Filosofía es, aquellas preguntas que a menudo se plantean como
problemas para ser estudiados o resueltos. Los métodos filosóficos
incluyen preguntas, discusión crítica, argumento racional y presentación
sistemática. Las preguntas filosóficas clásicas incluyen: "¿Es posible
saber algo?", Y si es así, "¿Podemos demostrarlo?".
Los filósofos también plantean preguntas más prácticas y concretas como:
"¿Hay una mejor manera de vivir?", "¿Es mejor ser justo, incluso si uno
pudiera salirse con la suya siendo injusto?", "¿Los humanos tienen libre
albedrío?”
Cuando se pregunta por la existencia de una filosofía americana, se hace
partiendo del sentimiento de una diversidad, es la conciencia de la
distinción y la diferencia, lo que guía el ejercicio teórico desde el contexto
regional al plano de las ideas. Para el mexicano José Vasconcelos,
subyace en esta preocupación un deseo de reconocimiento e identidad:
“Bien visto y hablando con toda verdad, casi no nos reconoce el europeo
ni nosotros nos reconocemos en él. Tampoco sería legítimo hablar de un
retorno a lo indígena por que no nos reconocemos en el indígena ni el
indio nos reconoce a nosotros. La América española es de esta suerte lo
nuevo por excelencia, novedad no sólo de territorio, también de alma”
El tema de la filosofía latinoamericana presenta una duda inicial;
Sabemos que la humanidad ha desarrollado una rica tradición filosófica.
Las problemáticas que han aquejado a cada época están prolijamente
detalladas en una multiplicidad de textos, hoy día, canónicos. Entonces,
¿existe alguna razón para que nosotros, hombres de esta América, no nos
contentemos con esta rica tradición? Parece que si, porque la historia de
las ideas en Latinoamérica está marcada por un deseo constante de
encontrar el camino de la propia filosofía. Si para los primeros filósofos
griegos la filosofía es afán de saber, ese afán, en Latinoamérica siempre se
ha presentado como la voluntad de dar respuesta nada más y nada menos,
a nuestra capacidad y posibilidad de pensar.
La duda que se presenta frente al planteamiento de Vasconcelos es acerca
del carácter de la distinción, en base a qué surge este sentimiento de
Existe, también, un rasgo histórico que tiene mucha repercusión en la génesis
distinción o mejor aún, ¿cuáles son los caracteres distintivos que ofrece el
y sentido del pensamiento latinoamericano; se trata del hecho de que la
pensamiento filosófico latinoamericano? Lo cual a su vez nos lleva a
preguntarnos acerca de la unidad de pensamiento en nuestra región. ¿Es
lícito tomar a Latinoamérica como un solo cuerpo?
filosofía ha comenzado en el continente desde cero, es decir, sin apoyo de una
tradición intelectual milenaria, pues el pensar indígena no fue incorporado al
proceso de la filosofía Hispanoamericana. La filosofía ha correspondido al
carácter de un árbol transplantado, y no “de una planta que surgiera de la
conjunción de factores propicios a un brote original y vigoroso de
pensamiento”, como hace notar el pensador peruano Augusto Salazar Bondy
en su ya clásico libro “Existe una Filosofía de Nuestra América”. Ahora bien,
tal vez, sea este carácter de transplantado el que opere como marco referencial
del pensamiento latinoamericano, ya que, su reflexión no se ha caracterizado
por ser una filosofía del Ser, del conocer y del querer, sino más bien, por
preguntarse, una y otra vez, acerca de su posibilidad de existencia. Si algo
caracteriza el pensamiento latinoamericano es su preocupación por captar la
llamada esencia de lo americano, con toda la carga equívoca que esto ha
significado.
Esta esencia de lo americano, viene de que el americano, a diferencia del
europeo, nunca se ha sentido universal, el pensamiento latinoamericano
siempre ha tendido hacia lo social y político. Las reflexiones en torno a Dios,
el alma, la muerte o el Ser, no han tenido cabida en la agenda principal de su
filosofía. El largo viaje hacia sí mismo que emprendió la reflexión desde sus
comienzos, le ha llevado a plantearse preguntas acerca de sus condiciones de
posibilidad, preguntas que han convocado a respuestas difíciles, donde el
atraso, la marginación, el mestizaje, la hibridación y la dependencia han
fundado una particular manera de enfrentar el quehacer filosófico.
La filosofía latinoamericana será, entonces, una serie de soluciones dadas a
los problemas que interesan a los destinos nacionales; o bien la razón de los
pueblos americanos, o bien las leyes por las cuales se llega a los objetivos
propuestos. Filosofía comprometida con los problemas más urgentes, los
problemas que plantea, por ejemplo, la relación compleja con el mundo
occidental, donde las relaciones de subordinación e independencia, no dejan
de golpear cada cierto tiempo, obligando con ello, a una actitud política de
los pensadores.