El Monte Análogo (René Daumal)
El Monte Análogo (René Daumal)
EL M o NT EANÁt - o G o
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En portada:L'Hioer, de Jossede Momper:ColecciónJ' J' Lebel
En contraportada:RenéDaumalcuatrodíasantesde su muerte
t'r'crírn[rultldc los editores franceses
El Monte Análogo
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A lg u n o s p o e t a s f r a n c e s e sd e l s i g l o x x v
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Epílogo
rr7
Todos losderccbosrcs.'¡7td.l('\
P reá m b u l o d e l o s e d i t o r e s f r a n c e s e s
René Daumal comenzó El Monte Análogo en julio
clc 1939, durante una estancia en Pelvoux, en los
Alpes y en un momento especialmentetrágico de su
vida. Acababa de enterarse-a los treinra y un años-
de que estabadesahuciado:llevaba enfermo de tuber-
culosis alrededor de diez años y su dolencia estabaya
abocada a un desenlacefatal. Cuando Daumal dejó
París, en junio de r94o, con motivo de la ocupación
alemana, pues su mujer, Vera Milanova, era judía,
había concluido ya tres capítulos. Tras pasar tres
años entre los Pirineos (Gavarnie), los alrededoresde
Marsella (Allauch) y los Alpes (Pass¡ Pelvoux), en
condiciones muy difíciles desde todos los puntos de
vista, Daumal ruvo al fin un momento de alivio
durante el verano de 1943y concibió la esperanzade
poder concluir su ..novelau.Puso de nuevo manos a
la obra, pero una dramática recaídale impidió termi-
II
n¿r cl rclato dc aqucl viajc "simbólicamcntc:rurónri-
co". Fallecióen Parísel zr de mayo de r944.
Aunque inconcluso, El Monte Análogo, debido a
su composición y su estructura, es una "historia"
cuyo desarrollo permite -continuamente- hacerse
cargo de la meta, única, que indica Daumal. El lector
puede sin dificultad concebir, e incluso reconstruir,
la continuación y el final de estas ..aventurasalpi-
nas> recurriendo a unos guiones que se hallan en
las páginas r 30- r 3 r, y sirviéndosede los textos de las
páginas ri'3-r44, y en particular de unas pocas lí-
neasde las páginas r38-r39, que resumen esta histo-
ria y la dotan de total transparencia.".
El Monte Análogo
Novela de aventurasalpinas,no euclidianas
auténticas
y simbólicamente
I2
Oapítulol,rimcro,
q u c c s c l c a p í t u l od c l c n c u e n t r o
Las montañassimbólicas
Un lector serio
El padreSogol
El arte de trabarconocimiento
I'.1hombreque acariciaba
los pensamientos
a contrapelo
Confidencias
IJn monasteriosatánico
La industriosaFísica
La enfermedaddel PadreSogol
El miedo a la muerte
A corazónrabioso,razón de acero
Un proyectoinsensatoreducidoa un simple
problemade triangulación
r7
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que en algún lugar de la superficie del globo existía Así quc no es un loco. Un loco no tendríaun
una montaña mucho más alta que el monte Everest, c¿rrgode responsabilidad en una fábrica de perfu-
cosa que, desde el punto de vista de una persona con rncs. ¿Un guasónentonces?Aquella voz cáliday
sentido común, era algo absurdo. ¡Y resultaba que rcsueltano era la de un guasón.
alguien lo daba por bueno! ¡Y me hablaba de "inten- Estábamosa jueves.Tres díasde espera,durante
tar la expedición"! ¿Un loco? ¿Un guasón? ... Pero, los cualeslas personasde mi entorno me notaron
a mí -me dije de repente-, a mí que he escrito el artí- b¿stantedistraído.
culo, ¿no tendrían los lectoresderecho a hacermeesa
misma pregunta? Veamos, ¿soy un loco o un gua- Aquel domingopor la mañana,dandoempellones
són? ¿O sencillamenteun literato? Pues bien, ahora ¿ltomates,resbalandocon cáscarasde plátano,an-
puedo admitirlo, mientras me hacía esaspreguntas clandoa codazoscon buenasseñorassudorosas,me
tan molestas notaba que, en el fondo y pese a todo, abrícaminoh¿stael pasajede Les Patriarches. Crucé
algo en mí creía firrnemente en la realidad material un portal, interroguéel almade los corredoresy me
del Monte Análogo. dirigí haciauna puertaque habíaal fondo del patio.
Antes de metermepor ella, me llamó la atención,
Al día siguiente por la mañana marqué uno de los cayendo por una pared decrépitay abombadaa
números de teléfono que venían en la carta a la hora media altura, una cuerdadoble que colgabadesde
que le correspondía. Una voz femenina y mecánica una ventanitadel quinto piso. Un pantalónde pana
me atacó en el acto para avisarme dc c¡ue eran los -por lo que podíayo divisara aquelladistanci¿en lo
Eurhyne> y preguntarmc con quién referidoa detallesasí- saliópor la ventana;iba meti-
"laboratorios
quería hablar. Tras unos cuantos chasquiclos,acudió do en unas mediasque se introducían en unos zapa-
a mi encuentrouna voz masculinl: tos flexibles.Quien así terminabapor la parte de
-¡ Ah! ¿Es usted? ¡No sabc <¡ud'sucrtc ticne de abajose agarrócon una mano al alféizar,hizo pasar
que los olores no sc notcn ¡ror tcléforro! ¿I',stará los dos cabosde cuerdaentrelaspiernas,luego,alre-
libre estedomingo?...Pucs vcnBarl crls:ln cso de las dedor del muslo derecho,luego,oblicuamenteenci-
once y daremos un plscíto por ttti l)¡rr(lucrtntcsde ma del pecho,hastael hombro izquierdo,luegopor
almorzar... ¿C<imtt? Sí, cl¡rt'o, t'tt t'l ¡r,ts,ricdc l.es detrásdel cuello alzadode la chaquetilla;¡ por fin,
Patriarches.¿l)or qut'lo prc¡¡urtt:t?...¡Ah! ¿F,lpar- por delante,por encima del hombro derecho.Lo
(pr('('rirrrstcdalpinis-
que? Es mi la[ror:rtorio;str¡rrrsc hizo todo en un abrir y cerrar de ojos; cogió los
ta... ¿[-e parccc llic¡r? l)ttcs clllon('('s tlt' rrcuerdo, cabosque colgabancon la mano derechay los supe-
¿no? ... ¡l lastrrcl tlotttittgrtl riores con la mano izquierda,se apartó de la pared
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con la punta de los pies ¡ sin doblar el tronco y Itt ccrr¡rscl¡ construccióndc un edificiocontiguo
separando las piernas, bajó a una velocidad de un ¡rirraadoptarel nombrede "pati6"; la "pendientede
metro cincuenta por segundo, con ese estilo que tan csquistos",un tejadoviejo de pizarray los "gendar-
bien resulta en las fotos. Apenas había llegado al rncs>unaschimeneas con sombrerete.Me metípor el
suelo cuando otra silueta inició un descensoseme- tragaluzy me encontréante el individuo. Más bien
jante; pero a aquella ora persona, al llegar ala zona .rlto,flacoy vigoroso,con tupido bigotenegroy pelo
en que se abombaba la deteriorada pared, le dio en la un tanto crespo;mosffabala tranquilidadde la pan-
cabeza algo así como una patata revenida que fue a tcra enjauladaque esperasu hora; me miraba con
estrellarsecontra las baldosas, mientras retumbaba sosegados ojos oscurosy me tendió la mano.
una voz desde las alturas: ..¡Paraque se acostumbre -Ya ve qué cosastengo que hacerpara Banarme
a las lluvias de piedras!". Consiguió no obstante lle- los garbanzos-me dijo-. Me habríagustadorecibir-
gar al suelo sin demasiado desconcierto, aunque no Io con máspropiedad...
remató el
"rappel de
la cuerda)>con ese gesto que -Penséque trabajabausted en el ramo de la per-
justifica el nombre y consiste en tirar de uno de los fumería-lo interrumpí.
cabos para dejar la cuerda lista. Los dos hombres se -No sólo. También tenBo ocupacionesen una
alejaron y salieron por el portal ante la mirada de la fábricade aparatosdomésticos,en una casade artí-
portera, que los vio pasar con cara dc asco. Seguí culos de camping,en un laboratoriode insecticidas
adelante,subí cuatro pisos por una escalerade servi- y en una empresade fotograbado.Me comprometo
cio y me encontré con las siguientcsinstrucciones en todaspartesa llevar a cabo los inventosque se
colocadasjunto a una ventana: consideranimposibles.Hasta aquí, la cosaha fun-
"Pierre Sogol, profesor de al¡rinisnro.I lorario de cionado,pero como sabenque lo único que puedo
clases:juevesy domingos, dc sictc il oncc. Itincrario: haceren la vida es inventarchismesabsurdosno me
salir por la ventana,tomar lir rcpisirdc l.r iz.quierda, pagangran cosa.Así que doy clasesde escaladaa
escalaruna chimenea,haccr ¡ric crr un¡rcornis;r,subir hijos de familia bien hartosdel bridge y de los cru-
una pendiente de csquistosr¡ucbr:rtlizos,sc¡¡uirpor ceros.Póngasecómodo y trabe conocimientocon
la cresta,de nortc ¡r sur, rotlc¡r¡lrl<l
v.rri.rsgcnclarmes mi buhardilla.
y entrar por el tragaluz dc l.r vc¡'ticntccst('.D Se trataba, en realidad, de varias buhardillas,
Me sometí dc buc¡r gr,rdo.l cs¡¡sl.rrrt.rsí,rs,
ilunque cuyos tabiqueshabíansido derribadosy formaban
la escalerascguíasubicndo h.¡st,¡cl r¡rrinto.1,.¡"repi- un taller largo y bajo de techo,pero al que dabaluz
sa> era un salic¡ttccstt'cclrotlr' l.r lt.¡rctl;l.r .chime- y aire,en uno de los extremos,una ampliacristalera.
nea>,un hucco ()scur()t¡ttcsolo cst,rll,rcs¡rt'r'.rnclo que Bajola cristaleraseagolpabael materialordinariode
24 2'
un gabinetede cienciasfísico-químicas,y corría a su rnvitri il p()ncrrnccn c¿¡nin<¡alrcdcdor dcl lalrorato-
alrededor un sendero pedregoso semejante al peor rio. Mcrccd a una levc corrientede aire y al aroma de
camino de cabras,flanqueado de tiestos o jardineras l;rs coníferas enanas,podía dar la impresión de estar
con arbustos y matorrales, plantas grasas, coníferas subiendo por las revueltas de un interminable cami-
pequeñas, palmeras enanas y rododendros. A lo no de montaña.
largo del sendero, pegados a los crisrales,o engan- -Hágase cargo-me dijo Pierre Sogol- tenemos por
chadas en los arbustos, o colgando del techo, para rlccidir cosastan serias,cuyas consecuenciaspueden
utilizar al máximo el espaciolibre, se brindaban a la rcner tantas repercusionesen todos los recovecosde
mirada cientos de cartelitos. Había en rodos y czda nucstrasvidas, la suya y la mía, que no podemos dis-
uno un dibujo, una foto o una inscripción; y todos ¡rrrrarasí,de sopetón,sin habernosconocido un poco.
juntos formaban una auténtica enciclopedia de eso (laminar juntos, hablar, comer, callarnos juntos, eso
que llamamos ..los conocimientos humanos". El cs lo que podemos hacer hoy. Más adelante, me
esquema de una célula vegetal; la tabla de los ele- pareceque tendremos oportunidades de actuar jun-
mentos de Mendeleiev; las claves de la escritura tos, de sufrir juntos; y todas esascosas son necesa-
china; un corte del corazón humano: las fórmulas de rias, desde luego, para ..trabar conocimiento> como
la transformación de Lorentz; todos los planetas sueledecirse.
junto con sus características;la serie clc los caballos Hablamos, como es lógico, de la montañ,a.Hebía
fósiles; jeroglíficos mayas; estadísticaseconómicasy ,rndadopor los macizos conocidos más elevadosdel
demográficas;frasesmusicales;los rcprcscntantesde planeta; y me daba cuenta de que ese mismo día,
las grandesfamiliasvegetalesy animalcs;cl plano de cada uno en la punta de una buena cuerda, podría-
la Gran Pirámide; encefalogramas;f<irrnulaslogísti- mos habernos lanzado a las más locas aventurasalpi-
cas;cuadrosde todos los sonidos us;rclos
cn todaslas nas. Luego la conversación saltó, resbaló, dio varias
lenguas; mapas; genealogías. F,n rcsunrcn, todo veces media vuelta, y entendí para qué le valían
aquello que deberíatcncr cn la cabczau¡l l)ico della todos aquellos trozos de cartón que exponían ante
Mirandola del sigkr xx. nosotros todos los conocimientos de nuestro siglo.
Aquí y allá, cn b,rr',rlcs,:rt'u:lriosy j:rulrs, había De esasfiguras y letreros tenemos todos en la cabe-
faunas extravÍrgintcs.l)t.ro nri lrnlitririn n() mc per- za rrne colección más o menos extensa;y nos hace-
mitió detencnllc ¡t nrir¿rrsus ll olotr¡l'i¡rs, sus calama- mos la ilusión de que <<pensamos" los más elevados
res, sus arañ¿rstlt. :tgrr,r,stts tr.r'nlit¡lri,
rius hormigas pensamientos científicos y filosóficos cuando unas
león, su.sirjolotcs...;tiro rlc rrrí ¡ror cl scndero, en cuantas de esasfichas se agrupan, de forma ni muy
donclc írpcr.r¡ls
si t'.rltr,rrrr,rs
l,ls tl<lsclc frcnte, y me usual ni muy nueva, por azar,es decir, por efecto de
t6 t-,
las corrientesde aire o, sencillamente, del incesante -Ouando cra jovcn todavía -dijo- pasé por casi
movimientoque las sacude,de la mismaforma que todos los placeresy fastidios, por todas las dichas y
el movimienro browniano sacudelas partículas en Ios padecimientos que pueden corresponderle al
suspensiónen un líquido. Aquí todo aquelmaterial hombre como animal social. No merece la pena
estaba,de forma visible,fuerade nosotros;no podí- cntrar en detalles:el repertorio de los acontecimien-
amoshacercuerpocon é1.Como se cuelgauna guir- tos que pueden acontecer en los destinos humanos
naldade unos clavos,colgábamos la conversación de cs bastantelimitado; y las historias son siempre más
esoscromos,y ambosveíamoslos mecanismosdel o menos las mismas.Me limitaré a decirle que un día
pensamientodel orro y del pensamientopropio con me encontré solo, completamente solo, con la certi-
la mismaclaridad. clumbre de que había concluido un ciclo de existen-
Se dabaen la forma de pensarde aquelhombre, cia. Había viajado mucho, estudiado las cienciasmás
igual que en todassusapariencias, una singularmez- heteróclitas y aprendido alrededor de diez oficios.
cla de robusta madurezy de candor infantil. pero, I-a vida me trataba algo así como trata un organismo
antetodo, de la mismaforma que notabajunto a mí a un cuerpo extraño: estaba claro que pretendía o
aquellaspiernasvigorosase incansables, percibíasu enquistarme o expulsarme; y yo sentí anhelo por
pensamientoigual que una fuerzatan sensiblecomo "algo diferente>. Creí hallar ese "algo diferente" en
el calor, Ia luz o el viento. Aquella fuerza era una la religión. Ingresé en un monasterio. IJn monaste-
facultadexcepcionalpara ver las ideascomo si fue- rio muy curioso. Poco importa cuál y dónde. Pero
ran hechosexternosy paracrearnexosnuevosentre sepa que pertenecía a una orden herética cuando
ideas de aparienciarotalmenre discordante.Oía menos.
-veía, incluso, me atreveríea decir- cómo se refería "Había, en particular, una costumbre muy curio-
a la historiahumanacomo a un problemade geome- sa en la regla de la orden. Todas las mañanas,nues-
tría descriptivay cómo, luego, al minuro siguiente, tro Superior nos entregaba a todos -éramos unos
hablabade las propiedadesde los númeroscomo si treinta- un papel doblado en cuatro. En uno de esos
se tratasede especiesgeológicas; la fusión y la esci- papelesponía: Tu HoDtr, y sólo el Superior sabía a
sión de lascélulasvivasseconvertíanen un casopar- quién le había correspondido. Había días, por cier-
ticularde razonamientológicoy el lenguajeseatenía to, en que estoy convencido de que todos los pape-
a las leyesde la mecánicaceleste. les estaban en blanco; pero, como nadie lo sabía, el
Yo le ibe respondiendoa trancasy barrancasy no resultado -como va usted a ver- era el mismo. "Hoy
tardabaen marearme.Se daba cuenray empezabt te toca a ti": eso quería decir que el hermano así ele-
entoncesa hablarmede su vida pasada. gido, sin que los demáslo supieran,tenía que desem-
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peñar durante todo el día el papel del Ilían cn común, talescomo: "scguir las normas al pic
"Tentador".
He presenciado, entre algunos pueblos, africanos o dc la lctra es lo que hacen los imbécilesque no son
no, cultos bastanteespantosos,sacrificios humanos, capacesde captar el espíritu", o también: "yo, por
ritos antropófagos. Pero nunca he visto, en ninguna dcsgracia,con esta mala salud que tengo, no puedo
secta religiosa o mágica, costumbre ran cruel como pcrmitirme esosrigores"."
esa institución del tentador cotidiano. ¿Se imagina ,IJna vez, sin embargo, el demonio del día con-
usted a treinta hombres, que viven juntos y andenya siguió engañarme.En aquella ocasión era un moce-
desequilibradoscon el perpetuo rerror al pecado, tírn sin desbastarcon ojos azules de niño. Durante
mirándose entre sí con el obsesivo pcnsamientode un rato de asueto, se me acercóy dijo: "ya veo que
que a uno de ellos, sin que sepan cuáI, sc lc ha enco- me ha localizado. Con usted no hay manera; la ver-
mendado que ponga a prueba su fe, su humildad y su dad es que es demasiado perspicaz. Además no
caridad? Era algo así como una caricarura diabólica ¡recesitaeste artificio para saber que la tentación nos
de un pensamiento notable, esepensamienro de que ronda siempre o, más bien, que la llevamos dentro.
tanto en mi prójimo como en mí existe una persona [)ero fíjese en el insondable apocamiento del hom-
a quien amer y una persona a quien odiar. bre: al final siempre acaba por engalanar su sueño
,'Pueshay algo que me demuestracl caráctersatá- con cuantos medios le proporcionen para seguir
nico de esa costumbre: y es que ninguno de los reli- despierto. Llevamos cilicio como quien lleva un
giosos se negó nunca a desempeñar el papel de rnonóculo; cantemos maitines como otros van a
'Tentador". Ninguno, cuando le enrregaban el tu jugar al golf. ¡A¡ si los científicos de hoy en día, en
bodie, tenía la menor duda de que era capaz y digno lugar de pasarsela vida inventando medios nuevos
de interpretar a ese personaje. El tenrador era, a su para hacer la vida más fácil, empeñasensu ingenio
vez, víctima de una monstruosa tentación. Yo acepté cn fabricar herramientas que valieran para sacar a
varias vecesesepapel de agenteprovocador, por obe- los hombres de su embotamiento! Es cierto que
diencia ala regla,y es el recuerdo más vergonzoso de existen las ametralladoras, pero eso es p¿sarse un
mi vida. Acepté hasta que me di cuenra de la celada poco...'
en que había caído. Hasta enronces, siempre había ,,Tan acertadamente habló que esa misma noche,
desenmascarado al sahnás de servicio. ¡Aquellos des- con la mente febril, conseguí que el Superior me
venturados eran tan ingenuos! ¡Siempre los mismos autorizase a dedicar las horas de ocio a inventar y
señuelos, que les parecían muy sutiles a aquellos fabricar herramientas de ese tipo. Inventé en el acto
pobres diablos! Toda su habilidad consistía en jugar aparatospasmosos:una estilográficaque, cada cinco
con unos cuantos embustes básicos y que todos te- o diez minutos, perdía tinta o salpicaba, para los
3o 3r
escritorescon excesivafacilidadde pluma; un dimi- servado el mote. Mis compañeros religiosos me lla-
nuto fonógrafo portátil provisto de un auricular maban así por esa forma mía de pensar que habían
semejante al de los aparatosparasordos,que funcio- nohdo y que me movía a ponerme, al menos por
nabapor conducciónósea¡ en los momentosmás probar, en el otro extremo de todas las afirmaciones
inesperados, te gritaba,por ejemplo:"Pero ¿tú quién que se me hacían, a invertir en todo la causa y el
te hascreídoque eres?";un almohadónhinchable,al efecto, el principio y la consecuencia,la sustanciay
oSogol",
que llamé'la mullida almohadade la duda", Qü€s€ el accidente. el anagramaera un tanto pue-
le deshinchabade improviso al durmiente bajo la ril, y también un tanto pretencioso, pero necesitaba
cabeza;un espejo con una curva estudiadade tal un nombre que sonasebien; y me hacía recordar una
forma -¡el trabajo que me costó conseguirlo!-que pauta de pensamiento que me ha sido muy útil.
cualquierrostro humano se reflejabacomo una jeta Gracias a mis conocimientos científicos y técnicos,
de cerdo;y muchascosasmás.Estaba,pues,en plena no tardé en encontrar unos cuantos empleos en
tarea-hastatal punto que ya ni localizabaa los ten- varios laboratorios y establecimientosindustriales.
tadorescotidianos,a los que les resultaba muy fácil Poco a poco me fui volviendo a adaptar a la
"vida
del
animarme- cuando, una mañana, me dieron el tu siglo"; sólo por fuera, desde luego, porque, en el
bodie. El primer hermanocon el que me encontré fondo, no consigo cogerle el gusto a ese trajín de
fue el mocetón de los ojos azules.Me recibió con jaula de los monos para el que usamos el dramático
una sonrisa amargaque fue una ducha fría. Vi a un nombre de vida.
tiempo la puerilidad de mis investigacionesy la Sonó un timbre.
ignominiadel papel que me proponían.Fui, vulne- -¡Sí, mi buena Física, sí! -gritó el padre Sogol.
rando todas las normas,a ver al Superiory le dije Y me explicó:
que no podíaya eceptar'hacerde diablo". Me habló -La comida está en la mesa.Vamos allá.
con suavidadrigurosa, quizi sincera,quizáprofesio- Me hizo salir del sendero y, abarcando con un
nal. "Hijo mío -dijo para concluir-, veo que hay en rrclcmántoda la ciencia humana contemporáneaplas-
usteduna incurablenecesidad de entenderque no le r¡l¿daen rectangulitos ante nuestros ojos, dijo con
permite seguir por más tiempo en esta casa. voz lúgubre:
Rogaremosa Dios que, en su bondad,lo llame a Sí - Camelos, todo esto son camelos.No hay ni una
por otros caminos..." sol¡rde esasfichas de la que pueda decir: es una ver-
,rEsamismanochecogí el tren para París.Había .l,rrl, una verdad pequeña pero segura y cierta. No
profesadoen el monasteriocon el nombrede herma- lr,ry cn todo eso sino misterios o errores;en donde
no Petrus.Salícon el título de padreSogol.He con- ,r.;rlranunos, empiezanlos otros.
32 tt
Pasamosa una pequeñah¡bit¡rcir'tn totalmente almohadones de cuero:esuna forma muy sencillade
blancaen dondeestabaservidala mcsa. ampliar el tamaño de un recintobajo de techo.Física
-Aquí tenemos,al menos,algorelatiuamentereal, trajo el caf.éen silencio,y Sogol siguió hablando.
si es que se puedenjuntar esasdos palabrassin que -Todo esto llena el estómago,pero poco más.
explotenada-siguió diciendo micntrasnos instalá- Con algo de dinero, se consiguesacarde la civiliza-
bamosa ambosladosde uno de esosguisoscampe- ción las pocas satisfaccionesfundamentalespara el
sinosen los que,en torno a un bicho cocido,trenzan cuerpo. Lo demás,es camelo.Camelos,modelosy
sus vahos todas las verduras de estación-.Y eso señuelos,en esoconsistetoda nuestravida, entre el
siemprey cuando a estabuenazade Físicale valga diafragmay la tapa de los sesos.Mi Superior tenía
toda su antigua astuciabretona para juntar en mi razón: padezcouna incurablenecesidadde entender.
mesalos elementosde un almuerzoen que no entren No quiero morirme sin haber entendidopor qué he
ni el sulfatode barita,ni la gelatina,ni el ácidobóri- vivido. Y usted ¿algunavezha sentidomiedo de la
co, ni el ácido sulfuroso, ni el aldehído fórmico, ni muerte?
demásdrogasde la industriaalimenticiacontempo- Rebusquéen silencioen mis recuerdos.Recuer-
ránea.Pero, en cualquier caso, un buen pote vale dos hondos, en donde no interveníanaún las pala-
más que una filosofía engañosa. bras.Y dije con dificultad:
Comimos en silencio. Mi anfitrión no se sentía -Sí. A esode los seisañosoí hablarde unasmos-
obligado a conversarmientr¿scomía,y eso me hizo cas que pican a la gente durante el sueño;alguien
sentirgr¿nestimapor é1.No lo asustebe callarcuan- dijo en broma: ..¡ cuandote despiertas, estásmuer-
do no había nada que decir, ni pensar antes de to". Aquella fraseme obsesionaba. Por la noche,en
hablar. Al referir ahora nuestra conversación,temo fa cama, con la luz apagad,a, intentaba imaginar la
haber dado la impresiónde que charlabasin parar; nluerte,ese<<ya nada en absoluto";suprimíacon el
en realidad, sus relatos y confidencias eran inte- ¡rcnsamiento cuantoformabael decoradode mi vida
rrumpidos por largos silencios.Y yo también tomé y rneiban oprimiendo círculos cadavezmás prietos
la palabracon frecuencia;le conté mi vida, a grandes tlc angustia:ya no habrá <<yo>... yo, ¿quees ..yo'r?
rasgos,hastael día de autos,pero no es algo que No cons€guía hacermecon ello, <<yo>> se me escurría
merezcela penaponer aqtí; y, en cuanto a los silen- .lcl pensamientocomo un pez de las manos de un
cios,¿cómorecurrir a palabrasparareferir silencios? cicgo,no podía dormir. Durante tres años,aquellas
Eso sólo podría hacerlola poesía. rrochesde preguntasen la oscuridadvolvieron con
Despuésde comer,volvimos ¿l "parque", bajo la nr¡ly()ro menor frecuencia.Luego,una noche,se me
cristalera,y nos tendimos en unas alfombrasy unos .'currióuna ideamaravillosa: en vez de soportaresa
t4 3t
angustia,intentar observarla,vcr cn dtinde estáy en desde lo hondo de mi infancia, me pregunta también
qué consiste.Me di cuentacntonccsde que iba unida ¿ ¡¡¡f; "¿quién soy?", y que todo, dentro de nosotros
¿ una crispación de algo en el vientre y un poco más y entorno a nosotros, parece dispuesto a ahogar una
abajo de las costillas, y tambión en la garganta;me y otra yez y siempre. Cuando esa voz no habla -¡y
acordé entoncesde que solía padecerde anginas;me habla muy pocas veces!-, soy un esqueletovacío, un
esforcé en relajarme, en no crispar el vientre. La cadiver inquieto. Tengo miedo de que llegue el día
angustia desapareció.Intenté volver a Pensar'en ese en que se calle para siempre; o de que se despierte
estado,en la muerte y, entonces,en vez de apoderar- demasiado tarde, como en esa historia suya de las
se de mí la garra de la angustia, me invadió una sensa- moscas:cuando te despiertas,estásmuerto.
ción completamente nueva, para la que no tenía un son las cosas!-dijo casi con violencia-. Ya
"¡Así
nombre, y que era a un tiempo misterio y esPerenza... le he dicho lo esencial.Todo lo demás son detalles.
-Y, luego, creció, estudió y empezó a filosofar, Llevo años esperando para poder contarle esto a
¿verdad?Todos estamos en lo mismo. Por lo visto, alguien.
allá por la adolescencia, la vida interior del ser Se había sentado y me di cuenta de que la razón
humano joven de repente se vuelve apocada,castra- de aquel hombre debía de ser de acero si podía resis-
da de su coraje natural. Su pensamiento no se atreve tir a la presión de la locura que le hervía por dentro.
ya a enfrentarsecon la realidad o con el misterio cara Ahora estabaun poco menos tenso y algo así como
a cara, directamente; empieza a mirarlos a través de :rliviado.
las opiniones de los <<mayores>, a travésde los libros -Mis únicos momentos buenos -añadió tras
o de las clasesde los profesores. Pero, sin embargo, haber cambiado de postura- eran durante el verano,
sigue existiendo una voz que no ha muerto del todo, cuando volvía a coger el calzad,ocon conteras de hie-
que a veces grita -grita cadavez que puede, cadevez rro, la mochila y el piolet para recorrer montañas.
que un bache de la existencia afloja la mordaza-, Qu€ ¡Nunca tenía muchos días de vacaciones,pero los
grita su pregunta, pero la ahogamos en el acto. Así ,r¡rrovechababien! Después de pasarme diez u once
que ya nos entendemos algo. Y puedo, por lo tanto, nrcsesperfeccionando aspiradoras para el polvo o
decirle que yo le tengo miedo a la muerte. No a eso ¡rt'rfumessintéticos, despuésde una noche de tren y
que imaginamos de la muerte, pues esepropio miedo rr¡rdía de auto de línea, cuando llegaba,con los mús-
es imaginario. No tengo miedo de mi muerte, de t ulos llenos aún de la basurade los venenos urbanos,
cuya fecha quedará constancia en los registros del .r vcceslloraba al pisar los primeros campos de nieve,
estado civil. Sino de esa muerte que padezco en ( (rnr() un tonto, con la cabeza vacía, los miembros
todos los instantes, de la muerte de esa voz que' t'lrrios y el corazón de par en par. Pocos días des-
16 )/
pués,combadoen una grietao a caballoen una cres- dos, todo cambia;no es que la empresase vuelva /os
ta, me volvía a encontrarconmigomismo,reconocía vecesmásfácil, no; es que de irnposib/e,se convier-
en mí a personajesa los que llevabasin ver desdeel te en posible. Es como si, para medir la distancia
veranoanterior.Pero,a fin de cuentas,siempreeran entreun astroy nuestroplaneta,me proporcionaun
los mismospersonajes... punto dado en la superficiedel globo: no puedo
había oído hablar, lo mismo que hacerel cálculo.Pero si me da un punto más,ya es
"Ahora bien,
usted, en mis lecturasy mis viajes,de hombresde posible,porque de estamanerapuedo construir el
categoríasuperior que tenían las claves de todo triángulo.
cuantonos suponea nosotrosun misterio.Esepen- Aquel repentino salto a la geometríale pegaba
s¿mientode una humanidadinvisible,interior a la mucho.No sési conseguía entenderlodel todo bien,
humanidadvisible,no podía resignarmea conside- pero habíaen él una fuerzaque me convencía.
rarlo como una simple alegoría. La experiencia -Su artículo sobre el Monte Análogo fue una ilu-
demostraba,me decía,eu€ün hombre no puedelle- minación-siguió diciendo-.Existe.Los dos lo sabe-
gar directamentey por sí solo a la verdad;teníaque mos.Asíque lo descubriremos. ¿Dónde?Es cuestión
existir un intermediario,humano emperoen ciertos de calcularlo.Dentro de unos días,le prometo que
aspectos,pero que, en otros, fuera más allá de la tendré determinada su posición geográIica con
humanidad.En algún lugar de estaTierra nuestra pocosgradosde diferencia.Y saldremosparaallá en
tenía que vivir esahumanidad superior y no podía cl acto,¿no?
ser inaccesibledel todo. ¿No debía,pues, dedicar -Sí, pero ¿cómo? ¿Por qué camino, con qué
todos mis esfuerzosa descubrirla?Incluso si, aunque rncdio de transporte,con qué dinerot ptra cuánto
estuvieratan seguro,fuesevíctima de una monstruo- t ic mp o ?
sa ilusión, nadahabríaperdido con esosesfuerzosya -Todo eso son detalles.Por lo demás,tengo la
que, de cualquierforma, fuerade esaesperanzatoda scguridadde que no iremos solos. Dos personas
la vida carecíade sentido. ('()nvencen a otta, y se forma la bola de nieve,aun-
,¡trt'hay que contar con esoque la gente,pobrecilla,
',Pero ¿dónde buscar? ¿Por dónde empezar?
Puesya tenía corrido mucho mundo y habíemetido ll.rnlasu <sentidocomúnr';tan común como el sen-
las naricespor todaspartes,en toda suertede sectas titlo en que corre el agua,que corre...hastaque
religiosasy escuelasmísticas;pero con todas ellas ,rlguicnla pone a hervir a la lumbre o la congelaen
siemprepensaba:talvez sí; tal yez no. ¿Porqué iba un.¡ncvera.Y, bienpensado... sí, cuandono hay bas-
a poner la vida másen éstaque en aquélla?No había t.urtcfuego,hay que darleal hierro con un martillo
piedrade toque,désecuenta.Pero en cuantoseamos lr.rst:r
cluesecaliente.Vamosa ponerla primerareu-
38 t9
nión aquí, el domingo que vicne.'Iengo clnco o sers que pertenecemosé1,ustedesy yo. Esa ley podría lla-
buenos compañeros que vendrán seguramente. m¿rse: la resonancia ante las afirmaciones más recien-
Cierto es que uno está en Inglaterra y otros dos en tes, aunque los guías del Monte Análogo, que me la
Suiza, pero vendrán. Siempre hemos tenido el acuer- expusieron más adelante, le daban sencillamente el
do de que no haríamos nunca expediciones de nombre de la camaleona. El padre Sogol me había
importancia sin los demás.Y éstasí que es una expe- convencido de verdad ¡ mientras me hablaba, yo
dición de importancia. estaba de lo más dispuesto a seguirlo en su loca
-En lo que a mí se refiere -dije-, se me ocurren empresa.Pero, según me iba acercandoa mi domici-
también unas cuantaspersonas que podrían unirse a lio, en donde iba a encontrarme con todas mis afin-
nosotros. cadas costumbres, me imaginaba a mis compañeros
-Pues invítelas para las cuatro, pero usted venga de oficina, a mis colegas escritores, a mis mejores
antes, a eso de las dos. Seguramente ya tendré a amigos oyendo el relato de la asombrosa aventura
punto los cálculos...¿Tieneque irse ya? Bueno, pues que acababade sucederme.Imaginaba sus sarcasmos,
ahí está la salida -dijo, señalandola ventana peque- su escepticismo,su compasión. Empez¿ba a descon-
ña de la que colgaba la cuerda de rappel-. La única fiar de mi ingenuidad, de mi credulidad... hasta tal
que usa la escaleraes Física. ¡Adiós! punto que cuando me puse a contarle a mi mujer la
Me enrosqué en la cuerda, que olía a hierba y a conversacióncon Sogol, me encontré usando expre-
cuadra, y llegué abajo en pocos instantes. siones tales como: "un individuo muy raro...>>,<<un
Me encontré en la calle, con una sensación de monje que ha colgado los hábitos>,,<<ürinventor un
extraíreza, de falta de adherencia, resbalando con poco chaladsrr, ..s¡ Proyecto extravagante"... Así
cáscaras de plátanos, tirando al suelo tomates y que me quedé estupefacto cuando oí que me decía, en
dando empujones a buenas señorassudorosas. cuanto acabéde contárselo:
-Pues tiene razón Empiezo esta misma noche a
Si, durante el trayecto entre el pasaje de Les l)reparar el baúI. Porque no sois dos nada más.
Patriarches y el piso en que vivía en el barrio de ¡Somostres!
Saint-Germain-des-Prés,se me hubiera ocurrido la -¿Así que te lo tomas de verdad en serio?
idea de mirarme como a un extraño transparente, -¡Es la primera idea seria con que me he topado
habría podido descubrir una de las leyes por las que cn la vida!
se rige el comportamiento de los "bípedos sin plumas Y tanta fuerza tiene la ley camaleonaque empecé
no aptos parala intelección del número n", según la ,r rnirar otra vez la empresa del padre Sogol como
definición que daba el padre Sogol de estaespeciea la .rlg.rdc lo más razonable,desde luego.
40 4r
Capítulo Segundo,
que es el de las suposiciones
Hipótesis indefendibles
Astrónomos de referencia
La puerta solar
Un cálculo peliagudo
Un rajado poético
Un rajado amistoso
Una rajadaparérica
Un rajadofilosófico
Precauciones
4t
Autor de La lengua d.elas lenguas y de una Gramá-
tica comparad,ad.elos lenguajes de gestos.Un hom-
brecillo pálido, de cabeza alargada y calva con una
corona de pelo negro, ojos negros y rasgados, nariz
fina, rostro afeitado, boca un poco triste. Excelente
experto en glaciares,senría debilidad por los viva-
ques de alta montaña. 6
Alpuorvsr Ceue,Ro,francés, ¡o años, poeta fecun- ?s.
do y apreciado,barbudo, de pecho metido en carnes,
con un aspecto de apocamiento que lo hacía aseme-
jarse un tanto a Verlaine y compensaba con una voz
hermosa y cálída.Una dolencia de hígado le vedaba
las caminatas prolongadas; se consolaba de ello
escribiendo hermosos poemas sobre la montaña.
Eutln Goncr, francés, z¡ años, periodisra, mun- I \--
dano, insinuante, con pasión por la música y la
coreografía, temas de los que escribía con brillan-
tez. Virtuoso del rappel con preferencia por la baja-
da antes que por la subida. De corta estarura, de
complexión peculiar, con el cuerpo flaco y la cara ¡{.
H.
rellenita, los labios gruesos y, como quien dice, sin
J.?
barbilla.
JuoIrn PANcerE, por último; una amiga de mi
mujer, americana, rondando los treinta, pintora de
alta montaña. Por lo demás, es la única pintora
de alta montaña que conozco. Se ha dado cuenta a la
perfección de que la vista que se tiene desde una
J.t'
cumbre elevada no entra en los mismos marcos de
percepción que un bodegón o un paisaje corriente.
Sus telas reproducen admirablemente la estructura
circular del espacio en las regiones elevadas.Judith
46
r
no se considera <<artista>.Sencillamente,pinta para Arthur Bcrrvcr,I lans y Karl cran los trcs amigos
que le recuerdos, de sus ascensiones.pero .lc los quc habíahabladoSogol y formaban con él un
"queden
lo hace con tal conciencia artesanalque sus cuadros, cr¡uipo inseparable.
con esasperspectivascurvas, recuerdan de forma lla-
.fur.rnBoNnssE,entre zt y 30 años, belga, actriz.
mativa los frescos en donde los antiguos pintores de ( )ontaba en óu haber, por entonces, con bastantes
temas religiosos intentaban representar los círculos i'xitos en los escenariosde París,Bruselasy Ginebra.
concéntricos de los mundos celestiales. lrra la confidente de un enjambre de jóvenes anodi-
Por parte de Sogol reníamos,según la descripción rros a quienes guiaba por las sendasde la más subli-
que dio, a: rnc espiritualidad. Decía: ..adoro a Ibsen', )r
"adoro
AnrHun BERvrR,enrre 4t y ¡o años, médico; l<'¡séclairs de chocolate>>
con tono igualmente con-
yachtman y alpinista, o sea,inglés; sabe los nombres ucncido y que le hacía a uno la boca agua. Creía que
latinos, los hábiros y las propiedades de todos los t'xistía el
"hada de los glaciares" y, en invierno,
animalesy de todas las plantas de todas las montañas csquiabamucho en las estacionescon teleféricos.
elevadasdel globo. Sólo es dichoso por encima de
los r ¡.ooo pies de altura. Me prohibió difundir cuán-
to tiempo y con qué medios esruvo en la cima de
cierto pico del Himalaya porque decía que <<en
ranro c€
en cuanto médico, gentleman y aurénrico alpinista
\-i
desconfiabade la fama como de la peste,,.Tiene un
corpachón huesudo, pelo de oro y plata de rono más
claro que la cara curtida, cejas encaramadasen las (
alturas y unos labios que ondulan surilmenre enrre la
ingenuidad y la ironía.
HeNs y KRRL,dos hermanos -nunca se decía el
t' Bc
apellido- de alrededor de z5 y zB años respecriva-
mente, austriacos,especialistasen escaladasacrobá- BnNIto CIConIR, de unos treinta años, sastre de
ticas. Rubios ambos, pero aquél de tipo ovoide y scñorasen París. De corta estatura,coqueto y hege-
éste de tipo rectangular. Muscularuras inteligentes liano. Aunque de origen italiano, pertenecía a una
con dedos de acero y ojos de águila. Hans estudiaba cscuelade alpinismo ale que -grosso modo- podría-
física matemática y asrronomía. A Karl le interesa- nros llamar
"la escuelaalemanarr.El sistema de esa
ban sobre todo las filosofías orientales. cscuela podría resumirse como sigue: se inicia la
48
ascensiónde la cara más abrupta de la montaña por l)ilrrltlrn hállil c¡nbustc.l)ucs n¿rdiccstalrrr:rl trurtodc
el paso más horroroso y el más bombardeado por los nrrda,por dcscontado.Pcro con esasencillaarguciaa
desplomesde piedras, y se tira en línea recta hacia la c,rclacual le daba la impresión de que pertenecíaa
cumbre sin permitirse andar buscando rodeos más una minoría ignorante,de que era uno de los ..doso
cómodos a derecha o izquierda; en general,te matas; lrcs que no estaban al tanto>, le parecía notar en
pero antes o despuésuna cordada nacional llega viva rorno la fuerza de una mayoría convencida y no veía
a la cumbre. l,r hora de convencersea su vez. Aquel sistema de
Contando con Sogol, con mi mujer y conmigo, Sogol para, como me explicó más adelante, meterse
sumábamosdoce personas. "¡rl auditorio en el bolsillo" era una simple aplica-
Los invitados llegaron más o menos puntuales. ciírn -como decía él- del sistema matemático que
Quiero decir que, siendo como era le cita a las cua- consiste en ..considerar el problema resuelto"; o
tro, el señor Beaver ya estabaallí, antes que nadie, a tarnbién,pasándosea la química, <<unejemplo de una
las tres y cincuenta y nueve y Julie Bonasse, que rcacción por etapas>.Pero a una argucia que está al
llegó la última, se presentó, aunque la había retrasa- scrvicio de la verdad, ¿se la puede seguir llamando
do un ensayo, nada más dar la media de las cinco. crnbuste?El caso es que todos y cadauno aguzaron
Tras el barullo de las presentaciones,nos acomo- sr.rsoídos más íntimos.
damos en torno a una mesa grande apoyada en unas -Resumo -dijo Sogol- los datos del problema.
borriquetas y nuestro anfitrión tomó la palabra. I)ara empezar, el Monte Análogo tiene que ser
Recordó a grandes rasgosla conversación que habíe nrucho más elevado que las montañas más altas
tenido conmigo, afirmó que estaba convencido de t'onocidas hasa hoy. Su cima tiene que ser inaccesi-
que el Monte Análogo existía y declaró que iba a blc por los medios conocidos hasta hoy. Pero, en
organizar una expedición para explorarlo. tcgundo lugar, tiene que tener unas estribaciones
-La mayoría de los aquí presentes-añadió- saben ,rccesiblesy en sus pendientes inferiores tienen que
ya en qué forma he podido, en una primera aproxi- vivir sereshumanos semejantesa nosotros, puesto
mación, reducir el campo de la investigación. Pero (fuc es la vía que une efectivamente nuestro actual
hay dos o tres personas que no están aún al tanto y .irrrbito humano con regiones superiores. Habitadas
para ellas, y también para refrescarlesla memoria a v, cn consecuencia, habitables. Y que, por tanto,
los demás, voy a exponer desde el principio mis ( ucntan con un conjunto de condiciones climatoló-
deducciones. gicas,de flora y de fauna y de influencias cósmicas
Dicho lo cual, me lenzó una mirada a un tiemPo .lc todo tipo que no se diferencian en exceso de las
maliciosa y autoritaria que exigía mi complicidad .lc nuestros continentes. Como el monte propia-
to tr
mente dicho es elevadísimo,las estribacionestienen -¿ I)oclríatratArsc,¡rucs,dc una montañasubterrá-
que ser lo bastanteanchaspara sostenerlo:tiene que ncir? Algunas leyendas que refieren sobre todo en
tratarse de tierras con una superficie tan grande al Mongolia y en Tíbet aluden a un monte subterráneo
menos como la de las islas mayores de nuestro pla- cn donde mora el "Rey del Mundo" y se conserva'
neta: Nueva Guinea, Borneo, Madagascar y quizá c()mo semilla imperecedera,la sabiduría tradicional.
incluso Australia. I)cro esamorada no responde a la segundacondición
,,IJna vez admitido lo anterior, surgen tres pre- rlc existenciadel Monte Análogo; no podría brindar
guntas. ¿Cómo un territorio así puede haber pasa- r.rnambiente biológico lo bastante próximo a nues-
do hasta ahora inadvertido a las investigaciones de tro ambiente biológico habitual; e, incluso aunque
los viajeros? ¿Cómo penetrar en él? Y ¿dónde se cxistiera ese mundo subterráneo, es probable que se
halla? hallara precisamente en las laderas del Monte
,,Empezaré por responder a la primer pregunta, Análogo. Como todas las hipótesis de esa categoría
que puede parecer la de más difícil solución. no son de recibo, no nos queda más remedio que
¿Cómo? ¿Esposible que exista en nuestra Tierra una plantear el problema de otra forma. El territorio que
montaña más alta que las más altas cimas del buscamos tiene que poder existir en una comarca
Himalaya y que aún no se haya enterado nadie? Sin cualquiera de la superficie del planeta; hay que
embargo, sabemosa priori, por las leyes de la analo- investigar,pues, qué condiciones lo hacen inaccesi-
gía, que tiene que existir. Para explicar que todavía ble no sólo para los navíos, los aviones y demás
no se haya fijado nadie en ella, puede haber varias vehículos, sino para la vista incluso. Quiero decir
hipótesis. Para empezar,podría hallarse en el conti- que, en teoría, podría perfectamente existir en el
nente austral, que aún es bastante poco conocido. centro de esta mesa sin que tengamos la menor
Pero si nos fijamos en el mapa de los puntos a donde noción de ello.
se ha llegado ya en esecontinente y fijamos, con una me permitiré proporcio-
'Para que me entiendan,
simple composición geométrica, el espacio que la narlesuna imagen analógicade lo que debe de suceder.
mirada humana pudo abarcar desde esos puntos, Fue a la habitación contigua a buscar un plato que
caemos en la cuenta de que una elevación de más de colocó encima de la mesa y en el que Puso aceite.
8.ooo metros no habría podido pasar inadvertida, ni Rompió un trozo de papel en fragmentos diminutos
en esa comarca ni en ninguna otra del planeta. que arrojó sobre la superficie del aceite.
Ese argumento me pareció bastantediscutible en -Uso aceite porque es un líquido muy viscoso
el aspecto geográfico. Pero, afortunadamente, a que vale mejor para una demostración que el agua,
nadie le llamó la atención. Sogol siguió diciendo: por ejemplo. Esa superficie aceitosaes la superficie
t2 ,3
de nuestro planeta. Ese trocito de papel, un conti- 'l'icncquc scr así,porquc cs la única cx¡rlicaci<in
posi-
nente. Ese otro, más pequeño, un barco. Con la lrlc dcl dcsconocimientoen que ha estadola humani-
punta de esta aguja[ina, empujo cuidadosamenteel tlrrd hastahoy de la existenciadel Monte Análogo.
he lle-
barco hacia el continente; ya ven que nunca consigo 'Estas son, pues,las conclusionesa las que
que atraque en sus costas.Cuando faltan unos milí- gado por el simple procedimiento de eliminar todas
metros parallegar a la orilla, parececomo si lo echa- las hipótesis indefendibles. En algún lugar de la
se para atrás un círculo de aceite que rodea el conti- 'l'icrra existe un territorio de, al menos, miles de
nente. Por supuesto, si lo empujo con algo más de l<ilómetros de perímetro en el que se alza el Monte
fuerza, consigo que atraque. Pero si la tensión Arrálogo. Ese territorio se asienta en materiales que
superficial del líquido fuera lo bastante fuerte, ve- ricnen la propiedad de curv¿r el espacio alrededor,
rían cómo mi barco gira alrededor del continente sin ..lcforma tal que toda la comarca se halla encerrada
rozarlo nunca. Imaginen ahora que esa invisible ('n una cáscarade espacio curvo. ¿De dónde Proce-
estructura del aceite entorno al continente eche para .lcn esos materiales?¿Son de origen extraterrestre?
atrás no sólo los cuerpos llamados ..materiales' sino ¿Vienen de esasregiones centralesde la Tierra cvya
también los rayos luminosos. El naveganteque vaya nirturaleza física conocemos tan Poco que cu¿nto
a bordo del barco rodeará el continente no sólo sin ¡'rodemosdecir de ella es, según los geólogos' que no
tocarlo sino también sin verlo. ¡'ruedeexistir allí materia alguna ni en estado sólido,
ni en estado líquido, ni en estado gaseoso?No lo sé,
'rEsta analogía resulta ahora demasiado tosca;
dejémosla. Saben, por otra parte, que todo cuerpo l)cro, antes o después,nos enteraremos in situ. Lo
ejerce,de hecho, una acción de rechazo así sobre los .¡r.repuedo deducir también, por otra Parte' es que
rayos luminosos que pasan cerca de é1.Esa circuns- rr.r es posible que esa cáscaraesté totalmente cerra-
tancia, que Einstein previó en teoría, la confirmaron tl:r, tiene que estar abierta por arriba para recibir
los astrónomos Eddington y Crommelin el 3o de t.do ese tipo de radiaciones que llegan desde los
mayo de r9r9, durante un eclipse de sol; comproba- .rstrosy que los hombres corrientes necesitan para
ron que una estrellapodía seguir siendo visible aun- vivir; debe abarcartambién una porción considera-
que estuvieraya, en lo referido a nosotros, detrás del trlc del planeta y, seguramente,abrirse ademáshacia
disco solar. Desde luego que se trata de una desvia- t'l centro de éste,también por la razón ya expuesta.
ción mínima. Pero ¿no podrían existir sustancias,aún (Se puso de pie para hacer un croquis en una
desconocidas-desconocidas, por lo demás, por esa prz.arra.)
forma
misma razón- capacesde crear a su alrededor una "He aquí como podemos imaginar de
curvatura del espacio mucho más pronunciada? .'squemáticaeseespacio;las líneas que estoy trazan-
t4 ,t
do representanlo que seríanlos trayectosde unos rcgión,a ciertadistancia,cornoun baluartcincxpug-
rayos luminosos,por ejemplo;ya ven que esaslí- nable,intangible, mercedal cual,en resumidas cuen-
neasdirectricesse expanden,como quien dice,en el r.as,todo sucedecomosi el Monte Análogo no existie-
cielo,en dondeseunen al espaciogeneralde nuestro ra. Suponiendo-ya les diré dentro de un rato por
cosmos.Esa expansióntiene que darsea tantaaltura qué- que el territorio que buscamossea una isla,
-muy superior a la capaarmosférica-que no hay ni dibujo aquí los itinerariosde un barco que vaya de
que pensaren entrar por arriba en la ..cáscara>,
en A a B. Vamos a bordo de esebarco. En B hay un
avión o en globo. faro. Desdeel punto A enfococon un catalejoen la
¡A
94- t * ¡ - t u
\l
./:2'.
.Z.j'' "
/ t/.'.
t, /:'
|.,.-----
aYt, i;l!
;il.'--"-
ar--
iiti
jil,':
16 ,7
lleva a bordo y se ceñirá al perímetro que he dibuja- t'ttcncia.s
quc, l<igicamcntc,
sc clcrivandc csa circull.s-
do en el esquemade A a B. Así pues, aunque esaisla trrncia.Aprovecho para decirlesque esesistemasiem-
fuera del tamaño de Australia, ahora resulta ya com-
l)rc me ha dado buen resultado,en todos los terrenos.
pletamente comprensible que nadie se haya percata-
"Para dar con el medio de penetrar en la isla, hay
do nunca de que existe. ¿Sedan cuenta? que plantearse en principio, como ya hemos hecho,
Miss Pancake,de pronro, palideció de júbilo. le posibilidad, e incluso la necesidad,de entrar en
-¡Pero si es la historia de Merlín en su círculo clla. La única hipótesis admisible es que le ,,cáscara
mágico! Siempre tuve el convencimiento de que esa de curvatura> que rodea la isla no es completamente
historia esrúpida con Viviana se la habían inventado -es decir, siempre, por todos lados y para todo el
a posteriori unos alegoristas que no entendían ya rnundo- infranqueable. En determinado momento y
nada de nada. Por su propia naturalezapudo ocul- cn determinado sitio, determinadas personas (las
tarse a nuestro ojos en su recinto invisible y está en que saben y las que quieren) pueden entrar. El
cualquier parte. rnomento perfecto que buscamos tiene que venir
Sogol se quedó callado unos segundos para cleterminado por un patrón de medida del tiempo
demostrar que valoraba en mucho ese comentario que compartan el Monte Análogo y el resto del
tan oportuno. es decir, un reloj natural y, muy probable-
'nundo,
-Sí -dijo enroncesMisrer Beaver-, pero esecapitán rnente, el curso del Sol. Esa hipótesis la avalan en
suyo acabarápor notar, antes o después,que para ir de gran medida algunasconsideracionesanalógicasy lo
A a B gastamás carbón que el que podría preverse. t¡ue la confirma es que resuelve otra dificultad.
-En absoluto, porque al seguir la curvatura del Itemítanse a mi primer esquema.Ven que las líneas
espacio, el barco se alarga proporcionalmenre a esa rle curvatura se expanden en el espacio a bastante
curvatura, es algo matemático. Las máquinas se alar- rrltura. ¿Cómo puede, por lo tanto, el Sol, en su tra-
gan, todos los trozos de carbón se alargan... yectoria diurna, enviar continuamente sus radiacio-
-Ah, ya entiendo; es cierro, todo viene a ser lo a la isla? Hay que admitir que el Sol tiene el
'res
mismo. Pero entonces ¿cómo podrá alguien enrrar
¡roder de "descurvar' el espacio que rodea la isla.
en Ia isla alguna vez, en el supuesto de que se haya Así pues, cuando sale o cuando se pone, tiene que
podido determinar su posición geográfica? hacer,como quien dice, un agujero en la cáscara.¡Y
-Ésa eta la segundacuestión que había que resolver. ('ntraremosPor eseagujero!
Lo he conseguido ateniéndome otra vez a ese mismo Nos quedamos todos pasmados ante la etdacia y
principio metodológico, que consisre en considerar el l¡ fuerza lógica de esa deducción. Todos callaban y
problema resueho y deducir de ello todas las conse- todos estabanconvencidos.
¡8 t9
7-
6o
Tomó de un estanteun globo terráqueoy lo puso -Bien razonado -dijo Sogol-, bien razonado,
encimade la mesa. pero un tanto deprisa.Sería exacto si las tierras
-He aquí el principio de mis cálculos.Empiezo emergidasruvieranun grosoruniforme.Perosupon-
por trazar esteparalelo,entre ,o" y tz" de latitud gamosque cortamosen un planisferioen relieveel
Norte. Es el que recorre la mayor longitud de tie- conjunto de esasgrandesmasascontinentales y col-
rras emergidas;cruza por el sur del Canadá;luego, gamoseseconjunto de un cordelfijado en el cuadri-
por todo el viejo continente, desde el sur de látero central.Es previsibleque las grandesmasas
Inglaterra hasta la isla de Sajalín.Trazo ahora el montañosasamericanas,asiáticasy africana,situadas
meridianoque cruza por la mayor longitud de tie- casi todas por debajo del paralelo fo, inclinarían
rrasemergidas. Estáentrelos zo" y los 28" de longi- mucho el planisferiopor la parte Sur. El peso del
tud Estey cruzeel viejo mundo máso menosdesde Himalaya,de los montesde Mongoliay de los maci-
SpitsberghastaAfrica del Sur. Le dejo esemargen zos africanosquizá podrá más incluso que el de las
de 8" porque puede considerarseel Mediterráneo montañasamericanase inclinaríalabalenzaun tanto
como mar propiamentedicho o como simple encla- haciael Este;pero esono lo sabréhastaque no haga
ve marítimo en el continente.H"y algunastradicio- unos cálculosmás minuciosos.H"y que desplazar
nes que dicen que ese meridiano tiene que pasar mucho haciael Sur,pues,el centro de gravedadde
exactamente por la Gran Pirámidede Keops.Poco las tierras emergidas,y quizá un poco hacia el Este.
importa con respectoa lo que he referido al princi- Eso puede llevarnoshacia los Balcanes,o incluso
pio. Estasdos líneassejuntan, como puedenver, en hastaEgipto, o haciaCaldea,haciael emplazamien-
algún lugar del estede Polonia,de Ucrania o de la to del Edén biblíco, pero no presumamosnada.En
Rusia blanca, dentro del cuadrilátero Varsovia- cualquiercaso,el Monte Análogosigueestandoen el
Cracovia-Minsk-Kiev... PacíficoSur. Les pido unos cuantosdías más para
-¡Maravilloso!-exclamó Cicoria, el sastrehege- poner a punto mis cálculos de forma definitiva.
liano-. ¡Ya lo entiendo!Como la isla que buscamos l.uegonecesitaremos une temporadaparalos PrePa-
tieneseguramente una superficiemayor que esecua- rativos,tanto para los de la expedicióncuantopara
drilátero, basta con esa aproximación.El Monte ¡rcrmitira todos que dispongansusasuntospersona-
Análogo se halla, pues, en las antípodasde esa lcsen previsiónde un viajelargo.Propongoque fije-
comarca,lo que lo sitúa...un momento,que tengo rnosla fechade partidaen los primerosdíasde octu-
que hacer unos cálculos...ya está, al sudestede lrrc; esonos dejados meseslargospor delante.Y así
Tasmaniay al sudoestede NuevaZelanda,al estede llcgaremosal sur del Pacíficoen noviembre,esdecir,
la islasAukland. c rrp rima v e r a .
6z 63
"Quedan por solucionar un montón de proble- [.irsha[ríacn todos los tonos y
cs¡rlt'ntlirl:r¡vcntura>.
r
mas secundarios,pero de no poca importancia. Por ¡r:rr:rtodrrslas circunstanciasalpinas.Les voy a citar
ejemplo, los medios materialesde la expedición. f rr quc más me agradó,aunque seguramente,si nunca
Arthur Beaver dijo enseguida: han sabido lo que son esaspequeñascontrariedades,
-Mi yate, el Impossib/e, es un barquito valiente. lcs pareceráuna estupidez.Y es desdeluego, estúpi-
Ha dado la vuelta al mundo y seguro que nos lleva cla,pero, como suele decirse,en el mundo tiene que
hasta el sitio ese. En cuanto al dinero preciso, ya lo haber de todo.
miraremos todos juntos, pero tengo ya desdeahora la
certidumbre de que tendremos cuanto necesitemos.
-Esas grataspalabras-dijo el padre Sogol- le dan Endecba de los alpinistas
derecho, mi querido Arthur al título de "Redentor desafortunados
de los multimillonarios". Pero, pese a todo, vamos a
tener mucho que hacer. Todos tendremos que arri- Apesta a aluminio el té; en doce jergones, treinta;
mar el hombro. Vamos a fijar, si les parece bien, tlaban calor, cierto es, pero se fueron corriendo, cor-
nuestra próxima reunión para el domingo que viene rándosecon el viento, entre lo blanco y lo negro.
a las dos. Les haré saber el resultado de mis últimos Se me ha parado el reloj, y el tuyo anda hecho un
cálculos y trazaremos un plan de acción. lío, de miel estamospringoso, el cielo está Brumoso;
Dicho lo cual, nos tomamos una copa o dos, nos salimos, y ha amanecido, ya amarillea el nevero, y
fumamos un cigarrillo y nos fuimos todos por el llueven piedras ahora; las manos se nos congelan;
camino del tragaluz y la cuerda, y luego cada cual petróleo en la cantimplora, petrificados los dedos; y
por su lado, muy pensativos. Ia cuerda,toda tiesa,un escobillónrecuerda...
El refugio tiene pulgas, los que roncan son muy
Nada sucedió durante la semanasiguiente que sea fcos. Se me hielan las orejas; pareces una corneja;
indispensablereferir. Salvo, eso sí, unas cuantascar- necesito más bolsillos; mi brújula, si la buscas, la
tas. Para empezar,una notita melancólica del poeta cncontrarásen el hueso de una ciruela pasa;se me ha
Alphonse Camard que lamentaba que su estado de olvidado el cuchillo, pero tú tienes cepillo.
salud no le permitiera, bien pensado,acompañarnos. Llevamos veinte mil horas sube que sube a desta-
Quería, no obstante, participar en la expedición a su io, pero seguimosestandoabajo.Repletosde choco-
modo y por eso me enviaba unas cuantas ..Cancio- lirte, la escarchavamos picando, nos atrancamos en
nes de marcha de montañeros> merced a las cuales, queso,estasnubes están agrias,a dos pasos todo es
decía, <<supensamiento nos acompañaría en esa blanco.
64 65
Descansemos;una pausa; la mochila se me larga, tos periódicos todos los relatos que quisiéramos
dando botes cuesta abajo y casi me da un infar- cnviarle de nuestro viaje.
to. Hay agujeros más negros que verdes; ferrocarri- Por su parte, Sogol había recibido una larguísima
les; gluglús; mochilas a miles en la morrena; las y muy conmovedora y vibrante y patética misiva de
mochilas son de pega, pero en cambio los boquetes Julie Bonasse,desgarradaentre el deseo de venir con
son de verdad de la buena;hay zancadillas odiosas; nosotros y lo que debía a su Arte; era aquél el sacri-
ya te conté mis caoscosas,échametus marañas,y lle- ficio más cruel que le hubiera exigido nunca el celo-
vemos munición: semillas de precaución, huesos de so dios del Teatro... y quizá hubiera acabado por
ciruelas pasas. rebelarse y seguir su tendencia egoísta, pero ¿qué
Las rimayas del glaciar ríen hasta reventar. Nos habría sido de sus pobres y queridos muchachitos,
hundimos hasta el cuello. Zumba la lluvia de hielo. de cuyas almas enfermas había emprendido la cura-
Por el tubo equivocado es por el que hemos ción?
tirado.Van dando diente con diente las rodillas; el -¿Qué? -me dijo Sogol, tras haberme leído esa
gendarme se nos pone renuente; noto un bloque en carta-. ¿No se le saltan las lágrimas? ¿Tieneusted el
la memoria, se me ha empachado el repecho, la sed corazón tan duro que no se le derrite como la cera?
es ya obligatoria y verdes tengo dos dedos. Por mi parte, ante la posibilidad de que quizá toda-
Sólo vimos de la cima una lata de sardinas;tarda- vía se lo and¿bapensando,me emocioné tanto que le
mos las horas muertas en desenredar las cuerdas; escribí en el acto para animarla a que se quedasecon
todos los rappels con nudos. Con unas vacas topa- esasalmas y esosactos sublimes suyos.
mos. "¿Ay, qué tal se lo han pasado?- Bien, pero ha Por úldmo, Benito Cicoria le había escrito tam-
sido muy duro.,, bién. Un examen en profundidad de su carta, que
tenía doce páginas,nos llevó a la conclusión de que él
Recibí también lna cart^ de Émile Gorge, el también había decidido no acompañarnos.Exponía
periodista. Le había prometido a un amigo reunirse sus razones en una serie de ..tríadasdialécticas"real-
con él en Oisans parahacer juntos labajada del pico mente arquitectónicas. Imposible resumirlas: haría
central del Meije por la cara meridional -sabido es falta ir siguiendo toda la edificación; y es un ejercicio
que si se tira una piedra desde esta cumbre hacia el peligroso. Citaré una frase al azar:..Aunque la tríada
sur, tarda ¡ ó 6 segundos en tocar la roca-, y luego posible-imposible-aventurapueda considerarsecomo
tenía que hacer un reportaje en el Tirol, pero no que- inmediatamente fenomenizable y, en consecuencia,
ría que retrasáramosla salidapor su culpa ¡ además, como fenomenizante en relación a la primera tríada
si estabaen París, se ofrecía a colocar en unos cuan- ontológica, no lo es sino con la condición -epistemo-
67
lógica,a decirverdad-de un reversusdialécticocuyo Capítulo Tercero,
contenidoprediscursivono es otro que una toma de que es el de la travesía
posiciónhistóricaque implicala reversibilidadprác-
tica de la procesión ontológicamenteorienrada,
implicaciónque sólo los hechospuedenjustificar.,, Marineros improvisados
Estáde lo más claro.
Con las manos en la masa
En resumidascuentas,cuatrorajados,que diría el
pueblo. Quedábamosocho. Sogol me confesóque Detalles históricos y psicológicos
contabacon que unos cuantosfallasen.Precisamente
por esohabíahechocreer,durantela reuniónplena- Medida de la potencia del pensamiento humano
ria, que no habíaconcluidosus cálculos,siendoasí De que como mucho podemos contar hasta cuatro
que estabancompletamentelistos. No quería que
nadiesino los miembrosde la expediciónsupierala Experimento que lo demuestra
posición geográficaexacradel Monte Análogo. ya Los víveres
veremosmásadelantesque eranunassabiasprecau-
ciones;e, incluso, que fueron insuficientes;si todo Huerto portátil
hubieracoincididoexacramenre con las deducciones Simbiosis artificial
de Sogol,si no se le hubierapasadopor alto un fac-
tor del problema,aquellasprecauciones insuficientes Aparatos calefactores
habríanpodido desembocar en terriblescatásrrofes. La puerta occidental y la brisa marina
A tientas
y de la Rosa-amarga
La cuestión de la moneda
68
*¡
7r
v
Arthur Beaver puso gran empeño en avisar a su
tripulación de que la expedición iba a ser larga y
quizá se correrían riesgos. Despidió e indemnizó a
aquellosde sus hombres que tenían mujer e hijos y se
quedó solamente con tres atrevidos, sin contar al las palabras;Hans me miraba mal cuandointentaba
..capitánr',un irlandés, estupendo navegante,en cuyo hablar de las cienciasllamadas<exactas>'pues le
segundo cuerpo se había convertido el Imposible. perecíaque les f.ahabaal respeto;a Karl le costaba
Los ocho decidimos sustituir a los marineros que fal- ,oporr", el trabajo junto a Sogol,quien, segúné1,
taban; era, por lo demás,la forma más interesantede oli^ negro cuando sudaba;la expresiónsatisfecha
^
andar ocupados durante el tiempo de la travesía. del doctor Beaver cadavez que comía arenquesme
No estábamosdel todo hechos para ser marine- ponía rabioso;pero el buen Beaver,precisamente,
ros. Algunos se mareaban.Otros, que nunca se sen- velaba,como médico y amo del barco, Por que no
tían tan dueños de sus cuerpos como colgando enci- apareciese infecciónalgunani en el cuerPoni en el
ma de un abismo de rocas heladas,no podían sopor- d. la expedición.Siemprese Presentabacon
"i-"
tar sin molestiaslos prolongados resbalonesdel bar- gran oportunidady algunabroma suavecuandodos
quito por las laderas líquidas. El camino de los más de nosotrosempezabana descubrirsemutuamente
nobles deseospasa con frecuenciapor lo indeseable. formas desagradables de andar,de hablar,de respirar
El lrnposible, que era un barco de dos mástiles, o de comer.
iba a vela siempre gue el viento era favorable. Hans Si escribierala historiacomo se escribecorrien-
y Karl acabaronpor sentir el aire, el viento y el trapo tementela historia,o como se cuentacadacual a sí
con el cuerpo, de la misma forma que sentían la roca mismo su propia historia,es decir,dejandoconstan-
y la cuerda. Las dos mujeres realizaban milagros mil cia sólo de los momentosmásgloriososParaconver-
en la cocina; el Padre Sogol hacía las vecesde segun- tirlos en una imaginarialíneacontinua'me dejaríaen
do del ..g¿pi¡{¡r', echabael punto, repartíalas tareas, la sombraestosdetallitosy diría que,de la mañanaa
nos ayudaba a adquirir destrezas y atendía a todo. la nochey de Ia nochea la mañana,los ocho tambo-
Arthur Beaver fregaba el puente y velaba por nues- res de nuestros corazones retumbaban bajo las
tra salud. Ivan Lapse aprendía mecánica;y yo me iba baquetasde idéntico deseo,o algunaotra mentira
convirtiendo en un fogonero aceptable. por el estilo. Pero el fuego que caldealos deseose
La necesidadde tener que hacer en común un tra- il,r-irr" las ideasno durabanuncamás allá de unos
bajo intenso nos unió unos a otros como si fuéramos pocos segundosconsecutivos;el resto del tiempo'
de la misma familia; y una familia como se ven tratábamosde recordarlo.
72 73
Por suerte, las dificulrades del trabajo'cotidiano, Sogol- es lritmética. En efecto, cualquier pensa-
en el que todos desempeñábamosun papel necesa- micnto es una capacidad para capterlas divisiones de
rio, nos recordaban que íbamos de grado a bordo de un todo; y las cantidades no son sino las divisiones
ese barco, que nos éramos mutuamente indispensa- de la unidad, es decir, las divisiones de un todo cual-
bles y que estábamosen un barco, es decir, en una quiera. Observé, pues, en mí y en otras Personas,
residencia temporal cuyo cometido era trasladarnos cuántas cantidadespuede realmente pensar un hom-
a otro sitio; y si a alguien se le olvidaba, no tardeba bre, es decir, concebir sin descomponerlasni repre-
otro en recordárselo. sentarlas; cuántas consecuencias sucesivas de un
principio puede captar a la vez, de forma instantá-
El Padre Sogol nos había contado, al respecro, nea; cuántas inclusiones de la especieen el género;
que había hecho antaño experimentos tendentes a cuántas relacionesde causaa efecto, de fin a medio;
medir la potencia del pensamiento humano. Sólo y nunca hallé un número superior a 4.E, incluso, ese
referiré lo que entendí. En su momenro, me pregun- número 4 correspondía a un esfuerzo excepcional
té si debía tomármelo todo literalmenre ¡ siempre con el que pocas veces me topé. El pensamiento del
pendiente de mis estudios favoriros, admiré a Sogol estúpido se detenía en el r, y el pensamiento ordina-
como inventor de
"símbolos abstractos": algo abs- rio de la mayoría de la gente llegaba al z; a veces,al
tracto simbolizaba algo concreto, al revés de como 3i /, en poquísimas ocasiones,al 4. Si le parece,repe-
suele suceder.Pero fui luego comprobando que esas tiré con usted algunos de esos experimentos. Fíjese
nociones de abstracto y concreto no querían decir bien."
gran cosa, como hubiera podido saber leyendo a Es preciso, para entender lo que viene ahora, vol-
Jenófanesde Elea, o incluso a Shakespeare:las cosas ver a hacer con total buena fe los experimentos pro-
o son o no son. Sogol, pues, inrentó
"medir el pen- puestos. Ello requiere cierta dosis de atención,
samiento", no en el sentido en que lo entienden los pacienciay calma.
psicotécnicosy los hacedoresde resrs,que se limitan Seguía,pues, diciendo Sogol:
a comparar la forma en que un individuo cumple con -r) Me visto para salir; z) Salgo parair a coger el
tal o cual actividad (con frecuencia,por lo demás,de tren; 3) Voy a coger el tren para ir atrabajar; +) Voy
forma totalmente ajena al pensamiento)con la forma a trabajar pari- Banarme la vida... Intente añadir un
en que el término medio de los individuos de la quinto eslabón y tengo la seguridad de que al menos
misma edad lleva a cabo esa misma acrividad. De lo uno de los tres primeros se le irá de la cabeza.
que se tratabe era de medir la potencia del pensa- Hicimos el experimento y era un cálculo cierto; e,
miento en valores absolutos. ..Esa potencia -decía incluso, generoso en exceso.
74
-Tome otro ripo de encadenamiento.r) El bull- raciónde verdurassuficientepara un hombre,más
dog es un perro; z) Los perros son mamíferos;3) unas cuantassetaspequeñasy riquísimas.Había
Los mamíferosson vertebrados;4) Los vertebrados intentado también sacarprovecho de los métodos
son animales... Y sigo:los animalesson seresvivos. modernos de cultivo de tejidos (en vez de criar
Pero resulta que ya se me ha olvidado el bulldog; y vacas,decía,se podían cultivar directamentefiletes),
si recuerdo"bulldog" se me olvida <<vertebrados>... pero no había conseguido sino unas instalaciones
En todas las secuencias de sucesióno de división pesadasy frágilesy unos productosrepugnantes, y
lógicas se encontrará con el mismo fenómeno. Por habíarenunciadoa esosintentos. Valía másprescin-
esoconfundimosconstantementeel accidentecon la dir de la carne.
sustancia,el efectocon la causa,el medio con el fin, Por lo demás,con la ayuda de Hans, Beaver
nuestro barco con una residenciapermanente,nues- habíaperfeccionadolos aparatosrespiratoriosy de
tro cuerpo o nuestro intelecto con uno mismo, y calentamientoque había usado en el Himalaya. El
uno mismo con algo eterno. aparatopara respirar eramuy ingenioso.Se adapta-
ba al rostro una mascarillade tejido elástico.El aire
Las calasdel barquito iban repletasde víveresy expiradoiba, por un tubo, al ..huertoportátil>, en
de instrumentosdiversos.Beaverhabíaestudiadola donde la clorofila de las plantasjóvenes,cuya acti-
cuestiónde los víverescon menreno sólo metódica vidad crecíacon las radiacionesultravioletasde las
sino también imaginativa.Cinco toneladasde sus- alturas,se adueñabadel carbonodel gascarbónicoy
tancias varias debían bastar para proporcionarnos selo devolvíaal hombreen forma de una propina de
una alimentación sana a los ocho, más los cuatro oxígeno.El movimientode los pulmonesy la elasti-
hombres de la tripulación, duranre dos años, en el cidad de la mascarillamanteníanun leve aumentode
supuestode que no topáramospor el camino con la presión y el aparatoestabareguladop^ra geranti-
forma algunade aprovisionamienro. El arte de ali- zar rrnatasaóptima de gascarbónicoen el aire inha-
mentarse es parte importante del alpinismo, y el lado. Los vegetalesabsorbíantambién el excesode
doctor lo habíallevado a un elevadísimogrado de vapor de aguaexpiradoy el calor del alientoactiva-
perfección.Beaverhabíainventadoun ..huerropor- ba su crecimiento.Así funcionaba,a escalaindivi-
tátil" que no pesabamás de quinientosgramos;era dual, el ciclo biológico vegetal-animal,lo que per-
una cajade mica que conteníauna tierra sintéticaen mitía un sensibleahorro de alimentos.En resumidas
donde se sembrabanunas cuantassemillasde creci- cuentas,llevábamosa cabo algo así como una sim-
miento muy rápido; cada dos días, por rérmino biosis artificial entre lo animal y lo vegetal.Los
medio, cada uno de esos aparatosproducía una demás alimentos iban concentradosen forma de
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7
78 79
del sol estabaa punto de tocar el horizonte, ponía- Iucgo, un vicntrc cnortnc, cn donde se remata la
mos rumbo a oriente y esperábamos,casi sin respi- transformaciónde la nieve en hielo, un vientre que
rar, con los ojos desorbitados, tensos, hasta que el rccorren grietas profundas y riachuelos, canalespor
sol desaparecía.El mar era hermoso. Pero la espera donde evacuael agua que sobra; y, Por la parte infe-
era dura. Así transcurrieron días y más días, y con rior, expulsa, bajo forma de morrena, los desperdi-
cada atardecer, llegaban aquellos minutos de espe- cios de lo que come. Las estacionesle marcan el
ranza e interrogantes.La duda y la impaciencia esta- ritmo de vida. Duerme en invierno y se despierta en
ban empezando a hacer acto de presenciaa bordo de primavera, con crujidos y estallidos. Hay incluso
el Imposible. Menos mal que Sogol nos había avisa- glaciaresque se reproducen con procedimientos que
do de que esostanteos podrían durar un mes o dos. no son mucho más primitivos que los de los seres
unicelulares,bien por conjunción y fusión, bien por
Aguantábamos. Con frecuencia, para llenar las escisión, de la que nacen esos glaciaresa los que se
horas difíciles que venían tras el crepúsculo, conrá- da el nombre de regenerados.
bamos cuentos. -sospecho que ahí tenemos -decía Hans- una
Me acuerdo de que una noche esrábamoshablan- definición más metafísica que científica de la vida.
do de las leyendas relacionadas con las montañas. Los seresvivos se alimentan con Procesosquímicos,
Yo dije que me parecía que la alta monrañ.a era mientras que la mole del glaciar no dura sino por
mucho más pobre en leyendas fantásticasque el mar procesos físicos y mecánicos:congelacíón y fusión,
o el bosque, por ejemplo. Karl lo explicaba a su compresión y tirones.
manera: -M,ry bien -replicaba Karl-, p€ro los científicos
-No hay lugar en la alta montaña -decía- para lo sois precisamente quienes andáis buscando, en el
fantástico, porque la realidad en sí es ya más maravi- estudio de los virus cristalizables,por ejemplo, las
llosa que todo cuanto el hombre podría imaginar. formas de transición de lo físico a lo químico y de lo
¿Pueden soñarse gnomos, gigantes,hidras, catoble- químico a lo bioló gico y deberíais sacar muchas
pas que puedan rivalizar en fuerza y misterio con un enseñanzasde la observación de los glaciares.Quizá
glaciar, con el mínimo glaciar? Pues los glaciares son seael primer intento de la naturaleza para hacer seres
seresvivos, ya que un proceso periódico renueva su vivos con procedimientos exclusivamentefísicos.
materia de forma casi permanente. El glaciar es un - Eso [e, ,rqlJizár,-dijo Hans-, eso de ,rquizá,, a
ser organizado; tiene cabeza,que es el nevero, por mí no me dice nada. Lo que es seguro es que la sus-
donde pasta nieve y se traga trozos de roca, cabeza tancia del glaciar no contiene carbono y, por consi-
que la rimaya separamuy bien del resto del cuerpo; guiente, no es una sustancia orgánica'
8o 8r
Ivan Lapse,a quien le agradabamucho hacergala Al día siguicntc,despuésde almorzar, y como el
de su conocimientode todaslas literaturas,intervino: yate estabadetenido en un mar que seguíaen calma,
-Sea como fuere, Karl tiene razón. Victor Hugo nos reunimos para oír el cuento. Solíamos hablar en
se fijó, segúnregresabadel Rigi que, ni siquieraen inglés, a veces en francésr pues todos sabíamos
aquellostiempos,era muy alto que digamos,que los ambas lenguas lo bastantebien para ello. Ivan Lapse
espectáculosde las cumbres elevadascontradicen había preferido traducir la leyenda al francés y fue él
muchísimonuestroshábitos visuales,de forma tal en persona quien la leyó.
que lo natural adquiere aspectossobrenaturales.
Afirma incluso que una razón humana media no
puede soportarsemejantealteraciónde sus percep- Historia de los hombres-huecos
cionesy eso le vale para explicarla abundanciade y de la Rosa-amarga
retrasadosmentalesen las regionesalpestres.
-Cierto, cierto,aunqueesaúltima hipótesisseauna Los hombres-huecos viven en la piedra; se mueven
necedad-dijo entoncesArthur Beaver-. Y Miss por ella como cavernasviajeras.Por el hielo, se pasean
Pancakeme enseñóanocheunos cuantosbocetosde como burbujas con forma de hombre. Pero por el aire
paisajesde altamontañaqueconfirmanesoquedicen... no se aventuran, porque el viento se los llevaría.
A Miss Pancakese le volcó la tazade té y rebulló Tienen casas en la piedra, cuyas paredes están
torpemente,mientrasBeaverproseguía: hechas de agujeros; y tiendas en el hielo, cuya lona
-Pero seequivocancuandodicenque la altamon- está hecha de burbujas. De día, se queda.nen la pie-
taña es pobre en leyendas.Yo he oído algunasbas- dra; y, de noche, deambul¿n por el hielo, en donde
tantecuriosas.La verdades que no fue en Europa. bailan cuando hay luna llena, Pero nunca ven el sol,
-Le escuchamos -dijo en el acto Sogol. porque estallarían.
-No tan deprisa-dijo Beaver- Les contaré de Sólo comen vacío, comen la forma de los cadáve-
buen gradouno de esoscuentos;quienesme lo refi- res, se embriagan con palabras vanas, con todas las
rieron me hicieron prometer que no diría de dónde palabrasvanas que proferimos nosotros.
procedía,cosa que, por lo demás,no tiene mayor Hay quien dice que siempre fueron y que siempre
importancia.Pero querría narrarlo con la mayor serán. Otros dicen que son muertos. Y otros más
exactirudposible,y para eso será menesterque lo dicen que todos los hombres vivos tienen en la mon-
reconstruyaen su lengua original y que nuestro taña su hombre-hueco, de la misma forma que la
amigo Lapseme ayude luego a traducírseloa uste- espadatiene su vaina y el pie su huella; )¿gue, cuan-
des.Selo contarémañanapor la tarde,si les parece. do mueren, se reúnen con é1.
8z 83
En la aldeade lasCien Casasvivíanel viejo sacer- cl sol para verlo mejor"; o también:<csocs como
dote-magoKisséy su mujer Hulé-hulé.Teníandos intentarecharlemano a la Rosa-amarga>.
hijos, dos gemelosque no se diferenciabanen nada;
se llamabanMo y Ho. Inclusosu madrelos confun- Mo coge sus cuerdasy su martillo y su hachay
día.Parareconocerlos, el día en que les dieron nom- unos ganchosde hierro. El sol lo sorprendeen las
bre le pusieron a Mo un collar con una crucecitay a laderasdel pico Rasganubes. A vecesigual que un
Ho un collar con un anillito. lagartoy a vecesigualqueuna araña,va subiendopor
El viejo Kissésentíauna honday calladapreocu- altasparedesrojas,entrela blancurade las nievesy el
pación. La costumbredisponíaque su hijo mayor azul-negrodel cielo.Lasnubecillasveloceslo rodean
debía sucederlo.Pero ¿quién era su hijo mayor? de vez en cuando¡ luego,lo devuelvende repentea
¿Teníasiquieraun hiio mayor? laluz. Y heteaquí que un poco másarribave la Rosa-
Al llegara la adolescencia, Mo y Ho se convirtie- amaÍga,reluciendocon coloresque no estánentre los
ron en consumadosmontañeros.Los llamabanlos sietecolores.Repitecontinuamente el conjuroquesu
dos Pasolibres. IJn día,lesdijo su padre:"A aquelde padrele enseñóy que proteBedel miedo.
los dos que me traiga la Rosa-amargale transmitiré Necesitaríaun pitón, y un estribode cuerdat par?
la sabiduríamayor.> subirseahorcajadasa eseencabritadocaballode pie-
La Rosa-amargaestá,en la cima de los picos más dra. Golpeacon el martillo y sele hundela mano en
altos. Quien la ha comido, cuandoestáa punto de un agujero.Hay un huecobajo la piedra.Rompe la
deciruna mentira,envoz altao por lo bajo,nota que cortezade la roca y ve que el hueco tiene forma de
le quemala lengua.Puedeseguirdiciendomentiras, hombre: torso, piernas,brazos,y huecosen forma
pero ya sabea qué atenerse.IJnascuantaspersonas de dedos separadoscomo con terror; y lo que ha
han vislumbradola Rosa-amarga: se asemeja, por lo reventadode un martillazoes la cabeza.
que cuentan,a algo así como un liquen frondoso y Pasapor encimade la piedra un viento helado.
multicolor,o a un.enjambrede mariposas. Peronadie Mo ha matadoa un hombre-hueco.Seha estremeci-
ha podido cogerla,porque el mínimo temblor de do y la Rosa-amarga se ha metido en la roca.
miedo cercade ella la espanta,y se mete en la roca.
Ahora bien,inclusoquienla deseanota siemprecier- Mo vuelve a bajar a la aldeay va a decirle a su
to miedo a tenerla;y ella desaparece en el acto. padre: "He matado a un hombre-hueco.Pero he
Para referirsea una acción imposible, o a una visto la Rosa-amarga e iré a buscarlamañana.r'
empresaabsurda,se dice: <<eso es intentar ver la El viejo Kissése puso de humor taciturno.Veía
oscuridaden pleno día"; o: <<eso es querer iluminar que, a lo lejos,veníanlos problemasen procesión.
84 8¡
Dijo: ..Ten cuidado con los hombres-huecos. aunquc sc lc co:rgulala sangrc y
I lo sc alralanz.a,
Querrán vengar a su muerto. No pueden entrar en sc lc hiende el corazón; le dice a su sangre,le dice a
nuestro mundo. Pero pueden llegar hasta la superficie su corazón: <no temas matar a un muerto". Golpea
de las cosas.Desconfía de la superficiede las cosas.,, la cabeza,quebrando el hielo. La forma de Mo se
Amanecía el día siguiente cuando Hulé-hulé, la queda quieta. Ho abre el hielo del seracy se mete en
madre,lanzó un fuerte grito, se levanró y corrió hacia la forma de su hermano, como una espada en la
la montaña. Al pie de la gran muralla roja, descansaba vaina, como un pie en la huella. Empuja con los
la ropa de Mo, y sus cuerdas,y su martillo y su meda- codos, y se mueve, / sáca las piernas del molde de
lla con la cruz. Pero el cuerpo ya no estabaallí. hielo. Y se oye decir palabras en una lengua que no
-¡Ay, hijo mío! -llegó gritando -¡Hijo mío, han habló nunca. Nota que es Ho y que es Mo al mismo
matado a tu hermano! tiempo. Todos los recuerdos de Mo se le han metido
Ho se pone en pie con los dientes apretados;se le en la memoria: con el sendero del pico Rasganubesy
encogía la piel de la cabeza.Coge el hacha y quiere la morada de la Rosa-amarga.
irse. El padre le dice: Llevando al cuello el anillo y la cruz, ve al
"Óyeme primero. Esto es lo
que hay que hacer.Los hombres-huecos han cogido encuentro de Hulé-hulé: "Madre, ya no te costará
a tu hermano. Lo han convertido en hombre-hueco. distinguirnos; Mo y Ho están en el mismo cuerpo,
Él querrá escapar.Irá a buscar laluz a los seracsdel soy tu hijo único, Moho."
Glaciar Límpido. Ponte al cuello su medalla, junro El viejo Kissé lloró dos lágrimas y se le destensó
con la tuya. Ve hacia éI y golpea enla cabeza.Métete el rostro. Le dijo a Moho: ..Eresmi hijo único. Ho y
en la forma de su cuerpo. Y Mo volverá entre noso- Mo no tienen ya que diferenciarse."
tros. No temas matar a un muerto>>. Pero Moho le dijo, muy seguro: ..Ahora puedo
llegar hasta la Rosa-amarga.Mo sabe el camino, Ho
En el hielo azul del Glaciar Límpido, Ho mira sabequé gesto hacer.Mando en el miedo y consegui-
cuanto puede. ¿Sonlos juegos de la luz o se le nublan ré la flor del discernimiento.',
los ojos, o está viendo de verdad lo que está viendo? Cogió la flor, tuvo la sabiduría, y el viejo Kissé
Ve formas plateadas,como buceadores ungidos de pudo dejar este mundo.
aceiteen el agua, con piernas y brazos. Y allí está su
hermano Mo, su forma hueca que huye, y mil hom- También aquella noche se puso el sol sin abrirnos
bres huecoslo persiguen,pero temen laluz.LaÍorma la puerta de otro mundo.
de Mo huye hacia laluz, sube por un gran seracazul
y gira sobre sí misma como para buscar una puerta.
86 87
Otra cuestión nos había tenido muy preocupados Capítulo Cuarto
durante esos días de espera.Nadie se va a un país en el que llegamos, y en donde el problema de la
extranjero para hacersecon algo sin contar con cier- moneda aparece de forma concreta
ta provisión de efectivo. Los exploradoressuelenlle-
var consigo, como medio de intercambio con even-
tuales "salvajes>e "indígenasrr,todo tipo de peque- Aquí estamos
ñeces y de pacotilla, navajas, espejos, artículos de
bazar, restos del concurso Lépine para inventores, Todo nuevo, nada sorprendente
tirantes con polea y ligueros perfeccionadospara cal- Interrogatorio
cetines,bagatelas,cretonas,pastillasde jabón, aguar-
diente, fusiles viejos, municiones anodinas, sacarina, Instalación en Puerto de los Monos
quepis, peines,tabaco,pipas, medallasy grandescor- Los barcosviejos
dones, por no mencionar los artículos piadosos.
El sistema monetario
Como podía sucederdurante el viaje, e incluso quizá
dentro ya del continente, que nos encontrásemoscon El péradarn, patrón de todos los valores
pueblos que pertenecierana la humanidad corriente,
Los desanimadosde la costa
íbamos provistos de mercancíasasí,que podían valer
de moneda de cambio. Pero, en nuestras relaciones Formación de las colonias
con los seres superiores del Monte Análogo, ¿qué
Ocupaciones interesantísimas
podría hacer las vecesde moneda de cambio? ¿Con
qué contábamosque fuera realmentede valor? ¿Con Metafísica, sociología, lingüística
qué podíamos pagar el conocimiento nuevo que íba-
Flora, fauna y mitos
mos a buscar? ¿Lo mendigaríamos?¿O tendríamos
que adquirirlo a crédito? Proyectos de exploración y estudios
Todos hacíamos inventario; y todos nos sentía-
salenustedes?"
mos más pobres día a día, pues no veíamos nada ni "¿Qué, cuándo
en torno ni dentro de nosotros que nos perteneciera Un búho muy feo
de verdad. Tanto era así que una tarde fueron ocho La lluvia imprevista
pobres hombres o mujeres, carentes de todo, quie-
nes miraron cómo bajaba el sol hacia el horizonte. Simplificación del equipo exterior e interior
9r
nario y, al tiempo, evidente,esapasmosaprontitud t¡uicr pueblo mediterráneode pescadores.No nos
de lo ya visto...He intentadousarlas noraspersona- scntíamosdesplazados.El jefe de la flotilla nos llevó
les de mis compañeros,y desdeluego que me servi- cn silencio hasta una casa blanca y una habitación
rán de ayuda.Teníapuestatambiéncierraesperanza desnudacon baldosasrojas en donde un hombre con
en las fotos y las películasque Hans y Karl se ha- atavío montañero nos recibió encima de una alfom-
bían propuesto realizar,pero, cuando las revelaron, bra. Hablaba francés a la perfección, aunqu e tenía, a
no aparecióningunaimagenen la emulsión;con el veces,esasonrisa interior de aquel a quien le parecen
material ordinario resultabaimposible fotografiar muy peculiares las expresiones que tiene que usar
nadade lo de aquí:otro problemaóptico para darle para que lo entiendan. Se notaba que debía de estar
a Sogolquebraderosde cabeza. traduciendo; sin titubear y sin cometer incorreccio-
Hace tres días,pues,cuandoel sol iba a despare- nes, pero estaba claro que traducía. Nos interrogó
cer un día más por el horizonre y le dábamosla por turnos. Cuantas Preguntas hacía -todas senci-
espalda,estiradosen la parte delanteradel barco,se llas, no obstante: ¿quiéneséramos?,¿por qué había-
alzó sin previo avisoel viento,o, másbien,una fuer- mos venido?- nos pillaban de improviso y nos cala-
te aspiracióntiró de nosotrosde pronto haciaade- ban hasta las entrañas. ¿Quién es usted? ¿Quién
lante;vimos abrirseel espacio,un vacío sin fondo, soy? No podíamos contestarle como a un agente
un abismohorizontalde aire y de aguaenlazadosen consular o a un empleado de aduanas.¿Dar el nom-
imposibles círculos; la armazín del barco crujía;y bre, la profesión? ¿Y eso qué quiere decir? Pero
éste corría, infaliblemente lanzado por una cuesta ¿quién eres? ¿Y qué eres? Las palabras que decía-
arriba hastael cenrro del abismo.iy, de pronro, se mos -no teníamos otras- no tenía vida, eran repug-
halló, suavemenre mecido,en una ampliay apacible nantes o ridículas, como cadáveres.Sabíamosque ¿
bahía,con rierraa la visra!La orilla estabalo bastan- partir de ese momento no podríamos ya contentar-
te cercaparaque pudiéramosdivisarlos árbolesy las nos con palabras ante los guías del Monte Análogo.
casas;más arriba,cultivos,bosques,praderas,rocas; Sogol tuvo la valentía de tomar a su cargo una breve
¡ másarribaaún,segundosy tercerosplanosconfu- narración del viaje.
sosde altascimasy de glaciaresresplandeciendo con El hombre que nos había recibido era efectiva-
los fulgoresrojos en el crepúsculo.Una flotilla de mente un guía. En esepaís toda la autoridad corres-
barcasde diez remeros-europeos,sin duda, con el ponde a los guías montañeros, que constituyen una
torso bronceadoal aire- acudióa remolcarnoshasta clase aparte y, ademásde su oficio propio de guías,
el punto de atraque.Daba la impresiónde que nos asumen por turno las funciones administrativas
estabanesperando. Era grandeel parecidocon cual- indispensablesen los pueblos de la costa y la baja
92 9t
montaña. Este nos proporcionó las indicaciones irlgoasí como una celdaque cadacual arreglóa su
necesariasacercadel país y de lo que debíamos gusto;habíatambiénuna salacomún,con un hogar,
hacer.Habíamospuestopie en tierra en una pobla- en donde nos reuníamosPara comer ¡ por las
ción pequeñadel litoral en dondeviven europeos,en noches,paradeliberar.
su mayoríafranceses. Aquí no hay indígenas.Todos Detrásde la casa,un pico nevadonos mirabapor
los h¿bitantesprocedende otros lugares,de los cua- encima de su boscoso hombro. Por delante' se
tro puntoscardinalesdel mundo,igualque nosotros, extendíael puerto, en donde descansaba nuestro
y todas las nacionestienen en la costa su pequeña barco,el reciénllegadode la másextrañaflotilla que
colonia.¿Cómo habíamosido a dar precisamente a darsepueda.En las calasde la orilla, se alineabanen
esaciudad,llamadaPuertode los Monos,pobladade prietas files navesde todas las épocasy todos los
europeosoccidentales como nosotros?Caímosmás países,las más antiguascubiertasde costrasde sal,
adelanteen la cuentade que no habíasido por casua- algasy conchas,hastatal Punto que eranirreconoci-
lidad y que el viento que nos aspiróy nos guió no bles. Había allí embarcaciones fenicias,trirremes,
fue un viento natural y fortuito, sino que sopló aten- galeras,carabelas,goletas;también dos barcos de
diendo a una voluntad. ¿Y por qué esenombre de ruedas,e inclusoun viejo barcoavisomixto del siglo
Puerto de los Monos si no habíani un cuadrúmano anterior; pero los barcos como ése, de épocas
en la comarca?No estoymuy al tanto,pero esaape- modernas,no abundaban.A los másantiguosPocas
lación me recordabade forma poco Bratatodo mi vecespodíamosatribuirlesnombresde categoríaso
legadode hombre occidentaldel siglo xx, curioso, países.Y todas aquellasnevesabandonadas esPera-
imitador, impúdico y frenético.Nuestro puerto de ban apaciblementeel momento de convertirse en
llegada no podía ser sino Puerto de los Monos. piedrao de que lasdigirieranla flora y la faunamari-
Desdeahí teníamosque llegarpor nuestrospropios nas, el momento de que llegaseesadisgregacióny
mediosa los chalésde la Base,a dos díasde marcha esadispersiónde la sustanciaque son el fin último
por los pastosaltos, en donde nos encontraríamos de todaslas cosasinertespor másque hayanservido
con el guía que debía llevarnos más arriba. paralas empresas de mayor enjundia.
Teníamos,pues,que quedarnosunoscuantosdíasen Los dos primerosdíaslos empleamossobretodo
Puertode los Monos paraprepararla impedimentay en transportardesdeel yate hastala casanuestro
reunir una caravanade porteadores,pues debíamos cargamentode comestiblesy material,a comprobar
llevar a la Basevíveressuficientespara una estancia que todo estabaen buen estadoy en emPezara Pre-
muy larga.Nos condujerona una casitamuy limpia parar las cargasque teníamosque subir hasta los
y someramente amueblada, en dondeteníamostodos chalésde la Baseen dos etaPasy variosviajes'Todo
94 9t
fue bastanterápido,pueslo hicimosentrelos ocho y ()pina quc pucdc vcnir dcl prclijo pcr y dc diamant,
con la ayudadel "capitá¡" y de los rres marineros. y querer decir, "más duro que el diamante", ¡ de
Parele primera etapa,en que senos iría una jornada hecho,lo es. O de pére y diamant, sl "padre del dia-
de marcha,habíaun caminobueno y podíamosuti- y dicen, efectivamente,que el diamante pro-
rnante)>,
lizar los burros grandes,pardos y ágilesdel país; cede de la degeneración del péradam por algo así
luego todo deberían acarrearlohombres. Hubo, como la cuadratura del círculo o, p¿ra ser exactos,de
pues,que alquilarburrosy contratarporteadores.El la curvatura de la esfera;o es posible que la palabra
problema de la moneda,que tan preocupadosnos venga también ds "pierre d'Adam" y haya en su
tenía, se solventó,al menos de forma provisional, nombre una honda y secreta correspondencia con
nadamásllegar.El guíaque nos recibiónos entregó, los orígenes de la naiuraleza del hombre. Tanta es la
a título de adelanto,una bolsade esasfichasmeráli- transparenciade esta piedra, / tan próxima de la del
casque se usanaquí parael intercambiode bienesy aire se halla su refracción pese a lo denso que es el
servicios.Como ya habíamosprevisto,ninguna de cristal, que unos ojos inexpertos apenas si la ven;
nuestrasmonedasera de curso legal.A todos cuan- pero a quien la busca con deseo sincero y gran nece-
tos van llegando,soloso en grupo, se les da, así,un sidad se le revela por los destellos de su resplandor,
adelantoque les permiteatendera los primerosgas- semejantesa los de las gotas de rocío. El péradam es
tos. Y se comprometena devolverlo durante su la única sustancia, el único cuerpo material al que
estanciaen el continenredel Monte Análogo. Pero conceden valor los guías del Monte Análogo. Es,
¿cómose devuelveTHay variasformasde hacerlo;y pues, la prenda para cualquier moneda, como sucede
como todo esteasuntode la monedase halla en la con el oro entre nosotros.
base de cualquier existenciahumana y de roda la En realidad, la única forma leal e impecable de
vida socialen las coloniasde la cosra,tengo que dar pagar la deuda es devolverla en péradams. Pero el
algunosdetallesal respecto. péradam escaseay buscarlo y recogerlo es difícil, e
Hay aquí,muy pocasvecesen la baja montaña,y incluso peligroso, pues con frecuencia hay que ir a
con mayor frecuenciasegúnseva subiendo,una pie- extraerlo de alguna hendidura de la pared de un pre-
dra límpiday durísima,esféricay de grosorvariable, cipicio, o recogerlo del filo de una grieta, en una
un auténticocristal,pero, casoextraordinarioy des- cuesta de hielo vivo en que se ha empotrado. Por
conocido en el resto del planeta,¡un cristal curvo! eso, tras esfuerzos que duran años a veces, muchos
Lo llaman, en el francésde Puerto de los Monos, se desaniman y vuelven abajar a la costa, en donde
péradarn.IvanLapsesigueperplejoen lo referidoa buscan formas más sencillas de pagar la deuda, ya
la formación y el sentidoprimitivo de esapalabra. que, efectivamente,puede devolverse, sin más, con
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fichas; y las fichas se pueden ganar por todos los Ios kilos clc vituirll¿squc traían cargadosa la espal-
medios usuales: unos se hacen agricultores; otros, tlir: vcrduras y frutas, que conocíamoso no conocía-
artesanos, otros, descargadores;y nada malo dire- rr-ros,pues los colonos habían aclimatado productos
mos de ellos, pues merced a ellos pueden comprarse cle todos los continentes: lácteos, pescados, toda
in situ comestibles,alquilar burros y contratar por- clase de alimentos frescos, muy de nuestro agrado
teadores. tras un viaje por mar. La bolsa de fichas era volumi-
-¿Y si no se consigue pagar la deuda?-había pre- nosa y no éramos demasiadomirados con el gasto.Y
guntado Arthur Beaver. además,como decía Lapse, las cosasson como son.
-Cuando alguien cría pollitos -le contestaron-, Lapse, por su parte, había andado de paseo por
les adelanta el grano que, cuando se conviertan en aquella ciudad pequeña, charlando con todos y cada
gallinas, devolverán en huevos. Pero cuando una uno para estudiar el habla y la vida social del lugar.
gallina joven, tras llegar a la edad oportuna, no pone, Nos hizo un informe muy interesante,pero lo que
¿quéle sucede? sucedió entre nosotros después del almuerzo me
Y todos tragamos saliva sin decir nada. deja sin deseosy sin medios de referírselo a ustedes.
Aunque lo haré pese a todo. No es que me apetezca,
En este tercer día posterior a la llegada, mientras pero no escribo por gusto y dar aquí unos cuantos
redactabayo estasnotas, Judith Pancakehacía unos detalles puede resultarles muy útil. La vida econó-
cuantos esbozos desde el umbral y Sogol bregaba mica de Puerto de los Monos es muy sencilla, aun-
para resolver complicados problemas de óptica; los que animada; más o menos cómo debía de ser en
otros cinco habían salido a diversos recados. Mi cualquier burgo pequeño de Europa antes del
mujer había ido a la compra, llevando de escolta a maquinismo, pues en este país no se tolera ningún
Hans y Karl, quienes, de camino, habían tenido un motor térmico ni eléctrico: está prohibido todo uso
asalto dialéctico, muy arduo de escuchar por lo de la electricidad, lo que nos sorprendió no poco en
visto, ecerca de crueles cuestiones metafísicas y un país montañoso. También está prohibido usar
paramatemáticas;tenía que ver, sobre todo, con la explosivos. La colonia -mayoritariamente francesa,
curvatura del tiempo y la curvatura de las cantida- como ya he dicho- cuenta con sus iglesias,sus con-
des: ¿existiráun límite absoluto para cualquier enu- cejales, su policía; pero toda la autoridad viene de
meración de objetos reales y singulares, traspasado arriba, es decir de los guías de alta montaña, cuyos
el cual se vuelva repentinamente a la unidad (decía delegados dirigen la administración y el cuerpo de
Hans) o a la totalidad (decía Karl)? Habían regresa- policía municipal. Es un¿ autoridad que nadie discu-
do, por fin, muy acaloradosy sin caer en la cuenta de te, pues se fundamenta en la posesión de los péra-
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7-
dams; ahora bien, la gente establecidaen la costa no Por lo demás, en todo lo que cuento hay muchas
tiene sino fichas, que permiten los intercambios suposiciones.
indispensablespara la supervivenciade los cuerpos, Según las referencias que le dieron a Lapse los
pero no proporcionan ningún poder real. No diga- vecinos de Puerto de los Monos, la vida en las demás
mos nada malo tampoco ahora de esas gentes que, colonias del litoral se parece mucho a la de aquí, sin
desalentadaspor las dificultades de la ascensión,se más diferencia que el hecho de que, a cada una de
instalaron en la costa y en la baja montaña y allí afin- ellas, las naciones y razas h¿n llevado sus propios
caron su modesta existencia: al menos sus hijos, hábitos y costumbres y su lengua. Las lenguas, sin
merced al esfuerzo que hicieron ellos para venir embargo, desdelos dempos inmemoriales en que lle-
hasta aquí, se han libredo del viaje. Nacen en las garon los primeros viajeros, bajo la influencia de los
propias orillas del Monte Análogo, menos someti- guías, que tienen una lengua especial,y pese a las
dos a las nefastasinfluencias de las culturas degene- aportaciones nuevas de los colonos contemporáne-
radas que florecen en nuestros continentes, en con- os, han evolucionado de forma particular; y el fran-
tacto con los hombres de la montaña y listos, si cés de Puerto de los Monos, por ejemplo, presenta
prospera en ellos esedeseo y se les despierta la inte- muchas singularidades,con arcaísmos,préstamos y
ligencia, para emprender el gran viaje e partir del también palabras completamente nuevas para nom-
punto en que sus padres renunciaron a é1. brar objetos nuevos, como la ya citada: ..péradam".
La mayoría de la población, no obstante, parecía Estas singularidades fueron quedando explicadas
de origen diferente. Eran los descendientesde las más adelante,a medida que íbamos tomando contac-
tripulaciones -esclavos, marineros de todas las épo- to con la lengua de los propios guías.
cas- de los navíos que quienes buscabanla Montaña Arthur Beaver, por su parte, había estado estu-
I habían llevado a aquellascostasdesde los siglos más diando la flora y la f.aunade la comarca y regresaba,
I
remotos. Ello explicaba que abundasen tanto en la muy sonrosado, de una larga caminata por la campi-
colonia los elementos extranjeros en los que se in- ña de las inmediaciones. El clima templado de
tuían sangresafricanas, asiáticaso incluso de razas Puerto de los Monos favorece la existenciade plan-
desaparecidas.Había que suponer, puesto que segu- tas y animalesde nuestros países,pero también exis-
ramente hubo muy pocas mujeres entre aquellastri- ten especies desconocidas. Entre éstas, las más
pulaciones de antaño, que la naturaleza, recurriendo curios¿s son: unas campanillas arborescentescuya
a la armonía de sus leyes, había restablecido poco a fuerza de germinación y crecimiento es tal que la
poco el equilibrio de los sexos con un exceso de emplean -como una dinamita retardada- para dislo-
nacimientos femeninos, a modo de compensación. car las rocas cuando hay que terraplenar; el bejín
IOO IOI
incendiario, un pedo de lobo enorme que estalla, extranjerasy enseñanzasde los guías que tenían que
lanzando a lo lejos las esporas maduras y, pocas ver con el asunto. Los guías a quienes Preguntamos
horas después,debido a una intensa fermentación, se más adelante por el valor de esos mitos nos dieron
prende repentinamente; la zarza parlante, poco fre- siempre respuestasde apariencia evasiva: <<sontan
cuente, una especie de sensitiva cuyos frutos son ciertos, nos dijo uno, como los cuentos de hadas y
cajas de resonancia que adoptan diversas formas y las teorías científicas de ustedes"; ..un cuchillo, dijo
pueden producir todos los sonidos de la voz huma- otro, no es ni verdadero ni falso, pero quien lo aga-
na cuando les rozan las hojas y repetir como loros rra por la hoja se equivoca'r.
las palabras que se dicen en sus proximidades; el
ciempiés-aro, un miriápodo de casi dos metros de Uno de esos mitos decía, más o menos:
largo que, enroscándoseen redondel, gusta de bajar
rodando a toda velocidad las cuestas cubiertas de la Esfera y el Tetraedro estaban
"Al principio,
rocas desprendidas;el lagarto-cíclope, que se parece unidos en una única Forma inconcebible, inimagina-
al camaleón, pero riene un ojo frontal bien abierto, ble. Concentración y Expansión misteriosamente
mientras que los dos otros están atrofiados, y es ani- unidas en una única Voluntad que sólo se quería a sí
mal muy respetado pese a su especro de heraldista misma.
viejo. Citemos para terminar, y entre otros, a la Hubo una separación,pero lo Único sigue siendo
oruga aeronauta, algo así como un gusano de seda lo único.
que, cuando hace bueno, se hincha durante unas La Esfera fue el Hombre primordial, QU€,al que-
cuantas horas con los gasesligeros que produce su rer llevar a cabo por separado todos sus deseos y
intestino, una pompa voluminosa que la lleva por los posibilidades, se desmigajó para formar la figura de
aires; nunca alcanzael estado adulto y se reproduce, todas las especies animales y de los hombres de
sin más, por partenogénesislarvaria. ahora.
Tan curiosas especies quizá las importaron, en El Tetraedro fue la Planta primordial, que engen-
épocas muy remoras, colonos llegados de diversas dró, de la misma forma, todos los vegetales.
partes del planeta; o quizá existían plantas y anima- El Animal, cerrado al espacio exterior' se ahueca
les auténticamenre indígenas en el conrinente del y se ramifica por dentro, pulmones e intestinos' Para
Monte Análogo. Beaver no podía resolver la cues- recibir los alimentos, conservarsey perpetuarse.La
tión todavía. Un bretón viejo, afincado como eba- Planta, que se expande por el espacio exterior' se
nista en Puerto de los Monos, le contó y le cantó ramifica por fuera para ahondar en los alimentos:
antiguos mitos, mezclados, al parecer, con leyendas raícesy follajes.
to 2 ro3
Algunos de sus descendientestitubearon y qui- angularcs,el paso del meridiano, la
l,rs clist:r¡rcias
sieron aposrar por las dos modalidades: fueron los cspectroscopia y más cosas, para deducir de ello
animales-plantas,que pueblan los mares. nocionesprecisasacercade las anomalíasque Provo-
El Hombre recibió un háliro y una luz; sólo él caba en la perspectivacósmica la cáscarade espacio
recibió esaluz. Quiso ver su luzy gozar de ella bajo curvo que rodeaba al Monte Análogo. Ivan Lapse
múltiples figuras. La fuerza de la Unidad lo expulsó. tenía empeño en proseguir con las investigacioneslin-
Sólo él fue expulsado. güísticas y sociológicas.Mi mujer estaba deseando
Fue a poblar las rierras de Fuera, trabajando estudiar la vida religiosa del país, las alteraciones(y
penosamente,dividiéndose y multiplicándose por el ante todo, a lo que suponía, las purificaciones y las
deseo de ver su propia luz y gozar de ella. aportaciones)que la influencia del Monte Análogo
A veces,algún hombre se somete en su corazón, hubiera aportado a los cultos, bien en los dogmas,
somete lo visible a lo vidente, e intenta regresara su bien en la ética, bien en los ritos, bien en la música
origen. litúrgica, la arquitectura y las demás artes religiosas.
Busca, halla, y regresaa su origen.,, Miss Pancakehabía de colaborar con ella en esosúlti-
mos ámbitos ¡ sobre todo, en los de las artes plásti-
El continente debía a su extraña estructura geoló- cas,sin desentenderse de su voluminosa obra de esbo-
gica la mayor variedad de climas; y parece ser que, a zos documentales, que, repentinamente, se había
tres días de marcha de Puerto de los Monos, era vuelto de considerableimportancia para la expedición
posible dar, en una dirección, con la jungla tropical con el fracaso de todos los intentos de realizar foto-
¡ en la contraria, con zonas glaciales; y, en orros grafías.En lo que a mí se reÍería, teníale esperanzade
lugares, con estepas,o desiertos de arena. Cada una sacarde los diversos materialesque iban a reunir mis
de las colonias se había consriruido en el lugar más compañerosvaliosísimoselementospara mis investi-
acorde con su tierra natal. gacionessobre la ciencia de los símbolos, sin descui-
Beaver opinaba que había que explorarlo todo. dar por ello mi principal tarea, que era redactar nues-
Karl se proponía esrudiar,en los siguientesdías, los tro diario de viaje, el diario de viaje que, a la postre,
orígenes asiáticosque atribuía a esos mitos, algunas se quedó en este relato que estánustedesoyendo.
de cuyas muesrras había rraído Beaver. Hans y Sogol Al tiempo que llevábamos a cabo estasinvestiga-
querían instalar en una colina cercanaun observato- ciones, teníamosintención de aprovechar para incre-
rio pequeño para volver a calcular, basándoseen los mentar la provisión de víveres, y q:uizápara hacer
astros principales y en las peculiares condiciones negocios. En pocas palabras,en ningún caso íbamos
ópticas del país, las medidas clásicasde los paralajes, a perder el tiempo.
r04 rot
va
-¿Qué, cuando salenustedes?-gritó una voz que ..l:rtlcruptiva sc van desprcndicndo solas según
venía de la carretera, mientras, después del almuer- rccobrando el cuerpo la salud: no es bueno arr^ncat-
zo, estábamos charlando entre nosotros de todos lls antesde tiemPo.
jugaban a las
estos proyectos interesantísimos. Los cuatro hombres de la tripulación
aspi-
Quien nos había interpelado era el guía delegado cartas a la sombra de un pino' Y, como ellos no
de
de Puerto de los Monos; ¡ sin esperar respuesta, raban especialmentea escalarlas cimas, su forma
seguía andando con esa apariencia de no moverse pasar el tiempo nos pareció de lo más razonable'
que tienen las gentesde la montaña. Pero comor p€se a todo, tenían que venir con noso-
los
Aquello nos despertó de nuestros sueños.Así que tros a la Base y ayudarnos a instalarnos en ella'
que
antes incluso de haber dado los primeros pasos ya llamamos para PreParar todos iuntos la salida'
estábamoscayendo en la renuncia, sí, en la renuncia, fijamos para el día siguiente, cayeraquien cayer^'
día
pues pasar un solo minuto satisfaciendouna curiosi- C^yrr^ quien cayer^: es fácil decirlo"' El
dad inútil era renunciar ala meta y traicionar la pala- ,ig,riente poi l" mañana, despuésde haber trabajado
bra empeñada.De repente, todos nuestros entusias- toda la noche Para PreParar la impedimenta'
-,rcho y
mos de exploradores y los hábiles pretextos con que ya estabatodo listo, ya habían llegado los burros
los adornábamos nos parecieron muy mezquinos. io, port."dores' Pero empezó a llover a chaparrón'
otro
No nos atrevíamos a mirarnos. Oímos el sordo t-lorriOpor la tarde, llovió por la noche, llovía al
dije-
refunfuñar de la voz de Sogol: día, estirro cinco días lloviendo a raudales'Nos
-¡Clavar en la puerta esebúho tan feo y partir sin ron que lo más probable era que los caminos' emPa-
mirar atrás! pados, fueran intransitables'
Todos sabíamoscómo era ese búho tan feo de la Había que dedicar a algo ese aplazamiento'
de
codicia intelectual; y todos y ceda uno habríamos Primero, revisamos el material' Muchos aparatos
nos
podido clavar el nuestro en la puerta, y eso sin tener observación y medición, que hasta el momento
habían parecido de importancia superior a cualquier
en cuenta unos cuantos pavos presumidos, urracas
charlatanas,tórtolas arrulladoras, y las ocas, las ocas otra cosa, se tornaron irrisorios, sobre todo después
está-
bien cebadas. Pero llevamos todas esas aves tan de las desdichadasexperienciasfotográficas;ya
usar'
ancladas,tan injertadas en la carne que no podría- bamos pensandoque unos cuantos ni se podrían
Las pilas de las linternas estabanfuera de uso' Habría
mos extirparlas sin sacarnoslas entrañas. fba-os
" can-
tener que vivir con ellas aún mucho tiempo, pade- que sustituirlaspor faroles' Desechamosasí gran
cerlas, conocerlas bien, hasta que se nos fueran des- ,id"d d. obietos que eran un estorbo, lo que nos Per-
prendiendo igual que las postillas de una enferme- mitía llevarnos un volumen equivalente de víveres'
to6 r07
Recorrimos,pues,los alrededores para conseguir rrl alpinistano oxígeno puro, sino una mezclacuida-
más comestibles,farolesy ropa del país,pues,aun_ rlosamentedosificadade oxígeno y gascarbónico;la
que muy sencilla,desdeluego era ésra,fruto de la presenciade ese gas, que estimula los centros respi-
prolongada experienciade los anriguos colonos, ratorios, debería permitir, en efecto, reducir en gran
superioren gran medidaa la nuesrra.Tambiénhabía rnedida las cantidadesnecesariasde oxígeno. Pero, a
en los comerciosespecializadosrodo tipo de alimen_ rnedida que lo pensábamosy que recogíamosinfor-
tos secosy prensadosque iban a resultarnosde gran mación sobre la clase de montañas con las que íba-
valor. De abandonoen abandono,acabamosincluso mos a tener que vérnoslas, cada vez parecía más
por dejarlos
"huertosporráriles,,invenrode Beaver, seguro que la expedición iba a ser larga, muy larga;
quien,tras un día enterode hoscotitubeo,soltó una seguramenteduraría años. Las botellas de oxígeno
sonora carcajaday dijo que eran unos ..juguetes que teníamos no bastarían; y no teníamos forma
estúpidosque sólo nos habríantraído inconvenien_ alguna de volverlas a llenar allá arriba. Antes o des-
pués, deberíamos,por lo tanto, renunciar a ellas; y
más valía renunciar ya para no retrasar,al usarlas,la
aclimatación.Nos aseguraron,por lo demás, que no
había otro sistema para sobrevivir en las regiones
Dejamostodos esosobjetosal cuidadode la tripula_ altas de esasmontañas que el de acostumbrarsepro-
ción, que había de llevarlos al yare, en donde los gresivamente,merced a lo cual, nos dijeron, el orga-
cuatro hombresteníanque acomodarsedespuésde nismo humano se modifica y se adapta tanto que no
que nos fuéramos,pueshabíaque dejarla casalibre podíamos aun ni siquiera sospecharlo.
para orros evenrualesrecién llegados.Hablamos Por consejo del jefe de los porteadores, dejamos
mucho del tema de los epararosde respiración. los esquís, que, a lo que nos dijeron, nos habrían
¿Habíaque conrar, para hacerfrenre a las grandes estorbado mucho en algunos pasos accidentados,
alturas,con el oxígenoembotelladoo con la aclima_ para coger algo así como unas raquetas estrechas,
tación?Las recientesexpedicionesal Himalaya no plegablesy forradas con la piel de un animal pareci-
habíanresueko el problema,pesea algunoséxitos do a la marmota; su principal ventaja es que facilitan
brillantesde los partidariosde la aclimatación.por andar por la nieve blanda, pero t¿mbién permiten
lo demás,nuestrosaparatosestabanmucho másper_ resbalarcon bastante rapidez cuesta abajo;plegadas,
feccionadosque los que habían usado las citadas caben perfectamente en las mochilas. Seguíamos
expediciones: pesabanmucho menos¡ sobre todo, usando calzadocon conteras de hierro, p€ro nos lle-
teníanque ser más eficacesporque proporcionaban vamos, para sustituirlo cuando llegáramos más alto,
ro8 r09
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los mocasinesdel país,de <<cuero de árbolrr,algo así l'lstábamr>s empezando a despojarnos de nuestras
como una cortezaque,cuandosela trabaja,compar- :rntiguas personalidades.Al tiempo que dejábamos
te las propiedadesdel corcho y del caucho;es una cn la costa nuestros molestos aParatos,nos disponí-
sustanciaque conservaperfectamente el calor y, con amos también a dar de lado al artista, al inventor, al
incrustacionesde sílice,se agarraal hielo casi ran rnédico, al erudito, al hombre de letras. Tras los dis-
bien como a las rocas,lo que nos permitiríaprescin- fraces,había ya hombres y mujeres que asomabanla
dir de crampones,que son peligrososa grandesaltu- nariz. Hombres, mujeres ¡ además, todo tipo de
ras,porque las correasoprimen los pies,estorbanla animales.
circulaciónde la sangrey predisponena los sabaño- lJnavez más fue Pierre Sogol quien nos dio ejem-
nes.En cambio,no renunciamosa nuestrospiolets, plo, sin saberlo, sin sospechartampoco que se esta-
unas herramientasestupendasque no podrían ya ba volviendo poeta. Nos dijo una noche, cuando
perfeccionarsemucho más, como les sucedea las acabábamosde celebrar un consejo en la playa con el
guadañas, por ejemplo;ni tampocoa nuesrrospito- jefe de los porteadores y el arriero de los burros:
nesy nuestrascuerdasde sedani -¿por qué íbamos -Os he traído hasta aquí y he sido vuestro jefe.
a renunciar?-a unos cuantosinstrumentosde bolsi- Aquí se queda la gorra con galones,que era corona
llo muy simples:brújulas,altímetrosy termómetros. de espinaspor lo que de mí recuerdo. En el fondo no
Bienvenida,pues, aquellalluvia que nos permitía enturbiado de eso que de mí recuerdo se despierta
hacerútiles reformasen el equipamiento.Anduvimos un niño y hace que solloce la máscara del anciano.
mucho, a diario, bajo los chaparrones,para reunir Un niño que buscaa sus padres,que busca con voso-
informaciones,víveresy objetosdiversos;y merceda tros ayuda y protección; protección contra su placer
eso tambiénlas piernasse nos volvían a acostumbrar y sus sueños,ayuda para convertirse en lo que es sin
a prestar servicio, cosa que teníamosalgo olvidada imitar a nadie.
despuésde la prolongadanavegación. Mientras decía esto, Pierre removía la arena con
Duranteaquellosdíaslluviososfue cuandoempe- la contera del bastón. Se repente se le quedó la mira-
zamos a llamarnosunos a otros por el nombre de da fija. Se agachó y recogió algo, algo que brillaba
pila. Ya habíamosempezadoa hacerlocuando nos como una diminuta gota de rocío. Er¿ un péradam,
acostumbramosa decir ..Han5r,y ..Karl"; y aquel un péradam pequeñito, pero su primer péradam,
pequeñocambio no fue simple efectode la intimi- nuestro primer péradam.
dad. Ahora nos llamábamosmuruamenteJudith, El jefe de los porteadoresy el arriero palidecieron
Renée (mi mujer), Pierre, Arthur, Ivan, Théodore y abrieron ojos como platos. Ambos eran dos vete-
(así me llamo yo), y todos le vimos orro sentido. ranos que habían intentado la ascensióny se habían
IIO III
desanimadopor cuestionesmonetarias. [CapítuloQuinto]
-¡Nunca! -dijo el jefe- ¡Nunca, que nadie recuer-
de, se había encontrado uno tan abajo! ¡En la misma
playa! Posiblemente es una casualidad única. Pero
¿podría ser que nos traiga esto una nueva esperanza?
¿La de emprender de nuevo la marcha?
Le brillaba de nuevo en el corazón una esperanza
que había creído muerta. Ese hombre volvería algún
día al camino. El arriero dijo (a él también le brilla-
ban los ojos, pero de codicia):
-¡Casualidad! ¡Pura casualidad! ¡No pienso vol-
ver a picar!
-Tendríamos que hacernos -dijo Judith- unas
bolsitas bien fuertes para colgárnoslas del cuello y
guardar los péradams que encontremos.
Era, efectivamente,una precaución indispensable.
Había dejado de llover desde el día anterior, el sol
había empezado a secarlos caminos y teníamos que
salir al día siguiente, al amanecer.Ése fue nuestro
último preparativo antes de irnos a la cama: cada
cual se hizo, con mucho primor, una bolsita para los
péradamspor venir.
Todavía se apiñaba la oscuridad en torno, al pie
de los abetos,cuyascimasescribíancon su altaletra
en el cielo ya aperlado;luego, abajo,entre los tron-
cos, se encendieronunos fulgores rojos y varios de
entre nosotros vieron abrirse, en el cielo, el azlulape-
gadode los ojos de susabuelas.Poco a poco, la gama
de los verdesiba saliendode lo negro;y, a veces,un
haya refrescabacon su aroma el olor de la resinay
exacerbabael de las setas.Con vocesde carraca,o de
manantial,o de plata, o de flauta, los pájaros inter-
cambiaban sus menudas ch¿rlas matutinas.
Avanzábamosen silencio. La caravanaera larga, con
diez burros, los hombres que los guiaban, y los
quince porteadores. Todos nosotros llevábamos
nuestrosvíverespara el día y nuestrascosasperso-
nales.Algunos tenían ademáscosaspersonalesen la
cabeza y en el cotazín que eran cargas bastante
II'
pesadas.No habíamos tardado en volver al ritmo dcrecha,entre los calverosdel bosque.En la última
con que se camina por la montaña y a la actitud rcvuelta del sendero, el horizonte marino' que no
derrengada que conviene adoptar ya desde los pri- había dejado de subir con nosotros' desapareció.
meros pasos cuando se quiere andar mucho y sin Comí despacio un trozo de galleta. EI burro me
cansarse.Yo iba repasando en la memoria, según cspantó con el rabo hacia la carauna nube de mos-
caminaba, los acontecimientos que me habían lleva- cas. También mis compañeros iban Pensativos.No
do hasta allí, desde mi primer arrículo en la Reztista dejaba de haber algo misterioso en aquella facilidad
de los Fósiles y mi primer encuenrro con Sogol. con la que habíamosllegado al continente del Monte
Afortunadamente, los burros estaban enseñados a Análogo; y ademásdaba, desde luego, la impresión
no caminar demasiado deprisa; me recordaban a los de que nos estaban esperando. Supongo que todas
de Bigorre y me infundía fuerzas mirar cómo se estascosas se aclararánmás adelante. Bernard, el jefe
encadenabael flexible juego de aquellos músculos de los porteadores,iba tan Pensativocomo nosotros'
que nunca interrumpía ninguna contracción inútil. pero, sin embargo, no se distraía tanto. Bien es ver-
Me acordaba de los cuarro rajados que habían pues- dad que a nosotros nos resultaba difícil no distraer-
to disculpaspara no acompañarnos.¡Qué lejos esta- nos a cada minuto con la ardilla azul; con el armiño
ban Julie Bonasse, y Émile Gorge, y Cicoria, y el de ojos rojos erguido como una columna en el cen-
bueno de Alphonse Camard con sus canciones de tro de un calvero de esmeraldasalpicadade oronjas
marcha! Eraya otro mundo. Me eché a reír yo solo sangrientas;con el rebaño de unicornios que nos
al recordar las canciones de marcha. ¡Como si los pareció al principio de gamuzas y brincaba Por un
montañeros cantaran mientras caminan! Sí, a veces contrafuerte pelado de la otra ladera; o con el lagar-
cantan, despuésde unas cuantashoras de subida por to volador que saltaba,por delante de nosotros, de
entre desprendimientos de rocas o por la hierba, un árbol a otro, chasqueando los dientes. Salvo
pero cada cual para sí, apretando los dienres.Yo, por Bernard, todos los hombres a los que habíamoscon-
ejemplo, canto: tratado llevaban fuera de la mochila un arco Peque-
"¡tyak, tyak, tyak, tyak!", un ..tyak>
con cada paso; por la nieve, en pleno mediodía, pasa ño de hueso y whaz de flechas cortas y sin plumas.
a ser: "¡tyak! ¡chi chi tyak!". Hay quien canta: Durante el primer alto largo, Poco antes del medio-
<<¡stum!¡di di stum!>>o día, tres o cuatro se alejaron y regresaron con unas
"¡yi...pof! ¡yi...pof!". Es la
única clase de canciones de marcha de montañeros cuantasperdicesy algo así como un conejo de Indias
que conozco. Ya no veíamos cumbres nevadas,sino grande.Uno de ellos me dijo: "Hay que aprovechar-
sólo laderas boscosasque interrumpían despeñade- se mientras se puede cazaÍ.Nos los comeremos esta
ros calcáreosy el torrenre del fondo del valle, a la noche. ¡A más altura, se acabó la cazal.u
tt6 r17
El senderosalíadel bosquey bajabapor enrre ra preocupaciónfue ordenara nuestroshombresque
montonesde rocas,en donde pegabamucho el sol, dejasenlos arcosy las flechasen el rincón del dor-
hastael torrenteque galopabacon rumor de muche- mitorio que se habíareservado,y tambiénlas hon-
dumbre; lo vadeamos.Levanramosal pasarpor la das que algunosllevaban,Bernard,pues, acudió a
orilla húmeda nubes de mariposas nacaradas cxplicarnos:
¡
luego, anduvimos mucho raro por pedregalessin -Alguien habrí¿aquí estamañana,sin ir máslejos.
sombra. Volvimos a la orilla derecha,en donde Siempretiene que haber alguien para atender a las
empezabaun bosquede alercesbastanteralo. yo iba vacas.Además,esune ley que ya le explicaránal lle-
sudando y cantando mi canción de marcha. gar arriba: ningún campamentodebeestarnunca sin
Parecíamoscadavez más pensativospero, en reali- ocupar másde un día. Seguramente la caravanaante-
dad, cadavez lo estábamos menos.Nuestro camino rior dejó a una o dos personasaquí y estabanespe-
subió por encimade una elevadabarrerarocosay rando a que llegásemospara seguir camino. Nos
giró haciala derecha,en donde el vallese estrechaba habránvisto llegardesdelejos y sehan ido en el acto.
en una hondagarganta;subió luegocon despiadados Vamosa confirmarlesque ya estamosaquí¡ de paso,
zigzagspor un¿ garrigaplantadade enebrosy rodo- les enseñarédónde arrencael senderode la Base.
dendros. Salimos,por fin, a unos herbazalesque Anduvimos durante unos minutos detrás de él
regabanmil riachuelosy en donde pastabanunas por una anchacornisarocosa,hastauna plataforma
vacaspequeñasy rollizas.En veinteminutosde mar_ desdedonde divisamosel inicio del valle. Era algo
cha por la hierba empapadallegamosa un rellano así como un circo irregular al que lba a dar la gar-
rocoso,que sombreabanunos alercespequeñosy en ganta,rodeadode altasmurallesdesdecuyascimas
donde se alzabanunascuantasedificaciones de pie- pendíanacáy allálas lenguasde unos cuantosglacia-
dra sin argamasacon rudimentarios tejados de res. Bernerd encendióuna hogueraa la que echó
ramas;era nuestraprimera etape.Teníamosaún por hierba húmeda; luego, miró atentamentehacia el
delantedos o tres horasde luz diurna para acomo- circo. Al cabode unos minutos,vimos alzarse,muy
darnos.Uno de los refugiosdebíahacerlas vecesde lejos,respondiendoa la señal,una delgadahumare-
depósito de equipaje,orro de dormitorio -había da blancaque casise confundíacon la lentaespuma
tablones,paja limpia y un hogar hechocon piedras de las cascadas.
gruesas-;otro, paramayor sorpresanuestra,erauna Los hombressevuelvenen la montañamuy aten-
lechería:tinajasde leche,pellasde mantequilla,que- tos a cualquiersigno de presenciade algunode sus
sos puestosa escurrir parecíanestarnosesperando. semejantes. Peroaquelhumo lejanonos emocionaba
¿Era,pues,un lugarhabitado?Bernard,cuyaprime- muy especialmente, aquelsaludoque nos mandaban
rr8 r19
unos desconocidos que nos precedíanpor el mismo Poco podíamoshablar en la plataformaen que
camino;pues aquel camino relacionabaa parrir de
estábamos porqueuna cascad a altae impetuosacaía,
ahora su suertecon la nuestra,incluso aunqueno
atronadora,a pocos cientosde metros.Una pasare-
nos encontrásemos nunca. De aquella gente nada la, por llamarla de algún modo, hecha con tres o
sabíaBernard.
cuatro cableslanzadosde una orilla a otra, cruzaba
Desde donde nos hallábamospodíamos seguir
la garganta en donde se despeñabala cascada.
con la vista la mitad aproximadamentedel itinerario
Tendríamosque pasarpor ella a la mañanasiguien-
de la segundaetapa.Habíamosdecididoaprovechar
te. Inmediatamenteantesde llegar a la cascada,se
que hacía bueno para continvar avanzandoal día
alzabaalgo asícomo un cairn alto que rematabauna
siguientepor la mañana sin más demora.
euizá cruz: un crucero o un túmulo funerario. Bernard
tuviéramos Ia suerte de encontrarnoscon nuestro
miraba en esadireccióncon curiosaseriedad.Salió
guíaen la Baseesemismodía;pero tambiéneraposi_
bruscamentede suspensamientos y nos hizo regre-
ble que tuviéramosque esperara que regresarade
sar al refugio en donde los porteadoresdebían de
una expediciónmás o menoslarga.Nos iríamoslos
haberpreparadoya la cena.Así era; y merceda su
ocho con todos los porteadores,menosdos, que se
ingeniono tuvimos apenasnecesidadde echarmano
quedaríana atendera las vacas,mientraslos bu.ros
de nuestrasprovisiones.Habían recogido por el
y los arrieros volvían a bajar a buscar otros carga_
camino excelentessetasy cortado, entre las rocas,
mentos.Habíamoscalculadoque,en ocho viajes,los
capítulosde cardos de diversasclases,todos ellos
burros habían transporrado todos los víveres y la
muy ricos crudos o hervidos. Y todo el mundo
ropa precisosdesdela casade la costaa los prados
comió con mucho agradola caza,menos Bernard,
Húmedos, que así se llama la primera erapa.
que no quiso probarla. Nos habíamosfijado tam-
Mientras tanto, nosotros iríamos y vendríamoscon
bién en que habíacomprobadominuciosamente que
los porteadoresdesdelos pradosHúmedoshastala
nadie habíatocado los arcosy demásarmasde sus
Base;tendríamosque hacer al menos treinta viajes
hombres desdeel momento de la llegada.Pero no
con cargasde diez a quincekilos, lo que, contando
fue hastadespuésde la cena-con la puestade sol,
los probablesdíasde mal tiempo,nos llevaríapor lo
que, más abajo,nimbabade gloria las cumbresbos-
menosdos meses.Así rendríamosacumul¿doen la
cosas-, no fue hasta que, mientras hacíamosla
Baselo suficienrepara subsistirdurantemás de dos
digestiónen torno a la hoguera,le preguntamospor
años.Pero ¡dos mesesde montañade vacas!A los
el monumento que nos había llamado la atención
másjóvenesde la expediciónno dejabade impacien_
cercade la gran cascada,cuandonos abrió el pensa-
tarlosun tanto.
miento.
r20 t2r
-Hermano -dijo-, debo referir mi historia por_ nudo en la garganta.Un día coincidí con un guía de
que es posible que tardemos en separarnosy es ,rlta montaña que estaba de paso en Puerto de los
menesterque sepan con que clase de hombre (y Monos; me compraba a mí los víveres.Me eché enci-
escupióen el fuego)estántratando. rna de é1, lo cogí por los hombros y lo zarandeé.Y
"¡Mis hombresson como niños! Sequejande que sólo conseguíadecirle a voces:"¿Paraqué, para qué?"
esté estrictamenteprohibido cazara partir de este 'Es cierto. Pero
',Me contestó, con gran seriedad:
sitio en que estamos.Es cierto que hay cazapor los ahora lo que tiene que pensar es: ¿cómo?" Me dijo
alrededores.¡Y muy buena! pero los que mandan muchas cosas ese día y en los días consecutivos. Y
sabenbien lo que se hacen cuando prohíben cazar acabópor citarme para la primavera siguiente -está-
despuésde rebasarlos PradosHúmedos.Tienensus bamos en otoño- en los chalés de la Base, en donde
motivos. Y yo he pasadopor esaexperiencia.por iba a organizar una caravana,y me admitiría en ella.
matar una rata a menos de cincuentapasosde aquí Conseguí convencer a mi hermano para que me
perdí los cuarro péradamsque ranro trabajo me acompañase.Él también quería saberpara qué y que-
había costado encontrar y conservar; y además ría librarse de las cadenasde las regiones inferiores.
perdí, luego,diez añosde mi vida.,, ,'Nuestra caÍavafl -doce personas- hizo un buen
Vengo de una familia campesinaque lleva varios trabajo y consiguió instalarsea tiempo en el primer
siglos afincadaen Puerro de los Monos. Varios de campamento para pasar allí el invierno. Cuando vol-
mis antepasados sefueron a la montañay sehicieron vió la primavera, decidí bajar a Puerto de los Monos
guías.Peromis padres,temerososde que yo también para ver a mi mujer y a mi hijo, con la esperanzade
me fuera, yo, su hijo mayor, hicieron cuanto estuvo prepararlos para que me acompañasen.En el trayec-
en su manoparamantenermeapartadode la llamada to desdelos chalésde la Basea estelugar en que esta-
de la montaña.Con esaintenciónme animeronmuy mos, me encontré metido en una espantosatormenta
pronto a que me casara.Tengoabajouna mujer a la de viento y nieve que duró tres días. Los aludes te-
que quiero y un hijo ya crecido;ya podríasubir, y nían cortado el camino en veinte sitios. Tuve que
ella también. Despuésde morir mis padres,vi de vivaquear dos noches seguidas sin víveres suficientes
repenteel vacíode aquellavida. ¿eué, que yo ram- y sin combustible. Cuando el tiempo aclaró, estaba a
bién iba a seguiren esode educarun hijo para que, cien pasos de aquí. Me detuve, extenuado de cansan-
cuandole llegaseel turno, perperuase el linaje,y así cio y de hambre. En aquella época, aún no había
sucesivamente, y paraqué?No me doy muchamaña subido el ganado a los Prados Húmedos, así que allí
para expresarme,ya lo ven; y en aquellostiempos no iba a encontrar nada de comer. En la pendiente de
aún me daba menos.Pero esascosasme ponían un rocas desprendidasque tenía delante vi apareceruna
r2 2 r23
t
vre)arata de roca. .h,sun animal que estiíentrc cl rattin
,,¡Al lrn llcgti csc clí,r! Yo llcvrrbr,nruy ufano, cr.r
rrnrrjanla,una oronclarirtadc roca que me habíacos-
t:rclo poco capturar y que pensaba soltar cuando
p:rsasepor el sitio en que había matado a la oúa,
puesto que tenía que "reparar los daños"'. Por des-
confortado, dormí un par de horas y bajéluego a
toda clicha,los daños apenassi habían empezado a mani-
prisa a Puerro de los Monos en donde celebrécon
mi festarse.Cuando estábamossaliendo de los Prados
mujer y con mi hijo que esrábamosjuntos olra
vez Húmedos,mientrasse alzabaelsol, seoyó un ruido es-
tras una ausencia tan larga. pero ese año tampoco
pantoso.Toda la ladera de la montaña, que aun no
pude convencerlosde que subieranconmigo.
estabacortada por la cascadagrande,se vino abajo,
,,IJn mes después,cuando me disponía
avolver a estalló, salió despedidaen aludes de piedras y barro.
la montaña, me convocó un triburral de guías
para lJna cataratade agua mezcladacon bloques de hielo
responder ante él de la muerte de la rata vieja.
No sé y rocascaíadesdela lenguadel glaciargue dominaba
cómo se habían enrerado del asunto. La ley es infle_
esa vertiente y se abría caminos por el flanco de la
xible: me prohibieron pasar durante tres años
de la montaña. El sendero, que por aquel entonces arran-
zona de los Prados Húmedos. Transcurridos
esos cabanadamás salir de los PradosHúmedos para cru-
tres años, podía solicitar incorporarme de nuevo
a la zar la ladera mucho más arriba, quedó destruido en
primera caravanaslempre y cuando hubiera repara_
gran parte. Durante varios días, los desplomes,los
do los daños que hubiesepodido causarmi
acción. afloramientos de agtray barro y los deslizamientos
Era un golpe duro. Me esforcépor rehacer rempo_
de tierrasfueron sucediéndose,y nos quedamosblo-
ralmenre la vida en puerro de los Monos. Me
dedi_ queados. La caravanavolvió a 6ajar a Puerto de los
qué con mi hermano y mi hijo a la agricultura
y Ia Monos para equiparsepor si surgíanpeligros impre-
ganaderíapara proveer de víveres a las caravanas.y
vistos y buscóun camino nuevo para llegar a los cha-
organizamostambién compañíasde porteadores
que lés de la Basedesdela otra orilla, camino muy largo,
podían presrarsus servicioshastaIa zonaprohibida.
accidentado y difícil en el que perecieron varios
Así, al tiempo que nos ganábamosla vida, no perdía_
hombres. Me prohibieron marcharmehastaque una
mos contacto con la gente de la montaña. No
tardó comisión de guíasdeterminaselas causasde la catás-
mi hermano en sentir también la comezón de
irse. trofe. Al cabo de una semana,me convocaron para
esa necesidadde las alturas que se apodera de
uno que comparecieraante la comisión, que decretó que
como un veneno.Pero decidió que no se iría sin
mí erayo el responsabledel desastreI9ue, en virtud de
y quiso esperara que yo cumpliesemi condena.
la primera sentencia,tenía que repararlos daños.
r24
r2t
"Me quedé anonadado.Pero me explicaronqué
habíasucedido,segúnel estudioque habíallevadoa
cabola comisión.Esto fue lo que explicaron,impar-
cial y objetivamente,y puedo decir incluso, ahora,
que de forma bondadosa:pero categórica.La rata
vieja que habíamatadose alimenrabaprincipalmen-
te de una especiede avispa que abundabaen esa
zon . Pero una rata de roca, sobre todo a la edadde
aquella,no es lo bastante ágil para cazar avispasal
vuelo, así que comía sobre todo las enfermasy las
débiles,que se arrasrrabanpor el suelo y alzabanel
vuelo con dificultad. Y, de esta forma, destruía las
avispasportadorasde taraso de gérmenesque, por
herencia o contagio, podrían, sin esa intervención
inconsciente, propagaren las coloniasde esosinsec- Nota de los editores franceses
tos peligrosasenfermedades.Tras morir la rata, las
enfermedades se exrendieroncon rapidez y, al llegar
la primavera siguiente,casi no quedabanavispasen
toda la comarca.Ahora bien, las avispas,al libar las
flores, garantizabansu fecundación.Al faltar ellas,
gran cantidadde plantasque desempeñan un papel
claveen el asentamiento de los terrenosinestables,
tz6
Segúnlos últimos guionesy las notas de trabajo
de René Daumal, El Monte Análogo tenía que cons-
tar de sietecapítulos. En vez de reconstruir de forma
hipotética" aunque fuera posible hacerlo, la parte
que le felta a esterelato, nos ha parecido preferible
publicar dos documentosclave.
El primero se refiere al capítulo v. Permite intuir el
final de la historia de Bernar4 el jefe de los porteadores,
e indica los dos temasque quedabanpor tretar: *enüar
víveres ala caravartaanteriop y de los gt¡ías".
"lengua
El segundoindica de qué iban a tratar el capírulo
vI -en el que habría aparecidola .otra expedición,,
la de Alphonse Camard, Émile Gorge, Julie Bonasse
y Benito Cicoria (ver.p. r16), que no podía concluir
sino de forma catastrófice-y el capítulo vII en donde
es probable que Daumal se habría dirigido directa-
mente al lector:
r29
chalésde la Base
adioses instalacióndel primer campamento
a la tripulación primeros ejercicios
el horizonte marino nos alzaba consejosde los guías
-aurora accidente
mientras caminan...
cavilar (misterio de nuestra llegada, tan fácil) descanso nocturno
cantar (¡ryak, ryak!; en la primera etapa
armlno
unlcormos
caza(prohibida antes:equilibrios biológicos)
historia del jefe de los porteadores(despedido,tiene que pagarlos daños-se desanima)
lo expulsanpor tres años
fate
la Base abejas
plantas
desprendimientos
rocas PUenre
bolsade hielo...
¿mapas?
vI - La otra expedición
El Pequeño Informe
r34 r3,
metiendo,otras amenazando;y te pareceráque la ¿novale másandarcon la cabezeque pensarcon los
montañacontesra,si le hashabladocomo habíaque pies,como sucedecon frecuencia?
hablarle,suavizándose, someriéndose. No te despre-
cies por ello, no te avergüencespor comportarre Si resbalaso tienesuna caíd¿sin importancia,no
como esoshombresa quienesnuestrossabiosllaman te interrumpas ni por un momento, sino que nada
primitivos y animistas.Debessaber,nadamás,cuan- más levantartedebes recuperarla cadenciade la
do recuerdesmás adelanteesosmomentos,que tu caminata.Apúntate bien en la memoria las circuns-
diálogo con la naturalezanoera sino la imagen,exte- tanciasde la caída,pero no permitasque el cuerpo le
rior a ti, de un diálogo que transcurríapor dentro. vaya dando vuelhs al recuerdo. El cuerpo siempre
anda intentando hacerseel interesantecon sus tem-
El calzadono es como los pies: no hemosnacido blores, sus pérdidas de resuello, sus palpitaciones,
con él puesto.Así que podemosescogerlo.Deja que sustiritonas, sussudores,suscalambres.Pero esmuy
en esaelecciónte guíenal principio las personascon sensibleal desprecioo la indiferenciaque le demues-
experiencia;luego,que te guíetu propia experiencia. tre su dueño.Si nota que no lo engañacon susjere-
No tardarásen acostumbrartede tal forma a tu cal- miadas, si se percata de que no podrá de ningún
zado que cadauno de los clavosserácomo un dedo, modo hacerlesentir compasión,entoncesse vuelvea
capazde palpar la roca y de af.errarsea ella; se con- su sitio y cumple dócilmentecon su comeddo.
vertiri en un instrumentosensibley seguroy en algo
así como una parte de ti mismo. Y no obstante,no el momento de peligro
nacistecon él puesto; y no obstante,cuando esté diferenciaentre el pánico y la presenciade ánimo
viejo, lo tirarásy no por ello dejarásde ser lo que el automatismo(señoro sirviente)
eres.
Tu vid¿ dependehasta cierto punro del calzado;
cuídalo como es debido, pero para eso bastarácon
un cuarto de hora diario, porque tu vida depende
ademásde algunasotras cosas.
ry6 r t7
hastaentonces;cómo llegamose sus costas;con qué
seresnos encontramos;cómo otra expedición,que
perseguíaotras metas,estuvo a punto de perecerdel
modo másespantoso; cómo poco a poco empezamos
Habría preferido contarlesya todo ahora mismo. a echarraíces,si es lícito decirlo así,en aquel nuevo
Como seríademasiadolargo,éstees el comienzode mundo; y cómo,no obstante,el viaje estáempezan-
la historia. Es posible que siempreresulteartificioso do apenas...
hablar del comienzoy del fin de una historia, siendo
así que nunca captamossino fasesintermedias.Pero Muy alto y muy lejos en el cielo, másarriba y más
en los orígenesdel acontecimiento,hubo un encuen- allá de los círculos sucesivosde las cimas cedavez
tro, y todo encuentroes un comienzorelativo y este máselevadas,de las nievescadavezmás blancas,con
encuentroen especiallleva en sí toda una historia. una cegadora refulgencia que la vista no puede
soportar,invisible por excesode luz, se alzala más
Lo que tengo que contar es tan extraordinario extrema cumbre del Monte Análogo.
"Ahí, en ese
que debo tomar ciertas precauciones.Para enseñar pico, máspuntiagudoque la agujamásfina, sólo está
anatomía, se recurre a esquemasconvencionales el que colma todos los espacios.Allá arriba, en el
-más que a fotografías- que difieren desdecualquier ambientemás sutil en que todo se hiela, sólo subsis-
punto de vista del objeto por estudiar,salvo en el te el cristal de la última estabilidad.Allá arriba, en
hechode que determinadas relaciones-ésasprecisa- pleno fuego del cielo en donde todo se quema,sólo
menteque constituyenel objetopor conocer-perma- subsisteel perpetuoincandescente. Allá, en el centro
necen.Eso mismo he hechoyo aquí. de todo, estáel que ve cómo todaslas cosasse con-
suman en su comienzo y en su fin." Eso es lo que
cantan aquí los montañeros.Así ss.
"¡Dices que así
es,pero si hacealgo de frío el corazín se te convier-
He aquí cómo nació el proyecto de una expedi- te en topo; si hacealgo de calor, se te llena la cabeza
ción al Monte Análogo.Ahora que he empezado,no con una nube de moscas;si tieneshambre,el cuerpo
me queda más remedio que contar lo que vino des- se te vuelve un burro que no siente el palo; si estás
pués: cómo quedó demostradoque un continente cansado,los pies sabenplantarte caral, Esta es otra
hastaentoncesdesconocidoy que contabacon mon- canción que cantan también los montañerosmien-
tañas mucho más altas que el Himalaya existía en tras escribo, mientras pienso en cómo aliñar esta
nuestraTierra; cómo no se había fijado nadie en él verídicahistori¿ para que resultecreíble.
r3 8 f39
humanidad y de una civilización superior, en ese
punto en que se da la perpetuación de una verdad
instituida". M.ry intrigado, le rogué que me refiriera
I
la historia. Hela aquí. La oí e intento reproducirla
Se alzaron aún todo tipo de voces. En lo que dije- con todo el esmero y la exactitud que está en mi
ron, había para dar y tomar. Una habló del hombre x mano, lo que equivale a decir que nadie encontrará
I¡
que, volviendo a descender de las cumbres, llega I aquí sino una traducción bastantedesvaíday aproxi-
abajo, en donde no abarca ya con la vista sino las I matiYa.
inmediaciones. ..Pero recuerda lo que vio y eso aún
puede guiarlo. Cuando podemos y^ ver, todavía
podemos saber; y dar testimonio de lo que vimos."
Otra hablaba del calzado y decíaen qué forma todos
los clavos y todas las alas de mosca se vuelven sensi-
bles, por decirlo de alguna forma, igual que un dedo
i
que palpa el terreno y se aferra a la mínima rugosi-
dad; "y no obstante no es sino calzado, no nacimos I
I
con él puesto y un cuarto de hora diario basta para
conservarlo en buen estado. Mientras que los pies,
nacimos con ellos y con ellos moriremos, al menos
eso nos parece;aunque, ¿tan segurospodemos estar?
¿No hay acaso pies que sobreviven a su dueño o
mueren antes que él?" (esa voz la acallé,se estaba
poniendo escatológica).Otra habló del Olimpo y
del Gólgota, otra de la poliglobulia y de las peculia-
ridades del metabolismo de los montañeros. Orra,
por fin, comunicó que <<nosequivocábamos al ase-
gurar que la alta montañ.a era pobre en leyendas y
que sabíaal menos una bastantenotable." Especificó
que, en verdad, en esa leyenda la montaña era más
un telón de fondo que un símbolo, y que el auténti-
co lugar de l¿ historia estaba..en el gozne de nuestra
r40 T4T
Tenía ahora que quedarme abajo, por mucho
tiempo, tendido, o cortando flores, con el piolet
metido debajode un armario.Recordéentoncesque
eraliteratode profesión.Y que seme presentaba una
Cierto día de cierto mes de agosro,bajabayo de excelenteocasiónde dar a ese oficio su finalidad
las comarcasblancas,ásperasy rudasen donde ejer- usual,que esla de hablarenvez de hacer.Si no podía
cían rifagasde granizo y se engendrabanrormentas. andar por las montañas,las cantaría desde abajo.
Sabíaque circunstanciasvarias me iban a impedir Debo admitir que tuve ese propósito. Pero, por
durante mucho tiempo regresaral país aéreode las suerte,me invadía un olor repulsivo: el olor de esa
aristas laceradas,d,anzandoen pleno cielo, a la ilu- literatura que no es sino un mal menor,el olor de las
sión del arriba y abajode las cornisasblancasque se palabrasque ponesen fila paradispensartede actuar,
dibujan contra el abismo negro azuladode arriba y o paraconsolartede no poder hacerlo.
sedesplomancuandova ya mediadauna tardesilen- Empecéa pensarmás en serio,con la falta de agi-
ciosa;y a las pendientesburiladasde corredoresy lidad y Ia torpezacon que se muevenen esoscasos
relucientesde escarcha,de donde brotan metrallas las ideas,cuando hemosvencido el cuerpo al vencer
que huelen a azuf.re.Quise notar rrna vez más el las rocasy el hielo. No hablaríade la montañasino
olor del verdoso aliento de una grieta,palpar una por la montaña.Usando esamontañaa modo de len-
losa, escurrirmeentre bloques a punro de desplo- guaje,hablaríade otra montaña,que es la vía que
marse,afianzaruna cordada,sopesarlos vaivenesde une la tierra con el cielo, y hablaríade ella no para
una ráfagade viento, oír como el acerotintinea con- resignarme,sino para exhortarme.
tra el hielo y cómo los pedacitoscristalinosruedan Y toda la historia -mi historia hastael día de ho¡
haciael cepode la engañosarimaya-esamáquinade ataviadacon palabrasde montaña- la vi ya trazada
matar espolvoreadade gemas,envueltaen gemas-, ante mí. Toda una historia para cuyo relato tendré
abrir una pista entre los diamanresy la harina, ahora que buscar tiempo; y también me hará falta
dependerde dos briznasde cáñamoy comer cirue- tiempo para acabarde vivirla'
las pasasen el corazón del espacio.Tras cruzar de
arriba abajouna capade nubes,me detuve,al llegar Salía,con un grupo de compañeros,en buscede la
a las primerassaxífragas, ante una enorme cascada Montaña, que es la vía que une la Tierra con el Cielo,
de seracs,un desmedidochal de plieguesnacarados
¡. Estahistoria esel argumentode un libro en preparación,E/
que bajabaen espiralhaciael gran desiertode pie- Monte Análogo,en el que seincorporanen parte las páginasque
dras del fondo. vienena continuación,
r42 r43
que tiene que existir en algún lugar de nuestroplaneta,
y que debede ser el lugar de residenciade una huma-
nidad superior,hechoque demostróracionalmenteese
a quien llamábamosel PadreSogol,nuestrodecanoen
asuntosde la montaña,que fue el jefe de la expedición.
Y hete aquí que hemosdesembarcado en el conti-
nente desconocido,el núcleo de sustanciassuperio-
res implantadoen la cortezaterrestrey que la curva-
tura del espacioamparade las miradascuriosasy de
la codicia, de la misma forma que, debido a la ten-
sión superficial, una gota de mercurio le resulta
impenetrable al dedo que intenta tocar su centro.
Con nuestroscálculos-sin pensar en ninguna otra
cosa-, con nuestrosdeseos-dejando de lado cual-
quier otra esperanza-, con nuestros esfuerzos t ln o s cu a n t o s p o e t a s f r a n c e s e sd e l s i g l o x x v
-renunciando a cualquier comodidad-, forzamos la
entradade esenuevo mundo. Eso nos parecía.Pero
supimos más adelanteque, si habíamosconseguido
desembarcar al pie del Monte Análogo, fue porque
nos abrieron las puertasinvisiblesde esainvisible
comarcaquienestienen a su cargo su custodia.El
gallo que lanza su retumbante canto en la lechosa
claridad del alba cree que con esecanto engendrael
sol; el niño que llora desesperadamente en un cuarto
cerradocreeque susgritos consiguenque se abrala
puerta; pero el sol y la madre van por su propio
camino,que trazanlas leyesde su ser.Nos abrieron
la puerta quienesnos ven incluso aunqueno poda-
mos verlos,respondiendocon una generosaacogida
a nuestroscálculospueriles,a nuestrosdeseosines-
tables,a nuestrosesfuerzosmínimosy torpes.
r44
Hemos escogidoestosextractospara una furura
antologíaentrelos textosmásal alcancede un fran-
cés del siglo xx; y entre los más ,.humanos'r,en el
sentido-en el supuestode que seaun sentido- que
le damosa estapalabra:es decir,que no puedenser
ni los mejoresni los peores.La necesidadde tradu-
cirlos nos ha planteadodificultadesmuy delicadas.
Pesea todoslos temoresque podíanhacernos<<con-
cebir' (como, curiosamente,se decía antes) en el
siglo xx la publicidad,los diarios,la radiodifusióny
lasjergastécnicas,el francésconservóen el sigloxxv
el privilegio de ser una lenguaen la que no puede
decirsecon correcciónnada que seaimpreciso.Al
tiempo, recobró,merceda aportacionesbien asimi-
ladas de lenguasdiversas,la riquezay las imágenes
sustanciales de las que lo privó la implacablecirugía
del siglo XVI. Pero, por lo demás, ¡qué cambio!
f47
t
Pisándole los talones a la suerte que había corrido el de algunas expresionesmás que transigicndo cn
anglo-norteamericano, el francés se convirtió en ambaslenguas.
algo así como el chino, una lengua cuasi monosilábi- Para dar una ..idea" de lo que cuesta entenderse
ca cuyos elementos constitutivos eran locuciones de una época a otra recordemos que, allá por 244o,
estereotipadas,unidas entre sí por las relacionesdel hubo quien puso el grito en el cielo, hablando de
acento tónico y el orden de sucesión.Nuestras tra- burlas y paradojas, cuando el profesor Henifle
ducciones,por desdicha,..sacrifican>> con frecuencia manifestó que en los siglos xIX y xx ni tan siquiera
-digamos de paso que, en el francés del siglo xx, sospechabanque la poesíapudiera y debiera basarse
.sacrificaro implica <<merma>-
"pérdida" y "sacrifi- en un conocimiento aquilatado del hombre y del
can>>con frecuencia, decíamos, el valor de ..ensal- lenguaje, que el poeta de entoncesno se sentía obli-
moo' de los poemas y dan primacía al sentido inte- gado a ningún aprendizaje del
"oficio interno,', que
lectual. "Nos disculpamos" -como se decía en el no existían enseñanzaspoéticas, que la poesía pasa-
siglo xx, época en la que, de hecho, todo el mundo ba por ser la combinación de un ..d6¡', misterioso
tenía mucha tendencia a disculparsea sí mismo de lo con determinada destreza externa, y que era perfec-
que fuera, tras haber echado al olvido esa jerarquía tamenteposible que llamasena alguien <poeta>aun-
que va implícita en la noción de perdón- <<connues- que fuera un intelectual de ideas confusas,un borra-
tros lectores>),recurriendo a esa fórmula mágica cho, un charlatán o un ambicioso. No obstante,
consagradaque tenía aún por entoncestan gran vir- Henifle se basaba en documentos de la época ante
tud que los lectores a quienes se les hacía honor tal los que no quedó más remedio que rendirse.
se arrogaban, candorosamente,el derecho de perdo- También es cierto que en el siglo xxv, aunque los
nar y todo el mundo quedaba convencido de que la poetas pretendían laborar ateniéndosea una ciencia
difícil operación del perdón se había consumado con y un técnica internas de la proliferación y el signifi-
bien, efectivamente.En más de un caso,no obstante, cado, las más vecestodo se quedabaen pretensiones;
no hemos podido conservar el sabor aproximativo parala mayoría existía un abismo entre la teoríay el
hecho, como podrá intuirse con los pocos ejemplos
r. IJsamos esta palabra para traducir el verbo san-sing-tu
Por ejemplo, l¿5 ,.¡tss¿vs5', que vienen a continuación.
"dirigir recurriendo a un canto>.
fruto de los injertos cromosómicos y que sustituyen, en el siglo
xxv, a los antiguos ..avionesde transporte', están san-sing-tua- Puesto que nos mueve la preocupación, como ya
cadas para servirle de forma de locomoción al hombre; las neo-
vacas,que son sólo ubres, fruto de los nuevos métodos de culti-
hemos dicho, de brindar obras que les resultaran de
vo de los tejidos, están san-sing-tuad.as para proporcionar al fácil accesoa los lectores del siglo xx, escogeremos
hombre una leche nutritiva v deliciosa.etc. sobre todo fragmentos de "escribistas>, que eran
r48 f49
unos poetas un tanto arcaizantesque transmitían Je naquissanssavoirun mot,
aún susobrasmediantela lenguaescrita,reproduci- i quinze ansj'en savaisdix mille,
da con fotografíaso microfilmes,o incluso con anri- et n'était pasplus avancé.
guos procedimientostipográficos.
RogerNotoire (43o-243r) es la figura descollante A vingt ansj'en savaiscent mille
de esegrupo. Selo conocesobretodo por las investi- maisje n'y comprenaisrien,
gacionesque realizó acercade la sauf aux cris.
"curvatura de la
numeración>;y los tres terceros que colocó al
comienzode su tratadosobredicho temaconstituyen A trente ansj'appris i hurler
uno de los mejoresejemplosdel ..lirismo matemáti- quandje me sentiscoupé
co> tan en boga en su época.He aquí la traducción: en deux mais toujours entier.
También hay que citar complera su Biografía 3. Nací sin saberni palabra,/ sabíadiez mil a los quinceaños,
/ pero no adelantétran cosa./ Sabíacien mil a los veinte años/
son era que el a.utordictó en el lechod,emuerte: pero no esque entendieranada/ menoslos gritos./ Supeberrear
a los treinta cuando me sentí dividido / en dos, aunqueseguía
z. Tras el espacioy el dempo / hay rambiénque curvar los entero. / A los cuarenta,/ porque tuve maestrospacientes/
números, / como te acuestaspara morir. / Existe un número aprendía hablar:pocaspalabras./ Me rodeé a los sesenta/ de
absoluto / tras el cual ya no hay cuenraposible, / como sólo una muralla de discursos/ para protegermi silencio. / A los
contigocuentas./ Contigo,y noya con los dedos,/ cuandote ochenta/ les conté a mis ochentanietos / seiscientoscuarent:l
acuestaspara morir, / contigo mismo, mas ¿quiéncuenta? mil cuentos.
rto I' I
t
rt2 r tt
¡'
?
Je oousparie dix mille peut-étre contre un sacde Le pion suivit ce bon conseil
rr4 r tt
t
real y duradera.El poemaintrudista, por reglagene- J'ai montré mes grimaces, nul n'a vu mon visage,
ral muy brevey escritoen una lenguamuy sencilla, Je n'ai rien vu, et personne ne m'a vu.
se caracterizaporque lo acompañanunas <<instruc- uJe suis I'homme invisible" dirais-ie,
cionesde usor, una brevepresentación que indica al Si j'étais bien sür d'€tre un homme''7
rt6 r17
7
t
Ideografistaserancasi exclusivamentehumoristaso L h¿bit,
quebraderosde cabeza:
Mais la vie du pire loup
qui laboure-
quelleIabure, Pero, dirán ustedes,en todo esto ¿dónde andala
I'abri, poesía?La auténtica, la grande' esa que nos eriza el
I'abri ci, I'abri li, vello y nos seca la garganta, que nos corta con dia-
l'abri croque,I'abri paie, mante dividiéndonos en nuestras Partes constitu-
I'abri m'entoureun os
et deux et trois et tout," 19. El avío, / elavío por aquí, el avío por allá, / el avío burla,
el avío gusta, / el avío me rodea un hueso / y d,osy tres y todo.
¡8. Remiradesdeel fondo del leer,a lo largo de escritos,/ un / Lavida, / lavidaaquí, la vida allá, / lavida cojea, la vida pela,
lo uno que lo cuestiona/ del peor lobo. / Nunca nunca una / lavída, el avío, el asilo' / Pero la vida del peor lobo / lano-
r éplic a / a b o te p ro n to /q u é l a b o r - / quél anor,/ el asi l o,/ el reando la réplica / me aflla al viento, ¿adónde vais? / Y no obs-
asilo por aquí, el refugio por allá, / el asilo muerde,el refugio t¿nte Io lograremos / marchándonos Por entero / siempre que le
paga,/ el asilo me rodeaun hueso/ y dosy tres y todo. den al mechero / al fondo.
rt8 r19
yentes¡ al tiempo, nos agrupaen una flecha lanza-
da en línearectaa esavelocidaden que todo muere
en luz, esaque hiere,que orienta,abarcay consagra,
la auténtica,la grande?
Ésano es del futuro, ésano es del pasado,ésaes
o no es.En dondese hablade ella,ahí no está.En el
silencio,fuera de cualquier tiempo, ahí en donde
vela, zambullámonos sin pensar en el regreso.
Muchos se ahogarán,algunosla haránbrotar.
(rg + t )
Epílogo
t6o t6t
I
Í61,
imagen y la inversa. En [Jnos cuantosPoetasfrance- Entonces fue la certezay aquí la palabra debe con-
sesdel siglo xxv se esrudia,supuestamentedesde un formarse con girar en torno al hecho". Se trataba de
tiempo invertido (del siglo xxv al xx), cuál ha sido una experiencia visionaria y auditiva que lo lanzaba
el camino seguido por la lírica futura, invención tan al infinito, a la repetición sin fin; "experiencia terri-
fantástica como la que se relata en El Monte ble", afirmó, que podía comportar males diversos,
Análogo. pero tan extraordinaria que todo lo demás palidecía.
En su corta vida, René Daumal (Reims, r9o8- Con todo, esos males dañ,aríansu cuerpo, predispo-
París, rya4) dejó escrita poesía (Le Contre-Ciel), niéndolo a la tuberculosis, enfermedad de la cual
narrativa (La Grand.e Beuaerie y Le Mont murió a los 36 años.
Analogue) y una notable obra ensayísticareunida en Mientras tanto, Daumal, con algunos amigos de
dos volúmenes (L'eztidenceabsurde y Les pouaoi.rs adolescencia que se habían entregado también a
de la Parole) que nos da la clave de sus inquietudes experimentar con drogas psicotrópicas, movidos
íntimas y de su trabajo como creador. Ya de niño le todos por el entusiasmo ante las vanguardias litera-
asaltabanlas grandespreguntas:a los seisaños sufría rias -dadaísmo y surrealismo- había formado en
de insomnio y terrores nocturnos por causa de las Reims el grupo ..Hermanos simplistas", inspirado
ideas de la muerte y de la nada;a los once vislumbra- en J.arry y Rimbaud. Más adelante, en París, con
ba la esperanzade un más allá cuando lograba rela- Roger Gilbert-Lecomte, creó la revista Le grand,jeu
jar su cuerpo; a los dieciséis,al no poder cerciorarse (r928-r93r) de la que llegarona aparecerrres núme-
de esta posibilidad analizando su propia muerte, ros. Y, posteriormente, desaparecidaésta,desarrolló
decidió entrar despierto en el sueño -aquello que su teoría sobre l¿
"poesía blanca" y la "poesía
más se le asemeja-,pero aún quería más: se decíaa sí negra>>,
es decir, la que prefiere la realidad y la que se
mismo que inhalando con cautela tetracloruro de entrega a la imaginación.
carbono -con el que mataba a los coleópteros que Daumal se trasladó a la capital francesa para
coleccionaba- llegaría a dar el primer paso hacia la entrar como alumno en el liceo Henri IV y desde
muerte; en el momento del síncope se detendría y este momento vivió sucesivos encuentros. En el
estudiaría el proceso. Años después, en el artículo mismo liceo, conoció a Simone \Weil, interesada en
[Jn souaenir déterminant, refiriéndose a este inten- los textos sagradosde la India, tema que a él le atreía
to, escribió: ..entré en otro mundo, intensamente tanto que se lanzó al estudio autodidacta del sánscri-
más real, un mundo instantáneo,eterno, ardiente de to y llegó a escribir una gramática.En segundo lugar
realidad y de evidencia, y en él fui atrapado por un conoció a René Guenon. Y, finalmente, a Alexandre
remolino como una mariposa en torno a una llama. de Salzmann. Sus lecturas de entonces le arrojaban
t64 t6t
luz sobre aquellaexperienciavivida. Algunos auto- de vida, incluso partió de gira a EstadosUnido.scon
res, como William James,hablabande ella, y tam- el bailarín Uday Shankar.
bién "las confesionesde los grandesmísticosy ade- En la escal¿davital de este escritor, de todos
más ciertos textos sagradosrr.A pesar de esto, modos, permanece siempre un bajo continuo fiel a
Daumal necesitódar un paso más: "habría sucumbi- los orígenes. A esto se refiere Emilio Saura cuando
do a mi propia filosofía si, en un momento dado, escribe: ..La ruptura estriba en la relevancia que se
alguien no se hubiera cruzado en mi camino para otorga a la ascesis,cada vez mayor; la continuidad,
decirme:Mira, hay una puerta abiertarr,confesó.Ese en el hecho de que la ascesisno es más que una radi-
alguien era precisamenteAlexandre de Salzmann, calización del punto de partida." En efecto, los inte-
discípulode Gurdjieff, al que conocióen r93o en el resesy la búsqueda personal de Daumal se centran
caféBouquet,y esapuerta,la Enseñanzadelmaestro. fundamentalmente en la realización del verdadero
La teorí¿ de Gurdjieff es muy cercanaa otras ..IOrr, ese yo que abarca el tú ¡ dando otro paso, el
concepcionesgnósticas,pero tiene una aspiración todo. El pensamiento hindú, pues, queda incluido en
particularmenteabarcadora.Emilio Saura, en el ese bajo continuo que se remonta al principio de su
texto René Daurnal y la "Enseñanza"de Gurd,jieff, búsqueda.
aclara:"A diferenciade lavíadel faquir, que buscael Partiendo de esta base,que aspira a la integración
control de la voluntad sobreel cuerpo 'físico'; de la ¡ en último término, a la unidad, Daumal, en el
del monje,cuya meta es la transformacióndel cuer- ensayo Les limites du langage pbilosophique et les
po 'emocional';de la del yogui, cuya finalidades la savoirs traditionne/s, estudia el concepto del arte en
sujecióndel cuerpo 'mental' a la voluntad,el caarto la India, y, concret¿mente,el de la poesía, detenién-
caminopretendela transformaciónsimultáneade los dose en el senddo de la palabra rasót,sabor,ya que es
tres cuerpos'r.Para ello es necesarioconocercómo su ..esenciarr.Para ello, remite al autor de El espejo
funcionala "máquinahumana"y profundizaren sus de la composición -obra hindú de ubicación impreci-
cuatroestados:sueño,vigilia,concienciade sí y con- sa entre el siglo xlt y el xvl- que considera esesabor
ciencia objetiva. Sólo se alcanzaráesta meta si se como la realidad misma, la vida de la poesía,y subra-
establece una correspondencia entre el hombre y el ya que es una percepción directa, un conocimiento,
universo. El procedimientoserá ir apartandolos un gozo activo pues <<noexiste fuera de la degusta-
aspectosnegativos,medianteejerciciosmentalesy ción: es o no es>.Requiere,por tanto, por parte del
físicos,como ejerciciosrespiratorios,curasde silen- que lo experimenta, tJna <<representacióninterna" y
cio o la "datza de los derviches".Cuando entró en una <participación", de modo que realizar la
"al
contactocon estadoctrina,Daumaldecidiócambiar experiencia propuesta por el poeta se llegará al
t66 r67
momento fundamentalde "saborearsea sí mismo"o.
sario sacrificio,1'tucsocl htllnbrc tro pucdc vivir sill
Y este saborear se efectúa mediante la resonancia.lo
fuego; y no se hace fuego sin quemar algo"' Ilsta cs
que otorga a la palabra un poder singular en su
también una enseñanzahindú, una frase de los Veda
carácterde vehículo de tres tipos de sentido -literal,
citada por Daumal en el ensayo antes mencionado'
figurado y sugerido-r Quepermiten al auditor pene-
La sabiduría india, Por otra Parte' nos da igualmen-
trar en el pensamiento del que habla.
rc razón del logro de la búsqueda emprendida por
Nuestro auror pone en práctica estaforma de par-
los héroes de El Monte Análogo.
ticipación en El Monte Análogo. En esta novela se
Volvamos por un momento a la Bribadáranyaha
relatan las avenrurasde un reducido número de per-
Upanishad y observemos que' al hablar de la asimi-
sonas que van en busca de un monte que, a pesar de
l""iOtt de inteligencia y lenguaje, el sabio Yijñaval-
ser el más alto existenre,es invisible e inaccesible.En
kyalanza lo siguients; "¿Cuál es la deidad con que
cierta medida, el autor lleva a cabo la narración lan-
te identificas en las direcciones fijas? El fuego' ¿Y
zando un lazo al lector, hecho implícito desde el
dónde está el fuego? En el lenguaje' Y el lenguaje,
planteamiento mismo de la obra, está el cora-
Qüe se presenre ¿dónde está? En el cotazón ¿Dónde
como ..novela de aventurasalpinas, no euclidianasy
z6n?, El filósofo Shánkara comenta así este pasaje:
simbólicamente auténticas>.Estas aventuras encie- ..Son todas (las direcciones) igualesPara quien habi-
rran la gran aventura: una búsqueda donde el exte-
ta el Monte Meru. Al espacio por encima de él se le
rior equivale al interior, de modo que el que alcance
llama cenit. Con el fuego, ya que sobre el monte hay
el hallazgo logrará ese ..saborearsea sí mismorr. En
más luz y el fuego es luminoso. Y el fuego ¿dónde
la novela se establece,pues, la equivalencia de tres
está?En el lenguaje.¿Y el lenguaje?En el corazón'
puntos, como los tres elementos de una ecuación:
Aquí Yájñ avalkya con su corazín extendido en
uno interior -los sucesosque se cuentan-, un nexo
todas direcciones tomó concienciade las cuatro Par-
-el narrador- y uno exrerior al que se quiere involu-
tes del espaciocomo su propio ser>>'es decir, llevó a
crar: el lector.
cabo el cruce de niveles, alcanzó el saborear antes
Para que la búsquedaque se plantea llegue a buen
mencionado.
término, la vía debe ser analógica,ya que al pensa-
El co-protagonista narrador de El Monte Aná-
miento no le basta el soporte de las palabrasy reali-
Iogo había escrito un artículo sobre las montañas
za también un movimienro en rres tiempos: parrien-
simbólicas en las mitologías antiguas' donde emPe-
do del interior busca el sentido fuera, en la vida real,
zaba por establecerque la montaña es el nexo entre
y reincorpora aquello que en el momento ésta le
la Tierra y el Cielo, la vía por la que "el hombre
aporta. Todo lo cual lleva consigo, además,un nece-
puede elevarsehasta la divinidad y la divinidad se le
r68 f 6g
puede revelar al hombre>>, )y'rr€ficionaba,junto a r¡rcdirla dist¡tnciir y ¡tucstr()¡rlanct:t,
cntrc u11¿rstr()
diversosmontes-el Gólgota, el Sinai,el Himalaya mc proporcionaun punto dado en la superficiedel
(moradade Shiva),el Olimpo y las "Montañasde los globo: no puedo hacerel cálculo.Pero si me da un
Bienaventurados,,de China-, las pirámides de punto más, ya es posible,porque entoncespuedo
Egipto y de Caldea.Con todo hacíahincapiéen que construirel triángulo".Y por estemotivo dos son los
el Monte Análogo era diferente,era la montañasim- protagonistasde la novela,el que cuentay el que es
bólica por excelencia,y se caracterizabapor la inac- contado, que acasoequivalentambién a uno y otro
cesibilidadde su cima, aunqueno de su base("la ladodel espejo,puessi el narradorsellama Théodore
puertade lo invisibletieneque podersever)), lo que (don de dios), el que impulsala expedición,el verda-
le hacíadescartarla posibilidad de identificar con él dero ..agente>>, sellama Sogol(inversiónde la palabra
los montesmencionados. Por otra parte,su singula- logos,raz6n),y gozade la facultad,.paraver las ideas
ridad absolutano excluíala necesidadde su existen- como si fueran hechosexternosy para crear nexos
cia geogrifica, y esto impedía identificarlo con el nuevos entre ideas de aparienciatotalmentediscor-
Monte Meru, que no puedeubicarse.¿Setratabade dante,,, y deseaprobarlo todo desdeel otro lado,
una montañasubterránea, como las de las leyendas ..invertir en todo la causay el efecto,el principio y la
de Tibet y Mongolia?No, era absolutamente indis- consecuencia, la sustanciayel accidente".
pensableque tuviera un nexo con el ámbito humano Ha sido precisamente Sogol,<<maestro de alpinis-
que a su vez permitiera llegar a una humanidad mo>, para llegar a ouyacasase debeprocedera una
superior,que estabaen posesiónde una clavesin la escalada en el centromismo de París,quien al leer el
cual se desvanece el sentidode la vida. artículo de Théodore se ha puesto en contacto con
Ante estasafirmaciones, pensamosen otro pasaje é1,le ha convencidode la realidaddel monte que él
dela BrihadáranyahaUpanisbad:"Aquello que está mismo describey le ha propuestouna expedición.
por encimade los cielosy por debajode la tierra,lo Así se reuniráun grupo de personasdispuestasa la
que contienecielo y tierra y lo que hay entre ellos, arriesgadaempresa.Sogoles el que planteala cues-
aquellode lo que se dice era, esy será,,
estáinterpre- tión ¡ senos dice,empleaparaello un métodomate-
tado por el espacioinmanifestado". mático: ..considerarel problemaresuelto".Se trata
El Monte Análogo es,sin duda,un espacio..inma- de escalaresemonte,y esemonte sehallaen una isla
nifestado" cuya localizaciín exige en primer lugar que tiene la propiedadde curvar el espacioque la
que se reúnan dos personas,pues al ser dos -dice el rodea-y en estoresidela clavede que las aventuras
segundoco-protagonistadel libro al primero- "de seanno euclidianas, pues recordemosque Einstein,
irnposible,se convierte en posible.Es como si, para al tratar del efectode la gravedadsobre el espacio,
170 f7r
curvándolo, para establecerlas ecuacionesdel dcl b¡rrco crujía; óstc corrí¡r intirli[rlcnlcntclrutz,,rclo
campogravitatorio,empleóla geometríaesférica,no [)()r una cuesta arriba hasta el centro del abismo".
euclidiana,propuestapor Riemannen r8z4-. Para Una vez en la costa,el panorama es visto por estra-
penetraren la islaseránecesarioque se..descurve'el tos: bahía, árboles y casas;más arriba cultivo, bos-
espacioque la rodea,y esosólo puedehacerloel sol ques, praderas y roce, y todavía a mayor altura
al amanecero al ponerse, creando una <<puerta segundosy terceros planos de altas cimas y glaciares
solar'r,lo cual supondrámesesde esperaa bordo del fulgurantes. De hecho se ha cambiado de nivel de la
yate el Imposible, nombre tan significativo como el realidad y la primera consecuenciaes que el lengua-
de Sogolo el de su criada:Física. je habitual deja de ser útil. Las palabras <<norenían
La novelase plantea,pues,a varios niveles.Por vida, eran repugnanteso ridículas, como cadáveres".
un lado, antela visión del lector,aparecesu carácter Se trata del comienzo de una nueva vida, y una vez
simbólico,por otro se captael substratoerudito y más leemos entre líneas las Upanishad donde se dice
..educador', de la sabiduríahindú ¡ abiertamente,se que lo primero fue la vibración, ..primer plano de la
ofrecen breves historias ejemplareso didácticas, manifestación", )r también que en el principio el
pero ademáslos sucesosse relatansiguiendola vía mundo era el Atman, el cual ..cuando respira es lla-
de las aventurasy la cienciaficción. mado aliento; cuando habla, voz>.
Unavez la expediciónha llegadoal punto donde El carácter simbólico de la novela se intensifica a
debeabrirsela ..puertasolarr',mientrasesperaque se partir de aquí. Se establecela vía de ascesis,con sus
produzcanlas condicionesadecuadas, susmiembros etapasque se han iniciado con la no significación de
se cuentencuentos.Entre las historiasque se inter- la palabra, siguen con la dificultad de los escollos a
calan,que son a su vez simbólicas,surgela de los vencer y el anuncio de la cuestión final de la mística
pétreos hombres huecos y la Rosa-amarga,que que es la unión en la totalidad. A esro se añade un
aÍrancadel acervopopular infantil: la conversiónen nuevo relato, ahora de los mitos del lugar, concreta-
piedra,y presentaunos hombreshuecosmuy distin- mente un mito del origen: la Esfera y el Tetraedro,
tos a los del poemaque T. S. Eliot escribióen rg2r, que en un principio estaban unidos. Todo él nos
que erande pajay trapo. hace pensar en el andrógino de Platón. La Esfera fue
La aventura empiezarealmenteen el capítulo Iv el Hombre primordial que engendró el animal, el
cuandose cumplenlos cálculosde Sogoly se entra Tetraedro la Planta primordial que engendró todos
en la islade estemodo: .rvimosabrirseel espacio,un los vegetales.Y el
"Hombre recibió un hálito y vna
vacío sin fondo, un abismohorizontal de aire y de luz" 1ue es <<purainteligencia,' según las Upanishad-
agua enlazadosen imposibles círculos; la armazón y al querer verla y gozar de ella en disrinros aspec-
172 173
tos, la Unidad lo expulsóI ..fue a poblar las tierras ,rqucllaasccnsitincs cl rcdcsccnso>,concluye. Pero
de Fuera" y sólo a vecesalguno ..busca,halla y cse redescensono llega a producirse,el relato queda
regresaa su origen". El ascenso,la ascesis, el sacri- interrumpido en medio de uno de esos cuentos
ficio, todo tiende,pues,a eseregresoque estambién ejemplares, que el autor intercala en la obra, éste
la posibilidadde inversión,el entrar en el otro lado orientado a poner de relieve la necesidadde respetar
del espejo. la potencia autónoma de la naturaleza, dado su
Se llega ahora a la etapadel desprendimiento:las ascendente,a vecesnegativo, sobre el hombre.
cosasque los expedicionariosllevabancomo equipaje Hemos llegado a un punto en que, sin quererlo
no sirven.Y se inicia el ascensoy con él el capítulo Daumal, al quedar cortada por la mitad la novela,
que quedó interrumpido, debido a que el escritor obliga al lector a efecruar el proceso propuesto en el
falleció.Así los miembrosde la expediciónponen pie artículo (Jnos cuantos poetas franceses del siglo xxv,
en un lugar donde hay una seriede refugios.Sucede es decir, invertir el tiempo y ver lo que fue en el
que "ningún campamentodebeestarnunca sin ocu- futuro, partiendo del pasado en que estamos,hacer
par más de un díar', es decir sus predecesoreshan lo que propone Sogol: afirmar que el problema está
esperado a que elloslleguenpero ya no están.El paso resuelto. Cuestión difícil. No podemos imaginar,
siguientees hacer una señal de humo y recibir una dados los hechos que se producen en el lado del
respuesta.Esa señal,dada por unos desconocidos, espejo donde estamoscomo lectores,cual era la pro-
desvelala evidencia:el caminorelacionala suertede puesta inusitada del autor.
unos y otros, aunquenuncavayan a encontrarse. En un breve texto que figura como nota en la men-
Claudio Rugafiori, en el interesanteepílogoa la cionada edición italiana, se nos dice que André
edición italiana de la novela,consideraeste hecho Rolland de Renéville, amigo de Daumal, fue a visitar-
como clavede la historiay lo relacionacon el título lo último día en que pudo sostener la pluma" y le
"el
que Daumal pensabadar a su último capítulo: "Y instó a que contara su proyecto de conclusión de la
ustedes,¿québuscan?r,: ..la aventurade la escalada novela. Así se enteró de que los personajesesperaban
al Monte Análogo está pues preestablecida como encontrar en el monte algo más importante que una
una cadena de la que un anillo estáconstituido por humanidad superior: petróleo, oro u otras riquezas
los miembrosde la expediciónque precede,otro por terrestres, muy bien custodiadas. Prepararon una
los de la expedicióndel yo narrador(Daumal)y un nave de guerra y se disponían al uso de las armas.
terceropor aquel"Y ustedes,¿québuscan?',del pre- oPero, ignorando las leyes esenciales, fueron blo-
visto capítulo final del relato que puede,a su vez' queadospor un torbellino insuperable.Condenadosa
llegar a ser el nosotros lectores.Presupuestode dar vueltas, podían aún bombardear esa tierra, pero
174 17,
I
176 177
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