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Sistemas romanos de
abastecimiento de agua
a q va e
José Manuel de la Peña Olivas
[email protected]
INTRODUCCIÓN
C
uando llegamos a Segovia, su impresio-
nante puente acueducto nos recibe y nos
envuelve, mostrándonos el buen hacer
de la ingeniería romana, ejemplo siempre
vivo de esta cultura. Pero cuando profundizamos un
poco en esa ingeniería hidráulica que lo hizo posible,
nos damos cuenta de que, con ser tan maravilloso y
representante de esa ingeniería, es un elemento más,
y no el más importante ni grandioso del gran avance
que la sociedad romana tuvo en el sistema de abas-
tecimiento de agua a las ciudades, que fue la admi-
ración en su época del historiador griego Dionisio de
Halicarnaso que lo refiere con estas palabras (III, 67, Figura 1: Puente acueducto de Segovia
5):
“... Al menos yo, entre las tres construcciones más depósitos, casas, zanjas, jardines, y villas suburbanas;
magníficas de Roma, por las que principalmente se y por la distancia que deben atravesar, los arcos cons-
muestra la grandeza de su poder, coloco los acueduc- truidos, las montañas perforadas, los valles nivelados;
tos, los pavimentos en los caminos y las obras de las tendremos que confesar que nunca ha habido nada
cloacas, y esta opinión no se refiere sólo a la utilidad más maravilloso en todo el mundo...“
de la construcción... sino a la magnitud de los gas- Y cuando los autores, griego y romanos, hablan de
tos...“ la admiración de los acueductos, no se refieren a esos
Y que Frontino, curator de aguas con Nerva, (XVI, maravillosos puentes acueducto, conocidos actual-
1) pone por encima de las Pirámides de Egipto o de mente simplemente por acueductos, que tan admi-
los templos griegos. ración suscitan en la actualidad y han sido objeto de
“... con moles tan necesarias de tantos acueduc- numerosos trabajos, entre los que cabe citar el reali-
tos compara si quieres, las más superfluas pirámides zado por Fernández Casado (1972); sino al sistema
o las construcciones de los griegos, inútiles aunque de abastecimiento que desarrolló la sociedad roma-
famosas...“ na para tener agua corriente en las casas y calles con
Resulta extraordinario la admiración y orgullo que una calidad de suministro no alcanzada hasta bien
tenían los romanos por su red de abastecimiento de avanzado el siglo XIX y, en algunos casos, se tuvo que
agua y acueductos, como se desprende de las pala- esperar hasta la primera mitad del siglo XX.
bras de Plinio (XXXVI, 15) (Smith, 1870): Así pues, lo que más admiraban estos autores de
“... Pero si alguien calculara cuidadosamente la los acueductos, o sistema de abastecimiento de agua
cantidad de agua de los suministros públicos, baños, a las ciudades, no eran los puentes acueducto; ni su
Las técnicas y las construcciones de la Ingeniería Romana 249
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que lo hizo posible, más que puentes o depósitos
que, desde luego, son bellos; pero más quien los hizo
necesarios.
Para describir brevemente la estructura de una
red de abastecimiento romana, lo he dividido en dos
grandes bloques, dedicadas a:
1. Describir las partes en que se componía una
conducción
2. Aspectos administrativos de la explotación de
la conducción
Pero el primer trabajo que hay que abordar, antes
de adentra en describir la red, es conocer cómo estaba
estructurada y el concepto que el mundo romano te-
nía de distribución de agua y las variables que usaba,
ya que es frecuente trasladar los conceptos actuales
Figura 2: Puerta de Carmina de Sevilla, según el grabado de a aquellos tiempos, o lo que es más peligroso; supo-
Villamil del siglo XIX, donde aparece el acueducto romano
nernos un concepto e idea de las variables hidráuli-
cortado por la muralla de la ciudad (Fernández Casado, 1972)
cas que ni es actual ni lo tenían entonces. Así pues,
comenzaremos tratando del concepto que entonces
se tenía de distribución, las características y esque-
mas de las redes de abastecimiento romanas.
sillería; ni su arquitectura, que en palabras de Fronti-
no sería “superfluo” como así le parecía que eran los
templos griegos tan admirados; si no lo realmente
impresionante era la conducción en sí, la ingeniería Concepto de distribución
que lo había hecho posible: Desde localizar un punto, en Roma
o fuente, con agua de suficiente calidad y cantidad
para abastecer a la ciudad; transportarla desde allí,
por lejano que estuviese, manteniendo la calidad, lo Cuando se estudia o se lee sobre el abastecimien-
que suponía una pendiente que no alterase ni la ca- to de agua en el periodo romano, se tiende a obviar
lidad del agua ni la conducción; con un sistema de el concepto que ellos tenían de abastecimiento de
equipos que garantizasen toda esa calidad y constan- agua, y subconscientemente, o puede que en algún
cia en el suministro; y, por fin, un agua limpia que caso conscientemente, nos lo suponemos similar al
fluyese por fuentes y surtidores y, para aquellos que que actualmente tenemos; pero esta concepción no
lo tuviesen contratado, abriesen el grifo de su casa era exactamente la romana de aquella época: ellos,
y saliese agua, totalmente regulada. Eso era la gran- más bien, intentaron llevar el río a la ciudad, preser-
deza romana que admiraron Dionisio de Halicarna- vándolo en canales, para que no dejara de tener las
so, Frontino y Plinio, y es lo que sigue admirando a mismas características que en su captación, y pare-
aquellos que hemos sentido la curiosidad de indagar cería que es la desviación de un río y la partición de
en esos sistemas de abastecimiento y que, más que éste en multitud de venas o tuberías, pero siempre
admirar esos maravillosos puentes acueducto, nos en funcionamiento continuo, esto es; el agua entraba
sorprendemos al ver grifos casi tan perfectos como continuamente en la conducción central y salía con-
los monomando que usamos todos los días en casa, tinuamente de los múltiples ramales: cuando se ce-
siendo aquellos solamente un elemento más de ese rraba un grifo, el agua no se paraba sino continuaba
entramado técnico que posibilitaba al ciudadano gi- por otro ramal hasta desaguar.
rar la llave del grifo y que por ella fluyese agua, casi Es habitual hoy en día entre los expertos intentar
tan pura como la que se recogía del manantial. trasladar el concepto y uso de caudal actual a aquellas
En las siguientes líneas voy a ir describiendo épocas, esto es; el volumen que pasa por la sección
cada uno de los elementos que componían esa red de la conducción en la unidad de tiempo. Aunque los
de abastecimiento de agua que la ingeniería romana romanos ocasionalmente lo manejaban, (Frontino,
desarrolló, y espero que cuando se lean estas líneas, III, 2), no era éste el que se utilizaba para la medición
admiren, como Dionisio de Halicarnaso, Frontino, del agua que se distribuía; para ello se usaba la uni-
Plinio, o yo mismo, todo el sistema y la ingeniería dad de sección, que era la “quinaria”, que era aquella
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Figura 3: Detalle del
plano de Sevilla, Hispalis,
del “Civitates Orbis
Terrarum” volumen IV
de 1588, donde se aprecia
con nitidez el acueducto
romano de abastecimiento
a la ciudad (Fuente:
Historic Cities Research,
cortesía de Ozgur Tufekci)
que tenía 5/4 de dedo, 2’31 cm, de diámetro y 4’19 dráulica romana hacía el milagro de trasladar esas
cm2 de sección. Y muchos trabajos se han afanado y aguas saludables para que en vez de que corrieran
se afanan, infructuosamente, en encontrar el equiva- montaña abajo, encauzarlas para llevar el río de mon-
lente entre caudal y quinaria. taña a la ciudad, canalizarlo y distribuirlo; pero siem-
Por ello es básico para conocer los elementos esen- pre intentando mantener las condiciones en que se
ciales de una red de abastecimiento de agua romano, encontraba el agua en la montaña, esto es corriendo
dos puntos: El concepto e idea que ellos tenían de red y fluyendo continuamente. Para ello, realizaban dos
de abastecimiento de agua para el uso humano; y el acciones específicas: preservando el agua del contac-
tipo y forma de llevar a cabo esa idea de transporte y to con el exterior, e impidiendo que estuviera estan-
distribución de agua. cada; pero evitando velocidades altas que erosiona-
sen y arrastrasen material en suspensión. Estas dos
Concepto en la Roma antigua de premisas condicionaron toda la red de abastecimien-
distribución de agua to a las ciudades, que fue evolucionando a lo largo de
la dilatada historia de la Roma antigua, a la vez que el
La gran mayoría de las ciudades romanas, como propio uso que los romanos hacían de ella.
la de otras culturas, estaban asentadas sobre la ribera
de un río, normalmente caudaloso; como por ejem- Tipos y formas de distribución del agua a
plo Híspalis (Sevilla) a orilla del Betis (Guadalquivir), lo largo de la historia de Roma
Caesar Augusta (Zaragoza) junto al Ebro, Emerita
Augusta (Mérida) con el Guadiana, etc. Pero todas La forma de concebir el uso del agua fue varian-
ellas tenían también algo en común, como lo tuvo do a lo largo de la historia de Roma: en los prime-
Roma, que no usaban esas aguas del río para consu- ros tiempos, previos a la construcción de la primera
mo humano; preferían construir grandes acueductos conducción la utilización doméstica de los recursos
o conducciones, con el consabido coste, para la traída hídricos era muy limitada. Pero con la llegada de la
del agua de otro lugar ¿Porqué? La respuesta es muy primera de las conducciones, “aqua Appia” no cam-
sencilla y simple, ellos buscaban aguas limpias, puras bió sustancialmente, o al menos radicalmente; ni aún
y lo más sanas y agradables al gusto y tacto. Teniendo con la segunda de las conducciones, ya más robusta
el concepto de agua pura y saludable muy parecido al y con mayor capacidad de transporte de agua, “aqua
que se tiene hoy en día y se ha tenido a lo largo de la Anio Vetus”; pero sí poco a poco se fueron introdu-
historia: aguas transparentes, lejanas a zonas donde ciendo nuevos hábitos y gusto al uso lúdico y aseo
se puedan ensuciar por agricultura o animales, con personal del agua, aunque todavía estaba muy lejos
poco sabor y poco mineralizadas. Para buscarlas iban de la utilización e introducción del agua en las vidas
a donde van hoy en día las compañías de aguas y las de los romanos. Así, Ruiz de Arbulo (2006) nos cuen-
empresas embotelladoras: a manantiales de montaña ta cómo en la Roma del siglo IV dC existían más de
o a ríos de montaña donde haya pocos lodos y mate- 900 casas de baños públicos; entre ellas 11 gigantes-
rial en suspensión y las aguas son transparentes. cas termas dedicadas a emperadores como Trajano,
Una vez hallado ese manantial, río o cualquier Diocleciano o Caracalla. Y relata cómo el propio Sé-
fuente de aguas puras y saludables, la ingeniería hi- neca (Epist. 86, 4-5) se sorprendió de las diferencias
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Figura 4: Esquema de
abastecimiento de agua a Roma
en su etapa inicial, con las
primeras conducciones
nes privadas, que en un primer momento solamente
se concedería a personajes nobles con reconocido
servicio al estado; pero, a medida que transcurrió el
tiempo estas concesiones se fueron otorgando a más
gente, y en ocasiones éstas se conectaban a la red sin
autorizaciones, lo que llevó a muchos censores a ins-
pecciones de la red y desconexión de tomas ilegales.
Dentro de la red, y en las conducciones principa-
les, y en los depósitos principales y secundarios, se
situaban lo que podría llamar“fuentes aliviadero”que
tenían dos finalidades, como su palabra indica: ser-
vir de fuente pública, y a su vez funcionaba como un
aliviadero lateral que regulaba la lámina de agua que
iba a distribuirse. Este tipo de fuentes todavía existe
en acueductos como el de Cartago, en el que se les
adosaba un pilón alargado con diversos surtidores
con sus tomas en el límite superior próximos a la lá-
Figura 5: Fuente aliviadero típica romana
mina de agua, no permitiendo un rebose de agua.
El canal principal distribuía el agua desde un de-
que existían en el uso del agua de su tiempo, siglo I pósito, con un partidor, que podría haber funcionado
dC, y en la época de Escipión, siglo III aC, que indica según la idea vitruviana (Vitruvio, VIII, 7, 2) que im-
“... la dependencia del baño, estrecha y oscura, según peró en un primer momento, explicada anteriormen-
la costumbre antigua... ¿quien hay que aguante en te: Se suministra agua a los surtidores de las fuentes
bañarse así?...“. públicas; lo que sobra se distribuye entre las diversas
La primera de las tipologías detectadas de la red de obras públicas, termas, cuarteles, letrinas, etc.; y el
abastecimiento de la nueva Roma con conducciones, sobrante se adjudica a particulares en concesión.
estaba formada por el canal de entrada a la ciudad, en Pero la demanda cada vez mayor de agua, el
su mayoría subterránea, sin derivaciones hasta atra- cambio de costumbres sociales respecto a su uso y
vesar los muros de la urbe. La distribución dentro de el propio desarrollo tecnológico romano impulsó un
la ciudad obedecía a un esquema en el que primaba cambio en la concepción de la utilización del agua,
como elemento primordial el abastecimiento públi- y con ella una mayor demanda que obligó a César y,
co; especialmente de surtidores o fuentes. A medi- posteriormente, a Augusto a reformas bruscas y nue-
da que aumentaba la oferta de agua, se distribuyó a vas inversiones en conducciones de agua, todas ellas
las diversas obras públicas, especialmente termas y llevadas y conducidas magistralmente por Agrippa.
cuarteles, y el excedente de las demandas de surtido- El nuevo esquema creado, descrito por Frontino, es
res y obras públicas podían ser usadas para concesio- mucho más complejo. Las conducciones tenían de-
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Figura 7: Esquema
evolucionado de distribución
de agua a Roma, como
estaba en la época de
Frontino
Unidades de medición del agua:
la “quinaria”
El siguiente escalón en el conocimiento de la con-
cepción que los romanos tenían de distribución del
agua en la ciudades, es cómo medían el agua que
repartían. A diferencia de cómo hoy en día se calcu-
la, los romanos medían el agua por la sección de las
conducciones, tomando una unidad tipo, la “quina-
ria”, y no por caudal circulante. Algunos autores han
querido transformar esta medida de sección en una
medida de caudal, y así dan valores para la “quina-
ria” de, por ejemplo: 40’6 m3/día (Egea, 2002). Otros
autores lo pasan directamente a metros cúbicos
(González Rolan, 1985 [en Frontino]), usando una
Figura 6: Esquema de funcionamiento de un partidor de equivalencia de 40 m3, otros 0’48 l/s (= 41’5 m3/día),
distribución de agua romano según la idea vitruviana de etc. Lo cierto es que los propios romanos solamente
prioridades en el reparto del agua pública. comparaban secciones, y una trasformación exacta
del caudal equivalente a la quinaria sería absurda,
rivaciones antes de la ciudad; interponiendo depó- y no obedecería a la realidad; solamente se pueden
sitos desarenadores y fuentes aliviadero, concedidas utilizar valores comparativos aproximados dentro de
a particulares por el propio gobierno o directamente una horquilla que vendría dada por el tipo de sección
por la casa del emperador. Una vez dentro de la ciu- y la carga hidráulica, siempre que la tubería no fuese
dad, se distribuía por medio de partidores, no ya con en carga.
la concepción vitruviana de prioridades en el reparto Cuando Frontino va describiendo las capacidades
del agua, sino igual para todos. Antes del partidor se de las conducciones, única fuente fidedigna de estos
situaba un gran depósito decantador primario, y a lo datos, indica que la medida en que se toma era la
largo de la red se situaban depósitos menores secun- “quinaria” o “quinario”, y lo explica así (XXV, 1ss):
darios, terciarios, etc. En lugar de los tres estamentos: “... Inmediatamente después un calibre que no se
fuentes públicas, obras públicas, y particulares, apa- origina a partir de la pulgada ni de ninguno de los
recen más que, según Frontino, eran: Las concesio- dos dedos [cuadrado y redondo], e introducido, según
nes del emperador, los particulares, los cuarteles, las piensan algunos, por Agripa, en la opinión de otros,
obras públicas, las fuentes ornamentales y las fuentes por plomeros a iniciativa del arquitecto Vitruvio, llegó
públicas o surtidores, alguno de ellos actuando como a utilizarse en Roma con exclusión de los preceden-
en el esquema anterior de fuentes aliviadero. tes, bajo la denominación de quinaria (“tubo de cin-
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idea general. Solamente, para determinar el caudal
aproximado de agua se puede transformar la sección
en caudal usando las características de la conducción.
Así, si se supone un canal de agua de una anchura
a, una altura sobre techo o clave H, y una altura de
columna de agua L, la superficie mojada vendrá dada
por:
S=a.L
Y si esta superficie, dada en quinarias que es como
Frontino lo da, se quisiera pasar a m2, solamente ha-
bría que aplicar la conversión:
S(m2) = [S(q) x 4’19] / 10.000
Para determinar el caudal circulante en cada una
de las conducciones se aplica la fórmula de Manning
para canales:
Figura 8: Definición de variables en un canal romano
Donde: n es el número de Manning que para cana-
co”). Quienes, pues, consideran a Agripa su inventor, les toma un valor de 0’013; S es la superficie mojada;
declaran que se llamó por los cinco antiguos calibres, RH es el radio hidráulico [ = S/(a + 2L) = S a/ (2S +a2)],
delgados como punzadas, con los que en otro tiempo e I0, es la pendiente del canal. Poniéndose en función
se repartía el agua cuando era escasa, fueron agru- de la superficie mojada y la anchura del canal, da:
pados en un solo tubo; los que atribuyen el invento
a Vitruvio y a los plomeros, explican su nombre por
el hecho de que una plancha lisa de plomo de cin-
co dedos de anchura, curvada cilíndricamente, forma
un tubo de esta medida, si bien en la superficie inte- Esta es la fórmula, en m3/s, que tiene que utili-
rior achica, con todo, la exterior queda ensanchada. zarse para convertir las quinarias en caudal, indican-
Lo más probable es que la quinaria haya recibido su do, por tanto, que depende de la pendiente del canal
nombre de su diámetro que es de 5/4 de un dedo...“ esta conversión; no ajustándose un número para una
Como el propio Frontino deja traslucir, no se sabía conversión general como algunos autores han pre-
a ciencia cierta quien puso la quinaria como medida tendido, queriendo simplificar un problema sencillo,
de agua, ni quien introdujo los sistemas de calibres. pero que necesita de otra variable importante que es
Aunque por los indicios dados por Frontino, sí se la pendiente.
puede asegurar, con bastante probabilidad de acer- Respecto a la pendiente hay que hacer una se-
tar, que fue introducida “oficialmente” en tiempos de rie de matizaciones técnicas hidráulicas e históricas:
Agrippa y Vitruvio, y que fue el propio Agrippa, según 1) La pendiente con que llega el agua a una red de
Frontino (XCIX, 2 y 3), en un edicto, quien estableció abastecimiento no es la diferencia de cotas de la toma
la tabla de calibres de tuberías; si bien, esto no quiere y la llegada a la ciudad, como habitualmente se su-
decir que fuese entonces cuando se crease la medida pone, si no la pendiente real del canal en los últimos
de la “quinaria”, ya que probablemente proviniese de tramos, sin tener en cuenta las pérdidas de carga que
mucho antes. Vitruvio no habla en ningún momento se producen y provocan en ella, como las debida a
de quinarias; pero sí es cierto que el diámetro de una resaltos o cascadas, que siempre debe ser tal que la
quinaria, 5/4 de dedo, está cerca de 5/3’14 que sería velocidad en el canal sea menor de 0,5 m/s; y 2) La
el valor real del diámetro de una circunferencia de 5 pendiente entonces recomendada en canales, la in-
dedos de longitud. Lo cierto que la unidad de medida dican tanto Vitruvio ((VIII, 7, 2): los canales“… deben
era una superficie llamada “quinaria” que equivalía a: ser lo más sólidas posible y con una pendiente de no
1 dedo = 1/16 pies = 29’6/16 cm = 1’85 cm menos de un cuarto de pulgada por cada cien pies de
1 quinaria = 3’14 x (5/4x1’85 )2/4 = 4’19 cm2 longitud… “. Que da un valor de:
Las conversiones que han pretendido hacerse I0 = ¼ pulgada / 100 pies = ¼ . 1/12 pies / 100 pies
de esta medida en caudal nunca pueden ser rigu- = 1: 4800 = 0’021 %
rosas, aunque sí aproximadas, y como tales dar una Como Plinio (XXXI, 31, 57): “... la caída mínima
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del agua es de un cuarto de pulgada para cien pies...”, perímetro mojado; n es el número de Manning que
que, sin duda, usó a Vitruvio como fuente. para canales vale 0,013; e I0 es la pendiente del canal
Ejemplo de este cálculo de la relación caudal cir- que según Vitruvio es 0,021%. Operando se obtiene
culante-quinaría se muestra en la tabla adjunta para el valor de:
los acueductos de abastecimiento a Roma usando los
datos que proporciona Frontino.
CAUDAL POR QUINARIA EN CADA • En máxima carga: h = 1,70; Q = 0,593 m3/s = 593
CONDUCCIÓN DE ROMA l/s = 51.235 m3/día
Conducción Caudal (l/s) por quinaria • Al 80% de carga (lo habitual): h = 1,36 m; Q =
Apia 0’172 0,46 m3/s = 460 l/s = 39.744 m3/día
Anión Viejo 0’210
Marcia 0’196
Tépula 0’133
Julia 0’156 Estructura de una red de
Virgen 0’192
Alsietina 0’130 abastecimiento de agua en
Claudia 0’210 Roma
Anión Nuevo 0’211
El esquema de red de abastecimiento más desa-
Y ejemplo de cálculo de caudal circulante es el del rrollado que fueron estableciendo los romanos en
acueducto Serino que abastecía a gran parte de las las ciudades a lo largo de su historia las describe con
ciudades de la bahía de Nápoles: Si se toma el specus detalle Frontino en su informe técnico o “memoran-
tipo que muestran De Feo y Napoli (2007) que es de do”, y es bastante similar a la que se puede encontrar
una anchura de 0,85 m y una altura bajo arco de 1,75 en una localidad actual, salvo en algunos conceptos;
m, efectivo 1,70 m, entonces aplicando Manning, se como el de red cerrada o el de embalse. Para seguir
obtiene con: S es la superficie mojada, 0,85 x h; h es la descripción de la estructura de esa red de abaste-
la profundidad de la lámina de agua; RH es el radio cimiento romana es más fácil hacerlo mediante un
hidráulico que es igual a la superficie partido por el pequeño esquema de una conducción, o “aquae duc-
Figura 9: Dibujo
esquemático
de la estructura
de una red de
abastecimiento de
agua romana
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Figura 10: Esquema de un
decantador de arenas, o
arenero, “piscinae limariae”,
junto a la toma de agua de la
conducción
Figura 11: Dibujo de unos
restos de un depósito de
decantación y aireador, junto
a la vía Apia cerca de Roma
tus”, dividiendo la conducción en dos grande tramos,
describiendo y analizando cada uno de ellos:
• Primer tramo: Captación y canalización de agua
hasta la ciudad
• Segundo tramo: Distribución de agua en la ciu-
dad
La red comenzaba en un punto de captación de
agua; éste era estratégico ya que la ingeniería romana
pretendía recoger las aguas más puras y saludables;
no gustaba de aquellas aguas estancadas, enturbia-
das o con vegetaciones que invadiese el río, que pu-
diesen poner en peligro la transparencia y “pureza”
Figura 12: Dibujo de una conducción en sifón semienterrada,
de las aguas a encauzar. Bien es cierto, que depen- similar a la que existía en el abastecimiento de agua a Gádir
diendo de la captación tenían que hacerse obras de
retención de agua; pero siempre que ésta se renovase
y estuviese en movimiento.
Esta pureza que se pedía al agua captada, exigió
que, una vez canalizada cuando lo requería y antes
entrar en la conducción, o“aquaeductus”principal, se
hiciese pasar por un arenero o depósito de decan-
tación, llamado “piscinae limariae”, como comenta
Frontino (XV, 2) que se hizo con la conducción del
Anión Nuevo, tras su captación
“… desde las bocas de captación del conducto
se intercaló un depósito de decantación en donde el
agua en el espacio que media entre el río y la galería
de conducción, pudiese sedimentarse y aclararse… “
Tras el depósito de decantación, o arenero, el agua Figura 13: Esquema de depósito de derivación de la conducción
se dirigía hacia una galería, o canal de sección mojada Marcia, donde para mantener una altura, presión, mínima el
rectangular, llamado “specus”, que normalmente iba depósito se eleva con una cámara inferior.
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Figura 14: Depósito,
o castellum, de la
conducción Julia,
o Anión Nuevo,
conocido antiguamente
como “Los Trofeos
de Mario”, cuyos
restos se hallan en la
actualidad en la plaza
de Victor Emmanuele
II de Roma, según
un grabado de G.B.
Piranesi (Fuente:
Schram, 2005 y www.
coe.l.u.tokyo.ac.jp:8080)
Figura 16: Tuberías de gran calibre de plomo, museo del Foro
Romano de Zaragoza
Figura 15: Depósito principal de Segóbriga ( Cuenca), de un
solo cuerpo de hormigón armado en el que se le aprecia el
hueco donde pudo estar la tubería de entrada, situado en
la parte más alta de la ciudad, y los huecos dejados por las salvo cuando la conducción, por las condiciones del
armaduras de madera (Parque Arqueológico de Segóbriga) terreno tuviese que ir forzada en sifón, como sucedía
con el abastecimiento de agua a Gádir (Cádiz). Ad-
cerrada cuya pendiente no debía sobrepasar unos ministrativamente el tramo tenía un responsable téc-
límites determinados, de tal forma que el régimen nico, “villicus”, de la construcción y mantenimiento
en toda la conducción fuese laminar; pero, además, diferente que dentro de la ciudad, “villicus plúmbo”,
no con una velocidad excesiva sino mas bien lenta ambos sometidos a la autoridad del curator de aguas,
y tranquila. El canal, en la mayoría de las ocasiones, o anteriormente al censor (Peña, 2006); podían existir
finalizaba en las proximidades de la Ciudad en un derivaciones que solían ir a un depósito de deriva-
depósito que servía como decantador y aireador del ción.
agua, llamado “contectis piscinis”, como así lo indica Cuando la conducción entraba en la ciudad, nor-
Frontino (XIX, 1): malmente en canal, lo hacía hasta el depósito prin-
“… Seis de los acueductos señalados, después de cipal que solía encontrarse en la proximidades de la
la milla séptima sobre la vía Latina desembocan en muralla o cercado de la ciudad, como sucedía en Cá-
arquillas cubiertas, en donde, como si el recorrido de diz, Ostia o la propia Roma con grandes depósitos
los canales tomase un respiro, depositan sus impu- principales como el llamado “Los trofeos de Mario”.
rezas… “ Estos depósitos solían tener grandes proporciones
Este tramo de la red de aguas se caracteriza por en planta y una considerable altura, siempre acordes
ir en canal en lámina libre en régimen lento, lo que con las dimensiones de la ciudad. No era infrecuente
suponía que las velocidades no superasen los 0,5 m/s, que tanto el depósito principal de distribución como
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Figura 17: Trozo de pintura mural al fresco procedente de
la casa 1 de Emporión, en el que se aprecia en su extremo
superior la representación de un depósito secundario circular
elevado (Museo de Ampurias) Figura 18: Sistema de aguada representado en el mosaico
romano de Toledo como un canal rectangular, única
representación conocida de aquella época de un specus (Museo
el aireador y el posterior partidor podían ir juntos en de Santa Cruz de Toledo)
un único edificio, especialmente en conducciones de
ciudades con menor demanda de agua, o por mayor
proximidad de la fuente de agua, o por la propia ca-
lidad del agua, etc. Cuando las ciudades se situaban
en promontorios o montículos; los depósitos princi-
pales de distribución de la ciudad se ubicaban en los
puntos más altos de ella, por lo que el agua debía
impulsarse para elevarla a esa altura, ya que las con-
ducciones exteriores no solían venir con tales alturas;
esta disposición se hallan en ciudades como Uxama
(Osma, Soria) (García Merino, 2006) o Segóbriga
(Cuenca).
De estos depósitos principales salían conduccio-
nes, normalmente en tuberías de gran calibre. Las tu-
berías podían ser de plomo o de cerámica (Vitruvio,
VIII, 7, 1), siendo más aconsejable el uso del tipo ce-
rámico según Vitruvio (VIII, 7, 9) ya que el plomo con Figura 19: Industria de salazón en Sexi (Almuñecar) que
el agua produce albayalde, un compuesto blanque- necesitaba gran cantidad de agua dulce (Parque del Majuelo,
Almuñecar)
cino poco saludable, aunque parece ser que fue más
corriente el uso del plomo que el de la cerámica en
estas conducciones primarias y en las de distribución como indica Frontino (XXXII, 6):
de la ciudad. Las tuberías de plomo usadas en estas “… el tubo de 100 y el de 120 por medio de los
conducciones principales, antes de su distribución cuales llevan a cabo regularmente la entrada de
por la localidad, eran de 120 y 100, que equivalían a agua… “
tuberías de 21 y 23 cm de diámetro respectivamente, Del depósito de distribución, el agua se condu-
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salazón, si ésta existiese en la localidad. El sistema de
aguada portuario era esencial y pertenecía su distri-
bución al estado, mientras el abastecimiento de agua
a las industrias era similar al particular y se daba por
concesión.
La distribución de agua a lo largo de la ciudad a
partir del depósito principal se caracterizaba por que,
en la mayoría de las ocasiones, se transportaba por
tuberías a presión, ya fuera de plomo ya de cerámica;
esto obligaba a situar determinados elementos regu-
ladores de esta presión como válvulas y extractores
de aire. Desde los depósitos de distribución se de-
rivaba las conducciones para cada una de las activi-
dades que, siguiendo a Frontino, eran: Concesiones
del emperador, particulares, cuarteles, obras públicas,
surtidores y fuentes ornamentales. Pero solamente se
Figura 20: Histograma comparativo de usos del agua en la
derivaba de estos depósitos finales de distribución.
Roma de Frontino y el Madrid de 1929 Si, finalmente, se compara la distribución de agua
en la Roma de Frontino, siglo I dC, y la del Canal
de Isabel II en Madrid de 1929 (Bello, 1929), que por
cía a los partidores y cuartos de contadores, o “calix” sectores era esta última:
(Frontino, XXXVI, 1 y 3), saliendo el agua en tube- • Doméstico y Beneficencia: 55’7%
rías de distribución por la ciudad, regularmente de 20 • Establecimientos del Estado: 3’6%
(9’25 cm de diámetro) como indica Frontino (XXXIII, • Riegos agrícolas: 9’5 %
1): • Servicios públicos del ayuntamiento y consumo
“… mientras reducen las dimensiones del ‘tubo en la distribución: 31’2%
de 20’, con el que siempre se distribuye el agua… “ Y la Roma de Frontino del siglo I dC sería:
Pero, cuando las conducciones eran importantes, • Doméstico y agrícola (particulares y concesiones
no existía un único deposito de distribución, sino emperador): 62’4 (65’9) %
que del depósito, o del partidor, salía una nueva tu- • Establecimientos del Estado (cuarteles): 3’1 (3’3)
bería de distribución a un nuevo depósito secunda- %
rio (Frontino, XXXV y LXXVI), y así sucesivamente; • Ayuntamiento (obras públicas, fuentes y surti-
existiendo 247 depósitos de distribución en la red de dores): 29’1 (30’8) %
abastecimiento de Roma en el tiempo que Frontino Resulta increíble la similitud de porcentajes de
fue curator de aguas y escribió el informe técnico, de uso de agua en las ciudades de Roma del siglo I y
los cuales unos eran primarios, otros secundarios, y Madrid del siglo XX, aún más si el porcentaje dado
otros en tercer escalón y hasta de cuarto escalón. Es- por Frontino, que no cuadra con el 100%, se pasase
tos depósitos de segundo y más orden, desde donde a porcentaje, valores que se han puesto entre parén-
se distribuía para el consumo, solían ser elevados, tesis.
como los que se hallaban en Pompeya o el que mues-
tra un fresco encontrado en Emporion, muy similares
a los depósitos actuales.
Al final de cada rama de la conducción existía un Captación y canalización
vertedero en el último depósito de distribución, para de agua hasta la ciudad
eliminar el agua sobrante o excedente, “caducae” en
la conducción que en ocasiones muy excepcionales el
Emperador podía dar en concesión, aunque lo habi- La primera labor que tenían los ingenieros hi-
tual es que se usara para limpieza de calles y alcanta- dráulicos romanos era encontrar el lugar adecuado
rillas, como así lo refiere Frontino (CXI) transcribien- de donde se podía extraer en agua más pura y en su-
do una orden imperial. ficiente cantidad para satisfacer la demanda pública,
También del depósito principal partían ramales de y trasladarla a la ciudad en las mejores condiciones.
la red principal de distribución para surtir al puerto, Aunque parezca algo sencillo y obvio, para dar res-
cuando la ciudad era portuaria, y a la industria, como puesta a ello, se necesita un gran desarrollo y cono-
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Figura 21: Recorrido del acueducto de Nimes (basado en Passchier y Schram, 2007)
cimiento técnico, y de ello nos vamos a ocupar en titud. El recorrido elegido es probablemente la labor
las siguientes líneas: describiendo los elementos más técnica más impresionante de todo el acueducto: en
importantes que lo componían. vez de elegir un trazado directo, usando para regular
pendientes pozos, escaleras o resaltos, o sifones; op-
Tipos de acueducto según abastecimiento taron por un itinerario con pendiente casi constante,
evitando instalaciones hidráulicas complementarias.
Antes de entrar en detalle descriptivo de un acue- El recorrido, ejemplo de nivelación topográfica, pasó
ducto, hay que pensar que según el tipo de locali- a ser de 50 km, partiendo de una cota de 72 metros
dad y administración, así se estructuraba esta red de de altitud, y llegando a Nimes, a su partidor, con una
abastecimiento de agua, pudiendo encontrarnos tres cota de 60 metros, con solamente 11’8 metros de des-
tipos básicos: nivel en los 50 km de trazado. En su recorrido tenía
• Acueducto único solamente dos equipos de control de caudales: uno
• Grupo de acueductos justo después de su toma y otro justo antes de la en-
• Acueducto compartido trada del puente acueducto de Pont du Gard. A lo lar-
El acueducto único es el tipo más corriente y del go de los 50 km de recorrido se tuvieron que realizar
que pensamos cuando hablamos de acueductos ro- 24 puentes acueducto que mantuvieran la pendiente
manos, prototipo de las ciudades medias, su com- media del canal y dos túneles en roca. Todos ellos es-
posición era sencilla: Una ciudad se abastecía de tán perfectamente descritos y documentados por el
un único acueducto que podía estar a una distancia excelente trabajo de Passchier y Schram (2007).
considerable, pero era exclusivo de la ciudad, ejem- Cuando las ciudades eran mayores, podían estar
plo típico de él es el acueducto de Nimes, mandado abastecidas por más de un acueducto, siendo el ejem-
construir por Agrippa en torno al año 20 aC. plo más típico de ello la ciudad de Roma que llegó a
Las fuentes de agua las buscaron a unos 25 km en estar abastecida por 11 acueductos, con una gestión
línea recta hacia el norte, en el manantial Eure, cerca conjunta de todos ellos que nos ha transmitido Fron-
del actual Uzes, que se encuentra a 72 metros de al- tino, que fue curator de aguas con Nerva y Trajano.
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Figura 22: Acueductos de
abastecimiento de agua a
Roma
Figura 23: Recorrido del
acueducto Serino, que
abastecía de agua a gran
parte de las localidades de
la bahía de Nápoles
El último de los tipos de acueductos era cuando Feo y Napoli, 2007). Siguiendo a estos autores: pare-
una conducción abastecía a una región; compartiendo ce que el acueducto fue construido entre el 33 y 12 aC
el acueducto diversa localidades, cuyo ejemplo más cuando Agrippa fue curator de aguas. Tenía siete ra-
típico lo hallamos en el acueducto Serino en la bahía mificaciones; la longitud entre Serino y Nápoles era
de Nápoles. El recorrido del acueducto Serino es uno de 78 km y entre Nápoles y Miseno de 18.
de los más impresionantes del imperio, atravesando
en tunel muchos de los montes de este lugar. Uno Tipos de captaciones
de los puntos centrales de la red estaba en Puzzoli,
finalizando en las diferentes ciudades en depósitos La ingeniería romana hidráulica se adaptó en
principales de distribución, como el famoso de Mi- todo momento a las riquezas naturales de agua en
seno, denominado “Piscina Mirábilis”. El acueducto el lugar, desarrollando toda una serie de técnicas de
Serino (De Feo y Napoli, 2007) tenía su captación captación. Pero, a la hora de elegir esas técnicas de
en el manantial Acquaro-Pelosi a 366 metros sobre captación, buscaba dos premisas básicas: la calidad
el nivel del mar. Este acueducto abastecía entre otras del agua a transportar, y la cantidad de agua deman-
ciudades a Nápoles, Pompeya y Heculano. En total dada. Ambas exigencias debían estar en conjunción;
el acueducto tenía una longitud de unos 145 km que primando unas veces una y otras veces otra. Resulta
sumados al acueducto Campano, que se unía con él interesante mostrar la idea que tenía Plinio (XXXI, 21,
cerca de Bayas y Cumas, pasaban de los 155 km (De 31 y 33) sobre la calidad y salubridad de las aguas:
Las técnicas y las construcciones de la Ingeniería Romana 261
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“... Los médicos investigan qué tipos de aguas
son los más adecuados para el consumo. Condenan
con razón las estancadas e inmóviles, considerando
mejores las que fluyen, que se purifican y mejoran
con el recorrido y la agitación... También tienen que
reconocer que las aguas de los ríos no son las mejo-
res, como tampoco la de algunos torrentes, y que la
mayor parte de los lagos son saludables. Entonces,
¿cuáles y de qué tipos son las mejores?. Unas en unos
sitios y otras en otros...“
Los tipos más corrientes de captaciones de agua
usados por los romanos se clasifican en (Schram,
2004):
1. Manantiales
2. Pozos
3. Galerías de infiltración Figura 24: Presa y acueducto del puerto de Leptis Magna
4. Ríos y lagos
5. Presas y embalses
6. Cisternas o aljibes
La captación de manantiales era la más acreditada las de Gigen, Oescus, o Starozagorski Mineralni Bini
entre los romanos como la extracción que daba mejor o Sviscov, Novae, en Bulgaria; Emmaus, Nicópolis,
calidad de agua, aunque, como indica Plinio (XXXI, en Israel; Grune Putz del acueducto de Colonia o
21, 33) ellos sabían que este tipo de aguas no eran ex- Miiesenheim en Alemania; acueducto de Mont d’Or
clusiva garantía de calidad; pero sí lo daba en la ma- de Lión o en Sens en Francia; estaría compuesto por
yoría de los casos. La manera de buscar estas fuentes diversas galerías, a modo de canales, abovedadas o
o manantiales también las explica Plinio (XXXI, 26, simplemente cortadas en la roca, que tenían diversos
43). orificios drenantes en diversas alturas hasta cerca de
Las aguas de los pozos han sido y son muy em- la cota donde se suponía podía llegar el agua.
pleadas, pero siempre con una tendencia a uso in- La captación directa del río, o lago caso de la
dividual y particular, y no como fuente de captación conducción Alsietina, era una de las maneras más
de agua para las conducciones de abastecimiento a comunes que utilizaron los ingenieros hidráulicos
poblaciones, ya que la elevación del agua era costosa, para la toma y captación de agua para la conducción.
y la maquinaria de elevación manejada necesitaba de Existían diversas técnicas para el desvío de un cau-
un continuo mantenimiento y explotación. Ocasio- dal determinado de agua, como eran: construcción
nalmente el pozo se pinchaba con una tubería que de un pequeño resalto que frenaba la velocidad del
dirigía en agua drenada del pozo a un depósito, o cauce aumentando la altura de la lámina de agua y
directamente a la conducción, o acueducto. Tenían desviado lateralmente por un canal parte del agua;
buena fama entonces la calidad de sus aguas, como lo abriendo directamente en un lado del cauce un canal
dice Plinio (XXXI, 23, 38) que indica que de los pozos de desvío del río. En otros casos se usaban presas, o
de los que no se extraía agua continuamente no se azudes, para retención de agua y desvío a las conduc-
consideraban saludables. Vitruvio trata de los pozos, ciones; si bien, los ingenieros hidráulicos romanos no
escribiendo un capítulo entero sobre ellos (VIII, 8). supieron frenar nunca un cauce de importancia me-
Las galerías de infiltración podían considerar- diante presas, y únicamente lo hacían en cauces sin
se un tipo especial de pozos. Consistía en la cons- un caudal de gran importancia.
trucción de un túnel largo, entre 20 y 100 metros de Aunque la ingeniería romana no fue capaz de
longitud, realizado bajo una montaña, con el fin de realizar presas que cortasen un cauce de una cierta
interceptar el nivel freático y los posibles manantia- entidad; sí construyeron presas en pequeños cauces
les de la montaña. Al túnel se le daba una pequeña para formar embalses como depósito de aguas, aun-
inclinación, para conducir el agua drenada hacia la que preferían para el de abastecimiento y consumo
salida del túnel, conectado a un depósito y arenero, o de la ciudad aguas menos embalsadas, usando esos
directamente a la entrada de la conducción de agua. embalses para otros fines como agricultura. Para las
Su esquema general en planta que se puede extraer aguas de abastecimiento era más normal realizar pe-
de las diversas galerías de infiltración halladas, como: queños azudes que captasen el agua de las fuentes y
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Figura 25:
Diferentes
secciones de
canales según el
tipo de cubierta
actuasen como reguladores de caudal de desvío. En
la red de abastecimiento a Roma no existió este tipo
de captación, solamente es de significar la que hubo
en el Leptis Magna, aunque ésta no se hizo exac-
tamente con un propósito de abastecimiento, sino
para evitar que el caudal sólido proveniente del río
llegase al estuario donde se situó el puerto, para ello
se construyó una presa a unos dos kilómetros de la
desembocadura del río Lebda y un canal de desvia-
ción que enviaba ese caudal sólido hacia el río más al
oeste, el río Er-Rsaf. Nos la describe Bartoccini (1958)
como una enorme presa de 133 metros de longitud
de la que se derivaba un canal artificial que atrave-
saba la ciudad y formó una nueva boca de salida al
mar llamada hoy en día wadi er-Rsaf, al noroeste de
la ciudad. Pero esta presa no solamente sirvió para el
desvío del río y retención del caudal sólido, parece
que pudo también captar agua para el acueducto que
abastecía de agua al sistema de aguada del puerto,
y probablemente también a la ciudad. Se han halla-
do dos depósitos casi seguidos cerca de la presa que
Figura 26: Esquema de la sección de un canal romano, “specus”,
pudiera haber sido arenero y depósito de regulación, “canalis” o “rivus”, subterráneo construido en zanja, con todas
pudiendo un canal abastecer al depósito que existía sus capas, (basado en Schram, 2004)
en el extremo del muelle este, casi pegado al cantil,
de 10,5 x 5,5 m de perímetro exterior y 9 x 2,8 m de
perímetro interior, con bóveda de cañón y construido Tipo de conducciones
con bloques de sillería que, seguramente, era la cis-
terna del sistema de aguada del puerto. La mayor parte de las conducciones fuera de la
Uno de los métodos más antiguos de captación ciudad iban en canal, ”specus”, “canalis” o “rivus”;
de agua era obtenerla de la lluvia y guardarla en de- pero los canales entonces tenían una concepción di-
pósitos llamados cisternas, y posteriormente aljibes. ferente del canal actual, ya que éstos eran siempre
Vitruvio, (VIII, 8, 2) tras hablar de los pozos, trata de cerrados y actuaban como tuberías en régimen lami-
las cisternas. El agua obtenida así, solamente se po- nar, estancos respecto al exterior y aireados. Tenían
día utilizar para consumo propio o de una pequeña forma alargada, con la sección mojada en forma de
comunidad; pero no para el abastecimiento de una rectángulo con el lado menor en la base, y dejando
ciudad, por lo que no se va a analizar más profunda- una gran cámara de aire en la parte superior que po-
mente su uso y raíces. día finalizar en un techo de cuatro tipos básicos:
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Figura 27:
Sifón romano
1. Bóveda te llamado acueducto, que eran del 12’2 %. Los ro-
2. Dintel plano manos preferían las que iban cubiertas, subterráneas
3. Apuntado y puente; no gustando entonces los canales a cielo
4. Falsa bóveda abierto pues podía deteriorarse la calidad del agua y a
Siendo el más frecuente de todos ellos, en bóve- la vez hacer proliferar vegetación en ellos, así Vitruvio
da. Usándose en dintel plano más para canales de (VIII, 7, 2) comenta respecto a la necesidad de cubrir
desagües o arquetas de canalizaciones de tuberías. El el canal:
apuntado fue corriente, también, pues era más fácil “… Si la conducción se hiciese por zanjas o ca-
y rápida su construcción, pero más tosco y con peor nales, las obras de albañilería deben ser lo más só-
inspección y estanqueidad, mientras que la falsa bó- lidas posible y con una pendiente de no menos de
veda era bastante poco frecuente. un cuarto de pulgada por cada cien pies de longitud,
siendo además necesario que la construcción esté
Tipos de canales respecto al suelo cubierta con bóveda, a fin de que el sol no toque de
ningún modo el agua… “
Las conducciones tanto de transporte de agua Parece, que en un principio, los romanos taparon
hacia la ciudad como cuando se entraba dentro de los canales y los hundieron por dos razones diferen-
la población y se distribuía, podían hacerse según tes: la primera se puede leer en Frontino (XVIII,4):
Frontino (III, 2): “…el encañado del agua, qué tramo “… porque premeditadamente hundían las conduc-
llega por canal subterráneo, por muros de sostén o ciones bajo tierra para que no fuesen interceptadas
por arcos…“, y que ocasionalmente también se podía por los enemigos… “, lo que hizo hundir la conduc-
hacer sobre un muro o al ras de la tierra, por tanto, las ción Apia hasta 50 pies, 14’8 m, bajo tierra. La segun-
conducciones podían ir de cuatro formas básicas: da era para tener un mayor control; no se sustrajese
1. Subterráneas agua, no se contaminase, etc., siendo la primera de
2. Abiertas las circunstancias muy frecuente en aquel tiempo, a
3. Sobre puentes decir de Frontino, existiendo un verdadero mercado
4. Muros a media ladera negro del agua, motivo por el cual fue puesto Fron-
A ellas había que añadir en sifón; esto es, cuando tino como curator de aguas y escribió en memoran-
entraba a la ciudad a presión sorteando una vaguada, do. Además, las conducciones cuando entraban en la
o una bahía como era el caso del acueducto de Gadir. ciudad, y especialmente distribuyéndose en ella eran
De todas ellas, las conducciones abiertas eran bas- y son más prácticas que se hagan subterráneas, no
tante infrecuentes, solamente aptas cuando se usa- perturbando el resto de los servicios e infraestructu-
ban para agricultura, minería e industria. ras; exactamente igual que se produce hoy en día.
Las conducciones subterráneas eran las más fre- Las conducciones sobre puentes o arcos, son las
cuentes; así en la red de abastecimiento en la Roma más conocidas y admiradas, y ha tomado el nombre
de Frontino, suponían el 86’7 %, frente a las de cielo en latín de la conducción completa: “Acueductos”.
abierto que eran el 1’1 %, y sobre puente, actualmen- Suponían, por ejemplo, una parte muy importan-
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Figura 28: Puente acueducto de Almuñecar
te del total de la longitud de las conducciones que
abastecían la ciudad de Roma; con un 12’2 %, como
antes se ha escrito. Básicamente estaban compuestas
por un puente de arcadas sobre el que iba el canal
cerrado, normalmente con bóveda. Los puentes, o
acueductos, podían ser de una hilera de arcos, de dos
hileras o hasta tres. También era normal que en las
proximidades de la ciudad, o dentro de ella, se hicie-
sen acueductos que soportasen dos y hasta tres cana-
les, uno encima de otro.
La conducción abierta era aquella que se hacía a
media ladera utilizando (Frontino, III, 2) “… muros
de sostén… “, que encauzaban el agua entre la lade-
ra y el muro que podía hacerse de sillería, ladrillo o
esculpido en la propia roca del monte. Su construc-
ción solamente se destinaba para lugares inaccesibles
o controlados, y solamente en trechos pequeños. En
ocasiones, como ocurría en Roma con el acueducto
Alsietina, el canal, o specus, también se tapaba, y esto
era frecuente a la entrada de la población.
Equipos de las conducciones
Figura 29: Esquema de los canales, de abajo a arriba, Marcia,
Tépula y Julia de abastecimiento a Roma
A lo largo de las conducciones o acueductos ro-
manos se podían hallar una serie de equipos que
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Figura 30:
Tipos de
conducciones
romanas en muro
a media ladera
optimizaban el funcionamiento del sistema, éstos se
podían clasificar según la finalidad para lo que esta-
ban destinados:
Calidad de las aguas:
• Desarenadores y decantadores
• Aireadores
Cambio de carga hidráulica:
• Pozos o cascadas
• Resaltos
• Escaleras
Regulación de caudal:
• Aliviaderos laterales
• Desviadores
Inspección: Arquetas Figura 31: Depósito de aireación y decantación de la
Señalización: Cippii conducción Virgen cerca de Roma, según el arquitecto del siglo
XVIII G.B. Piranesi, copiado de R. Fabretti (1680) (Fuente:
Tras la captación, y antes de canalizar las aguas a
Schram 2004 y 2005)
las conducciones que la transportaban hasta la ciu-
dad, se aseguraba que ésta fuese lo más pura y trans-
parente posible; pero en muchas ocasiones llegaba dura, para después pasarla por filtros. El sistema de
muy turbia y con mucho material en suspensión, en- filtrados del agua, para mejorarla no se ha hallado
tonces los ingenieros hidráulicos romanos construían en las redes de abastecimiento de agua romanas, ni
balsas de decantación de las arenas y lodos, esto es; Frontino lo describe; pero no sería descartable que
se hacía pasar el agua por unos desarenadores. Vitru- hubiese existido, ya que, como nos cuenta Vitruvio, la
vio (VIII, 8, 3) lo recomienda para las aguas de uso técnica se conocía perfectamente. Los tipos de desa-
público: readores, o areneros, de los que se tiene noticias que
“… Si se hiciesen esos depósitos en número de existieron, no descartando que hubiese algún tipo
dos o de tres, de modo que por decantaciones su- más no detectado, eran de cinco clases: 1) De presilla
cesivas pueda pasar el agua de uno a otro, ello daría en cadena, 2) Laberinto, 3) Compartimentos, 4) Do-
por resultado un agua mucho más sana y agradable; ble cámara, y 5) Piscina
porque, al quedar el limo sedimentado en cada uno A lo largo de la conducción también se situa-
de los depósitos, el agua sería en el otro mucho más ban otras instalaciones hidráulicas muy similares a
clara y conservaría sin olor su sabor. En caso contrario las que se puede encontrar en las conducciones de
será menester echarle sal y filtrar… “ agua actuales, como eran: los resaltos hidráulicos, las
Esto es, podía llegarse a flocular el agua por mé- cascadas, y las escaleras hidráulicas. Estos tres ele-
todos químicos, para hacerla más potable y menos mentos tenían dos fines claramente definidos y dife-
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Figura 32: Equipos para el cambio de carga hidráulica y diferencia entre la pendiente real del canal y la del terreno
renciados: el primero de ellos era ir regularizando la
pendiente media de la conducción, esto es provocar
discontinuidades puntuales para que mantenien-
do una pendiente media, bastante constante en el
quehacer hidráulico romano, acortar la distancia de
transporte; el segundo de los objetivos era la autode-
puración del agua, aumentando el oxigeno disuelto
en ella, mejorando así su calidad; e irse acomodando
al terreno, especialmente en cambios bruscos, con la
mínima pérdida de carga.
Cualquier conducción que se preste, exige que se
mantenga un caudal determinado, evitando rebases
o entrar en carga canales que no estaban preparado
para ello. Los ingenieros romanos, aparte de regular Figura 33: Dibujo del cuarto de regulación y compuertas cerca
el caudal mediante depósitos intermedios, situaron del inicio del acueducto de Nimes
dos equipos más: los aliviadero laterales, que en la
mayoría de las ocasiones servían de fuentes surtido-
res; los desviadores que eran cuartos de regulación,
de los cuales el acueducto de Nimes poseía dos: Uno
justo después de su toma y otro justo antes de la en-
trada del puente acueducto de Pont du Gard. Estaban
formados por un cuarto de desviación y regulación
con compuertas mecánicas: El canal entraba en el
cuarto que tenía unas dimensiones en planta de 2’2
x 3 m y una altura de muro de 1’6 m, formando así
un pequeño depósito de regulación de la lámina de
agua. El cuarto tenía dos salidas reguladas ambas por
compuertas accionadas por un equipo mecánico de
elevación: una frente a la entrada que era el canal de
la conducción; y otra lateral que funcionaba como
desagüe y que iba a parar al río, el primer cuarto con
desviación a la derecha hacia el río Alzon y el segun-
do a la izquierda hacia el río Gardon. Figura 34: Pozo de registro en uno de los acueductos de
Los pozos de registro, de inspección o arquetas, Almuñecar
se conocían por el nombre de “spiramen”. Vitruvio
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Figura 35: Entrada a
Roma de los acueductos de
abastecimiento de agua por las
puertas Prenestina, hoy “Porta
Maggiore”, y Tiburtina
Figura 37: Tubería del sifón de abastecimiento a Gádir, Cádiz,
hoy en la plaza de Asdrúbal de la ciudad
Figura 36:Sistema de elevación de agua a Cosa, único del que
se han conservado vestigios, estudiado por McCann (1987, la conducción subterránea; y el de servir al usuario
2002) como referencia de que debía dejar a ambos lados
una franja de resguardo donde no se podía construir,
(III, 7, 2 y 5) trata sobre ellos, su situación, cometi- plantar árboles etc. Estas piedras o hitos llevaban una
do, etc. a lo largo del acueducto. Tenían finalidades inscripción que normalmente estaba compuesta por
claras como eran: de aireación del canal, de acceso tres elementos:1) Nombre de la conducción, 2) Em-
para su inspección y de aliviadero de seguridad para perador, o autoridad en su caso, 3) Número del hito,
que el canal no entrase nunca en carga. Estos pozos y distancia en pies al siguiente.
de registro estaban separados entre 35 y 70 metros a
decir de Vitruvio, uno o dos“actus”, y alcanzaban una
altura en torno a 0’7 metros sobre la clave del techo
exterior del canal, aunque posteriormente aumentó Distribución de agua
esta distancia. en la ciudad
En los tramos donde el acueducto iba enterra-
do, cuando se alisaba el terreno, igualándolo con el
natural, se le ponía la señalización correspondiente Cuando el canal entraba en la ciudad, cambiaba
al eje del canal, llamado cippus que tenía dos pro- toda la tipología del sistema y se preparaba para dis-
pósitos principales: el de señalizar la trayectoria de tribuir el agua a todos los rincones de la ciudad. Pero
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los tipos de entrada no siempre eran iguales, tampo-
co los tipos de distribución, ni las conducciones que
se utilizaban. A todas ellas se dedica este apartado,
intentando condensar lo más posible para que se
tenga la visión más amplia en el menor número de
líneas escritas. A todo ello hay que sumar los equipos
de distribución: depósitos, contadores, medidores y
registro, válvulas y grifos...
Tipos de entrada en la ciudad
de las conducciones
Como norma general, se intentaba entrar en la
ciudad por el punto más elevado, situando los depó-
sitos primarios junto a las murallas o cerca de ellas.
Pero, dependiendo de su situación respecto del terre-
no, se podían distinguir tres tipos de entrada a la ciu-
dad respecto de las alturas de ésta y del acueducto:
• A nivel: Cuyo ejemplo más típico es Roma
• Forzada: El agua entraba a menor cota que la ciu-
dad y tenía que elevarse al depósito principal; siendo
ejemplos típicos Cosa, Almuñecar o Segóbriga.
• En sifón: El agua a una determinada cota se le
encauzaba en un sifón y así entraba en la ciudad;
siendo el ejemplo más típico Cádiz (Gádir). Figura 38: Esquema se una distribución simple dentro de una
ciudad y comportamiento de la red cuando una demanda se
Tipos de distribución de agua dentro cortaba, rebosando por los depósitos en lo que se llamaba agua
e la ciudad excedente que abastecía a fuentes y ninfeos, con la ecuación de
caudal de la red
Existían básicamente dos formas de distribuir en
la ciudad: Simple y compleja. La distribución simple • Tuberías de barro: Podían trabajar a presión, en
era la más usual y se daba cuando la ciudad se abas- descarga (para bajantes de las casas) y en lámina libre
tecía de un solo acueducto; pero cuando el abasteci- • Tuberías de plomo: Iban siempre a presión, distin-
miento se hacía por más de una conducción, caso de guiendo su tipología por su calibre, grosor y soldadu-
ciudades importantes cuyo ejemplo más relevante es ras (planas, pico y montículo)
Roma, entonces existía, o podía existir, interconexión • Tuberías de piedra: Siempre iban en presión y
entre ellas, de tal forma que se compensasen los cau- dentro de la ciudad, solo se usaban para ir de depó-
dales de entrada y uso. sito a depósito
• Tuberías de bronce: Se usaban solamente en pe-
Tipos de conducciones dentro queños tramos junto a grifos, en contadores, calibra-
de la ciudad dores, etc.
A continuación, se muestran en tablas y gráficos
Vitruvio (VIII, 7, 1) distingue dos tipos básicos de alguna de las características de las tuberías de agua
tuberías: “... por cañerías de barro, o por tuberías de romanas. Las tuberías de barro a presión debía tener
plomo... “, a las primeras las denomina el Arquitecto al menos un grosor de 3,7 cm, según indica Vitruvio
“fistulis plumbeis“ y a las segundas “tubulis fictili- (VIII, 7, 6).
bus”. Así pues, la palabra “fistula” se aplicaba espe- La normalización de los tubos de plomo la cono-
cialmente a las tuberías de plomo, o en su caso de cemos gracias a Frontino que las describe una a una.
otro metal, mientras que “tubus” y “tubulus” se usaba Su origen no lo sabemos con certeza; bien pudo de-
para designar tuberías hechas con otros materiales berse a Agrippa como el mismo Frontino sospecha-
como terracota o madera (Smith, 1870). En conjunto, ba, ya que fue por un edicto en tiempos de Augusto,
dentro de las ciudades se distribuía el agua por cuatro promovida por Agrippa, cuando fue obligatoria su
tipos de tuberías básicas: uso. La tubería siempre se instalaba con la junta lon-
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Figura 39:
Compleja red de
abastecimiento
de agua en Roma
dividida en catorce
distritos
RELACIÓN DE PROPORCIONES DE LAS TUBERÍAS Con: L=Altura bloque; L’=Anchura bloque,
DE BLOQUES DE PIEDRA ROMANOS A=Longitud bloque, R=Diámetro exterior del
Conducción L/L’ L’/R L’/r r/(R-r) r’/r tubo hembra, r=Diámetro del tubo, r’=Diámetro
Roma 1 1,48 2,45 1,54 ¿? exterior del tubo macho.
Pátara 0,82 2,5 3,75 2 1,36
Aspedós 0,96 1,56 2,67 1,41 1,35
Cádiz 1 ¿? 3,21 ¿? 1,47
VALORES DE LOS TUBOS DE PLOMO ROMANOS NORMALIZADOS
Denominación Diámetro Sección Perímetro Quinarias
de la tubería dedo cm dedo2 cm2 dedo cm
5 Quinaria, 5/4 1’25 2’31 1’23 4’19 3’93 7’27 1’00
6 Senaria, 6/4 1’50 2’78 1’77 6’07 4’71 8’71 1’44
7 Septenaria, 7/4 1’75 3’24 2’41 8’24 5’50 10’18 1’96
8 Octonaria, 8/4 2’00 3’70 3’14 10’75 6’28 11’62 2’56
10 Denaria, 10/4 2’50 4’63 4’91 16’84 7’85 11’52 4’00
12* Duodecenaria,12/4 3’00 5’55 7’07 24’19 9’42 17’43 5’75
15 Denumquinum,15/4 3’75 6’94 11’04 37’83 11’78 21’79 9’00
20 Vicenaria, 20/4 5’00 9’25 19’63 67’20 15’71 29’06 16’00
25** Vicenum quinum 5’64 10’43 25 85’44 17’73 32’80 20’36
30 Tricenaria 6’18 11’43 30 102’61 19’42 35’93 24’43
35 Tricenum quinum 6’68 12’36 35 119’98 20’97 38’79 28’51
40 Cuadragenaria 7’14 13’21 40 137’06 22’42 41’48 32’59
45** Cuadragenum quinum 7’57 14’00 45 153’94 23’78 43’99 36’66
50 Quicuagenaria 7’98 14’76 50 171’10 25’07 46’38 40’74
55 Quincuagenum quinum 8’37 15’48 55 188’21 26’29 48’64 44’80
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60 Sexagenaria 8’74 16’17 60 205’36 27’46 50’80 48’88
65 Sexagenum quinum 9’10 16’84 65 222’73 28’58 52’87 52’96
70 Septuagenaria 9’44 17’46 70 239’43 29’66 54’87 57’02
75 Septuagenum quinum 9’77 18’07 75 256’45 30’70 56’80 61’10
80 Octogenaria 10’09 18’68 80 273’77 31’70 58’65 65’16
85 Octogenum quinum 10’40 19’80 85 290’74 32’68 60’46 69’24
90 Nonagenaria 10’70 19’80 90 307’91 33’63 62’22 73’35
95 Nonagenum quinum 11’00 20’35 95 325’25 34’55 63’92 77’42
100 Centenaria 11’28 20’78 100 342’09 35’45 65’58 81’50
120 Centenum vicenum 12’36 22’87 120 410’79 38’82 71’82 97’80
*Tenía rectificación, estaba en desuso en aquella época
** No se utilizaba
Figura 42: Tuberías de plomo con la junta longitudinal con
Figura 40: Gráfico que relaciona el grosor de las tuberías de soldadura plana y la transversal con apoyo superior (Museo del
plomo romanas con su calibre, según la descripción de Vitruvio Agua de Rómul Gabarró)
(VIII, 7, 3)
gitudinal en la parte superior, y las juntas transversa-
les con apoyos superiores para dar tope al soporte de
cierre de la zanja. Las tuberías de barro y de piedra se
unían mediante los extremos macho y hembra jun-
tándolos con una masa de cal y aceite (Vitruvio, VIII,
7, 6). Las tuberías de bronce solamente se utilizaban
para terminaciones de grifo, hacer los cálix o conta-
dores y primer tubo del contador, aunque todos los
encontrados eran de plomo con imitación a bronce,
lo que indica que la norma no siempre se cumplía.
Tipos de depósitos
Cuando el acueducto entraba en la ciudad, o se
desviaba antes de entrar en ella, el agua iba a parar a
un depósito, desde donde se distribuía a otros depó-
sitos o a los concesionarios del agua; pero nunca las
desviaciones para consumo se hacían fuera del depó-
Figura 41: Tuberías de barro para presión (arriba: Museo sito repartidor, partidor o de distribución. Los tipos
de San Isidoro de León, abajo: Museo del Agua de Rómul de depósitos romanos de agua, de una gran variedad,
Gabarró) se pueden clasificar:
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Figura 43: Sistema de distribución de los depósitos de la red de
abastecimiento de agua de Roma
Figura 45: Depósito elevado de distribución, tomado de un
fresco de Emporión
Figura 44: Depósito de las termas de Trajano en Roma
conocido en el Renacimiento como de las Siete Salas, con su
nifeo correspondiente que funcionaba como aliviadero de
regulación del volumen de agua en el depósito
• Por la distribución: Privados (obras públicas y
particulares); De derivación; De la red (primarios, se-
cundarios... partidores).
Figura 46: Depósito de una cámara a ras de tierra que
• Por su situación exterior: Enterrados o semien-
normalmente necesitaba usar hormigón armado
terrados; A ras de tierra; Elevados.
• Por su estructura interior: Una cámara; Varias
cámaras.
Además, los depósitos podían tener elemen- efectivo sobre su consumo, con un doble fin: Recau-
tos asociados como eran las fuentes aliviadero, que datorio mediante el pago de tasas por gasto de agua;
cuando eran de grandes depósitos muy decorados se y administrativo, para mejorar la distribución y servi-
llamaban ninfeos. cio público de suministro. Ese control se llevó a cabo
mediante tres actuaciones diferentes:
Control de agua 1. Contadores de agua
2. Mediciones y registros
La diversificación en el uso y disfrute del agua, 3. Inspección de conducciones y concesiones
obligó a las autoridades romanas a tener un control Los contadores de agua a particulares se conocen
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Figura 47: Cálix o contador romano que debía ser de
bronce, pero que era frecuente se hiciese de plomo, como
éste, imitando al otro metal, que se situaba en el cuarto de
contadores (Museo del agua de Rómul Gabarró) Figura 48: Esquema de un cuarto de contadores romano, en
el que aparecen diversos tipos de contadores y formas de
instalarlos. Obsérvese cómo los aliviaderos superiores del
depósito servían para alimentar una fuente pública
gracias a Frontino (XXXVI), no habiendo aparecido
restos que puedan identificarse como“cuarto de con-
tadores” o partidores en los depósitos de distribución
donde se debían situar; aunque sí se han descubierto los contadores. Probablemente, tuvieron aparatos
algunos de estos contadores, o “cálix” que tomaban sencillos para comprobar caudales y calibres; como
ese nombre de la forma que tenían, parecida a un cá- la pequeña tubería de bronce que posee el Museo del
liz o a una copa. Agua de Rómul Gabarró. El mismo Frontino recorrió,
Leyendo a Frontino, se puede hacer una idea de inspeccionó y midió los caudales de todas las con-
lo que era el “cuarto de contadores” o partidor de ducciones de abastecimiento de agua a Roma, como
distribución: En el depósito de distribución se iban paso previo a escribir su memorando técnico (LXXIV,
acoplando, preferentemente en el fondo, los llama- 3). En la mayoría de las conducciones existían arque-
dos contadores, que estaban formados por una placa tas de inspección y control, que además se usaban
rectangular o circular horizontal de las que salían una para reparaciones. La inspección que ejercía la ad-
tubería, a decir de Frontino, era todo ello de bronce ministración representada por el curator de aguas se
con una longitud de al menos 22’2 cm de longitud, hacía desde dos facetas diferentes: 1) Regulación del
y que llevaban un precinto, del que no se sabe exac- buen uso de agua; y 2) Detectar las posibles inciden-
tamente como era, del procurador “aquarum” en una cias en la red.
longitud de cerca de 15 metros, no pudiendo tocar
este tramo de tubería sin expresa autorización y pre- Válvulas, grifos y control de presión
cinto posterior del procurador de aguas.
Todas las asignaciones y concesiones de agua se El conjunto de cañerías y canales tenían una se-
anotaban en los registros oficiales que debía el pro- rie de dispositivos de regulación, que servían tanto
curador de aguas, “procurator aquarum” comunicar para controlar el caudal de salida como para desvíos
al registrador o tenedor de libros,“librarios”, que de- y cortes, así como regular la presión de las cañerías y
pendía directamente del curator de aguas, para que dispositivos, o eliminar el aire de las tuberías a pre-
registrase la concesión en los registros imperiales, sión. En resumen, se podían encontrar en todo el en-
“principum comentarii”, en los que se recogía tanto tramado de cañerías y a su salida:
el aforo de cada conducción que llegaba a la ciudad, • Llaves de paso
como el uso que se daba a los caudales de agua que • Grifos
transportaban estas conducciones; tanto depósitos, • Extractores de aire o aireadores
como partidores, concesiones de uso, etc. (Frontino, • Válvulas de presión
LXIV). • Caños
Se sabe, también por Frontino, que se inspeccio- Desde el punto de vista de funcionamiento del
naban las concesiones, los canales, los partidores y propio aparato, las llaves de paso y los grifos eran
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válvulas con el mismo fin: regular el flujo de agua a
través de las tuberías. Pero mientras los grifos tenían
como fin último permitir la salida del agua de la tu-
bería para el consumo directo, la llave de paso permi-
tía o impedía el paso a través de una tubería sin salir
de la red; exactamente igual que hoy en día. Todas las
llaves de paso romanas observadas eran del tipo vál-
vulas de macho, esto es: Formadas por una parte fija
o cuerpo y una parte móvil. Los ensayos realizados
para el Museo del Agua de Rómul Gabarró (Gabarró,
2006) muestran la siguiente composición para las lla-
ves de paso:
COMPOSICIÓN DEL MATERIAL DE LLAVES
DE PASO ROMANAS
Elemento Porcentaje (%)
Cobre (Cu) 73’70
Plomo (Pb) 18’33 Figura 50: Grifo romano de pequeño calibre que le falta el
Estaño (Sn) 7’72 brazo del mando
Total 99’75
El grifo tenía un método de funcionamiento simi-
Figura 51: Aparato para la extracción de aire y regulación de
presión en las tuberías (Museo del Agua de Rómul Gabarró,
Igualada-Barcelona)
lar para el detectado en las llaves de paso: era válvu-
las de macho con un elemento fijo, cilíndrico o tron-
cocónico, en el que se introducía el elemento móvil o
espiga formado por un cilindro o un tronco de cono
perforado transversalmente para permitir el paso del
Figura 49: Grifo romano, separada y elevada la parte móvil o agua cuando el agujero de la perforación coincidía
espiga de la parte fija. El cilindro de la espiga tiene un diámetro
de 23’7 mm equivalente a 1’28 dedos romanos (Gabarró, 2006).
con la tubería.
Las tuberías de salida son trococónicas (Museo del Agua de La ingeniería romana sabía que el aire conteni-
Rómul Gabarró, Igualada-Barcelona) do en las tuberías producía presiones no deseadas,
por lo que en las conducciones a presión situaban
aparatos o equipos que hiciesen expulsar este aire
que se quedaba atrapado en las tuberías a presión,
además servía para evitar el golpe de ariete en ellas,
formando una verdadera chimenea de equilibrio. Así,
Vitruvio (VIII, 7, 4) indica, para sifones pero que debe
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Figura 52:
Funcionamiento de
un extractor de aire y
regulación de presión
de tuberías que servía
también para desviación y
codo, similar al existente
en el museo de Baelo
Claudia
Figura 54: Caños de agua romanos (Museo del Agua de Rómul
Gabarró, Igualada-Barcelona)
Figura 53: Válvula de presión romana (Museo del Agua de Conocemos alguno de estos equipos para extraer
Rómul Gabarró, Igualada-Barcelona) el aire comprimido en las tuberías y regularizar la
presión, como el que se halla en el Museo de Agua
de Rómul Gabarró o en el Museo de Baelo Claudia.
Se trata en ambos casos de una pieza fabricada en
aplicarse a toda tubería a presión:“... Además, en este plomo, de similares características que la tubería; en
espacio llamado vientre, se han de hacer respiraderos forma tronco cónica con la base más grande inferior,
por los que pueda darse salida al aire comprimido en abierto en la parte superior, su interior es hueco y a
la tubería...“. O como escribe Dionisio de Halicarna- ella llegan tuberías El equipo funcionaba como una
so (XVI, 6, 2): “... en Roma; pues está toda ella cru- válvula de presión expulsando el aire sobrante que
zada por grandes y continuos conductos a través de atravesaba la tubería por ese punto o en caso de so-
los cuales circula el agua, con muchos respiraderos a bre presión elevando la columna de agua, pudiendo
modo de bocas, por los que suelta el aire encerrado ir acompañado o no de una válvula de presión en la
en ella...“ parte superior.
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Reparaciones, mantenimiento y fraudes contrándose ejemplos a lo largo de las conducciones
de “aqua Claudia” y “aqua Anio Novus”, o en acue-
Las obras públicas romanas se ven desde la pers- ductos como el de Almuñecar. Y, sobre el canal, grie-
pectiva actual con dos criterios totalmente opuestos: tas y pérdidas de estanqueidad; siendo un ejemplo
O son obras que se hacían para perdurar durante de reparación en tiempo y espacio como lo cuenta
toda la eternidad, sólidas y robustas; o se niega sis- Frontino (CXXIV, 3):
temáticamente la propia existencia de la técnica y “... se construye un andamio y se eleva hasta la al-
desarrollo romano que hizo posible esas magnificas tura del conducto dañado, luego un lecho con cana-
obras. Pero lo cierto es que no es verdad una cosa ni lizaciones de plomo se empalma a través del espacio
la otra. El desarrollo técnico alcanzado por las obras del conducto interrumpido...“
públicas romanas sigue sonrojando a todos los que Y (CXXII,3):
se interesan por ellas; a veces con incredulidad, a ve- “… no deben repararse durante el verano, para
ces con admiraciones y exclamaciones. Lo cierto es no interrumpir el servicio de agua en una estación en
que dentro de todo ese desarrollo de obras públicas que hay mucha más demanda de ella, son en prima-
hay que englobar también su mantenimiento y re- vera o en otoño, y con la mayor rapidez para que los
paración, que entonces no se concebía, al igual que canales, efectuados los preparativos con anterioridad,
hoy, obra pública que no necesitase de reparaciones queden interrumpidos los menos días posibles… “
a lo largo del tiempo ni un mantenimiento continuo, Si es poco conocido el sistema administrativo de
y ese propio concepto debe añadirse al desarrollo al- las obras públicas, menos aún es el mantenimiento
canzado en aquella época. Frontino (CXX) explica las que se ejercía sobre ellas. Bien es cierto, que el man-
causas del deterioro de las conducciones y la necesi- tenimiento de obras en el periodo romano fue di-
dad de repararlas: ferente, dependiendo de la obra y dependiendo del
“… Las reparaciones tienen su origen en las si- momento. Las conducciones, tanto fuera de la ciu-
guientes causas: los acueductos se deterioran por el dad, de abastecimiento, como dentro de la ciudad, de
paso del tiempo, por los abusos de los propietarios, distribución, tenían todo un sistema y equipos muy
por violentos temporales o por defectos de una cons- avanzados de mantenimiento. Sabemos por Fronti-
trucción mal realizada, hecho que sucede muy a me- no que, al menos, existieron dos tipos de sistemas de
nudo en las obras recientes…“ mantenimiento: Uno, más antiguo, que se realizaba
Por tanto, las causas que provocaban reparacio- por contrata (Frontino XCVI) en el que se exigía un
nes en las conducciones se pueden englobar en tres número mínimo de trabajadores y especialistas por
tipos: 1) Naturales, 2) Mal uso, y 3) Técnicas. Y entre cuadrilla, que tenían que estar anunciados en carteles
las últimas se encontraban: Falta de conocimiento públicos en cada distrito y sus trabajos los inspeccio-
técnico; Mala realización de la obra; y La sobrecarga naba el censor; y otro, más moderno, que surgió de
de la estructura. la nacionalización de los servicios públicos llevada a
Los tipos de reparaciones más frecuentes eran: cabo por Agrippa y Augusto, en el que en cada distrito
Sobre la estructura; el refuerzo de pilares y arcos; en- existía una plantilla de funcionarios, estatales o impe-
Figura 55: Esquema de la reparación efectuada en unos pilares Figura 56: Esquema del “by pass” usado por los romanos para
y arcos del puente acueducto de las conducciones Claudia y reparar un canal, según la descripción de Frontino (CXXIV, 3)
Anión Nuevo cerca de Roma
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riales, que tenían una sede, junto a un depósito nor- Fraudes técnicos, 2) Fraudes en el partidor y 3) Frau-
malmente, y debían poseer una cuadrilla las 24 horas des en canales y tuberías.
del día para atender a las emergencias que surgieran Los fraudes técnicos eran los más sofisticados,
(Frontino, XCVI y XCVII), dependían directamente de consistían en alterar las prescripciones técnicas, es-
un “villicus” o intendente, que a su vez dependía del pecialmente las secciones normalizadas, instituidas
villicus general y éste del curator de aguas. por Agrippa, con el fin de sustraer agua. El método
Uno de los principales objetivos que movió a era muy sencillo, como el agua se medía mediante las
Frontino a realizar su informe o memorando técnico secciones de tuberías, se alteraba la sección de entra-
sobre la red de abastecimiento en Roma, era la sos- da en el partidor y la sección de salida, con lo que en
pecha que se tenía de que existía un fraude generali- los registros, al indicar para el consumidor el número
zado del uso y distribución del agua, que pudo estar de quinarias asignadas y por tanto el tipo de sección
favorecido por la dejadez en la administración de las de tubería, para que éste siguiese anotando esa sec-
obras públicas, que se intuye, hubo desde la caída de ción solamente había que alterar la propia sección,
Nerón. Si se clasifican las innumerables infracciones dejando inalterada su nomenclatura, como así lo
y fraudes que se cometían en la red de abastecimiento cuenta Frontino (XXXII ss). Si se traduce a números
y distribución de agua en Roma que comenta Fron- los fraudes en el calibrado de tuberías que nos cuenta
tino, éstas se pueden dividir en tres tipos básicos: 1) Frontino, y los ponemos en una tabla, darían:
RECTIFICACIÓN DE CALIBRES DE TUBERÍAS ROMANAS POR LOS “AQUIARII” PARA DEFRAUDAR AGUA
Tubo Diámetro Φ rectificación Φ final Superficie final
denominación dedo cm dedo cm dedo cm d2 cm2
12/4 Duodecena 3 5’55 1/24 0’08 3’04 5’63 7’27 24’87
20/4 Vicenaria 5 9’25 -0’5 -0’93 4’5 8’33 15’90 54’43
100 Centenaria 11’28 20’87 0’71 1’31 11’99 22’18 112’88 386’32
120 Centenum vicenum 12’36 22’87 3’65 6’75 16’01 92’62 201’31 689’00
Otro tipo de fraude técnico era la alteración de los
registros imperiales mediante la inclusión de con-
ducciones falsas, que no existían, auque Frontino
(LXXVI) la califica como menor.
De los fraudes en el partidor se ocupa profusa-
mente Frontino (CXIIss), y tal como nos cuenta, exis-
tían multitud de métodos para robar agua:
“… He descubierto que en la mayor parte de
los depósitos de distribución habían sido coloca-
dos partidores de agua de una sección más amplia
que la otorgada, y que algunos de ellos no estaban Figura 57: Dibujo esquemático de lo que era un pinchado
ni siquiera precintados. Ahora bien, cada vez que un de tubería, con la posición relativa de ambas y de las juntas
partidor precintado sobrepasa la medida reglamen- longitudinales
taria, se pone de manifiesto la codicia del delegado
[“procuratoris”] que lo ha precintado. Pero cuando ni “incontrolados” y han sido ensanchados o reducidos
tan siquiera está precintado, revela clarísimamente la a gusto del fontanero…
culpabilidad de todos, en primer lugar y muy espe- …Es además, inadmisible el siguiente engaño de
cialmente del beneficiario, en segundo lugar del in- los fontaneros: cuando una concesión de agua pasa
tendente [“villici”]. a un nuevo propietario, ellos superponen una nue-
En algunos depósitos, aunque habían sido pre- va abertura al depósito y dejan la antigua, de la que
cintados los partidores con medida reglamentaria, substraen agua para venderla… “
inmediatamente se les añadieron tubos de un diá- El último de los fraudes, en tuberías y canales, era
metro más amplio… mucho más grosero, y posiblemente más difícil de
…En los tubos de algunos depósitos ni tan siquie- inspeccionar. Se trata de lo que Frontino (CXV) llama
ra se instalaron partidores. A estos tubos se les llama “punzadura” o “puncta” y al que lo realizaba “aguje-
Las técnicas y las construcciones de la Ingeniería Romana 277
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reador” o “punctis”. Consistía sencillamente de abrir
una pequeña zanja dejar al descubierto una tubería
de transporte de un calibre grande y, literalmente,
pincharla y sacar un ramal de ella.
También fuera de la ciudad se hacían derivacio-
nes fraudulentas de canales (Frontino, CXXIX), rom-
piendo el canal principal, estando sancionadas estas
prácticas por un ordenamiento jurídico que debió ser
muy amplio; pero del que se conoce bien poco.
Ordenamiento jurídico, régimen
económico y calidad de las aguas
Este breve repaso por lo que fueron los sistemas
de abastecimiento de agua a las ciudades romanas
no puede finalizar sin tratar de tres aspectos suma- Figura 58: Dibujo del dibujo de A. Fabretti, que copió
mente interesantes y de los que raramente se ocupan del original en una propiedad privada en Roma,
los especialistas: Por una parte, toda la sustentación desafortunadamente el paradero del dibujo e inscripción no se
conoce, la inscripción esta catalogada con el número CIL, VI ,
legal y ordenamiento de las redes de agua y su ex-
1261 (Benefiel, 2001).
plotación; por otra, el aspecto de financiación eco-
nómica del sistema, y finalmente, cómo la ingeniería
sanitaria romana intentaba proporcionar un agua de y mantenimiento, aunque pagada por el Estado, lo
la máxima calidad. realizaban empresas privadas, dándose las concesio-
nes de mantenimiento y de construcción mediante
Ordenamiento jurídico del agua en Roma subastas, aunque las empresas que acudían debían
poseer algunos requisitos ya estipulados, como nú-
La importancia dada al agua como uso y servicio mero de esclavos artesanos, que la acreditasen válida
público llevó consigo todo un ordenamiento jurídico para tal trabajo.
y de reparto del agua, controlado siempre por el esta- Este sistema de contrata en un principio debió
do y su administración. La sociedad romana desarro- funcionar correctamente, pero al cabo del tiempo,
lló todo un tejido jurídico de leyes, ordenes, senado el sistema debió caer en vicio y corrupción. La solu-
consuto, normas, etc. de carácter técnico que la gran ción se dio una vez instaurado el imperio, mediante
mayoría ha desaparecido. Las palabras de Vitruvio (I, una figura ya existente anteriormente, que dependía
1, 13) son elocuentes en este sentido: “... deben sa- del censor, el inspector o “curator”. Augusto escogió
ber los arquitectos la legislación sobre conducciones para su reforma al político en quien más confiaba:
de agua... “. Por tanto el ordenamiento jurídico debía a su yerno Marco Vipsanio Agrippa (63 al 12 a.C.),
ser muy amplió. Los derechos del agua, “jus aquae que habiendo sido cónsul, aceptó el cargo de edil, de
impetratae” (Smith, 1870): las leyes concernientes al rango inferior, para emprender la reforma en materia
recorrido del agua y a su distribución venían inclui- de obras públicas de todo el imperio, tanto desde el
das en“jus ducendae aquae”, y las que trataban de su punto de vista constructivo como de administración
distribución se encontraban en “jus tuendae aquae” y burocracia. Él fue el alma de la trasformación de la
(Frontino XCIV a CXXXI, González Rolán, 1985). Por administración y cargos con competencias en obras
Frontino sabemos dos grandes reformas legales que públicas (Peña, 2006). Fue nombrado por Augusto
afectaron a la política del agua. “Curator Aquarum” a perpetuidad (Frontino XCVIII),
La primera de las grandes reformas y normativa y promovió el cambio de idea de explotación privada
técnica sobre el agua e hidráulica que conocemos de obras públicas a explotación estatal directa que se
procede de un decreto del Senado, a propuesta de reflejó en el decreto del Senado del año 11 a.C., un
los cónsules Gayo Licinio y Quinto Fabio en el año año después de su muerte. Se completaba este orde-
116 a.C. (Frontino, XCVI), en plena reforma popu- namiento jurídico con la Ley Quintia, aprobada por
lar encabezada por los Graco y posteriormente por la asamblea del pueblo el 30 de julio del año 9 a.C., a
Mario, en ella se ponían varios preceptos como: El propuesta del cónsul Tito Quintio Crispino. Esta Ley
agua era un bien público, tanto la obtenida de te- sancionaba los abusos y fraudes en las conducciones
rrenos públicos como privados. Pero la construcción de agua, con sanciones de 100.000 sextercios, y obli-
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nómicos que se pasaba hasta acabar de financiar y
pagar una obra pública y posterior a ella. Por lo que
solamente se puede esbozar esos cinco peldaños eco-
nómicos por los que pasaba la obra pública romana,
como era un acueducto.
Existieron a lo largo de la historia de Roma al me-
nos dos métodos de expropiación. El primero de ellos
consistía en que el estado compraba a los particulares
los solares por donde iba a discurrir la conducción o
acueducto. Una vez en posesión del estado, se de-
limitaba la franja de terreno que iba a ocuparse y la
franja de exclusión, y el resto del terreno de las fincas
expropiadas volvía a venderse al particular antiguo
dueño de la finca, probablemente al mismo precio
de compra; fue el método más antiguo empleado en
Roma (Frontino, CXXVIII, 1). El segundo de los mé-
todos consistía en expropiar y comprar la franja de
tierras que iba ser usada, exclusivamente, que Fron-
tino lo supone, y se ratifica su existencia por la ins-
cripción del“aqua Trajana”(CIL VI 1260=31567), en la
que indica que el emperador Trajano expropió para su
construcción una franja de terreno de 30 pies, equi-
valentes a casi 9 metros, a lo largo de su recorrido.
Solamente se conoce a ciencia cierta el costo de dos
de las conducciones que abastecían de agua a Roma.
Uno de ellos lo proporciona el mismo Frontino (VII, 4),
fue de 180 millones de sextercios del año 144 a.C., co-
Figura 59: Zonas de exclusión para edificaciones, árboles, rrespondientes al “aqua Marcia”, lo que supone: 1.971
etc., según la normativa romana de dominio público de sextercios / metro. El segundo de los valores o costes
conducciones (Frontino, CXVII, 1), promulgada el 11 a.C. por
el Senado
de construcción de conducciones viene de la mano de
Plinio (XXXVI, 122) que indica el coste de la condición
gados a realizar las reparaciones pertinentes que eva- Claudia, Claudia y Anión Nuevo, que fue de 350.000.000
luaba el curator, o a falta de éste el pretor urbano. sextercios. Con estos datos, se puede obtener el cos-
La legislación en materia de aguas (construcción to del resto de los acueductos que abastecían a Roma,
de obras hidráulicas, explotación y usos del agua) po- como se muestra en la tabla siguiente:
dría formalmente dividirse en cinco tipos: 1) Sobre
ordenación administrativa, 2) Concesiones y usos del COSTES MEDIOS DE CONDUCCIONES
agua, 3) Normas técnicas constructivas, 4) Dominio DE AGUA EN ROMA
público, y 5) Sanciones (basado en el coste de las conducciones
Marcia y Claudia-Anión Nuevo)
Longitud Coste construcción
Conducción
pasos metros (sextercios)
Régimen económico
Apia 11.190 16.561 32.641.230
Anión Viejo 43.000 63.640 125.431.000
El estudio del régimen económico de las obras
Marcia 61.710 91.331 180.000.000
públicas, y en especial de las hidráulicas, romanas,
Tépula*
se deben hacer atendiendo a cinco partidas impor-
Julia 15.426’5 22.831 48.158.037
tantes: 1) Expropiaciones, 2) Costo y financiación de Virgen 14.105 20.875 44.658.007
construcción, 3) Sistema de adjudicación de la obra, Alsietina 22.172 32.815 70.483.604
4) Pagos y recepción de la obra, y 5) Costo de mante- Augusta 800 1.184 2.578.628
nimiento y su financiación. Claudia 46.406 68.681 154.530.664
Pero los datos que nos han llegado, especialmente Anión Nuevo 58.700 86.876 195.469.336
de Frontino, Vitruvio y Tito Livio, no son suficientes TOTAL 273.509’5 404.794 853.950.506
para conocer a ciencia cierta todos los peldaños eco- * No hay datos, más tarde se unió a la conducción Julia
Las técnicas y las construcciones de la Ingeniería Romana 279
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aqvae Sistemas romanos de abastecimiento de agua
La forma y procedimiento de adjudicación y au- del pago de las tasas de agua que debían realizar todos
torización del proyecto y construcción de una obra los estamentos, como lo señala Frontino(CXVIII).
pública puede deducirse de los pocos escritos clá-
sicos que lo mencionan, en especial es interesante Calidad de las aguas
Tito Livio en sus últimos libros (Peña, 2006). Por lo
general los censores proponían, hasta la reforma de Uno de los fines principales para los cuales los ro-
la administración de obras públicas de Augusto, la manos crearon esta impresionante red de conduccio-
construcción de una serie de obras públicas; en pa- nes de abastecimiento de agua a la ciudad de Roma
labras actuales, se solicitaba la retención de crédito y que luego imitaron en el resto de las ciudades del
para la realización de una obra a los cuestores y la Imperio, fue proveer a los ciudadanos de agua de una
aprobación por parte del Senado. Una vez hecha la cierta calidad.
aprobación, los censores procedían a la contratación, Debe tenerse en cuenta que el ciclo del agua en el
normalmente mediante el procedimiento de subasta, recorrido por la red de abastecimiento en la urbe es
dando la adjudicación al mejor postor. Una vez adju- uno de los elementos esenciales de la salubridad de
dicada, parece que los responsables de la ejecución la ciudad y de la salud de sus ciudadanos, y así bien
de la obra eran unos duunviros (Tito Livio, XL, 44, lo supo captar la sociedad romana. Este ciclo se com-
10). Con el cambio de competencias en materia de ponía de los siguientes elementos, o partes:
obras públicas decretada por Augusto, creando los • Punto de captación del agua; calidad de la fuen-
curatores, el sistema de contratación y adjudicación te o manantial
se mantuvo básicamente el mismo. • Tratamiento previo del agua
Al finalizar la obra, una vez que la administración • Transporte del agua; limpieza, oxigenación y au-
daba el visto bueno, comprobaba su estado respecto todepuración
a lo proyectado y, probablemente, analizaba los pa- • Tratamiento previo a la distribución; aireación y
gos por adelantado del Estado, representado en obra depuración
por los duunviros, el censor, o posteriormente el cu- • Limpieza de conductos y calles; drenaje y alcan-
rator, expedía la certificación final de obra, denomi- tarillado
nada “opus probare” o “in acceptum refere” (Cicerón, En cada uno de los elementos se realizaba un
Verr., I, 57; Tito Livio, IV, 22, 7). Esta certificación final control y acción humana para asegurar, dentro de la
indicaba que la obra se había realizado de acuerdo ciencia que conocían, la calidad del agua que sumi-
con el contrato, por lo que se podía proceder al pago nistraban. Esta obsesión por la calidad del agua se
que expedía el cuestor, con previa autorización del desprende en todo el informe de Frontino; pero no
Senado o de los cónsules, que eran los únicos que solamente en él, también está presente en Vitruvio y
tenían firma autorizada para realizar pagos a cuenta en Plinio, y lo que es más importante, en el método
del erario público. En provincias esta firma corría a constructivo de toda la red de abastecimiento de agua,
cargo del gobernador. que desarrolló la sociedad romana: orgullo entonces
Los ingresos que se tenía de la explotación de la para afirmar que“... nunca ha habido más maravilloso
red de abastecimiento de aguas de Roma provenían en todo el mundo...“ y hoy un gran desconocido.
280 V Congreso de las Obras Públicas Romanas
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José Manuel de la Peña Olivas
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