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TASTE (Spanish)

El documento describe una cena en la que Richard Pratt, un experto en vinos, desafía a Mike Schofield a adivinar el nombre de un burdeos raro. Mike acepta la apuesta de Pratt de 10,000 libras a pesar de las advertencias de su esposa. El documento crea tensión sobre si Pratt podrá identificar el vino y ganar la gran suma de dinero.
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TASTE (Spanish)

El documento describe una cena en la que Richard Pratt, un experto en vinos, desafía a Mike Schofield a adivinar el nombre de un burdeos raro. Mike acepta la apuesta de Pratt de 10,000 libras a pesar de las advertencias de su esposa. El documento crea tensión sobre si Pratt podrá identificar el vino y ganar la gran suma de dinero.
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SABOR

Estabamos 6 en la cena aquella noche en casa de Mike Schofield en Londres: Mike y su


mujer e hija, mi esposa y yo, y un hombre llamado Richar Pratt.
Richard Pratt era famoso por su amor a la comida y al vino. El era presidente de una
pequeña sociedad conocida como los Epicúreos y cada mes el enviaba privadamente a sus
miembros información por la comida y los vinos. El organizaba cenas donde maravillosos platos
y vinos raros eran servidos. El rehusaba fumar por miedo a dañar su habilidad para saborear, y
cuando discutían un vino, el tenía un extraño hábito de describirlo como si fuera un ser vivo.
“un vino sensato,” decía, “más bien tímido pero bastante sensato”. O, “un vino bien humorado,
amable y alegre – ligeramente maleducado quizás, pero aún así bondadoso.”
Yo había estado cenando en casa de Mike dos veces antes cuando Richard Pratt estaba
allí, y en cada ocasión Mike y su mujer habían cocinado una comida muy especial para los
famosos epicúreos. Y esta, claramente, no era una excepción. Las rosas amarillas de la mesa, la
cantidad de plata brillante, los tres vasos de vino para cada persona y sobre todo, el
desmayante olor a carne asada de la cocina traía un fuerte deseo de satisfacer inmediatamente
mi hambre.
Cuando nos sentamos, recordé que en las dos últimas visitas de Richard Pratt Mike había
jugado a un juego de apuestas en el burdeos. El le había pedido que le dijera su nombre y
adivinara su edad. Pratt había contestado que no sería demasiado difícil si era uno de los
grandes años. Mike había entonces apostado un caso de ese mismo vino que el no pudo hacer.
Pratt había aceptado, y había ganado ambas veces. Esta noche estoy seguro que el juego se
jugará otra vez, ya que Mike estaba dispuesto a perder la apuesta para probar que su vino era
lo bastante bueno para ser reconocido, y Pratt parecía disfrutar demostrando su conocimiento.
La comida empezó con un plato de pescado, frito con mantequilla y con él un vino Mosel.
Mike se levantó y vertió el vino, y cuando se sentó otra vez, pude ver que es estaba mirando a
Richard Pratt. El había puesto la botella delante de mi así que yo podía leer su nombre. Decía
”Geierslay Ohligsberg 1945”. El se inclinó y me susurró que Geierslay era un pequeño pueblo
en el área Mosel, casi desconocido fuera de Alemania. El dijo que este vino que estábamos
bebiendo era algo raro, y que se producía tan poco de este vino que era casi imposible para un
extraño conseguirlo. El había visitado Geirlsay personalmente el verano antes para obtener
unas cuantas botellas que le permitieron tener.
“dudo si alguien más en el país tiene alguno en este momento,” dijo.
Yo le vi mirar otra vez a Richard Pratt. “ lo fantástico del Mosel,” continuó levantando la
voz, “es que es el vino perfecto para servir antes de un burdeos. Muchas personas sirven un
vino Rhine en su lugar, pero eso es porque no conocen nada mejor.”
Mike Schofield era un hombre que había llegado a ser muy rico muy rápido y ahora
también quería ser considerado alguien que entendía y disfrutaba de las cosas buenas de la
vida.
“un atractivo vino, no crees?” añadió. El todavía estaba mirando a Richard Pratt. Yo podía
verle echar una rápida mirada por debajo de la mesa cada vez que el bajaba su cabeza para
meter un bocado de pescado. Yo podía casi sentirle esperando el momento en que Pratt
bebiera su primera gota, y mirar por encima de sus gafas con una sonrisa de placer, quizás
incluso con sorpresa, y después habría una discusión y Mike le contaría sobre el pueblo de
Geirslay.
Pero Richard Pratt no saboreó su vino. El estaba demasiado enfrascado en la conversación
con la hija de 18 años de Mike, Louise. El estaba medio girado hacia ella, sonriéndole,
contándole una historia, hasta donde pude oír sobre un cocinero en un restaurante de París.

1
Cuando el habló, el se inclinó más cerca de ella h la pobre chica se inclinó tanto como pudo
para separarse de él, sonriendo educadamente y mirando, no a su cara sino al primer botón de
su chaqueta.
Terminamos nuestro pescado, y la criada vino y se llevó los platos. Cuando ella vino a
Pratt, vio que no había tocado su comida, así que esperó, y Pratt se dio cuenta. El rápidamente
empezó a comer, empujando los trozos de pescado en su boca con movimientos rápidos de su
tenedor. Después, cuando el hubo terminado, cogió sus gafas y en dos breves tragos vertió en
vino por su garganta y se dio la vuelta inmediatamente para continuar su conversación con
Louise Schofield.
Mike lo vio todo. Era consciente de que estaba allí sentado, muy quieto, mirando a su
invitado. Su cara redonda y alegre parecía aflojarse ligeramente, pero el se controló y no dijo
nada.
Pronto la criada se acercó con el segundo plato. Este era un gran trozo de carne asada.
Ella la colocó en la mesa delante de Mike, que se puso de ipie y la cortó muy fina, dejando los
trozos cuidadosamente en los platos para que ella los llevara a los invitados. Cuando todo el
mundo había sido servido, el dejó el cuchillo y se inclinó hacia adelante con las dos manos en el
borde de la mesa.
“ahora”. Dijo, hablándonos a todos nosotros pero mirando a Richard Pratt. “ahora a por el
burdeos, debo ir a cogerlo, si me perdonáis.”
“cogerlo?” dije yo. “dónde está?”
“en mi estudio, ya abierto, está respirando.”
“Por qué en el estudio?”
“Es el mejor sitio de la casa para que un vino alcance la temperatura ambiente. Richard
me ayudó a elegirlo la última vez que estuvo aquí.”
Al sonido de su nombre, Richard se dio la vuelta.
“Eso está bien, verdad?” Mike dijo.
“Sí” contestó Pratt seriamente. “Está bien”.
“en la parte de arriba del armario verde de mi estudio,” Mike dijo. “Ese es el lugar que
elegimos. Un buen punto en una habitación con una temperatura constante. Perdónenme
ahora, mientras voy a cogerlo.”
El pensamiento de otro vino con el que jugar le animó, y el se apresuró a cruzar la puerta.
Volvió un minto más tarde más lentamente, caminando despacio, sujetando en ambas manos
una cesta de vino en la que yacía una botella oscura con el nombre fuera de la vista, hacia
abajo. “Ahora” gritó mientras venía hacia la mesa. “Que pasa con este, Richard? Nunca sabrás
el nombre de éste!”
Richard Pratt se giró despacio y miró a Mike, después sus ojos viajaron hasta la botella en
su pequeña cesta. El asomó su húmedo labio inferior, de pronto orgulloso y feo.
“nunca lo conseguirás,” dijo Mike. “Ni en 100 años”.
“Un burdeos? Richard Pratt dijo, un tanto rudo.
“Por supuesto”.
“Supongo, entonces que no se produce mucho de este burdeos particular?”
“quizás si, Richard. Y quizás no.”
“Pero es un buen año? Uno de los grandes años?”
“Sí, puedo prometerte eso”
“Entonces no debería ser demasiado difícil” dijo Richard Pratt, hablando despacio,
pareciendo extremadamente aburrido. Pero para mi que hay algo extraño sobre su manera de
hablar; entre los ojos había una sombra de algo malvado, y esto me dio una vaga sensación de
incomodidad mientras le miraba.

2
“Este es realmente muy difícil,” Mike dijo. “yo no te obligaré a apostar esta vez.”
“De verdad. Y por qué no?”
“Porque es difícil”
“Eso es un insulto hacia mi, sabes.”
“mi querido amigo,” dijo Mike, “apostaré con placer si eso es lo que deseas.”
“No debería ser demasiado difícil darle nombre.”
“Quieres decir que quieres apostar?”
“Estoy totalmente dispuesto a apostar,” dijo Richard Pratt.
“De acuerdo, entonces, apostaremos como siempre. Un caso de vino en sí mismo”
“tu no crees que podré decir el nombre, verdad?”
“En realidad, y con respeto, no,” dijo Mike. El estaba intentando permanecer educado,
pero Pratt estaba haciendo poco esfuerzo en ocultar su pobre opinión sobre el asunto.
Extrañamente, sin embargo, su siguiente pregunta parecía mostrar un cierto interés.
“te gustaría aumentar la apuesta?”
“No, Richard, un caso es suficiente.”
“Te gustaría apostar 50 casos?”
“Eso sería estúpido.”
Mike se puso de pie muy quieto detrás de su silla a la cabeza de la mesa, cuidadosamente
sujetando la botella en su cesta. Su nariz estaba blanca ahora y su boca estaba fuertemente
apretada.
Pratt estaba sentado hacia atrás en su silla, mirando a Mike. Sus ojos estaban medio
cerrados, y una pequeña sonrisa tocaba las comisuras de sus labios. Y otra vez yo vi, o creí que
vi, algo muy malvado en la cara del hombre.
“Así que no quieres aumentar la apuesta?”
“En lo que a mi respecta, no me importa,” dijo Mike. “te apostaré lo que quieras.”
“incluso 10.000 libras?”
“Ciertamente lo haré, si así lo quieres.” Mike ya no estaba seguro de sí mismo ahora. El
sabía muy bien que podía permitirse cualquier suma que Pratt mencionara.
“Así que dices que puedo poner la apuesta?” pratt preguntó otra vez.

………………………………………………………………………………………………………………………………….

“Eso es lo que he dicho.”


Hubo una pausa mientras Pratt miraba lentamente alrededor de la mesa, primero a mi,
después a las 3 mujeres, de una en una. El parecía estar recordándonos que eramos testigos de
la oferta.
“Mike!” dijo la señora Schofield. “Mike, por qué no dejamos esta tontería y comemos la
comida, se está enfriando.”
“Pero no es una tontería,” Pratt le dijo tranquilamente. “Estamos haciendo una pequeña
apuesta.”
Yo vi a la criada de pie en la parte trasera de la habitación, sujetando un plato de
verduras, preguntándose si venir con ellas o no.
“De acuerdo, entonces,” dijo Pratt. “Te diré lo que quiero que apuestes.”
“Dime entonces,” dijo Mike. “No me importa lo que sea. Lo apostaré”
De nuevo la pequeña sonrisa se movió a la comisura de los labios de Pratt, y entonces,
muy despacio, mirando a Mike todo el tiempo, el dijo, “yo quiero apostarte la mano de tu hija
en matrimonio.”

3
Louise Schofield dio un salto. “hey,” gritó. “No, eso no es divertido, mira papá, eso no es
divertido en absoluto.”
“No, querida,” dijo su madre. “solo están bromeando”
“yo no estoy bromeando”, dijo Riichard Pratt.
“Es estúpido,” dijo Mike. Una vez más no tenía el control de la situación.
“Dijiste que apostarías cualquier cosa que yo quisiera.”
“Me refería a dinero”
“Tu no dijiste dinero”
“Eso es a lo que me refería.”
“entonces es una pena que no lo dijeras. Pero, si deseas retirar tu oferta, está bien por
mi.”
“No es cuestión de retirar mi oferta, viejo. No es una apuesta correcta porque tu no
tienes una hija que ofrecerme en caso de que pierdas. Y si la tuvieras yo no querría casarme con
ella.”
“me alegro de eso, querido” dijo su esposa.
“Te ofreceré cualquier cosa que quieras,” anunció Pratt. “mi casa, por ejemplo. Qué tal mi
casa?”
“Cuál?” preguntó Mike, bromeando ahora.
“La del campo.”
“Por qué no la otra también?”
“De acuerdo, entonces, si lo deseas. Mis dos casas.”
En ese punto yo vi a Mike detenerse. El dio un paso hacia adelante y colocó la botella en
su cesta suavemente sobre la mesa. Su hija, también le vio detenerse.
“venga papá” gritó ella. “No seas estúpido. Todo esto es demasiado tonto para
expresarlo. Yo me niego a ser apostada así.”
“tienes mucha razón, querida,” dijo su madre. “Páralo inmediatamente Mike, y siéntate a
comer tu comida.”
Mike la ignoró. El miró a su hija y sonrió, con una sonrisa paternalmente protectora. Pero
en sus ojos, de repente brilló la vaga luz de la victoria. “sabes,” dijo el sonriendo mientras
hablaba, “Sabes Louise, deberíamos pensar en esto un poco.”
“Ahora páralo, Papá, me niego ni siquiera a escucharte. Por qué, yo nunca he oído nada
más loco en toda mi vida”
“No, en serio, querida. Sólo espera un momento y oye lo que tengo que decir.”
“Pero no quiero oírlo”
“Louise, por favor. Es así. Richard, aquí, nos ha ofrecido una apuesta seria. El es el que
quiere hacerla, no yo. Y si pierde, tendrá que pasarme una gran cantidad de propiedades. Ahora
espera un minuto, querida, no interrumpas. El punto es este. El no puede ganar de ninguna
manera.”
“Parece que él piensa que si puede”
“ahora escúchame, porque se de lo que estoy hablando. El burdos que tengo aquí viene
de un área de productores de vino muy pequeña. El nunca lo conseguirá. Es imposible.”
“Tú no puedes estar seguro de eso,” dijo su hija.
“Te estoy diciendo que puedo. Aunque lo diga yo mismo, entiendo bastante sobre el
negocio del vino, sabes. Santo cielo, niña, soy tu padre y no pienses que te haría hacer - algo
que no quieres, verdad? Estoy intentando que ganes dinero.”
“Mike” dijo su mujer cortante. “páralo ahora, Mike, por favor”
De nuevo, el la ignoró. “si aceptas la apuesta,” le dijo a su hija, “en 10 minutos serás la
propietaria de dos casas grandes.”

4
“Pero yo no quiero 2 casas grandes, papá”
“Entonces las venderemos. Se las venderemos a él de nuevo inmediatamente. Yo preparé
todo eso por ti. Y después, solo piensa en ello, querida, serás rica. Serás independiente para el
resto de tu vida!”
“oh, papá, no me gusta. Creo que esto es tonto,”
“Yo también” dijo la madre. “Deberías estar avergonzado de ti mismo, Michael, por
sugerir siquiera tal cosa! Tu propia hija, también!”
Mike no la miró. “Acéptala!” dijo enérgicamente mirando a la chica. “Acepta rápido! Te
prometo que no perderás.”
“Pero no me gusta, papá”
“vamos, niña, acepta!”
Mike la empujaba fuerte. El estaba inclinado hacia ella mirándola fijamente con ojos
brillantes y decididos, y no era fácil para su hija negarse.
“Pero que si pierdo?”
“sigo diciéndote que no puedes perder.”
“oh papi, debo?”
“te estoy consiguiendo una fortuna. Así que venga. Qué dices Louise? De acuerdo?”
Por última vez, ella se detuvo. Después hizo un pequeño movimiento impotente de los
hombros y dijo, “Oh, de acuerdo entonces. Sólo mientras jures que no hay peligro de perder”
“bien!” Mike gritó. “Eso es fantástico, entonces hay apuesta!”
“Sí” Richard Pratt dijo, mirando a la chica. “Hay apuesta”
Inmediatamente, Mike cogió el vino y camino nerviosamente alrededor de la mesa,
llenando los vasos de todo el mundo. Ahora todo el mundo estaba mirando a Richard Pratt,
mirando su cara mientras cogía lentamente sus vaso con su mano derecha y la levantaba hasta
su nariz. El hombre tenía unos 50 años y no tenía una cara agradable. De alguna manera, era
todo boca -boca y labios. Labios húmedos del sibarita profesional. El labio inferior colgaba
abierto en el centro, un labio de catador permanentemente abierto. Como una cerradura,
pensé mirándole, su boca es como una gran cerradura.
Lentamente llevó el vaso a su nariz. La punta de su nariz entró en el vaso y se movió sobre
la superficie del vino. El movió el vino suavemente alrededor del vaso para olerlo mejor. El
cerró sus ojos, y ahora toda la mitad superior de su cuerpo, la cabeza y cuello y pecho, parecía
convertirse en una especie de gran máquina de oler sensible.
Mike, yo noté, que estaba sentado hacia atrás en su silla, intentando parecer
despreocupado, pero el estaba mirando cada movimiento. Mrs Schofield, la mujer, se sentó
recta en el otro extremo de la mesa, mirando directamente adelante, su cara contraída con
desaprobación. La hija, Louise, había movido su silla un poco hacia un lado, poniéndose
enfrente del sibarita, y ella, como su padre, estaba mirando de cerca.
Durante al menos un minuto, el proceso de oler continuó: después, si abrir sus ojos ni
mover la cabeza, Pratt bajó el vaso a la boca y tragó casi la mitad del vino. El se detuvo, su boca
llena, su primer sorbo. Y ahora, sin tragar, el cogió a través de sus labios un fino soplo de aire
que se mezcló con el vino en la boca y bajó hasta sus pulmones. El contuvo el aliento, lo echó
por la nariz y finalmente empezó a mover el vino debajo de su lengua.
Fue una actuación impresionante.
“Umm,” dijo, dajando el vaso, moviendo una lengua rosa por sus labios. “Um – sí. Un vino
muy interesante – amable y gracioso. Nosotros podemos empezar diciendo qué no es. Perdón
por hacer esto cuidadosamente, pero hay mucho que perder. Normalmente yo lo dejaría un
poco al azar, pro esta vez debo moverme con más cuidado, no?” el miró a Mike y sonrió, una
sonrisa de labios gruesos y húmedos. Mike no le devolvió la sonrisa.

5
“Primero, entonces, de que área de Burdos viene este vino? Eso no es demasiado difícil
de adivinar. Esta muy claro que es o bien de St Emilion o de Graves. Es obviamente un Médoc.
No hay duda sobre eso. Ahora, de que parte de Médoc procede? Eso no debería ser muy difícil
de decidir. Margaux? No, no puede ser Margauz. Pauillac? No puede ser Pauillac, tampoco. Es
demasiado amable para un Pauillac. No, no, este es un vino muy amable. Indudablemente este
es un St Julien.”
Se inclinó hacia atrás en su silla y colocó sus dedos cuidadosamente juntos. Yo me
encontraba esperando un tanto anxiosamente que él siguiera. La chica, Louise, estaba
encendiendo un cigarro. Pratt oyó el ruido de la derilla y se giró hacia ella, de repente muy
enfadado. “Por favor” dijo. ¡”Por favor no hagas eso! Es un hábito horrible fumar en una mesa”
Ella no volvió a mirarle.
“Ahora, déjame ver –dónde estábamos?” dijo él. “Ah, si. Este vino es de Burdos, de St
Julien, en el área de Médoc. Hasta aquí bien. Pero ahora llega la parte más difícil – el nombre
del productor. Puesto que en St Julien hay tantos, y como nuestro anfitrión tan correctamente
remarcó, a menudo no hay mucha diferencia entre el vino de uno y el vino de otro. Pero
veamos.”
El cogió su vaso y pegó otro pequeño sorbo.
“Sí” dijo, succionando sus labios, “tenía razón. Ahora estoy seguro de ello, es de un buen
año – de un gran año de hecho. Eso está mejor! Ahora nos acercamos! Quienes son los
porductores de vino en el área de St Julien?”
De nuevo se detuvo. Cogió sus gafas. Después vi disparar su lengua, rosa y estrecha,
alcanzando con la punta el vino. Una visión horrible. Cuando el bajó sus gafas, sus ojos
permanecían cerrados. Sólo sus labios estaban moviéndose, deslizándose el uno sobre el otro
como 2 trozos de goma mojada.
“aquí está otra vez!” fritó. “algo en el sabor del medio. Si, si, por supuesto! Ahora lo
tengo! El vino viene de alrededor de Baychevelle. Lo recuerdo ahora. El área de Beychevelle, y
el río y el pequeño puerto. Podría ser de Beychevelle? No, no lo creo. No del todo. Pero es de
algún sitio muy cerca. Talbot? Podría ser Talbot? Sí, podría. Espera un momento.”
El bebió un poco más de vino, y por el rabillo del ojo vi a Mike Schofield y como se
inclinaba más y más separado de la mesa, su boca ligeramente abierta, su pequeños ojos fijos
en Richard Pratt.
“no, no estaba equivocado. No es un Talbot. Un Talbot te entra directamente un poc más
rápido que este, la fruta está más cerca de la superficie. Si es un 34, que creo que lo es,
entonces no podría ser un Talbot. Bien, bien, déjame pensar. No es un Beychevelle y no es un
Talbot, pero – pero es tan cercano a ambos, tan cercano, que debe ser de algún sitio casi entre
los dos. Ahora, cuál podría ser?”
El estaba en silencio, y nosotros esperamos, mirando su cara. Todo el mundo incluso la
mujer de Mike, estaba mirándole. Yo oí a la criada poner el plato de verduras en la mesa detrás
de mi, suavemente para no romper el silencio.
“Ah!” gritó. “Lo tengo! Sí, creo que lo tengo!”
Por última vez, el bebió un poco de vino. Después, todavía sujetando el vaso cerca de su
boca, él se giró a Mike y sonrió, una lenta y suave sonrisa, y dijo, ”Sabes lo que es? Este es el
pequeño Château Branaire-Ducru.”
Mike se sentó rígido, sin moverse.
“Y el año, 1934”
Todos nosotros miramos a Mike, esperando que le diera la vuelta a la botella en su cesta.
“Es esa tu respuesta final?” dijo Mike.
“sí, creo que sí”

6
“Bueno, lo es o no lo es?”
“sí, lo es”
“Cual era el nombre otra vez?”
“Château Branaire-Ducru. Una preciosa pequeña granja. Encantadora casa vieja. Lo
conozco muy bien. No se por qué no lo reconocí inmediatamente.”
“vamos, Papá”, dijo la chica. “dale la vuelta a la botella y dejanos ver. Quiero mis 2 casas.”
“sólo un minuto,” dijo Mike. “Espera un munuto”. El estaba sentado muy quieto y su cara
se estaba poniendo pálida, como si toda la fuerza estuviera fluyendo lentamente fuera de él.
“Michael!” dijo su mujer agudamente desde el otro extremo de la mesa. “Que pasa?”
“quédate fuera de esto, Margaret, lo harás por favor?”
Richard Pratt estaba mirando a Mike, sonriendo con su boca, sus ojos pequeños y
brillantes. Mike no estaba mirando a nadie.
“Papá!” gritó la hija. “no querrás decir que él lo adivinó correctamente!”
“Ahora, deja de preocuparte querida,” dijo Mike. “no hay nada de que preocuparse.”
Creo que lo mejor era alejarse de su familia entonces Mike se volvió a Richard Pratt y dijo,
“Creo que tú y yo mejor vamos a la habitación de al lado y tenemos una pequeña charla.”
“Yo no quiero una pequeña charcha,” dijo Pratt. “Todo lo que quiero es ver el nombre de
la botella.”
El sabía que era un ganador ahora y yo podía ver que estaba preparado para ponerse muy
desagradable si había algún problema.
“A que estás esperando?” le dijo a Mike. “venga, dale la vuelta.”
Entonces sucedió esto: la criada, una pequeña y derecha figura con uniforme blanco y
negro, estaba al lado de Richard Pratt, sujetando algo en su mano. “Creo que esto es suyo,
señor,” dijo.
Pratt miró, vio el par de gafas que ella le tendía y por un momento se detuvo, “Lo son?”
quizás lo sean, no lo sé.”
“sí, señor, son suyas”. La criada era una anciana – más cerca de los 70 que de los 60 – una
empleada de confianza de la familia durante muchos años. Ella puso las gafas en la mesa al lado
de él.
Sin dar las gracias, Pratt las cogió y las deslizó en su bolsillo.
Pero la criada no se fue. Ella permaneció de pie al lado de Richard Pratt, y había algo tan
raro en su conducta y en la forma en la que estaba allí, pequeña, inmóvil y derecha, que yo me
encontré a mi misma mirándola con repentina inquietud. Su vieja cara gris tenía una mirada fría
y decidida.
“Usted las dejó en el estudio del señor Schofield,” dijo. Su voz era deliberadamente
educada. “en la parte de arriba del armario verde de su estudio, señor, cuando usted fue allí
solo antes de cenar.”
Pasaron unos minutos para que el significado completo de sus palabras fuera entendido,
y en el silencio que siguió yo vi a Mike lentamente poniéndose derecho en su silla, y el color
volviendo a su cara, y sus ojos de par en par, y el rictus de su boca – y una peligrosa blancura
empezando a extenderse por su nariz.
“Ahora, Michael!” dijo su esposa. “mantén la calma ahora, Michael, querido! Mantén la
calma!

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