluye y firma tratados, concordatos y otras negociaciones requeridas para el
mantenimiento de buenas relaciones con las organizaciones internacionales y las naciones
extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cónsules (11).
5. SITUACIONES DE EMERGENCIA Y FUERZAS ARMADAS
1. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación (16).
2. Decreta la intervención federal a una provincia o a la ciudad de Buenos Aires en caso de
receso del Congreso (20).
3. Es comandante en Jefe de todas las Fuerzas Armadas de la Nación (12).
4. Provee los empleos militares de la Nación (13).
5. Dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución (14).
6. Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso (15).