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Mansilla Norma

1) El banco demandado es responsable por el error cometido al proveer datos erróneos al BCRA, lo que llevó a que la actora figure como deudora en los registros de Veraz, debiendo indemnizarla por el daño moral sufrido. 2) Se excluye de responsabilidad a Veraz, que sólo reprodujo la información provista por el banco. 3) No se hace lugar al reclamo por daño material ya que la actora no aportó pruebas suficientes sobre la pérdida de empleo alegada.

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Mansilla Norma

1) El banco demandado es responsable por el error cometido al proveer datos erróneos al BCRA, lo que llevó a que la actora figure como deudora en los registros de Veraz, debiendo indemnizarla por el daño moral sufrido. 2) Se excluye de responsabilidad a Veraz, que sólo reprodujo la información provista por el banco. 3) No se hace lugar al reclamo por daño material ya que la actora no aportó pruebas suficientes sobre la pérdida de empleo alegada.

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Voces: ERROR BANCARIO - DAÑOS Y PERJUICIOS - BANCOS - BCRA - REGISTRO DE

DEUDORES - ERROR INEXCUSABLE - DAÑO MORAL - DAÑO MATERIAL - FALTA DE


PRUEBA

Partes: Mansilla Norma Gladys c/ Banco de la Provincia de Buenos Aires y otros | daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: F

Fecha: 20-ago-2009

Cita: MJ-JU-M-50306-AR | MJJ50306

Producto: MJ

Es responsable el banco demandado por el error inexcusable cometido, al proveer datos erróneos al
BCRA, que llevó a que finalmente la actora figurara como deudora en los registros informáticos de la
Organización Veraz S.A., debiendo en consecuencia el mismo, abonar el daño moral sufrido.

Sumario:

1.-Corresponde que el Banco demandado indemnice a la actora el daño moral sufrido como
consecuencia del error inexcusable cometido, al proveer datos erróneos al BCRA, que llevó a que
finalmente la actora figurara como deudora en los registros informáticos de la Organización Veraz,
excluyendo de la condena a la codemandada Organización Veraz S.A. y rechazando la partida otorgada
por daño material.

2.-La errónea información dada por el banco demandado al Banco Central de la República Argentina,
que, a través de él, accedió a los registros informáticos de la Organización Veraz, resulta inexcusable,
máxime si tenemos en consideración que por tratarse de una entidad crediticia sus actos y su
desenvolvimiento en plaza deben ser analizados, desde el punto de vista de la imputabilidad de sus
consecuencias, dentro de los parámetros del art. 902 del CCiv., esto es: cuanto mayor sea el deber de
obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las
consecuencias posibles de los hechos.

3.-Debe responder el banco demandado por las consecuencias dañosas que el hecho trajo aparejado a la
actora, no resultando de aplicación al caso el art. 907 del CCiv., pues la equidad está expresamente
referida a los actos involuntarios, de ahí que solamente pueda ser aplicada a las personas inimputables y
no sería admisible extenderla a los actos voluntarios por más que la persona -como ocurren en este
caso- no hubiera tenido el propósito de dañar.

4.-Corresponde excluir a la Organización Veraz S.A. de la condena dispuesta en la sentencia recurrida.


No puede achacársele un obrar culpable o negligente a la empresa encargada de brindar información
comercial. Tampoco puede pretender exigirse que Organización Veraz S.A. -codemandada -verifique la
información que las entidades bancarias comunican al Banco Central, toda vez que aquéllas no se
encuentran autorizadas a revelar a terceros los registros contables de que disponen. Sólo se limitó a
reproducir la información que el Banco demandado comunicó al BCRA, no modificó los datos
brindados, ni intervino en la calificación que la entidad bancaria efectuara.

5.-No ha logrado la actora probar el daño material alegado en su escrito inicial -pérdida del empleo-.
Más allá del único testimonio del gerente administrativo de la firma donde supuestamente trabajaba la
accionante, lo cierto es que no se ha acompañado en estos obrados ningún otro elemento que demuestre
la existencia de un contrato de trabajo entre la actora y la empresa alegada; y tampoco existió por ende
prueba acerca de la supuesta ruptura de la relación laboral. En definitiva, al no contar con otros medios
probatorios para cotejar y valorar en forma conjunta, ese único testimonio no alcanza para tener por
acreditado el extremo alegado por la actora, esto es, que a causa de este hecho fue despedida de su
trabajo. Por el contrario, los padecimientos, incomodidades, perturbaciones y molestias que pudo haber
causado encontrarse inmersa como deudora sin siquiera haber sido clienta del banco demandado, deben
ser tenidos en cuenta al momento de tratar el daño moral, por el que corresponde otorgar una suma de
dinero.

En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 20 días del mes de agosto de dos mil nueve,
reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil,
Sala "F", para conocer en los autos del epígrafe, respecto de las cuestiones sometidas a su decisión, a
fin de determinar si es arreglada a derecho la sentencia apelada.

Practicado el sorteo correspondiente resultó el siguiente orden de votación, Sres. Jueces de Cámara,
Dres. GALMARINI, POSSE SAGUIER y ZANNONI.

A las cuestiones propuestas el Dr. GALMARINI dijo:

I. Norma Gladys Mansilla promovió la presente acción contra el Banco de la Provincia de Buenos
Aires y Organización Veraz S.A. para que se condene a los demandados a abonarle la suma de $18.000
por los daños y perjuicios originados a raíz de haber sido incluida en el Registro de Deudores en la
Organización Veraz por una supuesta deuda con la aludida institución bancaria de la cual ni siquiera
era cliente. Reclama también los intereses y las costas del proceso.

La sentencia de primera instancia de fs.255/260 hizo íntegramente lugar a la demanda al condenar a


ambos demandados a abonar a la actora dentro del plazo de diez días la totalidad del monto reclamado
en el escrito inicial. También les impuso las costas generadas por la tramitación de este pleito (cfr. art.
68, Código Procesal).

Contra dicho pronunciamiento se alzaron disconformes los demandados. Expresaron agravios a


fs.295/314 y a 316/325, cuyos traslados fueron contestados por la propia actora con su presentación de
fs.327/331.

II. En sus agravios los demandados volvieron a efectuar un muy pormenorizado análisis de todas las
cuestiones que se fueron suscitando en estos obrados. Siguieron alegando sobre el mérito de la
[Link] obstante ello, lo cierto es que en estas actuaciones la propia entidad bancaria demandada
reconoció que la actora figuraba como deudora en los registros del Banco -lo que permitió su inclusión
en la base de datos del Banco Central de la República Argentina- como consecuencia de un error
cometido al volcar el número de CUIT del cliente deudor de dicha entidad (ver fs.100). De este modo,
ha quedado reconocido el error de la inclusión de la actora como deudora, y que no había existido
obligación o negocio alguno entre el Banco de la Provincia de Buenos Aires y la Sra. Norma Gladys
Mansilla.

Ambos demandados pretenden repeler su responsabilidad en el evento. La entidad bancaria continúa


insistiendo en que la actora no ha logrado probar hecho alguno para achacarle responsabilidad, y volvió
a hacer alusión a que intenta aprovecharse de esta situación para hacerse aceedora a una indemnización
dineraria. Por su lado, Organización Veraz S.A. manifestó que carece de elementos para rectificar o
modificar información proveniente de una fuente pública de acceso irrestricto como lo es la Central de
Deudores del Sistema Financiero del B.C.R.A. Con esto, pretende convencer de que en todo momento
se ajustó a la normativa vigente sobre la materia, y por lo tanto, no puede ser responsable por el error o
negligencia cometido por el banco informante.

El Banco de la Provincia de Buenos Aires, además de seguir insistiendo con el deficiente sistema que
les proporcionaba el BCRA, quiere justificar su accionar alegando que apenas tomó conocimiento del
problema, actuó con rapidez y diligencia en pos de rectificar la información.

Esta Sala ha resuelto en un caso similar que .la errónea información dada por el Lloyds TSB Bank al
Banco Central de la República Argentina, que, a través de él, accedió a los registros inform ticos de la
Organización Veraz, resulta inexcusable.Máxime si tenemos en consideración que por tratarse de una
entidad crediticia sus actos y su desenvolvimiento en plaza deben ser analizados, desde el punto de
vista de la imputabilidad de sus consecuencias, dentro de los parámetros del art. 902 del Cód. Civil,
esto es: "cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor
será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos". (CNCiv. Sala F, septiembre
7/2004, "Varela, Juan Carlos y otro c/ Lloyds TSB Bank s/ daños y perjuicios", L. 396.938, ver voto del
Dr. Eduardo A. Zannoni).

El banco demandado se dio cuenta del yerro en que había incurrido porque la Sra. Mansilla se dirigió a
la sucursal ubicada en la calle Bartolomé Mitre 457, Piso 4º (of. D) para que le solucionaran el
problema, lo cual fue explícitamente reconocido en el responde a la acción, e incluso en esta instancia
(ver fs.318 vta.). Si bien es lógico suponer que una vez detectado el error en que habían incurrido
debieron haber comunicado al Banco Central de la República Argentina que se eliminara o excluyera a
la actora de la línea de esa entidad con todos los antecedentes consignados oportunamente en virtud de
que la mora no era atribuible a ella, lo cierto es que con las copias simples acompañadas a
fs.96/97suscriptas por el letrado apoderado no alcanza para tener por acreditado que se haya dado
cumplimiento con ese recaudo.

Por otra parte, el Banco Provincia mediante cartas documentos del 21 de abril de 2005 y el 13 de mayo
de 2005 rechazó por inexactas las recibidas de la actora, pues afirmó que de acuerdo a las
investigaciones llevadas a cabo, a esa fecha no existía información brindada por el banco que pudiera
afectarla (fs.7 y 9). Más allá de que como señalé, la entidad codemandada no acompañó elementos con
suficiente fuerza probatoria para demostrar que había dado cumplimiento con las comunicaciones para
que se excluyera a la [Link] como deudora en los registros de la Organización Veraz, tampoco
podemos afirmar que se haya visto inmersa en esa situación durante un prolongado tiempo. Ello es así
por cuanto la actora, en su presentación inicial, más que señalar o remarcar en el tiempo que pudo
haber perdurado la inclusión como deudora en el Veraz, puso énfasis en los perjuicios materiales
(pérdida del trabajo) y morales que este hecho generó.

Entonces, dejando de lado la cuestión en torno a si la comunicación al BCRA ha sido realizada


inmediatamente después de verificada la información o luego de transcurrido un tiempo, lo cierto es
que el error cometido por el Banco de la Provincia de Buenos Aires al proveer esos datos al B.C.R.A.,
que llevó a que finalmente la actora figurara como deudora en los registros informáticos de la
Organización Veraz, resulta inexcusable.

Tampoco cabe detenerse demasiado en las quejas vinculadas al deficiente sistema proporcionado por el
BCRA. De la copia simple acompañada por la demandada a fs.96 se advierte que el número de Cuit de
la actora es 27-18201318/3, y el correspondiente a la verdadera deudora, Alejandra Cecilia Vicente, es
27-18201518/6. No puede pretender liberarse de responder con el simple argumento de que el sistema
no permitía verificar si el número ingresado se correspondía con el nombre y apellido del titular
informado. No obstante las alegaciones y reproches en torno al sistema que, según refiere, luego el
BCRA se vio en la necesidad de cambiarlo, considero que antes de enviar la información para ser
incluida en la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, debieron haber
chequeado o confrontado el número de Cuit consignado en los registros de los clientes que el banco
cuenta en su poder. Estimo que no es válido aferrarse a esta circunstancia para pretender eludir su
responsabilidad en el evento.

Por último en torno a este punto, no resulta de aplicación el art.907 del Código Civil tal como pretende
la recurrente porque la equidad está expresamente referida a los actos involuntarios; de ahí que
solamente pueda ser aplicada a las personas inimputables y no sería admisible extenderla a los actos
voluntarios por más que la persona -como ocurren en este caso- no hubiera tenido el propósito de dañar
(conf. Santos Cifuentes, en Código Civil y leyes complementarias comentado, anotado y concordado",
dirigido por Augusto César Belluscio, t.4, pág. 93, n 10). Concuerdo entonces con la sentenciante
anterior en que debe responder por las consecuencias dañosas que este hecho trajo aparejado.

III. Aunque, por otra parte adelanto que no comparto con la magistrada anterior en que Organización
Veraz S.A. también deba responder. Hay suficientes razones que me inclinan a votar porque se la
excluya de la condena. Entre otras cosas, cabe destacar que esta codemandada es una organización que
se dedica a publicar los datos que obtiene del B.C.R.A., que a su vez los recibe de las entidades
financieras a fin de ponerlos en conocimiento del público. Realmente no advierto cuál pudo haber sido
el obrar negligente de esta demandada, ya que cumplió con su función de publicar en sus registros el
carácter de deudora de la Sra. Mansilla porque dicha información emanaba de una fuerte pública, que a
su vez había sido erróneamente proporcionada por el Banco de la Provincia de Buenos Aires. A mi
criterio, esta organización no es responsable por el error o la conducta negligente en que incurrió el
banco informante.

Además de que no hay constancias de que hubiera existido reclamo alguno por parte de la actora a la
Organización Veraz S.A. para que cesara de divulgar el dato que consideraba falso o inexacto ya que en
todo momento dirigió sus reclamos contra la entidad bancaria, lo cierto es que esta codemandada
probablemente recién tomó conocimiento de este hecho con el traslado de la [Link] ha sido un
hecho menor que una vez recibida la respectiva cédula de notificación con el traslado de la demanda, se
dispusiera el bloqueo provisional del registro informático de la actora (ver fs.47). Esto demuestra de
algún modo que, una vez debidamente anoticiada del reclamo efectuado, se abstuvo de emitir o brindar
a sus clientes cualquier tipo de información acerca de la Sra. Norma Gladys Mansilla (D.N.I.N
18.201.318).

Por estas consideraciones, no puede ac hacársele un obrar culpable o negligente a la empresa encargada
de brindar información comercial. Tampoco puede pretender exigirse que Organización Veraz
[Link] la información que las entidades bancarias comunican al Banco Central, toda vez que
aquéllas no se encuentran autorizadas a revelar a terceros los registros contables de que disponen. Sólo
se limitó a reproducir la información que el Banco de la Provincia de Buenos Aires comunicó al
B.C.R.A., no modificó los datos brindados, ni intervino en la calificación que la entidad bancaria
efectuara. Esto lleva sin dudas a modificar la sentencia, en el sentido de que se excluya a Organización
Veraz S.A. de la condena dispuesta en la sentencia de fs.255/260.
IV. El Banco de la Provincia de Buenos Aires también cuestionó los montos indemnizatorios otorgados
por la Sra. jueza. Alegó que no ha sido acreditado el daño material invocado por cuanto el único
elemento probatorio para demostrar que había perdido el trabajo ha sido la declaración del testigo
Berman. Señaló que no se acompañaron otros medios de prueba para comprobar el despido, e hizo
hincapié en que de la contestación del BCRA se desprende que no existieron informaciones adversas
con posterioridad al mes de enero de 2005.

Asiste en parte razón a la entidad recurrente por cuanto resulta difícil tener por acreditado que por
haber sido incluida en el Registro de Deudores en la Organización Veraz hubiera perdido el empleo que
era su única fuente de ingresos.Más allá del testimonio del gerente administrativo de la firma donde
supuestamente trabajaba la accionante, lo cierto es que no se ha acompañado en estos obrados ningún
otro elemento que demuestre la existencia de un contrato de trabajo entre la actora y la empresa MIG
S.A.; y tampoco existió por ende prueba acerca de la supuesta ruptura de la relación laboral. En
definitiva, al no contar con otros medios probatorios para cotejar y valorar en forma conjunta,
considero que ese único testimonio no alcanza para tener por acreditado el extremo alegado por la Sra.
Mansilla, esto es, que a causa de este hecho fue despedida de su trabajo.

Pero en nada incide que el Banco Provincia no siguiera informando con posterioridad al mes enero de
2005 sobre el carácter de deudora de la reclamante ya que las molestias o perturbaciones se generaron
desde el momento en que se había informado al BCRA, y sobre todo a partir de la publicación en los
registros de la Organización Veraz (abril de 2003, ver fs.2). Igualmente, comparto con la apelante en
que no ha logrado la actora probar el daño material alegado en su escrito inicial. Por el contrario, creo
que los padecimientos, incomodidades, perturbaciones y molestias que pudo haber causado encontrarse
inmersa como deudora sin siquiera haber sido clienta del banco demandado, deben ser tenidos en
cuenta al momento de tratar las quejas sobre daño moral.

Siguiendo con esta línea, considero que en estos casos el daño moral no requiere prueba específica
alguna, pues ha de ten rselo por demostrado por el solo hecho de la acción antijur dica prueba in re ipsa
que ha consistido en colocar a la actora públicamente en calidad de deudora (grado 2, 3 y 5). En este
sentido, el [Link] Saguier en un caso similar sostuvo que "es claro que la publicación de aquellos
datos erróneos atribuibles a la demandada y, además, por tan prolongado tiempo tienen que haber
repercutido en el espíritu y en los sentimientos o afecciones más íntimas del actor ya que implicaron un
ataque a su honor, su imagen y reputación (CNCiv. Sala F, noviembre 6/2003, "Fallone, Eugenio
Donato c/ HSBC Banco Roberts SA s/ daños y perjuicios" L. 368.998).

Aun cuando en el caso la prueba testimonial referida a la pérdida del empleo, y la documental acera de
la imposibilidad de financiarle a la accionante el costo de la impresión de folletos y otorgarle crédito
para la compra de muebles y electrodomésticos por cuanto figuraba en el Veraz (fs.3, 4 y 164/165) no
deban desecharse totalmente como se pretende en el memorial, cabe señalar que de todos modos la
inclusión en la situación como deudora fue errónea, no sólo por no haber sido incumplidora, sino por
no haber existido relación contractual alguna con la entidad bancaria demandada. De ahí que teniendo
en cuenta la valoración de la Sala en ese mismo precedente (CNCiv. Sala F, noviembre 6/2003,
"Fallone, Eugenio Donato c/ HSBC Banco Roberts SA s/ da os y perjuicios" L. 368.998) y atendiendo a
las circunstancias particulares del presente caso, estimo que hay daño moral configurado.
Evidentemente esta situación ha resultado lesiva para su honor, y ello amerita otorgar una partida por
daño moral. Aunque, considero que la suma de $10.000 resulta algo elevada, y propongo reducirla a
$8.000 (cfr. art. 165, Código Procesal).

V. La entidad bancaria también cuestionó el modo en que se impusieron las costas en la instancia
anterior.

Los muy livianos agravios vertidos no alcanzan para eximir al apelante de la condena en
[Link] a lo sostenido por esta demandada, considero que tal como vimos, los perjuicios
e inconvenientes que motivaron a la accionante a iniciar este pleito por el hecho de figurar en el
Registro de Deudores de la Organización Veraz fueron como consecuencia del error cometido por el
Banco Provincia al volcar el número de CUIT del cliente deudor de dicha entidad. Por esa razón,
estimo que debe cargar con la totalidad de las costas generadas por la tramitación de este proceso, esto
es, tanto con las de primera instancia como con las de alzada (conf. art. 68, Código Procesal).

La parte actora pudo creerse con algún derecho a seguir insistiendo en su contestación de agravios con
la condena de la codemandada Organización Veraz S.A. habida cuenta de que contaba con el respaldo
del resultado de la sentencia dictada en el instancia anterior (fs.329 vta.).

Por las consideraciones precedentes, voto porque se modifique la sentencia dictada a fs.255/260
excluyendo de la condena a la codemandada Organización Veraz S.A.; rechazando la partida otorgada
por daño material; reduciendo a $8.000 el importe asignado por daño moral, y se la confirme en lo
demás que ha sido materia de agravios. Las costas de alzada se imponen al Banco de la Provincia de
Buenos Aires de conformidad con lo establecido en el punto V.

Por análogas razones a las aducidas por el vocal preopinante, el Dr. POSSE SAGUIER votó en el
mismo sentido a la cuestión propuesta. El Dr. ZANNONI no firma por hallarse en uso de licencia. Con
lo que terminó el acto.

JOSÉ LUIS GALMARINI

FERNANDO POSSE SAGUIER

Es copia fiel de su original que obra en las páginas Nº a Nº del Libro de Acuerdos de esta Sala F de la
Excma.Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.

Buenos Aires, 20 de agosto de 2009

AUTOS Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede se modifica la sentencia dictada
a fs.255/260 excluyendo de la condena a la codemandada Organización Veraz S.A.; rechazando la
partida otorgada por daño material; reduciendo a $8.000 el importe asignado por daño moral, y se la
confirma en lo demás que ha sido materia de agravios. Las costas de alzada se imponen al Banco de la
Provincia de Buenos Aires de conformidad con lo establecido en el punto V.

Toda vez que se ha modificado lo decidido por la Sra. Juez "a-quo", deberán adecuarse los honorarios
de los profesionales intervinientes de conformidad con lo dispuesto por el art. 279 del Código Procesal.

En atención al monto del proceso, trabajos realizados, apreciados por su importancia, extensión y
calidad, etapas cumplidas, resultado obtenido, teniendo en cuenta lo dispuesto por los arts. 6, 7, 9, 19,
33, 37, 38 y concs. de la ley 21.839 y en lo pertinente por la ley 24.432, se regulan los honorarios del
DR. JORGE ADOLFO GÜERRI, letrado patrocinante de la parte actora, en PESOS . . Asimismo, se
regulan los honorarios del DR. RICARDO JORGE ABECASSIS, letrado apoderado de la Organización
Veraz, en PESOS . y los de la DRA. MARÍA VERÓNICA MALACALZA, letrada apoderada de la
misma parte, en PESOS . . Además, se regulan los honorarios del DR. GERMÁN JOSÉ PEREIRO,
letrado apoderado del Banco de la Provincia de Buenos Aires, en PESOS . y los de la DRA. MARÍA
CLAUDIA LARRALDE, letrada apoderada de la misma parte, en PESOS . .

Por labor realizada por el perito contador FERNANDO HASAN -ver informe de fs. 158/160 y fs.
212/213-, apreciada por su importancia y calidad, teniendo en cuenta lo dispuesto por el decreto ley
16.638/57 y en lo pertinente por la ley 24.432, se regulan sus honorarios en PESOS . .

Por la labor de Alzada (art. 14 del arancel), se regulan los honorarios del DR. JORGE ADOLFO
GÜERRI, en la suma de PESOS . . Asimismo, los del DR. RICARDO JORGE ABECASSIS en PESOS
. y los del DR. GERMÁN JOSÉ PEREIRO en PESOS . . El Dr. ZANNONI no firma por hallarse en
uso de licencia. Notifíquese y devuélvase.

JOSÉ LUIS GALMARINI

FERNANDO POSSE SAGUIER

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