0000001
UNO
INGRESADO
11:48:43
29-10-2021
EN LO PRINCIPAL: interpone requerimiento de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad; PRIMER OTROSÍ: acompaña documentos; SEGUNDO
OTROSÍ: solicita suspensión que indica; TERCER OTROSÍ: alegatos; CUARTO
OTROSÍ: notificaciones; QUINTO OTROSÍ: patrocinio y poder.
EXCELENTÍSIMO TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA
ROBERTO FASANI PUELMA y JOSÉ RIVERA ROJAS, abogados,
domiciliado para estos efectos en calle Nueva York 9 piso 14, en la comuna y ciudad de
Santiago, Región Metropolitana, actuando en representación de don CARLOS FREZ
RAMÍREZ, coronel en retiro del Ejército de Chile, cédula de identidad N°9.604.971-4,
para estos efectos del mismo domicilio, a Vuestra Señoría Excelentísima respetuosamente
decimos:
Que en virtud de las atribuciones conferidas a este Excelentísimo Tribunal
por el artículo 93 N°6 de la Constitución Política de la República de Chile, y cumpliendo
con los requisitos establecidos en la norma constitucional citada, interponemos
requerimiento de declaración de inaplicabilidad por inconstitucionalidad, en el relación a
autos seguidos contra nuestro representado por supuesto delito de Fraude al Fisco del art.
239 del Código Penal bajo el ROL N°575-2014(CUADERNO 1- FRASIM) y
CUADERNO INCIDENTAL de los mismos autos, ante el 2° Juzgado Militar de
Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago, a cargo de la Ministra en visita
Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti, actualmente en curso en etapa
de plenario, y bajo Ingreso N°417-2021 ante la ILUSTRÍSIMA CORTE MARCIAL,
respecto de los artículos 5 N°3, 11 y 12 (en la frase que incluye referencia delitos
conexos), del Código de Justicia Militar, toda vez que su aplicación a la gestión judicial
pendiente infringe los artículos 1º, 5º inciso segundo, 6º, 7º, 19º N°2 y 3, y 77 de la
Constitución Política, así como las normas de rango constitucional contenidas en los
artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de
San José) y en los artículos 2.2, 3, 14 N°1, 3 y 7, y art. 26 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, en la forma en que se expone a continuación.
La gestión judicial pendiente en que incide la presente acción de
inaplicabilidad, según consta en certificado que acompaño en el primer otrosí, se
encuentra en estado de tramitación en plenario en primera instancia, y en relación ante la
Corte Marcial, conociendo ésta última de la apelación de la resolución que rechazó la
solicitud de declaración de incompetencia por declinatoria que se interpuso en primera
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DOS
instancia, en escrito que incluyó, además, en subsidio de ella, la contestación de la
acusación y adhesiones.
I. ANTECEDENTES DE HECHO.
a) Hecho contenido en la acusación Fiscal formulada bajo el Rol 545-2014,
actualmente a cargo de la Ministra en Visita, Srta. Romy Rutherford
1.- En distintas ocasiones, que median entre los meses de septiembre de 2010 y marzo de
2014 un Coronel del Ejército de Chile, solicitó y obtuvo de Francisco Huincahue Necuñir
y de Pedro Salinas Reyes, la entrega de 409 facturas en las circunstancias siguientes:
a) Ninguna de esas facturas contaba con el correspondiente “acuse recibo” en su anverso,
que diera fe de la recepción de las mercaderías o de la efectividad de la prestación del
servicio;
b) Los emisores de esas facturas no tienen documentación contable que otorgue
verosimilitud y realidad a los servicios que se dicen prestados o a las adquisiciones que
se aducen como realizadas;
c) Las facturas aparecen extendidas por supuestos servicios o ventas a la Comandancia
General de la Guarnición del Ejército de Chile (CGGERM), Unidad que informó que no
efectuó esas operaciones con Francisco Huincahue Necuñir (“FRASIM”) ni con Pedro
Salinas Reyes (“TECNOMETAL”);
2.- Para hacer efectivo el pago de esas facturas, terceras personas forjaban la
documentación de respaldo, esto es, las actas de recepción, las órdenes de pedido al
comercio, los cuadros comparativos de precios y las actas de adjudicación. Además,
terceras personas firmaron a su nombre esos documentos, sin contar con facultades para
hacerlo o, en su caso, fueron falseadas las firmas de las jefaturas que supuestamente
debían dar fe de la efectividad de la compra o del servicio contratado y de la efectividad
de su ejecución, generándose de esa manera una apariencia de realidad y verdad;
3.- En esas condiciones, las facturas aludidas y su pretendida documentación de respaldo,
material o ideológicamente falsificada, era ingresada –generalmente por mano, es decir,
sin oficios conductores-, al Departamento de Planificación Financiera (DPAF), unidad
dependiente del Comando de Apoyo a la Fuerza (CAF), donde las recibían determinados
“dactilógrafos” o “ejecutivos de cuentas” quienes, en la práctica, eran los encargados de
definir el Decreto Supremo (los recursos financieros asociados al mismo) al cual se
imputaba el gasto por el supuesto servicio o adquisición efectuada al proveedor y, además,
cursaban la tramitación de las facturas respectivas, para su remisión a la Tesorería del
Ejército para los fines del pago efectivo de su valor;
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TRES
4.- En la Tesorería del Ejército esas facturas recibían una tramitación especial, donde
funcionarios de esa repartición se encargaban de otorgarles celeridad y expedición y de
ejecutar los pagos correspondientes, mediante transferencias de fondos a la cuenta
corriente del proveedor;
5.- Una vez que el emisor de las facturas recibía ese pago, procedía a retirar de inmediato
y siempre en efectivo una parte de esos dineros (descontando el IVA y un 15% de
participación o “comisión”), entregando el resto de los dineros al señalado Coronel, tras
lo cual esos dineros se repartían entre distintos funcionarios del Ejército que intervenían
en la defraudación;
6.- Las facturas son las siguientes… (se incluye detalle de las facturas).
7.- Con este modo de operar se logró que el Ejército de Chile pagara un total de
$2.500.675.749 por servicios o adquisiciones inexistentes, carentes de realidad y
respaldo, con cargo a dineros de la denominada “Ley Reservada del Cobre”.
Participación y calificación jurídica
Se señala en el considerando décimo cuarto del libelo acusatorio, sobre la
participación y calificación jurídica (previamente efectuada en el considerando tercero
del mismo), lo siguiente: “DÉCIMO CUARTO: Que, los medios de prueba antes
enunciados, unidos a las declaraciones indagatorias prestadas por CARLOS FREZ
RAMÍREZ, conducen a concluir que éste ha tenido intervención directa e inmediata en
la ejecución de los hechos que se han tenido por acreditados en el presente estadio
procesal y que, por ende, reviste la calidad de AUTOR del delito reiterado de FRAUDE
AL FISCO, previsto y sancionado en el artículo 239 del Código de Justicia Militar,
relacionado con un perjuicio específico total provocado al Fisco de Chile de
$629.882.160.”
b) Sobre los hechos conocidos y juzgados por el Séptimo Juzgado De Garantía
y la calidad de imputado inocente de don Carlos Frez Ramírez
a. Hechos objeto de investigación y condena en el 7° Juzgado de Garantía -
causa RIT 14.881-2014 RUC 1400687387-2- sentencias de fecha 31 de julio
del año 2017 - condenados Pedro Antonio Salinas Reyes y a Francisco Javier
Huincahue Necuñir
En el año 2014 se inició una investigación por parte del Ministerio Público
que culminó con la sentencia definitiva firme y ejecutoriada, dictada en procedimiento
abreviado, que condenó a los imputados civiles por el delito de fraude al fisco ocurrido
entre el año 2010 y el año 2014, incluyendo, entre otras la totalidad de las facturas por las
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CUATRO
que se acusa a nuestro representado en la causa de jurisdicción militar referida, a cargo
de la Iltma. Ministra Srta. Rutherford.
Dicha sentencia estableció los siguientes hechos: que entre el años 2010 y
el 2014, al menos cuatro proveedores del Ejército y Personal del Ejército se pusieron de
acuerdo y coordinaron para que los primeros emitieran facturas ideológicamente falsas
por supuesta prestación de servicios y/o venta de insumos al COMANDO de APOYO a
la FUERZA del Ejército de Chile, en circunstancias que aquello no resulta ser efectivo,
facilitando el personal del ejército la tramitación interna de las mismas y de sus
respectivos pagos, hasta lograr que la Tesorería del Ejército, en la falsa creencia de estar
frente a obligaciones reales, dicte la correspondiente resolución de pago, mediante
abonos, depósitos, vales vista y transferencia electrónica.
En dichas sentencias se identifica plenamente a todas las personas
involucradas de parte del Ejército, calificándolos como co-partícipes, quedando
expresamente excluidos la Tesorería del Ejército y sus tesoreros, calificados como
víctimas del engaño.
Las sentencias, en concreto, señalan respecto de Salinas y Huincahue lo
siguiente:
a. PEDRO SALINAS REYES – TECNO METAL
“El imputado PEDRO SALINAS REYES, como persona natural,
mantiene actividades comerciales en el rubro REPARACIÓN DE AUTOS,
DISTRIBUCIÓN DE PERNOS y OTROS, siendo en ese marco, proveedor del Ejército
de Chile.
Sin perjuicio de mantener inicio de actividades como persona natural,
opera bajo el nombre de Fantasía “TECNOMETAL”.
Es como proveedor del EJÉRCITO de CHILE, que conoce a JUAN
CARLOS CRUZ VALVERDE, CABO del EJÉRCITO, y a LILIANA VILLAGRÁN
VÁSQUEZ, SARGENTO del EJÉRCITO, quienes le SOLICITAN la ENTREGA de
FACTURAS IDEOLÓGICAMENTE FALSAS, es decir por trabajos ficticios, a lo que
PEDRO SALINAS REYES accede, y una vez recepcionadas, facilitan la
TRAMITACIÓN INTERNA de los PAGOS referidos, tomando parte de la
SIMULACIÓN y/o falsificación de vistos buenos, hasta lograr que la TESORERÍA del
EJÉRCITO, en la creencia de estar frente a OBLIGACIONES REALES, dicte la
correspondiente RESOLUCIÓN de PAGO, recibiendo a cambio parte de los DINEROS
obtenidos de manera ilícita. Cabe dejar constancia, que tanto el CABO CRUZ como la
SARGENTO VILLAGRÁN, ejercen funciones en el COMANDO DE APOYO A LA
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CINCO
FUERZA, entidad que tiene a su cargo la ejecución de los proyectos que deben financiarse
con cargo a los recursos de la LEY RESERVADA del COBRE.
Los PAGOS se realizan a través de VALE VISTAS NOMINATIVOS
cobrados ellos por PEDRO SALINAS REYES o DEPOSITADOS en sus CUENTAS, y
en el último tiempo mediante TRANSFERENCIA ELECTRÓNICA al proveedor, el que,
una vez recibidos los dineros, GIRA FONDOS por CAJA, repartiendo en efectivo los
fondos entre los co-partícipes.
El detalle de las FACTURAS facilitadas por el IMPUTADO, que fueron
CONTABILIZADAS por el EJÉRCITO de CHILE, y PAGADAS con arreglo al
procedimiento defraudatorio descrito, es el siguiente…” (aquí incluye todas las facturas
que se imputan a nuestro representado en la acusación de la causa de Justicia Militar,
asociadas a este proveedor).”
b. FRANCISCO JAVIER HUINCAHUE NECUÑIR - FRASIM
“El imputado FRANCISCO JAVIER HUINCAHUE NECUÑIR mantiene
actividades comerciales en ventas de partes, piezas y accesorios de vehículos
automotores, y mantención de dichos vehículos, siendo en ese marco, proveedor del
Ejército de Chile. Sin perjuicio de mantener inicio de actividades como persona natural,
opera bajo el nombre de Fantasía “REPUESTOS FRASIM”.
En el marco de sus labores, conoció al CORONEL de EJÉRCITO
CLOVIS MONTERO BARRA, quién se desempeñó como TESORERO del ESTADO
MAYOR del EJÉRCITO y luego como Jefe de Auditoría Financiera de esa Institución.
El Coronel MONTERO, le requirió en los días inmediatamente anteriores
a la fecha de su EMISIÓN las siguientes FACTURAS, las cuales fueron FACILITADAS
por el imputado, simulando en ellas la prestación de servicios o venta de insumos al
COMANDO de APOYO a la FUERZA del Ejército de Chile, en circunstancias que
aquello no resulta ser efectivo.
A su vez, HUINCAHUE NECUÑIR recibe de la TESORERÍA del
EJÉRCITO los PAGOS correspondientes a los importes de las FACTURAS, y una vez
que se hace de los DINEROS ENTREGA parte a CLOVIS MONTERO BARRA y JUAN
CARLOS CRUZ QUINTANILLA, este último CABO del EJÉRCITO, quién facilita la
TRAMITACIÓN INTERNA del PAGO referido.
El detalle de las FACTURAS facilitadas por el imputado, es el siguiente
…” (aquí incluye facturas del año 2014 que se imputan en la acusación, asociadas a este
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SEIS
proveedor separadas según la forma en que se pagaron, no es periodo de nuestro
representado).
Realizados los trámites administrativos, y en la falsa creencia que se
trataba de operaciones reales, el monto total de $ 53.041.750.- fue abonado con cargo a
la cuenta que la Tesorería del Ejército tiene en el Banco del Estado, a la Cuenta Corriente
del BCI N°12383929 cuyo titular es el acusado con fecha 2 de abril de 2014, quién giró
los fondos y a requerimiento del Coronel MONTERO BARRA, tomó un VALE VISTA
en el Banco BCI y le hizo entrega de este al militar.
Del mismo modo, el imputado facilitó y COBRÓ las siguientes
facturas…” (aquí incluye todas las facturas que se imputan a nuestro representado en la
acusación de la causa de Justicia Militar, asociadas a este proveedor).
Como puede comprobar S.S. Excma. el fraude objeto de la resolución es
idéntico, los mismos hechos, al contenido en la acusación de efectuada por la Justicia
Militar, e incluye el periodo de varios tesoreros que fueron víctimas del engaño, habiendo
sido fraguado y operado mucho antes de que nuestro representado asumiera siquiera el
cargo de Tesorero. Incluye expresamente, como parte de los hechos juzgados, las facturas
referidas en la acusación fiscal dictada por la Justicia Militar, estableciendo la forma en
que se preparó y cometió el delito, esto es, mediante el engaño a los Tesoreros.
b. Comparación con los hechos objeto de la acusación bajo el Rol 545-2014,
actualmente a cargo de la Ministra en Visita, Srta. Romy Rutherford
Como he señalado, los hechos contenidos en la acusación de la Justicia
Militar son exactamente los mismos hechos que el 7° Juzgado de Garantía Santiago
resumió en su considerando cuarto de la sentencia indicada y que refiere expresamente la
participación de los Tesoreros en ellos, originalmente imputados, como víctimas de
engaño y respecto del mismo delito de fraude al fisco del art. 239 del Código Penal, que
sanciona a: “El empleado público que en las operaciones en que interviniere por razón
de su cargo, defraudare o consintiere que se defraudare al Estado, a las municipalidades
o a los establecimientos públicos de instrucción o beneficencia, sea originándoles
pérdida o privándolos de un lucro legítimo, incurrirá en la pena de presidio menor en
sus grados medio a máximo”.
c. Calidad de imputado inocente de don Carlos Frez Ramírez en causa de
justicia ordinaria de garantía
Es un hecho acreditado que nuestro representado tiene y tuvo la calidad de
imputado en la investigación seguida en el Juzgado de Garantía, en su calidad de Tesorero
del Ejército, en el periodo entre diciembre del año 2012 y diciembre del año 2013, según
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SIETE
consta en Certificado emitido por el 7°Juzgado de Garantía de Santiago de fechas 12 y 27
de septiembre de del año 2017.
La situación desde julio de 2017 es que nuestro representado fue sido
liberado de responsabilidad en la Justicia Ordinaria, estableciéndose que tiene la calidad
de engañado, lo que da cuenta de haber sido investigados y juzgados por el Tribunal de
Garantía referido los hechos que se le imputan por la Justicia Militar. La Sentencia fue
dictada mientras aún tenía la calidad de imputado en la investigación y causa seguida por
el Ministerio Publico ante el Tribunal de Garantía referido.
c) Tramitación ante la Ministra en visita Srta. Romy Rutherford Parentti.
Con fecha 19 de septiembre de 2021, se presentó junto a la contestación
de la acusación y adhesiones, petición de declaración de incompetencia del tribunal,
solicitando la declinatoria a la Justicia Ordinaria (Juzgados de Garantía y Ministerio
Público), de la causa indicada, siendo rechazada por resolución de fecha 1 de octubre de
2021.
Oportunamente, esta defensa, dedujo recurso de apelación contra la
resolución que rechazó la declaración de incompetencia, encontrándose actualmente en
estado de tramitación ante la Ilustrísima Corte Marcial, a la espera de la ser conocida por
dicho tribunal.
De acuerdo al certificado entregado por el Tribunal de Justicia Militar,
constan los siguientes hechos:
“2° JUZGADO MILITAR DE SANTIAGO
PRIMERA FISCALÍA MILITAR (EX SEXTA)
MINISTRA EN VISITA EXTRAORDINARIA
TOMO XII - CUADERNO 1 - "Proveedor: Francisco HUINCAHUE-
FRASIM"
CERTIFICO: Que ante la Ministra en Visita Extraordinaria de la Iltma. Corte Marcial,
señorita Romy Grace Rutherford Parentti, se substancia la causa Rol N° 575-2014, de la
Primera Fiscalía Militar de Santiago (Ex Sexta). Por resolución de fecha 30 de julio de
2021, en el cuaderno separado signado como "CUADERNO 1 — "Proveedor:
Francisco
HUINCAHUE- FRASIM", se acusa a Carlos Jorge Frez Ramírez, como autor del delito
reiterado de Fraude al Fisco, previsto y sancionado en el artículo 239 del Código Penal,
cuya resolución se encuentra ejecutoriada. Sus abogados patrocinantes son Roberto
Fasani Puelma y José Rivera Rojas, ambos con domicilio en Nueva York N° 9, piso 14,
comuna y ciudad de Santiago. Este cuaderno se encuentra en estado de plenario.
Certifico, además, que son parte en esta cuerda:
Acusado: Clovis Alejandro Ignacio Montero Barra, con domicilio en El Vergel N° 2850,
Providencia.
0000008
OCHO
Apoderado: Yasna Bentjerodt Poseck, con domicilio en Calle Vitacura N° 3841, piso 4,
Vitacura.
Acusado: Juan Carlos Cruz Valverde, con domicilio en Vicuña Mackenna N° 2585,
departamento 1202, Torre A, San Joaquín.
Apoderado: Rodrigo Arancibia Moreno, con domicilio en Alonso de Córdova N° 5870,
oficina 1519-1520, Las Condes.
Acusada: Liliana Francisca Villagrán Vásquez, con domicilio en Vicuña Mackenna N°
7735, La Florida.
Apoderado: Rodrigo Arancibia Moreno, con domicilio en Alonso de Córdova N° 5870,
oficina 1519-1520, Las Condes.
Acusado: Carlos Jorge Frez Ramírez, con domicilio en El Notro Sur N° 5924, Peñalolén.
(Parte solicitante)
Apoderado: Roberto Fasani Puelma y José Rivera Rojas, con domicilio en Nueva York
N° 9, piso 14, Santiago.
Acusado: Miguel Ariel Díaz Medina, con domicilio en Centenario N° 1050,
departamento 141-D, San Miguel.
Apoderado: Jaime de la Maza Amor, con domicilio en Las Bandera N° 84, oficina 214,
Santiago.
Acusado: Mario Edmundo Barrientos Atala, con domicilio en Santa María N° 1735,
Huechuraba.
Apoderado: Carlos Cortés Guzmán, con domicilio en Apoquindo N° 3721, oficina 33,
Las Condes.
Acusado: Pablo Rodrigo Cisternas Figueroa, con domicilio en Arturo Claro N° 1423,
Providencia.
Apoderado: Octavio Pino Reyes, con domicilio en Luis Pasteur N° 5842, oficina 400,
Vitacura.
Acusado: Luis Javier Cisternas Angulo, con domicilio en Los Olmos N° 11494-B, San
José de Maipo.
Apoderado: Marcelo Infante Alcaino, con domicilio en Isla de Maipo N° 508, oficina 1,
Maipú.
Acusado: Danilo Orlando Alarcón Báez, con domicilio en Ocho Sur N° 1888, San
Ramón.
Apoderado: Jacqueline Barahona Assicié, domiciliada en Doctor Sotero del Río N° 508,
oficina 415, Santiago.
Acusado: Claudio Andrés González Palominos, con domicilio en Los Pintores N° 97,
Maipú.
Apoderado: María Sandra Pinto Vega, con domicilio en Los Pintores N° 97, Maipú.
Consejo de Defensa del Estado, representado por Ruth Israel López, con domicilio en
Agustinas N° 1225, piso 4, Santiago.
Ministerio Público Militar, representado por Luis Araya Gallo, con domicilio en
Avenida Libertador Bernardo O"higgins N° 1316, oficina 42, Santiago.
Se extiende el presente certificado a solicitud del abogado defensor del acusado Carlos
Jorge Frez Ramírez.
Santiago, 27 de octubre de 2021.”
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NUEVE
II. ADMISIBILIDAD DE LA PRESENTE ACCIÕN DE INAPLICABILIDAD POR
INCONSTITUCIONALIDAD.
a) Legitimación
Como consta en el auto acusatorio dictado por la Ministra en visita Srta.
Romy Rutherford Parentti, actualmente se encuentra acusado el señor Frez en causa Rol
N°575-2014 (denominado cuaderno FRASIM), siendo parte en dicho proceso en tal
calidad y en la apelación deducida para ante la Corte Marcial y que se tramita bajo ingreso
N°417-2021, lo que lo legitima como titular para el presente requerimiento.
b) Gestión judicial pendiente
El presente requerimiento de inaplicabilidad se interpone en relación a los
autos seguidos contra nuestro representado por supuesto delito de Fraude al Fisco del art.
239 del Código Penal bajo el ROL N°575-2014(CUADERNO 1- FRASIM) ante el 2°
Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago, a cargo de la Ministra
en visita Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti, actualmente en curso
en etapa de plenario, y en apelación ante la ILUSTRÍSIMA CORTE MARCIAL, bajo
Ingreso N°417-2021, para conocer de un recurso de apelación interpuesto en contra de
la resolución dictada por Ministra en visita Srta. Romy Rutherford Parentti que rechazó
la solicitud de declaración de incompetencia por declinatoria en causa ROL N°575-
2014(CUADERNO 1- FRASIM CUADERNO INCIDENTAL).
c) Que se promueva en relación a un precepto que tenga rango legal
La presente acción de inaplicabilidad por inconstitucionalidad, impugna
la aplicación de los siguientes preceptos legales que son contrarios a la Constitución
Política de la República y/o otras normas de rango constitucional, que tienen el carácter
de ser decisorios litis en el caso referido:
i) Artículo 5 N°3 del Código de Justicia Militar: “Corresponde a la jurisdicción militar
el conocimiento: 3° De las causas por delitos comunes cometidos por militares durante
el estado de guerra, estando en campaña, en acto del servicio militar o con ocasión de
él, en los cuarteles, campamentos, vivaques, fortalezas, obras militares, almacenes,
oficinas, dependencias, fundiciones, maestranzas, fábricas, parques, academias,
escuelas, embarcaciones, arsenales, faros y demás recintos militares o policiales o
establecimientos o dependencias de las Instituciones Armadas”.
ii) Artículo 11 del Código de Justicia Militar: “Art. 11. El Tribunal Militar tendrá
jurisdicción para juzgar no sólo al autor de un delito de jurisdicción militar, sino también
a los demás responsables de él, en tanto revistan la calidad de militares.
0000010
DIEZ
Tendrá, asimismo, jurisdicción para conocer de los delitos que sean
conexos, aun cuando independientemente sean de jurisdicción común, salvo las
excepciones legales.
No se alterará la jurisdicción cuando el Tribunal Militar, al dictar el fallo,
califique como delito común un hecho que se tuvo como delito militar durante la
tramitación del proceso”.
iii) Artículo 12 del Código de Justicia Militar establece que “Cuando se hubiere cometido
por un mismo agente delitos de jurisdicción militar y de jurisdicción común, que no sean
conexos, el Tribunal Militar será competente para conocer de los primeros y el tribunal
ordinario de los segundos”. La parte cuya solicitud de inconstitucionalidad se solicita es
la frase “que no sean conexos”.
Dichos artículos del Código de Justicia Militar corresponden a un precepto
de rango legal, con lo cual se cumple el requisito establecido para la interposición del
presente requerimiento. Se cumple, además, con lo señalado por este Excelentísimo
Tribunal Constitucional en orden a singularizar con precisión los preceptos legales cuya
aplicación en la gestión judicial pendiente se impugna por inconstitucional (Sentencia
Tribunal Constitucional Rol N° 550-06, considerando 9º).
Es este Excelentísimo Tribunal Constitucional, quien ha señalado la
posibilidad de solicitar la inaplicabilidad de una parte de un norma o precepto legal. Tal
como se resolvió en causa Rol N°550-06, en que señaló: “…es efectivo que un precepto
legal puede ser sólo una parte del enunciado normativo que compone un mismo artículo
o inciso de una ley y es perfectamente posible que el “precepto” sea una parte de un
artículo o sólo una parte de un inciso. Lo que importa, en el caso de las normas
prescriptivas, es que esa parte o porción del inciso constituya un precepto, en el sentido
de ser una unidad lingüística que establezca las conductas que hacen debida la
consecuencia, los sujetos obligados y las consecuencias mismas”.
Las normas señaladas en el presente requerimiento de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad cumplen este requisito.
d) Que de los antecedentes de la gestión pendiente en que se promueve la
cuestión aparezca que el precepto legal impugnado tendrá aplicación y resultará
decisivo en la resolución del asunto
La impugnación de inconstitucionalidad requiere que la aplicación de un
precepto legal determinado pueda ser aplicado en la gestión judicial pendiente y que dicha
aplicación pueda resultar decisiva en ella, produciendo un efecto contrario a la
Constitución Política de la República de Chile.
0000011
ONCE
Este requisito ha sido interpretado de manera amplia por este
Excelentísimo Tribunal Constitucional. Efectivamente, en causa Rol N°550-06, ha
sostenido que: “Para realizar el referido juicio de constitucionalidad basta que el juez
que conoce de la gestión pendiente tenga la posibilidad de aplicar dicho precepto en la
decisión que ha de adoptar y que, al hacerlo, pueda vulnerarse la Constitución”.
Encontrándose una gestión judicial pendiente, que corresponde a la causa
penal indicada en la que incide un recurso de apelación que recae sobre la determinación
de si es competente para conocer de los hechos denunciados el Séptimo Juzgado de
Garantía o la Ministra en visita Srta. Romy Rutherford, los artículos 5 N°3, 11 y 12 del
Código de Justicia Militar pueden ser aplicados a dicha gestión judicial pendiente,
resultando decisivos, toda vez, que son los únicos preceptos legales que pueden sustentar
la tesis para arrogar competencia a la jurisdicción militar de juzgar a militares por delitos
comunes (como es el delito de fraude al fisco contemplado en el artículo 239 del Código
Penal), lo que vulnera múltiples garantías constitucionales, al nivel de decidir dicha
jurisdicción (carente de múltiples garantías y de imparcialidad) su propia competencia en
materias y con normas que son contrarias a la constitución, pues vulneran el derecho a un
debido proceso, a ser juzgado por el juez natural, en una sola causa y por un mismo
tribunal (unidad de jurisdicción), entre otras tantas, que implican un trato desigual a
ciudadanos en Chile en el juzgamiento de delitos comunes en tiempos de paz.
e) Que tenga fundamento plausible
Como queda en evidencia en el presente requerimiento de inaplicabilidad
por inconstitucionalidad, el presente posee fundamento plausible, en tanto la aplicación
de los preceptos legales impugnados a la gestión judicial pendiente genera violaciones a
normas constitucionales y de rango constitucional concretas.
De esta manera, el control de constitucionalidad que se solicita a este
Excelentísimo Tribunal Constitucional no persigue un interés dilatorio, sino asegurar la
vigencia de las Garantías Constitucionales en un caso concreto, a través de la declaración
de este Excmo. Tribunal Constitucional de que la Ilustrísima Corte Marcial y el 2°
Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago, a cargo de la Ministra
en visita Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti, prescindan de la
aplicación de los preceptos legales impugnados en la gestión judicial pendiente,
salvaguardando las garantías y principios constitucionales que se verían afectados con la
aplicación de ellos.
III. NORMAS INFRINGIDAS
0000012
DOCE
La justicia militar representa un régimen especial y excepcional en nuestra
legislación, que ha sido objeto de diversas críticas por no ajustarse a los estándares,
declaraciones y tratados internacionales suscritos por Chile, así como a nuestra
Constitución Política y a las garantías penales y procesales vigentes en Chile
contemplando una serie de normas inconstitucionales. Un simple ejemplo de ello es que
los imputados bajo este procedimiento se ven sometidos a una investigación y
juzgamiento del mismo órgano, lo que vulnera la objetividad básica mínima de un proceso
imparcial, al fundir el rol de acusador y juzgador en una misma entidad y, en términos
prácticos, en una misma persona natural. Esto sin contar, además, las diversas garantías
y derechos que se vulneran en el procedimiento especial establecido en el Código de
Justicia Militar (en nuestra opinión incluso no vigente).
La igualdad ante la ley conlleva necesariamente un igual tratamiento tanto
en el proceso como en las sanciones y garantías aplicables a personas que se encuentran
en idénticas situaciones, de modo que, si por la investigación de un hecho que puede
constituir delito común (del Código Penal) se persigue a dos personas, uno de ellos un
funcionario público y el otro un ciudadano, ambos deben ser tratados y juzgados de igual
manera ante un mismo tribunal (el natural para juzgar delitos comunes) y con las mismas
normas y penas. El Código de Justicia Militar, atendida su antigüedad, mantiene en sus
artículos normas que van contra lo anterior y cuya aplicación significa la vulneración e
infracción de normas de carácter constitucional y de rango constitucional, que deben ser
declaradas inaplicables.
Los preceptos objetados infringen las siguientes normas de rango
Constitucional:
a) Normas infringidas de la Constitución Política de la República
a. Art. 1°: “artículo 1º lo siguiente: “Las personas nacen libres e iguales en
dignidad y derechos.
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad.
El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los
cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía
para cumplir sus único propios fines específicos.
El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es
promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones
sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad
0000013
TRECE
nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a
los derechos y garantías que esta Constitución establece.
Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a
la población y a la familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la
integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de
las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional” (lo
destacado y subrayado es nuestro).
b. Art. 5 inc. 2°: “El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto
a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los
órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta
Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y
que se encuentren vigentes.”
c. Art. 6: “Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a
las normas dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la
República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o
integrantes de dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.
La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones
que determine la ley.”
d. Art. 7: “Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular
de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden
atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o
derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la
Constitución o las leyes.
Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las
responsabilidades y sanciones que la ley señale.”
e. Art. 19 N°2: “La Constitución asegura a todas las personas: 2º.- La igualdad
ante la ley. En Chile no hay persona ni grupo privilegiados. En Chile no hay
esclavos y el que pise su territorio queda libre. Hombres y mujeres son iguales
ante la ley.
Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias;”
a. Art. 19 N°3: “La igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos.
0000014
CATORCE
Toda persona tiene derecho a defensa jurídica en la forma que la ley
señale y ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la
debida intervención del letrado si hubiere sido requerida. Tratándose de los
integrantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública, este derecho
se regirá, en lo concerniente a lo administrativo y disciplinario, por las normas
pertinentes de sus respectivos estatutos.
La ley arbitrará los medios para otorgar asesoramiento y defensa jurídica
a quienes no puedan procurárselos por sí mismos. La ley señalará los casos y
establecerá la forma en que las personas naturales víctimas de delitos dispondrán
de asesoría y defensa jurídica gratuitas, a efecto de ejercer la acción penal
reconocida por esta Constitución y las leyes.
Toda persona imputada de delito tiene derecho irrenunciable a ser
asistida por un abogado defensor proporcionado por el Estado si no nombrare
uno en la oportunidad establecida por la ley.
Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal
que señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la
perpetración del hecho.
Toda sentencia de un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en un
proceso previo legalmente tramitado. Corresponderá al legislador establecer
siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y
justos.
La ley no podrá presumir de derecho la responsabilidad penal.
Ningún delito se castigará con otra pena que la que señale una ley
promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley
favorezca al afectado.
Ninguna ley podrá establecer penas sin que la conducta que se sanciona
esté expresamente descrita en ella”.
b. Art. 77°: “Una ley orgánica constitucional determinará la organización y
atribuciones de los tribunales que fueren necesarios para la pronta y cumplida
administración de justicia en todo el territorio de la República.
La misma ley señalará las calidades que respectivamente deban tener los
jueces y el número de años que deban haber ejercido la profesión de abogado las
personas que fueren nombradas ministros de Corte o jueces letrados.
0000015
QUINCE
La ley orgánica constitucional relativa a la organización y atribuciones
de los tribunales, sólo podrá ser modificada oyendo previamente a la Corte
Suprema de conformidad a lo establecido en la ley orgánica constitucional
respectiva.”
b) Normas de Rango Constitucional contenidas en tratados internacionales
ratificados por Chile infringidas
Nuestra Constitución Política de la República reconoce las garantías
establecidas en los tratados internacionales relativos a Derechos Humanos, en este
sentido, el artículo 5 inciso segundo de la Constitución Política de la República de Chile,
señala que: “El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los
derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del
Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como
por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”.
La Excelentísima Corte Suprema ha declarado que el artículo 5º inciso
segundo de la Constitución Política de la República de Chile: “otorga rango
constitucional a los tratados que garantizan el respeto de los derechos humanos,
concediéndoles una jerarquía mayor que a los demás tratados internacionales, en cuanto
regulan los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. En definitiva, los
derechos humanos asegurados en un tratado se incorporan al ordenamiento jurídico
interno, formando parte de la Constitución material adquiriendo plena vigencia, validez
y eficacia jurídica, no pudiendo ningún órgano del Estado desconocerlos y debiendo
todos ellos respetarlos y promoverlos, como, asimismo, protegerlos a través del conjunto
de garantías constitucionales destinadas a asegurar el pleno respeto de los derechos”
(Corte Suprema, Ingreso N°3125-2004). De esta forma, se establece que los tratados
internacionales se deben entender como normas de rango constitucional por el Estado,
que también son infringidas por los preceptos objetados, y son las siguientes:
a. La Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José), los
artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1.
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los
derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio
a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición social.
0000016
DIEZ Y SEIS
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el Artículo 1
no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los
Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas
legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales
derechos y libertades.”
Artículo 8. Garantías Judiciales
“1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro
de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido con anterioridad por la Ley, en la sustanciación de
cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus
derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su
inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el
proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes
garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o
intérprete, si no comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la
preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por
un defensor de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su
defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por
el Estado, remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se
defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la
Ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de
obtener la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan
arrojar luz sobre los hechos;
0000017
DIEZ Y SIETE
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse
culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción
de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a
nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para
preservar los intereses de la justicia.”
Artículo 24. Igualdad ante la Ley
“Todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tienen derecho, sin
discriminación, a igual protección de la ley.”
Artículo 25. Protección Judicial
“1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra
actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la
ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas
que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.”
b. Obligaciones del Estado en materia de Derechos Humanos
Se establecen tanto en las normas internas como internacionales una serie
de obligaciones en materia de Derecho Humanos para el Estado:
• Obligación de los Estados de abstenerse de violar los derechos humanos a través
de sus agentes, lo cual establece una restricción al poder estatal.
• Obligación del Estado de garantizar, jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los
Derechos Humanos.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en caso Velásquez
Rodríguez, ha sostenido que la obligación de garantizar “implica el deber de los Estados
parte de organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las estructuras a
través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal que sean
capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.
Como consecuencia de esta obligación, los Estados deben prevenir, investigar y
sancionar toda violación de los derechos reconocidos por la Convención y procurar,
además, el restablecimiento, si es posible, del derecho conculcado y, en su caso, la
0000018
DIEZ Y OCHO
reparación de los daños producidos por la violación de los derechos humanos ... La
obligación de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos no se agota
con la existencia de un orden normativo dirigido a hacer posible el cumplimiento de esta
obligación, sino que comparte la necesidad de una conducta gubernamental que asegura
la existencia, en la realidad, de una eficaz garantía del libre y pleno ejercicio de los
derechos humanos” (Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Velásquez
Rodríguez v/s Honduras. Sentencia de 29 de julio del año 1988, párrafo 166).
Dentro de la obligación de garantizar existen obligaciones específicas en
relación con el caso de autos se trata de:
• Necesidad de adoptar las medidas pertinentes para asegurar a todas las personas
los estándares mínimos del debido proceso.
• Eliminar y remover todos los obstáculos que impidan o entorpezcan un acceso a
la justicia en igualdad de condiciones, y
• Obligación de pleno reconocimiento de todos los órganos del Estado de los
estándares internacionales en materia de derechos humanos relacionados con un
acceso igualitario a la justicia.
c. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos1, los artículos 2.2, 3, 14
N°1, 3 y 7, y art. 26
Artículo 2.2
“2. Cada Estado Parte se compromete a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones del presente Pacto, las medidas oportunas para
dictar las disposiciones legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para
hacer efectivos los derechos reconocidos en el presente Pacto y que no estuviesen ya
garantizados por disposiciones legislativas o de otro carácter.”
Artículo 3
“Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar a hombres y
mujeres la igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos enunciados
en el presente Pacto.”
Artículo 14
“1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda
persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un
1
https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/ccpr.aspx
0000019
DIEZ Y NUEVE
tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la
substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o
para la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil.”
“3. Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena
igualdad, a las siguientes garantías mínimas:
a) A ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada,
de la naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella;
b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa
y a comunicarse con un defensor de su elección;
c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas;
d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por
un defensor de su elección; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho que
le asiste a tenerlo, y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre
defensor de oficio, gratuitamente, si careciere de medios suficientes para pagarlo;
e) A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la
comparecencia de los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las
mismas condiciones que los testigos de cargo;
f) A ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el
idioma empleado en el tribunal;
g) A no ser obligada a declarar contra sí misma ni a confesarse culpable”.
“7. Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya sido ya
condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la ley y el
procedimiento penal de cada país.”
Artículo 26
“Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a
igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y
garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier
discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas
o de cualquier índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social.”
IV. NORMAS VIGENTES EN CONTEXTO DE LAS INFRINGIDAS DE
ORDEN CONSTITUCIONAL (TODAS DE ORDEN PÚBLICO)
a) Código Procesal Penal (en adelante CPP)
0000020
VEINTE
a. “Artículo 1º.- Juicio previo y única persecución. Ninguna persona podrá ser
condenada o penada, ni sometida a una de las medidas de seguridad establecidas
en este Código, sino en virtud de una sentencia fundada, dictada por un tribunal
imparcial. Toda persona tiene derecho a un juicio previo, oral y público,
desarrollado en conformidad con las normas de este cuerpo legal.
La persona condenada, absuelta o sobreseída definitivamente por
sentencia ejecutoriada, no podrá ser sometida a un nuevo procedimiento penal
por el mismo hecho.”
b. “Artículo 2º.- Juez natural. Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales,
sino por el tribunal que señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con
anterioridad a la perpetración del hecho.”
c. “Artículo 3°.- Exclusividad de la investigación penal. El ministerio público
dirigirá en forma exclusiva la investigación de los hechos constitutivos de delito,
los que determinaren la participación punible y los que acreditaren la inocencia
del imputado, en la forma prevista por la Constitución y la ley.”
d. “Artículo 8º.- Ámbito de la defensa. El imputado tendrá derecho a ser defendido
por un letrado desde la primera actuación del procedimiento dirigido en su
contra. Todo imputado que carezca de abogado tendrá derecho irrenunciable a
que el Estado le proporcione uno. La designación del abogado la efectuará el
juez antes de que tenga lugar la primera actuación judicial del procedimiento que
requiera la presencia de dicho imputado.
El imputado tendrá derecho a formular los planteamientos y alegaciones
que considerare oportunos, así como a intervenir en todas las actuaciones
judiciales y en las demás actuaciones del procedimiento, salvas las excepciones
expresamente previstas en este Código.”
e. “Artículo 11.- Aplicación temporal de la ley procesal penal. Las leyes procesales
penales serán aplicables a los procedimientos ya iniciados, salvo cuando, a juicio
del tribunal, la ley anterior contuviere disposiciones más favorables al
imputado.”
f. “Artículo 12.- Intervinientes. Para los efectos regulados en este Código, se
considerará intervinientes en el procedimiento al fiscal, al imputado, al defensor,
a la víctima y al querellante, desde que realizaren cualquier actuación procesal
o desde el momento en que la ley les permitiere ejercer facultades determinadas.”
0000021
VEINTE Y UNO
g. “Artículo 483.- Aplicación de las disposiciones del Código. Las disposiciones de
este Código sólo se aplicarán a los hechos acaecidos con posterioridad a su
entrada en vigencia.”
h. “Artículo 484.- Entrada en vigencia respecto de hechos acaecidos en el territorio
nacional. Este Código comenzará a regir, para las distintas Regiones del país, al
término de los plazos que establece el artículo 4º transitorio de la Ley Nº 19.640,
Orgánica Constitucional del Ministerio Público.
En consecuencia, regirá para las regiones de Coquimbo y de la
Araucanía, desde el 16 de diciembre de 2000; para las regiones de Antofagasta,
Atacama y del Maule, desde el 16 de octubre de 2001; para las regiones de
Tarapacá, de Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo y de Magallanes y de
la Antártica Chilena, desde el 16 de diciembre de 2002; para las regiones de
Valparaíso, del Libertador General Bernardo O'Higgins, del Bío Bío y de Los
Lagos, desde el 16 de diciembre de 2003, y para la Región Metropolitana de
Santiago, desde el 16 de junio de 2005.”
Los hechos imputados como delito común de fraude al fisco son
posteriores a la fecha de entrada en vigencia del Código Procesal Penal en todo el
territorio nacional.
b) Código Orgánico de Tribunales (en adelante COT)
La normativa del Código Orgánico de Tribunales establece una unidad en
el conocimiento de las causas (al igual que el artículo 1° del CPP), pues de otra forma se
pierde la coherencia en el sistema, con el fin de evitar sentencias contradictorias. De esta
forma, las que se dictan y quedan firmes producen pleno efecto en las causas que aún no
han sido sentenciadas (efecto de Cosa Juzgada), evitando que un mismo hecho sea
juzgado dos o más veces. Las normas relevantes son las siguientes:
a. Art. 1°: “La facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de
juzgarlas y de hacer ejecutar lo juzgado pertenece exclusivamente a los
tribunales que establece la ley”.
b. Art. 4°: “Es prohibido al Poder Judicial mezclarse en las atribuciones de
otros poderes públicos y en general ejercer otras funciones que las
determinadas en los artículos precedentes”.
c. Art. 5°: “A los tribunales mencionados en este artículo corresponderá el
conocimiento de todos los asuntos judiciales que se promuevan dentro del
territorio de la República, cualquiera que sea su naturaleza o la calidad de
0000022
VEINTE Y DOS
las personas que en ellos intervengan, sin perjuicio de las excepciones que
establezcan la Constitución y las leyes.
Integran el Poder Judicial, como tribunales ordinarios de justicia,
la Corte Suprema, las Cortes de Apelaciones, los Presidentes y Ministros de
Corte, los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal, los Juzgados de Letras y los
Juzgados de Garantía.
Forman parte del Poder Judicial, como tribunales especiales, los
Juzgados de familia, los Juzgados de Letras del Trabajo, los Juzgados de
Cobranza Laboral y Previsional y los Tribunales Militares en tiempo de paz,
los cuales se regirán en su organización y atribuciones por las disposiciones
orgánicas constitucionales contenidas en la ley Nº19.968, en el Código del
Trabajo, y en el Código de Justicia Militar y sus leyes complementarias,
respectivamente, rigiendo para ellos las disposiciones de este Código sólo
cuando los cuerpos legales citados se remitan en forma expresa a él”.
d. Art. 7°: “Los tribunales sólo podrán ejercer su potestad en los negocios y
dentro del territorio que la ley les hubiere respectivamente asignado.
Lo cual no impide que en los negocios de que conocen puedan
dictar providencias que hayan de llevarse a efecto en otro territorio”.
e. Art. 8°: “Ningún tribunal puede avocarse el conocimiento de causas o
negocios pendientes ante otro tribunal, a menos que la ley le confiera
expresamente esta facultad”.
f. Art. 10° inc. 2°: “Reclamada su intervención en forma legal y en negocios de
su competencia, no podrán excusarse de ejercer su autoridad ni aún por falta
de ley que resuelva la contienda sometida a su decisión”.
g. Art. 14°: “Los juzgados de garantía estarán conformados por uno o más
jueces con competencia en un mismo territorio jurisdiccional, que actúan y
resuelven unipersonalmente los asuntos sometidos a su conocimiento.
Corresponderá a los jueces de garantía: h) Conocer y resolver
todas las cuestiones y asuntos que este Código, la ley procesal penal y la ley
que establece disposiciones especiales sobre el Sistema de Justicia Militar
les encomienden”.
c) Código de Justicia Militar (en adelante CJM)
0000023
VEINTE Y TRES
a. “Artículo 3°.- Los Tribunales Militares de la República tienen jurisdicción sobre
los chilenos y extranjeros, para juzgar todos los asuntos de la jurisdicción militar
que sobrevengan en el territorio nacional.”
b. “Artículo 5° N°3.- Corresponde a la jurisdicción militar el conocimiento: 3° De
las causas por delitos comunes cometidos por militares durante el estado de
guerra, estando en campaña, en acto del servicio militar o con ocasión de él, en
los cuarteles, campamentos, vivaques, fortalezas, obras militares, almacenes,
oficinas, dependencias, fundiciones, maestranzas, fábricas, parques, academias,
escuelas, embarcaciones, arsenales, faros y demás recintos militares o policiales
o establecimientos o dependencias de las Instituciones Armadas”;
c. “Artículo 9.- No obstante lo dispuesto en los artículos precedentes, serán
juzgados por los tribunales ordinarios, los militares que se hicieren procesados
de delitos comunes cometidos en el ejercicio de funciones propias de un destino
público civil”;
El artículo 9° citado, establece de forma clara que la comisión de un delito
común debe ser juzgado por la justicia ordinaria.
En el caso concreto, el único delito por el cual ha sido procesado y acusado
nuestro representado es el de fraude al fisco contemplado en el Código Penal, que es, sin
lugar a duda alguna, un delito común, siendo claro que la función de tesorero no
corresponde a una función militar propiamente tal, lo cual es confirmado por la
contratación de una cantidad importante de funcionarios civiles que apoyan esa labor y la
descripción propia del cargo.
d. “Artículo 12.- Cuando se hubiere cometido por un mismo agente delitos de
jurisdicción militar y de jurisdicción común, que no sean conexos, el Tribunal
Militar será competente para conocer de los primeros y el tribunal ordinario de
los segundos”.
La interpretación armónica de las normas, como se desprende de la
literalidad de ellas, sustrae el conocimiento de la justicia militar todos aquellos asuntos
que digan relación con delitos comunes, como es el caso. Además, en el caso concreto,
nuestro representado se encuentra acusado sólo por un delito de jurisdicción común,
habiendo sido eliminados de la ley los delitos conexos.
e. “Art. 215. Los delitos militares serán sancionados con penas comunes o con penas
militares, según la naturaleza del delito.”
0000024
VEINTE Y CUATRO
El delito de fraude al fisco tiene una pena común, dejando en evidencia el
carácter común del mismo y, por ello, la procedencia de conocimiento por la Justicia
Ordinaria.
f. “Art. 121. En todos los casos no previstos en este Código, se aplicarán las reglas
de procedimiento que correspondan a los tribunales ordinarios en los juicios de
más rápida tramitación, interpretadas dentro del espíritu de la mayor rapidez de
los procedimientos y de la mayor buena fe en las actuaciones.”
Esta norma hace remisión expresa al Código Procesal Penal para los casos
no previstos en el CJM acaecidos con posterioridad a la entrada en vigencia del primero,
siendo aplicable todos los vacíos que se producen. Es más, es nuestra opinión (aunque
parece evidente) que en todos los casos en que existe superposición de normas entre
dichos códigos, es claro que las del CJM han sido derogadas tácitamente en las materias
en que se han señalado, en el Código Procesal Penal, las que rigen para los delitos
comunes. En el mismo sentido, cabe tener presente que el Código de Procedimiento Penal
fue derogado por el Código Procesal Penal que entró en vigencia progresivamente desde
el año 2000 al año 2005 en relación con todos los hechos ocurridos con posterioridad a
su entrada en vigencia, como es el caso de aquellos por los que ha sido acusado nuestro
representado (2013 y 2014). Ello tendría como consecuencia que todas las referencias del
Código de Justicia Militar al Código de Procedimiento Penal estarían también derogadas.
V. LEGISLACIÓN COMPARADA
Las legislaciones comparadas a nivel Latinoamericano han avanzado en la
materia a nivel legislativo, cuestión que en nuestro país solo ha sido tratada debidamente
por este Excmo. Tribunal Constitucional, señalando que no pueden ser juzgados por la
Justicia Militar los militares que cometan delitos comunes, debiendo serlo por la justicia
ordinaria en todo caso y, especialmente, en “tiempos de paz” en que no la Justicia Militar
no tiene cabida:
• La República de Argentina: a través de la ley N°26.394 del año 2008 derogó la
Justicia Militar en tiempo de paz.
• Colombia: por medio de Ley N° 1.407 de 2010 modificó el Código Militar
Colombiano.
• El Salvador: el artículo 1º del Código Militar establece “Las disposiciones de
este Código se aplicarán exclusivamente a los miembros de la Fuerza Armada en
servicio activo por los delitos y faltas puramente militares”.
0000025
VEINTE Y CINCO
• Perú: la Ley N°29.182 de 2008, en su artículo 1°, estableció que la justicia militar
es una Jurisdicción de carácter especial y excepcional.
• República Dominicana: el artículo 57 del Código Procesal Penal prescribe que
es de competencia de los tribunales ordinarios conocer de todas las infracciones
cometidas por militares, señalando en su inciso segundo que: “Las normas de
procedimiento establecidas en este código se aplican a la investigación,
conocimiento y fallo de cualquier hecho punible, sin importar su naturaleza ni la
persona imputada, incluyendo los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía
Nacional, aun cuando los hechos punibles que les son atribuidos hayan sido
cometidos en el ejercicio de sus funciones y sin perjuicio de las facultades
estrictamente disciplinarias de los cuerpos a los que pertenecen”2.
• Uruguay: el artículo 253 de la Constitución Política Uruguaya señala que: “la
jurisdicción militar queda limitada a los delitos militares y al caso de estado de
guerra. Los delitos comunes cometidos por militares en tiempo de paz, cualquiera
sea el lugar donde se cometan, estarán sometidos a la Justicia Ordinaria”3.
CONCLUSIÓN
De todas y cada una de las normas y antecedentes citados, se desprende
que corresponde a los Juzgados de Garantía conocer de los delitos comunes contemplados
en el Código Penal, como es el caso del tipificado en el art. 239 de dicho cuerpo legal, sin
perjuicio de quien los cometa y, especialmente, si hay imputados civiles y militares, pues
no puede un Tribunal Militar juzgar a civiles por delitos comunes, ni a militares (artículo
9° Código de Justicia Militar) por delitos comunes en el ejercicio de funciones propias de
un destino civil como lo es el pago de proveedores, siendo plenamente aplicable los
dispuesto en el artículo 1° y siguientes del Código Procesal Penal. Y ratificado por el
artículo 121 del Código de Justicia Militar, en el sentido que “Art. 121. En todos los casos
no previstos en este Código, se aplicarán las reglas de procedimiento que correspondan
a los tribunales ordinarios en los juicios de más rápida tramitación, interpretadas dentro
del espíritu de la mayor rapidez de los procedimientos y de la mayor buena fe en las
actuaciones.”
Una interpretación extensiva de la competencia de Justicia Militar al delito
de fraude al Fisco del artículo 239 del Código Penal exorbita las competencias del juicio
militar y, bajo esa perspectiva, institucionalmente, no corresponde a un juzgamiento por
2
https://www.oas.org/juridico/pdfs/mesicic4_repdom_codpp.pdf
3
https://parlamento.gub.uy/documentosyleyes/constitucion
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VEINTE Y SEIS
un juez natural para un delito común vulnerado dicha garantía constitucional. No siendo
aplicables en el caso los artículos 5N°3, 11 ni 12 del Código de Justicia Militar, atendido
que nuestro representado no es no está acusado por un delito de jurisdicción militar ni es
aplicable la norma de delitos conexos, que han sido eliminados de la legislación nacional.
Además, según se puede verificar, en la investigación efectuada por el
Ministerio Público que derivó en la condena de todos los co-autores proveedores, el
tribunal de Garantía optó por castigar mediante título especial sin dividir el título de
imputación, según consta en las sentencias citadas, con lo que, la competencia para juzgar
al funcionario público quedó indefectiblemente radicada en la Justicia Ordinaria
De esta forma, es claro, en atención a las normas citadas, que la
competencia para conocer de los delitos comunes contemplados en Código Penal, como
es el caso del sancionado en el art. 239 del mismo cuerpo legal, corresponde a los
Juzgados de Garantía cuando fuere cometido por militares en tiempos de paz, por los
fundamentos expuestos, de conformidad a lo dispuesto las normas citadas, siendo las
normas objetadas inaplicables pues permiten vulneran lo anterior.
VI. ANÁLISIS DE LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES INFRINGIDAS POR
LA EVENTUAL APLICACIÓN DE LAS NORMAS LEGALES CITADAS EN EL
CASO SUB-LITE
Los artículos 5 N°3, 11 y 12 en la parte referida, todos del Código de
Justicia Militar, producen efectos contrarios a los establecidos y garantizados en los
artículos 1º, 5º inciso segundo, 6º, 7º, 19º N°2 y 3, y 77 de la Constitución Política, así
como las normas de rango constitucional contenidas en los artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1 de
la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José) y en los artículos
2.2, 3, 14 N°1, 3 y 7, y art. 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, si
se aplican en la gestión judicial pendiente contra nuestro representado, según pasamos a
demostrar, pues sirven de fundamento para que delitos comunes así como las personas
acusadas por ellos, sean tratadas de manera desigual e ilegal, lo que contradice todas las
garantías constitucionales y de rango constitucional referidas en al acápite “NORMAS
INFRINGIDAS”, en los términos y por los fundamentos que a continuación expongo.
a) La Unidad de jurisdicción exige un tratamiento investigativo y juzgamiento
común, ambas garantías propias de un proceso e investigaciones racionales y justas.
El Tribunal Constitucional en autos Rol N°2794-15-INA, al conocer de
Recursos de Inaplicabilidad recaídos en la causa tramitada ante el Segundo Juzgado
Militar de Santiago Primera Fiscalía Militar (originalmente en la Sexta Fiscalía Militar)
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VEINTE Y SIETE
bajo el Rol 545-2014, que se siguen ante dicho tribunal, ha llegado a la conclusión, que
comparto, de que:
o Nos encontramos frente a un delito de fraude al Fisco que exige ser investigado,
conocido y tramitado bajo un proceso penal común, donde el tipo penal que describe
la conducta típica como “defraudar al Estado”, no al Ejército.
o La existencia de una investigación abierta en sede militar fracciona la unidad
jurisdiccional de conocimiento, puesto que las falsificaciones ideológicas indagadas
en el fuero militar constituyen una figura que genera dependencia en relación con el
delito mayor y los intereses fiscales puestos en juego.
o Esta unidad jurisdiccional no puede ser arrastrada hacia una jurisdicción de fuero,
porque:
▪ El estatus dogmático de los delitos conexos no existe (art. 12 CJM).
▪ Nuestro representado sólo se encuentra acusado por el delito art. 239 del Código
Penal.
▪ Las Reglas sobre co-autoría no admiten división orgánica de tribunales.
▪ El fin perseguido es la defraudación fiscal del Estado, no del Ejército.
▪ No concurren en el caso secretos militares, puesto que las leyes N°19.886, 19.924
y 20.424 han excluido los supuestos de hecho de la consideración de secreto
militar. Menos aun cuando los hechos son falsos y no había servicio ni repuestos
ni nada real en la prestación y/o venta.
▪ Este Excelentísimo Tribunal en sentencia ROL 2794-2015, estimó en el voto
disidente, que el delito de fraude al fisco debe ser conocido en un proceso penal
común. Sosteniendo, además, que de no declararse inaplicable el artículo 5 N°3
del Código de Justicia Militar, se infringe la garantía de justo y racional
procedimiento, al ponerse en cuestión el principio de la unidad de jurisdicción.
▪ En el mismo orden, señalan en relación al artículo 77 inciso primero de la
Constitución que: “se deduce que la estructura de la organización y atribuciones
de los tribunales ha de estar al servicio de una finalidad material de satisfacción
de justicia, a través de un justo y racional procedimiento”.
▪ Con lo anterior se vulneraría el artículo 19 N°3 de la Constitución en conexión
con el articulo 77 de la misma.
b) Autoría y participación en delitos de sujeto calificado, problemas de
accesoriedad y comunicabilidad.
Además, el fraccionamiento de la jurisdicción genera diversos problemas
en la autoría y participación, en especial en la accesoriedad y la comunicabilidad.
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VEINTE Y OCHO
a. Accesoriedad
Se debe exigir un cierto grado de desarrollo del delito principal ejecutado
por el autor principal (normalmente hasta la antijuridicidad), para que la conducta del
partícipe sea punible, puesto que la ley sanciona la participación en una tentativa, pero no
la tentativa de participación.
¿Cómo condena a civiles partícipes sin condenar al funcionario público? Al día de hoy
los civiles condenados se encuentran cumpliendo el final de la condena, en libertad.
b. Comunicabilidad
Es necesario analizar si se transmiten o no a los copartícipes las cualidades
personales que definen el injusto personal de un autor de delito cualificado coparticipado,
lo que en el caso concreto es la calidad de empleado público.
En términos prácticos: hay que decidir cómo sancionar al extraneus:
o opción uno: comunicándole la calidad de empleado público del intraneus
o opción dos: dividiendo el título de imputación, de modo que a este último (partícipe
militar) se le castiga por el delito especial (fraude al fisco del art. 239 del Código
Penal) y al primero (partícipe civil) por el tipo residual de base si éste existe (estafa
del 468 del Código Penal, por ejemplo).
Según se puede verificar, la investigación efectuada por el Ministerio
Público y que derivó en una condena el tribunal de Garantía, optó por castigar mediante
título especial sin dividir el título de imputación, según consta en la sentencia, con lo que
la competencia para juzgar al funcionario público quedó indefectiblemente radicada en la
Justicia Ordinaria (más allá de que siempre ha sido esa la jurisdicción competente).
c. Coautoría
La coautoría en materia penal se deriva del artículo 15 N°1 del Código
Penal, considerando autores de un delito a “los que toman parte en la ejecución de un
hecho”, considerando que lo hace: “todo interviniente cuya aportación en fase ejecutiva
representa un requisito indispensable para la realización del resultado pretendido, esto
es, aquel con cuyo comportamiento funcional se sostiene o se viene abajo lo
emprendido4”. Debe existir un acuerdo de voluntades, división del trabajo y dependencia
de las conductas de manera de que éstas puedan “ser imputadas recíprocamente5”.
4
Politoff, Sergio, Matus, Jean Pierre, y Ramírez, María Cecilia (2006), Lecciones de Derecho Penal
Chileno, Parte General, Segunda edición actualizada, Editorial Jurídica de Chile, p. 416.
5
Idem., p. 417.
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VEINTE Y NUEVE
“Para diferenciar entre autoría y participación se precisa una
contemplación valorativa determinada por cuatro puntos de apoyo: el grado de interés
en el resultado, la extensión de participación en el hecho, el dominio del hecho o por lo
menos la voluntad del dominio del hecho6”.
En la causa criminal seguida ante el Juzgado de Garantía, el Consejo de
Defensa del Estado solicitó, en su querella, que los civiles fueran categorizados como
partícipes del art. 15 N°3 del CP, esto es, como accesorios de los funcionarios militares
que habrían participado en la ejecución del delito del art. 239 del CP. En tal situación, la
planteada por el Consejo de Defensa del Estado, era indispensable comunicar la categoría
de empleado público a los civiles que participan en el hecho, pues de lo contrario no era
posible sancionarlos como coautores o partícipes del delito del 239 del Código Penal. No
obstante lo anterior, de igual forma fueron condenados en calidad de co-autores 15 N°1
del Código Penal.
Ello evidencia lo imperativo de que se juzgue a los empleados públicos
ante la Justicia Ordinaria.
c) Naturaleza y fin del delito imputado en la acusación
El delito imputado en la acusación es el delito contenido en el artículo 239
del Código Penal, delito de fraude al fisco, delito común, en el que han participado civiles
y militares. El bien jurídico protegido por el tipo penal es la recta administración pública7,
por tanto, se trata de una protección a la administración del Estado, no al Ejército.
En relación con los requisitos exigidos por el tipo penal de fraude al fisco,
el artículo 239 del Código Penal (vigente a la época de los hechos), señala que:
“El empleado público que en las operaciones en que interviniere por razón de su
cargo, defraudare o consintiere que se defraudare al Estado, a las
municipalidades o a los establecimientos públicos de instrucción o beneficencia,
sea originándoles pérdida o privándolos de un lucro legítimo, incurrirá en la pena
de presidio menor en sus grados medio a máximo.
En aquellos casos en que el monto de lo defraudado excediere de cuarenta
unidades tributarias mensuales, el juez podrá aumentar en un grado la pena
señalada en el inciso anterior.
6
Roxin, Claus (2007), La teoría del delito en la discusión actual, Traducción de Manuel Abanto, Editora
Jurídica Grijley, Lima, Perú, p. 467.
7
ETCHEBERRY O., Alfredo, Derecho Penal. Parte especial, 3ª edición, Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1998
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TREINTA
Si la defraudación excediere de cuatrocientas unidades tributarias
mensuales se aplicará la pena de presidio mayor en su grado mínimo.
En todo caso, se aplicarán las penas de multa del diez al cincuenta por
ciento del perjuicio causado e inhabilitación absoluta temporal para cargos,
empleos u oficios públicos en sus grados medio a máximo.”
En primer término, debemos observar que, para la aplicación de esta figura
penal, se trata siempre de una negociación entre el Estado y un particular, donde existe
una relación civil o comercial, una prestación de servicio o venta de bienes con su
respectiva contraprestación económica.
En segundo término, la acción es defraudar o consentir en que se defraude,
ocasionando perjuicio al Estado. Así y en palabras de Etcheberry “el engaño debe ser el
medio por el cual se causa el perjuicio y no una maniobra para encubrir una
malversación o para disimular una negligencia funcionaria”.
Finalmente, se hace necesario dejar en claro que la intervención del
empleado público debe ser dolosa para que sea imputable.
d) Dimensión no militar de la defraudación, especialmente en lo relativo a la
fuente del gasto y a la víctima del mismo: perjuicio meramente fiscal
Las Fuerzas Armadas y el Ejército de Chile no tienen personalidad jurídica
ni patrimonio propio, sino que sólo dependen del Ministerio encargado de la Defensa
Nacional, tal como lo indica el art. 101 inc. 1° de la CPR, lo anterior sitúa cualquier
perjuicio económico en una repercusión fiscal y no militar.
La relación con proveedores (ligadas a las normas licitación y contratación
pública) no está cubierta por secretos militares. Además, las facturas eran falsas, por lo
que, no se referían a bien ni a servicio alguno, de modo que, sólo se trata de una
defraudación al Estado, estafa pura y simple que configura un fraude al Fisco común del
del art. 239 del CP.
Es evidente que una defraudación del erario público no corresponde a la
categoría de deberes militares, y menos aún, a un acto militar, por no estar ni siquiera
contemplada en el Reglamento de Disciplina para las Fuerzas Armadas.
Los hechos imputados a nuestro representado en la acusación, en nada
afectan o afectaron la función militar, se trata simplemente de la imputación de un ilícito
pecuniario, con móviles y efectos económicos, que no fue otra cosa que un ardid de
relativa complejidad, para apoderarse de fondos provenientes del financiamiento especial
que establece la denominada ley reservada del cobre, N°13.196, de 29 de octubre de 1958,
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TREINTA Y UNO
en el que los “Tesoreros” fueron engañados, según consta en sentencia ejecutoriada del
7° Juzgado de Garantía de Santiago.
e) Sobre la función de un Tesorero del Ejército, no es función militar
Para el análisis de si estamos ante un acto de función militar es necesario
conocer la función de un tesorero y la pregunta es, entonces: ¿Qué hace un tesorero? La
respuesta es simple, paga sueldos y acreedores (proveedores).
Su función es idéntica a la que cumple un Tesorero Municipal o un
administrador de un centro hospitalario, pagando sueldos y acreedores. No hay función
militar que proteger en este sentido.
Si consideramos, además, que se trata de facturas falsas, es evidente que
no existe bien ni servicio efectivamente entregado, vendido o prestado, no pudiendo lo
que no existe, bajo ningún respecto, considerarse parte de la función militar.
Para mayor claridad, el Reglamento de Organización de la Tesorería
describe las funciones propias de la Tesorería Militar de la siguiente forma:
Art. 1°: La tesorería del Ejército tiene por misión:
o procesar y centralizar la contabilidad de los recursos, en moneda nacional y
extranjera provenientes de la Ley Anual de Presupuestos, asignados al
Ejército.
o Ejecutar la distribución de recursos de los presupuestos asignados a los
diferentes Centros Financieros existentes en la institución” …
o “Además, procesar la información entregada por la Dirección de Personal
del Ejército, para ejecutar el pago de remuneraciones al personal de la
Institución, en todas sus categorías.
o Satisfacer los requerimientos de información de carácter financiero contable
que sirvan de apoyo a la gestión y toma de decisiones del alto mando.
Art. 2° Tareas fundamentales son:
o Contabilizar los recursos financieros provenientes del Presupuesto Anual
Institucional.
o Determinar el gasto por concepto de remuneración.
o Efectuar el registro contable y los pagos a los diferentes acreedores de los
recursos provenientes de las leyes incluye la del cobre).
f) Sobre la Jurisdicción militar en tiempos de paz: excepcional, especialísima y
restringida
0000032
TREINTA Y DOS
Tanto a nivel de nuestra legislación como a nivel internacional, la
jurisdicción militar se ha limitado en tiempos de paz, restringiéndola y limitándola, con
el objeto de evitar la vulneración de garantías que representa, en este sentido:
El Profesor Mera Figueroa señala que: “…la jurisdicción penal militar en
tiempo de paz sólo debe ocuparse de conocer aquellos delitos directamente relacionados
con dicho entrenamiento, esto es, los hechos que infrinjan gravemente los deberes que al
militar le correspondan como tal y que comprometan significativamente la función
militar (guerra y preparación para la misma)8”. Estos corresponden a los casos
contenidos en el artículo 5 Nº3 del Código de Justicia Militar; “el carácter excepcional
de la jurisdicción penal militar en tiempo de paz tiene como consecuencia la
consiguiente exclusión de su ámbito de los delitos comunes cometidos por militares9.”
Esta exclusión de la Justicia Militar para conocer los delitos comunes
incluye los contenidos en el Código Penal, entre los cuales se encuentra el fraude al fisco,
por el cual fue sometido a proceso y acusado nuestro representado.
La Excma, Corte Suprema ha resuelto que el análisis del juez de la
instancia y las Cortes Superiores no debe ser meramente formalista, sino que debe atender
a las especiales circunstancias del caso, para considerar irrelevantes – atendidas las
circunstancias- el despojo voluntario o virtualmente abdicativo de factores tales como la
función, lugar o servicio, que si se mira al acto como criminal ab initio, nada tienen que
ver con la función militar como bien jurídico de protección. Siendo abundante la
jurisprudencia (Véanse roles Corte Suprema N°18.457-14, 4.450-2014, 28.100-14, 8.463-
15, en el siguiente tenor: “Que, como puede apreciarse, no todo lo que haga un militar,
en servicio activo, sea en un recinto, tiempo o acto de servicio, corresponde a una función
militar, única que autoriza la configuración de un delito militar o la “militarización”
para efectos de juzgamiento de un delito común. En esos otros casos (fuera de función
militar), el asunto es de competencia de la justicia común”.
La defraudación tiene como escenario de inicio el mundo privado, que
traslada instrumentos privados (facturas ideológicamente falsas) a las oficinas militares
para intentar cobrarlas, en coordinación con personas con fuero militar, pero
completamente desvinculadas de un acto de servicio militar (de hecho, no hay servicio
alguno prestado, es todo un engaño). Lo que hace que sean propias del fuero común, pues
delitos de este tipo son ajenos a la función militar, por naturaleza y nada de los actos del
8
MERA FIGUEROA, Jorge, La Justicia Militar en Chile, Santiago, Nueva Serie FLACSO, 2000, p. 16.
9
MERA FIGUEROA, op. cit. p.23
0000033
TREINTA Y TRES
servicio militar puede fundar actos de estas características. Ser engañado en ningún caso
puede ser fuente de un servicio militar.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos en el conocido fallo
caratulado “Palamara Iribarne vs. Chile” (sentencia de 22 de noviembre de 2005) es
terminante y clara en relación al total y absoluto incumplimiento de las más básicas
garantías del procedimiento y debido proceso por parte de los Tribunales Militares
chilenos, los cuales no poseen los mecanismos básicos que puedan garantizar una justicia
en un modelo acusatorio y no inquisitivo, además de la serie de mecanismos que
contempla la legislación procesal penal, como son las salidas alternativas y procedimiento
abreviado. Señalando al efecto que: “En un Estado democrático de derecho la
jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo y excepcional y estar
encaminada a la protección de intereses jurídicos especiales, vinculados con las
funciones que la Ley asigna a las fuerzas militares. Por ello, sólo se debe juzgar a
militares por la comisión de delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten contra
bienes jurídicos propios del orden militar”.
En el mismo sentido en el caso “Radilla Pacheco v/s México” (sentencia
de 23 de noviembre de 2009), donde la Corte Interamericana de Derechos Humanos
señaló que: ‘Si los actos delictivos cometidos por una persona que ostente la calidad de
militar en activo no afectan los bienes jurídicos de la esfera castrense, dicha persona
debe ser siempre juzgada por tribunales ordinarios”.
Expresamente se concluye que la aplicación de la jurisdicción militar debe
ser limitadísima, debiendo tener aplicación en casos donde se afecten bienes jurídicos del
orden castrense, lo cual evidentemente no ocurre en los casos de delito de fraude al Fisco.
¿Cómo puede la labor de un tesorero afectar la función Militar? La verdad es que la
respuesta es una: NO puede afectar la función Militar, no existe una vulneración, por lo
cual estos delitos deben ser conocidos por la justicia ordinaria, menos aun cuando se ha
tratado de una clara estafa como hemos referido.
Claro reflejo de lo señalado, la falta de garantía y vulneración de la
igualdad, son las sentencias en procedimiento abreviado de los civiles imputados por los
mismos hechos por los que se acusa a nuestro representado, también calificados como
fraude al fisco, que ya se encuentran en el cumplimiento del final de la pena alternativa
otorgada (ley 18.216.).
Como referimos, las legislaciones comparadas a nivel Latinoamericano,
han avanzado en la materia a nivel legislativo, cuestión que en nuestro país solo ha sido
garantizada por este Excmo. Tribunal Constitucional, señalando que no pueden ser
0000034
TREINTA Y CUATRO
juzgados por la Justicia Militar los militares que cometan delitos comunes, debiendo serlo
por la justicia ordinaria.
g) Consideraciones de carácter general
Los hechos contenidos en la acusación de la Ministra en Visita Srta. Romy
Rutherford, son exactamente los mismos que fueron juzgados en el 7° Juzgado de
Garantía de Santiago, acreditando expresamente que la participación de los Tesoreros en
ellos, originalmente como imputados en la investigación, finalmente, ser considerados
como víctimas del engaño por el delito de fraude al fisco del art. 239 del Código Penal.
En este contexto, ha rechazado el Tribunal Militar declinar la competencia
de la jurisdicción por estos hechos constitutivos de un delito común, fundando tal decisión
en el artículo 5 N°3 del Código de Justicia Militar. En el mismo sentido, también es
inaplicable lo dispuesto en los artículos 11 y 12 (en la parte indicada) del Código de
Justicia Militar.
La aplicación de las normas cuya inaplicabilidad solicitamos declarar
implica una vulneración de la igualdad ante la ley en relación con el derecho a ser juzgado
por el Juez natural, con las garantías de un debido proceso y en igualdad de condiciones
con el resto de las personas imputadas y juzgadas por los mismos hechos, manteniendo
la unidad de jurisdicción, lo que no es posible si se aplican las normas referidas al caso
de nuestro representado. Baste reiterar al respecto que en la Justicia Ordinaria ya han sido
declarados víctimas los Tesoreros (no solo nuestro representado, si no todos ellos) lo que
significa, respecto de todos ellos, que el ente Persecutor, el Ministerio Público, ha
decidido no perseverar en su persecución al no haberse acreditado ningún tipo de
participación penal en los hechos investigados.
La disposición en que funda el rechazo argumentado por el tribunal y que
podría tener aplicación ante la Iltma. Corte Marcial en la gestión pendiente, de
conformidad a la Constitución Política de la República, el sistema de garantías penales y
los tratados internacionales ratificados por Chile, deja a la vista que se discrimina para
los efectos de determinar cómo y dónde se juzga a quien detenta la calidad de militar por
el solo hecho de tener esa calidad, en un sistema carente de las mínimas garantías y
sujetándolo a un tribunal especial, cuestión abiertamente conocida, mientras que a otros
ciudadanos se les juzga en la justicia ordinaria en calidad de coautores y por exactamente
los mismo hechos.
Independiente de lo resuelto en materia de Derechos Humanos en virtud
de los tratados internacionales, obligatorios para Chile, junto al claro ejemplo
manifestado por la comunidad Latinoamericana se puede extraer de nuestra Constitución
0000035
TREINTA Y CINCO
Política de la República y de las normas con rango constitucional citadas que la
jurisdicción militar no puede conocer de delitos comunes y ni siquiera de delitos militares
si afectan bienes jurídicos de orden civil. El fraude al Fisco tipificado en el artículo 239
del Código Penal es un delito común y afecta bienes jurídicos de orden civil, garantía a
nivel constitucional que es infringida por lo dispuesto en los artículos 5 Nº3, 11 y 12 del
Código de Justicia Militar.
Admitir algo distinto, vulnera la garantía de igualdad ante la ley contenida
en el artículo 19 N°2 de la Constitución Política de la República de Chile, y en los
artículos 1º, 5º inciso segundo, 6º, 7º, 19º N° 3, y 77 de la Constitución Política, así como
las normas de rango constitucional contenidas en los artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José) y en los artículos 2.2,
3, 14 N°1, 3 y 7, y art. 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, con lo
cual se discrimina en la aplicación y administración de justicia, juzgándose por un sistema
carente de las garantías mínimas a una persona y por otro distinto a otras, en relación a
los mismos y exactos hechos.
En este contexto, cabe destacar que el Código de Procedimiento Penal fue
derogado por el Código Procesal Penal que entró en vigencia progresivamente desde el
año 2000 al año 2005, en relación con todos los hechos constitutivos de delitos comunes
acaecidos con posterioridad a la entrada en vigencia de dicha norma.
De esta forma, queda en evidencia que la consideración y aplicación de
los artículos 5 N°3, 11 y 12 del Código de Justicia Militar a la gestión judicial pendiente
produce efectos contrarios a los garantizados en la Constitución Política de la República
y otras normas de rango constitucional. De muestra un botón: ¿Cómo sostener y mantener
la aplicación de un sistema inquisitivo donde el investigador es juez y parte?
h) Vulneración de los artículos 1º, 5º inciso segundo, 6º, 7º, 19º N°2 y 3, y 77 de
la Constitución Política, así como las normas de rango constitucional contenidas en
los artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos
(Pacto de San José) y en los artículos 2.2, 3, 14 N°1, 3 y 7, y art. 26 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por aplicación de los artículos 5 N°3,
11 y 12 del Código de Justicia Militar
La aplicación de los artículos 5º N°3, 11 y 12 (en la parte referente a los
delitos conexos), del Código de Justicia Militar es inconstitucional en la gestión judicial
pendiente por las razones que paso a expresar:
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TREINTA Y SEIS
a. Es inconstitucional la aplicación de los artículos 5º N°3, 11 y 12 (en la parte
respectiva) del Código de Justicia Militar a la gestión judicial pendiente, la
jurisdicción militar no puede conocer de delitos civiles
El delito de fraude al Fisco se encuentra tipificado en el artículo 239 del
Código Penal, cuerpo normativo de orden común, que señala: “El empleado público que
en las operaciones en que interviniere por razón de su cargo, defraudare o consintiere
que se defraude al Estado, a las municipalidades o a los establecimientos públicos de
instrucción o de beneficencia, sea originándoles pérdida o privándoles de un lucro
legítimo, incurrirá en la pena de presidio menor en sus grados medio a máximo”.
El fraude al fisco, como anticipamos, es un delito común que se encuentra
tipificado en el Código Penal y puede ser cometido por cualquier funcionario público
incluidos los militares, cuando el bien afectado es un bien jurídico pecuniario y no
castrense, siendo en consecuencia, de competencia común.
En el Código de Justicia Militar:
• El artículo 5 N°3 del Código de Justicia Militar que delimita el alcance de la
competencia de la jurisdicción militar, especialísima, para conocer “3° De las
causas por delitos comunes cometidos por militares durante el estado de guerra,
estando en campaña, en acto del servicio militar o con ocasión de él, en los
cuarteles, campamentos, vivaques, fortalezas, obras militares, almacenes,
oficinas, dependencias, fundiciones, maestranzas, fábricas, parques, academias,
escuelas, embarcaciones, arsenales, faros y demás recintos militares o policiales
o establecimientos o dependencias de las Instituciones Armadas ”;
• así como el artículo 11 del mismo texto la extiende a casos de delitos comunes si
son conexos (criterio que ya no existe), señalando que “El Tribunal Militar tendrá
jurisdicción para juzgar no sólo al autor de un delito de jurisdicción militar, sino
también a los demás responsables de él, en tanto revistan la calidad de militares.
// Tendrá, asimismo, jurisdicción para conocer de los delitos que sean conexos,
aun cuando independientemente sean de jurisdicción común, salvo las
excepciones legales. // No se alterará la jurisdicción cuando el Tribunal Militar,
al dictar el fallo, califique como delito común un hecho que se tuvo como delito
militar durante la tramitación del proceso”; y
• el artículo 12, que reitera la posibilidad de conocer de delitos comunes si son
conexos y cometidos por un mismo agente) señalando que: “Cuando se hubiere
cometido por un mismo agente delitos de jurisdicción militar y de jurisdicción
común, que no sean conexos, el Tribunal Militar será competente para conocer
0000037
TREINTA Y SIETE
de los primeros y el tribunal ordinario de los segundos” (la parte cuya solicitud
de inconstitucionalidad se solicita es la frase “que no sean conexos”)
son contrarios a todas las normas referidas como infringidas de orden constitucional y de
rango constitucional, pues llevan en definitiva a que se aplique de manera general la
jurisdicción militar a cualquier delito común cometido por un militar en cualquier caso y
lugar, en tiempos de paz, generando un fraccionamiento de la jurisdicción que, atendidas
las características de uno y otro sistema procesal, significan un tratamiento desigual a
personas por los mismos hechos, toda vez que los civiles acceden a un procedimiento
lleno de garantías en todos los aspectos, regulado en el Código Procesal Penal que dictado
en concordancia con las garantías constitucionales y los tratados, convenciones y pactos
internacionales suscritos y reconocidos por Chile, mientras que otro ciudadano chileno,
por exactamente el mismo delito y los mismo hechos, es investigado y juzgado en un
proceso carente en lo absoluto de toda garantía, en el que carece de la posibilidad de
acceder a salidas alternativas, de conocer la pena concreta solicitada en la acusación por
el ente acusador, de ser juzgado por un Juez independiente e imparcial distinto del ente
acusador, de presentar las pruebas que estime procedentes (decide el ente acusador cuales
recibe y cuáles no), etc. Sobran los ejemplos respecto de este tipo de procedimiento que
fue derogado en Chile por diversas razones de sobra conocidas, habiendo incluso sido
sancionado el Estado por su aplicación, en tribunales internacionales10.
En este sentido, la Excelentísima Corte Suprema, en recurso de queja rol
N°4639-2013, ha señalado: “Que esta Corte también comparte el criterio que no puede
considerarse que la sola circunstancia de encontrarse carabineros en servicio activo o
en un recinto policial permita asumir que los delitos que cometan en esas circunstancias
se efectuaron con ocasión del servicio militar, ya que ello implica trasladar
impropiamente a la judicatura especial un hecho común apartado totalmente de las
funciones que atañen al aludido servicio militar y que, por ello, son de conocimiento de
la justicia ordinaria”. Con lo anterior, se deja claro que la calidad de militar no es un
hecho que justifique la aplicación de un proceso especial carente de garantías por la
comisión de un delito de común.
En esta misma línea, se debe tener presente la reciente formalización de
generales de Carabineros ante el 7° Juzgado de Garantía de Santiago por el delito de
10
En el caso “Palamara” la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como he referido señala; “En un
Estado democrático de derecho la jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo y excepcional
y estar encaminada a la protección de intereses jurídicos especiales, vinculados con las funciones que la ley
asigna a las fuerzas militares. Por ello, sólo se debe juzgar a militares por la comisión de delitos o faltas
que por su propia naturaleza atenten contra bienes jurídicos propios del orden militar”. Máxime si los bienes
jurídicos afectados tienen un destino civil y no militar, resulta contrario a las garantías que se juzgue en
sede militar.
0000038
TREINTA Y OCHO
malversación de caudales Públicos, que evidencia un trato diferenciado y discriminatorio
en la aplicación de la ley.
El propio Código de Justicia Militar, en el artículo 1° señala “La facultad
de conocer en las causas civiles y criminales de la jurisdicción militar, de juzgarlas y de
hacer ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los Tribunales que establece este
Código”.
El artículo 3° del mismo texto dispone que: “Los Tribunales Militares de
la República tienen jurisdicción sobre los chilenos y extranjeros, para juzgar todos los
asuntos de la jurisdicción militar que sobrevengan en el territorio nacional”.
Por su parte el Artículo 9° dispones que “No obstante lo dispuesto en los
artículos precedentes, serán juzgados por los tribunales ordinarios, los militares que se
hicieren procesados de delitos comunes cometidos en el ejercicio de funciones propias
de un destino público civil”; estableciendo de forma clara que la comisión de un delito
común por un militar debe ser juzgada por la justicia ordinaria.
En el caso concreto, el único delito por el cual ha sido procesado y acusado
nuestro representado es el de fraude al fisco contemplado en el Código Penal, que es,
evidentemente, un delito común, siendo claro que la función de tesorero no corresponde
a una función militar propiamente tal, lo cual es confirmado por la contratación de una
cantidad importante de funcionarios civiles que apoyan esa labor, además de la
descripción de las labores que le son propias en el reglamento respectivo y demás normas
que rigen su labor.
A mayor abundamiento, el Artículo 12° del Código de Justicia Militar
establece que “Cuando se hubiere cometido por un mismo agente delitos de jurisdicción
militar y de jurisdicción común, que no sean conexos, el Tribunal Militar será competente
para conocer de los primeros y el tribunal ordinario de los segundos”. La interpretación
armónica de las normas, como se desprende de la literalidad de ellas, sustrae el
conocimiento de la justicia militar todos aquellos asuntos que digan relación con delitos
comunes, como es el caso. Además, en el caso concreto, nuestro representado se
encuentra acusado sólo por un delito de jurisdicción común, habiendo sido eliminados de
la ley los delitos conexos, razón por la que solicitamos también la declaración de
inaplicabilidad por inconstitucionalidad de la parte “que no sean conexos” del artículo
12.
Por su parte, el Artículo 215 del Código de Justicia Militar dispone que
“Los delitos militares serán sancionados con penas comunes o con penas militares, según
la naturaleza del delito.” El delito de fraude al fisco tiene una pena común, dejando en
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TREINTA Y NUEVE
evidencia el carácter común del mismo y, por ello, la procedencia de conocimiento por la
Justicia Ordinaria.
Finalmente, el Artículo 121 del Código de Justicia Militar señala que “En
todos los casos no previstos en este Código, se aplicarán las reglas de procedimiento que
correspondan a los tribunales ordinarios en los juicios de más rápida tramitación,
interpretadas dentro del espíritu de la mayor rapidez de los procedimientos y de la mayor
buena fe en las actuaciones.”
Esta norma hace remisión expresa al Código Procesal Penal para los casos
no previstos en el Código de Justicia Militar, lo que ocurre en todos los vacíos que se
producen y en todos los casos en que existe superposición de normas, siendo claro que
las del Código de Justicia Militar se refieren expresamente a las materias que se regulan
en el Código Procesal Penal y que rigen para los delitos comunes. En el mismo sentido,
cabe tener presente que el Código de Procedimiento Penal fue derogado por el Código
Procesal Penal que entró en vigencia progresivamente desde el año 2000 al año 2005 en
relación con todos los hechos ocurridos con posterioridad a su entrada en vigencia, como
es el caso de aquellos por los que ha sido acusado nuestro representado, por lo que, todas
las referencias del Código de Justicia Militar al Código de Procedimiento Penal en
relación a hechos ocurridos bajo la vigencia del Código Procesal Penal, por aplicación
del artículo 121 referido del Código de Justicia Militar, han quedado indefectiblemente
derogadas. De este modo, incluso en los casos que son de competencia de la Justicia
Militar, debe aplicarse el procedimiento y normas establecidas en el Código Procesal
Penal, con mayor razón, cuando se trate de delitos comunes.
b. Inconstitucionalidad en la aplicación de los artículos 5° N°3, 11 y 12 (en la
parte respectiva) del Código de Justicia Militar a la gestión judicial
pendiente, la jurisdicción militar no brinda garantías al imputado
Es reconocido a nivel mundial que los procesos inquisitivos transgreden
una serie de garantías para el encausado, parcializando el juicio de valor de los
antecedentes en la concentración del rol de investigación y juzgador en un mismo ente,
resumiéndose la toma de postura de quien juzga como si fuese un querellante con un
poder ilimitado, pues es también quien acusa. Además, el acusado no puede acceder a un
proceso público ni contradictorio, no tiene derecho a los medios adecuados para el
desarrollo de una justa y racional defensa, ni puede interrogar su defensa a los testigos
presentes en el tribunal, ni siquiera proporcionar su propia prueba, es un proceso
anquilosado en tomos de papel, en el que prácticamente todo se hace por escrito perdiendo
el derecho ala inmediatez. Eso sin considerar, como ocurrió en los autos referidos, que la
prisión preventiva no es excepcional si no la regla general al ser procesado. Y, además,
0000040
CUARENTA
mientras existe un proceso penal vigente que tiene todas las garantías y que derogó en el
año 2000 a 2005 (escalonado por territorios) tal procedimiento, precisamente por esas
razones, lo que sí fue aplicado a otros imputados por los mismos hechos y a otros
imputados militares en otras causas.
Son estas razones las que han motivado que la Corte Interamericana de
Derechos Humanos señale de manera reiterada que la jurisdicción militar en Chile vulnera
el artículo 8° de la Convención Americana de Derechos Humanos (citado previamente),
tal como ocurrió en caso “Palamara v/s Chile”:
1) En su inciso primero, ya que la justicia militar no ofrece un tribunal competente
e imparcial para conocer causas del orden civil, ya que son los mismos pares y/o
superiores jerárquicos quienes juzgan los delitos cometidos por otros militares.
2) En su inciso quinto, al no ofrecer la justicia militar un proceso público.
3) En su inciso segundo letra c), pues la jurisdicción militar chilena no ofrece al
imputado los medios necesarios para una adecuada defensa.
4) En su inciso segundo letra f), ya que la justicia militar no otorga la posibilidad a
la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal.
Por su parte la Excelentísima Corte Suprema, a través de sus Ministros
señores Muñoz, Dolmestch, Araya, Künsemuller y Silva, en relación al proyecto de ley
boletín N°8472-07, por oficio 99-2012 de 29 de agosto de 2012, señalaron que “en la
actualidad, salvo en aspectos netamente disciplinarios, no se vislumbran razones que
justifiquen la existencia de la jurisdicción penal militar en tiempos de paz, teniendo en
consideración para ello, entre otros múltiples motivos, que en un Estado Democrático de
Derecho, no resulta concebible que sus ciudadanos se encuentren sometidos a dos
clases distintas de justicia: para algunos, una impartida por un órgano independiente
del persecutor oportuna, fundada en un procedimiento esencialmente oral, acusatorio,’
y para otros, una impartida por un órgano vinculado de manera estrecha con el que
investiga y, por consiguiente, altamente parcial y falto de independencia, tardía,
sustentada en un proceso escrito inquisitivo”. Un resumen directo y preciso de la falta
de garantía y de la evidente desigualdad ante la ley, dada por las restricciones procesales
sistémicas y por el ejercicio de dichas restricciones por el mismo ente acusador-juzgador
propiamente tal en dicha jurisdicción11.
11
Sentencia del Tribunal Constitucional ROL N°10.059-21-INA de fecha 2 de septiembre de 2021,
considerando 5°: “En seguida, resulta pertinente subrayar que los defectos que se identificarán en el diseño
del sistema de justicia militar, en particular en lo que se refiere a su disminuida independencia e
0000041
CUARENTA Y UNO
c. Los artículos 5 N°3, 11 y 12 (en la parte respectiva) del Código de Justicia
Militar en aplicación a la gestión pendiente generarían vulneraciones a las
garantías constitucionales contempladas en el artículo 19 N°2 y N°3 incisos
1, 2, 5, 6 y 7 y a las contenidas en los artículos 1, 2, 8, 24 y 25.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José) y en los
artículos 2.2, 3, 14 N°1, 3 y 7, y art. 26 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos.
Muy relevante resulta para evaluar lo decisivo de la aplicación de la norma
en la gestión pendiente, el argumento expuesto por este Excelentísimo Tribunal
Constitucional, en una sentencia reciente, seguida bajo ROL N°10.059-21-INA de fecha
2 de septiembre de 2021, cuyo considerando SEXTO refiere las garantías que se ven
reprochadas en dicho sistema de justicia especial(el sistema de justicia militar) señalando:
“Pero esto no significa que el Código de Justicia Militar sea inmune a reproches de
constitucionalidad. Una interpretación armónica de los preceptos de la Carta
Fundamental no puede hacer caso omiso de derechos que “[l]a Constitución asegura a
todas las personas” (preámbulo del artículo 19), en especial -en lo que a este tipo de
materias se refiere- a la garantía frente al legislador, a quien le corresponderá
“establecer siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y
justos” (artículo 19, Nº3, inciso sexto) y prohibido “establecer diferencias arbitrarias”
(artículo 19, Nº2, inciso segundo)…”.
La aplicación de las normas que se impugnan trasgrede lo dispuesto en el
Artículo 19 N°2 de la Constitución Política de la República, que señala: “La Constitución
asegura a todas las personas: “2°. -La igualdad ante la ley. En Chile no hay persona ni
grupo privilegiados. En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre.
Hombres y mujeres son iguales ante la ley. // Ni la ley ni autoridad alguna podrán
establecer diferencias arbitrarias
En este sentido, han sostenido los profesores Mario Verdugo, Emilio
Pfeffer y Humberto Nogueira12 que: “Las Normas jurídicas deben ser iguales para todas
las personas que se encuentren en las mismas circunstancias y que no deben concederse
imparcialidad, no significa que las personas llamadas a hacer justicia o colaborar con ella actúen de
manera poco ecuánime. Los reproches de constitucionalidad no dicen relación con una desconfianza frente
a comportamientos individuales, sino a restricciones procesales sistémicas que fijan un marco inadecuado
para la administración de justicia.”
12
Mario Verdugo Marinkovic, Emilio Pfeffer Urquiaga y Humberto Nogueira Alcalá, Derecho
Constitucional, tomo I, página 215, Editorial Jurídica de Chile año 2002.
0000042
CUARENTA Y DOS
privilegios ni imponerse obligaciones a unos que no beneficien a graven a otros que se
hallen en condiciones similares”13.
Claro ejemplo de la vulneración es el conocimiento y juzgamiento de los
otros imputados no militares por los mismos hechos y el mismo delito común, por los que
se acusa a nuestro representado, en el sistema ordinario y común actual por la justicia
ordinaria de la investigación seguida ante el 7° Juzgado de Garantía de Santiago - causa
RIT 14.881-2014 RUC 1400687387-2- sentencias de fecha 31 de julio del año 2017.
Lo mismo ocurre en la causa que se sigue contra el Comandante en Jefe
del Ejército de Chile en retiro, Juan Miguel Fuente-Alba, en causa seguida bajo el RIT
6789-2016 ante el mismo 7° Juzgado de Garantía de Santiago, donde se presentó
acusación por el delito de Lavado de Activos (delito común) con audiencia de preparación
de juicio oral para el día 30 de marzo de 2022.
Se vulnera por tanto la igualdad ante la ley, toda vez que se investiga un
delito común de carácter puramente patrimonial y no de aquellos que son de efectiva
competencia castrense, otorgando un enorme beneficio a los demás imputados no
militares y, en el caso del Sr. Fuentealba, respecto de un imputado militar, lo cual no tiene
fundamento que permita justificar un tratamiento tan desigual respecto de nuestro
representado al amparo de los preceptos objetados. Vulnerándose todas las garantías
señaladas precedentemente como infringidas, además de las establecidas en las normas
de rango constitucional referidas.
También, como ya hemos anticipado, se encuentra vulnerado el derecho
contenido en el artículo 19 N°3 de la Constitución Política de la República: “3°. - La
igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos. // Toda persona tiene derecho
a defensa jurídica en la forma que la ley señale y ninguna autoridad o individuo podrá
impedir, restringir o perturbar la debida intervención del letrado si hubiere sido
requerida. Tratándose de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad
Pública, este derecho se regirá, en lo concerniente a lo administrativo y disciplinario,
por las normas pertinentes de sus respectivos estatutos. // Nadie podrá ser juzgado por
comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la Ley y que se hallare
establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho. // Toda sentencia de
un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en un proceso previo legalmente
tramitado. Corresponderá al legislador establecer siempre las garantías de un
13
Mario Verdugo Marinkovic, Emilio Pfeffer Urquiaga y Humberto Nogueira Alcalá, Derecho
Constitucional, tomo I, página 215, Editorial Jurídica de Chile año 2002.
0000043
CUARENTA Y TRES
procedimiento y una investigación racionales y justos. // La Ley no podrá presumir de
derecho la responsabilidad penal”(lo destacado y subrayado es nuestro).
Es evidente que al tratarse de un delito común contenido en el Código
Penal nuestro representado no está siendo juzgado por el juez natural que le corresponde
en virtud de la materia por la cual está siendo objeto de juicio. En este sentido han
razonado los ministros del Excelentísimo Tribunal Constitucional en el voto disidente en
el sentido de acoger la inaplicabilidad del artículo 5 N°3 del Código de Justicia Militar
en causa seguida bajo ROL N°5893-19-INA, de fecha 12 de noviembre de 2019, donde
señalaron: “que es precisamente la norma del artículo 5 N°3 del código de Justicia
militar el que permite que en el caso concreto que nos convoca, se haga aplicación de
un cuerpo legal de discutible constitucionalidad, con serias falencias en el respeto de
los derechos del justiciado y que en definitiva permite respecto de un mismo hecho -tal
como ocurre en la especie- existan ciudadanos que sean juzgados a través de dicho
cuerpo legal como ocurre con el requirente, y otros que lo sean a través de otro cuerpo
normativo diverso no solo en las formas, sino que fundamentalmente en el fondo….”
Queda de manifiesto el resultado contrario a la Constitución, al analizar el
artículo 559 del Código Orgánico de Tribunales que establece: “Los tribunales Superiores
de Justicia decretarán visitas extraordinarias por medio de sus ministros en los juzgados
de su respectivo territorio jurisdiccional siempre que el mejor servicio judicial lo
exigiere”. A su vez el N°2 del artículo 560 de dicho cuerpo normativo dispone que: “El
Tribunal ordenará especialmente estas visitas”, 2°) Cuando se tratare de la investigación
de hechos o de pesquisar delitos cuyo conocimiento corresponda a la justicia militar y
que puedan afectar las relaciones internacionales, o que produzcan alarma pública y
exijan pronta represión por su gravedad y perjudícales consecuencias.”
La aplicación de los preceptos objetados priva a mi representado de ser
juzgado por el juez natural, además de no producirse ninguno de los presupuestos de la
ley constitucional, incluyendo la rapidez como garantía de ser juzgado en un plazo
razonable lo cual se cumple en la justicia ordinaria en la que ya se ha dictado sentencia
por estos mismos hechos.
La designación de una ministra para conocer un delito civil o común, que
además integra el tribunal superior que conoce las causa en apelación o vía consulta del
tribunal que integra en primera instancia, constituye una vulneración al juez natural
constituyendo una comisión especial para juzgar a determinadas personas por un delito
común. Esto último a la luz de la última modificación legal efectuada a la institución de
los “Ministros en Visita” en que se aprobó la posibilidad de que se extendiera por más de
0000044
CUARENTA Y CUATRO
dos años que un mismo Ministro en Visita siguiera adelante con el conocimiento de una
causa de fuero militar, lo que antes estaba prohibido.
d. Vulneración del artículo 1, 5 inciso 2°, artículo 6, artículo 7 de la Constitución
Política de la República por aplicación de los artículos 5 N°3, 11 y 12 del
Código de Justicia Militar
Como venimos señalando, la aplicación de los preceptos objetados vulnera
el principio de igualdad establecidos en el art. 1° de la Constitución Política de la
República en el sentido que se niega que “Las personas nacen libres e iguales en dignidad
y derechos.”; niega que “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad
es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales
que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor
realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías
que esta Constitución establece.”; renuncia a cumplir el “deber del Estado resguardar la
seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia, propender al
fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la
Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades
en la vida nacional” (lo destacado y subrayado es nuestro).
Así como dicha aplicación implica negarse a reconocer lo establecido en
el art. 5° inciso segundo de la Constitución Política, no aceptado que “El ejercicio de la
soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de
la naturaleza humana.”; y que “Es deber de los órganos del Estado respetar y promover
tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los tratados
internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.”
También, la aplicación de los preceptos objetados implica no respetar el
artículo 6 de nuestra Constitución, pues renuncia a obligar a: “Los órganos del Estado
deben someter su acción a la Constitución y a las normas dictadas conforme a ella, y
garantizar el orden institucional de la República.”; a exigir que “Los preceptos de esta
Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de dichos órganos como a toda
persona, institución o grupo.”
Consecuencialmente, renuncia a obligar, en los términos establecidos en
el art. 7 de la Carta Magna, a los órganos del Estado a actuar válidamente previa
investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que
prescriba la ley; en el caso concreto infringiendo la garantía de que “Ninguna
magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse, ni aun a pretexto
de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente
0000045
CUARENTA Y CINCO
se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes.”; pese a que se ha
establecido expresamente que “Todo acto en contravención a este artículo es nulo y
originará las responsabilidades y sanciones que la ley señale.”
Así las cosas, también los preceptos objetados contravienen, contradicen
e infringen el art. 77° del texto constitucional que establece que: “Una ley orgánica
constitucional determinará la organización y atribuciones de los tribunales que fueren
necesarios para la pronta y cumplida administración de justicia en todo el territorio de
la República.”; que “La misma ley señalará las calidades que respectivamente deban
tener los jueces y el número de años que deban haber ejercido la profesión de abogado
las personas que fueren nombradas ministros de Corte o jueces letrados.”; y que “La ley
orgánica constitucional relativa a la organización y atribuciones de los tribunales, sólo
podrá ser modificada oyendo previamente a la Corte Suprema de conformidad a lo
establecido en la ley orgánica constitucional respectiva.”
e. Vulneración normas de Rango Constitucional contenidas en tratados
internacionales ratificados por Chile infringidas, por aplicación de los
artículos 5 N°3, 11 y 12 del Código de Justicia Militar
Nuestra Constitución Política de la República, como indicamos, reconoce
las garantías establecidas en los tratados internacionales relativos a Derechos Humanos,
en este sentido, el artículo 5 inciso segundo de la Constitución Política de la República
de Chile, señalando que: “El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el
respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los
órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta
Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se
encuentren vigentes”.
Como también citamos, la Excelentísima Corte Suprema ha declarado que
el artículo 5º inciso segundo de la Constitución Política de la República de Chile: “otorga
rango constitucional a los tratados que garantizan el respeto de los derechos humanos,
concediéndoles una jerarquía mayor que a los demás tratados internacionales, en cuanto
regulan los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. En definitiva, los
derechos humanos asegurados en un tratado se incorporan al ordenamiento jurídico
interno, formando parte de la Constitución material adquiriendo plena vigencia, validez
y eficacia jurídica, no pudiendo ningún órgano del Estado desconocerlos y debiendo
todos ellos respetarlos y promoverlos, como, asimismo, protegerlos a través del conjunto
de garantías constitucionales destinadas a asegurar el pleno respeto de los derechos”
(Corte Suprema, Ingreso N°3125-2004). De esta forma, se establece que los tratados
internacionales se deben entender como normas de rango constitucional por el Estado.
0000046
CUARENTA Y SEIS
Considerando lo anterior, es claro que la aplicación de los preceptos
objetados infringe y vulnera expresamente las siguientes normas de rango constitucional:
a. La Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José), los
artículos 1, 2, 8 y 25.1.
Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos
1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los
derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio
a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición social.
2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.”
Es evidente la discriminación que implica la aplicación de los preceptos
objetados en el caso de nuestro representado que pretenden juzgar en sede militar por un
delito común y por un caso que ya ha sido juzgado en jurisdicción común siendo
condenados los civiles y liberado de responsabilidad nuestro representado en su rol de
Tesorero.
Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno
Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el Artículo 1
no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los
Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas
legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales
derechos y libertades.”
Es calara la infracción de esta garantía al someter a cualquier persona a un
procedimiento como el establecido en el Código de Justicia Militar, por las razones ya
largamente expresadas.
Artículo 8. Garantías Judiciales
“1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro
de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido con anterioridad por la Ley, en la sustanciación de
cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus
derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
carácter.
0000047
CUARENTA Y SIETE
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su
inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el
proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes
garantías mínimas:
a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o
intérprete, si no comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal;
b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;
c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la
preparación de su defensa;
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por
un defensor de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su
defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por
el Estado, remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se
defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la
Ley;
f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de
obtener la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan
arrojar luz sobre los hechos;
g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse
culpable, y
h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.
3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción
de ninguna naturaleza.
4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a
nuevo juicio por los mismos hechos.
5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para
preservar los intereses de la justicia.”
Ninguna de estas garantías se respeta en el proceso de Justicia Militar que
es inaplicable a delitos comunes, siendo todas ellas infringidas y vulneradas por los
preceptos objetados.
Artículo 24. Igualdad ante la Ley
0000048
CUARENTA Y OCHO
“Todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tienen derecho, sin
discriminación, a igual protección de la ley.”
Claramente ello no ocurre en el caso en comento, donde ya fueron tratados
de manera distinta los imputados civiles de la causa, siendo juzgados en la Justicia
Ordinaria y con otro tipo de garantías y derechos.
Artículo 25. Protección Judicial
“1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra
actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la
ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas
que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.”
Sobre este punto, sólo cabe reiterar que la aplicación de los preceptos
objetados conlleva a la total y completa vulneración de lo aquí expresado.
b. Obligaciones del Estado en materia de Derechos Humanos
Se establecen tanto en las normas internas como internacionales una serie
de obligaciones en materia de Derecho Humanos para el Estado:
• Obligación de los Estados de abstenerse de violar los derechos humanos a través
de sus agentes, lo cual establece una restricción al poder estatal.
• Obligación del Estado de garantizar, jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los
Derechos Humanos.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en caso Velásquez
Rodríguez, ha sostenido que la obligación de garantizar “implica el deber de los Estados
parte de organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las estructuras a
través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal que sean
capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.
Como consecuencia de esta obligación, los Estados deben prevenir, investigar y
sancionar toda violación de los derechos reconocidos por la Convención y procurar,
además, el restablecimiento, si es posible, del derecho conculcado y, en su caso, la
reparación de los daños producidos por la violación de los derechos humanos ... La
obligación de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos no se agota
con la existencia de un orden normativo dirigido a hacer posible el cumplimiento de esta
obligación, sino que comparte la necesidad de una conducta gubernamental que asegura
la existencia, en la realidad, de una eficaz garantía del libre y pleno ejercicio de los
0000049
CUARENTA Y NUEVE
derechos humanos” (Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Velásquez
Rodríguez v/s Honduras. Sentencia de 29 de julio del año 1988, párrafo 166).
Dentro de la obligación de garantizar, existen obligaciones específicas, en
relación con el caso de autos se trata de:
• Necesidad de adoptar las medidas pertinentes para asegurar a todas las personas
los estándares mínimos del debido proceso.
• Eliminar y remover todos los obstáculos que impidan o entorpezcan un acceso a
la justicia en igualdad de condiciones, y
• Obligación de pleno reconocimiento de todos los órganos del Estado de los
estándares internacionales en materia de derechos humanos relacionados con un
acceso igualitario a la justicia.
c. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos14, los artículos 2.2, 3,
14 N°1, 3 y 7, y art. 26
Artículo 2.2
“2. Cada Estado Parte se compromete a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones del presente Pacto, las medidas oportunas para
dictar las disposiciones legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para
hacer efectivos los derechos reconocidos en el presente Pacto y que no estuviesen ya
garantizados por disposiciones legislativas o de otro carácter.”
Artículo 3
“Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar a hombres y
mujeres la igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos enunciados
en el presente Pacto.”
Artículo 14
“1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda
persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un
tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la
substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o
para la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil.”
Es evidente que no es igual nuestro representado que los civiles ante los
tribunales de justicia y que la aplicación de las normas objetadas se presta para que se
14
https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/ccpr.aspx
0000050
CINCUENTA
hagan estas diferencias, incluso respecto de personar investigadas y juzgadas por unos
mismos hechos. De las garantías, reitero lo ya señalado y que es de sobra conocido en
relación a las características y falta absoluta de las mínimas en el procedimiento ante
Justicia Militar.
“3. Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena
igualdad, a las siguientes garantías mínimas:
a) A ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada,
de la naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella;
b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa
y a comunicarse con un defensor de su elección;
c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas;
d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por
un defensor de su elección; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho que
le asiste a tenerlo, y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre
defensor de oficio, gratuitamente, si careciere de medios suficientes para pagarlo;
e) A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la
comparecencia de los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las
mismas condiciones que los testigos de cargo;
f) A ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el
idioma empleado en el tribunal;
g) A no ser obligada a declarar contra sí misma ni a confesarse culpable”.
Basta leer el Código de Justicia Militar para confirmar que nada de esto se
respeta por dicho cuerpo normativo, en especial lo destacado mediante el subrayado
efectuado en letras g, e y f.
“7. Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya sido ya
condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la ley y el
procedimiento penal de cada país.”
Sobre este punto, ya he referido que en la causa tramitada ante la Justicia
Ordinaria, fueron liberados de responsabilidad los tesoreros, entre los cuales se encuentra
mi representado, lo que consta de sentencias definitivas ejecutoriadas, por lo que permitir
un juzgamiento en la Justicia Militar significa la abierta vulneración de lo aquí
establecido.
Artículo 26
0000051
CINCUENTA Y UNO
“Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a
igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y
garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier
discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas
o de cualquier índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social.”
Existe aquí una clara discriminación por el hecho de ser “militar”, lo que
es inaceptable y contrario a este artículo y a todas las demás normas que regulan la
materia.
Todos los antecedentes expuestos dan cuenta de la vulneración de las
Normas constitucionales y Normas de Rango Constitucional indicadas como
consecuencia de la aplicación de los artículos 5 N°3, 11 y 12 (en la parte indicada) del
Código de Justicia Militar en la causa ROL 575-2014, instruida ante el 2° Juzgado Militar
de Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria
señorita Romy Grace Rutherford Parentti, así como en la apelación interpuesta en la
misma causa , hoy en tramitación ante la Ilustrísima Corte Marcial, bajo el Ingreso de
Corte N°417-2021, en las que solicitamos expresamente su inaplicabilidad por ser
contrarias a las primeras, debiendo abstenerse dichos tribunales de primer y segunda
instancia de hacerlo en la causa indicada.
POR TANTO, de acuerdo con los dispuesto en el artículo 93 N°6 de la Constitución
Política de la República, y las demás disposiciones constitucionales y legales citadas,
SOLICITAMOS a Vuestra Señoría Excelentísima: se sirva tener por interpuesto el
presente requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad en contra de los
artículos 5 N°3, 11 y 12 (en la frase que incluye referencia delitos conexos), todos del
Código de Justicia Militar, someterlo a tramitación, acogerlo y, en definitiva, declarar que
todos los dichos preceptos o algunos de ellos resultan contrarios a la Constitución Política
de la República y/o a las Normas de Rango Constitucional indicadas, declarando su
inaplicabilidad en la causa ROL 575-2014 ROL N°575-2014(CUADERNO 1-
FRASIM) y CUADERNO INCIDENTAL, instruida ante el 2° Juzgado Militar de
Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago, a cargo de la Ministra en visita
Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti, así como en la causa por recurso
de apelación interpuesta en la misma de la que conoce actualmente la Ilustrísima Corte
Marcial, tramitada bajo el Ingreso de Corte N°417-2021, ordenando oficiar al efecto a
los tribunales indicados, a fin que se abstengan de aplicar los que sean declarados
inaplicables en dichas causas..
0000052
CINCUENTA Y DOS
PRIMER OTROSÍ: solicitamos a S.S Excma. Tener por acompañados los siguientes
documentos:
1. Certificado emitido por la ministro de fe doña Lucia Silva Gatica, en ROL N°575-
2014 (CUADERNO 1- FRASIM) instruida ante el 2° Juzgado Militar de
Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria
señorita Romy Grace Rutherford Parentti
2. Certificado emitido por el secretario de la Ilustrísima Corte Marcial, en autos ROL
417-2021, en cumplimiento de la ley N°17.997 Orgánica Constitucional del
Tribunal Constitucional.
3. Copia del libelo acusatorio dictado por la Ministra en Visita señorita Romy
Rutherford Parentti en contra de don Carlos Frez Ramírez de fecha 30 de julio de
2021, en autos ROL N°575-2014 (CUADERNO 1- FRASIM CUADERNO
INCIDENTAL) instruida ante el 2° Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía
Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria señorita Romy Grace
Rutherford Parentti.
4. Copia del escrito de contestación de acusación presentado en defensa de don
Carlos Frez Ramírez con fecha 19 de septiembre de 2021, ROL N°575-2014
(CUADERNO 1- FRASIM) instruida ante el 2° Juzgado Militar de Santiago,
Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria señorita
Romy Grace Rutherford Parentti
5. Copia de la resolución de fecha 1 de octubre de 2021 que rechazó la solicitud de
incompetencia solicitada por esta defensa en causa ROL N°575-2014
(CUADERNO 1- FRASIM CUADERNO INCIDENTAL) instruida ante el 2°
Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en
visita Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti.
6. Copia del escrito de apelación presentado con fecha 6 de octubre de 2021 con
motivo de la resolución de fecha 1 de octubre de 2021, que rechazó la solicitud de
incompetencia efectuada por la defensa de don Carlos Frez ROL N°575-2014
(CUADERNO 1- FRASIM CUADERNO INCIDENTAL) instruida ante el 2°
Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en
visita Extraordinaria señorita Romy Grace Rutherford Parentti.
7. Copia de la resolución de fecha 7 de octubre de 2021 que concedió el recurso de
apelación interpuesto contra la resolución de fecha 1 de octubre de 2021, que
rechazó la solicitud de incompetencia efectuada por la defensa de don Carlos Frez,
en autos ROL N°575-2014 (CUADERNO 1- FRASIM CUADERNO
0000053
CINCUENTA Y TRES
INCIDENTAL) instruida ante el 2° Juzgado Militar de Santiago, Primera Fiscalía
Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria señorita Romy Grace
Rutherford Parentti.
8. Copia del mandato otorgado con fecha 26 de octubre ante el notario de Santiago
don Félix Jara Cadot bajo el repertorio N°26006-2021, que cuenta con firma
electrónica avanzada 20211026113023AFM.
SEGUNDO OTROSÍ: Con el objeto de que al ser acogida esta acción de control de
constitucionalidad pueda tener los efectos para lo cual fue establecida por el
constituyente, y de conformidad a lo dispuesto en el artículo 85 inciso primero del DFL
N°5 de 2010 que fija texto refundido, sistematizado y coordinado de la ley N°17.997
“Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional", solicitamos a Vuestra Señoría
Excelentísima ordenar la suspensión hasta la completa resolución del presente
requerimiento en la causa en la gestión pendiente en contra de nuestro representado,
decretando Orden de No Innovar en la causa ROL N°575-2014 (CUADERNO 1-
FRASIM) y CUADER INCIDENTAL, instruida ante el 2° Juzgado Militar de Santiago,
Primera Fiscalía Militar de Santiago Ministra en visita Extraordinaria señorita Romy
Grace Rutherford Parentti, así como en la apelación interpuesta en la misma causa para
ante la Ilustrísima Corte Marcial, tramitada bajo el Ingreso de Corte N°417-2021,
ordenando comunicar lo anterior de la forma más expedita posible a ambos tribunales.
Todo lo anterior, además, por los fundamentos expresados en lo principal que doy por
íntegramente reproducidos.
POR TANTO;
SOLICITAMOS a Vuestra Señoría Excelentísima: acceder a lo solicitado.
TERCER OTROSÍ: de conformidad con lo dispuesto por el artículo 43 del texto
refundido de la Ley 17.997, Ley Orgánica Constitucional de este Tribunal, solicitamos al
Excmo. Tribunal se sirva disponer se oigan alegatos antes de resolver acerca de la
admisibilidad del presente requerimiento.
POR TANTO;
SOLICITAMOS a Vuestra Señoría Excelentísima: acceder a lo solicitado.
0000054
CINCUENTA Y CUATRO
CUARTO OTROSÍ: Sin perjuicio de lo señalado en lo principal del presente escrito,
venimos en solicitar a U.S. Excma. que las resoluciones que se dicten en el proceso de autos
sean notificadas a esta parte a los siguientes correos electrónicos:
[email protected] y
[email protected].
POR TANTO;
SOLICITAMOS a Vuestra Señoría Excelentísima: acceder a lo solicitado.
QUINTO OTROSÍ: Que, asimismo solicitamos al Excmo. Tribunal Constitucional, se sirva
tener presente que los abogados comparecientes asumiremos como abogados patrocinantes
y apoderados en esta causa, en la que podremos actuar conjunta o separadamente, en forma
indistinta, domiciliados para estos efectos en calle Nueva York N° 9 piso 14, en la comuna y
ciudad de Santiago.
POR TANTO;
SOLICITAMOS a Vuestra Señoría Excelentísima: tenerlo presente.
Roberto 2021.10.2 José Firmado
digitalmente por
9
Fasani 07:53:20 Bernardo José Bernardo
Rivera Rojas
Puelma -03'00' Rivera Fecha:
2021.10.29
Rojas 11:39:26 -03'00'
51