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Cuento cubano
Una mujer. Encinta. En un pueblo de campo. Grave enfermedad:
tifus, tétanos, influenza, también llamada trancazo. Al borde de
la tumba. Ruegos a Dios, a Jesús y a todos los santos. No hay cura.
Promesa a una virgen propicia: si salvo, Santana, pondré tu nom-
bre Ana a la criaturita que llevo en mis entrañas. Cura inmediata.
Pero siete meses más tarde en vez de una niña nace un niño.
Dilema. La madre decide cumplir su promesa, a toda costa. Sin
embargo, para atenuar el golpe y evitar chacotas deciden todos
tácitamente llamar al niño Anito.
Guillermo C abrera Infante
Exorcismos de esti(l)o
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