El Diezmo
El Diezmo
que afirma la Biblia acerca del diezmo. Es decir, la práctica de llevarle a Dios las
primicias que le corresponden a Él. A través de la historia bíblica, el pueblo de
Dios se ha acercado a Él y se ha conectado con Su pacto de BENDICIÓN, por
medio del diezmo.
Es probable que recuerde el relato. Cuando Caín y Abel llevaron su diezmo, Dios
aceptó el de Abel, y rechazó el de Caín. Eso enfureció tanto a Caín que mató a su
hermano. ¿Por qué era tan importante para Caín que Dios aceptara su diezmo?
Porque diezmar es un acto de fe que confirma LA BENDICIÓN —y Caín deseaba
esa BENDICIÓN—. Él sabía que era lo más poderoso sobre la Tierra.
A través de los años, han surgido muchas teorías para explicar por qué el diezmo
de Caín fue rechazado. Algunos han sugerido que su ofrenda era inaceptable
porque no ofreció un animal. Pero ése no era el problema, pues Caín labraba la
tierra; entonces es obvio que su diezmo debía provenir de la primicia de su campo.
No obstante, él no le entregó a Dios la primicia. Las escrituras hebreas indican que
él presentó la tercera cosecha. The Chumash, ed. Rabbi Nosson Scherman, Art
Scroll Series, Stone Edition Travel Size (Brooklyn: Mesorah Publications, 1998) p.
21 ¡Lo que
Caín le dio a Dios no tenía valor! Cualquiera que haya vivido en una granja sabe el
valor de la tercera cosecha o cosechas tardías. No son buenas más que para comida
de vacas. Son las sobras marchitas, y son duras como el cuero.
A ese tipo de ofrenda, Dios le llamó: pecado. Pero, aun así, Él no condenó a Caín
de inmediato. Él le brindó otra oportunidad, y le dijo: «Si hicieras lo bueno, ¿no
serías enaltecido?; pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con
todo, tú lo dominarás». Génesis 4:7, RV95
Es una historia triste, pero deja un punto claro: El diezmo es valioso para Dios y
poderoso para la humanidad —y el diablo detesta esa verdad—. Lo odia porque
representa LA BENDICIÓN que él nunca podrá tener. Lo detesta porque establece
a Dios como la cabeza espiritual de Su familia. Éste confirma al pueblo de Dios
como los gobernantes a quienes se les ha dado autoridad sobre la Tierra.
Aunque al diablo le gustaría que pensáramos así, Dios nunca tuvo la intención de
que el diezmo fuera una atadura religiosa o una regla legalista. Su propósito era
que éste representara un acto de BENDICIÓN y de gozo. Si Adán y su esposa
hubieran compartido lo suficiente con Dios, lo habrían descubierto. Hubiera
disfrutado su tiempo cuidando el árbol de Dios. Habrían dicho: "¡Éste le pertenece
a nuestro Padre! Bendigámoslo más, prestémosle más atención que a cualquier
otro árbol; a fin de que cuando le presentemos el fruto, ¡sea el mejor del huerto!".
Si hubieran adoptado esa actitud, Dios les habría enseñado todo lo que necesitaban
saber acerca del bien y del mal. Él les habría dedicado mucho tiempo a ellos,
enseñándoles cómo obrar conforme LA BENDICIÓN. Él les hubiera explicado
todo acerca del universo, y de todos los ángeles maravillosos que Él había creado;
a fin de ayudarlos a ejercer su dominio sobre éste. Dios no deseaba que Adán
ignorara todas esas cosas. Él planeaba instruirlo acerca de Sí mismo de la manera
correcta y en el tiempo exacto.
Malaquías 3:8). De acuerdo con los sabios hebreos, lo realizaron el primer día."
(The Chumash, ed. Aabbi Nosson Scherman, Art Scroll Series, Stone Editon
Travel Size (Broklyn: Mesorah Publications, 1998) p. 15) Ellos permitieron que el
diablo los convenciera de que Dios les ocultaba algo, y que si alguna vez deseaban
aprender la verdad acerca del bien y del mal, debían aprenderla de él. Ahora
nosotros sabemos que todo eso era absurdo. El diablo no puede enseñarle a nadie
la verdad acerca de nada porque: «... no hay verdad en él...pues es mentiroso y
padre de mentira» Juan 8:44. Sin embargo, convenció a la esposa de Adán para
que creyera lo contrario; a continuación, veremos cómo lo hizo...
Noé y su familia salieron del arca hacia una Tierra que había recibido un
respiro de alivio de las obras del diablo. Sin duda, en memoria de las historias
que le contaron acerca del pecado de Adán en el huerto de Edén, lo primero
que hizo Noé fue honrar a Dios y tener comunión con Él por medio del
diezmo. Él construyó un altar para el Señor, y le presentó toda bestia y ave
limpia, y entregó ofrendas:
—Génesis 9:1-2
—Génesis 14:18-20
Quizá pregunte: "¿Cómo puede ser ése el Evangelio? Jesús ni siquiera había
nacido cuando Melquisedec expresó esas palabras".
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que
salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a
quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa
primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin
padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida,
sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio
diezmos del botín.
—Hebreos 7:1-4
Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen
mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus
hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero
aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los
diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor
es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres
mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.
—Hebreos 7:5-8
Una cosa es ver cómo LA BENDICIÓN obra a favor de otro, y otra totalmente
diferente, es creer que ésta obrará de la misma manera para usted. Isaac descubrió
esta verdad cuando su padre murió. Después de disfrutar una vida de abundancia en
la casa de Abraham, él experimentó una situación que le era por completo extraña.
Él padeció de escasez, pues la tierra donde vivía (la tierra que Dios le prometió a
los descendientes de Abraham) fue azotada por la hambruna.
—Génesis 26:2-5
Isaac escuchó aquellas palabras el día que el Dios todopoderoso le habló de forma
directa. De seguro, se estremeció, le temblaron las rodillas y el corazón se le subió
a la garganta. Era el SEÑOR mismo hablándole a él, el Altísimo —el Dios
flameante que se le había aparecido a su padre—, diciéndole: «...De cierto te
BENDECIRÉ con abundancia y te multiplicaré grandemente» (Hebreos 6:14)
Dios le estaba diciendo a Isaac: "Si vives con esa actitud de fe, HARÉ por ti
exactamente lo que hice por tu padre. TE DARÉ todo lo que le di a él".
¡Los creyentes de hoy necesitan captar esa revelación al igual que Isaac lo hizo!
Debemos percatamos de que cada promesa en la Biblia es un pacto de Dios jurado
con sangre. Porque en Jesús, todas Sus promesas son sí y amén," (2º Corintios
1:20) Dios nos ha dicho lo mismo que de seguro le expresó a Isaac:
"DERRAMARÉ en tu vida LA BENDICIÓN de Abraham. ¡Te sanaré y te
prosperaré! Crearé las mismas condiciones del huerto de Edén a tu alrededor, y ¡tú
llevarás LA BENDICIÓN a las personas adondequiera que vayas!".
Lo último que Isaac deseaba era pelear contra aquellos filisteos, pues era un
hombre que amaba la paz. Sin embargo, a causa de que ellos estaban celosos de LA
BENDICIÓN que estaba sobre su vida, lo persiguieron sin piedad. Pelearon en
contra de sus siervos, y le robaron sus pozos de agua. Es más, cuando él encontraba
un lugar donde habitar, ellos lo sacaban de allí.
Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de
Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la
daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y
te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de
la tierra serán BENDITAS en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y
te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra;
porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho... E hizo Jacob
voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que
voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a
casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por
señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para
ti.
Esa noche, Dios le dio por gracia a Jacob LA BENDICIÓN que intentó
forma fraudulenta. El SEÑOR declaró sobre su vida, el pacto de sangre que
había heredado; y Jacob respondió —así como Abraham e Isaac — prometiéndole
a Dios darle el diezmo.
En su intento por retener un poco más a Jacob (y junto con él LA BENDICIÓN que
lo cubría), Labán al final acordó permitirle a Jacob que se quedara con parte de su
ganado. Después de eso, ni siquiera las artimañas de Labán pudieron impedir que
prosperara. La parte de su herencia se multiplicaba tanto que los hijos de Labán
empezaron a envidiarlo. «...Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo
que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza»."(Génesis 31:1)
No obstante, estaban equivocados; pues Jacob no robó nada. Él sólo vivía por fe en
LA BENDICIÓN, y ésta lo prosperó de continuo hasta el punto en que ésta se
apropió de todo lo que ellos poseían. Cuando Jacob dejó a Labán, y regresó a su
lugar de nacimiento; volvió como un hombre muy rico. Él retornó en LA
Sin embargo, quiero que observe algo: Abraham no sólo recibió esa
bendición, y dijo: "Gracias. Aprecio LA BENDICÓN que me has otorgado", y
luego se marchó. En Génesis y en Hebreos, leemos que él respondió ante LA
BENDICIÓN de una forma específica, igual a la que Dios había planificado que
Adán respondiera en el huerto: diezmando.
Éste punto es vital, por tanto, permita que penetre en su interior: Abraham se
conectó con LA BENDICIÓN del sumo sacerdote a través del diezmo, y
nosotros lo hacemos de la misma forma.
Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y
para ellos el fin de toda controversia es el juramento para
confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a
los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso
juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible
que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido
para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos
como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,
donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote
para siempre según el orden de Melquisedec.
—Hebreos 6:16-20
Como creyentes del Nuevo Testamento, ¡debemos tomar esa misma actitud!
Deberíamos conectarnos con LA BENDICIÓN a través del diezmo, y luego
decirle a Satanás: ¡Aléjate de mí, mentiroso! No necesito nada de lo que tienes.
Yo poseo un pacto con el Dios todopoderoso, y Él me ha enriquecido en espíritu,
alma y cuerpo.
De esa forma Dios lo planeó desde el principio. Por esa razón, entregó a Jesús, a
fin de que se convirtiera en nuestro Sumo Sacerdote. Para que en lugar de que
fuéramos guiados por nuestras emociones, y saliéramos corriendo asustados por
cada amenaza mentirosa que el diablo inventara, nuestras almas pudieran
anclarse a LA BENDICIÓN.
Dios nos juró un pacto —no con la sangre de toros y machos cabríos, sino con
la sangre de Su propio Hijo—, a fin de que nosotros, al igual que Abraham,
pudiéramos estar plenamente convencidos de que LA BENDICIÓN es
nuestra fuente de provisión. Él designó a Jesús para que recibiera nuestros
diezmos, con el propósito de que nuestra mente, voluntad y emociones
pudieran permanecer en la roca sólida en medio de cualquier tormenta; y
para que podamos descansar seguros de que contamos con un Sumo
Sacerdote fiel, quien de manera continua, ministra esa BENDICIÓN sobre
nosotros.
Lo emocionante de diezmar
Cuando diezmamos con esa actitud, nos impacta el hecho de que esa
BENDICIÓN sea tan grande ¡al punto que no podemos contenerla! En ese
momento, es cuando ésta comienza a brotar de nosotros hacia los demás,
expandiendo el huerto de Edén adondequiera que vamos.
Quizá usted y su familia puedan subsistir con el salario mínimo, pero ¿qué
sucederá con la obra de Dios? ¿Qué sucederá con su pastor? ¿Qué pasará con el
pobre y con el que no tiene hogar? ¿Por qué no le cree a Dios por un ingreso de
US$10,000 a la semana, aparta su salario mínimo y siembra el resto en el reino
de Dios?
Todos debemos tomar con seriedad esas preguntas, pues una cosa es
segura: Si no escogemos vivir conforme a la
BENDICIÓN, tendremos que dar cuentas cuando nos encontremos ante el tribunal de
Cristo. Todos tendremos que explicarle por qué decidimos dejar que nuestra
abundante cosecha se pudriera en el campo, cuando había un mundo lleno de
personas que necesitaban esa prosperidad. Todos entregaremos cuentas de por qué
actuamos de forma tan egoísta e irresponsable.
Sé que son palabras duras, pero en realidad no son lo suficiente duras. Pues Dios
está cansado de que exista una mentalidad de pobreza entre Su pueblo. Él está
hastiado de las mentiras de la religión, la cual divulga que el SEÑOR quiere que
sean pobres, mientras Él vive en un palacio grande y costoso con calles
pavimentadas de oro. Pero como solíamos decir en el Este de Texas: "Ese perro
viejo ya no cazará más". Es decir, nosotros ya no caeremos más en esa trampa,
pues ya no funcionará. Dios ha derramado la revelación de Su Palabra acerca de la
prosperidad en los últimos 50 años; y si no vivimos conforme a esa revelación,
seremos responsables ante Él cuando esta era termine.
Soy como cualquier otra persona cuando se trata de creerle a Dios por dinero.
No tengo ningún equipo especial de fe. Aunque sí poseo una revelación de cómo
Dios desea que los creyentes manejen sus asuntos financieros: Él no desea que
salgamos al mundo y trabajemos para vivir. Sin importar cuál sea nuestra
vocación —no tenemos por qué depender del desplomado sistema del mundo para
nuestro sustento—, no poseemos como fundamento ningún negocio que dependa
de este sistema mundial en ruinas. En el reino de Dios LA BENDICIÓN de Jehová
es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22
...maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de
tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el
sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra...
—Génesis 3:17-19
Cuando Adán escuchó esas palabras, fue un impacto desgarrador para él, pues
no había sido creado para pasar su vida buscando comida. Él tenía un propósito
mucho más glorioso. Le fue encomendada la tarea mundial de BENDECIR toda la
Tierra y extender el huerto de Edén, hasta llenar todo el planeta.
Además de esa tarea, Dios también le entregó: «...toda planta que da semilla,
que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os
serán para comer». Génesis 1:29
Después de la muerte de Adán, los hijos de Noé Cam y Jafet, intentaron lidiar
con esa maldición a su manera. Al darle la espalda a LA BENDICIÓN que Dios
había declarado sobre la vida de su padre después del diluvio; ellos siguieron los
pasos de Adán y se apartaron de los caminos de Dios. En lugar de confiar en Él y en
LA BENDICIÓN para ser prósperos, inventaron su propio sistema para comerciar,
el cual se convirtió en el sistema donde se valen por sí mismos; se aplica la ley del
más fuerte, se miente, se engaña y se roba. Y ése es el sistema que vemos en el
mundo de hoy.
En ese sistema, la gente intenta satisfacer sus propias necesidades sin la ayuda
de Dios. Creen que para ser bendecidos, deben ser ricos; así que pasan toda su
vida luchando para obtener dinero. De acuerdo con lo escrito en Salmos 73:12:
«Así son los impíos; sin afanarse, aumentan sus riquezas» (NVI). Observe, en el
versículo leemos que ellos aumentaron sus riquezas. En lugar de buscar a Dios
para prosperar, ellos idearon alternativas para incrementar sus riquezas por sí
mismos.
A ese sistema de comercio lo llamo: sistema babilónico, pues se escribió de
él en las escrituras durante la edificación de la torre de Babel —y está destinado
divinamente a fracasar—. Para descubrirlo, sólo debe observar a las primeras
personas que utilizaron ese sistema. A diferencia de la mayoría de gente de hoy
en día, ellos comprendían la forma en que Dios obraba. Conocían Su método de
creación: imaginarlo, creerlo y declararlo. Sólo había un problema: ellos creían
que ese método funcionaría con o sin la ayuda de Dios, así que decidieron
llevarlo a cabo sin Su ayuda.
Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al
cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda
la tierra. Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los
hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos
tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora
de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su
lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció
Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
—Génesis 11:4-8
Dios hizo mucho más que sólo confundir el lenguaje de los que construían la
torre. Él estableció confusión en medio de su impía manera de realizar las cosas.
Limitó su habilidad de imaginar y mezcló entre ellos sus ideas. La comunicación
que tenían entre sí se derrumbó, a tal punto que no sabían qué hacer, entonces se
dispersaron dejando una torre a medias como un monumento a su fracaso.
Desde ese día hasta hoy, lo mismo le ha sucedido a cada grupo de personas
desobedientes e impías que ha intentado utilizar su propio poder humano para
crear y mantener sus reinos terrenales. Esos grupos han podido construir sus
propias torres, ciudades, naciones y sistemas económicos sólo hasta determinado
punto; pues luego se presenta la confusión y las cosas comienzan a derrumbarse.
Sucedió antes, y ocurrirá de nuevo. El sistema babilónico está destinado a
fracasar.
Malaquías 3:10-11, leemos: Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento
en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré
las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el
fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los
ejércitos.
Mateo 6:26-33: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen
en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho
más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su
estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del
campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con
toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es,
y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros,
hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué
beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero
vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas
buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas.
¡Hablar así es una manera dulce de prosperar! Usted se levanta cada mañana
pensando: "¿Qué hará Dios por mí hoy?". Cada vez que el teléfono suena, piensa:
"¡Qué bien! ¡Dios está a punto de BENDECIRME de nuevo!". Llevo décadas
viviendo de esta manera. Aún me emociona cuando el teléfono suena, pues siempre
estoy a la expectativa de recibir algo.
De regreso al sistema del Edén
Es imposible sentir esa clase de emoción cuando usted trabaja sólo para ganarse
la vida. Además, sin importar cuán duro trabaje, no podrá obtener la clase de
riqueza que LA BENDICIÓN le ofrece. Sin embargo, muchos creyentes intentan
obtener sus riquezas de esa forma. A pesar de la clara enseñanza que tenemos en la
PALABRA, donde se nos afirma que Él es quien nos prospera, ellos se aferran a la
convicción de que deben trabajar para ganarse la vida, pues esa idea está muy
arraigada en su interior, y es difícil arrancarla.
Yo luché conmigo mismo con respecto a esa idea durante mucho tiempo. Pero el
SEÑOR me liberó cuando leí
Romanos 4:3-4:
... Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le
cuenta el salario como gracia, sino como deuda.
—me preguntó.
—No, la sanidad divina es un regalo de gracia que fue comprado para nosotros,
por medio de las llagas de Jesús. No podemos ganárnosla. Al igual que el nuevo
nacimiento, debe recibirse simplemente por fe.
—¿Y qué sucede con el bautismo del Espíritu Santo?
—Lo mismo ocurre con el bautismo. Por años, las personas luchan e intentan ser
lo suficientemente buenos con tal de ganarse el bautismo del Espíritu Santo, y se dan
cuenta de que no funciona. Al final descubren, que al igual que cualquier otro
beneficio de LA BENDICIÓN, el bautismo se recibe por fe a través de la gracia.
—Kenneth, si no tuviste que trabajar para ganar tu salvación, tu sanidad y el
bautismo del Espíritu Santo; entonces ¿por qué deberías esforzarte para ganar tu
prosperidad?
Para mí, esas palabras resolvieron el problema para siempre.
Comprendí con absoluta claridad que así como Jesús se hizo pecado por nosotros
para que pudiéramos ser justos; así como llevó nuestras enfermedades en la Cruz
para que pudiéramos ser sanos; Él también se hizo pobre por nosotros para que por
medio de Su pobreza, pudiéramos ser ricos. 2 Corintios 8:9 Ningún creyente que
deposite su fe en la plenitud de lo que el SEÑOR ha hecho por nosotros, tendrá que
trabajar para ganarse la vida.
¿Quién dijo que debía vivir con el salario de un conserje? No espere vivir de ese
sueldo. ¡Sino permanezca a la expectativa de compartirlo! Actúe conforme a lo que
está escrito en Efesios 4:28: «El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo
con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece
necesidad».
Incluso si usted no tiene el llamado para predicar, Dios desea hacer lo mismo
por usted: Él anhela BENDECIRLO en cada área de su vida más allá de sus sueños
más extraordinarios, incluyendo sus finanzas. Él también puede prosperarlo sin
importar la situación de la economía. Puede multiplicar sus recursos cuando todo
indique lo contrario. Incluso puede enviarle prosperidad sobrenatural, en las
situaciones más insólitas.
Una mañana en el Mar de Galilea, Jesús demostró esa verdad. Después de predicar
desde la barca de Pedro, expresó: «...Boga mar adentro, y echad vuestras redes
para pescar» Lucas 5:4 ¡Hablando de situaciones insólitas de prosperar! Todo
buen pescador sabe que no puede atrapar peces con una red durante el día. Es más,
Pedro y sus amigos habían ido de pesca toda la noche, sin tener éxito. Simplemente
no hallaron peces. Entonces cuando salió el sol, se dieron por vencidos, lavaron sus
redes (una tarea difícil) y se prepararon para volver a casa.
Pedro actuó de esa manera. Él fue a pescar con Jesús, y como se suponía que no
pescaría nada, lanzó una red podrida; y cuando los peces comenzaron a llenarla,
ésta se rompió. Él había dejado todas sus redes buenas en la orilla. Entonces tuvo
que pedirle a sus amigos que llegaran en otra barca para ayudarlo: «...y vinieron, y
llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían». Versículo 7
Por lo general, vemos esa historia como un milagro. Pero en realidad era LA
BENDICIÓN obrando. Los peces huían del trabajo duro, pero ¡corrieron hacia LA
BENDICIÓN! Y debido a que LA BENDICIÓN se encontraba en Jesús, los peces
saltaron hacia la red de Pedro, incluso cuando la luz del sol brillaba.
La misma BENDICIÓN se encuentra en los creyentes hoy en día, y obra a
nuestro favor en cualquier momento y en cualquier lugar, al igual que en los
tiempos de Pedro. A LA BENDICIÓN no le importa cómo se encuentre la
economía ni le interesa que la bolsa de valores esté alta, baja o estable; o si las
personas que pronostican proclaman recesión o depresión. Simplemente continúa
obrando, nos enriquece sin añadirnos tristeza.
¡Siéntese... declarándola!
Ya hemos discutido la importancia de la confesión de fe, pero vale la pena
repetirlo. Si desea vivir en el descanso de Dios, debe declarar de continuo la
PALABRA. No permanezca sentado y en silencio. ¡La fe habla! Por tanto, aférrese
a su confesión de fe.
¿Qué sucedió?
No importa cuántas veces pudo olvidar esa verdad. Ni tampoco, cuántas veces se
haya equivocado en el pasado. Si ya se arrepintió, todas esas cosas malas fueron
lavadas por la sangre de Jesús. Dios no sólo lo perdonó, sino también se olvidó de
cada pecado que alguna vez cometió. Él los borró de Su memoria para siempre.
Ahora, usted es tan inocente ante Sus ojos como si fuera un bebé recién nacido.
Él admitió su delito. Pero cuando comenzó a ver lo que Jesús, su Sumo Sacerdote,
había hecho por su vida; empezó a declarar:
«Soy inocente. Soy inocente, y saldré de este lugar. Las personas inocentes no
deben estar en prisión».
Todos a su alrededor se burlaban de él, diciéndole: « ¿Te das cuenta que tendrían
que cambiar las leyes del estado, para ser candidato a optar por tu libertad
condicional en menos de tres años? Aun cuando seas un candidato para obtenerla,
después de lo que has hecho, no te dejarán salir. ¡Vas a estar en esta cárcel por tres
años más!».
Algunos de los otros presos se enojaban tanto que deseaban matarlo. Los
agentes se burlaban de él. Pero no le importó. Sólo se aferró a la PALABRA, y
declaró: «Imploro mi libertad por la sangre. Soy un hombre inocente».
Usted también debería decirle lo mismo. No creo que quiera acercarse al trono
de gracia, sentarse con Jesús y comenzar a recordarle las veces que le falló durante
todos estos años, ni tampoco que desee expresarle: "¡Dios! Lo siento, sólo soy un
fracasado bueno para nada. He intentado hacer lo mejor, sin embargo, he
fracasado muchas veces. Te debes sentir avergonzado de mí. Lo siento...".
¿Por qué desearía usted que Él recordara ese tipo de expresiones? "Sí, pero he
pecado y aún no me he arrepentido".
A Gloria y a mí nos alegró poder orar por esa dama, pero antes de hacerlo, le
pedí que me contara un poco más acerca de la situación. Ella me dijo: «Yo sólo
debo US$9,000 de mi casa, pero de alguna manera me involucraron en un
problema legal, y ahora me la están embargando. A ellos no les debo nada, pero
aun así están enfocados en quitarme mi casa».
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Dios ha establecido su pacto en la tierra. Todo lo que Él hace está determinado por este pacto.
Jesús de Nazaret nació en este mundo, murió en la cruz, fue al infierno, pagó el precio del
pecado y resucitó de entre los muertos debido al pacto que Dios hizo con el hombre. Dios no
muestra parcialidad eligiendo a ciertas personas para salvarlas o sanarlas; sus bendiciones son
para todas las personas que cumplen las condiciones de la alianza (ver 1 Pedro 2:24).
Hay muchos cristianos que realmente no saben en qué creer. Dicen: "¿Cómo funciona esto?
Hago todo lo posible por creer en Dios, pero parece que no puedo hacerlo". Hay muchas
personas buenas y honradas -nacidas de nuevo, llenas del Espíritu de Dios- que están
absolutamente derrotadas en cada área de sus vidas (física, mental, social y financieramente).
¿Por qué? Porque no conocen el pacto. Si no conocen lo que Dios ha dicho, no hay manera de
que Él pueda alcanzarlos. Alguien puede decir: "Voy a creer a Dios". Bueno, ¿qué es lo que vas
a creer de Él... que es Dios? Esto está bien, pero no irá muy lejos. Debes averiguar lo que el
cov-enante dice que Dios ha acordado hacer. Un hombre de negocios tiene ese sentido común.
Cuando dos personas se asocian, deben saber qué creer. Si no lo hacen, entrarán en un
malentendido. Ambos pueden ser completamente honestos y aun así destruir la sociedad
simplemente porque no se entienden y no saben qué esperar el uno del otro. Para evitarlo,
deben reunirse, decidir los términos de su asociación y ponerlos por escrito. Cuando hacen
este acuerdo (o pacto) juntos, saben qué esperar el uno del otro. Tú, como creyente, tienes el
pacto de Dios, la Palabra de Dios. Está disponible para ti. Sin embargo, si usted no lo pone en
uso, usted está en el mismo nivel que el hombre que no sabe que la salvación es para él. Él
está atado al infierno. Usted está atado a la pobreza o atado en alguna otra área donde la
Palabra le da libertad. Si usted no usa el pacto, usted vivirá en la derrota.
Al leer nuestro texto básico de las Escrituras, recuerde que Jesús dijo en Juan 17:17: "Tu
palabra es verdad". Para un significado más claro, sustituya la Palabra por verdad de la
siguiente manera: “Amado, deseo sobre todas las cosas que seas prosperado y tengas salud,
así como prospera tu alma. Porque me regocijé mucho cuando los hermanos vinieron y dieron
testimonio de la verdad [la Palabra] que está en ti, así como andas en la verdad [la Palabra]. No
tengo mayor gozo que escuchar que mis hijos andan en la verdad [la Palabra] ”(3 Juan 2-4).
Sería bueno señalar que cuando el apóstol Juan escribió esta epístola, era un anciano y había
estado en el camino cristiano durante mucho, mucho tiempo, de hecho, desde su juventud.
Había caminado con Jesús y lo había observado de cerca a lo largo de Su ministerio terrenal.
Juan era un anciano sabio, fuerte en el Señor, y dijo: “Deseo sobre todas las cosas que
prosperes y tengas salud”.
A través de nuestras ideas tradicionales, se nos ha hecho creer que la prosperidad es mala o
impía. Sin embargo, Juan escribe que debemos prosperar y gozar de salud y luego dice en el
versículo 11: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero
el que hace lo malo, no ha visto a Dios.”. Si la prosperidad es mala, ¿por qué querría Él que
prosperemos? Verá, no hay nada de malo en la prosperidad en sí misma. El dinero no es la raíz
de todos los males.
El amor al dinero es la raíz de todos los males (ver 1 Timoteo 6:10), ¡y hay personas que
cometen este pecado y no tienen ni un centavo! Sin embargo, quiero que se dé cuenta de que
la prosperidad abarca mucho más que las finanzas. Cuando Juan dijo que deberíamos
prosperar y gozar de salud, añadió la frase: "Así como prospera tu alma". El hombre es un
espíritu; tiene un alma que consta de la mente, la voluntad y las emociones; y vive en un
cuerpo. Por tanto, hay prosperidad espiritual; hay prosperidad mental; y hay prosperidad
física. Para prosperar espiritualmente, debes nacer de nuevo. Cuando aceptas a Jesús como tu
Salvador y lo haces el Señor de tu vida, tu espíritu renace y es puesto en comunión con el
Padre, el Dios Todopoderoso. Esto te coloca en una posición para recibir de Él todas las cosas
prometidas en Su Palabra. Para prosperar en tu alma, debes poder controlar tu mente, tu
voluntad y tus emociones. El hecho de que haya acumulado una gran cantidad de
conocimientos no significa que su mente sea próspera. La prosperidad de la mente llega
cuando usas el conocimiento que se ha acumulado, cuando estás controlando tu mente en
lugar de que tu mente te controle a ti. Segunda de Corintios 10: 5 dice que debemos derribar
la imaginación y toda altivez que se exalta contra el conocimiento de Dios (o contra la Palabra
de Dios), llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. La persona que hace
esto tiene el control de su mente y está en posición de prosperar mentalmente.
No puedes controlar tu mente por completo sin que la Palabra de Dios esté viva y operando
dentro de ti. Debes controlar tu voluntad de la misma manera. Algunas personas dicen:
"Señor, ayuda a que mi voluntad se desmorone". Dios no quiere una voluntad rota que Él
pueda dominar. Él quiere tu voluntad íntegra y sometida a Su voluntad para que ustedes dos
puedan trabajar juntos en unidad. Cuando Dios hizo al hombre, le dio una voluntad que tiene
poder. En realidad, es una voluntad divina porque el hombre tiene derecho a elegir su propio
destino eterno. ¡Solo un dios tiene ese tipo de elección! El hombre fue creado a imagen de
Dios y se le dio la voluntad de tomar una decisión. Puedes ir al infierno si quieres y Dios
protegerá tu derecho ...no tienes que hacerlo, pero puedes. Por otro lado, puede elegir a
Jesucristo y la Palabra de Dios. En Deuteronomio 30:19, Dios dijo: "A los cielos y a la tierra
llamo por testimonio este día contra ti, que he puesto delante de ti la vida y la muerte, la
bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivan tú y tu descendencia". ¡Qué
privilegio! ¡La decisión es tuya! Cuando el alma de un hombre es próspera, su voluntad está en
consonancia con la voluntad de Dios. ¿Cómo puedes estar en línea con la voluntad de Dios? No
puede hacerlo hasta que sepa lo que dice Su Palabra. ¡Su Palabra y Su voluntad son las
mismas! Un hombre honesto no puede querer una cosa y decir otra. Si estás en línea con la
Palabra de Dios, estás en línea con la voluntad de Dios.
Analicemos nuestras emociones como parte del alma. La persona que es próspera
emocionalmente puede controlar sus emociones. Solía pensar que esto significaba nunca
mostrar emociones, pero no es así. Jesús tenía completo control sobre sus emociones, ¡pero
lloró en la tumba de Lázaro! Lo importante es que su llanto no hizo que se uniera a la multitud
de personas abatidas por el dolor. Continuó moviéndose en el Espíritu. Puso Sus prioridades
donde pertenecían y resucitó a Lázaro de entre los muertos. Mostró emociones, pero no se
conmovió por ellas. Nunca serás más saludable ni más próspero que tu alma. Puedes nacer de
nuevo, incluso estar lleno del Espíritu Santo, y aun así no ser próspero en tu alma.
¿Qué produce prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une todas estas áreas? La palabra
de Dios. La Biblia dice en Hebreos 4:12 que la Palabra es viva, poderosa y más cortante que
una espada de dos filos. Dice que divide el alma y el espíritu, las coyunturas y la médula, y que
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Cuando ande en la Palabra de Dios,
prosperará y gozará de salud. No podemos conformarnos con la prosperidad en el ámbito
físico o mental únicamente. Sería fácil conformarse con la prosperidad espiritual, pero no
podemos permitirnos ser perezosos y descartar la prosperidad física y mental simplemente
porque somos salvos y llenos del Espíritu Santo. Es la voluntad de Dios que seamos sanos —
espíritu, alma y cuerpo— y que seamos guardados de esa manera hasta el regreso de nuestro
Señor Jesucristo (ver 1 Tesalonicenses 5:23). Al caminar a la luz de la Palabra de Dios,
prosperará en todos los aspectos de su vida.
el mundo espiritual y sus leyes son más poderosos que el mundo físico y sus leyes. La ley
espiritual dio origen a la ley física. El mundo y las fuerzas físicas que lo gobiernan fueron
creados por el poder de la fe, una fuerza espiritual. Dios, un Espíritu, creó toda la materia y la
creó con la fuerza de la fe. Hebreos 11: 3 dice: "... los mundos fueron formados por la palabra
de Dios, de modo que lo que se ve no fue hecho de lo que aparece". La ley de la gravedad no
tendría sentido si la gravedad no fuera una fuerza real. Es la fuerza de la gravedad la que hace
que funcione la ley de la gravedad. De la misma manera, la ley espiritual sería inútil si la fuerza
de la fe no fuera una fuerza real; pero la fe es una fuerza real. La fe es una fuerza espiritual,
una energía espiritual, un poder espiritual. Es esta fuerza de la fe la que hace que funcionen las
leyes del mundo espiritual. Cuando se pone en práctica la fuerza de la fe, estas leyes del
espíritu funcionan de acuerdo con la forma en que Dios dice que lo harán.
Romanos 8: 2 dice: "Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del
pecado y de la muerte". Hay dos leyes funcionales en el mundo del espíritu. Una, la ley del
pecado y la muerte, fue puesta en práctica por Adán cuando desobedeció a Dios en el Jardín
del Edén. La otra, la ley del Espíritu de vida, fue puesta en práctica por Jesucristo en Su
resurrección. La ley del Espíritu de vida es la ley maestra bajo la cual operamos como hijos de
Dios. Reemplaza la ley del pecado y la muerte y la fe hace que funcione.
Esta ley espiritual superior de vida está aquí en la tierra, pero todos los días la gente muere y
va al infierno. ¿Por qué? Porque la ley de salvación no se ha puesto en práctica en sus vidas
particulares. Funcionará solo cuando se ponga a trabajar. Esta misma regla se aplica a la
prosperidad. Hay ciertas leyes que gobiernan la prosperidad reveladas en la Palabra de Dios. La
fe los hace funcionar. Trabajarán cuando se pongan a trabajar, y dejarán de funcionar cuando
se detenga la fuerza de la fe. La Biblia dice que la Palabra de Dios está establecida para
siempre y es ley (ver 1 Pedro 1:25). Cuando Dios habla, sus palabras se convierten en ley en el
mundo del espíritu. Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios” (Mateo 4: 4). Las fórmulas de éxito en la Palabra de Dios producen
resultados cuando se usan según las instrucciones. Marcos 11:23 dice: “... cualquiera que diga
a este monte: Muévete y échate en el mar; y no dudará en su corazón, sino que creerá que se
sucederán las cosas que él dice; tendrá todo lo que diga ".
La Biblia dice en Deuteronomio 29:29: "Las cosas secretas son de Jehová nuestro Dios; pero las
reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las
palabras de esta ley". Cualquier ley que Dios haya revelado a sus santos nunca pasará.
Funcionará cada vez que se ponga a trabajar. Todo lo que Dios le enseñó a Abraham y a sus
descendientes sobre la operación financieramente funcionará tan bien hoy como hace varios
miles de años. Si no lo cree, ¡nunca ha conocido a un judío! Las fórmulas todavía funcionan, y
siempre lo harán. Cada ley que Dios nos ha dado está registrada en Su Palabra, y Él envió al
Espíritu Santo como nuestro maestro para enseñarnos y guiarnos en estas leyes y mostrarnos
cómo operan por una razón: para que los pongamos a trabajar. Cada vez que opera una de
estas leyes, glorifica al Dios Todopoderoso que la pronunció y agrega una derrota más a
Satanás que dijo que no funcionaría.
La prioridad absoluta al estudiar la prosperidad es que nunca debes pensar en ella desde un
punto de vista carnal, desde la actitud del mundo. Debe entrenarse para pensar de acuerdo
con la Palabra de Dios. Si no tiene cuidado, cuando piense en las leyes de la prosperidad, todo
lo que verá es dinero, sólo una pequeña parte de la prosperidad. La verdadera prosperidad es
Dios manifestándose a nosotros en Su Palabra.
Echemos un vistazo por un momento al mundo de las finanzas, el área más problemática del
planeta. La enfermedad no es nuestra principal preocupación. Hay muchas personas sanas que
están locamente endeudadas, ¡y el pueblo de Dios no tiene por qué estar endeudado! Aquí
nuevamente, encontramos que el mundo tiene un sistema de finanzas que es complejo y muy
pobre en operación. Continuamente oscila entre los dos extremos de depresión e inflación.
Sin embargo, cuando está funcionando en el sistema financiero de Dios, la vida puede ser muy
simple. No pida prestado a nadie, consígalo de Dios. El problema con los préstamos es que está
controlado por el sistema mundial. Para pedir prestado, debe subordinarse a otra persona.
Proverbios 22: 7 dice que el prestatario es el siervo del prestamista. Al pedir prestado,
subordinas tu nombre al de otra persona. Sin embargo, cuando pides prestado y te endeudas
con otra persona, inclinas la rodilla ante esa persona y la miras como tu fuente de suministro.
Esto crea un problema espiritual que puede ser muy serio, especialmente si la otra persona es
impía.
Mire a Dios, Él le dará a usted, no le prestará. Los creyentes necesitan aprender a operar en el
sistema de Dios. No es fácil de aprender; pero al escudriñar la Palabra, tendrá el deseo de
conocer el sistema de Dios.
Para el mundo, la prosperidad, como todo, nace por completo de los sentidos, o la mente
gobernada por los sentidos. El mundo está gobernado por impulso natural y los sentidos
físicos. Su lema Si puede verlo, saborearlo, oírlo, olerlo o sentirlo, entonces debe ser verdad; si
no puede contactarlo con sus sentidos físicos, no es cierto.
Para vivir una vida próspera, su alma debe prosperar en toda la verdad de la Palabra. El poder
de Dios está en relación directa con Su Palabra. Ha usado Su Palabra para liberar Su poder. Él
nos ha enviado Su Palabra para que podamos estar en contacto con Su gran poder. Isaías
estaba citando a Dios mismo cuando escribió: "Así será mi palabra que sale de mi boca: no
volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y prosperará en aquello a lo que la envié.
"(Isaías 55:11). Su poder cubre todo el espectro de la existencia humana, como también lo
hace Su Palabra. Podemos verlo en escrituras como Hebreos 1: 3 que dice que Él está
sosteniendo TODAS las cosas por la Palabra de Su poder y Hebreos 4: 12-13 que la Palabra es
un ser vivo que cubre espíritu, alma, cuerpo y vida de pensamiento. Incluso llega a decir que
nada en la tierra está oculto a la Palabra de Dios.
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La luz del cuerpo es el ojo; por tanto, si tu ojo es único, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero
si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Por tanto, si la luz que hay en ti es
oscuridad, ¡qué grandes son esas tinieblas! (Mateo 6:19-23). Usted necesita tener un solo ojo,
llegar a tener una sola mente, con respecto a la Palabra de Dios. Debes aceptar la Palabra de
Dios como autoridad final. Lo que dice, significa. Cuando la Palabra dice que estás curado,
estás curado. No importa lo que su cuerpo diga al respecto. Si usted cree esto y opera de
acuerdo a ello, entonces el pacto que tiene con Dios-Su Palabra-se convertirá en la verdad
absoluta en su situación, y su cuerpo físico estará de acuerdo con la Palabra. Comencé a
aprender esto en el área de finanzas y prosperidad cuando regresé a la universidad
En Mateo 6:20, Jesús nos enseña a "...haceros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido
corrompen, y donde los ladrones no entran ni roban". Esto es lo que dice la Palabra. Sin
embargo, con nuestras cabezas religiosas lo hemos leído de esta manera: "No os hagáis
tesoros en la tierra... sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen...
y donde no puedes tocarlo hasta que llegues al cielo". Hemos añadido nuestra propia idea,
pero esto no es lo que Jesús quería decir. Él estaba diciendo: "Si dejas que el cielo sea tu tesoro
y tu suministro, entonces, independientemente de lo que ocurra en la tierra, tendrás un banco
que no está sujeto a robos ni a ruinas". Lo que hayas guardado entonces estará listo cuando se
necesite.
Hasta este momento yo tenía la impresión de que cuando daba, podía esperar la cantidad
completa más la devolución del ciento por uno inmediatamente, pero hubo veces que no
funcionó como eso. Estaba confundido, así que le pregunté al Señor al respecto. Mis
necesidades siempre fueron satisfechas en abundancia, pero no entendía bien lo que estaba
pasando. El Señor me lo explicó de esta manera:
"No tenía sentido que transfiriera el dinero que habías guardado en el cielo a un banco
terrenal cuando no lo necesitabas todo en ese momento. Cuando el dinero está en la tierra, es
vulnerable a Satanás y al sistema financiero del mundo. Si te diera 1.000 dólares hoy, dentro
de nueve meses, probablemente no valdría más de 750 dólares. Necesitas aprender a ejercitar
tu fe en el hecho de que tienes este dinero en depósito, y cuando lo necesites, todo lo que
tienes que hacer es llamarlo. Haz tus depósitos conmigo de acuerdo al tipo de cambio que Mi
Palabra garantiza y opera bajo Mi sistema de finanzas en lugar del sistema del mundo.
Podemos hacer que funcione con el tipo de cambio actual en ese momento. No importará si se
necesitan mil millones de dólares para comprar una barra de pan: ¡Yo [Dios] puedo
permitírmelo!". Si Dios puede permitírselo, yo también. ¡Es mi Padre!
Mi fe dictaba que la Palabra de Dios era verdadera, así que discipliné mi pensamiento para
alinearlo con mi fe (en lugar de mi miedo) y escribí este acuerdo: "El cuarto día de octubre de
1971, entrego mi avión al Señor para que lo venda y el dinero lo destine a la predicación de la
Palabra de Dios en la televisión y en cualquier otra forma posible".
Hice este pacto con el Señor de acuerdo con Lucas 6:38, "Dad, y se os dará... otra vez", y
Marcos 10:30, "Pero recibirá cien veces más ahora en este tiempo". El acuerdo también
contenía esta declaración: "Doy libremente este dinero de la venta del avión, y espero el
retorno de él".
El sistema de Dios es realmente único. El toma a una persona que es absolutamente indigente,
le proporciona la semilla para empezar a dar, y luego le da el céntuplo de lo que da. Sólo Dios
podría manejar o permitirse una operación financiera como esa.
Hay cuatro áreas principales que podemos usar para dar, o hacer depósitos en el cielo:
diezmar, dar a los pobres, invertir en el evangelio, y dar como alabanza a Dios. Discutiremos
cada una de ellas y aprenderemos los principios en los que operan. Es muy importante que
usted se dé cuenta de que estos son claramente diferentes aunque se superponen en algunos
aspectos. Cada uno tiene un conjunto individual de leyes que lo rigen desde la Palabra con su
propio retorno. Por ejemplo, diezmar no es lo mismo que invertir en el evangelio. El diezmo es
una inversión en Dios. Es la parte de su ingreso que le pertenece a Él y va directamente a Él.
Como diezmador, usted tiene ciertos privilegios que discutiremos ahora.
Diezmar
Este es, por supuesto, el tema financiero más familiar para los cristianos. Casi todos
conocemos la práctica del diezmo, pero muy pocos se dan cuenta de su verdadero significado.
Fue un mandato de Dios a Israel que el 10 por ciento de sus primicias pertenecía a Dios. Como
mencioné anteriormente, cuando Dios me dijo que enseñara este tema por primera vez, me
llevó a Deuteronomio 26 donde lo introdujo por primera vez a Israel. Comencemos con el
primer versículo y relacionemos esto con nuestro papel bajo el nuevo pacto.
"Y será, cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da por herencia, y la poseas y habites
en ella". ¿Cómo se relaciona esto con el cristiano? La Palabra dice en Colosenses 1:13 que Dios
nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su querido Hijo.
Estamos viviendo en el reino de Dios. Hemos entrado en nuestra herencia en Jesucristo y la
poseemos en Su Nombre. Tenemos el título de propiedad de este reino a través de la fe en
Jesucristo. La autoridad nos ha sido dada, y Dios nos está mostrando cómo ejercer nuestros
privilegios de diezmar para mantener el control eficientemente en el mundo financiero.
Versículos 2-3, "Que tomarás de lo primero de todo el fruto de la tierra, que traerás de tu
tierra que el Señor tu Dios te da, y lo pondrás en un cesto, e irás al lugar que el Señor tu Dios
elija para poner allí su nombre. E irás al sacerdote que habrá en esos días". ¿Quién es este
sacerdote? Hebreos 3:1 dice que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Hebreos 7:8, hablando de
Jesús, dice que Él recibe nuestros diezmos personalmente. Por lo tanto, debemos ir a Él con
nuestros diezmos y decirle: "Profeso en este día al Señor Dios que he entrado en la herencia
que el Señor juró darme". Este es un punto muy importante en el procedimiento del diezmo:
Hacer una confesión ante el Sumo Sacerdote.
Verso 4, "Y el sacerdote tomará el cesto de tu mano, y lo pondrá delante del altar de Jehová tu
Dios". ¿Puedes ver dónde nos hemos perdido? Rápidamente dejamos caer nuestro dinero del
diezmo en el plato de ofrendas cuando pasa o lo metemos en un sobre sin pensarlo. En
cambio, debemos presentarlo a Jesús, quien, a su vez, lo pondrá ante el altar de Dios.
A continuación, en los versículos 5-10, el Señor construye una confesión para Israel en la que
cuenta su poderosa obra en sus vidas y su liberación de la esclavitud en Egipto. En este punto,
nosotros los cristianos necesitamos cambiar a nuestra posición bajo el Nuevo Testamento.
Éramos pecadores en el mundo, y nuestra confesión debería ser algo así: "Estoy en la tierra
que me has provisto en Jesucristo, el reino de Dios Todopoderoso. Yo era un pecador que
servía a Satanás. Él era mi dios. Pero invoqué el Nombre de Jesús, y Tú escuchaste mi clamor y
me libraste del poder y la autoridad de las tinieblas y me has trasladado al reino de Tu querido
Hijo. Jesús es mi Señor, y le traigo las primicias de mis labores como Sumo Sacerdote y te
adoro con ellas. Nos alegramos de todo el bien que nos has dado a nosotros y a nuestra casa".
Jesús, como nuestro Señor y Sumo Sacerdote, te traemos las primicias de nuestros ingresos y
adoramos al Señor nuestro Dios con ellas.
Nos alegramos de todo el bien que nos has dado a nosotros y a nuestra casa. Hemos
escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, y hemos hecho conforme a todo lo que nos ha
ordenado. Ahora mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendícenos como dijiste en tu
Palabra.
Todo esto está involucrado en el diezmo. Puedes ver fácilmente que no puede hacerse en los
pocos segundos antes de que se pase el plato en la iglesia. Debe hacerse a propósito, pero te
garantizo que es ¡vale la pena cada minuto! Mi esposa y yo escribimos nuestros cheques del
diezmo, los sostenemos ante Dios y nos tomamos el tiempo de orar por ellos. Nuestro dinero
se convierte entonces en una herramienta utilizada para adorar a Dios.
Deuteronomio 26:10 dice que el sumo sacerdote pondrá los diezmos ante Dios y lo adorará
con ellos. ¿Puedes entender a Jesús adorando a Dios con tu dinero? ¡Vaya! Esa es una gran
imagen.
Hay otra parte de esta confesión, de los versículos 14-15, que es muy importante: "He
escuchado la voz de Jehová mi Dios, y he hecho conforme a todo lo que me has mandado.
Mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos
has dado, como la que juraste a nuestros padres, una tierra que mana leche y miel". Por el
contrario, hemos pensado, voy a seguir dando y tal vez uno de estos días Él lo notará y me
bendecirá. Esto es un error. La bendición de Dios se recibe por la fe en Su Palabra. No viene
automáticamente, así como la salvación no viene automáticamente. Usted podría decir:
"Bueno, vaya a la iglesia y Dios lo salvará uno de estos días, si tiene suerte". No, las leyes que
gobiernan la salvación deben ser actuadas para que funcionen en tu vida. La prosperidad viene
de la misma manera. Como podemos ver en Malaquías 3:10-11, Dios ha prometido al cegador
que abrirá las ventanas del cielo y derramará una bendición que no habrá espacio suficiente
para recibir.
Al diezmar, usted está poniendo el fundamento para el éxito financiero y la abundancia. Usted
está estableciendo depósitos con Dios que pueden ser usados cuando los necesite. No espere
hasta que su espalda esté contra la pared antes de usar su fe en esta área. Construya su fe
primero cuando las cosas vayan bien.
¡Usted no puede permitirse el lujo de esperar! El diezmo pertenece a Dios en primer lugar.
"¿Robará el hombre a Dios? Sin embargo, vosotros me habéis robado a mí. Pero vosotros
decís: ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y las ofrendas. Malditos seáis con una
maldición, porque me habéis robado" (Malaquías 3:8-9). Esta escritura dice que un hombre
que no diezma está robando a Dios y está operando bajo una maldición por ello. Empieza a
diezmar ahora Si no tienes dinero, encuentra algo que tengas y dalo hoy. No hay manera más
rápida o segura de romper esa maldición. Inmediatamente cuando el dinero llegue a tus
manos, saca el diezmo de Dios y preséntaselo a Él. "Honra a Jehová con tu capital y tu
suficiencia [de las labores justas], y con las primicias de todos tus ingresos, Así tus almacenes
se llenarán de abundancia, y tus tinajas rebosarán de vino nuevo" (Proverbios 3:9-10, La Biblia
Amplificada).
Recuerda que la Palabra dice que Dios nos da el poder para obtener riquezas y la bendición del
Señor hace ricos. En el diezmo, Dios te está dando el 90 por ciento y recibiendo para Su obra
en la tierra el 10 por ciento para proveer el ministerio para ti. "Y dio a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros; para el perfeccionamiento de los
santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Efesios 4:11-12).
No se puede dar más que Dios. Él devuelve su 10 por ciento para que seas perfeccionado,
equipado y edificado.
La segunda forma de depósito es dar a los pobres. Proverbios 19:17 dice: "El que se apiada del
pobre presta al Señor, y lo que ha dado se lo devolverá". Cuando das a los pobres, puedes
esperar que te devuelvan lo que has dado. No puedes regalar tu dinero al dar a los pobres.
Estás prestando al Señor, y Él te lo devolverá. Él lo considera un préstamo, y como nos enseña
a no deber dinero, tampoco lo deberá. En cuanto se lo prestes, Él te lo devolverá. Si Jesús se
acercara a ti y te pidiera prestados 100 dólares, ¿no crees que te los devolvería?
Es importante que te des cuenta de que toda la riqueza material está en la tierra. No nos
lloverá del cielo. Ya está aquí, y hay más que suficiente para todos. La Biblia dice que
chuparemos de la abundancia de los mares y de los tesoros escondidos en la arena (ver
Deuteronomio 33:19). El problema es que no sabemos cómo alcanzarla. Sin embargo, al dar a
los pobres estamos dando a Dios la oportunidad no sólo de trabajar con nosotros
financieramente y bendecirnos, sino también de ayudar al hombre necesitado.
Esto pone una luz diferente en el tema. Los pobres consideran que este es un mundo de ricos.
Satanás los ha dominado con la pobreza y la supresión de todo tipo. Cuando se den cuenta de
que Satanás está detrás de su opresión, verán su necesidad del poder de Dios en sus vidas.
Entonces no tendrás miedo de obligarlos al evangelio cuando les des cosas materiales. Siempre
que doy de esta manera, les explico lo que dice la Palabra y les hablo de Jesús. Les hago saber
que Jesús es mi fuente de suministro y que está dispuesto a ser la suya. Les muestro que ellos
también pueden convertirse en el canal de Dios en la tierra para otra persona. Verás, puedes
alimentar a un ladrón todo el día, pero todo lo que tendrás es un ladrón lleno de comida. La
comida no lo cambiará, pero la Palabra de Dios lo transformará por dentro. Si das a los pobres
de la manera adecuada, entonces puedes darles testimonio y presentarles el poder de Dios.
Nunca doy a los pobres sin hablarles de Jesús. Si van a recibir mis bienes materiales, primero
tendrán que escuchar lo que tengo que decir sobre Jesús.
Jesús enseñó a dar limosna, que es dar a los pobres. Evidentemente, Jesús era muy conocido
por dar a los pobres según los relatos bíblicos de su ministerio. En el Sermón de la Montaña,
Jesús enseñó a dar limosna. Él dijo: "No sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha"
(Mateo 6:3). Te puedes divertir más dando a alguien de forma anónima. Es una alegría que
nunca obtendrás de ninguna otra cosa, y el siguiente versículo dice: "Y tu Padre que ve en
secreto te recompensará abiertamente". ÉL MISMO te recompensará. ¡Alabado sea el Señor
por sus generosas propuestas!
Invertir en el Evangelio
Como hemos leído en Marcos 10:29-30, Jesús dijo: "De cierto os digo que no hay nadie que
haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por
causa de mí y del evangelio, sino que recibirá cien veces más ahora en este tiempo". Se trata
de una inversión en la difusión del evangelio por todo el mundo. La Gran Comisión dice: "Id por
todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15).
Todos estamos obligados a esto; y si no podemos ir, debemos enviar a alguien en nuestro
lugar. Todos deben funcionar en esta comisión. El misionero es un apóstol de Dios, un
instrumento para evangelizar el mundo. Desgraciadamente, se le ha infravalorado mucho y
ocupa el último peldaño de la escala en lugar de la cima. Sin embargo, merecen nuestro apoyo,
tanto en las finanzas como en la oración. Dios apoyará la comunicación del evangelio con el
poder y los recursos que sean necesarios. Si no se predica la Palabra, no hay fe (véase
Romanos 10:14). Sin fe, nadie se salva (ver Efesios 2:8). Para el hombre que nunca ha
escuchado la Palabra, Jesús nunca ha muerto. Puedes ver que si Dios no apoyara la
comunicación del evangelio, la Cruz habría sido en vano.
Otra área para invertir en el evangelio es el apoyo a los ministerios a los que se les ha asignado
la tarea de enseñar al pueblo de Dios cómo funcionar en los asuntos espirituales. Los
ministerios de enseñanza tienen una gran responsabilidad puesta en ellos por Dios. En
consecuencia, son muy bendecidos.
Cualquier experto en inversiones le dirá rápidamente que la forma más productiva de invertir
es una inversión constante y regular en negocios sólidos. No hay nada más sólido que la obra
de Dios. Comienza a ser un inversor regular. Sé fiel a ello.
Volvamos a lo que Jesús dijo en Marcos 10:29-30, Él ha dicho que esto funcionará para todo
hombre. Pedro había dicho: "¿Y nosotros? Lo hemos dejado todo y te hemos seguido".
Preguntó esto como si pensara que la vara de Jesús ocupaba un lugar especial en lo que se
refiere a estas leyes. Jesús le respondió con toda claridad. Todo hombre que invierte en el
evangelio tiene derecho a esperar el asombroso retorno del ciento por uno.
Así como Israel hizo ofrendas de alabanza a Dios, los creyentes de hoy pueden usar el dar
como un instrumento de alabanza. Es interesante notar que Israel nunca dio un animal
manchado como sacrificio. A la luz de esto, si usted da un par de zapatos de segunda mano,
entonces eso es lo que recibirá a cambio. No des tus cosas viejas y gastadas; da tus cosas
buenas y nunca te faltarán cosas buenas.
La Palabra dice que Dios habita en las alabanzas de su pueblo (ver Salmo 22:3) y que Él
mantendrá nuestro derecho y nuestra causa cuando lo alabemos (ver Salmo 9:1-4). Dios me
instruyó a usar el Salmo 118 cuando doy una ofrenda de alabanza. Examinémoslo.
Dad gracias a Jehová, porque es bueno; porque su misericordia es eterna. Diga ahora Israel
que su misericordia es eterna. Que la casa de Aarón diga ahora que su misericordia es eterna.
Digan ahora los que temen al Señor que su misericordia es eterna. Invocaba al Señor en la
angustia; el Señor me respondió y me puso en un lugar amplio. El Señor está de mi parte.
Cuando llego a esta última frase, ¡estoy a punto de gritar! La Palabra dice que si Dios está a tu
favor, nadie puede seguir siendo tu enemigo con éxito (ver Romanos 8:31).
El Señor está de mi lado; no temeré; ¿qué podrá hacer el hombre contra mí? El Señor toma mi
parte con los que me ayudan; por eso veré mi deseo sobre los que me odian. Es mejor confiar
en el Señor que poner la confianza en el hombre. Es mejor confiar en el Señor que poner la
confianza en príncipes. Todas las naciones me rodearon, pero en el nombre del Señor las
destruiré. Me rodearon, me rodearon, pero en el nombre del Señor los destruiré. Me rodearon
como abejas; se apagaron como el fuego de los espinos.
Porque en el nombre del Señor los destruiré. Me has golpeado con fuerza para que cayera,
pero el Señor me ayudó. El Señor es mi fuerza y mi canción, y se ha convertido en mi salvación.
La voz de la alegría y de la salvación está en los tabernáculos de los justos; la diestra de Jehová
hace maravillas. La diestra del Señor es exaltada: la diestra del Señor actúa con valentía.
Por supuesto, la "mano derecha del Señor" es Jesús. Usted está alabando a Jesús cuando hace
esto.
No moriré, sino que viviré, y contaré las obras del Señor. El Señor me ha castigado duramente,
pero no me ha entregado a la muerte. Abridme las puertas de la justicia: Entraré en ellas y
alabaré al Señor: Esta puerta del Señor, en la que entrarán los justos. Te alabaré, porque me
has escuchado y te has convertido en mi salvación. La piedra que los constructores rechazaron
se ha convertido en la piedra angular del ángulo. Esto es obra del Señor; es maravilloso a
nuestros ojos. Este es el día que el Señor ha hecho; nos alegraremos y nos gozaremos en él.
Probablemente has escuchado este último verso toda tu vida, pero con todo el salmo a su
alrededor y a la luz de lo que es, puedes ver su pleno significado.
"Salva ahora, te lo ruego, oh Señor; oh Señor, te lo ruego, envía ahora prosperidad". De nuevo,
como en Deuteronomio 26, estás diciendo al Señor: "Envíanos prosperidad".
Bendito sea el que viene en nombre del Señor: os hemos bendecido desde la casa del Señor.
Dios es el Señor, que nos ha alumbrado; ata el sacrificio con cuerdas hasta los cuernos del
altar. Tú eres mi Dios, y yo te alabaré; tú eres mi Dios, yo te exaltaré. Dad gracias al Señor,
porque es bueno, porque su misericordia es eterna. Cuando empieces a dar de esta manera,
sólo como una alabanza a Dios, las cosas comenzarán a suceder en tu vida financiera. La
alabanza es una herramienta tremenda para liberar el poder de Dios. Combinada con la ley de
dar, ¡es insuperable! No hay un retorno estándar en dar como alabanza a Dios, y llevó a David
de pastor a rey de Israel. ¿Crees que Dios ama la pobreza? Lea una traducción literal del
hebreo o la Biblia Amplificada y vea la enorme cantidad de dinero que David puso en la
construcción del templo. ¡Fueron millones de dólares! David era un hombre próspero. La Biblia
dice que era un hombre según el corazón de Dios. ¿De dónde crees que sacó toda su riqueza?
Del Dios de Abraham, Isaac y Jacob que le dio el poder de obtener riqueza.
Veamos una vez más Malaquías 3:10. Hay algo aquí que quiero enfatizar. "Traed todos los
diezmos al alfolí, para que haya alimento en mi casa, y probadme ahora con esto, dice el
Señor...." Dios ha dicho en muchos lugares a lo largo de la Biblia: "Tened fe... creedme", pero
aquí en Malaquías está diciendo: "Probadme... ponedme a prueba". Muchos cristianos están
buscando una señal de Dios como prueba de Su poder, de Su voluntad de sanar y hacer
milagros en el mundo de hoy. El ámbito financiero es el único lugar donde Dios nos da la
oportunidad de buscar esta señal, ¡y es el único lugar donde no hemos estado buscando!
Decimos: "¡Pero yo no podría decirle a Dios lo que tiene que hacer; no podría esperar que me
bendijera! No sería humilde". ¿Pero qué dice Dios? " Y ahora pruébame con esto, dice el Señor
de los ejércitos: si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición,
de modo que no haya lugar para recibirla". La frase ventanas del cielo en realidad significa
"compuertas". Es la misma palabra utilizada en Génesis 7:11, donde Dios abrió las ventanas del
cielo e inundó la tierra. Dios no usa figuras de discurso vacías. Él habla en serio. Él abrirá las
compuertas del cielo y derramará una abundante bendición sobre el que la reciba.
"Y reprenderé al devorador por vosotros, y no destruirá los frutos de vuestra tierra; ni vuestra
vid dará su fruto antes de tiempo en el campo, dice el Señor de los ejércitos. Y todas las
naciones te llamarán bienaventurada, porque serás una tierra deliciosa, dice el Señor de los
ejércitos."
Ahora vamos a discutir cómo recibir de su dar. Efesios 6:8 dice: "Sabiendo que todo lo bueno
que un hombre haga, lo recibirá del Señor, sea siervo o libre". Cualquier cosa buena que usted
haga a cualquier hombre, recibirá lo mismo del Señor. Acabamos de leer en Malaquías donde
Dios dijo que Él abriría las ventanas del cielo para nosotros. Por lo tanto, podemos esperar
recibir de Dios. Sin embargo, en el evangelio de Lucas Jesús dice: "Dad, y se os dará; medida
buena, apretada, remecida y rebosante, darán en vuestro seno. Porque con la misma medida
que midáis se os volverá a medir" (Lucas 6:38). De esto vemos que también podemos recibir
de los hombres; así que la bendición es doble. Cuando das el diezmo, recibes de Dios arriba.
Cuando das, los hombres dan en tu seno. ¡Te llega de todas partes!
Como ya hemos visto en Marcos 10:30, Jesús prometió un retorno del ciento por uno cuando
damos por su causa y la del evangelio. Usando esta escritura, decidí creer en un retorno de
cien veces cuando di mi avión como una inversión en el evangelio.
El poder de la confesión
Jesús dijo en Marcos 11:23, "Porque de cierto os digo que cualquiera que diga a este monte:
Quítate y échate al mar, y no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirán las cosas que
dice, tendrá lo que diga". Fíjate en las últimas palabras, "tendrá todo lo que diga". La fe se
libera con la boca. Incluso nuestra salvación se basa en la confesión de nuestra boca de que
Jesucristo es nuestro Señor (ver Romanos 10:9-10). ¡Usted puede tener lo que dice! De hecho,
lo que dices es exactamente lo que obtienes
ahora. Si vives en la pobreza y la carencia, cambia lo que dices. ¡Cambiará lo que tiene!
la poderosa fuerza del mundo espiritual que crea las circunstancias que nos rodean está
controlada por las palabras de la boca. Esta fuerza proviene de nuestro interior.
El mismo Jesús dijo: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado"
(Mateo 12:37). Las palabras son contenedores. Pueden contener fe, amor, miedo, odio, o
pueden estar totalmente vacías. Jesús dijo que seríamos juzgados por las palabras ociosas (o
vacías, inoperantes) (ver Mateo 12:36). Recuerda que antes dijimos que toda la sustancia
material que necesitarás está ya en la tierra. Todo lo que necesitas ya está aquí. La confesión
de tu boca hará que lo poseas. Dios se encargará de ello. Hebreos 3:1 dice que Jesús es el
Apóstol y el Sumo Sacerdote de nuestra confesión; y Hebreos 4:14 dice que debemos
aferrarnos a nuestra confesión. Debemos confesar lo que deseamos que suceda. No
esperamos a que suceda y entonces empezamos a confesarlo. En Marcos 11:23, Jesús habla de
decir cosas que aún no han sucedido. El monte aún no había sido removido cuando se le habló.
Jesús dijo que creamos que las cosas que decimos se cumplirán y entonces tendremos todo lo
que decimos. Cuando aprendí estos hechos, se me hizo fácil confesar: "Ya lo tengo.... puedo
verlo a través del ojo de mi fe". Una vez que hago los depósitos en mi cuenta celestial, puedo
decir, lo tengo y entonces vendrá a mí. A veces viene al instante; a veces viene después de
confesarlo varias veces; a veces viene después de varios días; a veces viene después de varias
semanas. Ha habido ocasiones en las que ha llegado después de meses de confesión, pero, no
obstante, ¡ha llegado! Tenemos la palabra de Dios para ello. Se hará realidad.
Como una guía para que usted use en recibir de su dar en cualquier área, permítame
compartir esta pequeña fórmula. Ha funcionado consistentemente para nosotros y funcionará
para ti si te comprometes con ella.
2. Póngase de acuerdo según Mateo 18:19. Esto es muy importante. La mejor y más
poderosa situación en la tierra es la de un esposo y una esposa que pueden estar de acuerdo
juntos en estas áreas. Si esto no es posible en tu caso particular, entonces júntate con otro
creyente y haz que se ponga de acuerdo contigo.
3. Aférrate a ella por la fe. Utiliza los principios expuestos en Marcos 11:23-24. Créelo en
tu corazón y confiésalo con tu boca.
5. Suelta las fuerzas del cielo. Hebreos 1:14 se refiere a los ángeles como espíritus
ministradores "enviados para servir a los que serán herederos de la salvación". La Biblia
también dice que los ángeles escuchan la Palabra de Dios (ver Salmo 103:20), así que cuando
usted usa la Palabra en el Nombre de Jesús, ellos están obligados a seguir su orden.
"Tenemos este dinero en nuestra cuenta celestial y retiramos esta cantidad ahora. Creemos
que recibimos
confesamos ahora que es nuestro en el Nombre de Jesús. Estamos de acuerdo en que tenemos
$ de acuerdo con Mateo 18:19. Desde este día
Desde este día en adelante, hacemos recaer el cuidado de esto sobre Ti y te agradecemos por
ello. Satanás, en el Nombre de Jesús, tomamos autoridad sobre ti; atamos tu operación ahora
y te dejamos indefenso. Espíritus ministradores, les encargamos que vayan y hagan que nos
llegue esta cantidad de acuerdo con Hebreos 1:14. Padre, alabamos tu Nombre por satisfacer
nuestras necesidades según tus riquezas en gloria por Cristo Jesús y por multiplicar nuestra
semilla para sembrar en el Nombre de Jesús".
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