Injerto
Injerto
En la mayoría de los casos, una de las variedades se selecciona como raíz por
su resistencia, el tallo de la especie elegida como variedad se injerta sobre esta
base. En otros casos, una yema de la variedad se injerta lateralmente en el
tronco del patrón, y sólo después de asegurarse la fusión exitosa se corta este
último.
Historia
El injerto es una técnica conocida desde la Antigüedad. Está documentado en
China desde comienzos del I milenio a. C., y en Occidente ya la Grecia clásica
lo conocía. Aristóteles describe con bastante detalle las técnicas empleadas en
su época, y los escritores agrícolas romanos las documentan asimismo. Aunque
el interés en la práctica continuó y se estimuló en el Renacimiento, no sería hasta
el siglo xvii en que Henri Louis Duhamel estudiase la función de los tejidos en el
proceso de injerto, investigaciones continuadas por Hermann Vöchting que
sentaron las bases de los conocimientos modernos sobre injerto. A partir de los
años 1920 se cuenta con descripciones científicas del injerto en púa, y a partir
de los '50 se popularizó en cucurbitáceas y solanáceas. La extensión del
cambium en éstas es la que parece favorecer su aplicación.
Finalidad del injerto
El procedimiento de injerto puede aplicarse a varios objetivos distintos:
Resistencia
En las especies de interés comercial, la finalidad más común es la resistencia a
enfermedades presentes en el suelo que imposibilitarían el normal desarrollo de
la variedad si ésta se plantase directamente. De ese modo, el vegetal que podría
resultar afectado no entra realmente en contacto con los patógenos, mientras
que el patrón que es resistente cumple la función de estrato intermedio aislante.
En estos casos, el patrón se reduce por lo común al sistema radical. Las plagas
controladas de este modo suelen ser hongos o nematodos; en el caso de la vid
(Vitis vinifera), por ejemplo, los cultivares europeos producen un fruto de mayor
calidad, pero son sensibles al hemíptero Dactylosphaera vitifoliae, la filoxera,
mientras que los de origen americano son resistentes a este. La casi totalidad de
los viñedos de la actualidad emplean injertos de los primeros sobre raíz
americana para evitar la afección.
Nutrición
Del mismo modo, los injertos pueden utilizarse para cultivar variedades con
requerimientos relativamente estrictos en materia de nutrición sobre pies más
rústicos. Esta práctica es generalizada en el caso de los cítricos, en que se
utilizan pies capaces de sobrevivir en suelos pobres —como la naranja espinosa,
Poncirus trifoliata, y la naranja amarga, Citrus x aurantium— para injertar otras
especies de mayor interés comercial.
Reproducción
En el caso de híbridos obtenidos artificial o naturalmente que poseen
características deseables, la reproducción por injertos es la única manera de
obtener ejemplares que las conserven. Este es el caso de la mayoría de
variedades de frutales sin semilla, que se producen in vitro y se injertan luego
sobre pies ya asentados.
Procedimiento
Para realizar un injerto, los tejidos de ambas plantas deben entrar en contacto.
En ningún momento las células se mezclan; los tejidos por encima y debajo del
punto de injerto permanecen por completo diferentes. La unión viene dada por la
formación de un callo parenquimático a raíz del corte. Algunas de las células del
callo se transforman, en condiciones adecuadas, en meristema cambial que
puede volver a producir tejido vascular, estableciendo así la comunicación
simplástica entre ambas partes. La temperatura y humedad del injerto debe
mantenerse controlada para favorecer esta unión. En los injertos en plantas
herbáceas, las comunicaciones vasculares del xilema y floema se forman
directamente a partir del parénquima del callo. En la primera fase del proceso de
injerto, las células puestas en contacto reaccionan ante el tejido extraño. Solo
luego la unión se completa mediante la división de los tejidos adyacentes en las
superficies opuestas, y la firmeza de la fijación aumenta lentamente. La
efectividad depende de la formación de conductos vasculares entre las partes y
el depósito de polisacáridos en el tejido de unión. En los cuatro primeros días,
aproximadamente, la división celular es activa, y el número de traqueidas
experimenta un rápido aumento; durante un período posterior la diferenciación
continúa, pero no aumenta el número de traqueidas. y en los 3 días siguientes
las traqueidas continúan diferenciándose pero no aumentan en número. La
resistencia del injerto es proporcional a la cantidad de polisacáridos depositados
en la unión.
Tipos de injertos
Por aproximación
Consiste en soldar 2 ramas.
De hendidura
De hendidura inglés
De corona
De puente
De silleta
De hendidura simple
De incrustación
Se corta el tallo que sirve como patrón y se le hace en la parte superior una
hendidura en el sentido de la diagonal, en forma de cuña. A continuación se
escogen unas púas que tengan varias yemas y se cortan por la parte inferior
también en forma de cuña para que encaje en la hendidura. (Figura 1 del gráfico).
Una vez introducidas las púas en el patrón se liga. (Figura 2 del gráfico)
Después se debe cubrir de pez, betún, cera o cemento rápido, aunque es mejor
la resina vegetal.
De yema
Parche
Anillo
Microinjerto
Injerto en T
Este sistema, también llamado injerto de escudete o injerto inglés, usa un trozo
de corteza del injerto que se introduce bajo la corteza del tronco del patrón. El
trozo de injerto se obtiene de una rama joven, sacando una sección rectangular
de la zona que rodea a una yema foliar, semejante a un escudo romano. Este
escudete se inserta bajo la corteza del patrón a través de un corte en forma de
T, de modo que permanezca protegido y aprisionado. Se practica cuando la
corteza se desprenda más fácilmente de la madera, y aproximadamente a los 15
o 20 días después del injerto se retiran las cintas de amarre por peligro de
estrangulamiento (al engordar la planta). Cuando brotan las yemas injertadas, se
corta la parte superior del patrón para permitirles ser la rama dominante.