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Capítulo III - AGHARTA

Este documento resume las leyendas sobre la ciudad oculta de Agharta, gobernada por el Rey del Mundo desde las profundidades de Asia Central. Según la tradición, Agharta es un reino subterráneo que se extiende por galerías bajo Asia y el mundo, con su capital en Shambala. Varios exploradores han intentado localizar este lugar místico a lo largo de los años. La leyenda ganó popularidad durante la Segunda Guerra Mundial debido al interés de los nazis en encontrar Agharta en el Tíbet.
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Capítulo III - AGHARTA

Este documento resume las leyendas sobre la ciudad oculta de Agharta, gobernada por el Rey del Mundo desde las profundidades de Asia Central. Según la tradición, Agharta es un reino subterráneo que se extiende por galerías bajo Asia y el mundo, con su capital en Shambala. Varios exploradores han intentado localizar este lugar místico a lo largo de los años. La leyenda ganó popularidad durante la Segunda Guerra Mundial debido al interés de los nazis en encontrar Agharta en el Tíbet.
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AGHARTA: LA CIUDAD OCULTA DEL REY DEL MUNDO

La misteriosa Agartha (o Agharta, Agartha, Agarthi), según la leyenda, es la ciudad


oculta en lo profundo de las
estepas del Asia Central desde
donde rige los destinos de la
humanidad, con implacable
rigor, el Rey del Mundo. Es
según la tradición oriental, un
reino constituido por
numerosas galerias
subterráneas, extendidas por
toda Asia y el mundo. La
capital de este nuevo mundo
subterráneo, denominada
Shambala, se encontraria
debajo del Desierto del Gobbi.
Varias exploraciones desde
1890 han partido para ubicar
este enigmático lugar. Algunas
pocas regresaron., entre ellas la
enviada por Hitler en la década de 1930. Una de las leyendas que tomo mucha
popularidad en tiempos de La Segunda Guerra Mundial, debido a que supuestamente los
Nazis estaban en busca de un legendario reino ubicado en el Tibet, un legendario reino
llamado Agartha, en donde viven seres con un desarrollo tecnológico y moral muy
avanzados.
Entre 1938-1939 fue enviada una expedición nazi al Tíbet al mando de Ernst
Schäfer, acompañado por cinco arqueólogos alemanes y veinte miembros del la SS
(Ahnenerbe). Hilscher, jefe del Departamento de Esoterismo de la Anhererbe, era el
propulsor. La misión consistía en entablar lazos con los misteriosos habitantes de las
cavernas, pertenecientes al pueblo de Agartha. ¿Qué buscaban los nazis en el Tíbet?
¿Existe un Gobierno oculto escondido en las entrañas de Asia? Aunque los Nazis
armaron gran revuelo con la famosa expedición en busca de Agartha, no fueron ellos los
únicos interesados. Aventureros, místicos y exploradores, incluso en nuestros días, han
legado increíbles relatos que avalan la posible existencia de este reino subterráneo.

Una de las pocas y más autorizadas fuentes es Ferdinand Ossendowski, autor del libro
imposible de conseguir "Bestias, Hombres, Dioses" describe su viaje a estas tierras
muy poco conocidas aún en esa época describiendo extraños fenómenos que los
lugareños atribuían al que llamaba Rey del Mundo señor de éste reino. Describe la
cultura y lo que él denomina ciencia de los Lamas rojos y amarillos que guardan los
pontífices de Urga y Lhassa y que él denomina “el misterio de los misterios “.
Reproduce la entrevista que tubo con el lama Gelong, favorito del príncipe Chultun
Beyli, y el príncipe mismo, donde le hicieron la descripción del reino subterráneo:
“En el mundo, (dijo el Cielong), todo se halla constantemente en estado de transición y
de cambio: los pueblos, las religiones, las leyes y las costumbres. ¡Cuántos grandes
imperios y brillantes constituciones han perecido!. Lo único que no cambia nunca es el
mal, el instrumento de los espíritus perversos. Hace más de seis mil años, un hombre
santo desapareció con toda una tribu en el interior de la tierra y nunca ha reaparecido en
la superficie de ella. Muchos hombres, sin embargo, han visitado después ese reino
misterioso: Sakya Muni, Nadur Gheghen, Paspa, Baber y otros. Nadie sabe dónde se
encuentra situado. Dicen unos que en el Afganistán, otros que en la India.
Todos los miembros de esta religión están protegidos contra el mal, y el crimen no
existe en el interior de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado en la tranquilidad y
nadie vive amenazado de destrucción. El pueblo subterráneo ha llegado al colmo de la
sabiduría. Ahora es, un gran reino que cuenta con millones de súbditos regidos por el
Rey del Mundo. Éste conoce todas las fuerzas de la naturaleza, lee en todas las almas
humanas y en el gran libro del destino. Invisible, reina sobre ochocientos millones de
hombres, que están dispuestos a ejecutar sus órdenes”.
El príncipe Chultun Beyli agregó: “Este reino es se extiende a través de todos los
accesos subterráneos del mundo entero. He oído a un sabio lama decir al Bogdo Jan que
todas las cavernas subterráneas de América están habitadas por el pueblo antiguo que
desapareció de la tierra. Aún se encuentran huellas suyas en la superficie del país. Estos
pueblos y estos espacios subterráneos, dependen de jefes que reconocen la soberanía del
Rey del Mundo. En ello no hay gran cosa sorprendente. Sabéis que en los dos Océanos
mayores del Este y el Oeste había remotamente dos continentes. Las aguas se los
tragaron y sus habitantes pasaron al reino subterráneo. Las cavernas profundas están
iluminadas con un resplandor particular que permite el crecimiento de cereales y otros
vegetales y da a las gentes una larga vida sin enfermedades. Allí existen numerosos
pueblos e incontables tribus”.
El lama Turgut, que le acompañó en su viaje de Urga a Pekín, le proporcionó otros
informes:
“La capital de Agharti está rodeada de villas en las que habitan los grandes sacerdotes y
los sabios. Recuerda a Lhassa, donde el palacio del Dalai Lama, el Potala, se halla en la
cima de un monte cubierto de templos y monasterios. El trono del Rey del Mundo se
alza entre dos millones de dioses encarnados. Estos son los santos panditas. El palacio
mismo se halla circundado por la residencia de los Goros, quienes Poseen todas las
fuerzas visibles e invisibles de la tierra, del infierno y del cielo, y pueden disponer a su
antojo de la vida y la muerte de los hombres. Si nuestra loca humanidad emprendiese la
guerra contra ellos, serían capaces de hacer saltar la corteza de nuestro planeta,
transformando la superficie de éste en desiertos. Pueden secar los mares, cambiar los
continentes en océanos y convertir las montañas en arenales. A su mando, los árboles,
las hierbas y las zarzas empiezan a retoñar; los hombres viejos y débiles se rejuvenecen
y vigorizan y los muertos resucitan. En extraños carros, que nosotros no conocemos,
recorren a toda velocidad los estrechos pasillos del interior de nuestro planeta. Algunos
brahmanes de la India y ciertos Dalais Lamas del Tibet, han conseguido escalar los
picos de las cordilleras, nunca hollados hasta entonces por el pie humano, y vieron
inscripciones grabadas en las rocas, pisadas en la nieve y señales de ruedas de carruajes.
El bienaventurado Sakya Muni encontró en la cima de un monte unas tablas de piedra
con letreros que sólo logró descifrar a edad muy avanzada, y penetró luego en el reino
de Agharti, del que trajo las migajas del saber sagrado que pudo retener en la memoria.
Allí, en palacios maravillosos de cristal, moran los jefes invisibles de los fieles: el Rey
del Mundo, Brahytma, que puede hablar a Dios como yo os hablo, y sus dos auxiliares:
Mahytma, que conoce los acontecimientos futuros, y Mahynga, que dirige las causas de
acontecimientos. Los santos panditas estudian el mundo y sus fuerzas. A veces, los más
sabios de ellos se reúnen y envían delegados a los sitios donde jamás llegó la mirada de
los hombres. Esto lo describe el Tashi Lama, que vivió hace ochocientos cincuenta
años. Los panditas más altos, con una mano en los ojos y la otra en la base del cráneo de
los sacerdotes más jóvenes, les adormecen profundamente, lavan sus cuerpos con
infusiones de plantas, les inmunizan contra el dolor, les hacen tan duros como la piedra,
les envuelven en bandas mágicas y se ponen a rezar al Dios poderoso. Los jóvenes,
petrificados, acostados, con los ojos abiertos y los oídos atentos, ven, oyen y se
acuerdan de todo. Enseguida un Goro se acerca y clava en ellos una mirada penetrante.
Lentamente los cuerpos se levantan de la tierra y desaparecen. El Goro sigue sentado,
con los ojos fijos en el sitio al que los envió. Unos hilos invisibles le sujetan a su
voluntad y algunos de ellos viajan por las estrellas, asisten a los acontecimientos y
observan los pueblos desconocidos, sus costumbres y condiciones. Escuchan las
conversaciones, leen los libros y se percatan de las dichas y las miserias, de la santidad
y los pecados, de la piedad y del vicio... Los hay que se mezclan a la llama, ven la
criatura de fuego, ardiente y feroz, combaten sin tregua, derriten y machacan los metales
en las entradas de los planetas, hacen hervir el agua de los geysers y fuentes termales,
funden las rocas y derraman sus materias en fusión sobre la superficie de la tierra y en
los orificios de las montarías. Otros se lanzan en busca de los seres del aire,
infinitamente pequeños, evanescentes y transparentes, empapándose en sus misterios y
descubriendo el objeto de su existencia. Algunos se deslizan hasta los abismos del mar y
estudian el reino de las útiles criaturas del agua que transportan y esparcen el calor
saludable por toda la tierra, rigiendo los vientos, las olas y las tempestades. En el
monasterio de Erdeni Dru vivió antaño Pandita Hutukta, que estuvo en Agharti. Al
morir habló del tiempo en que moró, por voluntad del Goro, en una estrella roja del
Este, y de cuando voló sobre el Océano cubierto de hielos y vagó entre las llamas
ondulantes que arden en las profundidades de la tierra. Estas son las historias que oí
contar en las yurtas de los príncipes y en los monasterios lamaístas.”
Continua describiendo en su libro cosas tan curiosas como que éste lugar sería el origen
del pueblo gitano que fue expulsado debido a que cometieron un gran pecado y fueron
condenados a la peor de las desgracias y a acabar entre insultos de los demás pueblos, y
es por eso que son poseedores del misterio de los augurios según los naipes, las hierbas
y de los secretos que encierran las líneas de la mano.

Termina citando una profecía referente a que después de una época de degeneración
moral sin precedentes, y falta de respeto por la tierra, haciendo citas tan curiosas como:
“La Media Luna se borrará y sus adeptos se sumirán en la mendicidad y en la guerra
perpetua”, acontecerán grandes cataclismos y el Rey del Mundo aparecerá delante de
todos los hombres cuando llegue la hora de que se ponga al frente de los buenos para
luchar con los malos, pero esa hora no ha llegado todavía, los más malos de la
humanidad aún están por nacer.

Otro autor que habla sobre el Reino de Aghata es el marqués Alejandro Saint-Yves
d’Alveydre en su libro “Misión de la India en Europa” donde habla que recibió en 1.885
la visita del príncipe afgano Hardij Schripf, acompañado de dos misteriosos personajes,
enviados, decían, por el Gobierno Universal Oculto de la presente Humanidad, los
cuales le revelaron la existencia del Agartha y su organización espiritual y política.
Pero, al parecer, debido a amenazas provenientes de la India, el autor decidió destruir
cualquier rastro del manuscrito. Un único ejemplar sobrevivió y fue conservado por el
hijo de Saint-Yves, que más tarde regaló al místico Papus.

Alejandro Saint-Yves d'Alveydre

Saint-Yves dijo que Agharta, que en idioma sáncristo significa Comunidad o Comarca
Suprema, se encontraba ubicada en el Desierto del Gobi, o sea en pleno corazón del
Asia.

Como último exponente acerca de Agartha, tenemos a Nikolai Roerich, explorador y


genial pintor ruso que por el año 1923 llevó a cabo una famosa travesía hacia las
regiones desconocidas de Asia, donde obtuvo informes por boca de los maestros lamas
acerca de Shambhala y Agharta. En Shambhala, la resplandeciente como él la
denomina, Roerich entrega una visión mística de la escurridiza ciudad. Comenta que fue
conducido por dos Lamas hasta la entrada de unas cuevas con extensas galerías sin
explorar la cuales conducían a ciudades bajo la superficie de las cuales emergían
hombres que enseñaban el Kalachakra, utilización de la energía primaria.

Hasta aquí los tres relatos más representativos, escritos antes dela II Guerra Mundial
acerca de este Gobierno Oculto a las aspiraciones humanas, Agharta o Shambhala
ubicada en el corazón de Asia, en el Tíbet, y para más precisión en las entrañas del
Desierto del Gobi. Sólo hay leves indicios de que podría tratarse de supervivientes de
alguna oscura civilización que la historia no registra, según los Nazis de la antigua
Atlantis o Thule, de ahí el nombre de la sociedad secreta que fundó el partido.
Adelantados en lo tecnológico y espiritual, su misión suprema sería ayudar a los
hombres menos evolucionados y que intervienen en el mundo en caso de ser necesario.

Agartha sin embargo no fue la única razón de la expedición Nazi. Debemos comprender
que Alemania experimentaba una conversión budista muy importante, en especial en el
ámbito partidario. Un pensamiento que también alentó este viaje fue el recuperar la
vieja tradición espiritual emparentada con el paganismo y la práctica del ocultismo
templario, que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia Septentrional.

Quizás esta afirmación explicaría porqué los Nazis recibieron un documento del
Consejo de Regencia que en ese entonces gobernaba al Tíbet, ya que aún no se había
elegido el nuevo Dalai Lama viviente, aceptando a Hitler como Jefe de todos los Arios,
y porqué en algunas Castas altas de la India, el Tercer Reich fue saludado, e inclinadas
algunas cabezas ante la presencia de la Svástika. ¿Qué llevó a culturas tan avanzadas en
lo espiritual, a dejarse seducir por el Nazismo?
Lo cierto es como resultado de este viaje, en Berlín se instaló una comuna de monjes
tibetanos, que hasta llegó a combatir por los Arios. El Tantra Kalachakra fue adoptado
para la práctica de la iniciación guerrera, para satisfacción de Haushofer, que fue un
gran defensor de su aplicación. Pero también debemos señalar que una lama de guantes
verdes fue visto por las cercanías del Fhürer, y que se decía proveniente de las cavernas
subterráneas de Agartha.

Visiones menos complacientes a las citadas sostienen que Agartha es un reino de


tinieblas, y que el famoso Rey del Mundo, sería en realidad Lucifer. Por otro lado
Shambalha es vista como una ciudad de iluminación y contemplación dimensional,
opuesta a esta ciudad del mal. La famosa lucha del bien y del mal.

Dejando un poco de lado las especulaciones, y volviendo al entorno de la coherencia,


sostenemos que quizás sí hubo contacto, pero con algo más real, y no por ello menos
malo, como podría haber sido la secta de los Gorros Negros que practicaban la
hechicería y magia negra, y de la cual era adepto Haushofer.

Para concluir, se incluye otro pasaje del relato de Nicholas Roerich, que comulga en
perfecta armonía con esta exposición.

“Lama, es tan difícil para nosotros los occidentales venerar vuestra religión; muchas
cosas son tan confusas, muchas cosas están tan corruptas. Por ejemplo, ¿cómo podría
comprender un forastero, al ver dos monasterios completamente iguales por fuera, que
en uno se predique el budismo, mientras que, el otro sea el enemigo acérrimo del
budismo? Todavía más, si entramos en estos monasterios, vemos superficialmente casi
las mismas imágenes. Así, para un forastero, distinguir si una Svástica está puesta en
dirección invertida o no, es tan difícil como comprender por qué las personas que son
completamente ignorantes y a quienes les da por beber tienen el mismo título de lama
que tú, que sabes muchas cosas y tienes tanta cultura. Tienes razón. Muchos lamas usan
la vestidura lamaísta, pero su vida interior es mucho peor que la de un laico…"

Mitos relacionados con Agartha

Entre los mitos que se cuentan esta el que se refiere a que los seres de Agartha fueron
quienes trajeron el ‘arca de la alianza’ que fue usado como arma láser y como un
mecanismo para el control de la gravedad para la elevación de la civilización de la
Tierra.

El mito de este mundo subterráneo y secreto nos conduce hasta a la religión


Brahamánica en el libro "El rey del Mundo" (1927), el esoterista francés René Guénon
enumera una gran cantidad de tradiciones antiguas de una tierra santa por excelencia;
localizada en el curso de los milenios en muchos lugares verdaderos o legendarios
(Atlántida, el Reino del sacerdote Gianni, El Castillo de Camelot, La Isla de Avalon, El
Montsalvat de los mitos del Rey Arturo; la Isla de Ogigia, la mítica Isla de Thule; el
Monte Meru, el Monte Olimpo, el Monte Qaf). La denominación de Agartha y la
descripción orgánica de su estructura ha comenzado sin embargo a difundirse solamente
a principio de este siglo, gracias a los trabajos de Louis.
Para la ocultista Helena Blavatsky, Agartha (a la que ella denomina "logia blanca" se
levanta sobre la isla del Mar de Gobi donde, en tiempos remotos, aterraron los "Señores
de la Llama", semi-dioses provenientes de Venus.
Helena Petrovna Blavatsky (1831 – 1891)

Las doctrinas esotéricas mas fantasiosas resaltan su fundación hasta hace unos quince
millones de años. La idea de mundos subterráneos se pudo haber inspirado en creencias
religiosas antiguas como el Hades, el Sheol y el infierno.
En cambio según la teoría de la escritora Earlyne Chaney, hace eras, almas muy
avanzadas vinieron a la Tierra desde otros planetas. Ella las llama Anunnaki; su
descendencia en la Tierra son los Annu. Estos seres fueron quienes trajeron el ‘arca de
la alianza’ que fue usado como arma láser y como un mecanismo para el control de la
gravedad para la elevación de la civilización de la Tierra. Los Anunnaki y los Annu
ayudaron a construir las grandes civilizaciones de la Atlántida y Lemuria. Finalmente
los Anunnaki se marcharon dejando a la Tierra en manos de los Annu que se habían
emparejado con terrícolas. Cuando el tiempo pasó, la Atlántida empezó a ser tomada
por los Hijos de Belial, o la Hermandad Oscura. Los Annu al darse cuenta que la
destrucción de la Atlántida se acercaba, huyeron a otros países especialmente a Egipto.
Ayudaron a construir las pirámides con sus arcas de la alianza, no obstante también
usaron estos instrumentos para perforar profundo bajo tierra, construyendo túneles y
ciudades subterráneas. Cuando el diluvio y el cambio de polos estaban a punto de
demoler la Atlántida y Lemuria, los Annu entraron en sus ciudades del interior de la
Tierra a través de la Gran Pirámide. Después sellaron la pirámide impidiendo a los
terrícolas descubrir sus pasajes subterráneos y manteniendo fuera las aguas de la
inundación.
Ciudades en Agartha

Agartha estaria formada por varios continentes, océanos, montañas y ríos. Shamballa es
su ciudad central. Habrian unas cien colonias subterráneas debajo de la Tierra, todas
menos una bastante cerca de la superficie. Estas ciudades subterráneas han sido
conocidas como la ‘Red de Agartha’. Sus costumbres varían, pero siguen una estructura
de vida común orientada espiritualmente en las enseñanzas de Melquízedek. La media
de la población de estas ciudades es de quinientos mil, pero Telos (una de las ciudades
de Agartha) bajo el Monte Shasta tiene 1.5 millón de habitantes. Una segunda colonia
de aproximadamente el mismo tamaño está localizada bajo las Llanuras del Mato
Grosso en Brasil. El enclave atlanteano es llamado Posid. Aunque la Atlántida y
Lemuria se han convertido en mitos para la mayoría de la gente de la superficie de la
Tierra, en realidad seguirian con su evolución bajo tierra.
Habitantes

Al parecer existen diversas razas en Agartha, y los seres que la habitan pueden variar
mucho en el aspecto, por ejemplo, por un lado, siempre según Helena Blavatsky, los
habitantes de Agartha vendrían del continente de Gondwana, ahora desaparecido;
gracias a las mediciones de las mareas realizadas por medio del Candelabro de los
Andes, éstos comprendieron que una catástrofe estaba por azotar su tierra, y se
refugiaron en inmensas galerías subterráneas iluminados por una particular luz que haría
brotar las semillas, llevando consigo el bagaje de sus antiguos conocimientos. En
cambio, en los textos citados en "El hueco de la tierra, mito o realidad" escrita por Brad
Steiger, se habla de "Los más Ancianos", una antigua raza que pobló la tierra millones
de años atrás y luego se movió bajo tierra. Steiger escribe: "Los más Ancianos", una
raza inmensamente inteligente y científicamente avanzada, ha elegido estructurar su
propio ambiente bajo la superficie del planeta y fabricar allí todas sus necesidades".
"Los más Ancianos son homínidos, extremadamente longevos y antecesores del Homo
Sapiens por mas de un millón de años. Los más Ancianos permanecen generalmente a
distancia del mundo superficial, pero de vez en cuando se han sabido ofrecer para
aportar crítica constructiva, y se ha dicho que secuestran niños para crecerlos y
formarlos como ellos mismos". Por último, en una parte del texto “El Dios Humeante”
escrito por Willis George Emerson, que sin bien coincide con la longevidad de estos
habitantes, ya que relata como la gente vivía entre cuatrocientos y ochocientos años, a
diferencia de los homínidos, éstos tendrían una altura de 12 pies de alto o más. Todas
las teorías coinciden en que su tecnología científica es muy avanzada y que podrían
trasmitirse sus pensamientos unos a otros usando ciertos tipos de radiación.
La teología budista afirma su existencia y la teoría que ocasionalmente salen a la
superficie para supervisar el desarrollo de la raza humana. También apoyan que este
mundo subterráneo tiene millones de habitantes y que poseen muchas ciudades.
La ciencia moderna no apoya ni encuentra fundamentos para ninguna de las teorías
existentes.

Entradas

Las galerías que llevan a Agartha están ocultas y se encontrarían en lugares estratégicos
para impedir el acceso a los "curiosos" o visitantes externos. Muchos se encontrarían
escondidos debajo de las aguas de los océanos, lagos, o en pendientes de alta montaña.
Habría algunos también en el Brasil, en la vastísima selva que arropa al Río Amazonas
(los cuáles estarían vigilados por "indios nada amistosos", o en Siberia, en el Desierto
de Gobi. De hecho, se encontraría una entrada aún virgen a pocos metros de
profundidad entre las piernas de la Esfinge de Giza en Egipto.

Las conexiones entre ésta ciudad y éstas culturas estarían probadas también por algunas
pruebas en concreto, como por ejemplo el hecho que trece jeroglíficos egipcios sean
símiles por forma y significado a trece jeroglíficos Maya, y el hecho que estén
representados por elefantes sobre antiguas piedras en Centro América, animales
desconocidos en aquellas tiempos por esos territorios.
La Atlántida podría haber sido la conexión de estos dos imperios. Además resulta
impresionante la semejanza entre ciertos aspectos de la religión egipcia y la de las
antiguas poblaciones americanas. Garcilaso, hijo de un conquistador español y una india
americana, en los comienzos del 1500, se traslado a España, constituyendo una vasta
biblioteca. Mas tarde escribió sobre los tratados que evaluaban la religión Inca,
paragonándolos al neoplatonismo de los europeos. Remarcó el hecho que, así como las
antiguas poblaciones del Mediterráneo, los Incas adoraban el disco solar. Pero esta no es
la única analogía. Es sabido, por ejemplo, que la práctica de la momificación era propia
de los dioses egipcios así como la de los Aztecas o Mayas. Además, si miramos la
arquitectura de estos pueblos podemos notar como era difundida la estructura piramidal
tanto en los pueblos egipcios como en el de los indígenas americanos.

Pseudorelatos
Ray Palmer, el editor de la revista ‘Platillos Volantes’, según cuenta el [Link] David
Stone, publicó una historia detallada sobre los descubrimientos del Almirante Byrd. El
gobierno de los Estados Unidos habría comprado, robado o destruido casi todas las
copias y después habría destruido las placas en la oficina impresora. Lo mismo habría
sucedido con un artículo sobre el descubrimiento del Almirante Byrd publicado por el
National Geographic. Esta revista salió, y el gobierno de los EE. UU. se engulló casi
todos los números de la revista. Es interesante señalar que el gobierno de los Estados
Unidos no permite que los aviones vuelen sobre los polos. Todos los vuelos son
dirigidos a ir alrededor de los polos, y cualquier piloto de aerolíneas que vuele en esas
áreas podrá confirmar esto.
Richard Evelyn Byrd en 1947 este militar de la Marina de los Estados Unidos voló al
Polo Norte y en lugar de ir sobre el polo realmente entró en la Tierra interna. En su
diario habla de entrar en el interior hueco de la Tierra junto con otros y de viajar mil
setecientas millas sobre montañas, lagos, ríos, vegetación verde, y vida animal. Dice
haber visto monstruosos animales parecidos a los mamuts de la antigüedad moviéndose
entre la maleza. Finalmente encontró ciudades y una próspera civilización.
Al final su avión fue saludado por máquinas voladoras de un tipo que nunca había visto
antes. Le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro y fue saludado graciosamente por
emisarios de Agartha. Después de descansar, él y su tripulación fueron llevados a
conocer al Rey y la Reina de Agartha. Le dijeron que le habían permitido entrar en
Agartha por su alta moral y carácter ético. Continuaron diciendo que desde que los
Estados Unidos habían arrojado las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki,
habían estado muy preocupados por su propia seguridad y supervivencia. Habían
decidido que era el momento de hacer un mayor contacto con el mundo exterior para
asegurarse que la humanidad no destruiría este planeta y su civilización con él. A Byrd
se le había permitido entrar para poder hacer contacto con alguien en quien confiaran.
Para hacer corta una larga historia, cuando su visita terminó, el Almirante Byrd y su
tripulación fueron guiados en su avión de vuelta al mundo exterior, habiendo cambiado
sus vidas para siempre.

En Enero de 1956, el Almirante Byrd dirigió una expedición al Polo Sur. En esa
expedición él y su tripulación penetraron dos mil trescientas millas en el centro de la
Tierra. El Almirante Byrd declara que los Polos Norte y Sur son sólo dos de las
muchas aberturas al centro de la Tierra. El Almirante también declara que la Tierra
interna tiene su propio sol. La teoría de Byrd es que los polos de la Tierra son
cóncavos, en vez de convexos, y los barcos y aviones pueden en efecto navegar o
volar hacia dentro.

Olaf Jansen este Hombre de origen nórdico junto a su hijo, en su pequeño bote de pesca,
intentaron encontrar la tierra más allá del Viento del Norte, de la que habían oído
hablar. Al parecer una tormenta de viento les llevó a través de la apertura polar y al
interior hueco de la Tierra. Allí pasaron dos años y al regresar a través de la apertura del
Polo Sur, el padre perdió su vida cuando un iceberg se rompió en dos y destruyó el bote.
El hijo fue rescatado, pero cuando contó su increíble historia, lo metieron en una prisión
para dementes porque nadie le creería. Después de ser liberado y de pasar 26 años como
pescador se mudó a los Estados Unidos. A sus noventa años hizo amistad con el escritor
Willis George Emerson y le contó su historia. En su lecho de muerte dio también a
Emerson mapas que había hecho en el interior de la Tierra junto con un manuscrito
relatando sus experiencias. Habló de lo longeva de su población, de su tecnología
científica avanzada, de que podían trasmitirse sus pensamientos unos a otros, etc...
También afirmaba que éstos fabrican ‘platillos volantes’ que son operados por su poder
superior que se saca del electromagnetismo en la atmósfera. El entonces anciano decía
que la Tierra es cóncava y que una humanidad vive en el interior del globo.

Robert Stacy Judd este arqueólogo californiano, habla de haber estado en el Yucatán y
haber entrado en la estupenda “Cueva de Loltun” con un grupo de seis investigadores.
Descendieron muy adentro en las profundidades de la Tierra y entonces se dieron cuenta
que estaban perdidos. Se quedaron muy preocupados cuando de pronto desde lo más
profundo llegó a ellos una luz. La luz se convirtió en una antorcha llevada por un viejo
ermitaño ciego que les dijo que les había visto con la clarividencia y sabía que estaban
perdidos. Incluso aún ciego, procedió a llevarles de vuelta a la superficie de la Tierra.
Los hombres estuvieron muy agradecidos y preguntaron al ermita que donde vivía. El
eremita les dijo que la cueva era su hogar y que salía a la superficie cada unos cuantos
meses. Cuando le preguntaron como sobrevivía, como encontraba comida y agua para
beber, dijo que le cuidaban los amigos que vivían en la hermosa ciudad interior en las
profundidades de la Tierra. Se detuvo el tiempo suficiente para tomarle una foto,
entonces desapareció de vuelta a la cueva.

LA TEORÍA DE LA TIERRA HUECA


La teoría de la Tierra hueca tuvo gran popularidad y difusión durante el Tercer Reich.
Algunos de los principales jerarcas nacionalsocialistas estaban convencidos de que la
Tierra estaba hueca y que se podía acceder a ella por enormes aperturas en los polos. Al
parecer, Adolf Hitler y Rudolf Hess estaban entre ellos.

En la actualidad, el nazi chileno Miguel Serrano es uno de los más firmes defensores de
la teoría de la Tierra hueca. También los budistas tibetanos (por cierto aliados del Tercer
Reich) están convencidos de esta teoría, teniendo hasta hoy creencias en ciudades
subterráneas. Pero esta teoría no la inventaron los NS ni surgió con ellos, como veremos
más adelante.

La literatura está llena de fantasiosos relatos sobre la materia. Hasta Tarzán, el famoso
personaje de Edgard Rice Borroughs, incursionó por el interior del planeta. Lo hace en
"Tarzán en el centro de la Tierra", escrita en 1929. El hombre-mono penetra por un
agujero polar y vive aventuras tremendas en un mundo llamado Pellucidar, donde
habitan seres reptiles, hombres de las cavernas y otras espeluznantes criaturas.

Asombrosa la coincidencia entre esta teoría y el libro de Julio Verne "Viaje al centro de
la Tierra". En muchas ocasiones se ha hablado que quizá Julio Verne fue un vidente y
no un simple visionario, pues en su novela "De la Tierra a la Luna" describió datos que
luego resultaron asombrosamente exactos cuando el Apolo alunizó en la Luna, datos
como distancias que ningún científico de la época hubiera osado pronosticar. ¿Tenía
Julio Verne algún tipo de visiones que le permitían conocer cosas ocultas y futuras? La
mayoría de las predicciones de Julio Verne (el avión, el submarino, los viajes
espaciales, etc.) se han cumplido... sólo resta la teoría de la Tierra hueca. ¿Tenía el
genial Julio Verne también razón en este tema? ¿Quién sabe...? Por supuesto este libro
es el más famoso de los de esta índole. En la obra, escrita en 1864, el profesor von
Lidenbrock, su sobrino y un guía nativo logran penetrar en el mundo interior a través
del cráter de Sneffels, un volcán apagado situado en Islandia. Viven aventuras
asombrosas, donde ni siquiera faltan los animales prehistóricos.

Otra obra que merece ser citada es "The Coming Race", escrita en 1871 por el lord
británico Edward Bulwer-Lytton. Ésta es una de las primeras novelas de ciencia ficción
de la literatura inglesa. Hay versiones en español con los títulos "La Raza del porvenir"
o "La Raza venidera". Aquí el camino de ingreso al interior de la Tierra es una mina
muy profunda, la que permite llegar a un lugar donde viven seres avanzados que han
logrado dominar formas de energía desconocidas para el hombre. La idea de estos seres
es salir a conquistar el mundo de la superficie.

Es también interesante de esta novela que anticipa con extraordinaria precisión, ya en el


siglo XIX, conceptos como la tecnología láser y la energía nuclear.

El famoso escritor irlandés George Bernard Shaw se expresaba así sobre esta novela:
“En 'La Raza venidera”, lord Lytton representa a un vulgar hombre de nuestro tiempo
atrapado por accidente en un país subterráneo habitado por una raza varios cientos de
años por delante de nosotros en la evolución. Y, esta teoría de la evolución, introduce
algo así como un método científico en la novela moderna".
Y por su parte el poeta norteamericano Edgar Allan Poe opinaba: "Hace ya bastante
tiempo que hemos aprendido a reverenciar el fino intelecto de Bulwer. Podemos coger
una cualquiera de las producciones de su pluma con la seguridad de que, al leerla, las
más salvajes pasiones de nuestra naturaleza, nuestros más profundos pensamientos, las
más brillantes visiones de nuestra fantasía y las más ennoblecedoras y elevadas de
nuestras aspiraciones serán, a su debido turno, encendidas en nuestro interior".

Menciono a Bulwer-Lytton porque Adolfo Hitler, bajo la influencia de la novela de


ciencia ficción mencionada, llegó a creer también que la Tierra era hueca. Se afirma que
durante la II Guerra Mundial, Hitler envió a un equipo de expertos de radar para que
espiaran a la flota submarina británica, empleando cálculos basados en esa teoría. Los
partidarios de la teoría de la Tierra hueca afirman que Hitler, acompañado por un grupo
de incondicionales tomó un submarino al producirse la derrota alemana, para dirigirse a
una base polar desde donde penetró al interior del planeta buscando refugio allí donde
permaneció hasta su muerte muchos años después.

La teoría de una Tierra hueca, que en siglos pasados contó con defensores tan ilustres
como Halley (descubridor del cometa que lleva su nombre) y Euler, no es aceptada por
la ciencia actual. A pesar de ello, en Noviembre de 1989 una información de las noticias
hablaba de la interrupción de unas faenas en Siberia. ¿En qué consistían? En perforar un
hoyo de unas nueve millas de profundidad. Formaban parte de una investigación
geológica. ¿Y por qué fueron suspendidas? Porque después de varias millas de avance
dentro de la masa rocosa, el taladro comenzó de pronto a revolotear erráticamente. La
única explicación posible era que el centro de la Tierra fuese hueco. En un esfuerzo por
averiguar lo que ocurría, y también con el propósito de escuchar el movimiento de los
diferentes niveles tectónicos, el doctor Viktor Azzakov hizo descender por la profunda
abertura un micrófono de alta sensibilidad. Transcribo el relato del doctor Azzakov:
"Se oía un ruido lejano que pensamos provenía de una dificultad en nuestros equipos,
pero después de hacer varios ajustes nos dimos cuenta de que en realidad venía del
centro de la Tierra. Apenas podíamos creer lo que oíamos. Lo que estábamos
escuchando parecían ser voces humanas gritando de dolor". Según esta noticia desde
Moscú, en ese mismo momento se puso fin a la perforación y a la investigación
geológica. Después, no se volvió a hablar del asunto.

La posibilidad de que el centro de la Tierra sea hueco. Por más extraño que esto resulte,
se trata de una antigua creencia. Antigua, pero que ha llegado hasta nuestros días. Como
que existe, aunque parezca risible, una Sociedad de la Tierra Hueca con miembros en
más de treinta países. Su presidente es Albert McDonald y el objetivo número uno de la
singular institución es descubrir la forma de ingresar al interior del planeta a través de
agujeros que existirían en las regiones polares. (A propósito, en Junio de 1967 varias
publicaciones difundieron una fotografía captada por el satélite ESSA donde se veía con
toda claridad una zona oscura en las regiones árticas. Lo que era ese punto negro jamás
fue aclarado. Para los creyentes en una Tierra hueca, es la prueba de que efectivamente
existen tales agujeros.

Para los defensores de la Tierra hueca, como el chileno Miguel Serrano, todos quienes
dicen haber llegado a los polos se equivocan ya que no es un punto geográfico en la
tierra externa "no se encuentra afuera, sino adentro". La Tierra estaría hendida en sus
dos extremos y se curvaría al interior, de modo que si alguien sobrepasa los 83 grados
de latitud, al norte o al sur, sin saberlo se hallará en el interior del planeta. La fuerza de
gravedad se ubica en el centro de la corteza terrestre, que tiene un espesor de 800 millas.
Más allá está el aire, el hueco interior de la tierra. La corteza, en su reverso, constituiría
continentes y mares, bosques, montañas, ríos, habitados por una raza superior que entró
allí en tiempos remotos y que serán los hiperbóreos de la leyenda. Su civilización sería
mucho más avanzada que la de la superficie y algunos de sus guías mantendrían el
contacto con muy pocos de los de la superficie. Allí estarían Agharta y Shamballah
sumergidas (agharta quiere decir "inaccesible" en sánscrito), de las que hablan tibetanos
y mongoles, como sedes del Rey del Mundo y el "Reino del preste Juan", y el oriente
simbólico de los templarios. Allí habrían ido, entonces, los dirigentes de la
Organización Esotérica hitleriana. Desde allí, Hitler recibiría instrucciones. Tal vez
fuera el "paraíso terrenal inexpugnable" al que se refería el Almirante Dönitz. A sus
marinos les habían permitido entrar, navegando bajo la gran barrera de los hielos
polares, o por pasillos secretos, redescubiertos. (Allí entra y sale el Caleuche, en el
Antártico, y el buque fantasma, el wafenl, en el Ártico). Desde allí, en tiempos remotos,
fueron expulsados los gitanos y los esquimales. Los esquimales cantan: "Son grandes,
son terribles los hombres del interior". Y a veces se extravían los mamuts y son hallados
congelados "afuera". Y allí se originan los icebergs de agua dulce, en los ríos de la tierra
interna.

En palabras de Miguel Serrano, "el clima adentro sería equilibrado, como lo fuera el de
la Tierra exterior antes de la desviación de su eje y del trastrueque de los polos. Es
decir, aún existe allí la edad Aurea, Solar. En el centro del hueco interior habría un sol,
mucho más pequeño que el nuestro de afuera". Es lo que se conoce como "el Sol
negro", que tanta relevancia tiene en el esoterismo hitleriano. Como la fuerza de
gravedad es menor adentro, la estatura será gigantesca y existe una enorme longevidad.

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