UNIVERSIDAD EUROPEA DE MADRID
MASTER EN CRIMINOLOGÍA APLICADA
ALUMNO: Walther Alejandro Carvajal Rosas
C.C: 1722401989
PLAN DE PREVENCIÓN
Definitivamente el estudio de la delincuencia, sus motivos y consecuencias han sido
objeto de estudio en cualquier sociedad, y aunque estos estudios estén delimitados por sus
propios contextos, sirven de base o dan pie a su migración a otros contextos. Claramente
las teorías representadas en la criminología crítica son un ejemplo de ello, ya que desde
principios del siglo pasado hasta la fecha han evolucionado y mostrado la pertinencia de sus
resultados, por ello que acá se presentan una serie de estas teorías, sus postulados y parte
de esos resultados obtenidos. Pudiendo con lo anteriormente indicado, hacernos una idea
de su importancia en el proceso de estudio de la criminología.
La criminología, como ciencia interdisciplinaria, ha ido evolucionando de la mano de
los avances del pensamiento sociológico, psicológico y médico a lo largo de los siglos XX y
XXI. Es a través de ella que se han desarrollado las diferentes teorías criminológicas:
distintos paradigmas que definen los expertos criminólogos para explicar el porqué de la
delincuencia. Partiendo de un conjunto de asunciones previas o creencias sobre cómo se
estructura la sociedad en general, y cómo son los comportamientos del ciudadano y la
delincuencia en particular, los criminólogos han desarrollado una serie de teorías apoyados
en métodos teóricos para dar respuesta a cuestiones como el origen de una conducta
delictiva, por qué se mantienen en el tiempo y por qué cesan, todo ello en el contexto social
que corresponde. Las teorías criminológicas sirven de base para desarrollar una
investigación sobre casos concretos y, a través de su contrastación empírica, el criminólogo
podrá plantear las necesidades de prevención o intervención a distintos niveles. Los criterios
y factores en que se apoyan estos profesionales a la hora de construir una teoría
criminológica tienen un enfoque transversal: desde factores ambientales y biológicos hasta
factores psicológicos, como la predisposición natural a delinquir de una persona. Toda
estrategia de prevención del delito supone, explícita o implícitamente, la reelaboración de la
pregunta sobre qué es el delito, cuáles son sus causas y cómo conjurarlo. En el marco de la
proliferación de políticas inscriptas en el paradigma de la prevención 'extrapenal' del delito
desde mediados de la década de los setenta del siglo pasado, las estrategias de prevención
'social' se han diferenciado por retomar la cuestión de las 'causas sociales' del delito, es
decir, por orientarse hacia sus supuestos orígenes estructurales-sociales. Esto las diferenció
de las políticas preventivas situacionales-ambientales, las cuales, sin dejar de elaborar una
concepción sobre el delito, fueron atravesadas por una racionalidad que no solo abandonó
la preocupación de los orígenes sociales del delito, sino que se construyó en oposición a
esa tradición. Estas referencias sobre las causas sociales del delito en la nueva prevención
social no son una novedad en ellas resuenan las argumentaciones, los posicionamientos y
las disputas que se desarrollan dentro del pensamiento criminológico. Cabe decir que estas
argumentaciones corresponden a diferentes inscripciones disciplinarias y de enfoques, como
doctrina jurídico-penal, sociología criminal, antropología criminal, sociología de la desviación
o de la reacción social, o criminología crítica; como así también que su encabalgamiento y
sus consecuencias en relación con las políticas de control del delito es una cuestión
problemática, con desplazamientos y mediaciones, abierta a las diferentes dinámicas
históricas. En las formas específicas en que son problematizadas las causas sociales del
delito en las estrategias de prevención contemporáneas, se reactualizan de manera
particular a partir de ciertas aperturas y obturaciones, bloqueos y desbloqueos las diferentes
voces que elaboraron esta cuestión en la teoría criminológica, particularmente en las
diferentes polémicas que la estructuraron.
A partir de esta problematización, a su vez, se organizaron las distintas
construcciones sobre la idea de 'prevención del delito' que de la misma manera proliferaron
con continuidades y rupturas. La violencia infligida por la pareja y la violencia sexual afectan
a una proporción considerable de la población, la mayoría de las personas que sufren
directamente esta violencia son mujeres y la mayoría de quienes la cometen son hombres.
El daño que causan estas agresiones puede durar toda la vida y repercutir en varias
generaciones, con graves consecuencias sobre la salud, la educación y el empleo. Por
tanto, la prevención primaria de estas formas de violencia salvará vidas y ahorrará dinero: la
inversión que se haga hoy contra la violencia infligida por la pareja y la violencia sexual,
antes de que ocurran, protegerá el bienestar físico, mental y económico y el desarrollo de
las personas, las familias, las comunidades y las sociedades enteras. El enfoque de salud
pública de prevención que se adopta en este documento procura complementar los
planteamientos sustentados en la justicia penal. El enfoque se basa en el uso de datos
poblacionales con el fin de describir el problema, su repercusión y los factores de riesgo y de
protección asociados, y recurre a las pruebas científicas a fin de definir estrategias de
prevención eficaces, prometedoras y teóricamente indicadas. Parte del enfoque consiste
también en conseguir que todas las políticas y los programas incorporen mecanismos de
evaluación y seguimiento. Al mismo tiempo, la definición de una perspectiva a lo largo de la
vida ayudará a descubrir los factores de riesgo tempranos y fijar los momentos más
oportunos para desviar las trayectorias del desarrollo que tienden al comportamiento
violento, aplicando un método de prevención primaria. Este mismo concepto, trasladado al
ámbito de una organización o empresa, nos haría valorar los actos generadores de riesgo
como conductas disruptivas dentro de los procesos que confieren valor a la organización. Se
trata de comportamientos que producen pérdidas muy cuantiosas en numerosos casos, por
lo que las grandes organizaciones las hacen objeto de examen en el marco de lo que
actualmente conocemos como “Criminología corporativa o empresarial”. Esta realmente
debería ser conceptuada como una forma de Criminología preventiva, por generar, en el
seno de las organizaciones, las políticas preventivas frente a sus peligros. La consolidación
empresarial de una cultura frente al riesgo incrementa sin duda el valor de transferencia en
sus activos. Para la detección y análisis de este tipo de conductas generadoras de riesgo,
las organizaciones del siglo XXI exigen el uso de la más avanzada tecnología con un doble
objetivo: uno, lograr la inteligencia suficiente para generar una respuesta preventiva en
tiempo real que evite la materialización del peligro; y otro, cuando dicha materialización en
un daño efectivo sea inevitable, amortiguar en lo posible sus efectos. Cada uno de estos
elementos que nos menciona nos hace acercarnos más a lo que realmente es la
criminología y como se va a aplicar en la actualidad. Sobre todo, cuando estos elementos
dan la base fundamental del estudio criminológico que sirve para poder hacer una
clasificación precisa. Algunos factores es la religión, la familia etc. Y por qué la religión o la
familia sabemos que hay un lazo muy grande para empezar entre la familia como en la
iglesia, si alguna persona llega romper regla alguna que está establecida en la familia o en
la iglesia se le juzga o se le castiga de cierta forma donde la persona es señalada por los
demás y que no es fácil salvarse de estos tipos de miramientos. Lo que nos dice es que lo
común de los factores criminógenos es que se convierten en causa criminógena y se
convierte en la causa determinada de incriminen el criminal se debe estudiar tanto factores
como causas. Pues a mayor cantidad y superior calidad de factores criminógenos el sujeto
puede ser considerado más peligroso. Como un segundo elemento, podemos observar en
Política Criminal ejemplos como la participación ciudadana.
Las Políticas Criminales suelen tener mejor proyección cuando más gente se
involucra, un ejemplo es la medida preventiva que se toma en algunas colonias en que se
opta por dejar un foco de las casa-habitación encendido para inhibir los robos, el grafiti entre
otros delitos, pues el delincuente generalmente busca el anonimato, la oscuridad, cosa que
con luz no podrá conseguir, ese ejemplo muestra que la colaboración es un elemento básico
de las Políticas Criminales. La justicia penal, es otro elemento y observamos en Política
criminal ejemplos donde la aplicación de las leyes penales en las situaciones de criminalidad
busca esa retribución del daño causado y es también un elemento básico de la Política
Criminal. Finalmente, la prevención general, es un elemento básico para crear comunidades
más sanas y como he venido aseverando en el desarrollo del presente trabajo, uno de los
objetivos de la Política Criminal es la sana convivencia, entonces puede considerarse éste
un elemento más de la Política Criminal, que sugiere estrategias para mejorar los programas
de prevención a través de la evaluación de estos. Su objetivo primordial es conseguir un
sistema igualitario, donde vemos en la Política Criminal ejemplos de acciones que conceden
un trato similar a todas las personas que se encuentran en idénticas condiciones. La policía
y miembro de unidades antinarcóticos, vincula los peligros a los que se exponen los
microtraficantes con el crimen organizado; plantea el principal riesgo que yo veo es por el
tema del territorio. Tú vas a un sector y hay un grupo que se dedica a vender y llega otro
grupo a ese mismo territorio, a querer vender. Entre ellos van a existir peleas, muertes,
asesinatos, secuestros la mayoría de muertes violentas tienen como raíz el tema de las
drogas, la venta de drogas, territorio porque le patearon al uno, no le dieron el dinero que
tenían por transportar los dos, tres kilos que le ofrecieron y para que no diga nada, le matan
al otro. Para mí ese es el principal problema. Entre ellos mismo saldan sus cuentas y son
sujetos de muerte. La rehabilitación se constituye en espacios panópticos y moralizantes
que estigmatizan a los microtraficantes, y los sujetan al poder de los funcionarios que
administran centros de rehabilitación, que principalmente son privados. A pesar de que la
inclusión de la adicción como un problema de salud pública en la Constitución del 2008
apuntaba a garantizar un trato mejor a quienes presentan usos conflictivos, la dominancia de
la representación criminalizarte se filtra hacia los otros espacios y determina los modos de
mirar y tratar las patologías que pueden asociarse al consumo. Deberá pensarse en el
fortalecimiento de las capacidades de las mujeres para el acceso al campo laboral, así como
en mecanismos que aumenten las ofertas de empleo que tienen las mujeres en el país.
Esto, además, debería hacerse considerando que no hay una relación clara entre el estrato
socioeconómico, la edad, la etnia o la educación y la actividad de microtráfico, mientras que
la condición de madres o de mujeres jefas de hogar es recurrente. En este sentido, es
necesario pensar en programas que faciliten, por una parte, la planificación familiar, y por
otra, la consolidación de capacidades y de acceso a espacios laborales para las mujeres
que tienen hijos a su cargo.
Bibliografía
Gavotti, M. (s.f.). Cuadro comparativo de las Corrientes de la Criminología.
Paños, P. M. (2018). TEORÍAS DE LA CRIMINALIDAD.
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