EXORCISMOS MENORES
Oremos.
Señor, Dios nuestro, por quien se nos descubre la vida verdadera, se anula la
corrupción, se fortalece la fe, se despierta la esperanza y se inculca la caridad, te
rogamos en el nombre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por la virtud del
Espíritu Santo, que alejes de estos siervos tuyos la incredulidad y la duda, (el culto
de los ídolos y la magia, los encantamientos y el espiritismo), el ansia de dinero y
los halagos de las pasiones, las enemistades y las discordias y cualquier forma de
maldad. Y puesto que les has llamado para que sean santos y sin pecado en tu
presencia, infunde en ellos el espíritu de fe y de piedad, de paciencia y de
esperanza, de moderación y de pureza, de caridad y de paz. Por Jesucristo nuestro
Señor.
Todos:
Amén.
BENDICIÓN DE LOS CATECÚMENOS
Oremos.
Oh Dios, que por tus santos profetas exhortaste a los que se acercan a ti: «¡Lavaos
y purificaos!», y dispusiste por medio de Cristo la regeneración espiritual; mira
ahora a estos siervos tuyos, que se disponen con diligencia al bautismo: bendíceles,
y, fiel a tus promesas, prepáralos y santifícalos, para que, bien dispuestos a recibir
tus dones, merezcan la adopción de hijos y la entrada en la comunión de la Iglesia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos:
Amén.
RITO DE LA UNCIÓN
Para que el poder de Cristo Salvador os fortalezca, os ungimos con este óleo de
salvación en el nombre del mismo Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina por los
siglos de los siglos.
Catecúmenos:
Amén.
PRESENTACIÓN DE LOS CANDIDATOS
Acabada la homilía, el sacerdote que esté al frente de la iniciación de los
catecúmenos, o un diácono o catequista o el delegado de la comunidad, presenta a
los que han de ser elegidos, con estas o parecidas palabras:
Reverendo Padre, próximas ya las solemnidades pascuales, los catecúmenos aquí
presentes, confiados en la gracia divina y ayudados con las oraciones y el ejemplo
de la comunidad, piden humildemente que, después de la debida preparación y de la
celebración de los escrutinios, les admitan a participar en los sacramentos del
Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
El celebrante responde:
Acérquense los que han de ser elegidos, acompañados por sus padrinos (madrinas).
Entonces se les va llamando a todos por su nombre, y cada uno con su padrino
(madrina) se adelanta y se queda de pie ante el celebrante.
América Fátima Salazar Ruiz
Natalia Esperanza Alcalá Herrera
Brisa Galilea Calderón Villegas
Susana Heréndida Becerra Camacho
Alma Karen Pedroza Cruz
Gabriel Bibiano Gallegos Legaspi
Karen Edith Romo Adame
Gerardo Ávila Rojo
Totazin Vladimir Sánchez de Loera
El celebrante habla a los presentes con estas o parecidas palabras:
La santa Iglesia de Dios desea ahora asegurarse de que estos candidatos han sido
hallados idóneos para entrar en el grado de los elegidos, y así celebrar las
próximas solemnidades de la Pascua.
Y volviéndose hacia los padrinos:
Por eso os ruego a vosotros, padrinos (y madrinas), que deis vuestro testimonio:
¿Han escuchado fielmente la palabra de Dios anunciada por la Iglesia?
Padrinos:
Sí, la han escuchado fielmente.
Celebrante:
Han comenzado a caminar ante Dios, guardando la palabra recibida?
Padrinos:
Sí, han comenzado.
Celebrante:
¿Están unidos fraternalmente a la comunidad y a sus oraciones?
Padrinos:
Sí, están unidos.
Celebrante:
Queridos hermanos, estos catecúmenos han pedido ser iniciados en los sacramentos
de la Iglesia durante las próximas fiestas pascuales. Los que los conocen, han
juzgado que era sincero su deseo. Porque ya han oído desde hace tiempo la palabra
de Cristo y se han esforzado en vivir según sus mandamientos; han tomado parte en
la unión fraterna y en las oraciones. Ahora quiero informar a toda la asamblea que
la deliberación de la comunidad ha decidido llamarlos a los sacramentos. Al
comunicaros ahora esta decisión, pido a los padrinos que de nuevo ante vosotros
ratifiquen su sufragio.
Y vuelto a los padrinos:
¿Juzgáis, en presencia de Dios, que los candidatos son dignos de que se les admita
a los sacramentos de la iniciación cristiana?
Padrinos:
Sí, los juzgamos dignos.
Entonces el celebrante, mirando a los catecúmenos, los exhorta e interroga
con estas o parecidas palabras:
Ahora os hablo a vosotros, queridos catecúmenos. Vuestros padrinos y catequistas
(y toda la comunidad) han dado buen testimonio de vosotros. Y la Iglesia, confiando
en este sufragio, os llama en nombre de Cristo a los sacramentos pascuales. Ahora,
pues, os toca a vosotros, que ya habéis escuchado desde hace tiempo la palabra de
Cristo, dar vuestra respuesta en presencia de la Iglesia, descubriendo vuestro
pensamiento. ¿Queréis ser iniciados en los sacramentos de Cristo, Bautismo,
Confirmación y Eucaristía?
Catecúmenos:
Sí, queremos.
ADMISIÓN O ELECCIÓN
Celebrante:
N. y N, habéis sido elegidos para que seáis iniciados en los sagrados misterios
durante la próxima Vigilia pascual.
Catecúmenos:
Demos gracias a Dios.
El celebrante prosigue:
Ahora, por tanto, vuestro deber es, como el de todos nosotros, que, ayudados por la
divina gracia, ofrezcáis a Dios, que es fiel a su llamamiento, vuestra fidelidad y que
os esforcéis con todo entusiasmo en llegar a la plena realidad de vuestra elección.
Después, vuelto a los padrinos, el celebrante los exhorta con estas o parecidas
palabras:
Os encomendamos en el Señor a estos catecúmenos, de los que habéis dado
testimonio, para que los acompañéis con vuestra ayuda y con vuestro ejemplo hasta
que reciban los sacramentos de la vida divina.
Y los invita a que pongan la mano sobre el hombro de los candidatos, a los que
adoptan.
Después la comunidad hace las súplicas con estas o parecidas palabras:
Celebrante:
Queridos hermanos, preparándonos a los misterios salvíficos de la Pasión y
resurrección, emprendemos hoy el camino cuaresmal. Los elegidos, a quienes
conducimos con nosotros, a los sacramentos pascuales, se fijan en el ejemplo de
nuestra renovación. Roguemos, pues, por ellos y por nosotros al Señor, para que
movidos por nuestra mutua conversión, nos hagamos dignos de las gracias
pascuales.
Preces:
o Por los catecúmenos, para que recordando el día de su elección,
permanezcan siempre agradecidos a la bendición celestial, roguemos al
Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Para que, empleando bien este tiempo de gracia, soporten las penalidades de
la renuncia y prosigan con nosotros las obras de la santificación, roguemos
al Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Por sus catequistas, para que les muestren la suavidad de la palabra de
Dios, roguemos al Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Por sus padrinos, para que les manifiesten a los catecúmenos la práctica
continua del Evangelio en la vida privada y en el trato social, roguemos al
Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Por sus familias, para que no poniéndoles ningún impedimento, les ayuden
más bien a seguir la inspiración del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Por nuestra asamblea, para que en este tiempo cuaresmal brille con la
plenitud de la caridad y con la perseverancia en la oración, roguemos al
Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
o Por todos los que todavía dudan, para que fiándose de Cristo lleguen con
decisión a la unión de nuestra fraternidad, roguemos al Señor.
R/. Escúchanos, Señor.
El celebrante, extendiendo las manos sobre los elegidos, concluye las súplicas
con esta oración:
Oh Dios, que eres creador y restaurador del género humano, sé propicio a estos
hijos de adopción, e incluye en la nueva alianza al retoño de nuevos hijos, para que,
hechos herederos de la promesa, se alegren de recibir por la gracia lo que no se
consigue por la naturaleza. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.