Centro universitario tecnológico
Sección:
71
Asignación:
Historia de honduras
Elaborado por:
Guillermo Héctor Joaquín Godoy Hernández
Cuenta:
32211665
Docente:
Josué Omar Flores Osorto
Lugar y fecha:
Ceutec Tegucigalpa M.D., De 27 febrero del 2022
La reacción conservadora o anárquica de honduras 1838-1876
otra parte, la integración dentro de una “comunidad nacional” sometida a un
Estado centralizado, no parece haber sido percibida como una ventaja inmediata
por parte de algunas poblaciones locales y regionales de Honduras, que se
declaraban ocasionalmente en rebeldía para manifestar su desacuerdo ante
ciertas medidas centralizadoras.
En la mayoría de casos, los brotes de rebeldía se producían bajo el liderazgo de
“caciques” locales, pero eventualmente tenían como protagonistas principales a
líderes Las cuatro décadas comprendidas entre la disolución de la Federación
centroamericana y el inicio del proceso de reforma liberal en 1876, etapa que es
identificada por algunos autores como la época de la “restauración conservadora”,
puede también considerarse como un período de aguda lucha entre las fuerzas
favorables a la centralización y el fortalecimiento estatal, y aquellas que resistían
propugnando la autonomía regional.
La lealtad hacia el Estado por parte de algunas comunidades locales no se había
completado aún, impidiendo que la autoridad estatal gozara del reconocimiento
colectivo o que su existencia se tradujera en obediencia de la comunidad a las
normas de convivencia política establecidas durante el proceso de constitución
nacional. Por surgidos de las capas populares, especialmente cuando el disgusto
era provocado por medidas de carácter económico o fiscal que afectaban
directamente los ingresos de las mayorías empobrecidas. Ocasionalmente, se
llegó a hablar de “guerras de castas”, que ponían en precario la dominación local
de los criollos y evocaban el profundo resentimiento prevaleciente en las “castas”
por los agravios de que fueron víctimas en el pasado.
La sociedad hondureña del período postcolonial y federal heredó de la época que
la precedió esa ausencia casi absoluta de consenso social, característico de las
sociedades autoritarias. En su lugar se impuso el predominio de los grupos
privilegiados surgidos de la sociedad colonial (hacendados, mineros, comerciantes
y criollos ricos), que asumieron la dirección del Estado tras la independencia y se
convirtieron en una especie de “grupo de ocupación.”
El Estado hondureño del período en estudio carecía, como lo veremos, de la
voluntad y el interés necesarios para crear una comunidad nacional articulada por
procesos cívicos participativos, según los ideales del republicanismo democrático.
Esto se debió, en gran medida, a la persistente negativa estatal a reconocer los
derechos políticos y sociales de la mayoría de la población, una conducta que
impidió la creación de instituciones, partidos y liderazgos políticos democráticos y
pluralistas. Otra causa por considerar es la sólida base de autoritarismo e
intolerancia derivados de la tradición política del pasado colonial.
Al concretarse la ruptura de la Federación Centroamericana, los cinco países
iniciaron su vida como estados independientes y soberanos, dando así inicio a la
Reacción conservadora. Con el fin de mantener vigente estos gobiernos
conservadores, se hizo necesaria la formación de alianzas, bajo el liderazgo de
Rafael Carrera de Guatemala.
Este período se caracterizó por la lucha entre diferentes caudillos, tanto a nivel
regional como local; la constante persecución a los Morazanistas, quienes fueron
obligados a vivir en el exilio y cuyos movimientos estuvieron constantemente
vigilados; el re adopción de medidas de corte colonial; pago del diezmo;
restauración de los viejos privilegios y beneficios de la Iglesia Católica y la
consolidación del separatismo, a pesar de diversos intentos por lograr la unión
regional.
Junto a este conflictivo panorama, las actuaciones de los grupos dirigentes
provocaron la intervención de intereses foráneos que amenazaron la integridad
soberana de la región. La invasión de William Walker a Nicaragua, apoyado por
los intereses esclavistas del sur de los Estados Unidos de América, propició la
alianza de los ejércitos de los países centroamericanos. Se dieron, además, las
intromisiones británicas y estadounidenses con el fin de obtener el control sobre la
futura ruta de comunicación interoceánica; situación que provocó la batalla
diplomática entre las dos naciones que concluyó con la firma del Tratado Clayton-
Bulwer en 1850.
Por medio del Tratado Wyke-Cruz, Gran Bretaña le devolvió a Honduras el
territorio de las Islas de la Bahía, así como la región de La Mosquitia. A petición
del gobierno británico, se permitió la libertad de cultos a los habitantes de las Islas
de la Bahía, situación que provocó divergencias entre el Estado hondureño y la
Iglesia Católica.
Al carecer de un mercado interno integrado y de un producto de exportación
viable, la economía hondureña estaba desarticulada, dada la existencia de
diversas zonas productivas. El comercio era local o regional, según el tipo y área
de producción. Los diferentes gobiernos intentaron sanear esta situación al
ejecutar medidas para impulsar el cultivo del añil y del café y fomentar la
construcción de vías de comunicación; sin embargo, no tuvieron éxito.
Es en este período en que los gobiernos de Honduras, especialmente el de José
Trinidad Cabañas y posteriormente el de José María Medina, iniciaron las
gestiones para la construcción del ferrocarril interoceánico a través de nuestro
territorio. Estas gestiones estaban encaminadas a obtener el financiamiento
externo para esta obra, que se esperaba resolviera los problemas que aquejaban
al país.
La marcha del progreso era inevitable, dado que en este período se comenzaron a
asentar los fundamentos políticos, económicos y socio-culturales que desembocan
en los sucesos de la Reforma Liberal del último cuarto del siglo XIX. Son ejemplos
de estos avances: la creación de nuevos departamentos, las constituciones que
estipulaban una mayor libertad en las actuaciones de los individuos en sociedad;
la creación de la Universidad; los intentos por promulgar nuevos códigos y la
vigencia de diferentes leyes de enseñanza primaria, de policía rural y de
inmigración.
Del 16 de abril de 1838 al 9 de marzo de 1839, tuvo lugar el primer conflicto bélico
entre Francia y México que mantuvo los puertos mercantes mexicanos bajo
bloqueo de los buques de guerra franceses, por más de ocho meses, para
presionar al gobierno mexicano a ceder a sus demandas, hasta la declaración de
guerra. El 27 de noviembre de 1838 los franceses abrieron fuego contra la
fortaleza de San Juan de Ulúa y la tomarían, y el 5 de diciembre atacaron el puerto
de Veracruz. Esta primera invasión francesa se conocida como la “Guerra de los
Pasteles” El conflicto ocurrió durante el segundo mandato presidencial de
Anastasio Bustamante y dentro de la etapa histórica de México conocida como
centralismo.
Desde la proclamación de la independencia de México en 1821, pasando por el
frustrado Imperio de Iturbide, la transición del triunvirato, hasta el establecimiento
de la república, el país fue el centro de atención, principalmente de tres potencias
europeas: España, Inglaterra, Francia, así como de los Estados Unidos (EUA).
España no renunciaba a la idea de recuperar “su colonia" fuente inagotable de
recursos y mano de obra explotada; Inglaterra, en la competencia con EUA, se
centraba en el comercio y la repatriación de las ganancias de sus compañías. Los
Estados Unidos desde su conformación como nación, instauraron el principio de
su política exterior la Doctrina Monroe, para respaldar su carácter expansionista,
acabando con los sueños del imperio español en América y mandando claro
mensaje de lo que consideraban “sus dominios” a las demás potencias europeas;
por su parte Francia estaba involucrada en los aspectos político y económicos de
América Central y las Antillas y su negocio comercial marítimo.
Al interior del país se viven tiempos difíciles en un esfuerzo por consolidar a la
nación mexicana y su reconocimiento en el mundo. Desde 1824 en que se
consolidó México como Republica Federal democrática y representativa, con
Guadalupe Victoria como primer presidente, el proceso fue largo y tortuoso; se
viviría una época de intrigas y conspiraciones, entre bandos que poco a poco se
conformarían en dos partidos: el conservador o clerical, que promovía un gobierno
centralista, y el liberal, defensor de una república federal y contra el dominio de las
corporaciones (clero, militares, empresas extranjeras).
No cesaban los acosos a la recién instaurada nación, que se encontraba en
bancarrota e incapacitada para obtener recursos para salir del total
endeudamiento en el que estaba sumida, y para hacer frente a los poderes
extranjeros; mientras internamente continuaban levantamientos por los
posicionamientos encontrados de los partidos en la disputa por el gobierno,
distrayendo a las ya de por sí mermadas fuerzas armadas, y se enfrentaba,
además, el proceso de independencia de Texas en el norte del país
En 1827, se celebró un convenio provisional, entre México y Francia bajo el
nombre de "Declaraciones Provisionales", que asentaba las bases diplomáticas y
comerciales que regirían la convivencia entre ambos países, acuerdo, que no fue
ratificado. Los europeos buscaban trato y protección especial.
tarismo e intolerancia derivados de la tradición política del pasado colonial.
La invasión francesa se enmarca dentro del intento de Francia de conseguir
privilegios económicos en América Latina, con el uso de acciones
desestabilizadoras y de intromisión en los aun inestables y recién formadas
naciones. Por más de dos años establecieron bloqueos en Buenos Aires,
Argentina, con el consabido deterioro económico y financiero del país y en
Uruguay en 1837, el bloqueo a las entradas fluviales del Rio de la Plata, propicio la
organización de un levantamiento contra el presidente de Uruguay, que junto con
el bloqueo marítimo acabó tomando la capital del país.
México había acabado en 1836 la guerra con Texas, y el 28 de diciembre de ese
mismo año, finalmente España reconoce la independencia de México, y cuando
llega el año de 1838, aún no se había podido concertar un tratado definitivo con
Francia, pese a la firma de un nuevo tratado en 1830, y una convención en 1834,
el representante francés, el barón Antoine-Louis Deffaudis había abandonado las
negociaciones al no coincidir con dos artículos: uno referente a contribuciones en
préstamos forzosos impuestos a nacionales y extranjeros, y el otro sobre la
suspensión del comercio al menudeo, cuando los intereses de la República lo
exigieran En consecuencia, en enero de 1938, Deffaudis abandonó su misión
diplomática en México, los comerciantes franceses avecindados en México
enviaron con él una serie de reclamaciones sobre la merma de sus ganancias y
destrozos ocasionados durante los conflictos internos, el gobierno mexicano había
respondido que no sus demandas, negándose a indemnizarlos al ser reclamos
cuantiosos y desproporcionados Y Deffaudis regresó a Francia, para volver al
poco tiempo en marzo, acompañado de diez barcos de guerra que apoyaban las
reclamaciones de su gobierno. Fondearon frente a la Isla de Sacrificios, Veracruz,
Deffraudis envió una nota extraordinariamente ofensiva al Gobierno mexicano, con
el carácter de “ultimátum” con vencimiento el 15 de abril, amenazando con invadir
el territorio mexicano, sí México no cumplía sus condiciones, esto llevo a una
controversia diplomática que no tuvo solución, por lo que el comandante M.
Bazouche envió un oficio al comandante de Veracruz el general Rincón,
anunciando el rompimiento de relaciones entre ambas naciones
Es entonces cuando las amenazas francesas se hicieron realidad, el 16 abril de
1838 se inició un bloqueo naval de las costas mexicanas por fuerzas francesas
que reclamaban indemnizaciones, el pago de la deuda externa y además la
destitución de un juez, un general y un coronel. La situación en el puerto de
Veracruz y San Juan de Ulúa se volvió crítica, informaban los generales Rincón y
Gaona: no contaban con dinero para medicinas, no llegaba ayuda para la defensa
en caso de ser atacados. La situación del Gobierno de la República, no era menos
desconsoladora, mientras intentaba someter a revolucionarios que en diversas
partes del país se habían levantado contra Bustamante, sus ingresos ya
insuficientes de por sí, se veían reducidos por el bloqueo; mientras, continuaban
llegando buques franceses. El 26 de octubre en la fragata “Nereidas” llegó el
ministro plenipotenciario de Francia el contra-almirante Charles Baudin, solicitó
permiso para trasladarse a la Ciudad de México llegando ahí el 1º de noviembre
para iniciar negociaciones, el gobierno mexicano pidió que se suspendiera el
bloqueo mientras estas se realizaban, a lo cual se negó y para el día 4 ya estaba
de regreso en Veracruz. Las negociaciones continuaban y el 17 de noviembre, y
sin suspensión del bloqueo, se reunieron en Jalapa. México aceptó pagar los
600,000 pesos y el contra-almirante y atacante, negociador por Francia, renunció
a la destitución del juez y los militares, pero añadió en la petición un millón de
pesos como indemnización por los gastos incurridos por Francia en el bloqueo; y
que la indemnización al comercio francés se reconociera como legal. Las pláticas
terminaron el día 19, Baudin reiteró sus peticiones poniendo como límite el día 27
de noviembre, se regresó a Veracruz llegando el día 21, Entre las demandas
presentadas, se exigía la indemnización por los saqueos y destrucciones, ya fuera
por parte del pueblo o los partidos beligerantes, que habían sufrido los súbditos
franceses, dentro de estas, se encontraba el reclamo de un pastelero francés de
nombre Remontel cuyo negocio se situaba en Tacubaya, Ciudad de México,
mismo que supuestamente había sido saqueado y arruinado en 1828 (10 años
antes) por oficiales mexicanos durante el gobierno de Santa Anna. Remontel
reclamó al gobierno mexicano una absurda indemnización de 60 mil pesos (una
suma realmente exagerada para la época). Por este motivo es que a esta
intervención militar se le conoce en México como la “Guerra de los Pasteles”
Debido a esto México decide nuevamente no ceder ante los reclamos, carentes de
sustento legal, y el día 27 de noviembre de 1838, ante las infructuosas
negociaciones de México por llegar a un arreglo, Baudin, efectivamente abrió
fuego sobre San Juan de Ulúa Santa Anna llego al día siguiente y fue comisionado
para revisar los daños, consideró prudente la capitulación.
Concusiones
1. hacían era La mayoría de los gobernantes de nuestro país en esa época las
obras que por el dinero de otros países y así eran manipulados. Algunos
tenían los pensamientos de Morazán de pensar en el bienestar del pueblo en
su educación él decía “La sencilla educación popular es el lema de las
naciones libres, para destruir los errores y preparar el triunfo de la razón y la
libertad.” En vez de pelear el poder con otras personas o países dedicarse
más en la educación y no anhelar más ya que así se endeudaba el país.
2. HONDURAS DESPUÉS DE LA FEDERACIÓN CENTROAMERICANA 1838-
1876 Entre 1838-1876 Honduras entra en una etapa de oscurantismo
conservador de nulo desarrollo económico y político. Cada uno de los
gobernantes aporto elementos fundamentales en los que descansara la
posterior consolidación del estado hondureño. En el caso
de Honduras Fueron los generales Francisco Ferrera, José Trinidad
Caballas, José Santos Guardiola y José María Medina los que más
influyeron en la consolidación de la restauración.
3. Es indudable, como se puede constatar, que un Estado que no haya
alcanzado unos niveles elementales de integración nacional no podrá
existir, sino al precio de enfrentar conflictos que lo hagan colisionar con su
propia sociedad, poniendo en precario su legitimidad política y social. En
último caso, un Estado que no haya completado su constitución social y
política, en términos de un reconocimiento real de los derechos de la
mayoría de la población, se verá en la disyuntiva de optar por mecanismos
o vías autoritarias de ejercicio del poder, como ocurrió en el caso de
Honduras y probablemente de otros Estados de la región.
4. La condición de Estado desintegrado, o de crítica inmadurez en su
constitución nacional, como lo hemos visto, probablemente no era una
condición sui géneris de Honduras en el contexto centroamericano, pero es
un caso que contribuye a explicar el curso seguido por una excolonia
europea en el camino hacia su conversión en Estado nacional
independiente.
5. A pesar del cambio ideológico y político impuesto por Justo Rufino Barrios y
los liberales guatemaltecos en su país desde 1871, las lealtades de los
caudillos hondureños hacia Guatemala continuaron y se renovaron con
cuadros políticos extraídos de las filas liberales. La reforma liberal
hondureña de 1876, por ejemplo, no solo fue inspirada por Barrios, sino
impuesta por él mismo a través de sus aliados liberales, una imposición que
duró por lo menos una década.