HORA SANTA
“Que se haga tu voluntad”
CRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE
CANTO: Cuando te elegí
Ofrecimiento por todos los sacerdotes y por vocaciones sacerdotales y religiosas.
Oración:
En la octava de Pentecostés, nos invita la Iglesia a honrar a Nuestro Señor Jesucristo como único y
sumo sacerdote de la nueva y eterna Alianza que Dios ha hecho con los hombres. Toda su vida
terrena se convierte en existencia sacerdotal desde la aceptación de su Encarnación hasta su
glorificación a la derecha del Padreen su Ascensión desde la que sigue ejerciendo su mediación en
favor de todos los hombres. Él se ofreció a sí mismo de una vez para siempre con un sacrificio de
valor infinito pues es Dios hecho hombre. Él es al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar. Es él
quien ofrece el sacrificio de su vida por la salvación de los hombres. Él es la víctima porque se
entrega a sí mismo. Es él el altar porque es su humanidad el altar de la ofrenda. La Santa Misa es la
renovación sacramental de este sacrificio y la Eucaristía que adoramos y comulgamos es el Cuerpo
y Sangre de Cristo Sacerdote victimados por nosotros.
1. Jesús es el único y eterno Sacerdote que, con su Pasión, atravesó la muerte y el sepulcro y
resucitó y ascendió al Cielo; está junto a Dios Padre, donde intercede para siempre en nuestro
favor. No tengamos miedo de ir a Él a pedir perdón, bendición, misericordia. Él nos perdona
siempre, es nuestro abogado: nos defiende siempre. (S.S. Francisco, 17 de abril de 2013.
Padre Nuestro… Ave María…Gloria…
2. El sacerdocio ministerial, por la potestad sagrada de que goza, forma y dirige el pueblo
sacerdotal, confecciona el sacrificio eucarístico en la persona de Cristo y lo ofrece en nombre
de todo el pueblo a Dios. (Lumen Gentium, 10). Padre Nuestro… Ave María…Gloria…
3. Los fieles, en cambio, en virtud de su sacerdocio regio, concurren a la ofrenda de la Eucaristía
y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, mediante el
testimonio de una vida santa, en la abnegación y caridad operante. (Lumen Gentium, 10).
Padre Nuestro… Ave María…Gloria…
CANTO: TU SACERDOTE
Del santo Evangelio según san Lucas (22, 14-20)
Reflexión guiada
¿Quién es un sacerdote?
Un hombre configurado sacramentalmente con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Consagrado por
Dios para el servicio de sus hermanos, como continuador de la misión salvadora de Jesús. Con
potestad recibida de Cristo, a través de la Iglesia para evangelizar, santificar y apacentar al pueblo
de Dios. (Silencio)
¿Qué debe ser un sacerdote?
Hombre de fe y gozosa esperanza, que ama como Cristo amó. Hombre comprometido en la
salvación plena de sus hermanos: cuerpo y alma, tiempo y eternidad, con Cristo y como Cristo.
Hombre de entrega generosa al servicio del Señor y de sus hermanos. Hombre lleno de Espíritu que,
dócil a su acción, realiza la obra de Jesús, se identifica con sus sentimientos y es transformado en
Cristo. (Silencio)
¿Qué hace el sacerdote?
En comunión con el Obispo y el presbiterio, el sacerdote, actúa en nombre de Cristo Pastor.
Congrega a la comunidad cristiana.
Comunica la vida de Dios en el Bautismo.
Proclama la Palabra Divina.
Aviva la fe de los cristianos.
Anuncia con gozo el Reino de Dios.
Invita e impulsa al amor de Cristo.
Perdona los pecados en nombre de Cristo.
Realiza el Sacrificio Eucarístico.
Ofrece, con la inmolación de Cristo, la oblación espiritual de los cristianos.
Alimenta a los fieles con la Eucaristía.
Aconseja y guía a los hombres que peregrinan hacia Dios.
Promueve la justicia en los individuos y en la sociedad.
Lucha por la paz y la unidad.
Fomenta la fraternidad.
Impulsa hacia la santidad.
Entrega su amor y su vida a Dios y a los hombres, sus hermanos.
CANTO: PACTO DE AMOR
Preces por los Sacerdotes…
Decimos: R/ Bendícelos Señor
A los párrocos, fortalécelos en el servicio que prestan a su comunidad. A los confesores y directores
espirituales, hazlos instrumentos dóciles de tu Espíritu. A los que anuncian tu Palabra, que
comuniquen espíritu y vida, Señor. R./
A los asistentes del apostolado seglar, ayúdales para que impulsen a los laicos con su testimonio. A
los que trabajan por la juventud, que la comprometan contigo. R./
A los que quieren fomentar vocaciones en tu Iglesia, ayúdalos para ser verdaderos testigos tuyos,
Señor. A los que trabajan entre los pobres, haz que te vean y te sirvan en ellos. R./
A los que atienden a los enfermos, que les enseñen el valor del sufrimiento. A los sacerdotes pobres,
socórrelos, Señor. A los sacerdotes enfermos, confórtalos y sánalos, Señor. R./
A los sacerdotes ancianos, dales alegre esperanza. A los tristes y afligidos, consuélalos, Señor. A los
sacerdotes agotados, dales tu paz, Señor. A los que están en crisis, muéstrales tu camino. R./
A los calumniados y perseguidos, defiende su causa, Señor. A los sacerdotes tibios, inflámalos en
amor Señor. A los desalentados, reanímalos con tu Espíritu. R./
A quienes aspiran al sacerdocio, dales perseverancia y dales fidelidad a ti y a tu Iglesia, Señor. R./
A todos los sacerdotes, dales obediencia y amor al Papa. A todos los sacerdotes, que vivan en
comunión con su Obispo. Que todos los sacerdotes sean uno, como tú y el Padre, Señor. R./
Que todos los sacerdotes promuevan la justicia como Tú eres justo, Señor. Que todos los sacerdotes
colaboren en la unidad de su presbiterio. R./
Que todos los sacerdotes llenos de ti, vivan con alegría su celibato. A todos los sacerdotes dales la
plenitud de tu Espíritu y transfórmalos en Ti, Señor. R./
Ahora hermanos, roguemos a Dios particularmente por aquellos sacerdotes por quienes hemos
recibido una especial gracia de Dios (pausa).
Por el sacerdote que nos bautizó, los que han absuelto nuestros pecados reconciliándonos contigo y
con tu Iglesia (pausa).
Por aquellos sacerdotes en cuyas misas hemos participado y que nos han alimentado con el Cuerpo
de Cristo en la Eucaristía (pausa).
Por los que nos han transmitido tu Palabra y los que nos han ayudado y conducido hacia Ti (pausa).
A todos los sacerdotes, Señor, concédeles la firmeza de tu esperanza, la fortaleza de tu Espíritu, la
paz de tu amor, te lo pedimos a ti que vives y reinas con el Padre y en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.
CANTO. VOCACIÓN AL SACERDOCIO
LETANÍAS DE CRISTO, SACERDOTE Y VÍCTIMA
Cristo ten piedad, Cristo ten piedad
Señor ten piedad, Señor ten piedad
Cristo ten piedad, Cristo ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Santísima Trinidad, un solo Dios
Jesús, Sacerdote y Víctima
Jesús, Sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec
Jesús, Sacerdote enviado por Dios para evangelizar a los pobres
Jesús, Sacerdote que en la última cena instituiste el memorial eterno de tu sacrificio
Jesús, Sacerdote siempre vivo para interceder por nosotros
Jesús, Pontífice al que el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo
Jesús, Pontífice tomado de entre los hombres
Jesús, Pontífice constituido a favor de los hombres
Jesús, Pontífice de nuestro testimonio
Jesús, Pontífice de mayor gloria que Moisés
Jesús, Pontífice del auténtico Templo
Jesús, Pontífice de los bienes futuros
Jesús, Pontífice inocente, inmaculado y santo
Jesús, Pontífice misericordioso y fiel
Jesús, Pontífice consumido por el celo del Padre y de las almas
Jesús, Pontífice perfecto para siempre
Jesús, Pontífice que penetraste los cielos derramando tu propia sangre
Jesús, Pontífice que iniciaste un nuevo camino para nosotros
Jesús, Pontífice que nos has amado y nos has purificado del pecado por tu sangre
Jesús, Pontífice que te entregaste a Dios como oblación y víctima santa
Jesús, Víctima de Dios y de los hombres
Jesús, Víctima santa e inmaculada
Jesús, Víctima clemente
Jesús, Víctima pacífica
Jesús, Víctima de propiciación y alabanza
Jesús, Víctima de reconciliación y paz
Jesús, Víctima en la que tenemos la fe en el acceso a Dios
Jesús, Víctima que vive eternamente
Muéstrate propicio, Líbralos, Señor
De la búsqueda temeraria del ministerio
Del pecado de sacrilegio
De la falta de dominio en la castidad
De los deseos deshonestos
De toda mancha de simonía
De una indigna disposición de los bienes de la Iglesia
Del amor del mundo y de sus vanidades
De una indigna celebración de tus Misterios
Por tu sacerdocio eterno,
Por tu santa unción,
Por la que el Padre te constituyó como Sumo Sacerdote
Por tu espíritu sacerdotal
Por aquel ministerio por el que glorificaste en la tierra al Padre
Por la cruenta inmolación de tu cuerpo en la cruz realizada una vez para siempre
Por el mismo sacrificio que se renueva cada día en el altar
Por el poder divino que ejerces de manera invisible por medio de los sacerdotes.
Para que te dignes conservar en santidad a todo el Orden Sacerdotal, Te rogamos, óyenos
Para que concedas a tu pueblo pastores según tu corazón
Para que los llenes de espíritu sacerdotal
Para que los labios sacerdotales guarden tu sabiduría
Para que envíes operarios a tu mies
Para que aumentes el número de fieles dispensadores de tus misterios
Para que les concedas paciencia en el ministerio, eficacia en la acción y perseverancia en la oración
Para que por su medio se promueva por doquier el culto del Santísimo Sacramento
Para que recibas en el gozo eterno a los que han desempeñado el ministerio
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros
Sacerdote eterno, Cristo, óyenos, Cristo óyenos
Sacerdote sumo y eterno, Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
ORACIÓN FINAL
Oh Dios, que cuidas y santificas a tu Iglesia; por medio de tu Espíritu, suscita en ella dispensadores
fieles e idóneos de los santos misterios, para que, por su ministerio y su ejemplo, el pueblo cristiano
protegido por ti avance por la senda de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
CANTO: CUANDO TE ELEGÍ