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Acto Jurídico

El documento presenta diferentes definiciones de acto jurídico según varios autores. Explica que un acto jurídico consiste en una declaración o manifestación de voluntad, unilateral o bilateral, destinada a crear, modificar, transferir, transmitir o extinguir derechos u obligaciones.
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Acto Jurídico

El documento presenta diferentes definiciones de acto jurídico según varios autores. Explica que un acto jurídico consiste en una declaración o manifestación de voluntad, unilateral o bilateral, destinada a crear, modificar, transferir, transmitir o extinguir derechos u obligaciones.
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Conceptos, Características y

Elementos del Acto Jurídico

_________________________________________________________________________

Apunte de Aplicación Académica


Corriente Civilista
_________________________________________________________________________

Nelson Gallardo Benavides


La Serena – Chile
Año 2020
Prof. Nelson Gallardo Derecho Civil – Teoría General del Acto Jurídico

TERCERA UNIDAD: “CONCEPTOS,


CARACTERÍSTICAS Y ELEMENTOS DEL ACTO
JURÍDICO”

I.- Conceptos de Acto Jurídico:

A.- Generalidades:

El concepto de acto jurídico es tal vez uno de los más importantes dentro del derecho
civil, tanto por la generalidad de su aplicación como por encontrarse situado en la base de
la construcción sistemática de dicha rama del derecho.

Los hechos son considerados y regulados por el derecho en dos aspectos. En primer
lugar, los hechos pueden ser considerados como fuente de consecuencias jurídicas o causa
generadora de las mismas, o bien como objeto de derechos.

Para los efectos de esta materia los hechos son analizados en el primer aspecto, es decir,
como elementos generadores de consecuencias jurídicas.

B.- Autores y Conceptos de Acto Jurídico:

b.1.- Carlos Ducci: Son los actos del hombre voluntarios y conscientes destinados a
producir un efecto jurídico predeterminado y querido por el autor1.

b.2.- Alessandri, Somarriva, Vodanovic: (Def. Tradicional) La declaración de voluntad de


una o más partes dirigida a un fin práctico, reconocido y protegido por el derecho objetivo 2.

1
Ducci Claro, Carlos. Derecho Civil. Parte General, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, segunda edición, año
1984, pág. 219.
2
Alessandri, Arturo, Somarriva, Manuel, Vodanovic, Antonio, Derecho Civil. Parte Preliminar y Parte
General. Explicaciones basadas en las versiones de clases de los profesores de la Universidad de Chile Arturo
Alessandri R. y Manuel Somarriva U., redactadas, ampliadas y actualizadas por Antonio Vodanovic H., Tomo
Segundo, Ediar-Conosur Ltda.., Santiago, año, 1991, Quinta Edición, p. 158.

1
Prof. Nelson Gallardo Derecho Civil – Teoría General del Acto Jurídico

b.3.- Alessandri, Somarriva, Vodanovic: (Def. Moderna) La declaración o declaraciones de


voluntad de uno o más sujetos que, dentro de los límites señalados a la autonomía privada,
regulan por sí mismos, en forma vinculante y preceptiva, sus propios intereses jurídicos 3.

b.4.- Víctor Vial del Río: La manifestación456 de voluntad hecha con el propósito de crear,
modificar o extinguir derechos, y que produce los efectos queridos por su autor o por las
partes, porque el derecho sanciona dicha manifestación de voluntad 7.

b.5.- Eduardo Court: Toda declaración de voluntad encaminada a producir consecuencias


jurídicas, consistentes en la adquisición, modificación o extinción de derechos subjetivos 8.

3
Alessandri, Somarriva, Vodanovic. Ob. Cit. pág. 159.
4
Algunos, en lugar de “declaración”, hablan de “manifestación” de voluntad. Se pregunta nuestra doctrina si
se trata de expresiones equivalentes o sinónimas. Para un gran sector de la doctrina, la respuesta es
afirmativa; para otro sector, habría que entender por declaración de voluntad la exteriorización de ésta
dirigida o comunicada a personas determinadas en particular o indeterminadas en general. Por ejemplo, la
voluntad exteriorizada tendrá un destinatario determinado en particular en los contratos o en los
testamentos, y uno indeterminado en general en la promesa de recompensa a cualquiera que descubra un
objeto perdido por su dueño. Agregan que la manifestación de voluntad en su acepción más restringida y
precisa, sería una exteriorización de voluntad que no tiene ningún destinatario directo, como ocurre, por
ejemplo, con el individuo que abandona una cosa de su propiedad para que la adquiera el primer ocupante
(la doctrina proporciona como ejemplo de res derelictae, aquél en que un sujeto abandona en el escaño de
un parque un periódico, después de leerlo). Lo mismo ocurriría en la ocupación, cuando un sujeto recoge y
guarda para sí una concha marina que arrojan las olas; en este caso, es indudable que al aprehender el
objeto y guardarlo para sí manifiesta la voluntad de adquirir el derecho de propiedad sobre esa res nullius,
pero, se dice, no podría verse aquí un acto jurídico, porque no hay una declaración de voluntad, sino una
manifestación de ella en sentido estricto.
5
Otro argumento para preferir la voz “declaración” puede basarse en el tenor del artículo 1445 del Código
Civil, en cuanto expresa: “Para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de voluntad…”;
asimismo, el artículo 1460 señala: “Toda declaración de voluntad debe tener por objeto…” El artículo 1461
habla también de “…una declaración de voluntad…” Por su parte, el artículo 1 del Código, al definir la ley,
dice que esta consiste en “…una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita
por la Constitución…”; de esta manera, el argumento consistiría en que la ley, en sí misma, es una
declaración, mientras que la manifestación es una cuestión más bien formal o procedimental de aquella. Lo
mismo podría afirmarse de un acto jurídico: éste consiste en una declaración de voluntad (que obviamente
no es soberana), que puede manifestarse de diversas formas (expresamente, tácitamente o incluso en
algunos casos el silencio hará presumir una voluntad en determinado sentido).
6
Nótese que Vial del Río emplea la voz “manifestación”, con lo que, implícitamente, la hace sinónima de
“declaración”. Adherimos a esta idea, a pesar de los argumentos que hemos expuesto en los párrafos
precedentes. Creemos que ellos no permiten visualizar una diferencia sustancial entre “declaración” y
“manifestación”, y que por ende, existe acto jurídico tanto en una declaración cuanto en una manifestación
de voluntad. Por lo demás, el propio Diccionario de la Lengua Española confirma esta conclusión, cuando en
la tercera entrada de la palabra “declaración”, la define como “Manifestación del ánimo o de la intención”,
mientras que en la entrada cuarta, expresa que se trata de una “Manifestación formal que realiza una
persona con efectos jurídicos” (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 22ª edición, año
2001, impresa en Buenos Aires en el año 2007, pág. 733).
7
Vial del Río, Víctor. Actos Jurídicos y Personas. Volumen Primero. Teoría General del Acto Jurídico,
Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, año 1991, Segunda Edición, pág. 31.
8
Court Murasso, Eduardo, Curso de Derecho Civil. Teoría General del Acto Jurídico, Santiago de Chile, Legal
Publishing, segunda edición, año 2009, pág. 4.

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b.6.- Rodrigo Barcia: La manifestación de voluntad formada con la intención de producir


efectos jurídicos. Esta manifestación de voluntad causa los efectos jurídicos queridos por su
autor y previstos por el ordenamiento jurídico. Tales efectos pueden consistir en crear,
modificar, transferir, transmitir o extinguir una relación jurídica, es decir, derechos u
obligaciones91011.

b.7.- Juan Andrés Orrego Acuña: Declaración o manifestación de voluntad, sancionada por
el Derecho, destinada a producir efectos jurídicos queridos por su autor o por las partes, que
pueden consistir en crear, modificar, transferir, transmitir o extinguir derechos y
obligaciones12.

b.8.- Def. Propuesta: Acto jurídico consiste en una declaración de voluntad (unilateral) o
manifestación de voluntades (bilateral), sancionada positivamente por el derecho, destinada
a producir consecuencias jurídicas consistentes en crear13, modificar14, transferir15,
transmitir 16 o extinguir 17 derechos y obligaciones, todos efectos queridos por su autor o las
partes.

9
Barcia Lehmann, Rodrigo, Lecciones de Derecho Civil Chileno. Del Acto Jurídico, Tomo I, Santiago de Chile,
Editorial Jurídica de Chile, año 2007, pág 21.
10
Adviértase que para Barcia, los efectos no son sólo tres, como tradicionalmente se ha planteado por
nuestra doctrina –crear, modificar o extinguir-, sino cinco: crear, modificar, transferir, transmitir o extinguir
derechos u obligaciones.
11
Por nuestra parte, concordamos con el planteamiento del profesor Barcia. No vemos por qué debemos
excluir de los fines de un acto jurídico el “transferir” y el “transmitir” derechos y obligaciones. Así, mediante
la tradición (que es un acto jurídico bilateral) se transferirá un derecho, y mediante el testamento (que es un
acto jurídico unilateral) se transmitirá un derecho. Es cierto que en este último caso, la transmisión no se
producirá por el testamento mismo, sino por el modo de adquirir llamado sucesión por causa de muerte.
Pero si nos atenemos a las definiciones de acto jurídico que se han transcrito, observamos que en todas ellas
se atiende a la finalidad (propósito, intención, etc.) perseguida por el acto, y no hay duda que la finalidad de
un testamento en virtud del cual se deja un legado a cierta persona, es la de transmitirle el dominio de la
especie legada.
12
Orrego Acuña, Juan Andrés. Teoría del Acto Jurídico. Apuntes de preparación para el examen de grado,
Santiago, año 2015, pág. 4.
13
Los actos jurídicos crean derechos y obligaciones a través de los contratos. Por ejemplo, la compraventa,
la donación, el comodato, etc.
14
Los actos jurídicos modifican derechos y obligaciones a través de las modalidades. Por ejemplo, la
condición, el plazo, el modo, etc.
15
Los actos jurídicos transfieren derechos y obligaciones a través de los contratos (que tengan a su vez la
calidad de títulos traslaticios de dominio), actuando –conjuntamente- con el modo de adquirir respectivo, en
este caso, la tradición (que a su vez es un acto jurídico bilateral, pero no un contrato).
16
Los actos jurídicos transmiten derechos y obligaciones a través del testamento (Acto jurídico unilateral),
actuando –conjuntamente- con el modo de adquirir respectivo, en este caso, la sucesión por causa de
muerte.
17
Los actos jurídicos extinguen derechos y obligaciones a través de los modos de extinguir las obligaciones,
los cuales se encuentran –en su mayoría- señalados expresamente en el [Link] (pago, compensación,
remisión, prescripción extintiva, etc.).

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II.- Características del Acto Jurídico:

A.- El acto jurídico es una manifestación de voluntad:

Todo acto jurídico requiere, en primer término, una manifestación de voluntad. Es


decir, no basta con la existencia de la voluntad interna o psicológica, que es, por esencia,
variable, sino que es necesario que la voluntad del autor o de las partes se exteriorice por
medio de una declaración o de un comportamiento que permita conocerla.

Por lo anterior, y como acertadamente lo indica un autor, el acto jurídico supone “el
concurso de dos elementos diversos: uno interno, la voluntad, y otro externo, su
manifestación por medios sensibles que la hagan patente al otro interesado”18. Ambos
elementos, es decir, la voluntad interna y la manifestación, considerados por separado, no
son idóneos para dar origen a un acto jurídico.

En efecto, la sola intención de celebrar un acto jurídico que se mantiene oculta en el


fuero interno no produce consecuencia alguna para el derecho; como tampoco la produce la
mera manifestación que no obedece a una intención, es decir, al propósito real y serio de
realizar un acto jurídico.

B.- La manifestación de voluntad debe perseguir un propósito específico y


determinado:

Lo distintivo del acto jurídico es que la parte o partes que intervienen en su celebración
manifiestan su voluntad con un fin determinado. Dicho propósito, en concepto de la
doctrina tradicional, debe necesariamente ser jurídico, lo que significa que el autor o las
partes pretenden producir efectos de derecho, esto es, crear, modificar, transferir, transmitir
o extinguir derechos y obligaciones 19.

18
G. Stolfi, ob. Cit, pág. 5.
19
G. Stolfi, ob. Cit, pág. 7, sostiene que sólo los efectos jurídicos son amparados por el derecho y es por ello
que para que el autor o las partes de un acto jurídico puedan reclamar o beneficiarse del amparo de la
norma el ordenamiento jurídico contempla una serie de requisitos, más o menos onerosos. El autor o las
partes deben, en consecuencia, perseguir efectos jurídicos, lo que no significa que deban conocer
minuciosamente todos los efectos que el acto produce, los que son determinados por la ley.

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Prof. Nelson Gallardo Derecho Civil – Teoría General del Acto Jurídico

Sin embargo, para la doctrina moderna la manifestación de voluntad persigue sólo un


fin práctico, denominado propósito empírico o práctico. Quiénes sustentan esta posición
piensan que las personas que celebran un acto jurídico lo hacen con un fin eminentemente
práctico, sin conocer, muchas veces, los efectos jurídicos que determina la ley, los cuales se
verifican, incluso, en esta hipótesis.

En opinión del profesor Vial del Río, “es posible conciliar ambas interpretaciones, que
en el fondo dicen lo mismo, pero con enfoques distintos. Uno corresponde a cómo el
derecho ve el propósito perseguido por la parte o partes; y otro, a cómo éstas o aquél se
representan dicho propósito”20.

El ordenamiento jurídico, al regular los efectos de los actos jurídicos, observa, como es
natural, la realidad y traduce, por así decirlo, en términos jurídicos, lo que la mayoría de las
personas pretende obtener con su celebración. Así, por ejemplo, el propósito que persigue
el vendedor es obtener dinero a cambio de una cosa que entrega al comprador; y el de éste,
recibir una cosa que necesita a cambio del dinero que da, lo que coincide con la
reglamentación legal de la compraventa, que determina que las principales obligaciones que
surgen como efecto del citado contrato son, para el vendedor, dar la cosa; y para el
comprador, pagar el precio.

Agrega el profesor Vial del Río que “en la práctica no es usual que la persona que
celebra un acto jurídico se represente la finalidad del mismo bajo una perspectiva
estrictamente jurídica. Por ejemplo, no es común que las personas que celebran un
contrato de compraventa tengan conocimiento del contenido jurídico de las obligaciones
que asumen”21.

La corriente, en cambio, es que la persona o personas que celebran un acto o contrato lo


hagan con un fin o propósito eminentemente práctico, y que no es otro que la satisfacción
de una necesidad. El estímulo para la celebración del acto se encuentra en una sensación de
necesidad que, para ser satisfecha, requiere de una operación jurídica, de una regulación de
intereses.

En palabras del prestigioso jurista Vittorino Pietrobon, desde el punto de vista


individual “el acto jurídico se presenta como un instrumento reconocido por el derecho
para que el sujeto pueda crear la situación jurídica apropiada para satisfacer su
necesidad, tanto en el supuesto de que el bien apto para la satisfacción pertenezca a otras
personas, como en el caso de que la satisfacción de necesidad se consiga directamente
con la propia regulación de intereses…”22.

20
Vial del Río, Víctor. (2004) Ob. Cit. pág. 28.
21
Vial del Río, Víctor. (2004) Ob. Cit. pág. 29.
22
Vittorino Pietrobon. El error en la doctrina del negocio jurídico, Madrid, Editorial Revista de Derecho
Privado, 1ª edición, año 1971, pág. 473.

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En mérito de lo expuesto podemos sostener que el propósito perseguido, tal como lo


ven el autor o las partes de un acto jurídico, es eminentemente práctico.

El derecho, por su parte, toma precisamente en cuenta ese propósito o fin práctico para
regular los efectos jurídicos de la respectiva institución.

C.- La manifestación de voluntad produce los efectos queridos por el


autor o por las partes, porque el derecho lo sanciona:

En relación con la causa eficiente23 de los efectos jurídicos o antecedente generador de


los mismos, la doctrina se encuentra dividida.

Para los seguidores del dogma de la voluntad, los efectos jurídicos del acto encuentran
dicho antecedente en la sola voluntad del autor o las partes. Para otros, el antecedente
generador y único de los efectos del acto jurídico es el ordenamiento jurídico. “La voluntad
no es soberana ni independiente para producir efectos, pues otra voluntad, la de la ley –
que sí es soberana e independiente-, autoriza para celebrar actos jurídicos,
produciéndose los que ella determina”24.

Quiénes sustentan esta opinión estiman que la voluntad de las partes es indispensable
únicamente para que se dé en la práctica el supuesto de hecho, que sirve como fundamento
a la norma que atribuye a dicho supuesto la capacidad de engendrar efectos jurídicos.

Al respecto, el profesor Vial del Río sostiene que “la controversia no puede resolverse
en términos absolutos atribuyendo exclusivamente, sea la voluntad sea al ordenamiento
jurídico, la calidad de fuente de los efectos que el acto jurídico produce”25.

Los actos jurídicos producen los efectos que les son propios, porque el autor o las partes
así lo han querido y porque el derecho lo permite o autoriza. O sea, nos inclinamos por una
posición intermedia entre las dos anteriores, que atribuye conjuntamente a la voluntad y al
ordenamiento jurídico la producción de los efectos mencionados.

Señala un autor que lo que debe tenerse en consideración es que “la ley autoriza la
autonomía privada, haciendo posible que el negocio produzca por sí solo efectos
jurídicos, al dotarlo de eficacia”26.

23
Causa Eficiente: Es el elemento generador del acto; aquel antecedente que lo origina. Por tanto, bajo esta
acepción, la causa de las obligaciones sería la fuente de donde éstas emanan: contrato, cuasicontrato,
delito, cuasidelito y la ley.
24
F. Santoro Passarelli. Ob. Cit.
25
Vial del Río, Víctor. (2004) Ob. Cit. pág. 30.

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En otras palabras, los efectos del acto jurídico derivan en forma inmediata de la
voluntad del autor o de las partes, y en forma mediata de la ley, que permite la libertad
jurídica, cuya expresión es el poder jurídico, esto es, la facultad de los particulares para
crear las relaciones jurídicas.

D.- Características que enumeran Alessandri, Somarriva, Vodanovic 27:

d.1.- El acto jurídico es una declaración o un conjunto de declaraciones de voluntad;

d.2.- La voluntad de los declarantes persigue un fin práctico lícito;

d.3.- Este fin práctico se traduce en efectos jurídicos, que se atribuyen o reconocen por el
ordenamiento jurídico a la voluntad de los declarantes;

d.4.- Con el acto jurídico, los individuos regulan sus propios intereses;

d.5.- Esta regulación es preceptiva, es decir, impone normas de autonomía privada; y

d.6.- Las declaraciones que envuelven los actos jurídicos son vinculantes, comprometen,
auto-obligan a los que las emiten.

III.- Elementos del Acto Jurídico:

A.- Generalidades:

Teniendo como base lo dispuesto en el [Link], distinguimos tres clases de


elementos que pueden concurrir en los actos jurídicos:

1. Elementos o cosas que son esenciales;


2. Elementos o cosas de la naturaleza; y
3. Elementos o cosas accidentales.

26
L. Cariota Ferrara. Ob. Cit. pág. 48.
27
Alessandri, Somarriva, Vodanovic. Ob. cit., pp. 160 y 161.

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B.- Elementos de la Esencia:

b.1.- Concepto28:

Los elementos o cosas esenciales del acto jurídico, son aquellos sin los cuales el acto
jurídico no produce efecto alguno o degenera en otro acto diferente.

En opinión de Stolfi, elementos esenciales son los necesarios y suficientes para la


constitución de un acto jurídico. “Necesarios, porque la falta de uno de ellos excluye la
existencia del negocio; suficientes, porque ellos se bastan para darle esa existencia y, por
consiguiente, su concurrencia constituye el contenido mínimo del acto”2930.

b.2.- Clasificación:

b.2.1.- E. Esencia Comunes:

Los elementos de la esencia comunes son aquellos que no pueden faltar en ningún
acto jurídico, sea cual fuere su especie. Nos referimos a tres de los cuatro requisitos de
existencia de los actos jurídicos: voluntad, objeto y causa. Excluimos a las formalidades,
toda vez que pueden ser esenciales generales de ciertos actos, pero no de todos (la escritura
pública es un elemento esencial en la compraventa de un inmueble, no así en la de
muebles).

No existe uniformidad en la doctrina para la enumeración de los elementos de la esencia


comunes o generales. Para algunos, elementos esenciales son sólo dos: la declaración de
voluntad y la causa. Para otros –los anticausalistas- el único elemento esencial común a
todos los actos jurídicos es la declaración de voluntad. La doctrina tradicional señala, en tal

28
[Link]: “(…) Son de la esencia de un contrato aquellas cosas sin las cuales o no produce efecto
alguno, o degenera en otro contrato diferente”.
29
G. Stolfi, ob. Cit, pág. 15.
30
Nicolás Coviello. Doctrina General. Del Derecho Civil, México, Unión Tipográfica Editorial Hispano-
Americana, 1938, pág. 354, define los elementos esenciales diciendo que “son todos los que concurren a
formar un negocio jurídico en general, y los necesarios para tener un determinado tipo de negocio (venta,
permuta, arrendamiento, testamento); de tal modo que la falta de uno de ellos implica la falta del mismo
negocio jurídico”. Y agrega que “sólo los elementos esenciales pueden llamarse requisitos del negocio, los
otros no”.

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carácter, los siguientes: la voluntad, el objeto y la causa. El CC chileno dice en el


[Link] que son elementos de la esencia de un contrato “aquellas cosas sin las cuales
o no produce efecto alguno, o degenera en otro contrato diferente”, pero sin mencionar
cuáles efectivamente son.

De la disposición citada se hace posible desprender las consecuencias que derivan de la


omisión de un elemento de la esencia. Si se omite un elemento de la esencia común o
general, el acto no produce ningún efecto; inexistencia jurídica.

Elemento de la esencia común a todos los actos jurídicos es la voluntad. El acto en que
falta la voluntad es jurídicamente inexistente y no produce efecto alguno.

El CC enumera en el [Link] los requisitos necesarios para que una persona se


obligue a otra por un acto o declaración de voluntad, sin mencionar cuáles son o no
esenciales.

Si tenemos presente que la omisión de un elemento esencial impide que el acto


produzca efecto alguno, llegamos a la conclusión de que, entre los requisitos señalados por
el [Link], tienen la calidad de esenciales la voluntad, el objeto y la causa.

No tienen tal calidad los restantes requisitos enumerados en el [Link], a saber: la


capacidad, la voluntad exenta de vicios, el objeto lícito y la causa lícita, pues el acto en que
incide la incapacidad, la voluntad viciada, el objeto ilícito o la causa ilícita produce los
efectos que le son propios, pero con un vicio que autoriza su declaración de nulidad.

El profesor Vial del Río, apoyado en los fundamentos anteriores, sostiene que:
“necesarios y suficientes, en consecuencia, para la constitución de todo acto jurídico
son: 1) la voluntad, aunque esté viciada; 2) el objeto y 3) la causa, aunque sean
ilícitos”313233.

31
La numeración es nuestra.
32
Vial del Río, Víctor. (2004) Ob. Cit. pág. 33.
33
Esta opinión no es apoyada por el profesor Juan Andrés Orrego, el cual sostiene que los elementos de la
esencia comunes estarían compuestos por los requisitos de existencia y de validez de los actos jurídicos, a
excepción de las solemnidades, las cuales se exigen para ciertos y determinados actos (serían elementos de
la esencia específicos o propios). Fundamenta aquella declaración en los siguientes puntos: 1) Mal podrían
los requisitos de validez quedar incluidos entre los elementos de la naturaleza y menos aún entre los
accidentales. En consecuencia, ellos sólo podrían entenderse comprendidos dentro de los elementos
esenciales; 2) Carlos Ducci expresa al respecto: "Hemos dicho que el acto jurídico es la manifestación de
voluntad destinada a la producción de determinados efectos jurídicos. Pero para que el acto jurídico tenga
valor es necesario que la manifestación de voluntad se realice con cierto contenido y ciertos requisitos. Este
contenido y requisitos necesarios para que el acto jurídico tenga valor son las cosas de la esencia del acto
jurídico". Nótese como el autor alude al "valor" del acto jurídico; 3) Es cierto que el mismo autor, tras citar el
[Link], agrega: "De acuerdo con esta disposición tenemos entonces que en primer término hay cosas de
la esencia del acto jurídico cuya falta hace que éste no produzca efecto alguno; ellas serán las cosas o
elementos esenciales generales o comunes a todos los actos jurídicos. De acuerdo con el [Link] del

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b.2.2.- E. Esencia Especiales:

Son aquellos que permiten singularizar un determinado acto jurídico, atendida su


naturaleza y estructura propia o singular. Por ejemplo:

a. En el contrato de compraventa: la cosa y el precio 34.


b. En el contrato de comodato: la gratuidad35.
c. En el contrato de sociedad: el “ánimo societario”, la obligación de aporte, la
participación en las utilidades y contribución a las pérdidas.
d. En el usufructo: el plazo.
e. En el contrato de transacción: la existencia de un derecho dudoso o discutido y las
concesiones recíprocas de las partes.

La omisión de un elemento esencial especial o propio del acto, si bien impide que se
produzcan los efectos de éste, no cierra la posibilidad de que se produzcan los efectos de
otro acto jurídico, para cuya existencia fue idónea la manifestación de voluntad.

C.- Elementos de la Naturaleza 36:

Los elementos o cosas de la naturaleza del acto jurídico, son aquellas que no siendo
esenciales en un acto jurídico, se entienden pertenecerle, sin necesidad de una cláusula
especial; su principal característica, si las partes lo desean pueden excluir estos
elementos del acto, siempre y cuando lo pacten expresamente.

Stolfi define los llamados elementos de la naturaleza como “las consecuencias del acto
que tienen lugar por disposición de la ley, en vista del silencio de los interesados; por

Código Civil tales elementos esenciales comunes son la voluntad del autor, el objeto y la causa. Su ausencia
hace que el acto jurídico no produzca efectos". Con esta última frase, pareciera acotar los elementos
esenciales sólo a los requisitos de existencia, pero piensa el profesor que debemos mantener la idea que
tales elementos también incluyen lo concerniente al valor del acto, como el mismo autor lo señalaba
inicialmente; 4) En último término, estima el distinguido profesor Orrego, que el [Link] debe ser
interpretado en forma extensiva, entendiendo que al expresar "no produce efecto alguno", debe incluir
tanto "no llega a nacer" cuanto "no produce efectos válidos" (Orrego Acuña, Juan Andrés. Ob. Cit. pág. 15).
34
Este último debe pactarse en una suma de dinero; si se pacta que el precio se pagará parte en una suma
de dinero y parte en especies y éstas últimas valen más que el dinero, el contrato será de permuta y no de
compraventa
35
Si hay precio, estaremos ante un contrato de arrendamiento.
36
[Link]: “(…) son de la naturaleza de un contrato las que no siendo esenciales en él, se entienden
pertenecerle, sin necesidad de una cláusula especial”.

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Prof. Nelson Gallardo Derecho Civil – Teoría General del Acto Jurídico

tanto, no es necesaria la voluntad de éstos para que tengan lugar, pero es indispensable
para modificarlos o extinguirlos”37.

Se encuentran señalados en la ley. Por ejemplo:

a. La obligación del saneamiento de la evicción y de los vicios redhibitorios, en la


compraventa;
b. La facultad de delegación y los honorarios que percibe el mandatario, en el
mandato;
c. La condición resolutoria tácita, en los contratos bilaterales.

Los elementos de la naturaleza miran al estatuto normal de un acto jurídico, vale decir,
a los derechos y obligaciones “tipo”. A diferencia de los elementos esenciales, que son de
orden público, los elementos de la naturaleza son de orden privado y pueden ser
modificados o excluidos por las partes, en una determinada relación jurídica.

La denominación de elementos de la naturaleza es rechazada por un sector de la


doctrina que considera que mal pueden las consecuencias de un acto ser elementos del
mismo 38.

Se observa que, en verdad, no existen elementos naturales del acto jurídico. Lo que sí
hay son efectos naturales, es decir, aquellas que la ley subentiende y que no requieren, por
lo mismo, de una declaración de voluntad para existir; pero que las partes, si quieren,
pueden eliminar, sin alterar con ello la esencia del acto jurídico.

Es interesante advertir que nuestro CC no habla de elementos de la naturaleza, sino que


dice que en todo contrato se distinguen “cosas” de la esencia, de la naturaleza y
accidentales.

Efectivamente, en todo acto o contrato existen “cosas” y no “elementos” de la


naturaleza; siendo tales cosas aquellos efectos que la ley subentiende, sin necesidad de una
cláusula especial. Por ejemplo, un efecto de la naturaleza de la compraventa es la
obligación de saneamiento de la evicción y de los vicios redhibitorios que pesa sobre el
vendedor (Arts.1837 y Sts. CC). Es un efecto natural, pues sobre el vendedor pesa dicha
obligación sin necesidad de una expresa declaración de voluntad, porque la ley la
subentiende. Sin embargo, por no ser esencial de la compraventa, nada obsta a que las
partes eliminen, si quieren, dicho efecto, y en virtud de una expresa declaración de voluntad
acuerden que el vendedor no contrae tal responsabilidad.

37
G. Stolfi, ob. Cit, pág. 17.
38
Cariota Ferrara. Ob. Cit. pág. 91.

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De lo dicho fluye que solamente son elementos del acto jurídico (en el sentido de partes
constitutiva de la esencia o forma de una cosa) los esenciales, que los únicos que jamás
pueden faltar.

D.- Elementos Accidentales 39:

Elementos o cosas accidentales son aquellos que ni esencial ni naturalmente le


pertenecen al acto jurídico, pero pueden agregarse en virtud de una cláusula especial
que así lo estipule. En otras palabras, son aquellas cosas que las partes pueden, en virtud
de la autonomía privada, incorporar al acto sin alterar su naturaleza.

Son ejemplos:

a. La condición;
b. El plazo; y
c. El modo.

Las cosas accidentales que suelen incorporarse a un acto jurídico se refieren,


generalmente, a la existencia de los derechos que emanan del acto o a la exigibilidad o a la
extinción de los mismos.

Así las partes pueden formular una declaración expresa de voluntad por la cual agregan
a un acto jurídico algo que la ley no requiere como esencial para la existencia del acto y que
tampoco subentiende; señalando que su omisión impide que el acto nazca y que produzca
efectos. Tal cosa ocurriría, por ejemplo, si en un contrato de compraventa de bienes
muebles –que se perfecciona por el solo consentimiento de las partes sobre la cosa y el
precio- las partes convienen que la venta no se repute perfecta hasta el otorgamiento de
escritura pública o privada ([Link]). Esta estipulación vendría a ser una cosa
accidental del contrato de compraventa, pero que las partes han elevado al rango de
esencial, pues el otorgamiento de la escritura pública o privada dependerá que exista la
compraventa. Mientras la escritura no se otorgue, las partes entienden que no hay
compraventa, y por eso el artículo 1802 permite a cualquiera de las partes retractarse
mientras no se cumpla la solemnidad. También constituye una cosa accidental de un
contrato que se refiere a la existencia del mismo la estipulación de una condición
suspensiva, como ocurre, por ejemplo, si las partes del contrato de compraventa estipulan
que los efectos de éste se producirán sólo en el evento de que se cumpla una determinada
condición.

39
[Link]: “(…) son accidentales a un contrato aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y
que se le agregan por medio de cláusulas especiales”.

12
Prof. Nelson Gallardo Derecho Civil – Teoría General del Acto Jurídico

Como cláusula que las partes incorporan a un acto jurídico y que dice relación con la
exigibilidad de los derechos que de él emanan, un ejemplo típico lo constituye la
estipulación de un plazo para el cumplimiento de la obligación. Por ejemplo, como efecto
natural de la compraventa el vendedor se encuentra obligado a la tradición de la cosa
vendida inmediatamente después del contrato, lo que determina que el comprador pueda
hacer exigible su derecho desde dicho momento; a menos que se hubiera estipulado que la
obligación del vendedor se hará exigible una vez que se haya cumplido un plazo.

Por último, las partes pueden incorporar a un acto jurídico una cláusula que prevea la
extinción de los derechos que de éste emanan, como sería, por ejemplo, la estipulación de
una condición resolutoria o de un plazo extintivo.

Nuestro CC se refiere a las cosas accidentales en el [Link], que dice que tienen
tal calidad aquellas que, sin ser de la esencia o de la naturaleza, las partes pueden agregar o
incorporar al acto jurídico a través de cláusulas especiales.

13
Texto que trata contenidos sobre la Teoría General del Acto Jurídico, especialmente
redactado para la utilidad de los estudiantes que se encuentran en etapa de pregrado,
y, en beneficio de aquellos que tienen la calidad de egresados, los cuales se encuentran
preparando su examen de licenciatura; todo, con el objetivo de que los destinatarios
del presente, obtengan tan anhelada calificación académica, es decir, convertirse al
amparo de las leyes de la República, en un Licenciado en Ciencias Jurídicas y
Sociales, y por lógica consecuencia, de forma inminente como merecida, en Abogado.

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Nelson Gallardo Benavides


Abogado
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales
Curs. Magíster en Docencia para la Educación Superior

Diplomado Profesional en Docencia para la Educación Superior


Diplomado Profesional en Liderazgo Social
Docente Universitario
Tutor e interrogador en curso de preparación para el examen de Licenciatura

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Edición Actualizada
13 de agosto de 2020

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