Resumen Capítulo 1. Alabanza a la Disciplina. Foster.
Las disciplinas espirituales: Puerta a la liberación
La primera lectura de esta semana “Las Disciplinas Espirituales... para la piedad”
presenta la definición del término piedad el cual enseña se refiere a ser cómo Cristo. Continua
por establecer el caso de estas explicando que, si bien Dios hace una obra irremplazable en
nosotros por medio del Espíritu Santo, la misma no ocurre automáticamente, requiere la
atención, cooperación y entendimiento del proceso por parte de la persona para que opere como
se supone.
En cuanto a definición y alcance nos dice que las disciplinas espirituales fungen en nuestra
personalidad y además influyen en las relaciones interpersonales. Son actividades concretas que
se realizan no una postura interna simplemente. El autor en su obra se enfoca únicamente en
disciplinas espirituales bíblicas, la razón es que, ninguna otra esta a la altura de estas. Nos dice
además que, de exponerse el hombre a ellas, son suficientes para conocerle plenamente y actúan
en armonía con el evangelio. Por último, las disciplinas son herramientas y no deben quitar el
foco de lo importante, que es Dios únicamente.
Comenta el autor acerca de tres factores, catalizadores que Dios usa para formar al
cristiano: las personas, las circunstancias y las disciplinas espirituales. De estas tres, la última
opera de adentro hacia afuera con la participación de la persona. Si bien cooperamos en esta
labor, hay que comprender que siempre es el Espíritu de Dios, el gran poder de Cristo el que
actua en nosotros.
El autor apunta a una verdad interesante respecto al seguimiento de las disciplinas
espirituales. Dios imparte dones al creyente y aunque estos son dados por gracia de Dios, se
requiere trabajo y disciplina para desarrollarlos.
La siguiente lectura de “Formación Espiritual”, Gary Teja, capítulos 1 al 3 afirma la
verdad de las disciplinas presentando varios el contexto del atleta donde esta se necesita.
Valida el punto de las disciplinas espirituales son necesarias para mantener una vida de santidad
e integridad con Dios.
El siguiente capítulo (2) explica la ubicación de la formación espiritual en el nicho de la
pneumatología del Espíritu Santo. Relaciona 25 actividades de éste en la formación del creyente.
Apunta a la verdad de que el propósito de las disciplinas espirituales es dar el espacio para que
Dios actúa en nuestras vidas, morir a nosotros mismos, es algo continuo, extensivo y glorifica a
Dios.
El capítulo 3 Jesús y las disciplinas espirituales presenta la vida de Jesús como el ejemplo
perfecto adherido a dichas prácticas. Vemos a Jesús involucrado en las siguientes disciplinas
espirituales: la oración, el tiempo a solas con Dios, el ayuno, la sumisión y la adoración. Cuando
el creyente se expone a estas, su vida es transformada, no están solo para un grupo particular, nos
ayudan a pensar en las cosas celestiales, demandan esfuerzo por parte del individuo y no
llegamos al punto donde lo hagamos en automático, se requiere ser intencional para cosechar sus
frutos.
Comentario personal:
En cuanto a versículos clave del tema extraje los siguientes:
Disciplínate a ti mismo para la piedad.
Es por eso que trabajo y lucho con tanto empeño, apoyado en el gran poder de Cristo que actúa
dentro de mí
Me agradó mucho el último aspecto de la segunda lectura, el hecho de que, no son algo
mecánico. Por la naturaleza del ser humano, cuando hablamos de disciplinas tendemos a caer en
lo monótono. Sin embargo, al exponerse a las disciplinas espirituales descubrimos que es algo
orgánico / espiritual y que requiere nuestra participación integral en el asunto. No podemos
hacerlo como manejar el vehículo y esto le añade un distintivo especial, porque nos esfuerza a
depender y buscar a Dios genuinamente para que surtan los efectos necesarios.