Cobre
¿Qué es el cobre?
El cobre es un elemento químico metálico representado por el símbolo Cu (su nombre
proviene del latín cuprum, a su vez proveniente del griego kypros) y de número atómico 29,
que compone junto con el oro, la plata y el roentgenio a la denominada familia del cobre de
la Tabla periódica de los elementos químicos.
El cobre es un metal de transición, brillante y de coloración rojiza, caracterizado por ser
uno de los mejores conductores conocidos de la electricidad (después de la plata). Si a ello
sumamos su ligereza, alta maleabilidad, ductilidad y precio económico, tendremos uno
de los elementos más idóneos para la fabricación de herramientas, piezas eléctricas y
electrónicas, y muchos otros dispositivos de usos industriales.
A esto se debe que el cobre fuera uno de los primeros elementos en ser empleado por
el ser humano prehistórico, que descubrió su utilidad en aleación con el estaño, tanto así
que se denomina Edad del Cobre al período Calcolítico o Eneolítico (que va desde el
Neolítico a la Edad de Bronce) de la historia humana.
El cobre es un elemento sumamente abundante en la naturaleza, que cumple un rol vital
en los procesos fotosintéticos de las plantas, así como en el mantenimiento celular,
nervioso, óseo e inmunitario en los animales vertebrados.
Se lo encuentra en alimentos como los mariscos y crustáceos, legumbres, nueces o vísceras,
por lo que no suele ser común su deficiencia dietaria (que ocasiona la llamada Enfermedad
de Wilson).
Puede servirte: Litio
Propiedades del cobre
El cobre es caracterizado por ser uno de los mejores conductores de la electricidad.
El cobre tiene las siguientes propiedades físico-químicas:
Presenta un color rojizo brillante, excepto en aleaciones con otros metales. Al
ser expuesto al aire, se muestra rojo salmón, hasta que se forma una capa de
óxido cuproso (Cu2O) de color violáceo. Finalmente puede ennegrecerse a
medida que se forma óxido cúprico (CuO).
Tiene una enorme conductividad térmica y eléctrica, solo superada por la plata
(Ag). Es, además, resistente a la corrosión y a la oxidación. No responde bien a
las fuerzas o campos magnéticos (es diamagnético).
Es económico y puede reciclarse de manera indefinida. Es sumamente dúctil y
maleable, por lo que puede mecanizarse con facilidad para hacer láminas o hilos
delgados ya que es un metal blando.
Cuando se lo expone durante mucho tiempo a la humedad, forma una capa
impermeable de carbonato cúprico (CuCO3) de color verdoso, que es sumamente
tóxico. También forma una pátina llamada cardenillo o verdín (una mezcla de
acetatos de cobre) que usualmente cubre las estatuas y es sumamente venenosa.
A pesar de ser un oligoelemento necesario para la vida, la ingesta excesiva de
cobre también puede conducir a daños internos y la muerte.
Usos y aplicaciones del cobre
El cobre es el tercer metal más consumido en el mundo actual, luego del hierro y el
aluminio, ya que sus aplicaciones en la industria eléctrica, electrónica y siderúrgica son
muy numerosas. Algunos de los usos más comunes son:
Eléctrica, electrónica y telecomunicaciones. El cobre se emplea como
conductor eléctrico en la fabricación de cables eléctricos y coaxiales, así como
en el interior de generadores, motores y transformadores eléctricos. Además, los
circuitos integrados y numerosos componentes de los sistemas informáticos
contemporáneos requieren de cobre para su fabricación.
Transporte. Numerosos vehículos automotores requieren de cobre para sus
partes y repuestos, tales como radiadores, frenos y cojinetes, además del
necesario cableado para los componentes eléctricos. Igualmente se emplea en
aleaciones para elaborar partes del casco de los barcos.
Fabricación de monedas. La mayoría de las monedas del mundo están
compuestas por cobre en diversas aleaciones con níquel, estaño y otros metales,
como el aluminio o el bronce.
Construcción y ornato. Debido a su resistencia a la corrosión, el cobre y el
latón se emplean en vez del plomo tradicional en la mayoría de las tuberías
de agua, en tanto conjuntos residenciales como industriales o comerciales. Esto
se debe a que el plomo es nocivo para la salud y el cobre es un material
arquitectónico común. También se usa para los pomos de las puertas, para las
estatuas de las plazas, las campanas de las iglesias y para un amplio segmento
del sector construcción.
Aleaciones y subproductos. El cobre también sirve de insumo en la obtención
de otros metales más específicos, como el latón (Cu + Zn), el bronce (Cu + Sn),
la alpaca (Cu + Ni + Zn), o en la producción del alambrón, de pilas eléctricas,
etc.
Fuente: https://concepto.de/cobre/#ixzz7qyPURMb5
Características del cobre
Dejar pasar electricidad por los hilos de cobre genera un campo magnético.
Está presente en varias estructuras orgánicas. El cobre ayuda a la
formación y desarrollo de estructuras orgánicas. Por ejemplo, en el cuerpo
humano forma parte de la creación de glóbulos rojos y del mantenimiento de
los vasos sanguíneos.
Sus puntos de ebullición y de fusión son extremadamente altos. El punto
de fusión del cobre es de 1085,62 grados centígrados. El punto de ebullición
del cobre es de 2562 grados centígrados.
Es uno de los materiales con mayor capacidad de conducir la electricidad.
Esta propiedad se explica por los vínculos débiles de los electrones con los que
cuenta dentro de su estructura. De esta manera, las partículas pueden
moverse libremente. A pesar de que el cobre no es un metal con propiedades
magnéticas, si dejamos pasar la electricidad a través de hilos de cobre
enrollados en bobinas, vamos a tener como resultado un campo magnético.
Es uno de los materiales que posee mayor capacidad para conducir el
calor (conductividad térmica). Gracias a esta característica física, el cobre ha
sido por años el metal preferido para la fabricación de utensilios para la
cocina.
Es un metal resistente y de gran dureza. Si bien no es de los elementos más
duros de la naturaleza, tiene la capacidad de resistir golpes, fuerzas de tracción
y empuje, cortes o alteraciones físicas en general. Sin embargo, es un metal
que, al igual que muchos metales existentes, presenta fragilidad si es sometido
a temperaturas bajas extremas.
Es de los metales más dúctiles que existen. Junto con el plomo y el oro, el
cobre es muy dúctil gracias a que sus átomos cuentan con la posibilidad de
deslizarse unos sobre otros y, de esta manera, el metal logra estirarse sin
romperse. Por esta cualidad, el cobre es muy utilizado para fabricar cables y
todos los artículos que se someten a fuerzas de presión, estiramiento y
movimiento constante.
Es muy maleable. La maleabilidad está asociada a la formación de láminas del
metal. Al igual que en el oro y la plata, el cobre es un metal de fácil
deformación a temperatura ambiente y esto lo logra sin romperse o
agrietarse. A pesar de estar a temperatura ambiente, se puede estirar,
martillar, presionar, deformar y, sin embargo, no se romperá.
Presenta alta toxicidad para el cuerpo humano. Existe una enfermedad
genética llamada Wilson, que se desarrolla por altos niveles de cobre
acumulados en el cuerpo, y afecta a los diferentes órganos vitales, sobre todo
al hígado y al cerebro, y puede ocasionar la muerte. Por otra parte, el uso
excesivo de algunos insecticidas o fungicidas que contengan cobre o el
consumo en exceso de suplementos alimenticios también puede generar
acumulación de cobre en el organismo.
Fuente: https://humanidades.com/cobre/#ixzz7qyPrmN5h
El desafío
Uno de los productores de cobre más importantes se enfrenta a un mercado cada vez
más complicado que se ve afectado tanto por la volatilidad del precio del cobre como
por los crecientes costos de producción, sobre todo en su emplazamiento minero
ubicado a 120 km al sur de Santiago de Chile, en un mina subterránea de cobre.
En 2013, Veolia estableció una empresa conjunta (VWP) con Vapor Procesos
(proveedor chileno de soluciones para la recuperación de cobre en operaciones
mineras) y cerró un contrato de 5 años para recuperar cobre de los depósitos de
relave, lo cual podría impulsar la producción de cobre en el emplazamiento.
La Solución de Veolia
Como parte del contrato, VWP tuvo que diseñar, construir e iniciar las operaciones de
una nueva instalación para procesar efluentes industriales mineros. La planta tiene
capacidad para tratar 3 millones de metros cúbicos de agua por año y puede
recuperar aproximadamente 1680 toneladas de cobre, combinando diversas
tecnologías.
Esta solución se desarrolló para procesar el drenaje del relave con una concentración
de cobre soluble que es muy baja como para ser recuperado de manera directa con el
tradicional proceso de extracción por solventes y electrodeposición (SX-EW) que
aplicaba el cliente.
Operaciones in situ 24 horas al día los 7 días de la semana
Experiencia integral en equipos operativos y de ingeniera
Se ha implementado un proceso de recuperación de varias etapas para concentrar el
cobre soluble y hacerlo apto para la unidad de SX-EW del cliente.
Beneficios para nuestro cliente
La solución de Veolia Chile permite:
Optimizar los costos de producción: el cobre alternativo es recuperado del
relave a un costo menor que el de la extracción.
Impulsar la producción minera total con una recuperación de cobre que
resulta rentable.
Reducir el impacto ambiental al remover elementos de cobre del drenaje
del relave.
Mejorar la imagen de la mina a nivel medioambiental como un
emplazamiento minero más sostenible.
¿Cómo se recicla?
Los procesos para reciclar cobre varían según la composición del residuo. Si los residuos de
cobre son puros pueden ser fundidos directamente, pero si estos contienen óxidos, se funden
para formar ánodos que luego se van a electro refinación para obtener el nivel de pureza
deseado.
El reto de la reducción del uso de cobre
La viticultura del siglo XXI tiene por delante el reto de la adaptación al cambio
climático, pero también el de buscar alternativas al cobre que sean eficaces y, a la
vez, no perjudiquen al medio ambiente. Esta temática centró el VI Ecosostenible
Wine, que se celebró a mediados de mayo en Vilafranca del Penedès.
El cobre es un metal pesado que se acumula en el suelo, puede ser tóxico para los
microorganismos y reduce la fertilidad biológica del suelo. Existe una alta correlación
entre la distribución de los cultivos de viña y la concentración de cobre en el suelo. Entre
los diferentes cultivos europeos, la viña es el que presenta la tasa más alta de
acumulación de cobre.
En esta 6a edición del ESW, la problemática de las aplicaciones reiteradas de cobre en la
viña centró el debate. Debido a los problemas ambientales y de salud que puede
provocar, el cobre es un elemento especialmente contradictorio con los principios de la
agricultura ecológica. “Es imprescindible caminar hacia una viticultura sostenible, por lo
que debemos estudiar las posibilidades”, afirmó Valentí Roqueta, presidente de la
Associació Vinícola Catalana, durante la inauguración del congreso.
“El sector siempre se ha preocupado y ha sido pionero con todo lo que respecta al medio
ambiente. No solo debemos ser buenos en lo que hacemos, sino que tenemos que
explicarlo para que el consumidor lo sepa”, añadió Damià Deàs, presidente del Institut del
Cava. Pere Regull, alcalde de Vilafranca del Penedès, subrayó la importancia de colaborar
entre todos los agentes para solucionar la realidad actual y “evitar que zonas como el
Penedès se vaya al traste”.
Valentí Roqueta, presidente de la Associació Vinícola Catalana, Pere Regull, alcalde de Vilafranca del Penedès, y
Damià Deàs, presidente del Institut del Cava. Foto: Institut del Cava
Europa, líder mundial en producción… Y contaminación
Tal y como señaló Joao Onofre, de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural
del Vino, Licores y Horticultura de la Comisión Europea, la Unión Europea es la productora
líder de vino del mundo, abarcando el 65% de la producción total, el 57% del consumo y
dedicando un 70% de esta producción a exportaciones: “Pero nos enfrentamos a dos
grandes retos, el cambio climático y la sostenibilidad. El sector del vino utiliza el 20% de
los fitosanitarios existentes (con una media de 12 a 19 tratamientos al año), cuando solo
ocupa un 2% del terreno… Esto es insostenible”, aseveró.
En este sentido, Onofre explicó las políticas europeas que ya se están aplicando y las que
se están estudiando, destacando la importancia de educar al consumidor e imprimir
etiquetas con más información. Asimismo, subrayó que estas políticas “tienen que
responder a la situación actual y dar oxígeno, ampliando las autorizaciones de plantación,
eliminando las restricciones en la utilización de variedades híbridas, ampliando el gasto en
medidas conectadas con el medio ambiente…”.
En conclusión, Joao Onofre dijo que la UE quiere “apostar por el vino como la joya de la
corona de la agricultura europea, y España está lista para enfrentar todos los retos”.
Joao Onofre, de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural del Vino, Licores y Horticultura de la
Comisión Europea. Foto: Institut del Cava.
Luca Montanarella, del Centro de Investigación sobre Recursos Sostenibles de la Comisión
Europea, inició su ponencia hablando de la contaminación del suelo europeo, afirmando
que el hecho de ser una zona industrial nos lleva a tener más de 3 millones de terrenos
contaminados: “Los sistemas de monitoreo, como LUCAS, son muy útiles para conocer la
situación real. LUCAS es el más preciso y utilizado ya que, entre otros parámetros, permite
ver los efectos del uso del cobre. Aunque en la mayoría de países de Europa su uso no es
muy elevado, hay zonas en las que las cifras son demasiado altas”.
Es importante destacar que no existe un acuerdo europeo que aborde los niveles de
toxicidd del cobre, por lo que varía por países. “Italia es el país con más contaminación por
cobre, pero Francia y España le siguen muy de cerca. La explicación es fácil, son las zonas
vitícolas por excelencia y las que más fertilizantes usan”.
Acumulación de cobre en el suelo
La aplicación de fungicidas en base a cobre es la principal fuente antropogénica de
contaminación por cobre. ¿Es peligroso? “La respuesta no es tan sencilla”, explicó David
Fernández, del Departamento de Biología de las Ciencias Vegetales del Suelo de la
Universidad de Vigo. “El peligro depende de la tasa de acumulación y del tipo de suelo, ya
que es un metal que no se degrada”.
Para estudiar los efectos sobre los microorganismos, el grupo de Fernández está
estudiando las consecuencias en los suelos de Galicia: “Tenemos grandes acumulaciones
de cobre en nuestros terrenos y estamos viendo que la respiración del suelo no se ve muy
afectada por el cobre, aunque depende mucho del pH del suelo: cuanto más alto, más
efectos negativos. En lo que respecta a la biomasa mcirobiana tampoco hay demasiados
efectos, pero sí los estamos viendo en el crecimiento bacteriano en laboratorio. En
general, existe un efecto inicial al añadir el cobre, pero a largo plazo los microorganismos
se recuperan”.
Luca Montanarella, del Centro de Investigación sobre Recursos Sostenibles de la Comisión Europea, con explicó
el funcionamiento de herramientas como el sistema de monitoreo LUCAS.
¿Hay alternativas al cobre?
Actualmente, se están ensayando varias alternativas al cobre para el control del mildiu.
Algunas de origen biológico, extractos de plantas o microorganismos, productos
inorgánicos, etc. La mayoría de estas alternativas se encuentran en fase de estudio y
muchas no son sustitutivas, pero permiten reducir las dosis.
Entre los productos de biocontrol más interesantes se encuentran los fosfonatos. Estos
productos tienen una alta eficacia, permiten reducir mucho las dosis de cobre y
adicionalmente, pueden tener una huella de carbono más baja. Algunos países del norte
de Europa están defendiendo que se autoricen en la normativa ecológica europea.
Adicionalmente, se pueden reducir las aplicaciones de cobre optimizando los sistemas de
aplicación de los fitosanitarios. Existen soluciones tecnológicas relacionadas con la
maquinaria agrícola que permiten mejorar mucho la eficacia de los productos.
Consideraciones como adecuar la cantidad de cobre a la vegetación o la formación de los
aplicadores son fundamentales para reducir la dosis de los productos aplicados.
“La mala utilización de los fitosanitarios es la culpable de su ineficiencia y, básicamente, se
debe al desconocimiento del viticultor ya que este se fía de las etiquetas pero éstas no
son nada claras”, aseveró Emilio Gil, director de la Unidad de Mecanización Agraria de la
Universitat Politécnica de Catalunya. “Además, el mantenimiento de los equipos no es el
correcto. Hay que mejorar las técnicas de aplicación para ser más efectivos y conocer las
características de cada zona para realizar una aplicación variable efectiva. Y, sin duda, hay
que mejorar el nivel formativo del personal”.
En este sentido, Gil explicó el resultado de una investigación realizada en la UPC que ha
dado lugar a la aplicación DOSAVIÑA, una herramienta para la determinación del volumen
óptimo de aplicación en tratamientos fitosanitarios en viñas en espaldera basado en una
adaptación del método del Leaf Wall Area (LWA).
Marco legal complicado
En cuanto a la regulación del uso del cobre, el contexto legal es complejo. En 2018 la UE
ha reducido a 4 kg/hectárea/año la dosis de cobre (28 kg en 7 años) y en España ha
limitado la renovación de muchos formulados de cobre. Actualmente existen 5
formulados autorizados en 3 formulaciones (WP, WG, SC): “El cobre es una sustancia muy
diferente al resto, pero las regulaciones no se adaptan y hay muchas incongruencias”,
atestiguó Ana Salamero, miembro del Comité Científico de la European Copper Task Force
(EUCuTF).
“Creemos que la EFSA ha sido exagerada en sus cifras y conclusiones en sus reglamentos.
Por ello, desde la EUCuTF hemos tomado medidas legales, enviando un documento con lo
que no se ha hecho bien y demandando una reformulación de la legislación. Tenemos
esperanza de volver a los 6 kg/ha porque los 4 kg/ha no tienen ninguna base científica.
Pero para lograrlo, tenemos que ir de la mano con fabricantes, autoridades y el resto del
sector para que se revisen los errores cometidos a nivel legislativo”.
Con dosis como las de 4 kg/ha, en años como el 2018 -con alta presión de mildiu- puede
ser muy complicado mantener una viticultura ecológica incluso en la zona mediterránea.
Las administraciones tienen que ser ágiles para fomentar alternativas al cobre más
sostenibles, pero igualmente eficaces. Estas alternativas pueden derivar del resultado de
los nuevos ensayos que se están llevando a cabo pueden ser productos ya existentes que
aseguren una correcta protección de los cultivos, sin ser nocivos para el entorno y
presentando unas tasas de emisiones de CO2 más reducidas.
Efectos del cambio climático
Probablemente el sector vitivinícola es el más sensibilizado, al que más afecta y el que
más acciones está emprendiendo para adaptarse y frenar el calentamiento de la Tierra.
Vicente Sotés, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, señaló que los efectos
del cambio climático pasan por la alteración de las condiciones medias, afectando a todos
los factores: temperaturas con olas de calor y frío, helada, disminuciones de lluvias, olas
de sequía, gotas frías, inundaciones, subida del nivel del mar… Asimismo, deriva en
efectos como la erosión, salinización y pérdida de suelos, en alteraciones del ciclo
vegetativo y de calidad del vino y el aumento de la variabilidad de las añadas: “Todo esto
se traduce en incertidumbre”.
José Vouillamoz, biólogo y genetista especialista en parentesco de las variedades de uva,
señaló en este sentido que el cambio climático modifica la maduración de la uva por culpa
del aumento de las temperaturas: “El azúcar sube pero la acidez baja, por lo que ni el
sabor ni el aroma están en su máximo potencial”.
Vicente Sotés, junto a Raúl Compés y Cajamar, editaron el libro ‘El sector vitivinícola frente
al desafío del cambio climático. Estrategias públicas y privadas de mitigación y adaptación
en el Mediterráneo’ donde indican que “las soluciones van a venir desde la tecnología,
pero previamente es necesaria una sensibilización y que entre todos adoptemos las
conductas necesarias para evitar que el planeta siga incrementando su temperatura
media al ritmo de las últimas décadas”. La participación de 30 profesionales de diferentes
ámbitos y países ha generado esta obra que nos acerca de una manera realista, pero a la
vez esperanzadora, a uno de los retos que más relevancia va a tener en la producción de
vino.
En esta línea, Sotés señalo que las soluciones más sencillas pasan por el cambio de
técnicas enológicas (acidificación y desalcoholización), seguido por el cambio en el manejo
del cultivo y el cambio en el diseño de plantación, ya que el desplazamiento de las zonas
vitícolas implica demasiados costes.
Todos los ponentes atendieron a las preguntas del auditorio.
Vouillamoz se enfocó más hacia el cambio de variedades por otras más resistentes: “Los
híbridos podrían ser una solución y actualmente solo ocupan el 4,4% del suelo, por lo que
no estamos haciendo demasiados avances. El 50% del suelo está ocupado solamente por
33 variedades (Kyoho, Cabernet Sauvingon, Sultanina, Merlot, Tempranillo, Airen,
Chardonnay, Syrah, Red Globe, Garnacha en el top 10), estamos perdiendo la oportunidad
que nos ofrece la ciencia y la diversidad”.
El genetista dio a conocer algunas variedades que podrían utilizarse por su resistencia,
siendo la Graciano en España la que más posibilidades ofrece; la Afocheiro en Portugal;
Tibouren y Arvine en Francia; o Nieddera en Italia.
EL COBRE ES UN BUEN
MATERIAL PARA
RECICLAR
La mentalidad sobre el medio ambiente está cambiando. Cada día son más las
empresas que hacen de la gestión ambiental un componente básico de su gestión
productiva. Hoy hablaremos sobre por qué el cobre es un buen material para
reciclar
Una de las acciones más comunes que incorporan a su gestión es el reciclaje,
proceso que se combina con el cuidado del medio ambiente y la reducción de
costos.
Los yacimientos minerales se pueden agotar, la materia prima no es infinita, pero
gracias al reciclaje la mayoría de los metales se reciclan en un alto porcentaje.
Difícilmente nos quedaremos sin cobre, Según la Copper Development
Association, los recursos mundialmente conocidos del metal se estiman en 5,8
trillones de libras (15,26 x 10 kg aprox.), de las cuales solamente un 12% ha sido
explotado a lo largo de la historia. De este porcentaje, se estima que el 80%
circula aún por el mundo.
Mientras más desarrollada esté una economía, más cobre consume. Por lo tanto,
como el cobre es de alta durabilidad, la necesidad de más metal crece más
rápidamente que la oferta de residuos.
Por otra parte, hoy en día, la mayor parte del cobre se utiliza bajo la forma de
alambres y cables eléctricos, los que requieren del cobre puro refinado.
Los alambres domésticos deben tener un 99,9% uno de los mejores metales para
el reciclaje de pureza, porque la más pequeña contaminación reduce su
conductividad. Sólo un 0,05% de fósforo o un 0,08% de fierro, hacen disminuir
la transmisión de electricidad en un tercio.
El cobre es 100% reciclable, no pierde ninguna de sus propiedades químicas o
físicas en el proceso de reciclaje, puede ser fácilmente reincorporado en otros
ciclos productivos y tiene pocas restricciones en su uso.
¿De dónde se saca cobre para reciclar?
El cobre de los radiadores de autos intercambiadores de calor, los alambres finos,
tuberías, láminas para techos, cables eléctricos …
¿En qué se usa el cobre reciclado?
Al cobre para reciclar se le llama chatarra de cobre. Se clasifica y trabaja en
plantas de reciclaje como es el caso de RECEMSA y por toneladas es entregado a
las fundiciones para que lo empleen como materia prima en su proceso
Para la fabricación de tuberías, láminas para techos, chips electrónicos, piezas de
motores y transformadores, monedas,…. En fin, para casi todo, puedes ver esto
muchos más detallado en nuestra página web en productos: cobre
El cobre y sus derivados, ya sea en estado puro o contenidos en un producto
final, pueden ser reciclados en todas las etapas del ciclo de vida del producto.
Las tasas más significativas de uso de cobre reciclado parecen estar en Europa,
con un 45% (según datos del International Copper Study Group).
Por su parte, Estados Unidos presenta un 33,3% (según datos de United States
Geological Survey).
¿Cómo se recicla el cobre?
Los procesos para reciclar cobre varían según la composición del residuo.
Los residuos de cobre puro pueden ser fundidos directamente. Su pureza se
comprueba mediante análisis químicos cuando aún está en estado líquido. Luego
se desoxida y lleva a formas intermedias —como lingotes— para usarlos en otros
procesos.
Los residuos que contienen óxidos se funden para formar ánodos que luego se
van a electrorrefinación para obtener el nivel de pureza deseado.
En algunas aleaciones, como el latón y el bronce, el residuo de cobre se funde y
forma más aleaciones. En este caso, no lo vuelve a refinar.
Si el residuo de cobre está mezclado con otros minerales, se evalúa la relación
costo-beneficio del proceso de volver a refinarlo. De esta forma, si esta relación
es muy alta —como en el caso de la lata y el níquel que sólo se pueden separar
mediante electrorrefinación—, el residuo de cobre se destina para fines no
eléctricos, es decir, que no requieren niveles de alta pureza.
La economía del reciclaje
A la hora de promover el reciclaje, la reducción de costos productivos es un
criterio clave. Los residuos de alta calidad cuestan un 10% menos que nuevos
cátodos cupríferos refinados
El cobre y sus aleaciones pueden ser reciclados de modo relativamente barato,
con un bajo consumo energético y pérdidas mínimas. Así, si las aleaciones se
hacen con cobre reciclado, el costo del material puede ser reducido
significativamente.
Pero también, otro criterio básico es el medioambiental. El reciclaje no sólo
ayuda a conservar la materia prima y reducir los desechos, sino que ahorra hasta
un 75% de la energía utilizada en la producción primaria de cobre.
El residuo del cobre, el metal que ya ha sido utilizado una vez, tiene la ventaja de
estar presente bajo forma metálica en el medio. Con ello se evita el gasto
energético del proceso de extraer, transportar, fundir y refinar el material, ya que
la energía que se necesita para refundir y volver a refinar el residuo es menor.
Términos que nos interesa diferenciar:
Residuo: es lo que sobra de un proceso productivo, que no se puede reutilizar en
el proceso que lo generó, pero que sí puede ser aprovechado para otros fines.
Excedente: es lo que sobra de un proceso productivo y que se puede utilizar en el
mismo.
Desecho: es lo que sobra de un proceso productivo y no se reutiliza, ni en el
mismo ni en otro.
Reciclar: consiste en reprocesar un material ya utilizado para un fin específico,
transformándolo en otro similar o distinto, susceptible de ser usado como materia
prima. Por ejemplo: el vidrio y el papel.
Reutilizar: consiste en volver a usar un material o producto, sin alterar su
naturaleza. Por ejemplo: los envases retornables.
El resumen de este artículo es indicaros por qué el cobre es un buen material para
reciclar, esperamos que os haya servido. En los siguientes enlaces tenéis más
información.