TESOROS OCULTOS
Del
PERU
Leyendas del Perú 5:
plata, oro y tesoros
Un hombre sacando perlas: El tesoro de Chachani (Arequipa) -- Los Incas mandan un
toro y esconden un tesoro: El Toro de Catalina Huanca (Huacho) -- EL Tesoro: un
hombre alto regala un tesoro en una casa (Huacho) -- El Tesoro en una casa encantada
- cae un hombre y regala su tesoro (Huacho) -- Un tesoro de los Incas: El Cerro
Centinela Carquín (Huacho) -- El venado encantado de Carcas: el protector de un
tesoro en un cerro (Ancash) -- Tapado, chacho y los Gentiles - tesoros enterrados y sus
gases (Cajamarca) -- La palanca de oro en el cerro de Varapunta - desapareció
(Cajamarca) -- Dos hombres con plata en su mochila - no sobrevive ninguno de ambos
en las montañ as (Ayacucho) -- Locos cristianos: encuentran una campana de oro,
juegan con cohetes y la mula regresa a la laguna... (Cajamarca) -- Locos cristianos: La
leyenda de Kerukocha: una campana de oro atrae enemigos y provoca la laguna
Kerukocha (Ancash) -- El Condenado - un tesoro, un choro y el castigo (Huancavelica)
-- EL TORO DE ORO, ENIGMA OCULTO DE JATUN UCHCU (Huá nuco) -- Un toro con oro
- desaparece - el río CURI-YACU (San Martín) -- Un pirata con un tesoro en una maleta
- escondida para siempre (Moquegua) -- Un tesoro escondido en Tumbes donde está el
fuego de un mendigo - el Hualtaco Mocho -- Selva: El Paititi: Un rumor provoca
expediciones a la selva sin fin
Arregladas y presentadas por Michael Palomino (2016)
Un hombre sacando perlas:
El tesoro de Chachani
(Arequipa)
Regió n de Arequipa.
Segú n la historia el tesoro se encontraba dentro de una gran cueva y en ella había un
río subterrá neo, el misterio de esta historia lo resolvió un hombre que ambicionaba
con estos tesoros.
Este hombre empezó a caminar desde el puente Grau en direcció n al Misti, siempre
por el lado izquierdo y los ojos bien abiertos tratando de descubrir algú n indicio de la
desembocadura del otro río. Terminando el día llego hasta las partes altas del valle del
Misti chiquito y el esfuerzo fue en vano.
De regreso a su casa pudo esclarecer nuevas ideas: los agricultores de Socabaya
extraen agua de algunos pozos distantes que vienen de los deshielos del Pichu Pichu,
éste agua segú n los agricultores vienen de los ríos subterrá neos.
Al día siguiente muy temprano fue a las partes altas de Uchumayo hasta llegar a las
viejas canteras de sillar y así sospecho que las filtraciones de aguas venían de
Chachani, entonces aquellas filtraciones de agua le llevarían hasta el río subterrá neo.
Camino siguiendo las hú medas tierras. Mientras avanzaba, las filtraciones
desaparecían y aparecían en lugares diferentes. Camino cientos de metros hasta que la
humedad desapareció en forma definitiva, miro a lo lejos y vio muy distante el
Chachani, a cierta distancia se encontraba algunos arbustos de pie, que le indicaban
que bajo sus raíces estaba aquel río subterrá neo.
Entonces cogió tres piedras formando un triá ngulo, esta era la señ al para saber dó nde
se había quedado, seguidamente apuro sus pasos para llegar rá pidamente al pueblo.
Para ver la direcció n exacta del río subterrá neo se dirigió donde el mejor chaman del
pueblo y este le vendió un palito de Hoque en forma de “y” má s los conocimientos
como debería utilizar esta herramienta y así resolvió el enigma y con el misterioso
palito fue al lugar donde dejó el triá ngulo de piedras.
Decidió a lo que vendría, cogió el palito y esta herramienta de rato en rato le indicaba
donde había agua. Luego de avanzar varios kiló metros casi llegando a las faldas del
Chachani el palito dejo de funcionar , ya no daba indicios del río subterrá neos, observo
que la ú ltima piedra estaba junto a un cactus, nuevamente construyó un triá ngulo de
piedras y así muy contento y cansado se regresó al pueblo.
Al siguiente día cogió algunas herramientas camino obsesionado por encontrar el gran
cacto, al encontrar empezó a cavar un hueco, el río subterrá neo estaba a cinco metros
de profundidad. Ya llevaba varias horas cavando y la profundidad del hoyo crecía
junto a la humedad de la tierra, hasta que descubrió la dureza del suelo y al pegar la
oreja escucho el sonido del río subterrá neo y con el pico logro hacer un pequeñ o
orificio y así descubrió el río.
Con el deseo de llegar al río, agrandó aquel orificio y bajo con un pequeñ o costalillo y
siguió caminando hasta encontrar una cueva y la altura del pozo, pasaba diez veces su
cuerpo y miro que la salida se estaba tapando y todo se oscureció . El hombre se llenó
de miedo y al mismo tiempo sacó un mechero de su bolsillo y lo encendió y con esa luz
recobró la calma.
Avanzó en direcció n contraria a las aguas con el mechero en manos, avanzó como tres
kiló metros y las aguas dejaban de moverse, a medida que el avanzaba encontró
retazos de tela, luego algunos huesos humanos y en una de ellas encontró una cadena
con una cruz de oro.
Al tiempo que avanzaba la tienda se agrandaba y en allí encontró piedras talladas en
formas de asiento y al levantar la mirada en la pared estaba dibujado el rostro de
Cristo. Al salir de este cuarto, encontró un gran patio y una pequeñ a catarata. Su
ú ltimo mechero ya se acababa y con poca luz, corrió desesperado y en una de las
paredes encontró un mechero de oro finamente trabajado por manos artesanales, sin
pérdida de tiempo la encendió y la cueva se ilumino sin dejar espacio oscuro.
Siguió caminando y encontró en una de sus habitaciones paja y en el suelo varios
esqueletos que vestían la tú nica de sacerdotes jesuitas formando un circulo y en el
centro varias cajas de madera, se acercó a estos esqueletos tenían crucifijos y en los
dedos anillos de oro con piedras preciosas.
Tomo estos tesoros y los puso en su cuello y los aros en sus dedos, también encontró
una biblia en latín y a su lado un libro donde decía “testamento de los jesuitas” y
algunos pergaminos, cuadros de la ultima cena y la resurrecció n de Cristo.
La tierra empezó a temblar y algunas partes de la cueva se desprendieron, no perdió
el tiempo y corrió al centro de aquellos esqueletos y al abrir una de las cajas encontró
la mayor diversidad de joyas, y en ello había cá liz de oro, coronas, pulseras, etc.
Antes de abandonar el lugar lo dejo bien marcado para poder regresar, tenía todo el
camino bien marcado ya casi llegaba al pueblo, se sentó a descansar y a contemplar
sus preciosas joyas y muy contento por esto de pronto sus joyas empezaron a
desvanecerse por si solos y desaparecieron poco a poco y el hombre no se explicaba
por esto, perdió todo el tesoro que pudo extraer del Chachani, y no volvió a pensar
má s en ellos por que comprendió que estos son de los jesuitas.
de: [Link] - [Link]
[Link]/leyendas-arequipenas/
Los Incas mandan un toro y esconden un tesoro:
El Toro de Catalina Huanca (Huacho)
Santa María y Hualmay, regió n de Huacho.
El Toro Huanco
Desde el añ o 1945 hasta promediar el añ o 1970, los vecinos de Santa Maria y Hualmay
dedicados a la agricultura y a la ganadería en pequeñ a escala, en época de escasez de
pasto llevaban en forma conjunta a pastear sus reces en la conocidísimas “Lomas de
Lachay” situado a 50 Km. al sur de Huacho.
Las lomas de Lachay siempre fue un lugar de verdes pastizales, sobre todo en los
meses de invierno cuando el pasto se escasea en los terrenos de cultivo de los
pequeñ os agricultores de estos dos distritos, así como también los ganaderos en
menor escala de Sayá n y Huaral. Cada comunidad campesina albergaba alrededor de
300 cabezas de ganado vacuno, pastoreada por sus propietarios que iban
apertrechados con todo lo necesario para pernoctar todo el tiempo de pastoreo que
eran aproximadamente de 25 a 30 días.
Concluida el tiempo de pastoreo, las comunidades campesinas reunían sus ganados
para la verificació n de rutina, para luego partir el regreso a casa. Cierto día al finalizar
el rodeo a la media noche sucedió algo insó lito, se escuchó un ruido ensordecedor por
lo cual las reces se espantaron y huyeron despavoridos en diferentes direcciones. Las
personas que cuidaban las reces no podían controlar el desbande descomunal del
ganado. Nadie veía nada, pero todos decían el “Toro Huanco” y así sucedía cada en
temporada de pastoreo.
Durante la estampida se perdían algunas reces que se desbarrancaban de las lomas y
quedaban como comida para las aves de rapiñ a. En cierta ocasió n el comunero Jacinto
Chinchay, perdió su mejor torillo, no lo encontraba por ningú n lugar, busco a su
animal por varios días interná ndose hacia quebradas lejanas, logrando ubicarlo en
una de las quebradas situada a dos días de camino del lugar de pastoreo. Cuando
estuvo cerca del animal don Jacinto comenzó a tener temor, atardecía ya, el sol se
ocultaba lentamente y las piedras alumbraban como si fueran faros de carro, Jacinto
logro sacar a su torillo, se ideo la manera de ubicarse bien colocando señ ales donde
las piedras alumbraban.
Pasado varios añ os cuenta esta aventura a un amigo que segú n se dice le había pasado
la misma historia en el cerro llamado el “Toro” ubicado en la Pampa de Animas en el
distrito de Santa María, que al final resultó ser un gran “TAPADO” oculto por los
antiguos Incas. Segú n los brujos y espiritistas de la zona confirman que lo sucedido a
Jacinto Chinchay fue el entierro de un gran tesoro, que posiblemente perteneció a
“Catalina Huanca”. De ahí viene el nombre de “Toro Huanco” porque alguien tenía el
dato de dicho tesoro que se encuentra en el lugar donde señ alo don Jacinto Chinchay.
de: Julio Soló rzano Murga; en: [Link]
[Link] - [Link]
EL Tesoro:
Un hombre alto regala un tesoro en una casa (Huacho)
Huacho.
Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica
de la campiñ a de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos añ os en
dicha pasaron los añ os y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia
españ ola; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban
despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz
salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.
Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señ or y su esposa ellos se
habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de
tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no
Caigo.........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y
pidieron alojamiento a los vecinos.
La casa estuvo mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señ ores ellos
venían de la sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura
imaginació n, fueron a vivir a dicha casa. A las 11 de la noche estaban la señ ora estaba
friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía: “Caigo o no
caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae no má s y cayó una pierna” y luego otra vez:
“Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó : “cae no má s y cayo la otra pierna”; y así
sucesivamente iba cayendo todas las partes y cuando ya estaba formado un cuerpo,
los señ ores voltearon y vieron un hombre alto que les manifestó : “Ustedes son los má s
valientes que he encontrado y les voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señ alo
debajo de una silla y desapareció . Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron
dicho tesoro, desde esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.
De: [Link] -
[Link]
El tesoro del duende
Huacho.
Cuenta esta leyenda que en una casona de la localidad peruana de Huacho, unos ciento
cincuenta kiló metros al norte de Lima, habita un duende que se hace presente a los
moradores ú nicamente si éstos se lo permiten. Si lo hacen, reciben un premio en
metá lico que los hace ricos para el resto de sus vidas, pero antes deben superar la
prueba que el duende les impone demostrá ndoles su valor. En una ocasió n, una pareja
de ancianos que hace poco se habían mudado a la casa escucharon por la noche un
vozarró n, que no era otro que el del duende, preguntá ndoles si querían recibirlo.
Todos los anteriores moradores habían huido despavoridos al escuchar una voz tan
estentó rea, pero no fue el caso de los ancianitos, quienes amablemente le
respondieron que sí, que deseaban recibirlo. Acto seguido, el duende se hizo presente,
bajo un aspecto amigable, y como recompensa por su amabilidad les regaló una
enorme cantidad de monedas de oro, con las que los ancianitos costearon largamente
sus necesidades por el resto de lo que les quedaba de vida.
Al morir, la casa se ocupó brevemente con una joven familia, pero al oír la invitació n
del duende una de las primeras noches de su estancia en la casa, se retiraron
velozmente, presas del susto. Se dice que la casa permanece por estos días
desocupada.
De: [Link]
El Tesoro en una casa encantada –
Cae un hombre y regala su tesoro
(Huacho)
Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica
de la campiñ a de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos añ os en
dicha pasaron los añ os y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia
españ ola; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban
despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz
salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.
Mucho tiempo después volvieron a habitar la casa, un señ or y su esposa ellos se
habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de
tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no
Caigo.........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y
pidieron alojamiento a los vecinos.
La casa estuvo mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señ ores ellos
venían de la sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura
imaginació n, fueron a vivir a dicha casa. A las 11 de la noche estaban la señ ora estaba
friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía: “Caigo o no
caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae nomá s" y cayó una pierna y luego otra vez:
“Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó : “cae nomá s" y cayo la otra pierna; y así
sucesivamente iba cayendo todas las partes y cuando ya estaba formado un cuerpo,
los señ ores voltearon y vieron un hombre alto que les manifestó : “Ustedes son los má s
valientes que he encontrado y les voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señ alo
debajo de una silla y desapareció . Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron
dicho tesoro, desde esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.
de: Tomá s Sá nchez: El Tesoro; [Link]
Un tesoro de los Incas:
El Cerro Centinela
Carquín, regió n de Huacho
Los antiguos pobladores de Carquín afirman que el Cerro Centinela tiene má gicos
sucesos, como aquel tú nel con muchos caminos, extensos, que llega incluso hasta la
Histó rica Huaura.
Los pobladores manifiestan, que en este cerro los antiguos incas guardaban el oro y
objetos de valor, para evitar ser víctimas de saqueos por parte de los españ oles.
Cuentan, que los incas pusieron varias trampas y también a un Centinela, que era una
especie de brujo que cuidaba celosamente el preciado tesoro. Narran ademá s, que
algunos intrépidos jó venes que ingresaban con el deseo de apoderarse de dicho tesoro
nunca lograron salir.
En una oportunidad un estudiante de la capital ingresó y dos días después salió con
síntomas de locura, y botando espuma por la boca.
La gente afirma que ha existido siempre ese tú nel y no lo han podido explorar por
terror a ser encantados, o podría cerrarse tras de ellos y no poder salir nunca. Por eso
nadie quiere entrar, ni menos destruirlo, pues lo consideran como una reliquia del
pueblo de Carquín.
de: [Link] -
[Link]
El venado encantado de Carcas:
El protector de un tesoro en un cerro
(Ancash)
Leyenda Ancashina
[Vino un demonio - sin éxito]
En Carcas, pequeñ o poblado del distrito de Chiquiá n en la provincia de Bolognesi, hay
un cerro llamado Huanya. En su interior duerme un fabuloso tesoro que los incas
ocultaron a la codicia de los españ oles. El Dios Sol decretó que un venado corpulento,
de hermosa piel y cuernos relucientes, debía tener la eterna misió n de cuidarlo.
Desde entonces, el bello animal ronda por los parajes de ese lugar, no permitiendo que
nadie llegue a descubrir la entrada de la caverna. Pero el demonio una vez estuvo a
punto de dar con ella. Y por eso, el fiero venado, emprendió contra él una lucha feroz y
sin cuartel. En las crudas épocas del invierno, cuando la tierra se cubre de una
melancó lica neblina, y el rocío cae tristemente de las hojas, la lucha se torna má s
encarnizada. Durante las noches ló bregas y heladas, el cerro se estremece ante el
fragor de la pelea cruenta, fragor que apaga el estrépito de las torrentosas aguas de los
tres arroyuelos que surcan el lugar. Pese a la ferocidad del demonio, el bizarro
guardiá n de piel brillante y astas erguidas, logra derrotarlo, y el enemigo vencido
aumenta el caudal de uno de los arroyuelos.
[Vino otro grupo - sin éxito]
Una vez, dos cazadores habían seguido los rastros de un venado. Después de una
fatigosa caminata, habían llegado a la boca de una cueva a cuyo interior se dirigían las
huellas. Entraron alumbrandose con una antorcha y a su luz vieron esqueletos
humanos, potes y otros objetos de alfarería. Temerosos abandonaron la tenebrosa
caverna. En el interior, al emprender el regreso a sus chozas, uno de ellos resbaló y al
incorporarse apoyá ndose con las manos en el suelo remojado por las lluvias,
descubrió una galería subterrá nea. Al hurgar en ella, advirtieron que estaba llena de
alhajas de oro y piedras preciosas. Quisieron cargar con la riqueza, en eso, al divisar
por el campo, vieron a un venado de singular gallardía, pero ni se les ocurrió cazarlo.
Anduvieron por los alrededores en busca de un burro para cargar a sus casas la
fortuna, pero con mala suerte. Entonces, fueron al sitio donde habían encontrado la
galería, con la intenció n de llenar sus alforjas con las joyas, mas no pudieron dar con
ella. En la bú squeda desesperada se perdieron, y nadie supo de ellos. El venado que
había divisado anteriormente, y que no era sino el celoso guardiá n de la gigantesca
riqueza, los había convertido en dos arroyuelos que empezaron a correr junto al que
ya existía, el cual se había formado por la transformació n de los demonios a quienes el
bizarro animal, había vencido en anteriores jornadas.
De: Marcos Yauri Monteor: Leyendas Ancashinas; en:
[Link]
Tapado, chacho y los Gentiles –
Tesoros enterrados y sus gases
(Cajamarca)
Tesoros enterrados en la regió n de Cajamarca - algunos devienen ricos de la noche a la
mañ ana
Muchos de los tesoros que partieron hacia Cajamarca durante la prisió n de Atahualpa
no llegaron a su destino. Se conoce esta voz que viene de los andes peruanos
refiriéndose a tesoros de dicho rescate u otros tesoros sepultados durante la
conquista. Alrededor de estos tesoros se ha construido una serie de mitos y leyendas
que hablan de condenados, de maldiciones para los ambiciosos y de gente que ha
encontrado dichos "tapados" volviéndose ricos de la noche a la mañ ana.
Oxidació n y gases de "chacho" - gases letales de antimonio, gases dañ osos no letales -
la creencia a la "venganza de los muertos"
Un efecto particular en la salud de quienes verídicamente han descubierto algú n
enterramiento de metales, sean estos preciosos o no es lo que en las serranías
llamamos "CHACHO". No es má s que el efecto de los gases que se forman bajo tierra
como producto de la oxidació n de dichos metales. En especial, el antimonio es un gas
letal que puede producir la muerte en caso de inhalació n continua.
El efecto del "chacho" es variable para los pobladores andinos, pasando de un leve
sangrado de las fosas nasales a extrañ as enfermedades estomacales, pulmonares y
hasta la muerte. Existen también actos de sanació n con presencia de ofrendas de
frutas, alcohó licos, coca y animales.
Esta creencia de la venganza del muerto aflora como defensiva, de respeto a los
"gentiles". Probablemente el respeto a los antepasados puede má s que la ambició n
para el poblador andino, quien no ha abandonado sus creencias no obstante las niegue
ante los extrañ os.
Tumbas precolombinas - creencia a vigilantes sobrenaturales
Las tumbas precolombinas, poblados antiguos hoy han dejado de ser venerados, pero
se supone que una fuerza sobrenatural la custodia castigando a los profanos.
de: [Link]
La palanca de oro en el cerro de Varapunta –
Desapareció
Departamento de Cajamarca (Andes del Norte).
Contaba el señ or Vidal Cerna, que el cerro de Varapunta, en cierta oportunidad
estaban cavando en la tierra y se encontraron una palanca de oro, trataban de sacarla
pero pesaba mucho, entonces se fue a traer gente a que le ayuden, pero a su regreso ya
no encontraron nada. La palanca de oro, había desaparecido.
de: Cercado Alto: tradició n de tesoro escondido (Cajamarca): [Link]
[Link]/2011/06/[Link]
Dos hombres con plata en su mochila –
no sobrevive ninguno de ambos en las montañ as
(Ayacucho)
Recogida en Huanta, capital de la Provincia del mismo nombre, Departamento de Ayacucho
(Andes centrales).
En el camino de Ayacucho a Huanta, junto a Huamanguilla, hay un lugar que tiene dos
cerros inmensos; en medio de esos cerros se ve un abismo, que solamente
contemplarlo causa un miedo horrible. Este lugar se llama Ayahuarco, que en
castellano significa “lugar donde se cuelgan los muertos”. Hay una leyenda acerca de
ese sitio, y dice así: que en tiempos remotos iban dos viajeros que llevaban dinero;
uno de ellos, que era ambicioso, por quedarse con el dinero, en el momento en que
pasaban por este sitio, en un descuido empujó a su compañ ero al abismo, pero apenas
había andado unas cuantas leguas murió misteriosamente.
Dicen que todas las noches, la gente que vive en las alturas, ven en Ayahuarco un
hombre colgado de una inmensa cadena que sale de ambos cerros; el hombre se
lamenta toda la noche y al amanecer desaparece. Dicen que ese hombre es aquel que
empujó al otro, y que está condenado, y que los diablos lo cuelgan todas las noches.
de: Ayahuarco; [Link]
Locos cristianos: encuentran una campana de oro,
juegan con cohetes y la mula regresa a la laguna...
(Cajamarca)
Cuentan que un pastor en cierta oportunidad estaba pastando sus ovejas por el lugar,
y de pronto escuchó el sonido de una campana, como el sonido era bastante fuerte,
este pastor comunicó a las autoridades de San Miguel, quienes se dirigieron al lugar
indicado y efectivamente encontraron la campana que era de puro oro macizo y la
misma que se ocultaba a tres metros de profundidad en el suelo.
Como la campana era bastante grande y pesada, decidieron llevarla sobre una tarima
jalada por una yunta de bueyes, pero los bueyes increíblemente no podían jalarlo,
entonces probaron en el lomo de la mula, la que tranquilamente iba con su campana, y
ya estaban llegando a San Miguel, y había salido la població n al encuentro de la
campana con cohetes y banda de mú sicos, pero al escuchar el sonido de los cohetes, la
mula en un instante se convirtió en fuego y se regresó a la laguna de Mishacocha. Esto
sucedió porque la campana estaba destinada para Llapa y no para San Miguel, por eso
regresó a seguir oculta en el fondo de la laguna.
de: Rodeopampa: tradició n tesoro escondido (Cajamarca);
[Link]
Locos cristianos:
La leyenda de Kerukocha:
una campana de oro atrae enemigos y provoca la laguna Kerukocha (Ancash)
Ancash
Durante la colonia, el virrey envió a Recuay una campana de oro, cuyo sonido se oía a
mucha distancia, envidiosos los huaracinos, marcharon sobre Recuay para apoderarse
de ella.
Los recuaínos se defendieron con bravura, en el fragor de la lucha, dos guerreros, uno
huaracino y otro recuaíno, se trenzaron en singular combate, el recuaíno tenía la
campana y la defendía con fiereza, en el colmo del furor los dos rodaron a un
precipicio y en el vertiginoso trayecto, la campana se le escapó al guerrero y cayó en
una pampa donde se hundió .
Al sepultarse formó un enorme hoyo de cuya profundidad brotó agua dando origen a
la laguna de Kerukocha. A las 12 de la noche ésta campana repica fú nebremente,
doliéndose por la muerte de los guerreros.
de: [Link] de:
[Link]
El Condenado –
un tesoro, un choro y el castigo (Huancavelica)
Regió n de Huancavelica (Andes centrales).
Vino un empleado de un jefe de Huancavelica con plata en mulos viniendo de
Ayacucho. Se alojó en una finca "Molino"de un señ or David y no quería regresar a
Huancavelica pero quería todo el tesoro viviendo en "Molino". Ahora un día un
cuidador del "Molino" robó un mulo y una parte de la plata y lo partió con su señ or
David. Ahora el empleado hizo un teatro llorando sin fin pidiendo que le devuelvan la
plata robada pero el señ or David y el cuidador no querían aceptar nada. Poco tiempo
murieron el cuidador, su mujer y su hijo. El culpable empleado tomó la fuga a los
montes y se convirtió en un animal medio humano gritando "David devuelve la plata".
El dueñ o David de la finca "Molino" se quedó vivo. Rumores dicen que él sufrió de
pará lisis en sus piernas y no pudo caminar má s...
Versió n original:
<Un arriero que traía de Ayacucho cuatro cargas de plata a lomo de mulos, por
encargo de su patró n, se alojó en las inmediaciones de Izcuchaca (Huancavelica), en
un lugar denominado “Molino” de propiedad del señ or David, quien tenía su cuidador;
éste muy de madrugada, mientras el arriero cargaba el cuarto mulo, hizo desviar una
carga y arrojó solo al animal.
Mientras el cuidador se repartía el dinero con el propietario del sitio, el arriero
desesperado con su desventura a cuestas, puesto que, para reparar la pérdida tenía
que trabajar el resto de su vida y tal vez hasta sus descendientes, impetraba de
rodillas a los causantes quienes por la codicia del dinero torná ndose indolentes y
sordos al clamor el pobre indio cuyas inocentes lá grimas llegaron hasta el cielo en
procura de la justicia divina.
Al poco tiempo murió el cuidador del “molino”, su mujer y su hijo. Aquel por ser el
culpable directo se condenó , es decir, arrojado “alma y cuerpo” de la vida ultraterrena,
debía refugiarse por entre los montes tomando la forma de un animal con cabeza
humana gritando de vez en vez: David devuelve la plata… Inclusive creen que por
causa del humo don David, dueñ o del molino, que aú n vive, sufrió de pará lisis en sus
piernas.>
de: [Link]/2014/09/[Link];
[Link]
EL TORO DE ORO,
ENIGMA OCULTO DE JATUN UCHCU
Jatun Uchcu, regió n de Huá nuco (Andes centrales).
Jatun Uchcu, es considerado hoy no solo un lugar turístico, sino un yacimiento de
increíbles historias contadas por los pobladores, y que hasta ahora no ha podido ser
explorada con intensidad, debido a su profundidad (la falta de oxígeno) y su
peligrosidad que desalienta al explorador e investigador a estudiarla. Todos los que
han tratado de ingresar, aseguran haber oído hablar que en el fondo hay un toro de
oro amarra-do a un frondoso á rbol de naranjo, cuyos frutos son también de oro y que
está rodeado de hombres petrificados y que es vigilado por un indio de vestidura
reluciente. Se dice que este personaje, en las noches de tranquilidad y luna llena, sale a
la superficie a tocar su quena con una delicada melancolía. Manuel Nieves Fabiá n, en
su libro «Mitos y Leyendas de Huá nuco» nos relata: «Se cuenta que una noche, un
hombre que había salido de su casa, volvió y gritando: ‘¡Encanto!, ¡Encanto!, ¡vengan
todos! En el cerro hay un hombre como si fuera de plata, brilla como la luna y hasta
empañ a la vista. ¡Vengan!, ahí está tocando su quena y bailando sobre una piedra. Al
escuchar los gritos salieron corriendo sus familiares y sus vecinos, pero no vieron a
nadie, só lo la luna alumbraba como si fuera de día.
El hombre no se explicaba có mo había desaparecido tan rá pido e intrigado se quedó
toda la noche para ver si aparecía nuevamente. Al amanecer, se dirigió a la casa de
Tayta Allico para que le explicara sobre el hombre de Jatun Uchcu. El anciano le
respondió contando la siguiente historia: El hombre que aparece sobre la puerta de
Jatun Uchcu, allá , hace muchos añ os atrá s, había matado a su padre. En castigo, la
justicia le condenó a veinte añ os de cá rcel. Cuando se encontraba en prisió n se le
presentó el demonio y le propuso libertad con la ú nica condició n, que al morir su alma
le serviría de esclavo. El hombre ni corto ni perezoso aceptó la propuesta y en un abrir
y cerrar de ojos, fue puesto en libertad. Cuando ya se encontraba libre, nuevamente se
le apareció el demonio para recordar-le el compromiso pactado.
El hombre aprovechó este momento para desconocer al demonio y negar todo tipo de
contrato...El diablo ante la desfachatez del hombrecito, sumamente irritado lo cargó
sobre sus hombros y lo condujo a Jatun Uchcu. Allí le condenó para que eternamente
cuidara los tesoros enterrados en las entrañ as, y lo sacrificó .
A partir de esa fecha, el condenado saca al campo a pastar al toro de oro en las noches
de luna llena, mientras él toca su quena...En una ocasió n, una mujer sorprendió al
hombrecito tocando su quena y se enamoró de él, pero el diablo que no quería la
felicidad de su esclavo, condujo a la mujer a Ichic Uchcu y la enterró viva. Desde
entonces, cada vez que se escucha el sonido de la quena, la mujer sale a bailar y los
enamorados tratan inú tilmente de juntarse.
Teniendo como argumento este relato muchos han tratado de apoderarse de los
tesoros de Jatun Uchcu, pero en sus intentos se han convertido en piedras. Se dice que
los hombres petrificados está n a la espera de alguien má s fuerte que logre vencer al
vigilante esclavo y a su patró n para devolverles la vida.
de: [Link]
Un toro con oro –
Desaparece - el río CURI-YACU
(San Martín)
Recogida de Del Castillo, en la Provincia de San Martín, Departamento del mismo nombre.
Juan Antonio Pinedo Panduro era un honrado agricultor, que en su juventud se dedicó
mucho a la caza. Una mañ ana pidió permiso a su mamá para ir en busca de venados; y
luego que ella le puso en el morral una media docena de huevos cocidos y un par de
plá tanos maduros, partió hacia el riachuelo Cumbaza y siguió aguas arriba hasta llegar
a la cabecera de dicho riachuelo, en donde desembocan algunos otros riachuelos. De
pronto vio en las aguas de uno de ellos unos shitaritos dorados y con el ansia de
cogerlos los iba siguiendo, pero los pececillos como si adivinaran la intenció n del
joven se escabullían, dirigiéndose a una poza de agua oscura. Pinedo descubrió , con
sorpresa, tendido en la orilla de esta poza un enorme toro negro y brillante, que
babeaba algo de color amarillo.
Y sobreponiéndose a la fuerte impresió n que tuvo, se propuso investigar de cerca. El
toro permanecía en el mismo estado y en el mismo sitio; se dio cuenta que en el lugar
donde caía la baba del animal habían unas pepitas de oro de pura ley. Contento con
este hallazgo, resolvió regresar a su casa. Pero no bien había caminado una cuadra, se
produjo un viento terrible, con truenos y relá mpagos, impidiéndole seguir adelante.
Pinedo, al ver que era imposible continuar caminando, pues ya todo se ponía oscuro,
optó por sacar del bolsillo las pepitas de oro y echarlas al riachuelo; inmediatamente y
como por encanto cesó la tempestad y el cazador pudo llegar a su pueblo. Pinedo
contó lo sucedido a un viejecito; éste le dijo: “En cuanto recogiste las pepitas de oro,
has debido darte un corte en cualquier parte de tu cuerpo; y hubieras hecho una cruz
con tu sangre sobre las pepitas para desencantarlas”.
El viejecito y Pinedo fueron al riachuelo, pero ni los peces dorados ni el toro dieron
señ ales de vida; habían desaparecido y só lo encontraron el riachuelo que hoy lleva el
nombre de Curi-Yacu o sea “Río de Oro”.
de: [Link]
Un pirata con un tesoro en una maleta –
escondida para siempre
Departamento de Moquegua.
Narran los pescadores con má s experiencia del varadero artesanal de Ilo, que Puerto
Inglés, playa ubicada al sur de la ciudad, fue como una especie de fuerte y
desembarcadero pirata.
Los piratas desembarcaban aquellos tesoros que sustraían de los navíos de la corona
españ ola en una fortaleza peñ osa construida por la propia naturaleza, la cual hallamos
en el cerro de peñ as que se encuentra ubicado frente a la playa.
Como era costumbre, después de haber atacado un navío real, la tripulació n pirata
quedaba maravillada de tanta riqueza, todos los objetos eran de oro y decorados con
rubíes.
Al día siguiente de cada robo, el capitá n de la embarcació n declaraba los tesoros y a la
vez los demá s daban fe de protegerlo de cualquier amenaza inclusive sacrificando sus
vidas.
Una noche Gulibert uno de los piratas, presionado por la codicia de la mujer que
amaba, sustrajo un cofre. Al ser descubierto por sus compañ eros, huyó despavorido
rumbo al cerro de peñ as con la finalidad de esconderlo, y así lo hizo.
No había pasado mucho tiempo y Gulibert fue detenido por el capitá n, quien ordenó
castigarlo por la traició n, lo cual era castigado con la muerte, y así lo hicieron.
Degollaron a Gulibert y condenaron su espíritu a la protecció n infinita de los tesoros.
Transcurridos los añ os, nadie se atrevía a buscar el baú l. Gulibert recorre las
inmediaciones del cerro de peñ as, decapitado, debido al castigo que le dieron.
Se dice que su espíritu seguirá penando hasta reunir la cantidad de vidas que tenía la
tripulació n pirata a la que pertenecía. También dicen que aquel que encuentre o trate
de encontrar el baú l del tesoro será maldecido como Gulibert.
de: El vengador espíritu pirata (Moquegua); [Link]
[Link]
Un tesoro escondido en Tumbes donde está el fuego de un mendigo –
el Hualtaco Mocho
Departamento de Tumbes (norte del Perú ).
Por el añ o de 1902 Don Ricardo que así se llamaba el personaje de esta historia
continuamente viajaba de Tumbes a la palizada hoy Puerto Pizarro, a caballo a fin de
despachar los buques que llegaban a la rada.
En medio del camino se encontraba un Hualtaco que por tener la parte superior medio
quemada se le conocía con el nombre de “Hualtaco Mocho” y segú n la tradició n allí
aparecía un sujeto que hablaba con el ocasional viajero que por allí pasase en un
idioma nativo.
En una de esas idas y venidas Don Ricardo observó desde lejos que en la base del
Hualtaco Mocho existían brasas candentes y al acercarse un sujeto le habló en un
idioma para el desconocido, nuestro personaje picando espuelas galopó hasta llegar a
su casa donde relato lo ocurrido.
Cuentan que allí hay un tapado que hasta ahora permanece oculto.
de: El Hualtaco Mocho (Tumbes); [Link]
[Link]; [Link]
Selva
El Paititi:
Un rumor provoca expediciones a la selva sin fin
Selva del Perú .
Desde los lejanos tiempos de la Conquista se ha hablado de la existencia de "ciudades
perdidas", del legendario Paititi y de las fabulosas riquezas escondidas entre la
floresta del Departamento de Madre de Dios, encaramadas en las estribaciones de los
Andes que penetran como espolones en la selva virgen.
Numerosas han sido las expediciones que se han realizado para encontrarlas, sin que
ninguno de los exploradores las haya localizado hasta ahora. Al respecto dice el Padre
Aza en sus "Apuntes para la Historia de Madre de Dios", que el Padre Cenitagoya,
también misionero dominico, le informó sobre monumentos de respetable antigü edad
encontrados en una expedició n al río Pantiacolla, cuando se estableció la Misió n que
lleva el mismo nombre. Dichos restos, de los que antes no se tenía noticia alguna,
consisten en inscripciones y figuras grabadas en roca en una tensió n de once metros
de largo por dos de ancho.
La codicia de los conquistadores españ oles por el oro y el deseo de los indígenas de
deshacerse de ellos, dieron lugar en los primeros añ os de la conquista a la
proliferació n de leyendas sobre imperios de fabulosas riquezas y bellas mujeres,
enclavados en la espesura de la selva. Uno de los má s interesantes relatos de este tipo
es el del Imperio del Paititi, recogido y mencionado por primera vez por Alvarez de
Maldonado al retorno de su desgraciada aventura al río Madre de Dios, o Amarumayo,
que era el nombre con que los Incas conocieron este río.
La confusa idea, que por entonces se tenía de la regió n, hace que en los relatos de la
época se atribuya a los ríos fantá sticos recorridos por lejanos lugares. Y así, en la
versió n dejada por Alvarez de Maldonado sobre su expedició n se mezclan y confunden
los ríos Apurímac, Jauja, Jircas, Amarumayo, Manu, Etc. El hecho es que segú n esta
leyenda del Paititi, en la confluencia del Madre de Dios y el Beni, con el río Mantaro,
que se suponía se prolongaba hasta el interior de la selva amazó nica, había un imperio
en el que se habían originado los incas, quienes a su vez habían fracasado má s tarde
en el intento de conquistar a sus supuestos antecesores.
Como había sucedido con anteriores leyendas, el mito del Paititi se propagó y dio
lugar a muchas tentativas de penetració n en la selva de esa regió n, conocida también
como regió n de los mojos, parte de las cuales se encuentra hoy en el territorio de
Bolivia, en busca de las riquezas que se suponían existía allí. Desde Cochabamba y
Santa Cruz salían también con frecuencia expediciones para explorar la selva
amazó nica, actividad que cobró inusitada intensidad cuando se generalizó la leyenda
del Paititi y así, la mayoría de los gobernadores de Santa Cruz hicieron constantes
intentos de penetrar en la regió n de los Mojos y reducirlos.
Tal fue el interés que se puso en estas andanzas que aú n el Presidente de la Audiencia
de Charcas, Juan de Guizarazu, preparó una expedició n que no llegó a realizar, pero
originó que reuniera una importante documentació n sobre todas las tentativas que
hasta entonces se habían realizado y sus resultados. Entre los documentos que reunió ,
está el relato del cura de Mataca, Diego Felipe de Alcaya, quien dice que los Incas
penetraron a la regió n de Mojos y sostuvieron cruentas luchas con invasiones de
guaraníes. Dice también Alcaya, que un general incaico, sobrino de un emperador y
llamado Mango, logró someter a los indios del Paititi y su imperio llegó a tener una
gran extensió n.
El Conde de Castelar envió un cronista al Rey, en el que se indica la regió n de los ríos
Madre de Dios, Beni, Mamoré y Andera y segú n este croquis, la regió n central del
Imperio del Paititi se encontraría en la confluencia de los ríos Beni y Mamoré en zona
que es boliviana. Pese a las numerosas expediciones realizadas por los españ oles a la
zona del supuesto imperio, nunca se llegó a encontrar indicios de su existencia.
de: [Link]