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SL3333 2022

El documento presenta los antecedentes de un caso judicial sobre la reliquidación de una mesada pensional. Describe la demanda inicial, las respuestas de las partes demandadas, y las sentencias de primera y segunda instancia sobre el caso.

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El documento presenta los antecedentes de un caso judicial sobre la reliquidación de una mesada pensional. Describe la demanda inicial, las respuestas de las partes demandadas, y las sentencias de primera y segunda instancia sobre el caso.

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SANTANDER RAFAEL BRITO CUADRADO

Magistrado ponente

SL3333-2022
Radicación n.° 74789
Acta 32

Bogotá, D. C., cinco (5) de septiembre de dos mil


veintidós (2022).

Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por


ANDRÉS RODRÍGUEZ HURTADO, contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, el tres (3) de marzo de dos mil
dieciséis (2016), en el proceso ordinario que le instauró a la
CORPORACIÓN AUTÓNOMA REGIONAL DE
CUNDINAMARCA -CAR y la ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES -COLPENSIONES.

I. ANTECEDENTES

Andrés Rodríguez Hurtado llamó a juicio a la


Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca -CAR y al
Instituto de Seguros Sociales -ISS hoy Administradora
Colombiana de Pensiones -Colpensiones, con el fin que se le

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reliquidara la mesada pensional de la prestación económica


reconocida por la CAR mediante la Resolución n.° 2220 del
22 de diciembre de 1999, por no haber incluido en su
liquidación devengos y acreencias que efectivamente
percibió.

En consecuencia, se incluyeran en la liquidación los


quinquenios, sobresueldo, recargo por operar o conducir
equipo pesado, prima de vacaciones, de navidad, de olor,
especial de servicios, bonificación por vacaciones, vacaciones
compensadas en dinero, por servicios prestados, sobresueldo
por laborar en el río Bogotá y otras fuentes hídricas de la
jurisdicción de la demandada, efectivamente causados en el
último año o los diez años finales de la relación.

Adicionalmente, el pago retroactivo de las sumas


causadas en su favor, la indexación, la indemnización
integral de perjuicios, intereses corrientes y moratorios, el
incremento del 14 % por personas a cargo, el incremento del
25 % por necesidad de asistencia de tercera persona, lo ultra
y extra petita y costas.

Fundamentó sus peticiones, en que trabajó para la CAR


del 15 de noviembre de 1973 al 31 de octubre de 1999,
devengando además de la asignación básica mensual, lo
siguiente:

[…] prima de antigüedad; prima de navidad; prima de vacaciones;


bonificación por vacaciones; vacaciones compensadas en dinero;
prima especial de servicios; prima de navidad; prima semestral
de servicios; bonificación por servicios prestados; subsidio de
alimentación; auxilio de transporte; horas extras dominicales y

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festivos; viáticos y días de descanso.

Relató, que la CAR no tuvo en cuenta los factores


anotados para determinar el monto de la mesada pensional,
que concedió por Resolución n.° 2220 del 22 de diciembre de
1999 de la misma anualidad y le otorgó una mesada menor
al 85 % de su ingreso promedio; que estuvo afiliado al ISS,
luego Colpensiones, durante toda su vida laboral, para el
amparo de los riesgos de invalidez, vejez y muerte – IVM y
cotizó «más de quinientas semanas adicionales a las mínimas
requeridas», que le fueron descontadas oportunamente por
su empleador; que el ISS, luego Colpensiones, le otorgó
pensión en cuantía muy inferior a la que le correspondía y,
por último, que agotó las reclamaciones administrativas (f.°
3 a 10 y 120 a 125 del cuaderno 1 del juzgado).

En reforma a la demanda, incorporó como hechos que


hubo un debate judicial anterior, pero sobre factores
salariales diferentes; que requería asistencia permanente de
una tercera persona por el deterioro de su salud y que, por
su omisión, las demandadas le habían causado perjuicios
materiales e inmateriales estimados en 70 salarios mínimos
mensuales legales vigentes (f.° 441 del cuaderno 2 del
juzgado).

La Administradora Colombiana de Pensiones -


Colpensiones- se opuso a las pretensiones y, en cuanto a los
hechos, aceptó los extremos temporales de la relación
laboral, el reconocimiento de la pensión por parte de la CAR,

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la afiliación al ISS y las reclamaciones administrativas; los


demás los tildó de falsos o manifestó que no le constaban.

Apuntó, que la pensión le fue reconocida conforme a


cada una de las cotizaciones realizadas y que figuraban en la
historia laboral; que no había prueba que acreditara la
persona a cargo o la necesidad de asistencia de un tercero,
para que se reconociera el incremento de la pensión de vejez;
que no se habían probado los perjuicios alegados y, que en
los reajustes pensionales no había lugar a intereses
moratorios.

En su defensa, propuso las excepciones de mérito de


prescripción, no configuración del derecho al pago de
intereses moratorios, pago, presunción de legalidad de los
actos administrativos, cobro de lo no debido, buena fe y
declaratoria de otras excepciones (f.° 170 a 180, ibídem).

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca -


CAR- alegó que ya se había proferido sentencia en un proceso
adelantado por los mismos hechos y las mismas
pretensiones, en el Juzgado Séptimo Laboral del Circuito de
Bogotá, con el radicado 2004-895 y configurándose la
excepción previa de cosa juzgada.

Se opuso a las pretensiones y, de los hechos, aceptó la


relación laboral y su duración, así como la reclamación
administrativa; los demás los negó o afirmó que no le
constaban o no constituían tales.

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Manifestó, que la pensión se reconoció y liquidó


teniendo en cuenta los sueldos devengados durante el último
año de servicio.

Propuso las excepciones perentorias de inexistencia del


derecho, inexistencia de la obligación, cobro de lo no debido
y buena fe (f. 418 a 422 del cuaderno 2 del juzgado).

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Treinta y Uno Laboral del Circuito de


Bogotá, por sentencia del 28 de agosto de 2015 (f.° 544 Cd y
546 del cuaderno 2 del juzgado), decidió:

PRIMERO: ABSOLVER a la CORPORACIÓN AUTÓNOMA


REGIONAL CAR de todas y cada una de las pretensiones de la
demanda.

SEGUNDO: ABSOLVER a la administradora Colombiana de


Pensiones Colpensiones de la reliquidación de la pensión de vejez
del demandante.

TERCERO: CONDENAR a la administradora Colombiana de


Pensiones Colpensiones al reconocimiento y pago de los
incrementos pensionales del 14 % por cónyuge a cargo a partir
del 19 de septiembre del 2010. Suma que deberá ser indexada al
momento de su pago.

CUARTO: ABSOLVER a Colpensiones de las demás pretensiones


de la demanda.

QUINTO: CONDENAR en costas y agencias en derecho a


Colpensiones […].

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

Por apelación del demandante y de Colpensiones, la


Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de

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Bogotá, mediante fallo del 3 de marzo de 2016 (f.° 559 Cd a


560 y acta del cuaderno 2 del juzgado), resolvió:

PRIMERO.- REVOCAR los numerales tercero y quinto de la


sentencia proferida el 28 de agosto de 2015 por el Juzgado 31
Laboral del Circuito de Bogotá para, en su lugar, ABSOLVER a la
Administradora Colombiana de Pensiones – COLPENSIONES del
incremento pensional del 14 % por cónyuge a cargo, de
conformidad con lo expuesto en la parte motiva de esta
providencia. CONFIRMARLA en lo demás.

SEGUNDO.- Costas […].

En lo que interesa al recurso extraordinario, como


fundamento de su decisión, el Tribunal consideró que debía
resolver si al demandante, al momento del reconocimiento
pensional por parte de la llamada a juicio, se le tuvieron en
cuenta los factores reclamados para integrar el salario base,
así como indagar si Colpensiones computó todo lo cotizado y
la tasa de reemplazo correspondiente. Señaló, que debía
determinar si había que reconocer alguna suma por
reliquidación pensional y retroactivo, y resolver si el actor era
beneficiario de los incrementos por persona a cargo y por la
necesidad de asistencia de tercera persona, la indemnización
integral, intereses moratorios, indexación y costas.

Planteamiento que a vista de esta Corporación permite


entrever que, si bien el colegiado no mencionó conocer de la
sentencia de primer grado en grado jurisdiccional de
consulta a favor de Colpensiones, al abarcar los problemas
jurídicos antes descritos derivados de las pretensiones de la
demanda, es posible comprender que lo hizo tácitamente.

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Encontró acreditado, que la Resolución n.° 2220 del 22


de diciembre de 1999 le reconoció la pensión al demandante
a partir del 2 de noviembre de 1999, en cuantía de $667.473,
teniendo en cuenta lo devengado el último año de servicios.

Reseñó, que se reajustó la pensión con la Resolución n.°


2354 del 5 de octubre de 2007, por orden judicial, y que se
le canceló al demandante la suma de $19.350.179, por
concepto de reajuste, con su incremento anual, que tuvo en
cuenta la bonificación por quinquenio.

Apuntó, que la resolución que concedió la pensión, tuvo


en cuenta lo devengado el último año de servicios y algunos
de los factores salariales que el demandante pretendía que se
incorporaran (sueldo, reajuste de sueldo, subsidio de
transporte, reajuste transporte, días feriados, subsidio,
alimentación, reajuste de alimentación, prima de servicio,
bonificación de servicios prestados, horas extras, prima de
Navidad y prima de vacaciones), sin que se demostrara que
hubiera devengado los restantes.

Trajo a colación el Acuerdo Convencional suscrito entre


la CAR y el sindicato para los años 1995-1996, el Laudo
Arbitral de 1996 con su decisión de homologación y los
acuerdos finales 1997 y 1998 (f.° 23 a 112) y aseveró que en
el acuerdo no se incorporaron como factores constitutivos de
salario el recargo por conducir equipo pesado, ni la prima de
olor, ni la prima especial de servicios.

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Acotó, que aunque la bonificación por vacaciones y el


sobresueldo por trabajar en el río Bogotá estaban previstos
en los artículos 30 y 32 de la convención colectiva, no se
probó que el demandante hubiera percibido alguna suma por
esos conceptos. Puntualizó, que la tasa de remplazo del 80
%, fue la establecida en el artículo 79 convencional.

Concluyó, que no debía referirse a la prescripción del


reajuste, porque no hubo motivo para condenar a la CAR
respecto de la reliquidación de la pensión.

En relación con la indexación de la primera mesada,


sentenció que no había lugar a ella, pues el demandante
laboró para la CAR hasta el 31 de octubre de 1999 y la
pensión le fue reconocida a partir del 2 de noviembre de ese
año, de forma que no trascurrió lapso alguno entre el retiro
y el reconocimiento, por lo que no podía predicarse que el
salario sobre el que se liquidó la primera mesada hubiera
sufrido merma debido a la inflación.

Dijo respecto a la solicitud de la reliquidación de la


pensión de vejez reconocida por el ISS, que confirmaría la
primera instancia en razón a que, en los hechos y
pretensiones que sustentan la demanda en ese sentido,
solamente se solicitó que se condenara a Colpensiones a que
se reliquidara o que se le tuvieran en cuenta los rubros
devengados por el actor, pero, de manera generalizada, sin
establecer necesariamente cuál de ellos, es decir, qué
descuentos de la seguridad social fueron los que no se le
tuvieron en cuenta para efectos de las cotizaciones o que

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estuviesen aportados y el ISS no los hubiese tenido en


cuenta, confirmando así en esa parte la decisión del Juez
inicial.

Denegó el aumento del 14 % por persona a cargo,


previsto en el artículo 21 del Acuerdo 049 de 1990, pues si
bien se confirmó que la cónyuge del actor dependía
económicamente de él, operó la prescripción en este aspecto,
tomando en cuenta lo dicho por esta Corporación en
sentencia CSJ SL1585-2015, que ratificó que estos
beneficios prescriben tres años después de su exigibilidad,
ya que no hacen parte de la mesada pensional y no se
benefician de la imprescriptibilidad del estatus de
pensionado.

Aclaró, que aunque la Corte Constitucional se ha


pronunciado en algunas ocasiones en favor de la
imprescriptibilidad del incremento pensional (CC T-217-
2013; CC T-831-2014 y CC T-369-2015), no adoptaba esa
postura por no ser uniforme, incluso dentro de la misma
Corte Constitucional, que ha fallado en el sentido contrario y
avalando la postura de la Corte Suprema de Justicia (CC T-
791-2013; CC T-748-2014; CC T-123-2015 y CC T-541-
2015).

Precisó, que se estructuró el término extintivo por


haberse reconocido la pensión de vejez del ISS mediante Acto
Administrativo n.° 0055110 del 18 de febrero de 2015 y a
partir del 1° de marzo de 2005 (CD a f.° 436 y 438), y la
reclamación administrativa se radicó el 8 de febrero de 2013

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como consta en los folios 15, 16, 18 y 19, trascurriendo más


de 7 años entre una fecha y otra, revocando en ese punto la
primera instancia.

Negó el aumento del 25 % pretendido por la necesidad


de asistencia de una persona, al no haber norma que
sustentara tal incremento, más allá del Decreto 4433 del
2004, que aplica únicamente a las fuerzas militares y no
puede emplearse por analogía.

Finalizó, que no se probaron los perjuicios para que se


causara una indemnización integral de ellos en favor del
demandante. No concedió los intereses corrientes, de mora e
indexación, por no prosperar ninguna de las condenas.

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por el demandante, concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver (f.° 12
a 272 del cuaderno de la Corte).

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende que se case la sentencia recurrida, para que,


en sede de instancia:

[…] se sirva revocar parcialmente la sentencia de primera


instancia para en su lugar proferir condena respecto de todas y
cada una de las pretensiones principales, o en su caso las
subsidiarias, y consecuenciales de éstas y aquellas que no se
excluyan entre sí, manteniendo la condena impuesta
primigeniamente en primera instancia, y accediendo entonces a

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la reliquidación de la mesada pensional de jubilación otorgada


por la CAR, teniendo en cuenta e incluyendo en el ejercicio para
la determinación del Ingreso Base de Liquidación – I. B. L., todos
y cada uno de los salarios, devengos, prebendas y acreencias
efectivamente causadas y pagadas o adeudadas al trabajador,
durante el último año, o pluralidad de años de la relación laboral
y no tenidos en cuenta en el ejercicio de obtención del monto de
la mesada inicial; se condene a todos y cada una de las demás
consecuenciales o similares impetradas frente a la accionada
CAR; se condene a la reliquidación de la pensión otorgada por el
ISS (ahora Colpensiones), incluyendo al efecto el aporte
correspondiente a todos y cada uno de los salarios, acreencias,
prestaciones y devengos efectivamente causados por el actor y
pagados o adeudados, durante el último de[sic] año o pluralidad
de años de servicios, según la condición que le resultare de mayor
favorabilidad o provecho al actor (en cuanto arrojen una mesada
más alta); que en la eventualidad de que la accionada CAR, haya
omitido efectuar aportes se le ordene que lo haga inmediatamente
con los intereses corrientes y de mora, y sanciones sí[sic] fuere el
caso; que frente a las condenas que se profieran, bajo ninguna
circunstancia o alcance se aplique o declare prospera[sic] la
prescripción, ni aún[sic] parcial inclusive; y en general se acojan
todas y cada una de las súplicas del libelo genitor, condenando
también en costas a las integrantes de la pasiva.

Plantea como petición especial que esta Corporación


disponga:

[…] el acopio del haz que, desde la demanda primigenia (folios 3


a 10 del cuaderno de primera instancia), y concretamente en la
página 6 del libelo genitor, folio 8 del expediente se enunció como:
"DOCUMENTOS QUE REPOSAN EN PODER DE LA ACCIONADA
Y QUE DEBERÁN SER PRESENTADOS CON LA CONTESTACIÓN
DE LA DEMANDA.", y que comprenden entre otros las novedades
de nómina del actor de los últimos diez (10) años de servicios a
la CAR, comprobantes de todos y cada uno de los pagos
efectuados al actor durante los últimos diez años de servicios a
la CAR, certificado de ingresos y retenciones del actor,
correspondientes a los últimos diez años de servicios a la CAR,
copia autentica de actos administrativos de otorgamiento y
modificación de la pensión, relación de aportes para pensión
efectuados en nombre del actor al ISS durante los últimos 15
años de servicios, consolidado de aportes al ISS durante los
últimos quince años, entre otros, para lo cual se dignen requerir
a la Demandada Corporación Autónoma Regional de
Cundinamarca - CAR, a fin de que allegue ésta importantísima
documental, de la cual se pretende verificar los devengos,
acreencias y prestaciones, efectivamente causados por el
trabajador - ahora demandante- y no incluidos como factor de

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salario, al momento de determinar el Ingreso Base de


Liquidación, y por ende la mesada de la pensión otorgada de
manera deficitaria por la CAR al demandante.

Resalto, Honorables Magistrados que, es posible que la accionada


CAR haya cumplido con esa carga, pero, en todo caso no obran y
por tanto no se pudo contar con tal acervo para el presente
ejercicio, y tal parece que tampoco los tuvo a la mano el Ad Quem,
pero en todo caso, conforme obra en acta de audiencia de
conciliación y primera de trámite del folio 519 del expediente, sin
duda alguna fue decretada como prueba de este proceso.

Con tal propósito formula tres cargos, por la causal


primera de casación, que fueron replicados y se pasan a
estudiar de manera conjunta, dado que acusan similar
cuerpo normativo, se valen de análogos argumentos y
persiguen el mismo fin (f.° 12 a 272 del cuaderno de la Corte).

VI. CARGO PRIMERO

Acusa la sentencia,

Por la causal primera de casación, por vía directa, en la


modalidad de infracción de la ley sustancial por interpretación
errónea de los artículos 145 y 151 del Código Procesal del Trabajo
y la seguridad social; artículo 41 del Decreto 3135 de 1968;
artículos 1°, 9°, 10°, 13, 14, 18, 19, 20, 21, 127, 260, 467, 477,
478 y 488 del Código Sustantivo del Trabajo; artículos 1495,
1496, 1500, 1506, 1618, 1619, 1620, 1621 y 1622 del Código
Civil Colombiano; Artículos 21 y 22 del Acuerdo 049 de 1990,
aprobado por el Decreto 758 del mismo año; precedentes T-
4615005 – Magistrada Ponente María Stella Ortiz Delgado, SU-
298/15 y SU-567/15- Magistrada Ponente María Victoria Calle
Correa, T- 217 de 2013 (M. P. Dr. Alexi Julio Estrada), T- 369 de
2015 (M.P. Dr. Jorge p.); artículo 45 del decreto 1045 de 1978;
en relación estrecha y directa con el artículo 1757 del Código Civil
Colombiano; en relación estrecha y directa con los artículos 1°,
2°, 4°, 13, 25, 48, 53 y 84, 90, 95, 209, 228 y 229 de la
Constitución Política de Colombia.

Luego de trascribir en su integridad las disposiciones


legales acusadas, así como inusitadamente, los precedentes

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judiciales que cita, para la demostración del cargo alega que


el ad quem «equivoco[sic] la inteligibilidad de las instituciones
normativas enlistadas, toda vez que, sin ningún reato les dio
un alcance que no están llamadas a surtir, esto es, abatir
prestaciones, derechos y garantías […]».

Señala, que no podía el Tribunal, contrariando la


sentencia CSJ SL13475-2000 y el precedente de la Corte
Constitucional, «llevar la norma al extremo de atentar contra
garantías tan supremamente valiosas como la especial
protección al mínimo vital y móvil».

Apunta, que no debía aplicarse la prescripción,


tomando en cuenta que la Corte ha sentenciado que los
factores salariales como la propia pensión son
imprescriptibles y que lo que se extingue por el paso del
tiempo son las mesadas que no se cobren o reclamen.

Discurre, que el Tribunal olvidó que en el proceso existe


una parte débil, en cuyo favor debe velar y debió analizar a
profundidad las responsabilidades y consecuencias que tenía
una indebida integración del ingreso base de liquidación.

Sostiene, que no estuvo en riesgo la seguridad jurídica,


pues la demandada sabía que al actor le correspondía de
manera vitalicia la pensión con sus incrementos y que estaba
sometida a una eventual reliquidación, que no modificaba
situación consolidada alguna.

Afirma, que el Tribunal obvió el régimen de transición y

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lo dispuesto en el Acuerdo 090 [sic] de 1990, aprobado por el


Decreto 758 de ese mismo año, en lo relativo a los
incrementos pensionales por persona a cargo o por necesidad
de ayuda de tercera persona, que son independientes de la
mesada y pueden otorgarse en cualquier tiempo.

Finaliza, que no se ha hecho la salvedad de que los


citados aumentos solo operarían para el cónyuge o hijos que
existieran al momento del otorgamiento de la pensión, por lo
que, en función de la seguridad jurídica, les correspondería
ese beneficio a las segundas nupcias, los nuevos compañeros
o los hijos nacidos con posterioridad al estatus de
pensionado (f.° 19 a 186 del cuaderno de la Corte).

VII. CARGO SEGUNDO

Señala que la sentencia de segunda instancia vulnera


la ley sustancial,

Por la causal primera de casación […] por la vía directa por


infracción directa del artículo 53 de la Constitución Política, en
relación con los artículos 145 y 151 del código Procesal del
Trabajo y la seguridad social; artículo 41 del Decreto 3135 de
1968; artículo 127, 260, 467, 477, 478 y 488 del Código
Sustantivó [sic] del Trabajo; artículos 1495, 1496, 1500. 1506,
1618, 1619, 1620, 1621, y 1622 del Código Civil Colombiano;
artículos 1°, 2°, 4°, 13, 25, 48 y 83, 90, 95, 209, 228 y 229 de la
Constitución Política de Colombia en relación con el artículo 36
de la Ley 100 de 1993, artículo 21 del Acuerdo 049 de 1990,
aprobado por el Decretó [sic] 758 del mismo año.

Indica, que el ad quem desconoció las normas


enlistadas, pues se abstuvo de reflejar en su decisión la
efectividad de los derechos y garantías que ellas regulan y,

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por el contrario, abatió prestaciones, derechos y garantías de


raigambre laboral y social, destinadas a operar en el presente
caso para su especial protección.

Reprocha, que se ignoraron «los avances del derecho


contemporáneo» por el hecho de premiar «formalidades sobre
el derecho sustancial» y patrocinar «la mala fe, o por lo menos
la negligencia de la administración pública».

Reitera, como señaló en el cargo primero, que se


desconoció el precedente de esta Corporación y de la Corte
Constitucional, cuando el ad quem «llevó la norma a tal
extremo de atentar contra garantías tan supremamente
valiosas como la especial protección al mínimo vital y móvil, y
derechos adquiridos […]» (f.° 186 a 198 del cuaderno de la
Corte).

VIII. CARGO TERCERO

Acusa la sentencia,

Por la vía indirecta, en la modalidad de aplicación indebida de los


artículos 467, 477, 478 y 488 del Código Sustantivo del Trabajo;
articulo[sic] 41 del Decreto 3135 de 1968; artículos 48, 53 y 83
constitucionales; las sentencias SU-298, SU-567 y T-4615005,
en relación con los artículos 51, 52, 53, 54, 54A, 60, 145 y 151
del Código Procesal del Trabajo y la Seguridad Social, en relación
con los artículos 4°, 5°, 6°, 174, 175, 177, 187, 211, 213, 218,
304 y 305 del Código de Procedimiento Civil; artículos 21, 22 y
23 del Acuerdo 049 de 1990 aprobado por el Decreto 758 de
1990; en relación con los artículos 11, 12, 13, 14, 164, 165, 166,
167 y 170 del Código General del Proceso; y artículos 1°, 2°, 4°,
6°, 13, 25, 23, 38, 39, 53, 55, 58, 83, 95, 228 y 229 de la
Constitución Política de Colombia; como consecuencia de error
de hecho manifiesto por no apreciación o indebida valoración de
fundamental acervo, oportunamente deprecado, aportado e
incorporado.

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Enuncia los siguientes errores de hecho:

1. No dar por demostrado, estándolo, que, la pasiva CAR, en


la operación para determinar el ingreso base de liquidación a
partir del cual se habría de establecer el monto de la primera
mesada de la pensión de jubilación de mi representado, omitió
incluir los devengos debidamente causados, reconocidos y
pagados al trabajador.
2. Dar por demostrado, sin estarlo que, la pasiva CAR, incluyó
en la determinación del IBL y monto de la mesada pensional de
jubilación todos y cada uno de los devengos acreencias y
derechos causados por el efectivo servicio personal del actor,
durante el último año de vigencia del contrato de trabajo.
3. No dar por demostrado, estándolo que, el actor devengó en
el último año suma superior a CATORCE MILLONES DE PESOS
($14’000.000).
4. No dar por demostrado, estándolo que, el actor laboraba de
manera permanente en dominicales y festivos.
5. No dar por demostrado, estándolo que, el actor causó y no
se le concedieron treinta días de descanso obligatorio y
remunerado en día hábil.
6. No dar por demostrado, estándolo que, la accionada CAR,
omitió compensar los días de descanso acumulados y tenerlos
como factor salarial.
7. Dar por demostrado, sin estarlo que, frente a los devengos,
acreencias y factores salariales dejados de tener en cuenta en la
determinación del IBL y por ende en el quantum de la mesada
pensional que la accionada CAR otorgó al actor, ocurrió el
fenómeno de la prescripción.
8. No dar por demostrado, estándolo que, los factores
salariales, devengos, acreencias a partir de los cuales se ha de
establecer el monto de la mesada pensional no están sometidos
al fenómeno de la prescripción.
9. No dar por demostrado, estándolo que, el fenómeno de la
prescripción opera de manera trienal frente a las mesadas
pensionales no reclamadas o cobradas, pero no frente a los
factores salariales.
10. No dar por demostrado, estándolo que, frente al incremento
por personas a cargo, no opera el fenómeno de la prescripción.
11. Dar por demostrado, sin estarlo que, frente al derecho del
incremento por cónyuge, compañero o compañera permanente o
hijos opera el fenómeno de la prescripción.
12. No dar por demostrado, estándolo que, la indexación de la
mesada pensional era una necesidad imperiosa y de elemental
justicia en el sub judice.
13. No dar por demostrado, estándolo que, el Acto
Administrativo por el cual se le reconoció pensión al actor por
parte de La CAR, solo quedó ejecutoriado en el mes de enero del
año 2000.

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16
Radicación n.° 74789

14. No dar por demostrado, estándolo que, que[sic] para la


determinación del Ingreso Base de Liquidación y determinación
del monto de la mesada, concurrieron devengos causados en el
año 1998.
15. No dar por demostrado, estándolo que, si los montos
incluidos en la determinación del IBL, y por ende del monto de la
pensión fueron causados en el año 1998 y el acto de otorgamiento
de la pensión quedó ejecutoriado en enero de 2000, y se incluyó
en nómina con posterioridad a esta data, necesaria era la
indexación de la primera mesada pensional.
16. Dar por demostrado, sin estarlo que, entre el momento en
que se causaron los devengos o acreencias tenidos en cuenta en
el IBL, y por tanto en la determinación del monto de la mesada,
no transcurrió ningún lapso de tiempo en que esas sumas
pudieran sufrir pérdida del poder adquisitivo.
17. Dar por demostrado, sin estarlo que, ante la falta de aporte
de documentos que se encontraban en poder de la accionada
CAR, y que se solicitó fueran aportados oportunamente, lo
pertinente era exonerar, y no requerir para que fueran
compulsados e incorporados.

Aduce, que no obran en el expediente, a pesar de


haberse solicitado, las novedades de nómina de los últimos
diez años de servicio, los comprobantes de todos los pagos
realizados al demandante, certificado de ingresos y
retenciones, copia auténtica de actos administrativos de
otorgamiento y modificación de la pensión, relación de
aportes para pensión efectuados en nombre del actor al ISS
durante los últimos quince años de servicios, consolidado de
aportes al ISS durante los últimos quince años y, solicita,
que se requiera a la CAR para que aporte los documentos
señalados.

Plantea, que el ad quem incurrió en los errores de hecho


anotados, por la defectuosa apreciación o no valoración de la
Resolución CAR n.° 2220 del 22 de diciembre de 1999, (f.° 17
y 385), con constancia de notificación del 3 de enero de 2000,
ejecutoriada el 11 de enero de ese mismo año (f.° 386).

SCLAJPT-10 V.00
17
Radicación n.° 74789

Explica, que de este documento podía inferirse que la


CAR no soportó de dónde extrajo las cifras utilizadas para
hallar el IBL; que para obtener el IBL se tuvo en cuenta lo
devengado en el último año de servicios, entre el 30 de
octubre de 1998 y el 31 de octubre de 1999, de forma que
parte de ese ingreso lo percibió en el año 1998, como sucedió
con la prima de antigüedad o quinquenio (f.° 322) y que en
ese año recibió también, por lo menos, salario básico, auxilio
de transporte, subsidio de alimentación, prima de navidad,
bonificación por servicios prestados, horas extras,
dominicales y festivos.

Señala, que si el acto de otorgamiento de la pensión


quedó ejecutoriado el 11 de enero del 2000 y se tuvieron en
cuenta para su liquidación valores pagados en 1998, estos
debían indexarse pues habían perdido valor adquisitivo; que
Colpensiones no revisó todos los aportes, porque la CAR no
puso a su disposición las novedades que se causaron; que
con el documento obrante a folios 526 a 533, se infiere que
hay un déficit en la mesada pensional y, que el ad quem debió
buscar la prueba faltante en el proceso.

En lo demás, trascribe adicionalmente lo que describe


como parte «de la evolución y progresividad de los derechos
económicos y sociales en el Estado Colombiano, sobre el
régimen de transición» (f.° 198 a 272 del cuaderno de la
Corte).

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74789

IX. RÉPLICA

La CAR se opone a los cargos, aduciendo la falta de


técnica del censor, quien se limitó a citar decisiones
judiciales y a dar opiniones más políticas que jurídicas.
Señala, que no logra extraerse el sentido de los cargos y que
estos se asemejan más a un alegato de instancia, que no a
un recurso de casación (f.° 276 a 278 del cuaderno de la
Corte).

La oposición de Colpensiones, reitera los reproches a la


técnica del recurrente y, añade, que no puede tomarse en
cuenta la solicitud probatoria extemporánea, ni aceptar
sentencias de tutela como precedente o como soporte
normativo del cargo.

Acentúa, que se limitó a reconocer la pensión de


acuerdo con las cotizaciones efectuadas, sin que pueda tener
en cuenta factores extralegales no cotizados (f.° 289 a 291,
ibídem).

X. CONSIDERACIONES

El Tribunal fundamentó su decisión en que analizada la


Resolución CAR n.° 2220 del 22 de diciembre de 1999 (f.° 375
del cuaderno 1) se evidenció que la Corporación Autónoma
Regional de Cundinamarca -CAR-, para calcular la pensión
de jubilación reconocida al actor, tuvo en cuenta lo
devengado en el último año de servicio, es decir, entre el 1º
de noviembre de 1998 y el 31 de octubre de 1999, dado que

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Radicación n.° 74789

laboró para la misma del 15 de noviembre de 1973 al 31 de


octubre de 1999, incluyendo para el efecto lo percibido por
sueldo, reajuste de sueldo, subsidio de transporte, reajuste
transporte, días feriados, subsidio, alimentación, reajuste de
alimentación, prima de servicio, bonificación de servicios
prestados, horas extras, prima de navidad y prima de
vacaciones, para un total anual de $10.012.089 y un
promedio mensual de $834.340,75 al que aplicó una tasa de
reemplazo del 80 %, de acuerdo con el artículo 79 de la CCT,
obteniendo una primera mesada en cuantía inicial de
$667.473.

Adicionalmente que, mediante la Resolución n.° 2354


del 5 de octubre de 2007 (f.° 213 a 214), la entidad reajustó
la pensión de jubilación, integrando la bonificación por
quinquenio. Coligiendo de allí que, acudió razón al a quo al
concluir que algunos de los factores salariales reclamados
con la demanda ya habían sido reconocidos al accionante.

Dijo que, conforme a la CCT 1995-1996, el laudo


arbitral de 1996 con su decisión de homologación y los
acuerdos finales 1997 y 1998 (f.° 23 a 112), el recargo por
conducir equipo pesado, la prima de olor y la prima especial
de servicios, no fueron contemplados como factores
constitutivos de salario. Y, con respecto a la bonificación por
vacaciones y el sobresueldo por trabajar en el río Bogotá, si
bien fueron previstos en los artículos 30 y 32 convencionales,
no se acreditó que los mismos hubiesen sido devengados por
el actor en el último año de servicio, pese a que le

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Radicación n.° 74789

correspondía a éste la carga de probar su causación en los


términos del artículo 167 del CGP.

Frente al tema de la prescripción del reajuste de la


pensión de jubilación, dijo que, por sustracción de materia,
no se referiría toda vez que no hubo lugar a condenas en
contra de la CAR; que no había lugar a la indexación de la
primera mesada pensional porque no trascurrió lapso alguno
entre el retiro y el reconocimiento; pero, lo que si prescribía
era el derecho al incremento del 14 % por personas a cargo
de la pensión reconocida por el ISS en los términos del
artículo 21 del Acuerdo 049 de 1990, puesto que si bien se
confirmó que la cónyuge del actor dependía económicamente
de él, de acuerdo con la sentencia de esta Sala CSJ SL1585-
2015, trascurrió el término trienal extintivo desde su
exigibilidad, lo cual era permitido bajo el razonamiento de
que ese rubro no hace parte de la mesada pensional, por lo
cual era objeto de ese fenómeno.

Desde ese escenario, para resolver, se pone de presente


a la impugnante que esta Corporación ha venido sosteniendo
que quien acude al recurso extraordinario de casación debe
cumplir con el mínimo de exigencias formales de carácter
legal y jurisprudencial, a fin de permitir su examen de fondo
por parte de esta Corte, toda vez que la estructura del
ordenamiento jurídico colombiano otorga a los jueces de
instancia la misión de definir la controversia sometida por las
partes, determinando a cuál de ellas le asiste la razón
jurídica y fáctica, mientras que a esta Sala se le asigna la

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Radicación n.° 74789

función de verificar estrictamente la legalidad de la decisión


de segunda instancia.

De esta manera, el respeto estricto a las exigencias


formales derivadas del artículo 90 del CPTSS y de la
jurisprudencia inveterada de esta Corporación en materia del
recurso extraordinario, no constituye de ninguna manera un
mero culto a la forma, sino que hace parte esencial de la
garantía del derecho fundamental al debido proceso
contemplado en el artículo 29 de la CP, dentro del cual se
encuentra la denominada plenitud de las formas propias de
cada juicio, sin la cual no se puede predicar el equilibrio de
quienes participan dentro del proceso judicial.

Dicho de otra manera, la prosperidad de los cargos en


el recurso de casación, no depende de la discordancia o
inconformidad del recurrente, sino de la demostración de la
trasgresión de la ley sustancial, lo cual, del análisis de estos
no se evidencia, como se pasa a explicar:

1. Respecto al cargo primero

La proposición jurídica incluye normas procesales como


son los artículos 145 y 151 del CPTSS, sin acudir a violación
de medio que es la única forma en que procede el ataque de
preceptos adjetivos y frente a la cual la jurisprudencia
consolidada de esta Sala tiene establecido que esta se debe
imputar en función de simple vehículo que lleva a la
transgresión de la norma sustancial que consagre el derecho
pretendido. Esto significa que es viable acusarla como medio

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Radicación n.° 74789

o instrumento de quebranto de disposiciones sustanciales,


pero es inadmisible proponer la violación de una preceptiva
adjetiva como un fin en sí misma, esto es, con absoluta
independencia de las normas sustanciales (CSJ SL, 25 oct.
2011, rad. 37547, CSJ SL, 9 ag. 2011, rad. 37336, reiterada
en la CSJ SL2569-2021), sin que este caso se haya realizado
el debido planteamiento en ese sentido para que sea
procedente la denuncia, pues ni siquiera del desarrollo de
este se pude colegir que este sustentando esta violación.

Del mismo modo trae, para conformar dicha


proposición jurídica, sentencias de la Corte Constitucional,
cuando es sabido que no es posible alegar la transgresión de
fallos de ese origen, ya que estos no son normas sustanciales
de orden nacional, siendo indispensable en el recurso
extraordinario acusar un precepto de esa naturaleza que
contenga el derecho reclamado.

Aun cuando se pudieran superar estas falencias, por


cuanto, además, cita unos cánones de orden sustantivo, lo
cierto es que comete otras equivocaciones, pues alega como
concepto de violación la interpretación errónea y cuando se
invoca esta modalidad es necesario acreditar en qué consiste
ese desvío interpretativo que va en contravía de la verdadera
inteligencia de la norma, se debe realizar un análisis
comparativo entre el entendimiento dado por el ad quem y el
recto sentido de la misma para probar la desviación, pero en
este caso la parte recurrente omite indicar cuál era el
entendimiento alejado del genuino sentido de cada una de
las normas y la correcta hermenéutica.

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23
Radicación n.° 74789

En otras palabras, la censura no cumple con la carga


argumentativa propia de este tipo de embates en los que,
como mínimo, es preciso identificar en el texto de la decisión
atacada algún ejercicio interpretativo sobre una norma
relevante; explicar por qué razones esa intelección es
errónea, de acuerdo con las reglas o criterios de
interpretación jurídica relevantes y, finalmente, enseñarle a
la Corte cuál es la interpretación más adecuada de la
disposición y qué relevancia tiene en la elaboración de la
sentencia que se impugna.

Lo anterior, por cuanto para la demostración de este


yerro jurídico se limita a transcribir los preceptos que invoca,
a reproducir sentencias de la Corte Constitucional y dice que
el Tribunal les dio un alcance que no están llamadas a surtir,
abatiendo prestaciones, derechos y garantías de raigambre
constitucional, pero no concreta cuál fue la dimensión
intelectiva equivocada, lo que no reemplaza el ejercicio
comparativo que es indispensable efectuar en estos casos
para acreditar la distorsión, por tanto, no logra acreditar el
yerro jurídico endilgado.

Al respecto esta Sala en sentencia CSJ SL3105-2020


señala:

Pero también debe quedar claro que a efectos de que el ataque


enfilado por interpretación errónea tenga vocación de ventura, el
recurrente deberá señalar y demostrar cuál fue la inteligencia
equivocada que el fallador le dio a las normas legales
denunciadas y cuál el entendimiento que, a su juicio, debió

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Radicación n.° 74789

asignarse a éstas (sentencia CSJ SL, del 3 de nov. 2010, rad.


35145).

En esta providencia igualmente se recordó que «La interpretación


errónea de la ley tiene cabida en el recurso extraordinario,
cuando el sentenciador halla en la norma una inteligencia o un
alcance, distintos de los que contiene, es decir, cuando el
entendimiento de la misma por aquel es equivocado o erróneo; de
aquí que el casacionista esté obligado en su demanda a indicar
cuál fue el sentido errado que le imprimió el juzgador y cuál el
verdadero que debió darle».

Sumado a que se alude la transgresión de normas como


los artículos 1495, 1496, 1500, 1506, 1618, 1619, 1620,
1621 y 1622 del Código Civil que no fueron analizadas para
resolver la controversia, por consiguiente, no es posible
sostener que se les haya dado una intelección errada.

2. Respecto al cargo segundo

Se reitera que en el recurso de casación para acusar


correctamente el quebranto de preceptos procesales debe
necesariamente determinarse su relación con las normas
sustanciales que consagran los derechos reclamados, a
través de la llamada violación de medio, lo que no ocurre en
este caso, por lo que incurre en la misma impropiedad del
cargo anterior cuando procura conformar la proposición
jurídica con cánones adjetivos sin plantear la denuncia en
debida forma.

Además, invoca como modalidad de violación de la ley


sustancial la infracción directa que se presenta cuando el
juzgador, por ignorancia o rebeldía, deja de aplicar la norma
llamada a regular el asunto o le niega validez en el tiempo o

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Radicación n.° 74789

en el espacio, por ende, se advierte que este error no se pudo


presentar con relación con los artículos 151 CPTSS y 488 del
CST, toda vez que sirvieron de sustento a la decisión
adoptada y fueron objeto de análisis por parte del Juez de
alzada.

Con relación al tema, esta Corporación, en providencia


CSJ SL3551-2021, indicó:

En efecto, cuando el censor expone los motivos de casación,


acusa la sentencia de violar por la vía directa la ley sustancial,
en la modalidad de infracción directa del artículo 12 del Acuerdo
049 de 1990, lo que, de cara a las consideraciones del Tribunal,
resulta fuera de contexto, por cuanto dicho precepto normativo
sin duda fue el que empleó esa corporación para concluir que el
demandante no contaba con los requisitos allí consagrados para
acceder al reconocimiento pensional.

Ahora bien, la norma que se imputa por infracción


directa debe ser la que verdaderamente regula la
controversia; no puede alegarse respecto de preceptos que no
son aplicables, por lo que en la formulación de la acusación
para que la Corte pueda determinar esta violación debe estar
perfectamente sustentada las razones por las cuales se
considera que los preceptos que se quebrantan, debido a su
falta de aplicación, eran los llamados a regular el caso objeto
de estudio, lo cual no se presenta en este asunto, donde la
argumentación al respecto es insuficiente, por no decir casi
nula, pues en el desarrollo del cargo se dedica a transcribir
preceptos y en la demostración hace una serie de
disquisiciones que en nada conducen a demostrar el yerro
jurídico aludido, como que el ad quem atentó contra
garantías tan valiosas como el mínimo vital y móvil y

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Radicación n.° 74789

derechos adquiridos que sin duda caracterizan los


deprecados; que una cosa es que exista la prescripción y otra
que se aplique o que el Juez de trabajo se inclinó sin el más
mínimo resquemor a proteger las malas actuaciones de las
accionadas, entre otros argumentos, pero no justifica, por
qué aquellas otras disposiciones denunciadas deben regular
la controversia.

Sobre este concepto la Sala en sentencia CSJ SL 1979-


2021, explicó:

De entrada, debe precisarse que la -infracción directa- como


causal de casación, supone que el juzgador entiende
correctamente la situación fáctica puesta a su consideración,
empero, bien sea por ignorancia o por rebeldía se aparta o deja
de aplicar las consecuencias jurídicas que cierta norma legal
establece para los presupuestos fácticos ya plenamente
establecidos. Ahora bien, la(s) norma(s) o disposiciones jurídicas
sobre las cuales se formule la aludida infracción no pueden ser
cualquier norma, pues, deviene lógico que las disposiciones que
se señalen trasgredidas sean las pertinentes para hacerlas actuar
o darle vigor en el caso controvertido.

3. Respecto al cargo tercero

Se comete la misma falencia de los cargos anteriores de


integrar la proposición jurídica con preceptos adjetivos que
no son suficientes en el recurso extraordinario para sostener
la acusación sin una debida formulación a través de la
violación de medio, como ya se ha explicado.

Así mismo, cuando el ataque está encaminado por la vía


indirecta es deber del recurrente además de indicar los
supuestos yerros fácticos atribuidos al sentenciador e

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27
Radicación n.° 74789

individualizar las pruebas, señalar de modo objetivo el


contenido de los medios de convicción, qué es lo que ellas en
verdad acreditan, así como el valor atribuido por el juzgador,
los dislates en la apreciación o por la falta de valoración y la
incidencia de estos en las conclusiones del fallo impugnado,
requisitos que no se cumplieron en su integridad en la
demostración de los cargos.

Aunque el censor señala 17 errores de hecho


inculpados al sentenciador, la acusación respecto de los
medios probatorios para acreditar los errores es deficiente.

Se dice lo anterior por cuanto en los yerros 1º, 2º, 3º,


4º, 5º y 6º se duele básicamente de que la demandada no
justificó las cifras a partir de las cuales calculó el promedio
del último año de servicios del actor a fin de determinar el
ingreso base pensional, arguyendo que las sumas que
pretende hacer valer podían verificarse a partir de las
documentales que la accionada se negó a allegar al proceso
y que en la solicitud especial realizada en el marco del
alcance de la impugnación, el recurrente pretende que esta
Corporación requiriera a fin de poder suplir la omisión.

Al respecto, debe decir la Sala que el requerimiento en


sede casacional no es posible, puesto que dicho ejercicio
debió agotarse en las instancias ordinarias del proceso de
cara a los factores de marras; ya que esta aspiración, además
de extemporánea, olvida que la finalidad del recurso
extraordinario es efectuar el control de legalidad de la
sentencia de segundo grado, que no revivir el litigio con el

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Radicación n.° 74789

objetivo de suplir los vacíos o deficiencias en la gestión a


cargo de las partes interesadas.

Por tanto, el ejercicio de las facultades del artículo 83


del CPTSS no es dable en casación. Esto, dado que el recurso
de casación no puede ser utilizado para corregir situaciones
procesales o de índole probatoria que han debido ser
resueltas en las oportunidades previstas por la ley durante el
trámite de las instancias (CSJ SL 7 jul. 2005, rad. 24925).

Y, menos aún, a partir de ello puede predicarse la


incursión del Tribunal en errores de hecho al no ajustar su
fallo a lo que posiblemente se hubiera podido probar a partir
de las pruebas no allegadas al proceso.

En lo concerniente a los errores de hecho 7º, 8º, 9º, 10º,


y 11, enfocados los tres primeros a la prescripción de los
factores salariales y los tres últimos a la prescripción de los
incrementos a cargo, haya la Corte que aun cuando presenta
los mismos, de la demostración del cargo no se evidencia que
el recurrente adjudique en concreto falencias en la actividad
de valoración probatoria del Colegiado, porque, de una parte,
los yerros 7º 8º y 9º parten de una premisa inexistente, dado
que en momento alguno la segunda instancia declaró la
prescripción de los factores salariales, sino que, anotó que,
al no existir condena alguna en contra de la CAR se
abstendría de hacer pronunciamientos en lo relacionado a la
prescripción. Y, de otra, el criterio de esta Sala frente a la
prescripción de los incrementos de 14 % es pacífico, en el
sentido de que el derecho al incremento pensional por

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Radicación n.° 74789

personas a cargo no forma parte integrante de la pensión de


vejez y, por ende, es prescriptible, de ahí que el simple paso
del tiempo sin solicitar su reconocimiento puede extinguirlo
al completarse el término trienal de los artículos 488 del CST
y 151 del CPTSS (CSJ SL2711-2019), por lo cual no incurrió
tampoco en los errores de hecho el ad quem.

Frente a los errores 12, 13, 14, 15 y 16 con fundamento


en que la indexación procedía dado que, para el cálculo de la
mesada pensional se tuvieron en cuenta valores liquidados y
pagados en 1998, mientras que, el acto de otorgamiento
pensional quedó ejecutoriado el 11 de enero de 2000 (f.° 376),
considera la Sala que dicho ataque no tiene vocación de
prosperidad, puesto que, como bien lo dijo el Tribunal en su
decisión, no medió un considerable lapso entre el retiro del
servicio y el disfrute de la prestación, porque del análisis de
la Resolución n.° CAR 2220 del 22 de diciembre de 1999 (f.°
375) en efecto se extracta que, la fecha de reconocimiento y
retiro son coincidentes y, en lo que comporta a la presunta
desvalorización del cálculo del primer tramo del último año
de servicios prestados en 1998, la jurisprudencia de esta
Corporación ha sido consistente en que al reemplazarse la
fórmula matemática de la indexación en que necesariamente
se toma el IPC a 31 de diciembre del año inmediatamente
anterior «para sustituir ambos valores que, luego de dividirse,
daría como resultado 1 y, al multiplicar este por el promedio
de lo devengado en el último año, el salario base para liquidar
la pensión sería exactamente el mismo».

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Radicación n.° 74789

Con dicha orientación, en sentencia CSJ SL1367-2020


se dijo:

Ahora bien, tal como lo afirmó el censor, no es objeto de


discusión: i) que el demandante laboró para Emcali EICE ESP
hasta el 29 de octubre de 1992, ii) que dicha entidad le
reconoció la pensión de jubilación convencional a partir del 30
de octubre de 1992 y iii) que el ingreso base de liquidación se
calculó teniendo en cuenta el promedio salarial devengado en
el último año de servicio.

Así las cosas, le corresponde a la Corte determinar si es viable


actualizar los salarios utilizados para calcular el ingreso base de
liquidación de una pensión que se reconoce a partir del día
siguiente de la terminación de la relación laboral.

Pues bien, esta Sala de tiempo atrás ha precisado que ello es


improcedente en tales eventos, bajo el entendido que en esas
circunstancias el IBC no sufre la pérdida del poder adquisitivo,
por cuanto no discurre tiempo entre la terminación del vínculo y
el disfrute de la prestación.

En efecto, esta Sala de la Corte en sentencia CSJ SL 46832, 28


ag. 2012, precisó que se requiere que transcurra un lapso entre
el retiro del servicio y el goce de la prestación para que sea
procedente la actualización del ingreso base de liquidación,
postura que ha sido reiterada en providencias CSJ SL, 5 jun.
2012, rad. 51403, CSJ SL698-2013, CSJ SL4106-2014, CSJ
SL8248-2014, CSJ SL10506-2014, CSJ SL11386-2014, CSJ
SL11384-2014, CSJ SL1361-2015, CSJ SL13076-2016, CSJ
SL3191-2018, CSJ SL2880-2019 y CSJ SL649-2020. Sobre el
tema señaló:

(…) “Ya frente a la discusión jurídica que plantea el recurrente,


debe resaltar la Sala que, a pesar de que el Tribunal dijo que la
corrección monetaria de las pensiones tenía un carácter
excepcional en el ordenamiento jurídico y que no se había
generado en el caso del actor un retardo en el pago de la prestación
que la justificara, aspectos que ya han sido recogidos ampliamente
por la nueva jurisprudencia de esta Corporación en materia de
indexación de las pensiones, lo cierto es que para el ad quem
aquélla (sic) constituía un mecanismo para paliar la pérdida del
valor del peso, entre la fecha del retiro del servicio y la del
reconocimiento del derecho y la misma procedía cuando la base
salarial hubiese sufrido desmedro entre estas fechas, por lo que
encuentra la Sala que las manifestaciones mencionadas del ad
quem, a pesar de pasar por alto lo planteado por la jurisprudencia,
no afectan la esencia de la decisión tomada.

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 74789

“Ahora bien, en efecto tal como lo afirma el recurrente y lo entendió


el mismo Tribunal, la teleología de la figura de la corrección
monetaria de las pensiones no es otra sino la de
contrarrestar los efectos deflacionarios de la economía del
país, para mantener el valor adquisitivo de aquéllas, que se
ve afectado necesariamente con el transcurso del tiempo
entre el retiro del servicio del trabajador y el cumplimiento
de la totalidad de los requisitos para el otorgamiento de la
pensión, tal como lo sostuvo esta Sala en las sentencias que
modificaron los criterios jurisprudenciales anteriores en la
materia (…).

(…)“En este orden de ideas, no pudo incurrir el Tribunal en


yerro jurídico alguno, dado que entre el momento de la
terminación del contrato del actor, esto es, el 31 de agosto
de 1995 y el del reconocimiento de la pensión, es decir, el
día siguiente, no hubo una desmejora apreciable en el
ingreso base de liquidación (…)”. (Sentencia del 12 de abril de
2011, Rad. 45922).

En este preciso caso el Tribunal estableció que la demandante no


tenía derecho a la indexación de la primera mesada de su pensión,
en la medida en que había sido reconocida a partir del día
siguiente al que feneció su vinculación laboral y, tras ello, no se
había verificado un periodo de tiempo dentro del cual se hubiera
dado lugar a una pérdida del poder adquisitivo del salario base
de liquidación.

Esto es que, en plena correspondencia con la jurisprudencia


trazada por esta Corporación en torno al tema, al encontrar que
la pensión fue concedida y pagada de manera concomitante
con la terminación del contrato de trabajo, el Tribunal no
distinguió una notoria pérdida del poder adquisitivo del
salario, que abriera paso a la posibilidad de actualizarlo.
Con ello, no incurrió en los yerros que le endilga la censura
que, de otro lado, no expuso argumentos que impusieran una
modificación o reconsideración de la posición reiterada y pacífica
que se tiene frente a la cuestión analizada (negrillas fuera del
texto).

Ahora, esta Corporación ha determinado que la fórmula para


indexar la primera mesada pensional corresponde al valor del
salario multiplicado por el cociente resultante entre el IPC final –
estructuración del derecho- y el IPC inicial –data del último
salario o desvinculación- y que esos índices económicos
corresponden a los de 31 de diciembre del año inmediatamente
anterior. Este criterio ha sido planteado en las sentencias CSJ
SL4629-2016, CSJ SL5509-2016, CSL13688-2016, entre otras.

Así las cosas, al descender al caso concreto, se tiene que la


relación laboral del actor finalizó el 29 de octubre de 1992 y la
pensión se le reconoció a partir del 30 de octubre de 1992, razón

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por la cual, al reemplazar la fórmula matemática se tendría que


tomar el IPC de 31 de diciembre de 1991 para sustituir ambos
valores que, luego de dividirse, daría como resultado 1 y, al
multiplicar este por el promedio de lo devengado en el último año,
el salario base para liquidar la pensión sería exactamente el
mismo.

En ese orden, si bien el ad quem se equivocó al considerar que


era viable la indexación de los salarios devengados por el
accionante en 1991, lo cierto es que tales consideraciones
resultaron inanes, porque al realizar los respectivos cálculos
matemáticos obtuvo un valor de la primera mesada inferior al
que reconoció la demandada, circunstancia que lo condujo a
confirmar la decisión absolutoria del Juez de primera instancia,
aunque por razones distintas.

Finalmente, frente a la manifestación del recurrente relativa a


que el sentenciador de apelaciones se equivocó al establecer que
no era posible determinar los factores causados en 1991 y 1992,
cada año por separado, lo cierto es que tal alegación resulta
infructuosa, pues, como se explicó, para el caso de estudio no es
viable la actualización del ingreso base de liquidación (resaltado
dentro del texto original).

Dicha circunstancia, también ha sido motivo de estudio


en sentencias como CSJ SL2880-2019, CSJ SL4393-2020,
CSJ SL1144-2020, CSJ SL1145-2020, CSJ SL649-2020 y,
entre otras.

Por lo expuesto, los cargos no prosperan.

Costas en el recurso extraordinario a cargo de Andrés


Rodríguez Hurtado y en favor de los replicantes. Como
agencias en derecho se fija la suma de $4.700.000 que
deberá incluirse en la liquidación que practique el Juez de
primera instancia, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 366 del Código General del Proceso.

XI. DECISIÓN

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En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la
sentencia dictada el tres (3) de marzo de dos mil dieciséis
(2016) por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario laboral
seguido por ANDRÉS RODRÍGUEZ HURTADO contra la
CORPORACIÓN AUTÓNOMA REGIONAL DE
CUNDINAMARCA -CAR- y la ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES -COLPENSIONES.

Costas como se dijo en la parte motiva.

Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el


expediente al Tribunal de origen.

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