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Flexagonos

El documento describe la historia de los flexágonos, figuras de papel con más de dos caras que pueden mostrarse de forma cíclica mediante dobleces. Comenzó cuando Arthur Stone, un estudiante de Princeton, descubrió que podía doblar tiras de papel en hexágonos con múltiples caras en 1939. Esto fascinó a otros estudiantes como Richard Feynman, quienes formaron un comité para estudiarlos. Más tarde, en 1947, Martin Gardner los redescubrió y popularizó al escribir un artículo sobre ellos
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Flexagonos

El documento describe la historia de los flexágonos, figuras de papel con más de dos caras que pueden mostrarse de forma cíclica mediante dobleces. Comenzó cuando Arthur Stone, un estudiante de Princeton, descubrió que podía doblar tiras de papel en hexágonos con múltiples caras en 1939. Esto fascinó a otros estudiantes como Richard Feynman, quienes formaron un comité para estudiarlos. Más tarde, en 1947, Martin Gardner los redescubrió y popularizó al escribir un artículo sobre ellos
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Las sin cuenta caras

de un papel
Pedro Alegría

Habría unos 50 magos, aproximadamente, haciendo trucos. Uno de ellos me intrigó


especialmente con un hexaflexágono, una tira de papel doblada en forma hexago-
nal que se da la vuelta al apretar desde dos lados.
Martin Gardner

Lo más común de toda historia es que tenga un principio y un final, pero la que vas a leer
a continuación tiene dos principios y ningún final.
Todo comenzó durante el otoño de 1939, cuando el joven matemático inglés Arthur Sto-
ne, recién llegado a la Universidad de Princeton como estudiante de doctorado (quizá siguien-
do los pasos del gran matemático Paul Erdős), descubrió que el tamaño de los folios utilizados
en Estados Unidos era mayor que el de la carpeta que acababa de traer desde Inglaterra.
Entonces se dedicó a cortar los folios para que cupieran en la carpeta y a juguetear
con las tiras de papel sobrantes. Al plegar las tiras de papel en ángulos de 600, se iban
formando triángulos equiláteros, los cuales, dispuestos adecuadamente, daban lugar a
hexágonos regulares, como muestra la secuencia de imágenes adjunta (más adelante te
explicaré con detalle este proceso).

Las sin cuenta caras de un papel 11


doblar

2 4 6 8
1 3 5 7

Figura 1.1.a

doblar

1
Figura 1.1.b
6

6
7 8

pegar

1 pegar 1 1
Figura 1.1.c Figura 1.1.d Figura 1.1.e

De forma casual descubrió una figura que resultó particularmente intrigante: algu-
nos de los hexágonos podían flexionarse ofreciendo a la vista, de forma cíclica y a modo de
caleidoscopio, varias combinaciones distintas de anversos y reversos (en lugar de las dos
caras que son habituales en una hoja de papel). Inmediatamente se lo comentó a varios
compañeros del Departamento de Matemáticas de Princeton, quienes bautizaron estas fi-
guras con el nombre de flexágonos.
De la noche a la mañana, el recién llegado se convirtió en el centro de atención de un
pequeño grupo de estudiantes que estaban fascinados por las matemáticas recreativas.
Entre ellos se encontraban Richard Feynman, que llegó a ser Premio Nobel de Física en

12 Gardner para principiantes


1965, Bryant Tuckerman, quien desarrolló un método topológico que permitiría descu-
brir todas las caras de un flexágono, y John Tukey, uno de los grandes talentos de la esta-
dística del siglo xx.
Su interés les llevó a crear una asociación, que llamaron Princeton Flexagon Commit-
tee, y a escribir un documento, que nunca fue publicado, con el resultado de sus investiga-
ciones. Ese documento, en caso de haber existido, habría incluido los llamados diagramas
de Feynman y los ciclos de Tuckerman, esquemas visuales que permiten saber el orden en
que se recorren todas las caras de un flexágono y que más tarde se aplicarían a otros pro-
blemas de teoría de grafos.
La historia podría haber terminado entonces porque la Segunda Guerra Mundial hizo
que los miembros del grupo tomaran rumbos diferentes. Sin embargo no fue así y en 1947
vuelve a empezar: Martin Gardner se trasladó de Chicago, en cuya universidad se había
graduado como filósofo, a Nueva York, tratando de ganarse la vida como escritor.
Como todo buen aficionado a la magia lo primero que hizo fue ponerse en contacto
con los magos del lugar y empezó a reunirse con ellos, bien en la mítica tienda de magia de
Lou Tannen (la más antigua de Nueva York) o en el apartamento de Bruce Elliott, que en
esos momentos era el editor de The Phoenix, una destacada revista de magia en la que
Martin Gardner realizaba colaboraciones periódicas. Allí vio por primera vez esas misterio-
sas figuras con más caras de lo habitual y quedó fascinado por su magia.
El impacto que los flexágonos produjeron en la mente de Martin debió de ser tremen-
do. De hecho, su afán por saber más de los hexaflexágonos le condujo a Princeton, pues
había oído que habían sido inventados por unos estudiantes de matemáticas de dicha uni-
versidad.
Con la ilusión de difundir sus pequeñas investigaciones sobre los hexaflexágonos,
presentó su artículo divulgativo a la revista Scientific American, publicándose en diciembre
de 1956 bajo el escueto título “Flexágonos” (posteriormente aparece en el primer capítulo
del libro Hexaflexagons and Other Mathematical Diversions, editado por Simon & Schuster
en 1959). No fue su primera aportación a la revista, pues en 1952 ya les había vendido su
primer artículo titulado “Logic Machines” en el que incluía una ingeniosa máquina de pa-
pel que se podía recortar y utilizar para resolver silogismos lógicos.
El artículo sobre los hexaflexágonos contenía de forma sucinta los principales descu-
brimientos del equipo de Princeton, pero por la claridad de su redacción resultaba tremenda-
mente informativo y sugerente. El responsable de la revista, Gerard Piel, y el editor, Dennis
Flanagan, después de leerlo y conocer el eco que había tenido dicho artículo entre lectores
de ámbitos muy variados, invitaron a Martin a dirigir la sección de juegos matemáticos.
Con este artículo inició una serie de trabajos relacionados con la papiroflexia: en ju-
nio de 1957 publicó un artículo sobre las bandas de Möbius y en mayo de 1958 otro sobre
los tetraflexágonos. El primer artículo sobre origami no apareció hasta julio de 1959. Curio-
samente, Russell Rogers y Leonard D’Andrea habían patentado en 1955 un hexaflexágo-
no (US Patent 2 883 195) bajo el nombre changeable amusement devices and the like.
Ahora ya sabes que un flexágono es un polígono que tiene varias caras (patrones dis-
tintos en su anverso y en su reverso). La palabra procede de la contracción entre flex-ible y
hexágono, aunque en la actualidad se aplica a todo tipo de polígonos. Así, para distinguir un

Las sin cuenta caras de un papel 13


flexágono de otro debemos especificar la forma del polígono y el número de caras que tiene.
Esto lo haremos usando dos prefijos: el primero para indicar el número de caras y el segundo
para indicar la forma del polígono. ¿Sabes entonces qué es un tritetraflexágono? Cierto, un
polígono de cuatro (tetra-) lados que tiene tres (tri-) caras. ¿Y un dodecahexaflexágono? Muy
bien, un polígono de seis (hexa-) lados que tiene doce (dodeca-) caras.
¿Quieres aprender a construir flexágonos? Te mostraré un par de ejemplos sencillos
y te indicaré lugares web que puedes visitar para encontrar multitud de nuevas figuras.
Antes de empezar, te propongo que pienses estas dos cuestiones:
• Cómo tienes que doblar una tira de papel para conseguir una sucesión de triángu-
los equiláteros.
• Cuántos triángulos equiláteros necesitas para conseguir la forma de un hexágono.
Te daré una pista visual para responder a la primera cuestión: si doblas longitudinal-
mente la tira de papel marcando ligeramente la línea central, luego doblas la esquina del
papel para hacer coincidir el vértice inferior con un punto de esa línea (como se ilustra en
la figura 1.2) y recortas ese trozo sobrante de papel, ya tienes el primer lado del primer
triángulo equilátero. ¿Sabes por qué?

Figura 1.2

I. Trihexaflexágono: es el más sencillo y el primero que construyó Arthur Stone. A pesar


de su simplicidad, presenta algunas características que lo hacen interesante y original.
Antes de construirlo, hagamos algunas operaciones: si va a tener forma hexagonal y se
podrán ver tres caras diferentes, harán falta 6 ⋅ 3 = 18 triángulos equiláteros.
• Dobla una tira de papel formando diez triángulos equiláteros, que serán 20 si contamos los
que hay en la parte posterior del papel, de los cuales utilizaremos dos para pegarlos entre sí.
Dobla varias veces por los lados comunes de los triángulos para facilitar el plegado final.
• Para seguir el proceso, observa de nuevo la secuencia de imágenes de la figura 1.1. Los
números impresos te permitirán comprobar si tu resultado coincide con las imágenes:
−− Dobla la parte derecha sobre la izquierda por la línea indicada en la figura 1.1.a.
−− Dobla la parte superior sobre la inferior por la línea indicada en la figura 1.1.b.
−− Pasa la pestaña sombreada hacia delante ocultando el número 8 de la figura 1.1.c.
−− Pega los dos triángulos sombreados de la figura 1.1.d.
• Has conseguido un hexágono regular, como el de la figura 1.1.e. Para comprobar que
tiene tres caras, dibuja todos los triángulos de la cara delantera con un mismo color y los
de la cara trasera con otro color.
• Despliega la figura como te explicaré a continuación hasta que encuentres una cara en
blanco. Dibuja todos sus triángulos con un tercer color. Sucesivos pliegues irán mostrando
las tres caras de forma secuencial.

14 Gardner para principiantes


• Una vez construido, necesitas aprender a realizar las flexiones que permitan dejar a la
vista la cara oculta. Para ello debes hacer un doblez tipo monte, como dirían los expertos
en origami, entre dos triángulos adyacentes del hexágono y pinzar con dos dedos dicho
doblez. Con la otra mano, trata de abrir el hexágono desde su centro hacia la parte opuesta
al lado pinzado. Si lo consigues, la figura se abrirá como una flor y se formará un hexágono
mostrando una nueva cara del flexágono. No vale pinzar por cualquier sitio: solo por los
lados donde el hexágono tiene dos capas, marcadas con líneas continuas en la figura 1.1.e.
Cuando lo hayas conseguido por primera vez, ya será fácil repetir el proceso.
¿Ya has comprobado que tu flexágono tiene tres caras? ¡Pues ahora te voy a demostrar que
tiene seis! Construye otro modelo a partir de la figura siguiente:

Figura 1.3.a. Parte delantera.

Figura 1.3.b. Parte trasera.

En este caso te muestro las dos caras de la tira de papel, donde se indican los dibujos que
debes realizar. Así pues, recorta una tira de papel formada por diez triángulos equiláteros,
haz los dibujos que se muestran en la figura 1.3.a, gira el papel longitudinalmente y dibuja
las imágenes que se muestran en la figura 1.3.b.
A continuación, realiza el proceso de doblar y pegar como has aprendido para construir el
trihexaflexágono. En este caso, en vez de observar los colores de las caras, te fijarás en las
imágenes que aparecen rodeando el centro del hexágono. Mediante el proceso de flexión
que has aprendido, conseguirás sin mucha dificultad las seis configuraciones mostradas
en la figura 1.4:

Figura 1.4

¿Así que tiene seis caras? Bueno, en realidad el trihexaflexágono es un ejemplo de banda
de Möbius [1], que solo tiene una cara.

Las sin cuenta caras de un papel 15


¿Ya estás aquí? Comprueba que un trihexaflexágono es una banda de Möbius dibujando
cuidadosamente con un rotulador una línea que recorra el centro de una de sus caras.
Cuando hayas vuelto al punto de partida, observarás que has recorrido la banda de papel
por sus dos caras. Si fuera una banda “normal”, un recorrido por el centro de una de sus
caras dejaría sin pintar la otra cara.
¿Cómo es posible que una superficie que solo tiene una cara sea a su vez una superficie con
tres caras? ¿O con seis? Ya habrás comprendido que se trata de conceptos distintos: la tira
inicial de papel tiene dos caras, la delantera y la trasera; al plegarla y pegar sus extremos,
se ha convertido en una banda de Möbius, de modo que tiene solo una cara; al flexionar el
hexágono, quedan a la vista tres conjuntos diferentes de triángulos; al dibujar en los vérti-
ces figuras diferentes (corazones, picas, etc.), durante el proceso de flexión esas figuras
van cambiando de posición dando la impresión de mostrarse seis caras diferentes, aunque
solo cambia la orientación de los triángulos que forman el hexágono. Este es el misterio y
la riqueza de los flexágonos.
II. Hexatetraflexágono: esta figura también fue estudiada por el comité que formaron
Stone y sus amigos, aunque no lograron profundizar en sus propiedades. De nuevo fue
Martin Gardner quien dio a conocer estas figuras rectangulares, en el número 198 (mayo
de 1958) de su columna mensual en Scientific American (y posteriormente en el segundo
capítulo del libro The Second Scientific American Book of Mathematical Puzzles and Diver-
sions, editado por Simon & Schuster en 1961).
• Para construir un hexatetraflexágono, se deberán poder mostrar seis caras con cuatro
cuadraditos en cada una de ellas, con lo que hará falta una hoja de papel dividida en doce
cuadrados. Así pues, busca una hoja de papel cuadrada y haz los pliegues necesarios para
conseguir un retículo de tamaño 4 x 4. A continuación, recorta el cuadrado central de ta-
maño 2 x 2 y llegarás a la figura 1.5 siguiente:

Figura 1.5

• Ahora numera todas las regiones, tanto por la cara delantera como por la trasera, de la
forma que te indico en la figura 6 (más adelante podrás sustituir los números por colores
o por tus propios diseños artísticos):
Los demás símbolos que aparecen en la imagen son orientativos: te ayudarán a seguir el resto
de instrucciones, las cuales irán acompañadas de imágenes para hacer todo más sencillo.

16 Gardner para principiantes


a
6 6 4 3 2 2 1 5
rib
ar
4 3 1 5
3 4 5 1
*
3 4 6 6       
5 1 2 2*
Figura 1.6.a. Parte delantera. Figura 1.6.b. Parte trasera.

• Coloca el papel sobre una mesa (verás el símbolo “arriba” en la parte superior izquierda),
y dobla la columna de la izquierda sobre la segunda (quedará como la figura 1.7.a), luego la
fila superior sobre la segunda (el resultado quedará como la figura 1.7.b) y, por último, la co-
lumna de la derecha sobre la central (quedando ahora como la figura 1.7.c).

5 4 3
5 3 1
1 2 2 1

1 4 1 4 1 5 1
1

2* 6 6 2* 6 6 2* 5 1
1
        
Figura 1.7.a Figura 1.7.b Figura 1.7.c Figura 1.7.d

El plegado final es más “delicado”: se trata de doblar la fila inferior sobre la central pero, a
la vez, meter la esquina inferior izquierda en el bolsillo que forman los cuadrados en don-
de se encuentra (ambos marcados con el símbolo *). La idea es que el cinco vaya por enci-
ma del cinco pero el dos vaya por debajo del uno. Sabrás que lo has conseguido cuando la
cara delantera esté formada por unos (como en la figura 1.7.d), la trasera por cuatros y los
dos asteriscos estén tocándose, aunque ocultos en el cuadradito inferior izquierdo.
• Ahora llega la parte divertida, aunque no exenta de dificultades: será fácil encontrar
cuatro caras del flexágono abriéndolo como si fuera un libro utilizando la línea central
como bisagra. Con un poco de paciencia y habilidad, encontrarás las seis caras que puede
mostrar esta superficie.
En las referencias dadas al final del capítulo encontrarás muchos más ejemplos de flexágo-
nos, con otras formas poligonales, con multitud de diseños y otras aplicaciones originales.
¿Por qué anticipaba al principio que esta historia no tiene final? Porque, a partir del relanza-
miento propiciado por los artículos de Martin Gardner, el universo de los flexágonos parece

Las sin cuenta caras de un papel 17


ampliarse a medida que aumenta el número de personas interesadas en su estudio. Esta ex-
pansión se manifiesta no solo en la variedad de los flexágonos que se descubren sino en su
relación con otras áreas de la matemática. Solo comentaré brevemente tres ejemplos.

1. Caras heptagonales o pentagonales


En el año 2000, Harold McIntosh [2] ha descrito dos tipos de flexágonos, que no son pla-
nos, a partir de pentágonos y heptágonos, por lo que reciben el nombre de pentaflexágonos
y heptaflexágonos. Comprenderás fácilmente que los triángulos que forman estos polígonos
ya no serán equiláteros y que el proceso de flexión tendrá que ser más complejo que el mos-
trado para los cuadrados y los hexágonos [3].

2. La flexión en V
Allá por el año 1963, Bruce McLean descubrió otro método de flexión, llamado flexión en
V, que permitía descubrir nuevas combinaciones de caras hexagonales en un hexaflexágo-
no, diferentes de las obtenidas con la flexión por pinzamiento aquí descrita. Durante mu-
cho tiempo se consideraba ilegal este movimiento pero hoy se admite que la operación
conserva la figura hexagonal y con ella se consiguen multitud de combinaciones diferen-
tes de las caras del flexágono, además de abrir un nuevo campo de investigación en la
teoría de grafos y combinatoria. Puedes aprender la técnica leyendo el artículo de Ionut
Iacob, Bruce McLean y Hua Wang titulado “The V-flex, Triangle Orientation and Catalan
Numbers in Hexaflexagons”, publicado en el número especial de la revista The College
Mathematics Journal, volumen 43 (2012), dedicado a Martin Gardner [4].

3. Relación con los números de Catalan


Una sucesión numérica, no tan conocida y popular como la sucesión de Fibonacci, es la llama-
da sucesión de Catalan, cuyos primeros términos son 1, 2, 5, 14, 42, 132… Su primera aparición
se remonta a Leonhard Euler, cuando se planteó la pregunta: ¿de cuántas formas puede
dividirse un polígono convexo en triángulos solo trazando diagonales que no se corten? El
propio Euler descubrió que, si el polígono tiene n lados, la solución del problema es:

2 × 6 × 10 ×  × (4n - 10)
1 × 2 × 3 ×  × (n - 1)

Los números de esta sucesión aparecen insospechadamente en muchos problemas
matemáticos, aparentemente sin relación con el propuesto por Euler. El recién citado artícu-
lo de Ionut Iacob, Bruce McLean y Hua Wang muestra también que dicha sucesión aparece al
contar el número total de estados a través de los cuales va pasando un hexaflexágono.
Para no entrar en detalles, solo te diré que los diferentes estados de un hexaflexágo-
no tienen que ver con el “grosor” de cada región triangular del hexágono, es decir, con el
número de capas triangulares que tiene cada porción. Esta es otra prueba de la frecuente
interconexión entre aspectos matemáticos aparentemente alejados entre sí.

18 Gardner para principiantes


Para finalizar quiero proponerte algunas actividades relacionadas con el plegado de
papel. Espero que te diviertas tratando de resolver los problemas planteados.
1. Empezaremos con algo “sencillo”: imagina que dispones de una tira de papel rectan-
gular, digamos que tiene 1 cm de ancho, una de cuyas caras es blanca y la otra negra.
Quieres doblarlo, sin cortarlo, para construir un cubo de 1 cm de arista, de modo que las
seis caras visibles sean negras. ¿Cuál será la mínima longitud de la tira de papel que hace
falta para conseguirlo?

Figura 1.8

2. Un reto más inquietante: recorta una hoja de papel, blanca por un lado y roja por otro,
de modo que su base sea cuatro veces su altura. Marca bien las diagonales de los cuatro
cuadrados para que quede como la figura 1.9.

Figura 1.9

Une los extremos del rectángulo con cinta adhesiva para formar un cubo, al que le faltan la
cara superior y la cara inferior (la figura obtenida recibe el nombre de flexatubo). Digamos
que la cara exterior es roja y la cara interior es blanca.
El problema es el siguiente: pliega adecuadamente por las líneas marcadas hasta conse-
guir que la figura se invierta, es decir, para que la cara exterior sea la blanca y la interior
sea la roja.
3. Doblar una figura sin cortarla: la siguiente imagen es la de un cuadrado 4 x 4 que
contiene los cuatro palos de una baraja francesa. El problema que te propongo consiste en
doblar la figura, sin cortarla, y dejarla en forma de cuadrado 2 x 2 de manera que las cuatro
figuras que queden a la vista sean iguales. ¿Te suena que estás fabricando un tetratetra-
flexágono?

Las sin cuenta caras de un papel 19


Te recomiendo que empieces probando con los corazones, que es el caso más sencillo, y
continúes progresivamente con las picas, los tréboles y, por último, los rombos.


Figura 1.10.a. Parte delantera. Figura 1.10.b. Parte trasera.

A modo de conclusión
Unas palabras finales: la matemática es mucho más que poner números de forma correc-
ta para llegar a una solución específica. Más bien tiene que ver con la innovación, la
creatividad y la pasión por descubrir lo que nos rodea. A lo mejor tú mismo logras des-
pertar esa pasión mientras experimentas con los flexágonos y descubres algunos de sus
secretos.

Lecturas recomendadas y más…


Las siguientes referencias son una simple muestra que te permitirán sumergirte de lleno
en el mundo de los flexágonos. Ya sea por diversión, por curiosidad científica o como ma-
terial didáctico, espero que te sirvan de utilidad.
[1] Si no sabes qué es una banda de Möbius, en la página web [Link]
es/ferias/2013/archivos/[Link]
[2] Como se puede leer en [Link]
[Link] y en [Link]
[3] Si quieres aprender a fabricarlos, Scott Sherman ha recopilado toda la información so-
bre estos flexágonos en la página web [Link]
[4] También puedes ver una explicación visual visitando la página web [Link]
[Link]/video/[Link]
[5] Bradshaw, P.: “Hexaflexagon Toolkit”, en <[Link]
Contiene un programa que permite crear un hexafléxagono con tus propias imágenes.

20 Gardner para principiantes


[6] Conrad, Anthony, y Hartline, Daniel: Flexagons, 1962, en <[Link]
mx/~mcintosh/comun/flexagon/[Link]>.
Monografía muy completa donde descubrir nexos de unión entre los flexágonos y otras
teorías matemáticas.
[7] Hart, Victoria: “Hexaflexagons”, en <[Link]
math/vi-hart/hexaflexagons/v/hexaflexagons>.
Colección de vídeos educativos sobre los hexaflexágonos. Incluye la fabricación de un di-
vertido flexiburrito mexicano, donde cada ingrediente ocupa una cara del flexágono.
[8] Henle, Michael, y Hopkins, Brian (editores): Martin Gardner in the Twenty-First Cen-
tury. MAA, 2012.
Recopilación de artículos que contiene una sección dedicada a la relación de los flexágo-
nos con los números de Catalan.
[9] King, David: “Flexagons”, en <[Link]
Incluye modelos para construir, instrucciones de flexión, aspectos teóricos e interesantes
referencias.
[10] Köller, Jürgen: “Magic Card”, en <[Link]
[Link]>.
Manual de instrucciones para construir una tarjeta de visita mágica.
[11] Moseley, Robin: “Flexagons”, en <[Link]
ntent&task=view&id=16&Itemid=30>.
El portal de los flexágonos por excelencia. El más completo que conozco.
[12] Pook, Les: Flexagons, Inside Out. Cambridge University Press, 2003.
Parece ser el único libro dedicado expresamente a los flexágonos.
[13] Sherman, Scott: “Flexagons”, en <[Link]
Completísima colección de flexágonos y la teoría matemática subyacente.
[14] Young, Caroline: “The Mathematical Mystery of Flexagons”, en
<[Link]
Una entretenida presentación con información visual sobre los flexágonos.

Las sin cuenta caras de un papel 21

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