UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES IZTACALA
PSICOLOGÍA A DISTANCIA
ACTIVIDAD 6
ANTEPROYECTO DE INVESTIGACIÓN
PARTE 1
Saray Córdoba Olivares
Alfonso Acosta Osornio
Rodrigo Cárdenas Díaz
Khenan Gabriel Miguez Espinoza
MÓDULO 0803 Psicología Aplicada de Elección IV
GRUPO: 9812
Tutora: Dra. Adriana Irene Hernández Gómez
Trastorno de ansiedad social en alumnos del tercer grado turno vespertino del taller de
Circuitos Eléctricos de la Escuela Secundaria General No. 47 "Sor Juana Inés de la
Cruz" en la localidad de Ocosingo, Chiapas.
Marco Teórico
La escuela ofrece oportunidades de adquirir información, dominar nuevas habilidades y afinar,
habilidades antiguas, participar en deportes, de explorar opciones vocacionales, de estar con
amigos, ampliar horizontes intelectuales y sociales, tener sentido de pertenencia, pero algunos
adolescentes no experimentan la escuela como una oportunidad, sino como un obstáculo más
en su camino a la adultez (Papalia, Duskin & Martorell, 2012; pp. 379).
Los estudiantes de nivel secundaria se encuentran expuestos a una serie de factores que
pueden afectar su rendimiento académico como son las causas familiares, escolares, sociales,
incluso la distancia entre su centro escolar y sus hogares (Sánchez, Ontiveros y Granados,
2019).
● Entre las causas personales puede considerarse la motivación, atención, las
capacidades intelectuales, los hábitos de estudio, las estrategias de afrontamiento qué
tienen para responder asertivamente a las exigencias escolares, el género, la lengua
materna o la distancia de la casa a la escuela.
● En las causas familiares influye el nivel educativo o socioeconómico de los padres, el
clima afectivo, la dinámica familiar y las actitudes del alumno frente a la escuela.
● En las causas escolares influye el ambiente escolar, la metodología de enseñanza,
condiciones psicosociales, la actitud del maestro, etc.
● En las causas sociales, se consideran las redes de apoyo, el uso de tecnologías, el
entorno sociocultural, etc. (Sánchez, Ontiveros & Granados, 2019).
● Otros de los factores es que los alumnos pueden estar experimentando ansiedad o
estado de agitación displacentero que surge de una tensión emocional, qué se
acompaña de reacciones somáticas y cognitivas (Sierra, Ortega & Zubeidat, 2003;
Zúñiga, 2014) citado en (Sánchez, Ontiveros & Granados, 2019).
Adolescencia procede del latín “adolescere”, que significa crecimiento, cambio, maduración,
siendo el período de tránsito entre la infancia y la edad adulta. Se acompaña de intensos
cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales; se inicia con las transformaciones
puberales y termina alrededor de la segunda década de la vida, cuando se completa el
crecimiento y desarrollo físico y la maduración psicosocial. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) considera la adolescencia entre los 10 y 19 años, y a la juventud en el período
entre los 19 y 25 años (Díaz & Santos, 2017; pp. 24).
Se entiende por adolescencia como una transición del desarrollo que implica cambios físicos,
cognoscitivos, emocionales y sociales, y que adopta distintas formas en diferentes escenarios
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sociales, culturales y económicos. Un cambio físico importante es el inicio de la pubertad, el
proceso que lleva a la madurez sexual o fertilidad, es decir, la capacidad para reproducirse,
este inicia antes de los diez años, la adolescencia abarca entre los once a los veinte años
(Papalia, Duskin & Martorell, 2012; pp. 354).
A la mayoría de los adolescentes les preocupa más su apariencia que cualquier otro aspecto
de su persona y a algunos no les gusta lo que ven en el espejo, esa insatisfacción puede dar
lugar a problemas alimentarios, depresión o ansiedad (Papalia, Duskin & Martorell, 2012; pp.
359).
La mayoría de los adolescentes qué cursan la secundaria están experimentando cambios
físicos y psicológicos qué pueden impactar en su rendimiento escolar, la adolescencia para
algunos jóvenes puede ser una etapa muy difícil.
La ansiedad es una parte de la existencia humana, todos en algún momento la hemos sentido,
ya que esta solo es una respuesta adaptativa, este es un tema de mucha importancia para la
psicología, el término ansiedad proviene del latín anxietas, aludiendo a un estado de agitación,
inquietud o zozobra del ánimo y suponiendo una de las sensaciones más frecuentes de las
personas (Sierra, Ortega y Zubeidat, 2003).
La ansiedad es una emoción complicada y displacentera qué puede afectar muchos aspectos
de la vida de quienes la padecen, este término alude a la combinación de distintas
manifestaciones físicas y mentales qué no son atribuibles a peligros reales, sino qué se
manifiestan en forma de crisis o bien como un estado persistente y difuso, incluso llegar al
pánico, la ansiedad se destaca por su cercanía con el miedo, pero el miedo es una perturbación
cuya presencia se manifiesta ante estímulos presentes, la ansiedad se relaciona con
anticipación de peligros futuros, indefinibles e imprevisibles (Sierra et al., 2003).
La ansiedad es un síntoma que se encuentra en muchos de nosotros, quizá en casi todos, los
trastornos mentales, es tan dramática, en ocasiones centramos nuestra atención en la
ansiedad e ignoramos datos de los antecedentes y otros síntomas como la depresión,
consumo de sustancias, que resultan cruciales para diagnosticar. La mayor parte de los
trastornos de ansiedad comienzan cuando el paciente es relativamente joven (Bados, 2005).
En los adolescentes existe la posibilidad de que se presenten pensamientos y temores acerca
de lo qué otros piensan sobre ellos, por lo cual comienzan a predecir o intentar deducir qué es
lo piensan acerca de su persona. Algunas investigaciones demuestran qué adolescentes con
ansiedad social tienen un mayor riesgo de tener pensamientos y comportamientos suicidas
(Rodríguez & Pérez, 2019).
Cabe mencionar también qué la ansiedad y la angustia están relacionadas con ideas
enfocadas hacia el futuro mientras que la depresión está acoplada con la tristeza o algún
acontecimiento pasado. Esto demuestra qué ambos estados están vinculados y se considera
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qué los trastornos de ansiedad anteceden en un porcentaje alto a una depresión (Basante,
Villavicencio, Alvear, Arteño & Valdes, 2020).
Por lo tanto, es de mucha importancia saber cómo reconocer y responder a la ansiedad en los
adolescentes, teniendo en cuenta que lidiar con la fobia social requiere paciencia, coraje para
enfrentar los temores, probar cosas nuevas y la voluntad de practicarlas. Cada pequeño paso
adelante ayuda a generar suficiente confianza para dar el siguiente paso. A medida que los
miedos comienzan a derretirse, la confianza y los sentimientos positivos aumentan (Rodriguez
& Pérez, 2019).
Clasificación de los trastornos de ansiedad
De acuerdo con el Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-V) (Morrison,
2014).
● Trastorno de pánico: Los pacientes a punto de un ataque de pánico tienen un
presentimiento, una sensación de desastre que puede ir acompañada de síntomas
cardiacos (aceleración o desaceleración del ritmo cardiaco), dolor para respirar, es uno
de los trastornos de ansiedad más frecuentes, en su mayoría las mujeres resultan más
afectadas que los hombres, estos inician después de los 20 años. El ataque suele iniciar
de manera abrupta y aumenta con rapidez hasta alcanzar su expresión máxima; esta
experiencia desagradable suele durar menos de media hora.
● Agorafobia: Estos pacientes experimentan un grado de ansiedad o temor exagerado
cuando están solos o lejos de su casa, pararse entre una multitud, o en situaciones
cotidianas para la mayoría de las personas como: subir a un medio de transporte
público, ir de compras, el cine, teatro, este trastorno se puede desarrollar como
resultado de una serie de ataques de pánico, la prevalencia es de 1 a 2 %, las mujeres
son más más susceptibles que los hombres. Suele iniciar durante la adolescencia o
después de los 20 años; algunos pacientes desarrollan sus primeros síntomas luego de
los 40 años.
● Fobia Específica: Los pacientes con fobias específicas sienten temores injustificados
ante objetos o situaciones específicas. Las fobias por animales, sangre, agujas, alturas,
viajar en avión, son las más conocidas, se encuentra entre los de mayor prevalencia de
todos los trastornos psicológicos. El inicio se presenta durante la niñez o la
adolescencia; las fobias a animales tienden a comenzar de manera temprana después
de un evento traumático, como ser mordido por un animal. En los niños, el miedo o la
ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados o aferrarse.
● Trastorno por ansiedad social (TAS): el miedo a parecer torpe, tonto o apenado. Los
pacientes temen los errores sociales, como atragantarse al comer en público, temblar
cuando escriben o ser incapaces de tener un buen desempeño al hablar o tocar un
instrumento musical. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en
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las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas.
Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación,
reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar
delante de otras personas (p. ej., dar una charla). En los niños, la ansiedad se puede
producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la
interacción con los adultos (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013).
El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad
que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca
en rechazo o que ofenda a otras personas). Las situaciones sociales casi siempre
provocan miedo o ansiedad. El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la
amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural (Asociación
Americana de Psiquiatría, 2013).
● Mutismo Selectivo: este trastorno inicia a la edad de 2 a 4 años, son los niños que
permanecen en silencio excepto cuando están solos o con un grupo pequeño de
personas cercanas, tiene una prevalencia inferior de 1 de 1000, afecta a niños por igual.
● Trastorno de ansiedad por separación (TAPS): uno de los síntomas es el rechazo a la
escuela, pero los niños más pequeños pueden incluso mostrar renuencia a permanecer
con una niñera o en la guardería. Los niños pueden mencionar malestares físicos,
imaginarios, como justificación para no ir a la escuela y permanecer en casa con sus
padres, este trastorno se diagnostica en la niñez pero hay evidencia de qué también
afecta a los adultos alrededor de 4% en niños y 6% en adultos; en estos últimos, es más
frecuente en mujeres qué en hombres, en los niños este trastorno puede iniciar tras un
factor precipitante, como cambiarse a una casa nueva, cambiar de escuela, un
procedimiento médico o algún diagnóstico físico grave, o la pérdida de un amigo o
mascota importante o de uno de los padres.
● Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): la preocupación en los pacientes que
sufren este trastorno es difícil de controlar, conlleva a una serie de síntomas físicos
como tensión muscular, tendencia al cansancio, insomnio, irritabilidad qué se acumulan
hasta generar una sensación de inquietud agitada, son incapaces de indicar qué es lo
que les genera nerviosismo, es muy común qué este trastorno se inicia alrededor de los
30 años, el 9 % de la población lo padece y predomina más en la mujeres .
● Trastorno de ansiedad inducido por sustancia medicamento: cuando el consumo de
alguna sustancia parece haber provocado qué el paciente experimente síntomas de
ansiedad o ataques de pánico, puede presentarse durante un proceso de intoxicación
aguda (o consumo intenso, como en el caso de cafeína) o durante la abstinencia (como
en el caso de alcohol o sedantes), las sustancias qué se asocian con mayor frecuencia
son la marihuana, anfetaminas y la cafeína (Morrison, 2014).
El trastorno de ansiedad social (TAS), también conocido como fobia social, se caracteriza por
un miedo persistente y acusado ante una amplia variedad de situaciones sociales, en las que
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la persona puede ser evaluada negativamente por otras (APA, 2000) citado en García-López,
Piqueras, Díaz-Castela e Inglés (2008).
En la gama de situaciones sociales temidas se encuentran: debates en clase, ir a fiestas (p.
ej., de cumpleaños), ir a discotecas o cafeterías, participar en actividades o equipos deportivos,
usar baños públicos, hablar ante figuras de autoridad (p. ej., profesores) o asistir a encuentros
sociales informales (Beidel, Turner y Morris, 1999; García-López, 2007a; Hofmann et al., 1999)
como se menciona en García-López, et al (2008).
García-López, et al (2008) cita a (Beidel y Turner, 1998; Kearney, 2005), mencionando que la
exposición a estas situaciones suele generar respuestas psicofisiológicas de ansiedad, tales
como sentir un nudo en la garganta, ruborizarse, palpitaciones, sensación de desmayo,
temblores, dolores de estómago, dolores de cabeza y en ocasiones ataques de pánico.
Olivares, Alcázar y Piqueras (2005) refieren que de acuerdo con los datos de la American
Psychiatric Association (APA, 2000), la fobia social es el tercer trastorno con mayores tasas
de prevalencia, tras la depresión mayor y la dependencia del consumo de alcohol. Kessler et
al. (1994) estimaron su índice medio de prevalencia, a lo largo de la vida, en el 13,3%. En un
trabajo de Arturo Bados (Bados, 2001), un pionero en este campo entre nosotros recordaba
que, siendo conservadores, puede decirse que el 4,5% de las personas adultas sufren fobia
social y que el 9,5% la padecen o la han padecido en alguna época de su vida. Estos datos,
por sí solos, ponen de relieve que se trata de un problema de salud pública grave, que
necesariamente requiere de su consideración, investigación y tratamiento por parte de la
psicología clínica.
Las consecuencias que este trastorno puede generar en el proceso de adaptación del
adolescente son graves. Así, podemos destacar entre éstas el bajo rendimiento académico,
con el consiguiente riesgo de abandono escolar, el desarrollo de otros trastornos de ansiedad
o del estado de ánimo o el inicio en el consumo de alcohol u otras sustancias tóxicas. Ello pone
de relieve la importancia que una estrategia de detección e intervención temprana en este
trastorno puede tener en esta fase de la vida, de cara a minimizar sus efectos tanto en el
momento presente como en el desarrollo futuro de los adolescentes, pues éstos suelen
persistir a lo largo de toda la vida cuando no se es tratado (Olivares, et al, 2005).
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La presente investigación se enfocará en la ansiedad social que puedan sufrir los estudiantes
del tercer grado del turno vespertino del taller de Circuitos Eléctricos de la Escuela Secundaria
General No. 47 "Sor Juana Inés de la Cruz" en la localidad de Ocosingo, Chiapas.
Planteamiento del problema
Los estudiantes de la investigación viven en diferentes zonas rurales y deben levantarse muy
temprano en su mayoría para trabajar y posteriormente llegar a la secundaria, en algunos
casos, después de salir de la escuela regresan al trabajo, se ha sabido de otros casos en
donde hacen recorridos de más de una hora de camino para poder llegar a la escuela, hay
estudiantes que viven en zonas de riesgo; cuando llueve se inunda la zona y deben cruzar un
río para llegar a estudiar.
Los casos que más se destacan en la secundaria general 47 de Ocosingo, es que al ser un
municipio colindante con varias comunidades indígenas de la región selva, los estudiantes
hablan como lengua materna tzeltal y tojolabal, esta situación genera un conflicto porque
algunos estudiantes vienen de primarias indígenas y aprenden el idioma español en ese lapso,
por lo que al llegar a la secundaria saben hablar español pero no lo saben escribir, ocasionando
rezago educativo, vergüenza al no saber leer y deserción escolar. Estos factores externos,
generan un ambiente hostil en la escuela. Es aquí donde los estudiantes dejan de lado su
lengua materna y comienzan a avergonzarse de ella.
La mayoría de los estudiantes indígenas, trabajan desde muy pequeños para ayudar
económicamente a su núcleo familiar, también estudian para obtener la beca Benito Juárez y
de esta manera apoyar a su familia.
Estos factores aunados a problemas familiares, separación de padres, enfermedad de abuelos
o problemas de salud en los estudiantes, nos hacen reflexionar en la ansiedad que
experimentan en el ámbito escolar.
Objetivo
- Identificar si las condiciones que afrontan los estudiantes adolescentes pertenecientes
al tercer grado turno vespertino del taller de Circuitos Eléctricos de la Escuela
Secundaria General Núm. 47 "Sor Juana Inés de la Cruz" en la localidad de Ocosingo,
Chiapas se relacionan con el trastorno de ansiedad social.
- Conocer los niveles de ansiedad social qué experimenta un grupo de adolescentes
pertenecientes al tercer grado turno vespertino del taller de Circuitos Eléctricos de la
Escuela Secundaria General Núm. 47 "Sor Juana Inés de la Cruz" en la localidad de
Ocosingo, Chiapas.
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- Identificar los factores de riesgo más frecuentes que generan ansiedad social en los
estudiantes.
Pregunta de investigación
¿Cuál es la relación que existe entre el trastorno de ansiedad social y las condiciones
cotidianas que afrontan los estudiantes de la Escuela Secundaria General No. 47?
Justificación
Por lo expuesto en la problemática, se considera relevante la realización de la presente
investigación para conocer si existe una relación de las condiciones de los estudiantes con el
trastorno de ansiedad social que los jóvenes estudiantes padecen para cumplir con sus
obligaciones académicas. Lo relevante es determinar si las condiciones que tienen que afrontar
diariamente tiene una relación directa con la posible ansiedad social.
En estudios realizados con anterioridad, como el realizado por Jiménez, Sánchez y Valencia
donde señalan que La Greca y López (1998) determinaron que el trastorno de ansiedad social
se le considera como una forma extrema de ansiedad social (La Greca & López, 1998).
Describieron dos subtipos: el generalizado y el no generalizado. También indicaron que según
Aderka, Hofman, Nickerson, Hermesh, Gilboa-Schchtman y Marom (2012), el subtipo
generalizado se asocia más con el miedo a las relaciones interpersonales, mientras que el no
generalizado se relaciona, mayormente, con el miedo a las situaciones de rendimiento.
En nuestro país, en la Primera encuesta de salud mental de adolescentes de la Ciudad de
México, la ansiedad social tenía el segundo lugar entre los trastornos mentales más frecuentes
en este tipo de población; sólo detrás de las fobias específicas de acuerdo con Benjet, Borges,
Medina, Méndez, Fleis, Rojas y Cruz (2009), la prevalencia es de 10% para los hombres y
12.4% para las mujeres.
De acuerdo con la OMS los adolescentes padecen trastornos emocionales con frecuencia. Los
trastornos de ansiedad (que pueden presentarse como ataques de pánico o preocupaciones
excesivas) son los más frecuentes y comunes entre adolescentes mayores que entre
adolescentes más jóvenes. Se calcula que el 3,6% de los adolescentes de 10 a 14 años y el
4,6% de los de 15 a 19 años padece un trastorno de ansiedad.
La ansiedad y los trastornos depresivos pueden dificultar profundamente la asistencia a la
escuela, el estudio y el hacer los deberes. El retraimiento social puede exacerbar el aislamiento
y la soledad. La depresión puede llevar al suicidio.
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Algunas de las consecuencias de no tener estrategias de afrontamiento ante la ansiedad o el
estrés, pueden ocasionar un trastorno de la conducta alimentaria, bulimia nerviosa, consumo
y abuso de sustancias, depresión, deserción escolar, embarazos no deseados y en el peor
de los casos suicidios.
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