Salmos 3:4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me
respondió desde su monte santo
Todos los días uno ora, pero no todos los días uno
clama.
El clamor se da en ocasiones específicas de angustias,
dolores, desesperación. Elevamos nuestro clamor a Dios
cuando estamos al límite, cuando enfrentamos batallas. En
esos momentos se desata en nuestras vidas una oración
genuina, un clamor que sale de lo más profundo de
nuestro ser.
Clamor en su origen hebreo es: llanto, invocar, llamar,
dar voces, implorar, gritar.
El clamor es un arma poderosa que el enemigo no puede
arrebatarnos.
No hay rastros en la biblia de que Dios no haya oído y
respondido al clamor de sus hijos.
Salmos 34:4-7 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró
de todos mis temores. Los que miraron a él fueron
alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. Este
pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus
angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los
que le temen, Y los defiende.
Dios siempre escucha y responde al clamor de un
hijo.
Dios quiere que clamemos
Jeremías 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te
enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Clamar también significa insistir sin desistir. Dios le
dijo a Jeremías, clama a mí, aflígete ante mí, gime ante mí,
insiste sin desistir ante mí. Tienes que clamar a Dios si estas
pasando por momentos de dificultad o necesidad
El clamor provoca respuesta.
Salmos 91:15 Me invocará, y yo le responderé; Con él
estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.
La respuesta de Dios al clamor trae libertad, gloria,
honra, defensa, fortaleza.
CUANDO CLAMAMOS
Dios multiplica nuestras fuerzas
El poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad.
Cuando clamamos estamos invocando a Jehová Sabaot, al
Señor de los ejércitos: Salmos 46:7 Jehová de los ejércitos
está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob
CLAMEMOS SABIENDO QUE
Dios nos escucha.
Dios está con nosotros.
Dios nos responde.
EL CLAMOR PROVOCA
Que el poder de Dios se manifieste.
Nuestro clamor transforma las circunstancias adversas en
bendiciones.
Nuestro clamor nos lleva de triunfo en triunfo.
El secreto de David para ser fortalecido, levantado,
victorioso y bendecido era el clamor.
En la mayoría de los salmos encontramos que David
clamaba, y los momentos de clamor no eran días de fiesta;
David vivía persecuciones y clamaba;
David vivía decepciones y clamaba;
David vivía traiciones y clamaba;
David vivía angustias y clamaba;
David tenía su corazón desolado y clamaba;
Davis estaba sin fuerzas y clamaba;
David recibió respuesta de Dios, siempre.
No dejes de clamar, porque la respuesta de Dios viene.