El domingo 20 de noviembre del año 2011 Javier Brassesco del diario el
Universal publicó un artículo en donde se hace referencia a una casa que
supuestamente es donde funciono el antiguo cuño de Caracas y lo que sucedía
con dicha estructura.
La edificación en donde se acuñaron las monedas que circularon en
Venezuela a finales del siglo XIX incluso le dio nombre al lugar donde
está enclavada: esquina del Cuño. Aunque se trata de una casa colonial
que tiene casi doscientos años de construida y a pesar de su peso
histórico por haber sido la Casa Nacional de la Moneda, el lugar nunca
ha merecido a atención debida de ningún ente patrimonial, al punto que
fue invadida a principios de los ochenta y en ese estado permanece hoy.
Lo único que queda de la antigua edificación son los relieves de su
entrada principal, pues por dentro ha sido intervenida de tal forma que
no se conserva nada de aquel lugar donde alguna vez se acuñaron las
monedas del país.
Margarito Rodríguez, uno de los habitantes de esta casa, relata que su
sobrino le pagó a quienes ocupaban este lugar para poder mudarse en
1995, y que él vive allí junto a otras cuatro personas desde hace cuatro
años. Pero incluso sobre esta invasión hubo otra invasión, pues a la
estructura le construyeron un nivel por encima (una especie de rancho,
más bien), aunque él explica que eso sucedió hace cuatro años, en una
temporada que él pasó en Barquisimeto, y que ha estado tratando de
desalojar a esta familia.
Proyectos nada más Teófilo Sosa, quien fue jefe civil de la parroquia
Altagracia entre los años 1999 y 2001, cuenta que durante su mandato
intentó concretar la vieja aspiración vecinal de convertir este lugar en un
ateneo cultural, pero nunca encontró apoyo por parte de la alcaldía
Libertador que en esa época regentaron Antonio Ledezma primero y
Freddy Bernal después.
“Yo luché siempre contra las invasiones, y mucho más contra la invasión
de un lugar histórico como este, hasta que me di cuenta que la línea era
más bien apoyar las invasiones”, dice Sosa. Hannia Gómez, quien dirige
la Fundación de la Memoria Urbana, lamenta que se aprecien tan pocos
lugares con tanta historia, y cree que esta edificación sería ideal para
inaugurar un museo de numismática, algo que no existe en Caracas. A
manera de comparación, relata que en París la Casa de la Moneda es una
edificación del siglo XVIII que hoy sigue siendo utilizada para albergar
importantes actos: “Está al lado del Palacio del Instituto, y es un
monumento histórico precioso que, entre otras cosas, alberga eventos de
Numismática. La poca importancia que nosotros le damos a nuestra
Casa de la Moneda es una muestra de lo mal que anda el país”.
En cierta forma quede atónito ya que tenía entendido que la ceca de Caracas no
existía y que había sido demolida en los años cincuenta del siglo XX de manera
que para Mayo del año 2014, hice una visita al sitio donde se encuentra la
supuesta casa donde funciono el cuño de Caracas, por lo que pude observar hay
una casa de una sola planta evidentemente fabricada en el siglo XIX que
muestra un severo deterioro externo, y a ninguna autoridad ni regional ni
nacional parece importarle el destino de una estructura que en tiempos remotos
albergo supuestamente la ceca de Caracas y en donde se fabricaron las primeras
monedas de oro de 100 bolívares, igualmente pude observar desde afuera sin
penetrar en la edificación gran cantidad de escombros en el pasillo, expertos del
BCV me confirmaron que esa no era la estructura que perteneciera a antiguo
cuño de Caracas, Mercedes Carlota de Pardo en su libro Monedas de Venezuela
hace una breve descripción de la casa donde funciono dicha institución de
manera que la supuesta estructura no es la antigua sede del cuño.
Capítulo del libro Curiosidades de las monedas y billetes de Venezuela
año 2011.
Carlos Alberto Camacho.
Nota: es posible que sean las instalaciones del antiguo Cuño de Caracas
que funciono por breve tiempo si alguien tiene información adicional
puede compartirla. Igualmente dicha casona sería ideal para un museo
de la Moneda el cual realmente no existe ya que las colecciones del BCV
solo pertenecen a este y las de la Fundación Boulton son escasas.