Apreciados mamá y papá de Santiago:
Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer Santiago. Es un niño precioso que los hará muy
felices. Ya saben que cada seis de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les
dejamos unos regalitos para celebrar la Navidad y lo bien que se han portado ese año y para decirles lo
orgullosos que estamos de ellos.
Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más
niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Por lo que les encargamos la siguiente misión:
- Que nos ayuden a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo cada año:
leerán las cartas de sus hijos e hijas y con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como
si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos
descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.
- Como esto es un gran secreto, no se lo pueden decir a Santiago hasta que cumpla los 10 años y sé los
pregunte. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no
deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres y madres los que nos
ayudan porque si no, ¿qué pensarán de nosotros? ¿Dónde estará la magia? El secreto se ha de decir
solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros los queremos mucho y que
por eso pedimos ayuda a los mayores, las personas que más los quieren.
- Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos.
Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás o dos mamás. Por eso, necesitamos
que nuestros hijos se conviertan 'un poquito' en Reyes Magos y compartan algunos juguetes que ya no
usen para regalarlos a los niños que no tienen tanta suerte como ellos.
No es demasiado, ¿verdad? Cuando Santiago te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos
léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en ustedes para hacer nuestro trabajo y
que esta misión le tocará en un futuro cuando tenga sus propios hijos.
Atentamente:
Melchor, Gaspar y Baltasar.