Minerva
Ramírez, Silvia y Torres, Roberto (2015, 21 de agosto). Atenea o Minerva. Autor: Mitos y
Relatos.
Atenea (Minerva para los romanos). Atenea o Palas Atenea formó parte de los habitantes del Olimpo
junto al dios supremo Zeus. Era una de las diosas griegas más importantes y presentaba un gran
número de rasgos característicos. Era la diosa de la guerra, de la sabiduría y de la ciencia, además
de patrona de diversas actividades.
Atenea también tenía una afinidad especial con las ciudades, sobre todo con Atenas, donde era
adorada en muchos templos como la deidad tutelar principal.
La sabiduría y la versatilidad de la virginal Atenea eran una consecuencia directa de su extraordinario
nacimiento. En cierta ocasión Zeus había concebido un hijo con oceánide Metis («sabiduría» o la
diosa de la tierra, Gaya, y el dios de los cielos, Urano, había dicho que el dios que naciese del
embarazo de Metis sería muy superior a él). El dios supremo montó en cólera y devoró al
atemorizado Urano, lo que le provocó tiempo después que tuviese un intenso dolor de cabeza.
Hefesto, el artesano de todos los dioses, tuvo que utilizar sus herramientas para abrir la cabeza de su
padre, de donde salió Atenea completamente vestida y ya adulta. De este modo, podría decirse que
era la favorita de su padre y que en cierto sentido se parecía a él.
El valor era el rasgo más característico de Atenea. Su figura alta y delgada siempre estaba
acompañada por el casco y la lanza. Llevaba el aegis o piel de cordero que le entregó su padre para
cubrir sus hombros. Estaba decorado con borlas y la cabeza de Medusa, la Gorgona con su rostro
terrorífico, cuya mirada podía convertir a cualquiera en piedra. Un búho que simbolizaba su sabiduría
solía acompañarla a todos los sitios. Homero la comparaba a veces con esta ave, lo que apoya la
teoría de que se la adorase a través de un búho o una lechuza. De hecho, esta figura aparece en
gran cantidad de monedas acuñadas en Atenas.
El vínculo de la diosa con esta ciudad quedó establecido
tras la competición con Poseidón por la provincia de
Ática, en la que se encontraba Atenas. El dios del mar
utilizó su tridente para crear un pozo que manase desde
la Acrópolis, pero Atenea plantó un olivo para impedirlo.
Los dioses y diosas que mediaron en el conflicto creyeron
que este último era un regalo mejor. De este modo los
habitantes eligieron a Atenea para que fuese su patrona y
le pusieron a la ciudad su mismo nombre. Los templos más importantes en la Acrópolis son el
Erechtheum (Erecteo) y el Parthenon (Partenón), que literalmente significa «la casa de las vírgenes»
debido a la condición virginal de la diosa, y están dedicados a ella. El Partenón contiene una
impresionante estatua de casi 12 m de alto de la diosa, obra del escultor Fidias. Sus túnicas eran de
oro puro. El olivo sagrado ofrecido a la ciudad ocupa un lugar de honor en el complejo. El árbol
empezó a crecer milagrosamente después de la destrucción de la Acrópolis a manos de los persas
en el año 480 a.C. Incluso hoy día permanece uno de los olivos a la entrada del templo.
Según otra historia de los primeros años de la ciudad, Hefesto quería hacer el amor con Atenea
como recompensa por haberla ayudado a venir al mundo, pero la diosa escapó de su abrazo y
Hefesto eyaculó sobre el suelo, surgiendo de ahí Erichthonius (Erictonio), que Atenea confió a las
hijas de Cecrops, uno de los primeros reyes de Atenas. Pero esto tuvo consecuencias terribles
cuando, tiempo después, Erictonio se convirtió en rey de la ciudad.
Al contrario que Artemisa, Atenea no era tímida ni escrupulosa, y no quería vivir sola en los bosques
y las montañas alejada de todo el mundo. De hecho,
intervenía a menudo en la vida de los seres humanos,
existiendo innumerables mitos e historias sobre este aspecto.
Pocos dioses se involucraron tanto en la Guerra de Troya, en
la que ayudó de manera infatigable a los griegos. Primero les
animó a entrar en conflicto con los troyanos y luego les
protegió, les rescató e incluso luchó a su lado. Su hermano
por parte de padre, Ares, el dios de la guerra que apoyaba a
los troyanos, no podía hacerle frente, lo cual no resultaba
sorprendente, ya que Ares era el dios de la guerra sin
planificar mientras Atenea era la diosa del arte de la guerra. No obstante, su apoyo a los griegos no
fue ilimitado e incondicional, ya que cuando el joven Ayax violó en su altar a Casandra, hija del rey
troyano, tras finalizar la contienda, les retiró su apoyo por haber derribado su estatua. Fue un final
trágico para el joven y sólo Odiseo permaneció en el corazón de la diosa al ser un héroe que usaba
su inteligencia en lugar de su fuerza.
También Heracles recibió la ayuda de Atenea con sus doce trabajos. Otros héroes como Jasón,
Bellerophon (Belerofonte) y Perseo se vieron favorecidos por sus medidas. Perseo acabó con la
Gorgona Medusa gracias a su ayuda. Medusa había insultado a Atenea, que la convirtió en una
criatura horrorosa y despreciable, tan repugnante que el que la miraba se convertía en piedra. Perseo
le cortó la cabeza y se la ofreció a su guardiana, que desde entonces la llevó en su aegis y la
representó en su escudo.
Orestes era hijo de Agamenón y de Clitemnestra, a la que había matado para vengar la muerte de su
padre, de la que era culpable. Por este motivo fue perseguido por las Erinyans (Erinias) y, con la
ayuda de Atenea, consiguió refugiarse en Atenas. La diosa se aseguró de que fuese enjuiciado en el
Areopagus y emitió su voto a favor de él. De esta manera preservaba la tradición ateniense de
administrar justicia a través de un jurado. Otra tradición de la ciudad era garantizar asilo político y
para refugiados. En la mitología, el mismo rey Edipo se benefició de esta medida.
Minerva, la diosa romana de las artes, la industria, la ciencia y la sabiduría, era adorada en toda
Italia. Quizá fuese una diosa etrusca en su origen. En un periodo muy temprano, fue igualada con
Atenea y, aunque carecía de la vertiente guerrera de ésta, los romanos empezaron a representarla
con atuendo militar. Al igual que Atenea, Minerva se convirtió en diosa de la guerra y de la sabiduría.
Roma, la propia diosa que dio nombre a la ciudad, era representada con su misma apariencia.