Universidad Estatal de Sonora
Facultad de Ingeniería
Química General
Actividad #9 – Resumen sobre el Enlace Iónico,
Covalente y Metálico
Por:
Becerra Rocha Joel Emiliano
Número de Expediente:
21010280031
Docente:
Dra. Ojeda Ibarra Lourdes
Periodo Escolar:
212
Ej. Hermosillo B.C. a viernes 1 de octubre del 2021.
Enlace Iónico
El enlace iónico o electrovalente consiste en la atracción electrostática entre
partículas con cargas eléctricas de signos contrarios llamados iones. Un ion es
una partícula cargada eléctricamente. Puede ser un átomo o molécula que perdió
o ganó electrones, es decir, que no es neutro. Este tipo de enlace se manifiesta
generalmente entre átomos metálicos y no metálicos en los que la transferencia de
electrones ocurre desde los átomos metálicos (menos electronegativos) hacia los
no metálicos (más electronegativos). Para que se forme un enlace iónico es
necesario que la diferencia de electronegatividad (capacidad de un átomo de
atraer electrones de otro átomo cuando se combinan en un enlace químico) entre
ambos tipos de átomos sea mayor o igual que 1,7 en la escala de Pauling,
utilizada para clasificar los átomos según sus valores de electronegatividad.
Si bien el enlace iónico se suele distinguir del covalente (consistente en
compartir pares electrónicos de la capa externa o de valencia de ambos átomos),
en realidad no existe un enlace iónico puro, sino que este modelo consiste en una
exageración del enlace covalente, útil para el estudio del comportamiento atómico
en estos casos. Siempre existe algún margen de covalencia en estas uniones. Sin
embargo, a diferencia de los átomos que forman los enlaces covalentes que
constituyen a menudo a las moléculas polares, los iones no poseen un polo
positivo y otro negativo, sino que en ellos predomina por entero una sola carga.
Así, tendremos cationes cuando un átomo pierde electrones (queda con carga
positiva) y aniones cuando un átomo gana electrones (queda con carga negativa).
Cuando un elemento metal y otro no metal se aproxima, buscan la
estabilidad electrónica. El metal estará dispuesto a donar un electrón de valencia
de su capa más externa, mientras que el no metal estará dispuesto a recibir dicho
electrón en su capa más externa. Una vez que el elemento metal transfiere su
electrón, adquiere una carga positiva, esto es, se convierte en un catión (ión
positivo). Por su parte, el no metal adquiere una carga negativa al recibir el
electrón y así se convierte en un anión (ión negativo). Las cargas positiva y
negativa de los iones generan inmediatamente una fuerza de atracción que los
une. Así, se consolida un enlace iónico.
Enlace Covalente
El enlace covalente es la unión química entre dos átomos donde se
comparten electrones. Esto hace que los átomos se comporten como una unidad,
que llamamos molécula. Los átomos interactúan entre sí a través de los electrones
más externos formando enlaces. Los enlaces son las fuerzas que mantienen
juntos a los átomos para formar moléculas y compuestos. A diferencia del enlace
iónico en que hay transferencia de electrones entre dos átomos, en el enlace
covalente los electrones son compartidos entre los átomos. Se llama enlace
covalente a un tipo de enlace químico que ocurre cuando dos átomos se enlazan
para formar una molécula, compartiendo electrones pertenecientes a su capa de
valencia o último nivel de energía, alcanzando gracias a ello el conocido “octeto
estable”, conforme a la “regla del octeto ” propuesto por Gilbert Newton Lewis
sobre la estabilidad electrónica de los átomos.
La “regla del octeto” plantea que los iones de los elementos químicos
ubicados en la Tabla Periódica, tienden a completar sus últimos niveles de energía
con 8 electrones, y esta configuración electrónica les confiere una gran
estabilidad, que es muy similar a la de los gases nobles. Los átomos enlazados
por enlaces covalentes comparten uno o más pares de electrones de su último
nivel de energía. Se denomina orbital molecular a la región del espacio donde está
ubicada la densidad electrónica en la molécula. Esta densidad electrónica se
puede definir y calcular utilizando ecuaciones matemáticas muy complejas que
describen el comportamiento de los electrones en las moléculas. Por otro lado,
también existen los orbitales atómicos, que se definen como la región del espacio
que representa la probabilidad de encontrar un electrón alrededor del núcleo
atómico. Así, cuando se combinan varios orbitales atómicos, se generan orbitales
moleculares.
Los enlaces covalentes se forman por compartimiento de electrones entre
los átomos que se enlazan, y se diferencian de los enlaces iónicos en que en
estos últimos ocurre una transferencia de electrones entre los átomos involucrados
en el enlace iónico (no se comparten electrones). Para que se forme un enlace
iónico, un átomo transfiere uno o varios electrones a otro átomo, y el enlace se
forma por interacción electrostática entre ambos átomos que quedan cargados
eléctricamente, pues al ocurrir la transferencia de electrones un átomo (el que
cedió electrones) quedó con carga positiva (catión) y el otro átomo (el que aceptó
electrones) quedó con carga negativa (anión).
Por otra parte, el enlace covalente se forma entre átomos que no tienen una
gran diferencia de electronegatividad. Este enlace se puede formar entre átomos
no metálicos, o entre átomos metálicos y el hidrógeno. E enlace iónico se forma
entre iones de átomos con una elevada diferencia de electronegatividad, y suele
formarse entre iones de átomos de elementos metálicos e iones de átomos de
elementos no metálicos. Es importante aclarar que no existe un enlace
absolutamente covalente, o un enlace absolutamente iónico. De hecho, muchas
veces se suele considerar al enlace iónico como una “exageración” del enlace
covalente.
Enlace Metálico
Los enlaces metálicos son, como su nombre lo indica, un tipo de unión
química que se produce únicamente entre los átomos de un mismo elemento
metálico. Gracias a este tipo de enlace los metales logran estructuras moleculares
sumamente compactas, sólidas y resistentes, dado que los núcleos de sus átomos
se juntan a tal extremo, que comparten sus electrones de valencia. En el caso de
los enlaces metálicos, lo que ocurre con los electrones de valencia es que
abandonan sus órbitas alrededor del núcleo atómico cuando éste se junta con
otro, y permanecen alrededor de ambos núcleos como una especie de nube
electrónica. De esta manera las cargas positivas y negativas mantienen su
atracción, sujetando firmemente al conjunto atómico y alcanzando márgenes
importantes de dureza, compactación y durabilidad, que son típicas de los metales
en barra.
Podemos decir que el enlace metálico constituye un vínculo atómico muy
fuerte, propio de átomos metálicos de la misma especie. Es importante no
confundir el enlace metálico con las aleaciones, que son mezclas homogéneas de
distintos metales, o de metales y otros elementos. Tampoco debe confundirse a
este tipo de enlaces con los enlaces iónicos (metal-no metal) o los covalentes (no
metal-no metal), si bien comparten con estos últimos ciertos rasgos funcionales,
ya que los átomos involucrados intercambian los electrones de su capa de
valencia.
A los enlaces metálicos se deben muchas de las propiedades típicas de los
metales, como su solidez, su dureza, e incluso su maleabilidad y ductilidad. La
buena conducción del calor y de la electricidad de los metales, de hecho, se debe
a la disposición particular de los electrones en forma de nube alrededor de los
núcleos, lo que permite su movilidad a lo largo y ancho del conjunto. Incluso el
lustre de los metales se debe a ello, pues este tipo de enlace repele casi toda la
energía lumínica que los impacta, es decir, brillan. Los átomos unidos mediante
enlaces metálicos suelen, además, organizarse en estructuras hexagonales,
cúbicas, o de forma geométrica concreta. La única excepción es la del mercurio,
que, a pesar de ser un metal, es líquido a temperatura ambiente y forma de gotas
perfectamente redondas y brillantes.
El enlace metálico explica muchas características físicas de las sustancias
metálicas, tales como fuerza, maleabilidad, ductilidad, conducción de calor y de la
electricidad, y brillo o lustre (devuelven la mayor parte de la energía lumínica que
reciben). La vinculación metálica es la atracción electrostática entre los átomos del
metal o cationes y los electrones deslocalizados. Esta es la razón por la cual se
puede explicar un deslizamiento de capas, dando por resultado su característica
maleabilidad y ductilidad. Presentan el llamado "efecto fotoeléctrico"; es decir,
cuando son sometidos a una radiación de determinada energía, emiten electrones.
Se suelen disolver unos en otros formando disoluciones que reciben el nombre de
aleaciones. Los átomos del metal tienen por lo menos un electrón de valencia, no
comparten estos electrones con los átomos vecinos, ni pierden electrones para
formar los iones. En lugar los niveles de energía externos de los átomos del metal
se traslapan. Son como enlaces covalentes identificados.
Bibliografía
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