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Análisis Legal del Suicidio Asistido

Este documento resume las leyes españolas sobre el suicidio y la participación de terceros en el suicidio de otra persona. Distingue entre inducción al suicidio, cooperación necesaria en el suicidio ajeno, y cooperación ejecutiva al suicidio, cada una con una pena diferente. Aunque el suicidio en sí no es ilegal, la ley prohíbe y sanciona diferentes formas en que un tercero puede participar en el suicidio de otra persona.
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Análisis Legal del Suicidio Asistido

Este documento resume las leyes españolas sobre el suicidio y la participación de terceros en el suicidio de otra persona. Distingue entre inducción al suicidio, cooperación necesaria en el suicidio ajeno, y cooperación ejecutiva al suicidio, cada una con una pena diferente. Aunque el suicidio en sí no es ilegal, la ley prohíbe y sanciona diferentes formas en que un tercero puede participar en el suicidio de otra persona.
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TEMA 2: INDUCCIÓN Y AUXILIO AL SUICIDIO

 El suicidio, como acto consistente en quitarse la vida voluntariamente, no es una


conducta prohibida por el ordenamiento jurídico o, cuando menos, no es una
conducta penalmente típica.

En cambio, por regla general se proscribe penalmente la intervención de terceros en esta clase
de hechos. Se trata de situaciones en las que se produce una colisión entre un interés colectivo
en la protección de la vida humana y algunos derechos individuales.

DISTINCIÓN ENTRE FORMAS DE PARTICIPACIÓN EN EL SUICIDIO DE OTRO


El artículo 143 del Código Penal distingue distintas formas de participación en el suicidio de
otro:

1. Inducción a suicidarse. “El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de
prisión de cuatro a ocho años”.
2. Cooperación necesaria en suicidio ajeno. “Se impondrá la pena de prisión de dos a
cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona”.
3. Cooperación ejecutiva al suicidio. “Será castigado con la pena de prisión de seis a diez
años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte”.
4. Eutanasia. “El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a
la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que
la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte,
o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será
castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3
de este artículo”.

* Hay que distinguir entre formas de participación en la muerte querida de otro, que se
define como la muerte querida por un adulto (no menor de edad), y que además sea
imputable (que no esté afectado por problemas mentales)

En algunos países está permitida la eutanasia. Se planteó el caso de un preso que era un
agresor sexual el cual admitía y era consciente de su situación y no la podía evitar. Pide en un
momento dado que quiere morir. Quiere que el estado quiere morir porque su situación le
produce un sufrimiento incurable. El gobierno belga lo acepto. En España no estaría permitido.
Se castigan ciertas conductas eutanásicas, en situaciones a petición del enfermo grave
incurable o con graves padecimientos.

POLÍTICA CRIMINAL DEL SUICIDIO


IMPUNIDAD DEL SUICIDIO

- Discusión sobre la disponibilidad de la vida. El suicidio es impune. Se ha discutido si el


suicidio es una conducta desvaliosa, pero no se castigaba por razones de política
criminal. Otros decían que en realidad el sujeto no debe tener disponibilidad de su
propia vida (religión)

La jurisprudencia y la ley de autonomía del paciente, la evolución de la sociedad ha dejado


claro que se reconoce el derecho de las personas a disponer de su propia vida. Pero, el TC dice
que no queda claro quién quiere disponer de su propia vida tenga el derecho subjetivo de que
se le ayude en su muerte. El Estado no puede fomentar o facilitar las conductas de suicidas, de
cooperación o eutanasia. Ha dejado asentada esta doctrina según la cual puede disponer de su
propia vida, pero no puede exigir a tercero o al Estado ayuda.

La Ley de Autonomía del Paciente deja claro que el consentimiento del paciente es esencial.
No se puede imponer al paciente ningún tratamiento al paciente si este no consiente
expresamente. Alguien puede voluntariamente negarse a la asistencia médica, aunque ello
conlleve su propia muerte. El medico cometería un delito si no respetase ese consentimiento.

RAZONES POLÍTICO-CRIMINALES
- Llevar a tipificar conductas de participación y ejecución de la muerte solicitada de
otro. Se castigan las formas de participación de terceras personas en la muerte
querida por otro. No se puede promover la impunidad por parte del estado estas
conductas. Hay muy pocos países en os que se permiten las conductas eutanásicas.

ELEMENTOS COMUNES A TODAS LAS MODALIDADES DEL ART. 143 CP


Dado que el suicidio es una conducta atípica, el castigo de la intervención de terceros sólo es
posible si se regula expresamente.

1. Bien jurídico protegido. El bien jurídico protegido es la vida humana. Se trata de proteger la
vida no deseada por su titular.

2. Concepto jurídico penal del suicidio. Es preciso determinar el concepto jurídico-penal de


suicidio: muerte querida por una persona responsable, es decir, capaz de comprender la
naturaleza y sentido de su decisión.

3. Papel del resultado de la muerte. Asimismo, debe abordarse el problema de la naturaleza


jurídica del resultado de muerte. La doctrina se divide:

- Parte de la doctrina lo considera una condición objetiva de punibilidad, de manera que


estos comportamientos solo pueden castigarse si se produce la muerte del suicida.
- En cambio, la doctrina mayoritaria entiende que la muerte es el resultado típico, por lo
que es posible castigar las formas de ejecución imperfecta. Entiende que la muerte es
un mero elemento típico, que puede darse o no (en cuyo caso hablaremos de
tentativa)

En cualquier caso, la punición de la intervención en el suicidio exige como mínimo el inicio de


la ejecución del suicidio propiamente dicho. Quedan fuera del art. 143 CP los casos en los que
no se provoca un suicidio sino una auto puesta en peligro de la víctima.
Tales supuestos son casos de homicidio o lesiones, siempre que el resultado no se
objetivamente imputable a la propia víctima.

INDUCCIÓN AL SUICIDIO
Artículo 143.1 CP “El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de
cuatro a ocho años”.

Inducir significa instalar en la mente de otro la idea de cometer una conducta que éste no
tenía intención de cometer. Por ejemplo, el sujeto A que no tiene intención de suicidarse es
inducido por B para ello. Si A fuese un menor, no sería un suicidio, podría hablarse en todo caso
de homicidio.

 El delito de inducción al suicidio consiste en provocar la resolución y realización de un


suicidio mediante un influjo psíquico directo. Según el art. 28 CP son autores quienes
realizan el hecho por si solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven
como instrumentos. También serán considerados autores: a) Los que inducen
directamente a otro u otros a ejecutarlo.

Si el hecho no puede ser considerado un suicidio, por no reunir las exigencias mínimas de
conocimiento y capacidad de quien lo comete, el acto de determinar a otro a causar su propia
muerte constituirá un delito de homicidio o asesinato en autoría mediata. Por ejemplo, el
sujeto A provoca tal pánico en la victima B, que se mata (homicidio)

La inducción supone una incitación eficaz a una persona que toma su propia decisión en base
a esa inducción. En este sentido se considera menos grave, pues al ser una persona adulta y
capaz de comprender su decisión, aunque haya sido inducida, la pena es menos grave para el
inductor. La inducción al suicidio se castiga con una pena de cuatro a ocho años de prisión. EN
LA INDUCCIÓN AL SUICIDIO ÚNICAMENTE CABE EL DOLO DIRECTO.

COOPERACIÓN NECESARIA AL SUICIDIO


Art. 143.2 CP: “Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos
necesarios al suicidio de una persona”.

 La cooperación con actos necesarios en la muerte querida por otro. Por ejemplo, el
sujeto A le pide a B pastillas para suicidarse. Se castiga con una pena de dos a cinco
años de prisión. La pena es inferior porque simplemente se coopera con una persona
que ya tiene claro que va a suicidarse. En todo caso, el suicida debe ser un adulto
imputable que quiere morir.

Se discute la punibilidad de la cooperación en comisión por omisión, es decir, la no evitación


de un suicidio estando en posición de garante. Por ejemplo, de vuelta a casa A descubre a su
esposa intentándose suicidar con un bolsa de plástico; tras observar la escena, el marido
abandona la estancia y permanece en el salón contiguo hasta que se produjo la muerte de la
mujer.
Algunos autores opinan que la expresión actos necesarios limita el tipo a la comisión activa.
Otros establecen que lo esencial es determinar si existen realmente posiciones de garantía
frente a un suicida. La cuestión es muy debatida.

Debe tenerse en cuenta que los deberes de protección que vinculan al garante se imponen en
interés del sujeto protegido. Por tanto, siempre que el suicidio sea una decisión libre,
difícilmente se estará en posición de garante, puesto que no existe deber de proteger a quien
no quiere ser protegido.

Ahora bien, este planteamiento es más problemático cuando el deber de garante consiste en
controlar una fuente de peligro que acaba siendo utilizada por el suicida. Por ejemplo, el
encargado de la custodia del botiquín de un hospital, que debe impedir el acceso no autorizado
de terceros, permite que alguien se apodere de medicamentes con finalidades suicidas . Gran
problemática presenta también los casos de imprudencia. Por ejemplo, A se deja la pistola por
descuido, y B la utiliza para suicidarse.

COOPERACIÓN EJECUTIVA AL SUICIDIO


Si la cooperación de un tercero llegara hasta el punto de ejecutar la muerte, se impondrá la
pena de seis a diez años de prisión. Es lo que se conoce como cooperación ejecutiva al suicidio.
Es el cooperador el que ejecuta la muerte del suicida.

Es necesario que haya constancia de la voluntad de la victima de suicidarse. La pena prevista


para esta cooperación está por debajo de la pena correspondiente al homicidio o asesinato. La
cooperación ejecutiva al suicidio está expresamente recogida en el art. 143 CP, ya que en caso
contrario podría aplicarse las penas del homicidio o, incluso, del asesinato. En efecto, de no
existir en esta figura delictiva, esta clase de supuestos correría el riesgo de ser considerada
homicidio o asesinato.

El que coopera ejecuta la muerte porque el suicida así se lo pide. Por ejemplo, un sujeto con
una enfermedad terminal que va a morir no quiere que su familia sufra. Le pide a su amigo que
le mate en cualquier momento para evitar sufrimientos a su familia. En caso de que sea
aceptada, se llegaría a que la cooperación desemboque en ejecución de la muerte de su amigo.

No es una mera cooperación necesaria, sino que es la ejecución de la muerte. Se quiere dejar
claro de que las personas tenemos el derecho a disponer de nuestra propia vida, y eso no
quita responsabilidad a quien nos ayuda. No se puede exigir la acción de cooperación de otro,
y si la exige y la consiente, dicho consentimiento no exime de responsabilidad al cooperador.

- A pesar de que la muerte sea causada por un tercero, si la situación está controlada
por la persona que va a morir, ésta es coautora de su muerte, y por tanto podemos
hablar de auxilio ejecutivo al suicidio. Para ello, basta con que el suicida esté en
condiciones de interrumpir en cualquier momento la acción del auxiliador.

- Más complicada es la calificación de los homicidios solicitados, supuestos en los que,


en el momento de la ejecución del hecho, el sujeto pasivo no tiene capacidad de
control. Por ejemplo, una persona ingiere unas barbitúricos y no está consciente en el
momento en que, cumpliendo sus instrucciones, otro individuo pone fin a su vida.

Si bien existen discrepancias, la mayoría de la doctrina considera que el art. 143.3 CP es


aplicable a estos casos si quien ha dispuesto su muerte ha mantenido su decisión hasta el
momento de la pérdida del control.

EUTANASIA
EUTANASIA ACTIVA – PASIVA (ORTOTANASIA)
Es importante realizar una distinción entre la eutanasia activa y la eutanasia pasiva
(ortotanasia)

- La diferencia radica en que la eutanasia activa consiste en realizar un comportamiento


que causalmente, provoca la muerte (por ejemplo, administrar una sustancia que
causa la muerte de la persona).

- En cambio, la eutanasia pasiva, no supone una conducta de causación directa de la


muerte, sino que supone la no prestación de ciertas medidas terapéuticas
extraordinarias o bien la interrupción del tratamiento o limitación del esfuerzo
terapéutico. Por ejemplo, tratamientos que sirven para mantener a alguien con vida
(máquina de respiración artificial)

EUTANASIA DIRECTA E INDIRECTA


Asimismo, es necesario diferenciar entre la eutanasia directa e indirecta.

- La eutanasia directa es aquella en que la muerte se produce directamente como


consecuencia de una acción, por ejemplo, inyectar una dosis mortal.

- La indirecta supone que se dan tratamientos paliativos para que no tengan dolores y
para bajar el nivel de consciencia. La dosis de esos tratamiento paliativos va a ir
aumentando progresivamente, de tal forma que se va acortando el tiempo de vida del
sujeto, anticipando el momento de su muerte.

La eutanasia indirecta es realizar un tratamiento para que no sufra el sujeto, pero, que de
forma secundaria provoca un adelanto de la muerte. No es una eutanasia como tal, su fin es
conseguir que el paciente no sufra; Su denominación como “eutanasia indirecta no es correcta
o adecuada.

COMPORTAMIENTO TÍPICO
 La conducta típica consiste en causar o cooperar activamente con actos necesarios y
directos la muerte de otro. El comportamiento típico únicamente incluye la
cooperación necesaria o causación activa y directa de la muerte.
Quedan excluidas del tipo la eutanasia pasiva (la no iniciación o interrupción de un tratamiento
del que depende la vida del enfermo) y la eutanasia indirecta (administración de fármacos que
proporcionan alivio al enfermo pero que tienen, como efecto secundario, la anticipación del
momento de la muerte)

Hay determinados casos, (principalmente en supuestos en los que el sujeto está inconsciente)
en los que la eutanasia pasiva ha planteado problemas respecto de su punibilidad. Por
ejemplo, un sujeto se encuentra en coma. Si el sujeto había previsto su voluntad, en España se
considera que es válido ese consentimiento (por ejemplo, un testamento vital)

Por todo lo expuesto, el consentimiento es una figura de gran relevancia. La legislación no


sólo reconoce el derecho del enfermo a rechazar o interrumpir un tratamiento médico (Ley
41/2002) sino que la imposición coactiva de un tratamiento es ilícita y podría ser constitutiva
de delito. En cambio, es más problemática la interrupción del soporte vital, en particular la
desconexión de los aparatos que mantienen la actividad cardiorrespiratoria de un enfermo.

Hubo un caso hace años de una mujer con una enfermedad degenerativa, que la dejo sin
movilidad y sin capacidad respiratoria, por lo que tenía que estar permanentemente conectada
a una máquina. La mujer pidió que se le retirara esa máquina. Finalmente, tuvo que reunirse el
comité ético de la Comunidad Autónoma de Andalucía, llegando a la conclusión de que la
retirada de la máquina a la mujer que lo había solicitado no era una conducta punible. No
quiere decir que estemos matando activamente a la mujer. La muerte se va a producir por la
enfermedad de la mujer. Se trataba de que la mujer quería quitar esa máquina, se trataba de
una petición expresa. El problema surgió debido a que se encontraba en un hospital religioso.
Hubo que trasladarla a un hospital público, donde finalmente le retiraron la respiración
artificial. La muerte no fue producida activamente, sino que, por su consentimiento, murió por
la enfermedad que padecía.

PRESUPUESTOS LEGALES DE APLICACIÓN DEL ART. 143.4 CP


 La causación es activa y directa (El que causare o cooperare activamente con actos
necesarios y directos la muerte de otro) Con actos necesarios nos referimos a actos
que necesariamente van a producir la muerte de forma directa. Los presupuestos de
aplicación o requisitos contenidos en el art. 143.4 CP son:

1. Enfermedad grave que produzca necesariamente la muerte o graves padecimientos. La


persona que quiere morir sufra una enfermedad grave que necesariamente conduciría a su
muerte (no solo queda reducido a enfermedades terminales, también se incluyen
enfermedades degenerativas)

La enfermedad tiene que ser incurable. El sujeto debe padecer alguna enfermedad que le
produzca grandes padecimientos (dolores, inmovilidad), difíciles de soportar. No es un
sufrimiento necesariamente físico, sino también psíquico. No es exigible tampoco que tenga
una depresión diagnosticada para hablar de sufrimiento.

2. Petición expresa, seria e inequívoca de la persona que va a morir. Tiene que ser una
petición del sujeto, cuya voluntad se mantenga en el tiempo. Esto supone que quedan
excluidos casos en los que, a falta de petición expresa, deba recurrirse al consentimiento
presunto. Se discute el supuesto en que la persona ha manifestado con anterioridad su
voluntad, pero no está en condiciones de actualizarla en el momento del hecho. Esta petición
podría ser tenida en cuenta siempre que el sujeto haya podido valorar, con la máxima
actualidad posible, las circunstancias concretas del caso.

Por ejemplo, cuando el sujeto se manifiesta, en previsión de una falta de capacidad próxima
una vez se haya iniciado la fase aguda de una enfermedad o poco antes de una intervención
quirúrgica.

PENA PREVISTA

Art. 143.4 CP: “El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la
muerte de otro, por la petición expresa, serie e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima
sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera
graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigada con la pena inferior
en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo”.

En definitiva, el tratamiento punitivo es muy atenuado. Dependiendo si se trata de una


cooperación necesaria o ejecutiva, se rebajará la pena respecto de lo previsto para los
apartados 2 y 3 del art. 143 CP:

- Cooperación necesaria a la eutanasia: prisión de uno a dos años (rebaja en un grado) o


de seis meses a un año (rebaja de la pena en dos grados)
- Cooperación ejecutiva a la eutanasia: pena de tres a seis años de prisión (rebajada en
un grado) o de año y medio a tres años de prisión (rebaja en dos grados)

El tratamiento punitivo de estas conductas es bastante benévolo. Hoy en día sigue abierto el
debate sobre la posible regulación de la eutanasia. Estas peticiones han sido repetidas en
diversas ocasiones en nuestro país y en otros países, donde no está regulada o permitida la
eutanasia, a diferencia de Holanda o Bélgica.

Existen muy pocas sentencias referidas a esta materia. Destaca la SAP Tarragona 25-3-2009
condena a un medica que afirmo que ayudo a morir a una persona con una enfermedad muy
grave e incurable.

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