Félix y la llave mágica
Érase una vez, en una tierra muy, muy lejana, había un bosque mágico lleno de todo tipo de criaturas
maravillosas. Entre ellos estaba un pequeño zorro llamado Félix, que vivía en una acogedora
madriguera con su madre y su padre.
Felix era un pequeño zorro curioso, siempre ansioso por explorar y descubrir cosas nuevas. Un día,
mientras paseaba, se encontró con un estanque hermoso y reluciente. El agua era tan clara que Félix
podía ver todo el camino hasta el fondo, donde vio algo brillante.
Se metió en el estanque para ver más de cerca y vio que era una pequeña llave dorada. Felix nunca
había visto algo así antes, y sabía que tenía que tenerlo. Extendió la mano y agarró la llave, y tan
pronto como la tocó, sintió una extraña sensación de hormigueo en todo el cuerpo.
De repente, la llave comenzó a brillar y una luz brillante salió disparada, envolviendo a Félix en un
cálido y reconfortante abrazo. Cuando la luz se desvaneció, Félix se dio cuenta de que se había
transformado en un niño humano.
Estaba tan asombrado por su transformación que apenas se dio cuenta cuando un grupo de duendes
traviesos se acercó sigilosamente detrás de él y le arrebató la llave. Felix los persiguió, decidido a
recuperar la llave, y los condujo en una persecución salvaje a través del bosque.
Los goblins eran rápidos, pero Félix era aún más rápido, gracias a su agilidad de zorro. Esquivó
árboles y saltó sobre troncos, manteniéndose un paso por delante de los goblins en cada esquina.
Finalmente, después de lo que parecieron horas, Félix alcanzó al goblin líder y lo tiró al suelo. La llave
se le cayó al goblin y Félix la agarró, jadeante y triunfante.
Con la llave segura en la mano, Félix se dio la vuelta para regresar a casa. Pero cuando estaba a punto
de irse, escuchó un débil y ahogado grito de auxilio. Siguió el sonido hasta que llegó a un claro, donde
encontró un pequeño ciervo asustado atrapado en la trampa de un cazador.
Félix sabía que tenía que ayudar al venado, así que usó la llave para abrir la trampa y liberar al
venado. El venado agradeció a Félix y salió corriendo hacia el bosque, desapareciendo entre los
árboles.
Sintiéndose orgulloso de sí mismo, Felix regresó a su madriguera. Cuando llegó, fue recibido por sus
padres sorprendidos y llenos de alegría, quienes habían pensado que su pequeño hijo zorro se había
perdido para siempre.
A partir de entonces, Félix usó la llave mágica para ayudar a todo tipo de animales necesitados, y se
hizo conocido como el amable y valiente héroe del bosque. Y cada vez que usaba la llave, recordaba
la maravillosa aventura que había comenzado todo. FIN