La Mente de Dios
Nunca entenderé la manera de obrar de Dios si no entiendo su mente. Dios es simple pero a la vez com-
plejo. Sus pensamientos no son como nuestros pensamientos, los de él son ‘más altos’. No entenderé lo
que Dios hace si no entiendo cómo piensa. Así como uno puede estudiar ‘la mente asesina’, ‘la mente
depresiva’, también puede estudiar ‘la mente de Dios’.
Para entender a una persona necesitamos reconocer el pensamiento que la movió a la acción. Dios no
hace nada sin una razón: siempre tiene un propósito. Cada cosa en el mundo está puesta por una razón.
Ese propósito es la intención original, es el sueño de Dios, es la razón original por la que algo fue creado.
Quizás tengas planes de formar una pareja, de trabajar, de alcanzar un estilo de vida, de estudiar cierta
carrera, pero el plan de Dios es lo que permanecerá sobre ese plan. Nunca serás ‘lleno’ de Dios
haciendo tus propios planes, sin tener en cuenta los de Dios.
Tenemos la Naturaleza de Nuestra Fuente
La palabra abba en hebreo significa padre, y también significa fuente. Dios creó todo, y antes de hacerlo,
todo estaba dentro de Dios. Dios se reunió sólo consigo mismo y decidió todo. Él es fuente: todo salió de
él por el poder de su palabra. Dios habló y sacó lo que estaba dentro de él. Dijo y fue hecho. Por eso es
Padre o abba, fuente.
A la hora de crear al hombre Dios dijo: ‘Hagamos’. Dios no le dijo a la tierra que produjera un ser
humano, Dios no le dijo a las aguas. Dios se habló a sí mismo porque nuestra fuente es Dios. Yo soy de la
misma naturaleza que Dios. Dios es Creador, yo soy creador. Dios es poderoso, yo soy poderoso. Dios es
rico, yo soy rico. Porque soy de la misma naturaleza de mi fuente, que es Dios. Así como un pez sale del
agua y muere, si te sacan de tu fuente, mueres. Si te arrancan de Dios quedas sin vida, porque tu fuente es
Dios. De la misma manera, cuando te conectas con tu fuente comienzan a suceder cosas poderosas.
Tu fuente no son las personas, no es el trabajo, no es tu familia, no son tus hijos. Tu fuente es Dios.
Lo Más Importante
Por haber sido creados a su imagen y semejanza, también nosotros somos una fuente creadora. Somos
potenciales. Es decir, que tenemos fuerza que no empleamos, habilidades que no desarrollamos y poder
en reserva. A Dios no le impresiona lo que hiciste sino lo que vas a hacer, precisamente porque te creó
con la capacidad de crear.
Potencial es lo que no hiciste todavía. Es donde todavía no llegaste, lo que todavía no escribiste, lo que
todavía no hiciste. Tu problema no es tu falta de recursos sino la falta de uso de los recursos que ya tienes.
Dios quiere que cuando termines tu vida hayas sacado afuera todo tu potencial.
¿Cómo Liberó Salomón su Potencial?
Este rey dispuso su pensamiento para hacer lo que nunca había hecho: eso rompe las estructuras
mentales, te saca del ‘siempre lo mismo’. Hizo un templo que valía millones de dólares. Fue un gran
soñador.
Salomón puso pasión: porque la pasión es contagiosa, porque da gusto hacer las cosas cuando Dios
respalda. Deseo es la palabra clave. Si juegas con la comida es porque estás aburrido. ¿En qué cosas
pones pasión?
Además Salomón buscó la sabiduría con obsesión y su fama llegó lejos. Note conformes con lo que ya
eres. Alimenta cada día tu sueño: ‘aviva el fuego’, rodéate de personas que aman a Dios, que tienen más
pasión que tú. Consulta con otros que saben más. Aprende los secretos de otros. Ayuda a que otros logren
sus sueños.
Puentes de Oro
Hablar como habla Dios es un puente de oro. El secreto de las buenas relaciones está en tu forma de
hablar. Repasa los siguientes pensamientos.
Tu hablar puede traerte problemas:
Lazos: Proverbios 6.2, 18.7
Heridas: Proverbios 18.8
Desvíos: Proverbios 19.27
Muerte de tus sueños: Proverbios 18.21
Tu hablar puede abrir puertas, construir puentes y traer lo sobrenatural a tu vida:
Sabiduría: Proverbios 15.7
Vida: Proverbios 15.4
Alegría: Proverbios 15.23
Plenitud: Proverbios 18.4
Sustento: Proverbios 10.21
Liberación de los problemas: Proverbios 12.6
Sanidad: Proverbios 12.18, 16.24
En cambio huye de los necios:
No les hables: Proverbios 23.9
Apártate de ellos: Proverbios 14.7
Extracto del libro “Alcanzando el Éxito”