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Cuentos Medievales

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Calila e Dimna A medias del sigh xt se traduce eae coleciém de cuen- fos procedentes de! Panchatantra hin, Pnetraen Occidente 4 trends de las literatures perso, griegey drab y es traduciia ‘castellano er Ia Epoce de Alfonso X. Los protagonisias son. ‘animales que representan historietas, de las que se deducen. morales adecuadas a a intencién oral del cuento, Calla y imma son ios lobos hermanos, sibditos de Ia corte del rey Tein, que Heoan adelante la fibula com Ya que se abre et libro, andi ast el nombre. toda Ia obra, En algunos relatos dejan el ugar a fidsofo que responde alas preguntas que le formula ware. ELCUERVO YLACULEBRA DijoDimmna:t —Dicen que-un cxervo tents su nido en un érbol del monte, y cerca de élen uma eueva habia una culebra, y cada vex. que sacaba el cuervo sus polos se los coma, Y después que se Io hubo hecho muchas veces, fuvo el ‘cuervo un gran pesar y se quej6 a un amigo stryo de los Jobos cervalest le dijo: —Qniero ir donde la culebra y picarle los ojos y ast se Jos quebraré;y siti meaconsejas que lo haga, espero ale- gramme, Ledijo suamigo: —1Qué nial esté eso que piensas hacer! Proctira 1o- gaxlo de otro modo, no te vaya ella a hacer mal: Y ten cuidado no te pase lo que a la garza, que quiso miatar al cangrejoy se mat6 asf misma ‘ Dio el euerve: 2 Di no dos osoas hema que potgrisan os dose detostmtn dete Aches pone nea ey tae ‘Sempre deta de Sporgae seg ices pop aimee que (ete aburdone. > erase cumizee, —1Cémo fue es0? joel lobo cerval: —Dicen que habia una garza que habfa hecho sunido en una ribera muy placentere, donde habia muchas tru- chas. Y envejeci6 y no podfa pescar y, como tenfa ham- ‘bre, se las aztegl6 para engafar a aquellas truchas y aquel pescado, y dio muestras de gran tristeza y cuida- do. Yum cangrejo las vio desde leo Vino hacia ella y le —i0ué tesucede que ests triste y pensativa? Dijoella: —Bien que mal sabia vivir de las truchas, y sucedi6é que hoy via dos pescadores venir anuestro lugar, y ano ledijoal otro: : Por quéno echamos alguna yez la red a estas trie cchas que estén en este lugax? Dio el ot: —Vayamosantes aun lugar que yo 36, donde hay mu- has teschesy después vegaros agua aamblar con todass ‘[Link]é que si ellos han acabado ya de pescar aquellas por Jas que fueron, que ya estarén apunto de volver, de modo que no va a quedar aqu ninguna, y ésta es mit muerte y mi desfallecimiento, Y se fue el cangrejoa ver a todas las truchas y pesca- dos y selo hizo saber Y tocias se reunieron y le dijeron: —Venimos a verte para que nos aconsejes, pues el hombre entendido no deja de aconsejarse de su enemi- 0, siendo de buen consejo en las coeaé que se pueden 5 corn on a Teva xicoeamente toes las tries ayudar de 6], Pues si vivimos nosotros es en tu provecho ry bien puedes aconsejaxnos. ‘ilies jor Nosotros no podemos oponemos a ellés, pero yous sun lugar donde hay un piélagot muy grande, donde hay mucha agua y se esti muy bien. ¥ si quisierais podfamos ir all, porque en estoconsiste vuestro provecho, Dijeron ellas: iY quien nos hard este faver sino ta? Dipella: —Yo lo haré para ayudaros. (Comenzé a levarlas de dos en dos cada dis, y las Te ‘vaba ala ribera y alle as comfa. ¥ vino el eangrejo ha- in ella yle dijo: —Yo tengo miedo en este lugar; i me sacares de aqu hares bien. ‘Bila Je Hevé hasta el lugar donde las comfa, y vio'el cangreo todas las espinas de las trachas, Se dio cuenta, entonces, de que ellalas comfa y que querfa hacerlo mis ‘mo con 6, y se dijo para sus adentros: —Cuanido el hombre se encuentra con su enemigo en Jos lugares en que sabe que lo matar4, debe pelear con él por si honra.o por precaverse, bien pueda vencezloono, ‘ynolehumille nile domine. “Y cogié con sus tenazas el cuello dela garza yla aprets tanto que lamat6, Despuésse volvi6 el eangrejo donde las truchas y les dio noticias de la garza y de las truchas que se Tlevaba cada dia y de amo se las coma, y conté quela habia matado,as{es que se quedaron en aquel logue. “plage pete af propa para qu ivan pce, Y yono te di este ejemplo sino para que sepas que al- snes etesson delat qe tata a uns face os ae vete volando por el aire y busce algunas sartass (de perlas) y cuando las vieres, arrebitalas a los ojos de los hombres. Después vuela con ellas, yno desaparezcas de suvista, pues te seguirén, Y cuandollegues ala cueva de Taeulebra, échaselas encima y ios hombres las coger y matarin a la culebra. Y eleuervo hizo Jo que le aconsejé el lobo cerval,yto- 16 las sartas (de pevias)y las ech6 ala puerta dela cule- bra que dormfa y todo esto lo vieron los hombres, Y cuando hubleron cogido las sarias (de perlas) vieron ala culebray la mataron, y el cuervo se alegré mucho, LARATA CAMBIADA ENNISA Dijo elbtho: —Dicen que un buen hombre religioso cuya voz ofa Diog estaba un dia junto a la ribera de un rfo, y pasé poralif un milano yllevaba tna rata yse le cay6 delan- te delreligioso. ¥ tuvo compasiGn de ella y ia envoivio en una hojay quiso Uevarla para su casa. Y temié que sera dificil ciarla y rog6 a Dios que la convirtiese en sana nifia. YDios la hizo ser una iia hermosa y muy puesta; ylallevé para su casa y la crié may bien yno le dijo nada de cémo fuera su naturaleza. Y ella no du- daba de que era su hija. ¥ cuando lleg6 @ los doce afios Ie dijo el religioso: —Hijita, ya tienes edad y no puedes estar sin mari- do que te miantenga y te gobieme y me desembarace Ge ti, para que me vielva a orar como antes hacia sin ningtin estorbo. Pues escoge ahora quémarido quieres, ‘yte casaré con él. Dijo ella: —Quiero un marido que no tenga paren valentia, en esfuerzo y en poder —No sé que hays en el mundo otro semejante al sol, que esmuy nobley muy podereso, més alto que todas las cosas del mundo, ¥ le quiero rogar que se case contigo. Y asflo hizo, se bafé e hizo su oracion, Después ord y —T, sol, que fuiste eriado pare provecho de todas|as agentes, te muego que te cases con mi hija, queme rogé que Incasase con el ms fuerte ycon el més noble del mundo, Elsol dijo: Va of lo que dijste, hombre bueno, y yo te enviaré respuesta de ta ruego, porla honza y el amor que tienes con Dios y porla bondad que tienes entre los hombres; pero te ensefiaré el dngel que es més fuerte que yo. ‘Y elreligioso le dijo: a cudles? ‘Hl contests; —Es el éngel que tra las nubes, el cual con su fuerza ‘cubre mi fuerza y no me deja extenderme por a tierra. ‘Volviése elreligioso al lugar donde estén Jas nubes de Jamar ylamé alas nubes, gual que habia llamado al ol, ‘les dijo lommismo que dijoal sol ¥ dijeron las nubes: —Yaentendimos lo que difiste y es cierto que es asi, ‘que Dios nos dio la fuerza més que a otras muchas co- s2s, pero te llevaremos hacia otra cosa que es ms fer- te que nosotras. Diol religioso: ~-2Ouién es? Le dijeron: Es el viento que nos lleva a donde quiere, y noso- tras nonos podemos defender de €. Yse fue para el viento. Yo lamé ast como a ios olzos, yle dijo ia misma razén, El viento le dijo: ‘As{es como id dices, pero te guiaré a otro que es sis fuerte que yo, ya que pugnéspor ser suigualyno lo pude ser, Dijo elzeligioso: ~Be el monte que esté cerca de ti. elreligioso se fue para el monte yle dijo coma dijoa os otros. ‘Yejo el monte: —Asisoy yocomo dices, pero te guiaé hacia otto que 8 mis fuerte que yo, que con su gren fuerza nadie pue- decontra dl, ynome puedo defender de, yqueme ha. cetodo el datioque puede. 1) Dijoelreligioso: | a guisn a ote? Dijo ek: Bs un zatén, que me hace todo el dafio que quiere, ues me horeda por todas partes. Yse fue el religioso alzatén y le Uamné igual que a los ‘otros, ¥ elratin Ie dijo: —Astsoy yo en poder y fuerza, pero ye6mo se podia arregiar que yo me casase con una mujer siendo yo tn ratény viviendo-en una cuevedillaen un horadado? Dij elzeligioso ala moza: —iQuieres sermnjer del raton, que ya sabes obmoha- \ bie con todas las otras cosas y no encontré anadie més | fuerte que 6l,y todas me guiaron a él? Quieres que rue- | guea Dios que te tome’ rata y que te case con él? Y vivi- 4s con él en au cueva, y yo te iré a visitar y no te dejaré del todo, Dijo ella: Padre, yo no ducio de vuestro consejo. Pues ya que vos lo tenéis por bien, yo loharé. ‘Y10g6.a Dios quel tarnase en rata y fue ast, se casé con elrat6ny y se entxé con 6len su cueva, y torndsea sa rafry asunaturaleza, ELASNO SIN CORAZON YSIN ORKJAS Difjo el simio: —Dicen que un fen criaba enum lugar, y estaba en él ~ lobo cerval que comia de sus sobras. Yellen tavomn- cha sarna y se qued6 muy flaco y muy atribulado y no podia carat ¥ dijo el lobo cerval —Setior tu estado esté ya cambiado y no puedes ya azar, Bsto ypor quées? Dio el edn: Por esta samt que ves, yno tiene otra medicina si- nolas orejas yel coraz6n de aso, Dijo el lobo cerval: Yo sé un lugar donde hay un asno de un encargado de limpiar los [Link] trae sobre 61 los lienzos a un prado aguf cerca de nosotros y cuando los descarga le deja en el prado, ¥ te prometo porDios que lo traeré, y tomarés sus arejas ysu corazén. Dijo el leén: ~—Hazlo si pudieres, porque mi medicina y mi salud eseso, * sors enfermedad conagoca delays Ysedue ellobo cervalyy leg6 al asno y le dijo: —aDe quéestas tan magmoy de qui tienes estas mata- [Link] ellomo? Dijo el asno: Este limpiador de patios es falso conmigo, porque se sirve de mf continuemente y me menguala cebada Dijo el lobo cerval: —Yoteonsefaréun lugarmay agradabley muy apar- ado donde nunca anduvo elhombre y hay unas asnas de lo més hermosss que nunca vio el hombre, y necesi- tanmachos. ; Dijoelasno: —Pues wayamos allé, que sis6lo fuera por el deseo de tu afect, esto me harfa eal contigo, ‘oe fueron ambos hacia elle6n, y se adclanté el cer- val y se 10 hizo saber, y salts ellen por detrés del asno ‘para cogerle, Pero no lo-pudo tener porla flaqueza que ‘enfa y el asna se le escapes de entre las manos y se fue y se volvi a su lugar Dijoellobo cervalalleén: —Sia sabiendas dejaste ol amo, zpor qué me hicste ‘trabajar en buscario? Y sila flaquera te hizo dejeclo, yno Jo pudiste tenes, esto es aun peor, Yaupo-l edn que si dijese qui'a sabiendas lo habia Aejado, que seria fenido por necio, y si dijese que nolo pudiera tener, que lo tendsian por laco y por cansado, y Ajo al lobo: —SitGimie tomaras agufal asno, te dirélo queme pre- guntas, Di elicbo: —Me parece que el asno esté escarmentado yno que- +14 venir otra vee, pero ina por él y silo pudiere enga- far te lo traeré ac, Yee fue para elasno, ¥elasno, cuando le vio, le dijo: —2Qué tateiGn fue esa queme quisite haces? Dijo el lobo cecval: ~-Quise hacerte bien y no fiste para ello. YJo que salt6 sobre tino era sino una de las asnas que te die. Y como vio un asno no supo de qué manera jugar conti- 80; y si ti te hubieras quedado quieto ella se hubiera metido debej Cuando el asno oy6 hablar de las asnas le onteé gran deseoy se fue con ellobo cerval allebny salté ellen yo cogi6y lo mats, Después cio el leén al lobo cerval: —Yo quiero bafiarme, después comeré las orejas,y et comzény delo demésharé sscsficio, que asime lo orte- naron los médicos; pues guarda Hi el asno y después vendr€ contigo Y después que se fue el eGn, torn el lobo cerval las tejas y el corazéin del asno, ¥ lo comié cieyendo que cuando el ein viese esto, que no comerfa nada de lo que quediaba, porque io tendsfa poragiiero Yeuando volvid el leén le dijo: ~—aDénde estén él corazén yas orejas del asno? Dijo el cerval: —No eniendiste ti que el asno no tenfa corazén ni orejas. : Dijo a: Nunca vi mayor maravilla que esta que ts dices, Dijo el obo vérval: 9 sori pr apt lo tnda poe mal pg. —Sefior,no te maravilies, mas piensa que si tuviera cl ccorazén y las orejas, no tornaria a tila segunda vez, ha- ‘biendo hecho lo que hiciste, ‘yo dije este ejemplo para que sepas que yo no soy igual que el asno; pues me engafaste con tt taiciGn pa ramatarmey yote hice otzotaly me libré pormi enten- ddimento de la Jocuza en que haba cad, Dijo el galapago: —Verdad dices, porque el sabio es de pocas palabras y de grandes hechos, y conoce las obras antes de que se neta en ellas, ye libra de los sufrimientos porsu enten- dlimiento y por sus artes asf como elhombre que cae en ‘iexra con su fuerza, y con ella misma se levanta, ste es el ejemplo del hombre que busca la cose, ¥ ccxando la lograd, dale dela mano la da perdes Sendebar o libro de los engaios e los asaydmientos de las mugeres De procedencia hindt, fue pasando a Persia y mids tarde al artendo érabe. Se traduce al castellano en el siglo xara peticifn el principal Fadrique, hermano del re Alfonso X. Suconteni- do narrativo invita alos hombres a seguir por lasenda dela vir- ud ya hacerlo con prudencia Estd organizado en veintisiete ccueros, unidos entre af por una ficiin en la que se narra cima tun principe es acusado de violacin por la concutbing de 2 pa dite, al haber vechazaido éste sus requerimientos, Bl principe es condenado a muerte pore rey, su padre. Laeecucifn se retrasa porque wit grupo de sicte sabios discute con ln acusadora due rane siete dias ls razones que ofece para culpar al principe “Finalmente los relatos de los aabios demwestrvt a false’ dela smadrastr, giten terminard dando co sus huesos ence fuego, ‘Eloanicter misbgino de la cbra se trashuceen el protagonis- ‘to gue adquiere la mujer coma culpable del enredo de la obra. Entronca, por tanto, com la fuerte cortiente antfeminista del medieoo, EJEMPLODEL HOMBRE, LA MUJER, EL PAPAGAYO YLACRIADA —Sefior: of decir que un hombre era celoso de sumu- jex Compré un papagayo, metiélo en una jaulaylo puso! ‘en sucasa mandéndole que le contase todo cuanto viese hacer a su mujer, y que no le encubriese nada, Después march a sus quehaceres einmediatamente entr6 el ami go deella. El papagayo vio cuanto ellos hicieron y cx do el hombre bueno vino de su trebajo, se senté —sin que lo stupiera su mujer—, mandé treer el pepagayo yle ‘preguntd lo que habfa visto y le conté todo lo que viera hacera la mujer con su amigo. El hombre se ensafis con- tra ella yno volvié a hablarle nia tener contacto con ella. La mujer cmey6 que la habia descubierto la criade, la Mamé ye dijo: —Tii contaste a mi marido todo cuanto hice. Lamoza jur6 que no habia dicho nada: —Sino sabed que fue el papagayo. ‘Cuando anocheci6, la mujer cogié la jatila, 1a bajé en. tierra y comenz6 a echarle agua con una regadera, como si fuera Iluvia; tomé tn espejo en una mano ylo puso s0- breiajaula, con la otra mano tomé una candela y hacia guifios de forma que parecian reldmpagos; la mujex,ade- ‘més, comenz6 a mover tn molino casero y el papagayo ‘pens6 que eran fattenos, Ela estavo haciendo este juego durante toda Ja noche, hasta que amaneci6, ‘Cuando por la mafiana vino el marido, inmedia- tamente le pregunté al papagayo: —1Viste esta noche alguna cosa? —No pude ver ninguna cosa con la Thrvia, truenos y relémpagos que hubo esta noche, —Si todo cuanto me has dicho demi mujeres tan ver- dad como esto, no hay ser més mentiroso que ta. Y1o mand6 mata Envi6 a buscar a su mujer, perdonéla e hicieron las, paces.” 4 ‘Y yo, sefior, note di este ejemplo sino para que sepas, Jos engafios de las mujeres, que son muchos, y muy fuer- tes en artes y no tienen ni cabo ni fin, Mand6, pues, el rey que no mataven a su hijo. candle LAHUELLADELLBON El privado dijo: —Of devir que un rey amaba mucho a las mujeres y no tena otra mala tachat sino ésta, Bstaba un dfa el rey enunsobrado! alto, mixé hacia abajo y vio una hermosa siujer, le agrad6 mucho y envi6 un alcahuete a peditle suamor, Ella rehus6 porque estaba su matido en la villa Cuando Jo supo el rey, envi6 al macido ala hueste; pero amujer era muy casta y entendida. Cuando el rey fue avistaris, dijo: Seis, té eres mi rey y yo soy te sierva: lo que té _quietes lo quiero yo. Permniteme que vaya al tocador a sazregiarme —pero antes le dio alzey un libro, desu ma- ido, que contenia leyes y juicios de los reyes de eéino esearmentaban a las muyjeres que hacian adulterio, yle og que se entretuviese leyendo. Elrey abrié el libro y halls en el primer capttulo ofmo debia prohibirse el adulterio, Se sintié avergonzado de lp que queria hacer, puso el Hbro eh tierra, salié de laha- bitaclén, pero se dej6 olvidadas|ias babuchas” bajo el di- ‘vén'8 en que estaba sentado, Poco después Ilegé el marido que venia del campo de instruccién, y cuando se sent6 y vio las babuchas sospe+ ch6 queallf habia estado el xey con su mujer: tuvomiedo y por temor al rey no dijo nada, pero tampoco volvié a yeunisse con su mujer ‘Asi pas6 algiin tiempo y la mujer, extrasiada, dijo a sus parientes que su marido la habia dejado y no sabfala yaxén. ‘Le preguntaron al mazido: {Por qué no convives con tu mujer? Respondié: —Hllé las babuchas del rey en mi casa y tengo mic do, por eso no oso! Hlegarmea ella ‘Los parientes propusieron: —Vayamos al rey, propongémosle un ejemplo, sin de- clararle el hecho; si es entendido lo comprenderé. Se presentaron ante el rey y dijeron: —Sefior, nosotros tenfamos una tierra y sela dimos a este buen hombre a labrar para que disfrutase sus cose- has; Kizolo asfalgtin tempo, pero luego dejé de labrarla. ‘Progunté el rey al marido: Qué dices té e esto? Elbueh hombre zespondi: Bs verdad que me dieron una tierra, como dicen, pero alirun dfaaclla halléelrastro delleén®® y tuve mie- do de que me comiera; por eso dejé la tierra por labrar. —Verdad es —dijo el rey— gue entr6 el le6n en ella, pero no hizo ningtina cosa deshonesta, en consecuencia, toma tu tierra y lbrala, El buen hombre regres6 junto a stu mujer, preguntéle qué habia pasado y ella conte la verdad de lo que suce- ora; la creyé porlo que habia dicho el rey y desde en- .tonces ee fiaba de ella més que anteriotmente. EJEMPLO DE LOS AMANTES, LA MUJER Y ELMARIDO —Sefior, hiciéronme entender de los engatios de as mujeres. Dicese que una mujer tenfa un amigo que era privado delzey2y el poder de aquella ciudad por mandato del rey, Hlamante envi6 um criado a casa de su amigo para saber si esteba alli el marido; entr6 el criado, le agrad6 a ella, y ella al, porgue era hermoso. Le pidié que yaciese con ella y asf lo hizo. Vio el seftor que se demoraba el mancebo y fue. casa de la amante y llam6. El mancebo se pregunté: —1Qué haré? —Ve, escéndete en aquelsincén, Entré el sefior, pend ella leimpidis que pasase hasta el rine6n donde estaba.6,mancebo; y en esto vino el mari- do y llamé ala puerta, Dijo ella al amigo: —Toma tu espada gn la mano, pérate ala puerta de la sala y amenézame; sfgueme la corrionte y no digas nin- [Link]. 2 progeny hose patel Sleep de vy Hizolo asf; abrié Ia puerta a su marido, que, cuando vio alotro con Ja espada desenvainada, hablé diciendo: —1Quées esto? ‘ino respondié nada y se fue; el marido entré ena [Link] su mujer y dijo: : —iMaldita seas! ;Oué tenta que verese hombre conti- go que se ha ido maldiciéndote y amenazando? Dif ella: —Vino este hombre huyendo de él con gran miedo, all6 Ia puerta abierta, eniré su sefior en pos de él para matarlo y peda socom a voces, Cuando él se amparé de ime puse ante el sefior ylo aparté para queno lo mata- se. Por eso se va de aquf maldiciendoy amenazando. Pe- rono quiera Dios que me importe su amenaza, {Donde esté ese joven? Bn aquel rinoén est, El marido salié a la puerta para ver si estaba el sefior delmancebo o sise habia ido, Cuando vio queno estaba allf,lam6 al mancebo y dij —Sal acé, tu sefior ha seguido su camino. Elmarido ve volvi62 su:mujery le dijo muy satisfecho: —Hiciste bien, a manera de buena mujer, y te lo agra- dezco mucho. Sefior, no te dieste ejemplo sino para que no mates a ‘tu hijo por lo que diga una mujer, porque en todas las mujeres hay muchos engafios. Mand6 el ey que no matasena su hi 1 se delet fits, be espanaselbs decom cash, 2 telutarsaptorsintainquewemnlormosdisio, 1 diester toalerade, sn senpldo,enl qa ana poor puede ene, 9 cae tent, evo, 2 loll ace rer Dabur, EJEMPLO DECOMO VINOLA MUJER Y DIJO AL REY (QUE MATASB ASU HIJO, YLE CONTO UN EJEMPLO ‘DBLHIJO DE UN REY ¥ COMO LO ENGARO SUPRIVADO Habfa un rey que tenia un hijo y un privado: el rey comprometié a su hijo con una infanta hija de otzo rey. Bs! te, padre de la infanta, envi6 a decizal otro rey: ‘ —Enviame tahij y haremos las bodas con mt hij después telos mandaré junto a. { Elzey dispuso que su hijo se preparara para ira hacer lasbodasy que se quedase con a infants, stesposa, cuare do quisiese. Envié al privado con au hijo y asf, hablanda, ‘uno con otto, selejaron mucho de su séquito/® hallazon ‘una fuente que tenia una virtud, que cualquier hombre que bebfa su agua, luego se convert en mujer Hl privie do sabia Ia virtud y no seo quiso decir al infarte, El privado dij: —Permanece aqui haste que vaya a buscar anuestros compafieros para seguir el camino, 2 pie cosentode parson REN Tela ap ‘Tanto buse6 elcamiino que lo hall6 y se fie por él y se present6 al ey padre delinfante. Elrey se asust6y pregunté: —Cémo vienes sin mihijo? ,Qué ha sido de 1? —Creo que lo comieron lus fieres, Cuando el infante vio que tardaba el privado y no regresaba a buscarlo, se agaché hacia la fuente para la- varse Jas manos ya cara, Bebi6 agua y se convirtié en mujer Se qued6 asustado sin saber qué hacer ni qué de- cir ni dénde ix, Entonces se le presenté un diablo y le pregunté que quién era, — Hijo del rey de tal pats Le dijo el nombre correcto y Je conté elengaiio que habfa hecho el privado de su padre, y el diablo tuvo pie- dad de él porque era tan hermoso. El diablo le dijo: -—Me volveré mujer, como ty al cabo de cuatro me- ses me tornaré a miser anterior. Elinfante acepts, hicieron pleito y homenaje y mien- tras fanto se pasaron los efectos del agua y el dizblo se vio como mujer prefiada, Eldiablo le dije: Te has tornado como eras antes y yo me volveré a forma y ser anterior, Peroel infante contest6: ~~10émo lo haifs? Porque cuando yo te hice pleito y homenaje eras doncella y virgen y té, ahora, eres uma mujer prefiada, Discutieron y fueron ante los jueces, que deterinina- yon por derecho que l infante habfa vencido al diablo, —Blinfanteregreséjunto asu mujer llevéolaa casa dest padre y conté todo como acacciera, y el zey mandé ma: tar al privado porque habia dejado al infante en la fuer te. Por Ja misma razén tengo yo confianza de que me ayudard Dios contra tus malos privados. Yelzey mandématar a su hijo, Libro de los exenplos por abe. ‘Su mutor, Clemente Stnchez del Vercia,retine en esta obra sun conjanto de ejemplos morales con Iq intencitn de que sean wilizados en la predicaci6n religiosa. Esttin encabezados por sun adagio latino y su traduccireal castellano en un distico. A estos dos versos le sigue el cuento propiamente dicho, listo pa- ase narrado en una hori. NEDIO, ELDISC{FULO DEL SASTRE Deridens alum incidit in derisum, ‘Quien de otro quiere escarnecer ‘enescamnio®ha de caer. Dicen que unzey tenfa un sastre que le cortaba los pa- ‘fos, y este sastre tenia sus discipulos que cosfan los pa- fios segin él mandaba, entre los cuales habfa uno que Jamabari Nedio, que én el arte de coser era mejor que to- dos los otros. Y vino un dia de fiesta, y el rey mand6 asu sastre que preparase ropas preciosas para ély para sus familiares, Y para que mAs libremente lo hiciesen, man- d6 aun camarero suyo que estuviese con el sastre y con sus discfpulos, y les diese todas Jas cosas que necesita- sen. Y un dia los servidores les dieron de comer pan ca- liente y miel con otros manjares. Y los que estaban allf a ciate: rhein 2 cecarisofnan que se hee tna persona con intnein de buslase aa —1Por qué coméis sin estar aqui Nedio, nile espe- és? Dijo su maestro: —Porque no comerfa miel, aunque aqui estuviese. Yaleabo de poco vino Nedio y dijo: —,Por qué comisteis sin m{y no me guardasteis mi parte? Dijo el caniarero: —Tumaestio dijo que, aunque aqui estizvieras, no co- merias miel. ‘Y €lcallé y pensé c6mo harfa otra burla idéntica asu * maestro, Y l cabo de pocos dias, estando ausente su maestro, dijo Nedio en gran secreto el camarero: —Sefior, mi maestro tiene enfermedad de delizio y, cuandole viene, pierde ejuicio, y con locura golpeayma- taalosque estén cerca de él. Y dijo el camarero: Si supiese cuando le viene, yo le atarfa y castigarta con azotes pata quieno hiciese mal a nadie. DijoNedio: —Cuando le vess que otea a una parte y aotra y gol pea en Ja tabla o en tierra o se levanta de donde esti sen- tado y toma en la mano cualquier cosa sobre fa que se sienta, sébete que entonces le viene la locura; sino pu- sieras remedio, te podria hacer algdn mal. Otro dia Nedio le escondié las tijerasy, al nohallarlas, comenz6 2 dar con Jas manos en el tablero y amirar act yallé;y el camarerolamé asus servidores y mand atar- “oy azotario-fuertemente para que nohitiesea nadie. HL daba grandes voces diciendo: —yQué mal hice para que me atormentéis? ‘Y después que le hubieron azotado mucho, deéronlo medio muerto, yal cabo de gran tiempo, cuando respir6, ‘pregunts al camarero qué delito o mal habia hecho paza quelo atormentara. ¥ dole: —Nedio, tu discfpulo, me dijo que algunas veces per- dias el juicio y no cesabas salvo si te ataban y te axota- ‘ban, y por eso te mandé azotar. Elsastre llamé a Nedio, su disefpulo, y dijole: —Amigo, yeudindo me viste loco? Yaijo: =2Y eufndo me viste no comer iniel? Yel camarero y todos los otros sieron, yjuzgaron que cada tno merecié la pena que padecis, ELMONJEINVOLUNTARIO ‘Mudierisastubiesuperat onmen datum. Lamualdad dela mujer y su mal pensar atodo engafioy maldad puede sobrepyjar ‘Léese que una mujer se Ievaba mal con sti marido y Jo odiaba mucho. Y pens6 una gran malicia contra 6, y ama vez le dio a beber con el vino zums de ciettas hier- bbas. Yno solamnente fue embriagado,sino que, yaciendo enel lecho como loco, se volvia act y alld y lanzaba es- ‘puma por la boca,y.perdi6 el habla. Yella fue al monas- texio de los monjes-aprisa y lorando. Dioles: 2 —Por Dios, id ami casa, que mi marido se muere y ha perdido el habla, [Link] de perderla no pedia otra cosa sino que queria ser monje, o que si Dios Ie levase, que le metiesen en hébito de monje. Y no quiero que pot mi se _altere su voluntad. ¥-¥o-quiero prometer castidad i ‘ras viviere, aunque Dios le dé salud, Por Dios, venid doprisa y vestidle el habito,* que cores esta ya de la muerte, Y¥ tanto los apremié que hubieron de venir YrapSronle yle hicieron una gran coronillaéy vistiéronle el habito, Y por la mafiana, cuando se levant6, pasada la embriaguez, se hall6 rapado y vestido con el habito de monje se mara- villé muchtsimo y pregunté a su mujer que qué cosa habia sido y quién le habia hecho aquello. Yells, como llorando, dijo: —jOh, mimarido muy amadot {No te acuerdas [Link]- ta noche futiste hecho monje, y cuando sufias muy gran dolor, no pedias otra cosa salvo que querias ser fraile? Y marido mio, por salvacién de tu alma, yo prometf casti- dady me conviene éstar sola y como viuda desconsolada, Y dl decia que de ninguna manera queria ser monje y que quetfa estar com ella ast como antes. Yella decia que no queria ir contra su voto pues ciertamente él era monje, y nunca quisiera Dios quea su lado durmiese un monje. ¥ decia: —jOh desgraciado, no tendries ahora vergiienza si quebrantaras tu votol Y si volvieses a ser lego, todo el mundo te llamaria apSstata” o monje renegado, Y tantas cosas le dijo y con falsas Migrimas le most6, queel despasado, asi porvengterza como pormuchas cosas que fe dijo ella, supo traer y ondenar. Bl fue hecho monje y entré en el monasterio. ¥ dejé a ella la casa con Jas alhajas y todas las otras cosas que tenfan. 1 ut: verti ast oe pes propia deloe ecleedties que vaca et igfoondenslaque pestencam, oronliccrt depen de gia redends, enominado onrareenla pare serie dele cabeza Se hace alos elfigor ‘cuando redbenlas pezera Grdeneseageada. © wie: promesa que dceo temnpzomise que contrae sn rligioee sleninacen una orden. legorpor~ Gor Gyre ene her Grdenerclesicales—O-spleta eLndividue que roniege dela creenciasreliglosas en que he [Link] se apica a ‘aquellos que sbandonan laceden zligiss als que han pertenecido, Libro de los gatos Recopilada por Clemente Strncher del Vercial, contiene cin- cuertay ocho ejentpls, Cada cuentecillo presenta una anéodo- tay la ensefianza moral particular que de ella se desprende, Es general, poseen una intenki6n critica dirigida contra los seo- 123 de Ia Iglesia (obispos y abales) y os ricos dela sociedad det momento, 1 QUIENLE PONE EL CASCABELALGATO? Ejemplo de os ratones con el gato Los ratones una vez se reunieron en consejoy acorda- ron eémo se podrfan proteger del gato. Y dijo uno que exa més cuerdo que los otros: —Atemos una esquilat al peseuezo! del gato, y nos podremos proteger muy bien del gato, para que, cuando vaya deun lado a otro, siempre oigamos la esquila, YY este consejo agradé a todos. Pero dijo uno: —Bs verdad, spero quién atardla esquila al pescuezo del gator Yrespondié uno: io nol Respondié otro: —iYo no, que por nada del mundo quemia acercar- meal f As{sucede muchas veces que los clérigos* o monjest® se Jevantan contra sus prelados# u otros contra sus cbis- pos,#diciendo: ~~Ojalé Dios lo hubiese quitado y tuviéramos otro obispoy otro abadiss Esto agradaria a todos, pero al final dice: —Quien Jo acusase perderd su dignidad o le iré m: después. . ‘Y dice mo: Yo nol Dice otro: Yo nol Ast los inferiores dejan vivira los superiores més por miedo que por amex. 4 exile campeniiaocencero que secs cl deo sninales, pica eraconocis pore ptr o pores efan"@ pao: enomina Eiataaaio cdo woe etdias tale conan pro gun St esti proven dl gui mtv tal el ela, aed ‘ermuhar clase pstesoresy que ded lagarl ch popla Quien ie Poelenabelal gests ELRATON EN LA CUBADE VINO jem del atin que cayéen a exa 1? Blrat6n una vez cay6 en una cuba de vino. Hl gat pasaba por ahfy oyé al rattin, que hacia muchoruido en elvinoy no podia salix. ¥ dijo el gato: —ePor qué gritas tanto? Respondié elzatén: —Porque no puedo selix. Y¥ dijo el gato: —1Qué me daris site saco? Dijo el ratén: —Te daré cuanto me pidas. Y dijo el gato: —Site saco, quiero que me des esto: que vengasa mi cuantas veces te lame. Y¥ dijo elratén: —Esto os prometo queharé, Y dijo el gato: | Quiero que lojures. ‘Yel ratén se lo prometi6, El gato sacé al até del no y.dej6lo ix para su agujero; y un dia el gato tenfa mu- cha hambre, y fue al agujero delzatén yle dijo que vinie- se. Ydijo elratén: - —iNo loharé, quiera Dios! Y dijo el gato: —INo me juraste gue éaldrfas cuando te Haase? ‘Yrespondi6 elratén: Hermano, borracho estaba cuando lo dije, Asf sucede a muchos en este mundo. Cuando estén dolientes y estén en prisi6n y tienen algin temor de muerte, entonces ordenan sus haclendas y se propo- nen enmendar los agravios® que han hecho a Dios, y prometen ayunaz y dar limosnas y guardarse de peca- dos* en otras cosas semejantes a éstas. Mas cuando Dios los libra de los peligros en que estén, no se preo- capan de cumplir el voto que prometen a Dios. Antes dicen: «En peligro estaba y no estaba en mi entero jui- cio»; 0; «También me hubiera sacado Dios de aquel pe- Tigro aunque no hubiera prometido nada». 2.2 Ast se cuenta de una puilga que un abad atrapé en ‘su pescuezo, Comenz6 a decis: —jAhora te tengo! Muchas veces me mordiste y me despertaste, mas nunca escaparés de mi mano, antes te quiero mater Yedijola pulga: —Padre santo, pues tt voluntad es matar, ponme en tu palma para que pueda confesar® mejor mis pecados, y tan pronto me haya confesado, me puedes matar. ‘Bl abad sintié piedad, Puso la pulgaenlamano. Yla palga, después que se vio en la palma, dio un gran sal- toy fuese. Y el abad comeny6 a llamarla, mas nunca la pulga quiso volver. ‘Asfsucede con muchos en este mundo que, cuando han escapado, no pagan nada. 5 dint aquellon qe rafen dane 9 ein padeciendo por una ener edad. © agroi ofan infin, "0 ean anagresones wants ‘Seunalry 0 poenpio lige Libro de los siete sabios Lacoleccitn de cuentos que compone esta obra tuvo ampli Aifusi6n popular no sélo en la Edad Media sino en épocas pas- teriores. Personajes, anéedotas,espacios y otros elementos ts- vieron el aciert de ser adaptados al cambio de es tiempos, por Toque aseguraron su pervivencia. ELPOZO Co el serund sabiy or un eerplo deeb na mala myer engai6 a su marido y le hzo per en roma pcot libé el segundo ‘inal hija del emperador de lahoroa Entonces el emperador mandé quele trajesen a su hi- jo para hacer justicia, y el segundo maestro se fue hacia el emperador e hincé Jas rodillas e hizo como el primero y dijoal emperador: —Sefior, si matarais a vuestro hijo porlas palabras de vyuestra mujer, os sucederfa algo peor que a aquel cabe- lero que por engario de una mujer fue puesto en la pico- tasinculpa. Y dijo el emperador: 10h, buen maestro! Dime cémo sucedi6 esto. Yelotro dijo: —Serior, no lodir€ sino aplaadis la muerte de vuestro hijo hasta que yo os haya contado el ejemplo;-y sino os hago cambiar de idea, entonces camplase vuestra volun- fad, Y el emperador lo otorgé, y comenz6 a decir este gemplo como sigue: —En una ciudad hubo un caballero viejo que tom6" por mujer a una muchacha como la que vos, sefior, te- néis; a la cual amé mucho, tanto que cada noche cerraba @1mismo las puertas de su casa y ponfa las llaves bajo la [Link] dormfa. Y tenfan en esa ciudad la cos- tambre de tocar una campana por la noche, demodo que sidespués de haberla tocado se encontraba a alguien por Jas plazas y por las calles, los que rondaban Ja ciudad lo cogian y lo levaban a la cércel toda le noche, ya la ma- fiana siguiente lo ponian ena picota para que todo el mando lo viera. Sucedis que este caballero, por ser viejo, no contentaba a su mujer en el acto carnal, y por eso la mujer amaba a otro; y cada noche cogfa las aves cuando dotmnfa su mazido y 3e tba con su enamorado, y después, suavemente, se volvia a la cama del marido. ¥ después de hacer esto muchas veces, sucedié que una noche des- pert el marido y Ia eché en falta. Y buscando las llaves Gebajo de Ia almohada, no las enconte6 y se levant6 en q seguida y se fue ala puerta y la encontt6 abierta y la ce- 6 muy bien por dentro, Y hecho esto, subi6 al piso alto dela casa y desde una ventana miré hacia Ta plaza, y co- ‘mo ya era cerca del tercer canto del gello, volvié su mu- jer de la casa del amigo; y como hallé la puerta cerrada, estaba triste; pero con esperaniza, amd ale puerta y le respondis el caballero: ~Mala mujer, spiensas que no te he probado muchas noches y queno sé que te vas y que eres traidora? Te ase~ guro que te quedards hasta que vengan los que vigilanla ciudad tocan la campana? Y dijo ela: —Sefior, ypor qué me pones esa fama? La verdad es que me ha llamado una esclava de mi madre y, viendo que dormieis de tan buena gana, no os desperté; y asf to- mélas llaves y fui a casa de mi madre, que esté tan enfer- . Ma gue creo que mafiana le daremos la extremauncién, y para queno te lo tomases a mal, me di prisa en volver y Inhe dejado en mal estado; y por ello os ruego que, por amor deDios, me abréis antes de que toquen la campana. Y responds: —Por cierto, no entrarés hasta que se toque la campa- nay te cojan los veladores.* ‘Yedijo ella: —Bsto seria una gran desgracia para mf y para todos nuestros familiares; por lo tanto, por Dios, te pido que sme dejes entrar. Y Alrespondié: —Acuérdate cudntas veces has dejado mi lecho y me has traicionado, pues mejores que pagues aqut tus peca- dos que eneliinfiemno, Yella replies: —Sefios, por amor del que en la Cruz puso las espal- das, te rego que tengas piedad de mi. Respondié el cabellero: —En vano te esfuerzas, porque no entrarés hasta que Ja campana toque. Elia, oyendo esto, dijo: —Sefior, ti sabes que aqui junto ala puerta hay un ‘pozo,y sinome abres, metiraré en élantes de sufrir ver- giienza. Ya dijo: —iQuisiera Dios que ya te hubieras echado en ély ‘que munca jamés te hubiera conocido! ‘Yhablando se ocalt6 la hina, y di ella: —Sefior, pues asf lo quieres, yo me quiero echar al ‘poz6; pero primero quiero hacer testamento y, ante to- do, encomiendo mi alma a la gloriosa Virgen Maria y a todos los santos; y quiero que mi cuerpo sea sepultado en Iaiglesia de San Pedro; las demés cosas higanse como quertis. 6 yon ensna pico exponen ane persona Teme de on des, 5 lsque vigor cial: guardiancenoctacnce dele ciudad. 9 focnla campona vse con tue de cempana por at salina estat horas ed la. 1 ivensneié ono dels sacrementos daa Iglosa ctéica, Dara ecre- undo coat en in win ealzan por un encerote can le eos ot gaddosa un eniemno préxima ade ® oredr: lo que acm vela clot fGoneinnes. luce: Ire puso bs esd: fesebace carascferencisa Terucsst. ~ ¥ dicho esto, se acereé al pozo y arrojé en él una gran piedra que alli habia, y se escondi junto a la puerta. Y el caballero, cuando oyé el golpe dela piedra, dijo lo- rando: —jAy demn{, que mi mujerse ha ahogadol Y baj6 en seguida y corri6 al pozo; y ella, que estaba escondida, en cuanto viola puerta abierta, entré en se- guiida en casa ye subi6 a los pisos mésaltos yse puso en la ventana; entre tanto el caballero estaba junto al pozo Horando y diciendo: 40h, desgraciado, que he perdiidomi mujer tan que- siday amadal; maldita seala hora en que cerré la puerta, Yella, oyendo esto y xiéndose, le dijo: Viejo maldito, scOmo estés ahf a esas horas? No tienes suficiente con mi cuerpo?; ypor qué te vas cada noche de putaen puta [Link] mi cama? ‘Y cuando él oy6 la voz de sumujer, sealegré miuchoy dijo: —Bendito'sea Dios que atin no te has muerto; pero di- me, sefiora, spor quéme dices esas cosas?, pues yote qui- se castigar y por eso cerré la puerta, y no pensaba en tu peligro; y por eso, cuando of elruido cref que te habtasti- ado al pozo y por eso bajé presto para ayudarte. Yella dijo: —Mientes, nunca tales cosas hice; pues parece que es cierto ese dicho vulgar: el que comete algin crimen siempre trata de envolver alos otros en é17'y por eso me dices tf lo que acostumbras hacer; yo te juro que te que- darés allf hasta que suene la campana, y los guardisnes curplirén su ley contigo. Y dijo el caballero: —sPor quéme acuses de esto, que yo soy viejo y toda mi vide he estado enla ciudad y nunca fui difarnado? Por tanto, te ruego que me abras y no me causes ver- gienzaatiyams Yella xespondi6s —En-vano hablas;mejores que hagas aquf penitencia qque en el infierno. Mira lo que dice el sabio: que al pobre soberbio y al:tico mentiroso y al viejo loco los aborrece Dios, Té eres mentiroso, aunque rico. ;Quénecesidad taviste de mentir tanto? Después que has podido gozar de la flor de mi juventud, te has vuelto loco, y més, que 7 equ coma lin rb septate eon ln otra es re 6 recogida dal vente popula Hl ceminal slp basa craies, 10 te citas con doncellas y es mlagzo divino que seas aqui mismo castigado para que no te condenes”4y, porlo tan- to, soporta con paciencia Ta pena de tus pecados. Yedijoa: ~Sefiora, Dios es misericordiosoy no pide al pecador més que contiici6n’® y ennienda;7 déjame ahora entrar con gusto me quiero enmendar, Y dijo ella: —iQué diablo te ha vuelto tan buen predicador? Se- guro queno entrarés, ‘Y hablando ast soné la campana. Oyendo esto dijo el caballero: —Sefiora, ya tocan la campana; déjame entrar para que no sea avergonzado, Yella respondié: —Este tocar conviene a la salvacién de te alma, para «que soportes con paciencia Ja pena. Dicho esto, los guardias iban porla ciudad y encon- traronal caballero en la plaza yle dijeron: Amigo, no esta bien que estéis aqui a estas horas. “cuando ella les oy6, dijo: ——Seftores, vengadme de este viejo maldito y ruin, ‘pues vosotros sabéisbien quién soy y de quién soy hij; este maldito cada noche deja mi cama y se va con sus mancebas/ y yo, siempre esperando que se corregiria, nolo querfa decir a mis familiares, pero no ha servido de nada. ¥ porlo tanto, 0s pido porfavorque lo cojéis y cum- pléis en él lo que mandala ley. Y entonces los guardianes lo cogieton y lo tuvieron toda la noche en la cércel. Y a la mafiana siguiente lo pu- sieron con gran vergiienza en la picota, ‘Yentonces dijo el sebio al emperador: —Sefior, ze habéis entendido? Yie dijo: st. ‘Yel maestro dijo entonces: —Sefior si por las palabras de vuestra mujer matarais a vuestro hijo, peor os sucederd que aquel caballero. Dijo el emperador: —Aquélla fue una malvada mujer, pues asf causé la perdicién del marido, y yo te prometoque, gracias aeste jemplo, no moriré hoy mi hijo, ‘Allo cual respondi6 el maestro: —Siasflo hicierais, obrariais muy discretamente. Y después os alegraréis por ello y os encomfendo a Dios ¥¥ 05 beso las manos por haberme ofto con tanta pacien- ‘Gay porel perdén que habéis dado a vuestro hijo hoy; y astse fue, 7 pom que no tecondenes: paca que no vaya liner. 7 contin: areepentiniento o dolor sentido por ae esipes cemeidan. gid in- {endéa del exepentiso de comegis nue malas aeconea, 7? runes: nozas svenes aman, Ejemplario contra los engafios xy peligros del mundo Se recopilan en esta obra una serie de cuentos cor la clara intencibn de servir de ejemplos de conducta, ‘LAMUJBR YELBOTICARIO ‘enfa un ciudadano una mujer inuy linda, la cual amaba més a un boticariot® quea 6], y sucedi6 que estu- vo el marido enfermo y mandé a su mujer que fuesea ca- sa del boticario a buscar ciertas medicinas que el médico Ie habia mandado, y le dio dinero para pagérselas, Y en cuanto lamujer lleg6 a casa del boticatio, estandolos dos juntos en una habitacitn, discatieron largamente acerca de lo quenecesitaba la saltid del marido. Y al salir de all mand6 elboticario a un mozo sayo que en un paftuelo le Giese a aquella sefioralas medicinas que éllehabla man- dado, Hlmozo, que canocia la trisca® que entre ellos ha- bia, y vela la despracia del que esperaba enfermo a que egara la mujer con el alivio, para avergonzarla envol- vi6 tm poquito de tierra en el pafio, dandole a entendez que Ievaba buen remedio de lo que convenia a la salud del marido, y ella, con el placer que habfa recibido, nose ‘preocupé en mirarlo que llevaba; y alllegara la casa, dio el pafuelo al maridoy se-fie a buscar un plato en donde poner las medicinas. Y desplegando él pafio el marido, no hallé mAs que tierra, y comenz6 a refir con ell, di- ciendo si querfa matarle, que le trafa tierra en vez de medicinas. Y ella, como quien tenfa los remedios y Jas respuestas prestas, le —Sefiar, os diré lo que me sucedié por el camino aliz porlo que me mandasteis: chocé enla calle uno queibaa caballo conmigo y me dio tal golpe, que cerca de wna ho- rame han tenido por muerts; y cuando desperté, andu- ve por toda Ja calle buscando el dinero y nunca lo pude hhallay, y decid traer toda la tierra y pasarla por un ceda- zo" para ver silo podemos encontrar, y sino, serd nece- sario volver otra vez por ellas con otro dinero. El pecador todo lo crey6 asf como ella le dijo y, des- pués de pasarla tierra por el cedazo y no encontrar el di- nero, la mand6 volver otra vez. por las medicinas con otto dinero. "5 Dovoavar persona que xegenta unt botic. Hey esl farmactuticn quetienvona armada. # trie bull algazarau otro zaldo provecada. 1 cede leo topo y deforma redonda, ques wtiizapara refine sng tema, 44 LALECHERA Vivia en una ciudad un ermitafio muy devoto, al cual ‘mandaba el rey dax cada dfa limosna y ademas de ello un vasito de miel. Comia el ermitafio de Ia limosna Jo que necesitaba para mantener su vide, y guardaba Ja miel cada dia en un jarro grande que tenfa colgado enci- vma de donde dormia hasta que estuviese Tleno, pues era. muy cara en aquella tierra. ¥ descansando un dia ext la cama, elzando la cabeza, vio su jarro y le vino alame- moria la gran carestia de miel que habia entonces en la cindad, y pens6 para st —Cuando tenga este jaxro grande leno de miel, Io venderé por diez florines# de oro, con los cuales com- praré diez ovejas; las cuales, multiplicandose de esta manera de aqufa tres afios, podrén ser trescientas; yen- tonces con cada diez de cllas podré comprar una vaca, y Jas vacas después crecerén como las ovejas; y cuando se- anmuchas, tomaré sus machos y los criaré para el cam- ‘po, y después, con Jo que zecolecte y lo que saque de Ia leche y de la lana de las ovejas, tendré bastante dinero para comprar casas y alguna gran tierza y seré conside- tado rico. Entonces me casaré con Ja hija del més rico y honrado de ia regi6n, y me dar un hijo muy lindo, al cual educaré en Jas buenas costumbres; y lo haré hombre de mucha ciencia y dejaré perpetua memoria de mi y educéndolo muy bien si fuere obediente, heredard cuan- totenga;y sies rebelde, le romperé la cabeza con este pa- bo. ‘Ylevantando el palo que tenfa en la mano como quien quiere golpear, top6 con el jarro de miel y lo hizo todo pedazos, que toda la miel se-verti6 por el suelo, de modo que detodas sus fantesfas no le quedaba més que au ca- eza y la cama ensuciadas, con todos sus pensamientos youentas perdidas, —Bste ejemplo —dijo la mujer al marido— me agra- 6 contértelo para que no hables de lo queno puedes sa- berni pienses cosas necias y vanas, y para que tomescon mucho amor lo que Dios ordene, ni te alegres de lo de hoy, quono sabes Jo que sucederd mafiana. ‘Yast quedé coregido el pensamiento vano del mazido: ‘YVolviendo, pues, a nuestro propésito, liegé el tiempo del parto de la mujer de aquel buen hombre y parié un lindo nifo con el que se alegraron mucho los dos. Y pa~ sados los dias de la purgacién® que suelen tener las mu- jenes paridas, le dijo la mujer al marido: —Bs necesatio, sefior, qute me vaya al bafio para lim- piarme; porlo tanto, cuidad mientras tanto del nifio. Hstando yaen el bafio, legé a él un mensajero delrey 1 florins unided monstaca. © purge: pficcion. mandando queinmediatamente fuese apalacio. Yast de- j6 al nifio en Ta cuna, y se fue con el mensajero y encerré en casi [Link] lebrel,%al cual mucho amaba. Yestando asf elnifio solo, sais una serpiente de un agujeroy se fue di- sectamentea élpara matarle, Y viendo esto ellebrel, arre- metié a ella de tal manera, que la maté e hizo pedazos, Aleabo del zato volvié el sefiory, alaiendo la puerta, se vino el perro hacia él muy satisfecho, esperando algtin, galardén por el diligente cuidado que habia tenido del nisio. Y cuando el sefior le vio la boca sangzienta, crey6 gue habia matado a su hijo, y llevado por la ira, sin pen- sar més le corté la cabeza, ¥ al leger a la cama, hallé al nifio sano y alegre y Ja serpiente hecha pedazos, por lo cual conoclé que la habfa matado el lebrel en defensa de su hijo, Entonces, con gran arrepentimiento por haber dado muerte a su perro tan quezido, con dolor y mucha tristeza, dijo: —Quisiera Dios que este nifio no hnbiera nacido, por cuya causa yo he sido tan ingrato a un servicio tan sefia- lado. ¥ volviendo le mujer del bao, fue muy espantada al. ver muertos al perro con Ja serpiente, y siendo informa- da del caso, dijo: —Verdaderamente, éste es el provecho que el hom- bre xecibe de Jas cosas que se hacen sin ser antes pensa~ das; y no se recibe otro frato més que emepentimiento y tristeza, 5° liek pan adlestrado para cana. 12 El conde Lucanor Con tacbra de Don Juan Manuel, aparecida a medindos del igo x1, cristalizan definitfoomente los tinidos intentos del siglo anterior sobre este género literario, en el que confluyen la orientacién didéctico-moral y su forma narratioa. Los cin- cuentaitn cuentos de que consta este compendio mantienen una estructura uniforms: al didlogo previo y fluido entre el conde y su ayo Patronio sigue un ejemplo didctico y da fin la ‘historia con una moraleja en forma de pareado. El autor recrea libremente anécdotas [Link] ejemplarios, consiguiendo una sinbiosis entre las tradiciones de cuentos y de senlencias me- dievales. . LO QUE SUCEDIG.A UN REY CONLOSPICAROS (QUE HICIERON LA TELA Una vez el conde Lucanorle dijo aPatronio, su conse- jero: We Petronio,mhonibre mea venidoa proponeruna cosa muy importante y que dice me conviene mucho, pe- xo me pide que no lo diga a ninguna persona por con- fianza que me inspire, y me encarece tanto el secreto, que me asegura que si lo digo toda mi hacienda y hasta mi ‘vida estarén en peligro. Como sé que nadie os podré de- cirnada sin que 0s deis cuenta si es verdad ono, os tue- go me digdis lo que os parece esto. —Sefior conde Lucanor —zespondié Patronio—, p: ra que vedis lo que, segtin mi parecer, os conviene més, me gustaria que supierais lo que sucedié a un rey con, tes granujas® que fueron a estafarle. El conde le pregunté quéle habia pasado, —Sefior conde Lucanor —dijo Patronio—, trea pica- ost fueron e un ey ye dijeron que sebfan hacer telas muy hermosas y que especialmente hacian una tela que sélo podia ser vista por el que fuera hijo del padre quele atribufan, pero que no podia verla el que no lo fuera. AI rey agradé esto mucho, esperando que por tal medio po- drfa saber quiénes eran hijos de los que aparecian como sus padres y quiénes no, y de este modo aumentar sus bienes, ya. que los moros no heredan si no son verdade- ramente hijos de sus padres; alos que no tienen hijos los, hereda el rey. Bste les dio un salén para hacerla tela, Dijéronle ellos que para quese viera que no habia en- gafio podfa encerrarlos en aquel salén hasta que la tela estuviese acabada, Bsto tambign agradé mucho al rey, que los encerr6 en el salén, habiéndoles antes dado todo eloro, plata, seda y dinero que necesitaban para hacer la tela, 13 « Hllos pusieron su taller y hacfan como si se pasaran el tiempo tojiendo. Alos pocos dias fite uno de ellos a decir al rey que ya habfan empezado la tela y que estaba sa~ Kendo hermosfsima; dfjole también con qué labores y dibujos la fabricaban, y le pidi6 que la fuera a ver, 10 géndole, sin embargo, que fuese solo, Al rey le patecié muy bien todo ello, Queriendo hacer antesla prueba con otro, mandéelzey_ a uno de sus servidores para que la viese, peto sin peditle le dijera luego la verdad. Cuando el servidor habl6 con los picaros y oyé contar el misterio que tenfa la tela, no se atre- ‘vida decitle alxey que no a hebia visto. Después mand6 el teva otro, que también aseguré haber visto la tele. Ha- biendo ofdo decir a todos los que habfa enviado quela ha- ‘bian visto, fue el rey a verla. Cuando entré en el salén vio que los tres pfcaros se movian como si tefierany quele de- dan: «Ved esta labor, Mirad esta historia, Observad el di- bujo y la variedad que hay en Jos colores.» Aunque todos estaban de acuerdo en lo que decian, la verdad es queno tenfen nada. Alno ver elzey nada y off sin embargo, des- rir una tela que otros habfan visto, se tuvo por muezto, porque crey6 que esto le pasaba por no ser hijo del zey, su. padre, y temié que, silo dijera, perderia el reino. Porlo cual empezt aalabarla ela yse fj6 muy bien en las descripeio- nes de los tejedores. Cuando volvi6 a su cémaraltt refirié a sus cortesanos fo buena y hermosa que era aquella tela y aunles pints su dibujo y colores, ccultando ast la sospecha quehabia concebido, Alos dos o tres dias envié a un ministro a que viera la tela. Antes de que fuese, el rey le conté las excelencias que la tela tenfa, Ei ministro fue, pero cuando vio a los picaros hacer que tejian y les oy descrbirla tela y decir que el xey la habia visto, pensé que Lo la veia por no sethijo de quien tenfa por padre y que silos demas lo sa- bian quedaria deshonrado. Por eso empezé a alabat sti trabajo tanto o més quel rey. Al volver el ministro al rey diciéndole que la habfa visto y haciéndole las mayores ponderaciones\® dela te- Jase confirmé el rey en su desdicha, pensando que sist ministro la vefa y élno, no podia dudar de que no era hie jo del rey a quien habfa heredado. Entonces comenzé a ponderar atin més a calidad y excelencia de aquella tela ¥ aalabar a los que tales cosas sabian hacen, Al dia siguiente envi6 el rey a otro ministzo y sucedié Jomismo. ,Qué més os diré? De esta manera y por el te- mor a Ja deshonra fueron engaiiados el zey y los demés habitantes de aquel pafs, sin que ninguno se atrevicra a decir que no vefa la tela. Asf pasé Ia cosa adelante hasta, que llegé una de las mayores fiestas del afio, Todos ie di- jeron al rey que debfa vestirse de aquella tela el dia dela fiesta. Los picaros le trajeron el patio envuclto en una s4- ® grams: muchachos vagabundor, ilo, 19 cdisara: en ete conteto se refiee a sala principal. 1 ponds. ‘es abanzas, eogioa, ‘bana déndole a entender que se lo entregaban, después delo cual preguntaron al rey qué deseaba que le hiciesen, con él. Hi rey les dijo el traje qtie queria. Ellos le tomaron medidas e hicieron como si cortaran a tela, que después coserfan Cuando Hlegé el dia de la fiesta vinieron al zey con Ja tela cortada y cosida. Hiciéronle creer que le ponfan el traje y que le alisaban Jos pliegues. De este modo el rey se persuadié de que estaba vestido, sin atreverse a decie que no vela la tela. Vestido de este modo, es decir, des- nudo, monté a caballo para andar porla ciudad. Tayo la suerte de que fuera verano, con lo que no corrié el riesgo de enfriarse. Todas las gentes que lo miraban y que sabfan que el que:no vefa la tela era por no serhijo de su padre, pensando que los otros sf la vefan, se guaxdaban muy ‘bien de decirlo por el temor de quedar deshonrados. Por esto todo el mundo ocultaba el que crefa que era su se- acto. Hasta que un negro, palafrenero™ del rey, que no tenfa honra que conservar, se acercé y le dijo: —Sefior, amflo mismo me da que me tenggis por hijo del padre que creiser tal o por hijo de otzo; por eso os di- go que yo soy ciego 0 vos vais desnudo. Hlrey empez6 a insultarle, diciéndole que por ser hijo ge mala madre no vefa la tela, Cuando lo dijo el negro, otro que lo oyé se atrevié a repetitlo, y ast lo fueron di- ciendo, hasta que el rey y todos los demés perdiezon el miedo ala verdad y entendieron Ja burla que les habian hecho. Fueron a buscar.a los tres picaros y no los halla- on, pues se habfan ido con lo que le habjan estafado al rey por medio de este engafio. ‘Vos, sefior conde Lucanor, pues ese hombre os pide que ocultéis a vuestros mas leales conseeros lo que él os dice, estad seguro de que os quiere engafar, pues debéis comprender que, siapenas os conoce, no tiene més moti- vos para desear vuestro provecho que los que con vos han vivido y han recibido muchos beneticios de vuestra mano, y por ello deben procurar vuestro bien y servicio. Bl conde tuvo este consejo por bueno, obré segim ély lefue muy bien. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribié unos versos gue dicen asf: Alquete aconseja enaiibriste de tus amigos leasmés grato el engafo que los hijo. 108 paleo endo quelleva elfreno dl caballo, 44 ‘LO QUE SUCEDIO A UN HOMBRE QUE IBA CARGADO ‘DE PIRDRAS PRECIOSAS 'Y SE AHOGO EN UNRIO_ Un dia dijo el conde a Patronio que tenia muchas ga- nas de quedarse en un sitio en el que Je habfan de dar mucho dinero, lo quelle suponfa un beneficio grande, pe- ro que tenfa mucho miedo de que, st se quedaba, comeria peligro su vida; por lo cual le zogaba que le aconsejara qué debfa hacer, : —Sefior conde —zespondié Patronio—, para que ha- gfislo que yo creo que os conviene més, me gustaria que supierais lo que sucedié a un hombre que llevaba enci- ma grandesriquezasy cruzaba un xo. Hiconde le pregunt6 qué le habfa sucedido. —Sefior conde—ajo Patronio— un hombre evaba a ~enestas una gran cantidad de piedras preciosas; tantas eran que pesaban mucho, Sucedié que tuvo que pasar un fo y como llevaba una carga tan grande se hundia mu- cho més que sino la Heyara; al Hegar a la mitad delsio se empez6 a hundir atin més. Un hombre que estaba en la orilla le comenzé entonces a dar voces y a decizle que ei no soltaba aquella carga se ahogaria. Aquel majadero no se dio cuenta de que, si se ahogaba, perderfa las riquezas junto con la vida, y ai las soltaba, perderias las riquezas, perono la vida. Por no perder las piedras preciosas que ‘rafa consigo no quiso soltarlas y murié en elxio. Avos, seficr conde Lucanor, aunque no dudo que os, vendrfa muy bien recibir el dinero y cualquier otra cosa que 0s quieran dar, os aconsejo que si hay peligro en que- daros alli no lo hagéis por afén de riquezas. También os aconsejo que nunca aventuréis vuestra vida sino en defen- sa de vuestra honra o por alguna cosa a que estéis oblige do, pues elque poco se précia y arriesga su vida por codicia o ftivolidad es aquel que no aspira a hacer grandes cosas; porel contrario, el que se precia smcho ha de obrar de mo- do que le precien también los otros, ya que elhombre no es predado porque él se precie, sino porhacer obras quele ga- nen Ja estimacién de los demés, Convenceos de que el hombre que vale precia mucho su vida ynola arriesga por codicia o pequefia ocasién; pero en lo que verdaderamente debe aventurarse nadie la arriesgard de tan buena gena ni tan pronto como el que mucho vale y se precia mucho. Alconde gust6 mucho la moraleja," obré segéin ella ylefue muy bien. Viendo don Juan que este cuento era ‘bueno, lo hizo poner en este libro y escribié unos versos que dicen ast: A qulen por codicia a vida aventura, Jas mds de las veces el bien poco dura, 5% mong colofen didtio de un euento que se sls presenta en un parade, ‘LO QUE SUCEDIO AL QUESBIIZO AMIGO ¥ VASALLO DELDEMONIO ‘Una vez el conde Lucanor hablaba con Patronio, st consejero, y dijole ast: Patronio, un hombre me dice que sabe, por medio, de agiteros y brujerias, lo que ha de pasax, y que si yo quisiera me podré aprovechar de su ciencia en beneficio sn(o; pero yo temo caer en pecado, Porla confianza que ‘tengo en Vos, os ruego me digéis lo que os parezca que deba hacer —Sefior conde —dijo Patronio—, para que hagéis lo sads conveniente me gustaria que supierais lo que le pa- [Link] el demonio a uifhombre. Elconde le pidi guie selo contara. —Sefior conde —difo Patronio—, un hombre que ha- ‘bfa sido muy zico se quedé tan pobre que no tenia qué comer. Como no hay én el mundo mayor desgracia que el infortunio para el que siempre ha sido dichoso, aquel ‘hombre, que de tanta prosperidad habia venido a tanta desventura, estaba muy triste. Un dfa que iba solo por ‘unmonte, muy afligido y muy preocupado, se encontsé conel demonio. Como éste sabe todo lo que ha pasado, sabfa par qué aquel hombre estaba tan triste; a pesar de ello, le pregunt6 la causa de su tristeza. Elle contesté que. ‘para qué tba a decttsclo, ya que no pocia ponerle zeme- Gio, Replic6le el demonio que si. l queria obedecerie le remediaria y que, para que viera que lo podia hacer; le dirfa en qué venfa pensando y por qué estaba triste. En- tonces le cont6 su propia historia y le dijo el motivo desu tristeza, como quien muy bien lo sabia, Dole también que, siquisiera hacerlo que él le dijese, le saceria de mi- seria y le harfa més rico que nunca habia sido ningtino de st inaje/105 pues era el demonio y lo podfa hacer Cuando el hombre Ie oy6 decir que era el dermonio tuvo mucho miedo, per6 por la efliccién y penuria en que se encontraba le respondié que, sile volvfa a hacer rico, ha- sialo que quisiese. “Tened presente que el diablo busca el momento mésa propésito para engaflarnos: cuando esté el hombre en imucha estrechez, o mucho abatimiento, o muy acuciado por eltemor 0 el deseo de algo, consigue de él todo lo gue quiere; por eso buscé el modo de engafiar a este hombre al verle afligid. Entonces hiGeron sin convento, y el hombre se decla- x6 su vasallo. Hecho esto, le dijo el demonio que de all ‘enadelante fuera a robar, pues nunca encontraria puerta nijcasa tan bien certada que él no se la abriera, y que si por casualidad se viese en algtin peligro olellevaran ala cfrcel, no tenfa mds que lamarle diciendo: «Socorred- 5 tng ascendancy descendencia de ona fie, 28 ex aude 1 saci ale que eleva ‘ecnigadadela cntre, 1 dogal:cuendnutliada para shore alos recs, 15 ime, don Martin», para que él viniera inmediatamente a librarle de aquel peligro. Después de lo cual se sepa- xaron. Bl hombre se dirigié, nando vino la noche, a casa de um mercades, pues los que quieren hacer mal aborrecen In luz; al legar a la puerta se la abrié el demonio; que hi- 20 lo mismo con las arcas, de modo que pudo coger'una gran cantidad de dinero. Al dia siguiente hizo un robo muy graide, ¥ deapués otro, hasta que fue tan rico que yamose acordaba de la miseria que haba pasado. Eldes- graciado, no satistecho con haber salido de pobreza, si guié robando. Tanto robé, que acabé por ser preso. En cuanto le prendieron, am6 a don Martin. Don Martin legé muy de prisay le libré en seguida. Alver el hombre que don Martin cumplia su palabra, volvi6 a robax,y tan- to robé que llegé a ser muy rico, Enuno de estos robos fue otra vez preso, y llamé a don Martin, queno vinotan deprisa camo él quisiera, Losjueces del lugar donde habia robado habtan ya empezado a hacer sus pesquisas. Cuando llegé don Martin, el hombre le dijo: —iAh, don Martin, cuéntomiedo he pasado! Por qué no habéis venido antes? Contest6le don Martin que estaba ocupado con un asuntomuy urgente y que por eso se habia [Link]- mediatamente le sacé dela circel. Elhombre volvié a robar. Al cabo de muchos robos fue de muevo preso y, hecha porlos jueces a indagecitin, fue condenado. Dada la sentencia, vino don Martin y le puso en lacalle. Viendo que don Martin siempre le libra- ba, siguié robando, Otra vez fue preso y Ilamé a don Martin, pero éste no vino hasta que ya habia sido conde- nado amuerte, Recurrié don Marin en alzada™ al rey y de este modo volvié a libertazle, Siguis robando, fue otra vez presoy llamé a don Mer- tin, pero cuando vino estaba el hombre al pie dela horce. Alverlele dijo: —iAh, don Martin, que esto no era bromal No sebéis elmiedo que he pasado. Don Martin le dijo que le trafa quinientos maravedies enuna escarcela10” que sé Jos diese al jue y que de esta manera quedarfa libre, Eljuez habfa dado ya la orden de que le ahorcasen y estaban buscando cuerda para ello, Mientras la buscaban, lleg6 el hombre al juez y le dio la escarvela. Creyendo el juez que le habia dado mucho di- nero, dijo alas gentes que estaban allt: “Amigos, )guién vio nunca que no hubiera soga pa- ra ahorcar aun hombre? Yo creo que éste es inocente y gue, como Dios no quiere que muers, falta la soga, Espe- somos hasta mafiana y veémoslo con mas detencién, que sies culpable, tiempo nos queda para hacerjusticia. Roto decfa el juez para librarle por el dinero que crefa le habfa dado; pero cuando se aparté y mixé la escarcela, en lugar de dinero hallé dentro una soga. Inmediata- mente lé mandé ahorcar. Echandole el verdugo el do- gallt® al cuello, le pidié a don Martin que le socorziera, Podéis estar cierto que nunca nadie se fi6 de € que no terminara de mala manera; fijaos en todos los que creen en agiieros o echan suertes, en los adivinos, en, Jos que hacen cfrculostt o encantamtentos 0 cualquier otra cosa de éstas y veréis que siempre acaban mal. Si nome creéis, acordaos de Alvar Néfiez y de Garcilaso, que tanto confiaron en agtieros y brujerias,39 y de cual fue su fin. ‘Yos, sefior conde, si queréis vivir bien y salvar el-al- mia, confiad mucho en Dios, poned en él toda vuestra es- peranza y esforzaos cuanto pudiereis por conseguir lo que 0s convenga, que Dios os ayudaré; pero no credis ni os fiéis de agiteros ni tentéis a Dios, que éste es uno de Jos pecados que a Dios més ofenden y con los que el hombre mis se aparta de El, Elconde tuvo por muy bueno este consejo que Patzo- nio le daba, obré segtin ély Je fue muiy bien. Como don, Juan viera que este cuento era muy bueno, lo hizo poner eneste libro y eseribié tos versos que dicen asi: El queen Dias no pone su confianzn tendrd muy mala rauerte;sufrird malandanzas. 1 hac calor manera de protegerae deloemalcs ugarios. ape ras yl prices de advirsién emplendssealeanighedad, 16 Libro de Buen Amor Juan Ruiz introduce en su obra de msedindos del siglo x1v un conjunto de treinta y cuatvo cuentos. La mayor parte de alles proceden de las fabulas griegas de Esopo y Fedro. Sus cuertos se extienden er una vasta gama genérica que on desde al glnero chico, como se ve en Ia disputa entre griegos y ro- ‘manos, hasta el empleo hébil de la parodia en Ia pelea de don Carnaly dovia Cunresmay del sftira burlesca dirigide contra dlementos de Ia Iglesia, pasando por Ia ejemplificacion perma- ‘nente de las fabulas de animale. LADISPUA ENTRE LOS GRIEGOS LOSROMANOS Aqui habla de cémo todo hombre, en medio de sus preocupaciones, se debe alograr, y de la disputa que tu- vieron los griegos con los romands. Palabras son de sabio, y dijolo Catén,t ‘que elhombre a sus preocupaciones, que tiene en [corazén, entremezcle placeres y alegre la zaz6n, plies en mucha tristeza muchos pecados son. ‘pues con cosas serias no puede el hombre ret, tendré algunas burlas aqé que inclu cada vez, que las cigas no quieres discutir salvo en Ja manerd del trovar y decix, Entiende bien mis dichos y piensa la sentencia, no suceda contigo como al doctor de Grecia con el romano vily su poca sapiencia, cuando pidi6 Roma a Grecia la cencia. Asf fae que los romanos leyes no tenfan, faéronlas a pedir a griegos, que tenfan; respondieron los griegos que no las merecian nilas podzfan entender, pues tan poco sebian. Pero que silas querian para de ellas usar, que antes debfan con sus sabios disputar ‘para ver silas entendian y merectan llevar: cesta buena respuesta daban para poderse excusat. ‘Respondieron los romanos que lo harfan con agrado; parala disputa prepararon un rato firmado; ‘mas, comomo entenderfan el lenguaje desusado, que disputarian por serfas, por sefias de letrado. 1? Pusieron dia convenido todos para contender; Jos romanos,en cuita, no sablan qué hacer ‘porque no eran letraddos ni podrfan entender aos griegos doctores ni 2 su mucho saber. Estando en esta cuita, dijo un eiudadano que tomasen ain campesino, un bellaco mmano; segtin Dios le ensertase hacer sefias con la mano que tales las hiciese; les fue un consejo sano. ‘Acadieron a wibellaco muy grande y may ardid ijézonle: «Con los griegos tenemos que discutir y disputar por sefias;1o que quieras pedix posotz0s te Lo daremos; evitanos esta lid.» ‘Vistiéronle may bien con pafios de gran valfa, como si fuese un doctor en flosotie, gubié a la cdtedra; dijo con bravuconeria: «Wengan aquilos griegos con toda su porfia.» [Llegé all un griego, doctor muy esmerado, escopid entre griegos, entre todos loado; subié en otra cftedra, todo el pueblo juntado, y comenz6 sus sefias como estaba tratado. Levantése el griego con gran tranguilidad ymostré s6lo umn dedo que esté junto al pulgar, iuego se senté en ese mismo lugax; Jeveni6se el bellaco con gesto de peleax, Mostré luego txes dedos hacia el griego tendidos: elpalgar con otros dos con él contenidos; amanera de harpén Jos otros dos encogidos; sent6se elnecio, mirando sus vestidos. Levantése el griego, tendi6 la palma plana ysesent6 luego con su conciencia sana; Jevantése el bellaco con presuncién vana; :mostx6 el pusio cerrado: de pelea con gana. ‘Atodos los de Grecia dijo el sabio griego: «Merecen los romanos las leyes, no se las niego.» Levantéronse todis con paz y con sosiego; gran honra tuvo Roma porun vil andariego. Preguntaron al griego qué fue lo que dijera ‘por sefias al romano y qué le respondiera, Dijo: «Yo dije que hay un Dios; el romano dijo que era uno en tres personas, y tal sefal hiciera. Yo le [Link] todo estaba en su voluntad; sespondié que en su poder tenfa el mundo, y dijo [verdad. 1 Con: histeriadory eesoy es ana delos sabos latinos. 1 dont, dept, pees. Desde que vi que crefan en la Trinidad, entendf que merecfan de leyes seguridad.» Preguntaron al bellaco cul fuera su antojo; dijo: «Me dijo que con su dedo me quebrantazia el ojo; de esto tuve gran pesar y tomé gran encjo, yrespondile con safig, con ira y con sonrojo que yo le quebrantarfa ante todas las gentes con dos dedos los ofos, con el pulgar los dientes; ijome luego tras esto le parase mientes, que me darfa gran palmada en los oftios retifientes. Yo le respondif que le daria tal pufiada, que en toda su vida Ja viese vengada; desde que viola pelea tan mal aparejada, dejése de amenszar a quien no temenada.» ‘LOS DOS PEREZOSOS ‘Te diré la historia de los dos perezosos que querian casarse y andaban ansiosos: ambos de la misma duefa estaban deseosos, ‘Jos dos eran apuestos y verés cudn hermosos: cluno era tuerto de su ojo derecho, onco era el oto, de la pierna contrahecho; eluno contra el otro tenfa muy gran despecho, creyendo cada uno su casemiento hecho, Dijoles a duefia que ella queria casar con elanés perezoso: a aquél queria tomax; esio decia la duefia queriéndclos burlax Heblé luego el cojo, creyéndose adelantax; dijo: «Sefiora, ofd primero mizaz6n: mis perezoso soy que este mi compafién: ‘por pereza de extender el pit hastaclescalén, caf dela escalera, quedé con esta lesién. ‘Asimismo passba nadando por un rio, hacia gran calor, elmayor delestfo, perdiame de sed, mas tal pereza crfo, que porno abrir la boca, perdi el hablax mio» ‘Cuando callé el cojo, dijo el tuerto: «Gefiora, ‘pequefia es la pereza de la que éstehabl6; ahora ‘0s diré la mia: no visteis igual en ninguna hora, ni verle igual puede nadie que a Dios adora. tg ‘Yo estaba enamorado de una duefia en abril, estando delante de ella, tranguilo y humdi ‘vinome descendimiento a las narices muy vil: por pereza de limpiarme perdi la duefia gentil. Mis os dizé, sefiora: una noche yacia enla cama despierto y muy fuerte llovia, débame una gotera del agua que cafa, enmi ojo, muy fuerte, amenudo me herfa, ‘Yo tuve gran pereza dela cabeza apartar; Ja gotera que os digo, con su fuerte golpeat, cl ojo del que soy tuerto acabé por quebrar; debéis, por més pereza, duetia, conmigo casaz» «No 56» —dijo la duefia— ade esto que contais, qué pereza es més grande, ambos pares estéis; bien veo, toxpe cojo, de cual pie cojedis; ‘veo, twerto sucio, que siempre mal miréis, pusead con quien caséis, pues mujerno se paga de perezoso torpeni que vileza haga.» Porlo tanto, amigo mio, que en tu corazén no yaga, nitachanni vileza que a duefa despage. 1 copa: compafero,Aquise escebe ast para conseguir in sis, 1s jum mle, porxazones de ims, DONPITAS PAYAS “jemglo de lo que sucedi6 a Don Pitas Payas, pintor de Breiavia Del que clvidé la mujer te diré Ja hazana, sivieres que es buila, dime otratamafia. Era Don Pitas Payas un pintor de Bretafia, cas6se con mujer moza, gustabale la compara. Antes de pasado el mes, dijo é: «Nostra dona, yovolo ia Flandes,traeré muita [Link]#3 Ella dijo: «Mon sefier, andés en hora bona, xno olvides casa vostra nila mia persona.9té DijoDon Pitas Payes: «Dona de fermosura, yo volo hacer en vos una bona figuza,it” para que sedis guardada de cualquier locura.» lla dijo: «Mon sefter, obrad yuestra mesura st Pint6le bajo el ombligo un pequevio cardero, ‘Fuese Don Pitas Payes a ser recadero; ‘tard alld dos afios, legé al postrimero hacfasele ala duefia un mes un afio entero, (Como'era ld wioza Zecientemente casada, habla con su marido hecho poca morada; tom6 un entendedor y poblé la posada, deshizose el condero, de dno queda nada. Cuando ella oy6 que venta el pinter, nuy de prisa llamé al entendedor; dole que pintase como pudiese mejor enaquel lugar mismo un cordero menor. Pint6le con la prisa un aparejado carnero, completo de cabeza, con todo su apero;¥ nego ese dfa legs el mensajero, que ye Don Pitas Payas se atercaba, certeyo.i2? Cuando fue el pintor de Flandes venido, fue por st sujer con desdén recbido; desde que ala sala hubo salido, la setial que le hiciera no la eché en olvido. 1% ijoDon Pitas Payas: Madona, sios plaz, mostradme a figura y tengemos buen solaz», Dijo la mugen: «Mon Sefer, vos mismo lacatad,2 haced al ibremente todo lo que vollaz.x Miré don Pitas Payas el citado lugar, yvioun gran camera, con armas de prestar: ‘42Cémo es esto, madona, o cémo puede estar que yo pinté cordero y encuentzo este menjar?s Como en estos hechos es siempre la unujer sutily astuta, dijo: «¢Cémo, mon sees, «€n dos afios petit corderno se fazer camer? Haber venido antes y encontmafais corder.» 1 eyo solo ir a Flende, traerb mui onan engo que ia andes, eneré muchos reales, 6 eM ee ars en Bors br, nodes cane osha ile ‘nl esonay: DM seid er vaena hou, pero no vidi usta case nal pesona, 17 «Done de forasung, yo velo cern ns ana tna figures: Mie Shemose, quiero trararen os us bello dtaj, 58 eM eer, obredwuesira mesures: Mi ser, haced como gusts, 3) pero seentiende con sustaanasccernos. "cere: segor, con cx tem. 13 exe end obperend_ 3 yCla rosflre datar pt ern fee eee Cte, ee, en dos ae in onsen 28 YRS cer uexmer grande? Corbacho 0 reprobaciGn del armor muniano Acdiferencia dl carter religioso que el de Hite imprime a us ejemplos, el arcipreste de Talaoera, Alfonso Martinen de Toledo, ncluye nesta obra del siglo cv una serie de cuentas profiosen las que maneja, com grins solar, ln adtira contra Ios viios. Sus ejemplos ealén cargadas de aavertencias contra las peligros de as malas compartas y contra tod tipo de exce- sos mundanas,reereéndose siempre en ls flaquezas y dbii- dades de a persona hua. ELERMITANODE VALENCIA _Bjemplos te darfa mil salvo por no ser prolijo. Pero en nitestros dfas, yaun yolo conoci,habléy comfy bebf con ‘dl ermitafio™ de Valencia. Mira qué hombre reputado por santo en foda aquella ciudad y aun en todo el ino: fue as{iban a sucasa y mis a gusto que no alaiglesia, y tenfase por santo o santa quien una astilla de la cama donde él dormfa podia obtenerse; ya miichos caraba con elagua del pozo de su hnérto y com las hiexbas que en él ‘recian; que si una persona estuviese hidrépica™y co- miese-un ajo o un puerro de su huerto, en seguida crefa estar sono. Verlais entrar y salir bigardas* cada dia de diez en diezy de veinte en veinte; caballeros y nobles, 10 mismo, porque tenia una casa muy graciosa, un huerto uty provisto de todas las cosas, y era hombre que pre- sumia de tenerio hermoso y limpio, y convidaba a gusto acuanios por ali{iban. Pero se supo al in cémo habfa tenido muchos hijos: con muchas beguinas4 y otras muchas prefiadas con: Deo gratias;%? otras viegenes desfloradas, seglares ybe- guinas,con «la paz sea con vos»; casadas, vidas, mon jas, sucesivamente, con eloado sea Dios». Lo tenfan gordo como ansaréni8 de las muchas comidas; ast le iban las ollas y pucheros a st casa, de estas beguinas, co- mo centarillos ala tabema. Era nigroméntico™? y con sus artes hacia venir asu casa a aquellas que queria y le pa recia bien. ‘Y por aqut fue. descubierto; que tenia un compafiero, ‘un caballero de estos dela cerda,™ y un dia ordenarona ‘un pintor que pintase o6mo estaba Nuestro Sefior cruci- ficado y el diablo all{ pintado muy deshonestamente, lo cuallno es para contar, y pusieron manos a la obra, des pués de legar a un acuerdo con el pintor. vo Bl pintor fue bien pagado y lo pinté, como he dicho, en casa del ermitafo secretamente, en un cusstito muy secreto. que nadie conocia, salvo él y aquel caballero, en donde ambos hacian sus invocaciones a los diablos. Y después que lo hubo hecho, se fue el pintor, remoxdién- dole la conciencia, al gobernador de la ciudad de Valen- cia yle cont todo astmto. El gobernadar, espantado de aquello, porque lo tenfa por un santo como los otros, cabalgé y fue a casa del ex- gnitafto e nuzo xodear toda la casa de gente y el pintot conél. Al llamar la puerta, abrié el exmitafio y dijo: —Sefioy, la paz sea con vos! Respondié el gobemador: —jAmén, mon frarel Bn seguida el ermilafio abrié las puertas ehizo entrara todos, pero el pintor se qued6 fuera hasta que lo llamasen. ‘Y dijo el exmitafio: —Sefiox, estoy muy contento de vuestra venida. 10x6 dios os trejo ahora aqui? Pueshace ya més de dos ‘meses que no vents a visitar esta casa; que en verdad, sefior ella y yo, estamos prestos y obligados a vuestros , deseos: Dijo el gobernador: _-En verdad, ermitafio, me seni{ un poco aburride y ame vine aqui a ver vuestra casa. Dijo el ermitafio: ~—Sefior, pues véala aqui vuestra merced. ‘Yen seguida lo llevé al huertoy se lo mostré todo, ylo Ilevé por la casa y se la mostr6 toda, salvo la habitacién, en donde dormiay la recimara secreta; que no se podia saber si habia allf habitacioneilla o no, que era hecha de madera unida y no se vefani puerta ni ventana, sino que era todo una habitacién. E igual que los casados tienen una habitacién arreglada hermosamente para recibir a los que vienen, asf tenfa 61 esa camareta con dos haces de sarmientos por cama y una piecira por cabecera y aquello mostraba a Jos que venfan, pero en la habitacioncilla ha- Taron después cama y camas y joyas y 20pas, ‘Ycuando el gobesnador entzé en la habitacién, dijo: —sAgui doris, padre? Dj: —Sisefior. Comenzé el goberadora refrse, ¥ dijo al ofdo a uno de los suyos: —Sal y llama al pintor. Bl ermitafio pensé que decia el gobernador al otz0 al ofdo: —{Quésanto hombre es este exmitafio! Ycomenz6 a suspirar y lover el ermitafio—que tie- nen las ldgrimas mis sueltes que las mujeres—, y dij: —Sefior gobernador, mucho mds suiftié Nuestro Se- ior para redimir nuestros pecados. El gobernador dijo, como que no sabia: —Padtro, qué tenéis tras estas tablas? ¥ dio un gran golpe sobre elles. Dijo el ermitafio: —Sefioy, las hice poner para la humedsd, que, como no me desmudo nunca para domnir y no tengo otra ropa enla cama, me protegen estas tablas del frio de la pared; sino, me habria muerto, Dijo el gobemador: —Parece que hay algéin cuartito aqué jo el ermitafi: —aAy, sefior, nada en verdad. Dijo el gobernador: —Abrid, padze, asf gocéis. Veamos qué tenéis dentzo. Yalermitafio see mudé la color, y vio queno era bue- | na sefial cémo insistia el gobernador en ello, y dijo: _—Sefior, yno me creéis? Pues debiais creerme, que sunca recuerdo haberddicho mentiza.a nadie, ,Como os ibaamentira vos? Y se arrodillé en tierra haciendo la cruz con los bra- 70s, diciendo: —Por la Pasién de Jesucristo, que susangre deramé por nosotros, ni por el sabor de la muerte que he de pa- decer y ast salve Dios esta alma pecadora, y aun por el santo sactificio del altar, sefior, que no hay nada més de Ioqueveis! Entonces el gobemador furioso aliver que mentta, ya que el pintor le habia dado las pistes, dijo; | —iVos, donviejo falso ymalo, absiréis, mal que os pe- se, y veré lo que tenéis ahi dentro! Después que esto vio el ermitatio, ciego y mudo, s6lo pudo decir —Seiior, inéa porla lave, pues tanto insistisen que os bra Esto lo dijo para poder salir fuera y hui Pero el go- bemador dijo: Vamos; iré con vos, que no 0s dejaria, Yen esto entxé el pintox, y cuando el exmitatio vio al pintor comprendié que ya estaba muert. Dijo el pintor —Dios os salve, padre. ;Cémo 0s va con Dios? Elermitafio no pudo hablar, ni «Deo gracias» decir, ni «pas sea con vosvl8 murmurar, Entonces dijo el pintor: ~Sefior, mandadle abrir. Mirad aquf la Have: es esa gue tiene colgada en el cinturén, Entonces le cogieton la llave yl enanudeci6, que no nablaba y 8@ quedé medio loco. Yabrieron por donde el pintor dijo que habfa visto al ermitatio abrir, y el gober- nador entré dentro, y cuando vio el sacrilegio tan abo- minable pintado, se tap6 los ojos con las manos y no lo quiso mirar, y dijo al pintor —iLlévatelo, llévatelo de allf y dobla aguella telal INunca se vuelve a ver cosa iguell ‘YmostrGlo a dos o tres testigos y dijo al ermitatio: —iOh, traidor, malo y engariador! ;Quién te mands hacer tal cosa? ed ‘Yio hizo llevar en seguida preso; y cuantos lo velen evar preso se maravillaban de por qué lo hactan y lle- vaban asf al santo bendito. ‘Tendefas que haber visto desesperarse a las begar- das® cuando supieron que estaba preso, pero no sabfan por qué; y tendfeis que haber visto a caballeros y sefio- ras ira rogar al gobernador, tanto que no podfa prote- gerse de los megos de los grandes, hasta que dijo: —Sino cuento lo que este falso ha hecho, muerto soy! cozrido y apaleado. (Que ast iban las begpainas de una casa otra de los ca- balleros, como si se fuesen a salvar, aunque alguna de’ ellas, de aquellas con quien él disfrutabs, bien pensaba quelo habrian encontrado con alguna mujer Bte. Sin embargo, el gobernador al fin lo tuvo que desea bris, para que no le molestasen mas; y después que las ‘gentes Io supieron, comenzaron a hablar mal del ex tafioy Tas lenguas a callar. Y en seguida el gabernador le comenz6 aetormentar, y cont6 el ermitaiio cosas en- “aicblatias delo que tiacta en Valencia, aa con was mnalas — artes, y cémo confiaran en su segura santidad las gen- tes. En suma: que al fin fue condenado al fuegoy asf fue guemado. 28 cafe pemene gue verbs delmando en tna emiay ian aden 3 hivpon que cots eciente pou pede laenfrmedsd dele opel, 1 bend eemplenexinepreiin comma deepecivo equ jolene afar estan 106 fepuna:elude a largest dels comunidad belga fonda enals- loom por LamiberteLeBegue Agutoma un senlide de menoeprein, mols palabra anterior 97 Deo gmbiae: grains xDioa. 2 anserd el ave fxs Engocdade. 12 nigrintz: persona que practcalnadlvinacién dl fat ‘pormedio de a evoeasGn de los muertos. cer: puede refrires an Instrument, a mode de ciclo, ass do por los adzones para cortarlasbolss del vines. 1 jd, mon frre As es, hermano so! 2 pases conven la passe contig, 158 garda igual que biped.

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