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El desarrollo

psicoevolutivo del
niño I
[2ª Edición]

Asela Sánchez Aneas


GPS - GUÍAS DE PSICOLOGÍA Y SALUD 11
Coordinadores colección:
Marta ZAMORA PASADAS (enfermera),
Asela SÁNCHEZ ANEAS (psicóloga),
Rafael CEBALLOS ATIENZA (médico puericultor)

Reservados todos los derechos.


Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio, sin la autoriza-
ción previa, expresa por escrito, de la Editorial. Diríjase a CEDRO (Centro Español de
Derechos Reprográficos, [Link] si necesita fotocopiar o escanear
algún fragmento de esta obra.

Se terminó de imprimir en los talleres gráficos de Editorial Zumaque en Polígono


Industrial El Retamal, calle olivo 6, Alcalá la Real (Jaén) en julio de dos mil dieciocho.
Su opinión es importante. En futuras ediciones, estaremos encantados de recoger
sus comentarios sobre este libro. Por favor, háganosla llegar a través de la web:
[Link]

©Editorial: FORMACIÓN ALCALÁ.


Pol. Ind. El Retamal. Calle olivo 6.
23680 ALCALÁ LA REAL (JAÉN)
info@[Link] / info@[Link]
[Link] / [Link]
Tel. 953 58 53 30
1ª Edición: Mayo 2011
2ª Edición: Julio 2018
ISBN: 978-84-1301-160-8
DL: J-287-2018
Imp.: Editorial Zumaque
Para todos los padres, abuelos, tíos, amigos, educadores,...
que están implicados, de una u otra manera,
en la crianza y educación de los niños.

Muchas veces basta una palabra, una mirada,


para llenar el corazón de un niño.

Madre Teresa de Calcuta


ÍNDICE
Desarrollo psicoevolutivo del niño I

2 La
inteligencia
en los niños:
el desarrollo 4 Inteligencia
cognitivo. emocional:
Pág. 33 desarrollo
y evolución
3 Desarrollo de de las
la conducta emociones.
1 El desarrollo
integral del afectivo-social. Pág. 97
niño durante Pág. 57
su infancia.
Pág. 15
5 Bibliografía.
Pág. 125
ÍNDICE
Desarrollo psicoevolutivo del niño II

1 El desarrollo
de la
personalidad
en el niño.
Pág. 15 3 Desarrollo
psicomotor.
Pág. 87

4 Desarrollo del
lenguaje.
2 El desarrollo Pág. 119
y aprendizaje
de la
conducta.
Pág. 39
5 Bibliografía.
Pág. 139
Autora

Asela SÁNCHEZ ANEAS, Psicóloga y Logopeda. Posee


una amplia trayectoria en la intervención clínica. Ha desa-
rrollado su trabajo en el área de la clínica infantil y juvenil,
realizando labores de asesoramiento y mediación familiar,
diagnóstico e intervención. Es autora del libro Niños y Ado-
lescentes Difíciles. Evaluación, Diagnóstico, Tratamiento y
Prevención (2008); Acoso Escolar y Convivencia en las aulas.
Manual de Prevención e Intervención (2ª Ed, 2017); El Valor
de la Inteligencia Emocional. Ser emocionalmente inteligen-
te para hallar la felicidad y mejorar la calidad de vida (2009),
Problemas de Comportamiento en Niños y Adolescentes. So-
luciones prácticas para resolverlos (2011), Hijos Maltratado-
res. Estrategias de Afrontamiento (2011), Pataletas y Rabietas
en los niños (2011), La adopción. Un camino para ser padres
(2011), Altas capacidades intelectuales: sobredotación y ta-
lentos (2013) y Trastornos del espectro autista (2017).
Presentación

Estas guías de psicología y salud (GPS) son unas de las


obras más ambiciosas que puede crear un profesional de
estos ámbitos científicos. Y tal vez uno de los trabajos
más difíciles.
Por una parte va dirigida a todas aquellas personas
que quieran saber un poco más sobre las enfermedades
que les afecten a ellos, a sus familias o lo que es más
importante, a sus propias hijas o hijos, sus nietas nietos.
A veces, solo se trata de situaciones banales porque son
novedosas para quien tiene que ejercer de cuidador/a,
o vienen contaminadas de mitos erróneos, y es más un
desconocimiento o falta de hábito, subsanable con una
buena dosis de información didáctica práctica.
Pero las guías también van dirigidas a todos los pro-
fesionales de la salud y/o psicología que deseen completar
la información que ofrecen en la consulta a sus pacientes
en un lenguaje asequible no exento por ello de eviden-
cia. Por tanto, se trata de un trabajo que aúna el rigor
científico y la independencia que exige el sanitario con la
claridad y la concisión necesarias para que la información
que se proporcione sea entendida por cualquier persona
que nada tenga que ver con esta profesión.
En definitiva, estas guías pretenden ser un medio
que favorezca la comunicación entre el profesional de la
salud y/o psicología y su paciente. Se trata de conseguir
que cada persona actúe con la mejor información objetiva
posible y con la tranquilidad de contar con los mismos
datos que podría facilitarle su médico, enfermera o psi-
cólogo, para orientarle sobre los pasos que debe seguir
para resolver los problemas derivados de encontrarse
enfermo o ante una situación que desconoce. Cada una
de las guías se convierte en una herramienta que facilita
la relación entre el profesional y el padre, tutor, cuidador
o familiar del paciente.

Coordinadores
GUÍAS DE PSICOLOGÍA Y SALUD
Abril 2011
Introducción

Desde que nace, el niño está en continuo proceso de desa-


rrollo en el que va construyendo, poco a poco, su inteligencia
y toda su estructura psicológica. En cada etapa de la vida,
como sucede en la infancia y adolescencia, se dan una serie
de características más o menos comunes en la evolución de
todo ser humano. El desarrollo psicoevolutivo le lleva a ex-
perimentar, durante toda su existencia, una serie de cambios
individuales producidos, por un lado, por el crecimiento del
organismo y, por otro lado, por los aprendizajes adquiridos.
Estos cambios son cognitivos, emocionales, sociales, de per-
sonalidad, conductuales, motores, del lenguaje y la comu-
nicación. El desarrollo afectivo y el control adecuado de las
emociones favorecerán su Inteligencia Emocional, que
será igual o más importante que su Inteligencia Cognitiva.
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Existen diversas teorías del desarrollo psicoevolutivo


que intentan explicar el proceso de desarrollo que trans-
curre desde el nacimiento hasta la vida adulta en todos los
aspectos del ser humano, y que terminan por conformar la
personalidad de este. Tal proceso de maduración no está
totalmente determinado por el crecimiento cronológico,
sino que existen una serie de factores que influirán en su
desarrollo. Es muy importante que los padres conozcan y
comprendan las características básicas que determinarán
el desarrollo normalizado de su hijo en cada uno de los ám-
bitos del crecimiento. Este libro proporciona una visión de
la evolución del niño en todas sus facetas; cómo y cuándo
se produce el desarrollo del pensamiento, de los afectos y
de las emociones, de las relaciones sociales, de la persona-
lidad, de la conducta, de su capacidad motriz gruesa y fina,
del lenguaje y de la comunicación... y qué factores favore-
cen o perjudican su evolución. Al final de cada capítulo se
proporcionan una serie de orientaciones para estimular y
favorecer el desarrollo de todas esas áreas.

La autora

14
Capítulo 1
El desarrollo integral del
niño durante su infancia

Durante toda la vida estamos en continuo proceso de


aprendizaje. Durante su desarrollo la persona va constru-
yendo, paso a paso, su inteligencia y toda su estructura psi-
cológica. Este proceso se inicia en el nacimiento y se com-
pleta al llegar a la vida adulta, aunque, todavía a esta edad,
incluso posteriormente, se siguen adquiriendo nuevos
aprendizajes. En cada etapa de la vida, como sucede en la
infancia y adolescencia, se dan una serie de características
más o menos comunes en la evolución de todo ser huma-
no. Los cambios más importantes que se producen en el
desarrollo evolutivo, y que experimenta el niño desde su
infancia hasta la adolescencia, son cognitivos, emocionales
y sociales, de personalidad, conductuales, motores, del len-
guaje y la comunicación. El desarrollo afectivo y el control
adecuado de las emociones fomentarán su Inteligencia
Emocional, que es considerada igual o más importante
que la Inteligencia Cognitiva.
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El desarrollo psicológico y evolutivo del niño


El concepto de desarrollo psicoevolutivo hace re-
ferencia a la manifestación de cada uno de los cambios in-
dividuales que experimenta el ser humano durante su exis-
tencia, pero visto desde una perspectiva multidimensional
y pluridireccional. Durante este proceso se produce el creci-
miento del organismo y una serie de aprendizajes, pasando a
través de estadios sucesivos, cada vez más complejos, en los
que experimentamos una evolución en el aspecto cognitivo,
motriz, afectivo, social y de crecimiento y maduración (Figura
1.1). En el transcurso de ese tiempo se produce una relación
funcional entre el cambio conductual y la edad cronológica.
Además y al mismo tiempo, tiene lugar el desarrollo de su
Inteligencia Cognitiva, que es la que miden los tests de
Inteligencia, y la Inteligencia Emocional.

16
El desarrollo integral del niño durante su infancia

 Las teorías del desarrollo psicoevolutivo in-


tentan explicar el proceso evolutivo que transcu-
rre desde el nacimiento hasta la vida adulta, en
todos los aspectos del ser humano, y que se con-
creta en la conformación de la personalidad. Este
proceso de maduración no está totalmente deter-
minado por el crecimiento cronológico, aunque
sí se pueden tipificar las conductas que aparecen
progresivamente durante su desarrollo.
 En el desarrollo cognitivo, Piaget considera
el pensamiento y la inteligencia del ser humano
como procesos cognitivos que tienen una base
orgánica-biológica que se van desarrollando de
forma paralela a la maduración y el crecimiento
biológico.
 El desarrollo de la conducta afectiva y social
hace referencia a los vínculos afectivos producidos
a lo largo del ciclo vital y, concretamente, dentro de
la familia, porque la red de relaciones de parentes-
co es el factor que más y mejor explica los procesos
de socialización. Los primeros vínculos se sitúan en
el apego que existe entre madre e hijo. Cada niño
y niña, según su edad, pasa por diferentes proce-
sos del desarrollo en cada etapa evolutiva pero, al
mismo tiempo, existen agentes fundamentales de
socialización como son la familia, escuela y medios
de comunicación (López, F. 2001).

17
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Desarrollo
Cognitivo Desarrollo
Desarrollo Afectivo
del y Social
Lenguaje Inteligencia
Verbal Emocional
Desarrollo
Psicológico y
Desarrollo Evolutivo
Desarrollo
Psicomotriz de la
Personalidad

Desarrollo y Aprendizaje
de la Conducta
Figura 1.1. Factores que influyen en el desarrollo psicológico y evolutivo.

 La inteligencia emocional forma parte del de-


sarrollo emocional y afectivo del niño. Tiene gran
importancia por el hecho de que las emociones
impregnan la mayoría de los pensamientos y deci-
siones que tomamos. Todos debemos tomar con-
ciencia del valor que tiene la inteligencia emocional
en nosotros, así como de la importancia de nuestro
protagonismo a la hora de inculcarla en los niños.
 La evolución de la personalidad se produce
de forma progresiva, regulada y automática con
la confluencia de factores psicofisiológicos y am-
bientales. Los primeros años de vida son esen-
ciales en el desarrollo de las capacidades intelec-
tuales y afectivas, ya que de ello depende que se
construya o no una personalidad armónica.

18
El desarrollo integral del niño durante su infancia

 En el aprendizaje conductual se adquiere infor-


mación sobre las relaciones entre acontecimientos
que tienen lugar en el ambiente, reteniéndose en
nuestra memoria y produciendo cambios de rela-
tiva duración en la conducta por las experiencias
sufridas por los organismos cuando se van adap-
tando al entorno. Pero no todo lo que el individuo
hace lo obtiene a través del aprendizaje, puesto
que hay ciertas manifestaciones que se deben a
la natural maduración fisiológica del organismo y,
otras, a accidentes, enfermedades o lesiones.
 El desarrollo psicomotriz constituye un aspecto
evolutivo del ser humano que se produce dentro
de un proceso continuo a lo largo del cual el niño
adquiere progresivamente las habilidades motoras
a través de la maduración del Sistema Nervioso Cen-
tral, que le permitirán interaccionar con su entorno.

19
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 La evolución del lenguaje y la comunicación si-


gue un desarrollo normal en el niño organizado
en etapas secuenciales y estándares a lo largo de
su crecimiento. Se inicia con el proceso de balbu-
ceo y continúa con la emisión de sonidos, pala-
bras, oraciones... Nos encontramos con variacio-
nes individuales en su aparición, determinadas,
en parte, por el desarrollo psicológico, anatómi-
co y del sistema nervioso, por las condiciones de
educación y por la estimulación del lenguaje que
recibe del contexto social en el que se desenvuel-
ve. Así, hay casos en que los niños hablan más
temprano y con fluidez, mientras otros lo hacen
un poco más tarde o, incluso, acaban necesitando
algún tipo de tratamiento logopédico para favo-
recer su lenguaje de aparición tardía.

20
El desarrollo integral del niño durante su infancia

Piaget estaba convencido de que el desarrollo cog-


noscitivo supone cambios en la capacidad del niño para
razonar sobre su mundo.
La naturaleza idiosincrática del habla infantil y los
procesos y construcciones que definen la dinámica del
desarrollo de la lengua han de tomarse como elementos
rectores de los planes educativos para promover estímulos
y facilitar el aprendizaje. Asimismo, son esos aspectos ge-
nuinos los que han de figurar cuando se trata de elaborar
principios y rutas para valorar las destrezas comunicativas
en las primeras etapas. Antes que «corregir» hacia moldes
formales de lengua adulta definitiva, la labor educativa ha
de centrarse en promover estímulos hacia la interacción
verbal que faciliten la progresión en tácticas comunicati-
vas. El lema es «fomentar recursos comunicativos y de inte-
racción verbal» en lugar de «corregir aspectos formales en
el uso tomando como modelo la lengua adulta» (Fernán-
dez Pérez 2013).

El desarrollo cognitivo e intelectual en el niño


Para hablar de desarrollo cognitivo, es fundamental
conocer la teoría de Piaget. Su teoría genética estudia el
origen y desarrollo de las capacidades cognitivas desde su
base orgánica, biológica y genética. Todo ser humano tiene
su propio ritmo en su desarrollo cognitivo, que va desde el
momento del nacimiento, donde predominan los mecanis-
mos reflejos, hasta la edad adulta, caracterizada por proce-
sos conscientes de comportamiento.

21
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El desarrollo cognitivo tiene lugar a través de la re-


estructuración de la arquitectura cognitiva interna del niño,
dando lugar, después del aprendizaje, a nuevos esquemas
y estructuras mentales. Para Piaget, los procesos cognitivos,
tales como el pensamiento y la inteligencia, se sustentan so-
bre una base orgánica-biológica que se desarrolla de forma
paralela a la maduración y al crecimiento biológico. En el
desarrollo genético se pueden identificar etapas o periodos
determinantes en el desarrollo intelectual, como son el pe-
riodo sensorio-motriz, el de operaciones concretas y el de las
operaciones formales. El estudio del desarrollo cognitivo nos
permite afirmar que este puede tener lugar de dos formas
diferentes, por un lado, por un proceso de adaptación-asi-
milación al medio y, por otro, por un proceso de adquisición:

1. Por el proceso de adaptación, asimilación y aco-


modación que se da de forma necesaria en el
transcurso de la maduración biológica, la in-
fluencia social, las experiencias cotidianas... Se
relaciona la maduración del niño con la influen-
cia del medio ambiente.

22
El desarrollo integral del niño durante su infancia

2. Por el proceso de adquisición de nuevas respuestas


ante situaciones concretas, donde se adquieren
nuevas estructuras mentales que pasan a formar
parte del bagaje cognitivo del niño.
3. El primer elemento que utiliza el niño para co-
nocer el mundo, es su propio cuerpo, como ve-
remos en la unidad de psicomotricidad. Aquello
que experimenta y comprende a nivel físico, más
adelante podrá llevarlo a un plano más complejo
como puedo ser la representación gráfica.

El desarrollo de la conducta afectivo-social


En el desarrollo afectivo y social se produce un pro-
ceso de adquisición progresivo de conductas, hábitos, va-
lores, normas, actitudes sociales, afectos y emociones por
parte de los niños, con el fin de integrarse y adaptarse a la
sociedad de la que forman parte.
El desarrollo socioafectivo se produce como consecuen-
cia de la predisposición y necesidad que tiene el niño de in-
teraccionar afectiva y socialmente desde el momento de su
nacimiento e, incluso, antes de este, con otras personas. El pro-
ceso de socialización se hace patente cuando los bebés, desde
muy pequeños, muestran preferencia por los estímulos socia-
les (personas, sonidos, voces...). Los contextos sociales y de
apego del niño son la familia, los amigos, el mundo escolar, los
medios de comunicación... Muchas de las habilidades sociales
y del bagaje afectivo que posee un niño se adquieren, princi-
palmente, a través de las experiencias que obtiene por medio
de sus vivencias en el seno de la familia. Conforme va crecien-

23
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

do, se añaden otros contextos en los que va a enriquecerse de


experiencias cuando se amplía su círculo socio-afectivo.

La inteligencia emocional
Es la capacidad que nos permite comprender las emo-
ciones y reconducirlas de forma efectiva para mejorar nues-
tra conducta y nuestros procesos de pensamiento. Está
formada por la inteligencia intrapersonal y la inteligencia
interpersonal. Los padres podemos enseñar a los niños a
desarrollar su inteligencia emocional y a canalizar sus emo-
ciones. Es importante que aprendan a controlarse y a ser
empáticos con los demás. La educación emocional, es par-
te de la formación del niño.

1. La intrapersonal, hace referencia a uno mismo; es


decir, a la habilidad para identificar los propios
sentimientos y emociones y orientarlos a la con-
ducta.
24
El desarrollo integral del niño durante su infancia

2. La inteligencia interpersonal, en cambio, se dirige


a la relación con los demás, determinando las ha-
bilidades sociales para relacionarse con otros de
manera efectiva, así como la capacidad para re-
solver de manera efectiva los conflictos.
Hasta hace poco, las capacidades que más nos preocu-
paban eran aquellas que medían los tests y condicionaban
el nivel intelectual, ya que suponíamos que eso era lo que
determinaba su éxito en el ámbito académico. Sin embar-
go, en algunos casos, el nivel intelectual no era suficiente,
de tal manera que había niños que no alcanzaban sus ob-
jetivos a pesar de su inteligencia, lo que reflejó que la in-
teligencia emocional tenía un papel muy importante en el
rendimiento y en el aprendizaje. El desarrollo de las capaci-

dades emocionales se construye durante los primeros años de


vida y, como ocurre con el aprendizaje cognitivo, requiere
de tiempo y, además, sigue su propio esquema temporal
en ciertos aspectos. Si como conscientes de ello, podemos

25
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

anticipar los cambios emocionales que podemos esperar


de los niños. La in­teligencia emocional tiene un papel muy
importante en el rendimiento y en el aprendizaje.
Existen cinco componentes de la inteligencia emocio-
nal, de los cuales tres son capacidades relativas al propio
individuo y dos se refieren a la capacidad de conocer a las
otras personas. Los componentes son la autoconciencia
(conocer las propias emociones), el autocontrol (capaci-
dad para controlar emociones de modo efectiva), automo-
tivación (capacidad para animarse individualmente ante
situaciones adversas), empatía (habilidad para detectar la
condición emocional de los demás) y la asertividad (capaci-
dad para defender sus derechos y decisiones por medio de
acciones o palabras).

Evolución de la personalidad
La personalidad es una variable exclusiva de cada indivi-
duo que lo diferencia del resto, determinando los modelos de
comportamiento, las interacciones de los estados de ánimo,
sus actitudes, motivos y métodos, de tal forma que hace que
cada persona responda de manera distinta ante una misma
situación. Observamos similitudes entre los individuos y, aún
así, sentimos que cada uno de nosotros poseemos propie-
dades especiales que nos distinguen de todos los demás.
Podemos decir que la personalidad es un conjunto único y
perdurable de características que pueden cambiar en respuesta
a diferentes situaciones (Schultz, D.P. y Schultz, S.E., 2002). All-
port (1973) la define como la organización dinámica, interna

26
El desarrollo integral del niño durante su infancia

al individuo, de los sistemas psicofísicos que determinan un


ajuste único a la situación. Esta definición destaca dos puntos
clave de la personalidad: el aspecto organizador y el unitario.
Llor y colaboradores (1996) la definen como la organización
dinámica relativamente estable, de características psicológi-
cas y físicas innatas y adquiridas bajo las condiciones especia-
les de su desarrollo, que determina la conducta propia o típi-
ca con la que cada individuo afronta las distintas situaciones.

Teniendo en cuenta las anteriores definiciones, po-


demos decir que las formas relativamente consistentes de
relacionarse con la gente, así como las situaciones que ca-
racterizan la individualidad de cada uno de nosotros, sería
lo que podríamos definir como personalidad. Se trataría de
rasgos psicológicos internos inherentes a la persona, que
determinan la forma en que el
individuo se comporta ante las
distintas situaciones que se le
presentan. Nuestra personalidad
es contemplada, desde el punto
de vista de las otras personas,
como aquellas actitudes, valores,
opiniones, emociones, experien-
cias... que caracterizan esa indivi-
dualidad y que nos hace diferentes
al resto.
La personalidad es el con-
junto de características físicas,
genéticas y sociales que reúne

27
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

un individuo, y que lo hacen diferente y único respecto del


resto de los individuos.

Desarrollo y aprendizaje conductual


Diferentes investigaciones han tratado de determinar
en qué momento los niños comienzan a aprender y qué
aprendizajes están preparados para adquirir. Las conclusio-
nes nos permiten decir que los bebés desde el primer día de
vida inician sus aprendizajes. El aprendizaje temprano pro-
bablemente se construye sobre las capacidades potenciales
con que nacen los niños, como son los reflejos y las habilida-
des sensoriales básicas, que son innatas y defensoras de la
supervivencia, las cuales pueden ser consideradas como un
regalo de las especies (Lipsitt, L.1982). La adquisición y desa-
rrollo conductual es especialmente importante en los prime-
ros años de vida, ya que son decisivos y, junto a la interacción
con otros factores, marcan el desarrollo posterior.

28
El desarrollo integral del niño durante su infancia

La familia constituye el primer agente de sociali-


zación y de construcción de de la personalidad que se
irá modificando con la influencia de la propia cultura en
la que está inmersa, siendo la escuela un fuerte influjo en
este proceso.
Los niños desarrollan su conducta, aprenden y mo-
dulan su comportamiento, a través del papel que ejercen
sus padres en su educación. Los progenitores deben poner
límites a la conducta inapropiada de sus hijos e inculcar
normas de comportamiento de la manera más apropiada
posible, lo cual se ha de llevar a cabo mediante el halago y
el estímulo positivo.

El desarrollo motor
Aproximadamente a la misma edad y en el mismo or-
den secuencial, los niños también desarrollan sus habilida-
des motoras, lo que mostraría que están preprogramadas
genéticamente. No obstante, el nivel de maduración y la
estimulación recibida tendrán un papel determinante en
su evolución. La capacidad motriz en el niño aumenta de-
bido, fundamentalmente, al rápido crecimiento de la mus-
culatura y a la mejora en la utilización del sistema nervio-
so (Marcos, J.F. 1989). En la infancia se produce de manera
progresiva el desarrollo de las destrezas de la motricidad
gruesa y de la fina, así como la coordinación óculo-manual
(ojo-mano). La motricidad gruesa hace referencia a los mo-
vimientos amplios que realiza el ser humano, como son la
coordinación general de piernas y brazos, la coordinación
visomotora, el tono muscular, el equilibrio... La motricidad

29
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

fina, en cambio, se refiere a los movimientos finos y precisos


que realizamos con nuestras manos, se trata de las destre-
zas para dibujar, copiar, hacer construcciones, grafomotrici-
dad... Parece que el desarrollo motor grueso está más influido
por la maduración, mientras que el desarrollo motor fino está
más condicionado por el aprendizaje al que se ve sometido,
es decir, por la estimulación recibida en su familia y en la
escuela cuando entra a formar parte del mundo escolar.

La evolución del lenguaje y la comunicación


El desarrollo del lenguaje consiste en un proceso por
medio del cual, el ser humano adquiere la capacidad de
comunicarse verbalmente. La comunicación representa la
habilidad para transmitir la información. Existe un periodo
crítico, que va desde los primeros meses de vida hasta el
inicio de la adolescencia y especialmente en los primeros
cinco años de vida, en el que tiene lugar la adquisición de
las formas lingüísticas y los contenidos. La evolución del
lenguaje debe producirse en las tres dimensiones básicas:

 Forma (adquisición de los diferentes sonidos, el


aumento del léxico y del conjunto de formas y
morfemas gramaticales).
 Contenido (adquisición de los significados, con-
ceptos, vocabulario básico...).
 Uso (pragmática y emisiones adecuadas a la situa-
ción contextual).

30
El desarrollo integral del niño durante su infancia

La valoración del lenguaje se debe efectuar teniendo


en cuenta su propio desarrollo evolutivo y el conjunto de
órganos que intervienen en la producción y la compren-
sión verbal, y que incluye desde los órganos periféricos de
audición y fonación, hasta los sistemas centrales, neuroló-
gicos y los factores funcionales y psicológicos.
Las investigaciones recientes de corte cognitivo (Al-
dolph et al., 2008; Hoff, 2006,2010; Karmiloff-Smith, 2009)
ponen el acento en la dinámica de construcción mental ya
en las primeras etapas. Sobre todo porque se trata de fases
en las que la disposición es óptima si las condiciones son
las requeridas: si no hay disfunciones congénitas y si los
estímulos y los elementos de entorno son idóneos, las eda-
des tempranas son excepcionales para las expectativas de
aprendizaje. De modo especial, el período que correspon-
de a la llamada «Educación infantil» es crucial en el proceso
de construcción cognitiva particular. La dimensión educati-
va ha de definir sus funciones descriptivas y de orientación
para evaluar el progreso psicológico-social-verbal-interper-
sonal en esas edades.

31
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Los bebés establecen contacto y comunicación a tra-


vés de los sentidos (de la vista, del olfato, del oído y del tac-
to), y desde muy pronto informan sobre sus necesidades y
su estado.

32
Capítulo 2
La inteligencia en los niños:
El desarrollo cognitivo

La inteligencia o cognición podemos definirla como la capa-


cidad de pensar y razonar que posee todo ser humano. Su
evolución sigue un determinado orden basado en etapas
secuenciales que se suceden a unas edades aproximadas,
pero que varían en función de las características individua-
les y de las interacciones con el contexto ambiental en el
que vive. Diversas teorías han intentado explicar el desa-
rrollo de nuestras habilidades intelectuales, emocionales y
sociales, como el modelo psicosexual de Sigmund Freud,
la teoría de Eric Erikson o el modelo cognoscitivo de Jean
Piaget. El modelo de Jean Piaget destaca la interacción en-
tre maduración y experiencia, estableciendo una serie de
estadios ordenados de pensamiento cualitativamente di-
ferentes por los que pasa el niño: periodo sensoriomotor,
preoperatorio, operaciones concretas y operaciones forma-
les. Los adultos podemos estimular y fomentar el desarrollo
intelectual del niño por medio de una serie de estrategias
y orientaciones a aplicar en nuestras interacciones con él.
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

La inteligencia: el pensamiento en los niños


Cuando hablamos del desarrollo cognitivo, o inteligen-
cia, nos referimos a la capacidad de pensar y razonar que
tiene el ser humano. ¿Cómo se construye el pensamiento?,
¿qué evolución sigue desde el nacimiento?, ¿su desarrollo
sigue un esquema u orden predeterminado en todo ser hu-
mano?, ¿podemos intervenir de una u otra manera en su
evolución para que este sea más favorable?...

Se han dado diversas definiciones acerca del término


inteligencia, que se manifiesta de manera diferente según
la edad, tal como Jean Piaget clarifica en su teoría de los
estadios del desarrollo. Todos los seres humanos siguen
un orden en el desarrollo de la inteligencia, aun cuando
el avance no es totalmente rígido y varía en función de las
características individuales y de las interacciones de los ele-
mentos que condicionan el desarrollo (ambiente familiar,
estimulación ambiental, nutrición...). El desarrollo de la in-

34
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

teligencia se produce a través de una serie de etapas se-


cuenciales y diferentes entre sí, aunque se influyen mutua-
mente. La forma de pensar va modificándose, formándose
y especializándose en cada una de esas etapas. No piensa
igual un niño que tiene 2 años, que el que tiene 5. Del mis-
mo modo, no podemos exigirle un mismo razonamiento o
reflexión para cada una de esas edades.

La inteligencia se manifiesta a través de la conducta


observable; por ejemplo, en los bebés podemos apreciarlo
en la manera en que resuelven sus problemas para satisfacer
sus necesidades. El desarrollo psicomotor, dependiente de la
edad y de la maduración de los niños, está directamente vin-
culado al reflejo de succión necesario para la alimentación, a
la capacidad de seleccionar un objeto específico entre otros
muchos, a cambiar un objeto de una mano a otra, a intro-
ducir un objeto a la boca, a buscar algo que desaparece del
campo visual o a hacer presión en pinza para asegurar algu-
na cosa pequeña. Por tanto, el desarrollo psicomotriz permite
el desarrollo de la inteligencia del ser humano.

35
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Teorías que explican el desarrollo del


pensamiento
Existen diversas teorías que intentan explicar el desarro-
llo, aunque no existe ninguna que se centre en el desarrollo
del individuo en su conjunto (Tabla 2.1). Sin embargo, sí hay
teorías que se preocupan en el modo en que se desarrollan
nuestras habilidades intelectuales y la forma en que nos de-
sarrollamos emocional y socialmente. Una de estas teorías es
el llamado modelo psicosexual de Sigmund Freud, que consi-
dera la evolución de todo ser humano enmarcada dentro de
cinco etapas: oral, anal, fálica, latencia y genital. Otra teoría es
la de Eric Erikson que, partiendo de la estructura freudiana, da
un papel más importante a la sociedad en la estructuración
de la personalidad. Por otro lado, la teoría de Jean Piaget pro-
pone que el desarrollo cognitivo tiene lugar a través de una
serie de etapas por las que pasa todo individuo.

Tabla 2.1. Etapas del desarrollo según los autores


(Piaget, J., Inehelder, B., 1969).

Etapas Etapas Etapas


Edades Cognitivas Psicosociales Psicosexuales
(Piaget) (Erikson) (Freud)
Confianza básica
meses
0-18

Sensoriomotor frente a descon- Oral


fianza básica
Autonomía fren-
Sensoriomotor y
18 -3
años

te a vergüenza, Anal
preoperacional
culpa
Iniciativa frente
años
3-5

Preoperacional Fálica
a culpa
36
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

Laboriosidad
años Operaciones
6-11
frente a inferio- Latencia
concretas
ridad
Operaciones
Identidad frente
12-17

formales
años

a confusión de Genital
(se desarrollan
roles
en algunos)
adulto
Joven

Intimidad frente
a aislamiento
Madurez

Generatividad
frente a estanca-
miento
Senectud

Integridad frente
a desesperación

Las diferencias que encontramos entre los individuos,


según algunas investigaciones, son causadas por la herencia
y por el medio en el que se desarrollan y adquieren expe-
riencias. La familia es el factor del entorno más próximo al
niño y, por tanto, su influencia es decisiva en su desarrollo
psicoevolutivo. A lo largo del tiempo, se van produciendo ex-
periencias en los individuos que harán más o menos impor-
tante, en unos, la herencia y, en otros, el medio en el que se
desarrollan. En este sentido, existen dos teorías explicativas
del desarrollo que resultan contrarias. Por un lado, la teoría
formulada por los innatistas o genetistas. Para estos, la ma-
duración humana es fruto de la actualización del código ge-
nético, y desprecian la información del medio. Por otro lado,
37
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

las teorías ambientalistas o socioculturales, que centran el de-


sarrollo humano en la influencia que tiene el medio externo
y, por tanto, en que cada sujeto tendrá una evolución dife-
renciada en función de la influencia externa. Ambas teorías
pueden combinarse para dar una explicación del desarrollo
psicoevolutivo a través de una explicación más interaccionis-
ta, en la que se considera que el individuo evoluciona y se
comporta según un proceso mixto de influencia genética y
de medio ambiente. A lo largo del desarrollo humano, am-
bos factores intervienen para determinar su evolución.
La teoría del constructivismo aparece en oposición a las
teorías conductistas e innatistas. Considera que el sujeto es
un constructo activo de sus conocimientos y de su estructu-
ra cognitiva. El aprendizaje sería el resultado del proceso de
construcción, tal como lo explican las teorías de Jean Piaget
y Vygotski. Las teorías del desarrollo cognoscitivo de Piaget
y de Vygotsky sentaron las bases psicológicas de los enfo-
ques constructivistas en el proceso de enseñanza-apren-
dizaje. Según los constructivistas, el niño debe formarse su
propio conocimiento del mundo donde vive. Los adultos
orientan este proceso al ofrecerlo estructura y apoyo.

38
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

Vygotski desarrolla una teoría constructivista que sigue


una línea histórica y cultural al definir la conciencia como
el contacto social con uno mismo. Concibe al ser humano
como participante activo en su interacción con el medio. Los
cambios históricos que se producen en la sociedad y en la
vida material conllevan cambios en la naturaleza, y por me-
dio del trabajo y del uso de herramientas el hombre trans-
forma la naturaleza y, al hacerlo, se transforma a sí mismo.
En su teoría define
el desarrollo como
el resultado de
la interacción de
los sujetos con un
ambiente que es
esencialmente so-
cial para el hom-
bre. La psicología
de los seres hu-
manos no sería el
resultado de una
transmisión genética, sino de una transmisión social a través
de la comunicación con otros. El desarrollo cognoscitivo se
produciría, pues, como consecuencia de la interacción del
niño con los adultos y con niños mayores, que les sirven de
guías y maestros para que le den la información y los apoyos
necesarios para su desarrollo intelectual (Vygotski, L.S. 1973).

Las teorías de Piaget y de Vygotsky se centran en los


cambios cualitativos del pensamiento del niño. Piaget sos-
tuvo que el desarrollo cognoscitivo consistía en grandes

39
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

transformaciones de la forma en que se organiza el


conocimiento. Vygotsky creía que representaba los cambios
de las herramientas culturales con las que el niño interpreta
el mundo.

Para Jean Piaget, la inteligencia implica una adaptación


biológica y un equilibrio entre el individuo y el medio ambien-
te (Piaget, J., Inehelder, B., 1969). El desarrollo estaría determi-
nado por aspectos genéticos y ambientales, y puede dividirse
en cuatro grandes etapas: infancia, adolescencia, adultez y se-
nectud. Cuando hablamos de ámbitos de la personalidad del
individuo debemos entenderlos como partes de un todo indi-
sociable, tal como es la persona. Estas capacidades se interre-
lacionan y el estudiarlas por separado responde únicamente a
propósitos descriptivos. Cualquier cambio o desarrollo de las
capacidades cognitiva, física o social alterará el resto.

40
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

El desarrollo del pensamiento según Piaget


Jean Piaget describe una serie de etapas de desarrollo
de la inteligencia (Figura 2.1). Se trata de procesos de ad-
quisición de conocimientos con límites flexibles pero siem-
pre teniendo en cuenta edades cronológicas aproximadas
(Piaget, J. 1983). El desarrollo intelectual supone la evolu-
ción a través de estadios de pensamiento cualitativamente
diferentes; es decir, se piensa de forma distinta a distintas
edades. Cada periodo concreto del desarrollo se caracteriza
por una serie de estructuras cognoscitivas. El conocimien-
to, referido a los procesos cognitivos que conformarán la
inteligencia, se construye siguiendo una secuencia ordena-
da dentro del ciclo evolutivo. Emana de los reflejos inna-
tos y avanza, en un proceso continuado, con un bebé que
va adquiriendo progresivamente una serie de esquemas
cada vez más complejos. Cada niño tiene su propio ritmo
de aprendizaje, pero siempre sigue el mismo orden: perio-
do sensoriomotor, preoperatorio, operaciones concretas y
operaciones formales.

41
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Periodo Subestadios
Sensoriomotor
(0 a 2 años)  Estadio de los mecanismos reflejos congénitos
(0–1 mes)
 Estadio de las reacciones circulares primarias:
Desarrollo Esquemas (1–4 meses)
 Estadio de las reacciones circulares secundarias:
Descubre los procedimientos (4–8 meses)
 Estadio de la coordinación de los esquemas de
conducta previos: Conducta Intencional (8–12 meses)
 Estadio de los nuevos descubrimientos por experi-
mentación: Novedad y exploración (12-18 meses)
 Estadio de las nuevas representaciones mentales:
Representación Mental (18-24 meses)

Periodo Puede usar representaciones (pensamiento) en lugar


Preoperatorio de acciones abiertas para solucionar problemas.
(2 a 7 años)  Estadio preconceptual (2-4 años)
 Estadio intuitivo (4-7 años)

Periodo Al llegar a la etapa de las operaciones el niño


Operaciones adquiere un sistema de acciones internas men-
Concretas tales imprescindibles para la resolución lógica
(7 a 11 años) de problemas.
 Sus procesos de razonamiento son lógicos y
se aplican a problemas concretos o reales.
 A nivel social, se convierte en un ser social.
 Aparecen los esquemas lógicos de seriación,
ordenamiento mental de conjuntos y clasifica-
ción de los conceptos de casualidad, espacio,
tiempo y velocidad.

Periodo El desarrollo de las operaciones formales le lleva


Operaciones a adquirir la capacidad para el Razonamiento
Formales Hipotético Deductivo.
(11 años-  Adquiere el nivel de abstracción sobre cono-
adultos) cimientos concretos.
 Desarrolla sentimientos idealistas y se va con-
formando su personalidad y formación moral.
Figura 2.1. Modelo de desarrollo cognitivo de Piaget.

42
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

Este autor hace hincapié en la interacción entre ma-


duración y experiencia. El niño ha de estar maduro para
desarrollarse, mas, si no ha tenido experiencias en los mo-
mentos apropiados, no alcanzará el nivel del que podría ser
capaz. Las experiencias se producen por el contacto con los
objetos físicos y por la educación recibida.

Periodo sensoriomotor
(Etapa que va desde el nacimiento hasta los 2 años)

En este periodo los niños aprenden a conocer el mun-


do a través de sus sentidos y de sus conductas motoras; es
decir, no piensan sobre ellos mismos como harían los de
más edad. Este periodo se caracteriza por la presencia de
juego funcional, balbuceo y palabras sueltas y garabateo.

Piaget sostuvo que el desarrollo sigue una secuencia


invariable. Los primeros años de la niñez se caracterizan por
dos etapas. En la etapa sensoriomotor (de los 2 a los 7años),
empieza a emplear palabras, números, gestos e imágenes
para representar los objetos de su entorno. También comien-
zan a formular teorías intuitivas para explicar los fenómenos
del ambiente que pueden ejercer una larga influencia en el
aprendizaje. Las principales limitaciones del pensamiento
43
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

preoperacional son el egocentrismo, la centralización y la ri-


gidez del pensamiento
En esta etapa de evolución de la inteligencia senso-motriz,
la adquisición del lenguaje y su implicación en los juegos for-
man parte del desarrollo del niño. El desarrollo psicomotor que
se produce a esta edad le proporciona las herramientas nece-
sarias para la experimentación y exploración del mundo que
le rodea. Los niños responden primariamente de forma refleja
organizando su actividad con relación al entorno. El aprendizaje
se realiza por medio de la acción, coordinando la información
de los diferentes sentidos y mostrando la conducta dirigida a
un objetivo. Los objetos y las personas se reconocen solo si se
encuentran dentro de su campo de visión y los acontecimien-
tos suceden en su presencia. Aprenden el concepto de perma-
nencia del objeto, que es la comprensión de que un objeto o
persona continúa existiendo aun cuando no lo podamos ver.
Hasta los 4 meses de edad los niños no buscan objetos que han
dejado de ver; sin embargo, después de esta edad sí continúan
mirando por si lo pueden localizar en alguna otra parte. Entre
los 8 y 12 meses lo buscarán si ven que ha sido ocultado, pero
si se lo mueven, aunque sea delante de sus ojos, lo buscarán en
el primer lugar en el que vieron que lo escondíamos. Más tarde,
entre los 12 y 18 meses, pueden seguir los movimientos de las
cosas que ven, pero no cuando dejan de verlas.

A los 18 meses adquieren la madurez de este concepto,


siguiendo el movimiento, mirando el último lugar en que lo
vieron y, también, buscando objetos que no han visto escon-
der. Este concepto es importante ya que permite una mejor
aceptación de la separación de los padres, buscar objetos guar-
dados...
44
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

De los 6 a los 12 meses los bebés tienen juego funcional


que le permite familiarizarse y reconocer los objetos. En ese
momento ejecutan acciones repetitivas, por ejemplo, cogen
un objeto y lo dejan caer. Inician el balbuceo, emitiendo soni-
dos repetidos sin la intención de comunicarse, como si fuera
un juego reiterativo para, posteriormente, emitir las primeras
palabras combinando consonantes repetidas.

 Subestadio 1. Estadio de los mecanismos reflejos


congénitos (0–1 mes).
El recién nacido tiene un repertorio de adapta-
ción limitado a los reflejos determinados biológi-
camente, como el reflejo de succión. La inteligen-
cia sensoriomotora se construye a partir de los
reflejos innatos y, posteriormente, sobre los pri-
meros hábitos, que acabará el bebé utilizándolos

45
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

de forma intencionada. Estas conductas formarán


la base sobre la que se estructurará todo su desa-
rrollo, aplicándolas a los objetos y acontecimien-
tos de su entorno por medio del proceso de asi-
milación y acabarán cambiando, como reacción a
estas nuevas experiencias, a través del proceso de
acomodación.
 Subestadio 2. Estadio de las reacciones circulares
primarias: Desarrollo de Esquemas (1–4 meses).
En este subestadio aparecen los primeros hábitos,
que son una modificación de los reflejos innatos,
pero todavía no tienen un carácter intencional.

46
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

Empiezan a surgir las primeras reacciones circulares,


que se definen como ejercicio funcional cuyo fin es
mantener o descubrir otra vez un resultado nuevo
o interesante. Por ejemplo, la acción de chuparse el
pulgar supone la coordinación entre mano y boca
y una adaptación del reflejo de succión.
 Subestadio 3. Estadio de las reacciones circulares se-
cundarias: Descubre los procedimientos ( 4–8 meses).
El bebé muestra un mayor interés hacia el mundo
exterior. Comienza a explorar su entorno y mani-
pula objetos porque tiene interés en explorarlos,
lo cual le llevará a descubrir procedimientos para
poner en práctica, descubre qué puede hacer
para reproducir resultados deseables. Por ejem-
plo, puede dar un manotazo a un juguete como
un móvil que esté sobre la cuna haciendo que se
mueva, reproduciendo este movimiento durante
un intervalo de tiempo.
 Subestadio 4. Estadio de la coordinación de los es-
quemas de conducta previos: Conducta intencional
( 8–12 meses).
En el subestadio anterior, el bebé reproducía sus
acciones después de que hubieran ocurrido una
primera vez por casualidad; pero en esta nueva
etapa ya es capaz de tener un objetivo deseable e
imaginar cómo conseguirlo. Su conducta es inten-
cional y puede ser anticipada ante la aparición de
determinados acontecimientos, aunque todavía
no hay representación. Por ejemplo, el bebé puede
llorar cuando observa que su madre se aleja.

47
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 Subestadio 5. Estadio de los nuevos descubrimien-


tos por experimentación: Novedad y exploración
(12-18 meses).
El bebé comienza deliberadamente a variar sus
conductas puesto que experimenta y descubre
soluciones mediante un proceso de ensayo y
error. Ya no realiza conductas repetitivas ante si-
tuaciones concretas. Experimenta con su entorno
y se muestra satisfecho con sus consecuencias.
Por ejemplo, cuando está en su trona lanza ob-
jetos, como la cuchara, para explorar las conse-
cuencias de ello. El desarrollo cognoscitivo se ini-
cia al realizar este tipo de actividades.

 Subestadio 6. Estadio de las nuevas representacio-


nes mentales: Representación mental (18-24 me-
ses).
Aunque ya los cinco subestadios anteriores cons-
tituían, de por sí, etapas importantes en el de-
sarrollo cognitivo, llega ahora el momento en el

48
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

que la capacidad de representación mental es


fundamental para que ese desarrollo tenga lugar
satisfactoriamente. Se adquiere, así, la capacidad
de pensar y actuar de forma interna. Por ejemplo,
podrá buscar los objetos que se le esconden sin
que él vea el lugar exacto donde se guardan. El
término constancia o permanencia del objeto hace
referencia al conocimiento que tenemos de que
los objetos tienen una existencia que es indepen-
diente de nuestra percepción; por ejemplo, un
objeto no deja de existir porque ya no lo veamos
o no lo escuchemos, circunstancia que puede
aplicarse a la mamá del bebé, a la que él deja de
ver porque se ha ido a otra habitación.

Periodo preoperatorio
(Desde los 2 hasta los 7 años)

Este periodo se caracteriza por la presencia del juego


simbólico y social, como el garabato con nombre, el dibu-
jo de la figura humana, las palabras y frases y el lenguaje

49
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

social. Adquieren la habilidad de usar símbolos como las


palabras, para representar personas, lugares y objetos.
Piensan en objetos que no tienen delante, imitan acciones
que no ven, aprenden números y usan el lenguaje. Todavía
se centran en un solo aspecto de la situación, sin tener en
cuenta los demás. No entienden que una sustancia pueda
recuperar su estado anterior. Son egocéntricos, no suelen
considerar el punto de vista de otra persona (otros autores
consideran que sí pueden hacerlo a partir de los 4 años), y
se comportan como si fueran la causa de todos los aconte-
cimientos, como si los demás les miraran con sus mismos
ojos y piensan que son el centro de atención para todos.
Les cuesta imaginar y ponerse en el lugar de otra persona.

Periodo de las operaciones concretas


(Desde los 7 hasta los 11 años)

Los años de primaria y de secundaria se caracterizan


por dos etapas más. Durante la de las operaciones concre-
tas (7 a 11 años), el niño comienza a utilizar las operaciones
mentales para reflexionar sobre los fenómenos y objetos
de su entorno. En este periodo aparecen las siguientes ope-
raciones mentales: clasificación, seriación y conservación.
Sólo se aplican a los estímulos concretos que están presen-
ten en el ambiente. En la última etapa del desarrollo cog-
nitivo, la de las operaciones formales (de los 10 años a la
adultez), los adolescentes y los adultos pueden pensar en
objetos abstractos, en eventos y en conceptos. Adquieren
la capacidad de usar la lógica proposicional, la inducción, la
deducción y el razonamiento combinatorio. En este período
podemos reflexionar sobre nuestros propios procesos de
50
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

pensamiento. Va desapareciendo el egocentrismo y apare-


cen nuevos conceptos. Desarrollan la capacidad de pensar
en forma concreta, por ejemplo, combinar (sumar), separar
(restar o dividir), ordenar (alfabéticamente o por catego-
rías) y transformar objetos y acciones. A estas operaciones
se les llama concretas porque los objetos y hechos sobre
los que se piensa se encuentran físicamente presentes. Cla-
sifican en categorías, trabajan con números, comprenden
la reversibilidad, tienen en cuenta todos los aspectos de la
situación. Además, ya cuentan con la capacidad de ponerse
en el lugar del otro, lo que les permite comprender mejor
a las personas y realizar juicios morales. Adquieren el con-
cepto de conservación, que es la habilidad para reconocer
que dos cantidades iguales de materia permanecen inmu-
tables en todos sus parámetros (peso, altura, número, volu-
men...), aunque esas porciones de materia se organicen de
otra forma, sin añadir o quitar nada. Los niños conservan las
diferentes dimensiones en distintos momentos del tiempo;
así, a los 6 o 7 años pueden conservar la masa; sobre los 9 o
10 años, el peso; alrededor de los 11 o 12 años, el volumen.
Las respuestas y explicaciones que dan los niños nos permi-
ten inferir cuál es su forma de pensar.

51
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Periodo de las operaciones formales


(Desde los 11 años en adelante)

Es el periodo previo a la adquisición de la capacidad


para pensar de forma abstracta. A partir de la adolescencia,
etapa que va desde los 12 a los 18 años de edad, adquieren
la capacidad de pensar sobre todas las relaciones lógicas
implicadas en un problema. Con el tiempo se produce la
transición desde el pensamiento concreto hacia las ope-
raciones lógico-formales. Cada adolescente lleva su ritmo
pero, con frecuencia, los cambios emocionales interfieren
en su capacidad para pensar con mayor complejidad. Los
adolescentes alcanzan la madurez cognitiva cuando ad-
quieren la habilidad de pensar de forma abstracta. Pueden
resolver problemas no presentes físicamente, plantear hi-
pótesis y demostrarlas. Es importante tener en cuenta que
hay personas que no llegan a este periodo, para ello es ne-
cesario cierto nivel de apoyo cultural y de educación.

Desarrollo de la inteligencia en la
adolescencia
Más allá de la teoría de Piaget, podemos decir que el
desarrollo cognitivo que se da durante la adolescencia se
evidencia, en un primer momento, en la toma de decisio-
nes personales que realiza en el colegio o en la familia. Co-
mienza a mostrar la habilidad para aplicar operaciones lógi-
co-formales en las tareas escolares, cuestiona la autoridad y
las normas de la sociedad, y elabora y verbaliza sus propios
pensamientos y puntos de vista acerca de los temas que son

52
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

de su interés en su vida (personas con las que se relacio-


na, cómo se viste, las normas que establecen sus padres, la
hora de llegada a casa...). Posteriormente, su pensamiento
se vuelve más reflexivo, sus cuestionamientos son más pro-
fundos, construye y valora sus decisiones con respecto a su
propio código ético, se propone metas y piensa a largo pla-
zo, contempla diversas alternativas al tomar una decisión y,
con todo esto, se va modificando su forma de relacionarse
con los demás. Sus pensamientos cada vez son menos ego-
céntricos, adquiere una visión idealista acerca de diversos
temas, habla de justicia, política...

53
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Orientaciones para favorecer el desarrollo


intelectual
Existen una serie de juegos y de estrategias que po-
demos utilizar con los niños para fomentar su desarrollo
intelectual:

 Para estimular el desarrollo cognitivo y psicomo-


tor del niño se pueden utilizar muchos juegos, a
veces, los más sencillos son los más educativos,
como es el caso de los cubos, canicas, recipien-
tes... Los puede apilar, llenar, vaciar, enroscar y
desenroscar las tapas...
 El cariño y el afecto, el lenguaje y el juego son fun-
damentales para lograr el desarrollo. Mostrarle
contacto físico cálido por medio de abrazos, con-
tacto de piel a piel,... para darle una sensación de
seguridad y bienestar.
 Para darle esa sensación de seguridad es conve-
niente, además, hacerle el ambiente predecible
ya que necesita una rutina en su vida. Establecer,
para ello, un horario para comer, para las siestas y
dormir,...
 Una forma de aprender es practicar y experimen-
tar por medio del juego. El juego es esencial en el
proceso de crecimiento.
 El juego desarrolla la creatividad, las habilidades
mentales, físicas y sociales. La curiosidad, la ex-
ploración y la investigación de los niños, le permi-
te adquirir capacidades y habilidades cognitivas
determinantes para su futuro.
54
La inteligencia en los niños: el desarrollo cognitivo

 El juego estimula la inteligencia, y puede ser diri-


gido o, bien, elaborado de forma espontánea.
 El juego simbólico es muy importante para el de-
sarrollo infantil. En él se imagina simulando los
papeles de adultos, fingiendo ser papá, mamá,
médico, profesor, policía o cualquier adulto.
 Cantar canciones, aprender rimas y dibujar, todo
ello estimula y favorece el desarrollo mental de los
niños y les preparan para aprender a leer y escribir.
 Hablar al niño lentamente y darle tiempo para
responder. Cuando vaya a vestirse, bañarse, co-
mer, jugar, caminar y conducir, es aconsejable
hablarle y cantarle, comentándole lo que se está
haciendo.
 Al hablar con el niño, se deben ampliar y comen-
tar las frases que este diga.

55
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 Resulta muy efectivo leerle cuentos en voz alta


cada día. Se pueden elegir libros que le animen
a usar el tacto y señalar los objetos con el dedo y,
también, leerle también poemas, rimas e historias
apropiadas para su edad.
 Desarrollar el vocabulario y las asociaciones de
palabra dando nombre a todos los objetos y acti-
vidades diarias.
 Escuchar y responder a las preguntas del niño,
también podéis hacerle preguntas para estimular
el proceso de toma de decisiones.
 Fomentar en el niño el que mire libros y dibuje.
 Estimular el uso de palabras para describir emo-
ciones y para expresar sentimientos, como felici-
dad, alegría, ira y miedo. Los adultos debemos ser
modelos en el uso de estos términos para que el
niño los aprenda e intente imitarlos.
 Pasar tiempo jugando con el niño cada día.
 En el juego, el niño debe lograr un desarrollo po-
sitivo, para ello se le debe alabar y reconocer sus
esfuerzos.

56
Capítulo 3
Desarrollo de la conducta
afectivo-social

Desde el momento en que el niño llega a la vida muestra


emociones y afectos, y somos los adultos los que debemos
responder a ellas de forma adecuada ya que, en ese mo-
mento, es totalmente dependiente de nosotros. La seguri-
dad y el afecto que le brindan sus padres, les hace superar
sus miedos y enfrentarse satisfactoriamente a las dificulta-
des que aparecerán en su vida. No obstante, el proceso de
socialización no se acaba en la infancia, ya que tiene lugar a
lo largo de toda la vida y, a través de él, adquiere los conoci-
mientos y habilidades para integrarse a la vida en sociedad.
El bebé muestra mayor preferencia por crear vínculos afec-
tivos con los miembros de su familia, especialmente con su
madre, que es quien le alimenta desde su nacimiento. Aun
cuando su desarrollo afectivo y social tiene lugar en otros
contextos en los que está integrado, como son el grupo de
amigos, la escuela y los medios de comunicación y, no solo
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

estará influenciado por la estimulación emocional, también


tendrá un importante papel el aprendizaje y desarrollo
conductual.

Desarrollo de la conducta afectiva y social


desde el nacimiento
A partir del nacimiento, el niño necesita del adulto para
sobrevivir, pues se encuentra totalmente indefenso y de-
pende de él para su supervivencia. En las primeras semanas
de vida, como ya hemos visto, su actividad es sensomotora,
pero ya en ese momento tiene grandes capacidades percep-
tivas y de aprendizaje y nace, además, con una predisposi-
ción innata para socializarse, es decir, para relacionarse y vi-
vir en sociedad. Esto se hace patente cuando observamos la
preferencia que tiene el niño por los estímulos sociales. Esta
interacción toma un significado marcadamente social, por
ejemplo, cuando el recién nacido llora por que tiene hambre,
está buscando satisfacer una necesidad básica de alimenta-
ción y la madre, al darle el pecho, le proporciona además ca-
ricias, miradas, sonrisas y conversación. Con esta relación se
estimulan los órganos de los sentidos y, además, se produce
un proceso de trasmisión de sentimientos. Poco a poco, el
llanto del niño se va transformando y va buscando como
objetivo la alimentación y el expresar necesidades sociales y
afectivas cada vez más complejas, como recibir el cariño y la
atención de sus padres.

58
Desarrollo de la conducta afectivo-social

59
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El proceso de socialización, transcurre a lo largo de toda


la vida y, en él, el niño va adquiriendo todos aquellos sabe-
res y habilidades que le van a caracterizar como adulto, y se
apropia de toda la experiencia social necesaria para inte-
grarse a la vida en sociedad. Es de carácter bidireccional ya
que, por un lado, recibe la influencia que ejercen los grupos
sobre él y, por otro lado, influye él mismo en ellos.

¿Cómo se produce el proceso de socialización? Este


proceso se produce por medio del contacto e integración
en su mundo social. Así, durante la infancia, el niño se iden-
tifica con los adultos con los que se relaciona en su contexto
familiar e interioriza las normas y reglas sociales que ellos le
imponen. Esto tiene lugar al establecer vínculos afectivos
con otras personas y al encontrar límites conductuales a su
comportamiento impuestos por los adultos. De este modo,
el niño asimila las normas que establece su contexto fami-
liar y las generaliza a otros contextos al darse cuenta de que
son válidas y socialmente aceptadas en todos los ámbitos.
En la adolescencia, se produce la asimilación de un rol cons-
truido por la identificación afectiva y social que hace de los
dos contextos más importantes para él, como son la familia
y el grupo social al que pertenece.

60
Desarrollo de la conducta afectivo-social

Podemos delimitar tres procesos básicos de socializa-


ción, que son independientes entre sí, pero que intervienen
en todo ser humano:

 Proceso de adquisición de conductas prosociales.


Se produce el desarrollo de la ética y moral social
por medio de la interiorización progresiva de creen-
cias, normas y valores propios de la cultura a la que
pertenece.
 Proceso de adquisición de conocimientos y ha-
bilidades sociales. Es, propiamente dicho, el de-
sarrollo cognitivo, social y afectivo que tiene lugar
en el contexto en el que vive.
 Proceso de adquisición de actitudes afectivo-
sociales. Su desarrollo tiene lugar a través de las
interacciones y el contacto con las personas de su
círculo más familiar.

61
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Contextos donde se desarrolla la conducta


afectiva-social
Para comprender el desarrollo de la conducta afectiva
y social se ha de tener en cuenta que el niño se encuentra
integrado en una serie de contextos de los que va a recibir
diversas influencias para que ese desarrollo tenga lugar (Fi-
gura 3.1). En función de la edad del niño, cada uno de estos
contextos tendrá más o menos importancia y su efecto ten-
drá diferente peso:

1. Contexto familiar. La familia es la unidad o sistema


primario de socialización en el niño. En los prime-
ros años de vida del menor tiene una labor funda-
mental ya que este tiene una total dependencia de
ella para su supervivencia. Durante todo el desa-
rrollo y el crecimiento seguirá teniendo un papel
muy influyente, aunque se incorporarán otros con-
textos que tendrán gran valor para él.
2. Contexto social. El niño tiene contacto con otros
adultos (familiares, amigos,...) que también pue-
den intervenir en su desarrollo afectivo-social.
3. Contexto escolar. Dentro de la escuela, los pro-
fesores, educadores... influyen en la educación
formal del niño, aunque también tienen un im-
portante papel en su desarrollo informal.

Los medios de comunicación. La televisión es un medio


frente al cual puede pasar el niño mucho tiempo en su vida
diaria, es, pues, una fuente de formación al inculcar normas

62
Desarrollo de la conducta afectivo-social

y valores y proponer modelos de vida, muchas veces ina-


propiados para el desarrollo social del niño.

Contexto Contexto
familiar social

Desarrollo
afectivo y social

Contexto Medios de
escolar comunicación

Figura 3.1. Contextos que influyen en el Desarrollo Afectivo y Social.

Desarrollo de la conducta afectivo-social


según las edades
La conducta expresiva es un medio de comunicación. La
expresión emocional de los niños se observa a través de los
rasgos visibles de su conducta. Estos indicadores externos
nos permiten conocer sus sentimientos a nivel interno (Gesell,
A.; Ilg, F.L. y Ames, L.B., 1998). Los niños, desde el momento en
que nacen, muestran emociones, siendo los adultos quienes
debemos responder a ellas de la manera más adecuada po-
sible, teniendo en cuenta que son diferentes para cada edad.
Los afectos constituyen el núcleo más personal y peculiar del
ser humano, es lo que gobierna las pasiones. La seguridad y el
afecto que le proporcionan los padres, les hace sentirse queri-
dos, así van aprendiendo a superar sus miedos y a enfrentarse
satisfactoriamente a las dificultades que aparecerán en su vida.

63
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El recién nacido, en sus primeros contactos con el


mundo, se mueve para cubrir sus necesidades básicas de
afecto o alimento, siente bienestar o malestar, llora o ríe, se-
gún sean aquellas cubiertas o no. A los dos meses, su centro
de atención son los ojos de su madre. Ya, a partir de ese
momento, no se puede ceder a todos sus caprichos, puesto
que le estaríamos impidiendo desarrollar su capacidad de
tolerar la frustración y soportar sus impulsos. La afectividad
comienza a ser más inteligente alrededor de los 18 meses,
como consecuencia del desarrollo cortical y las conexiones
con zonas más profundas del cerebro. Cuando aprende a
hablar y a andar, intencionalmente se salta las normas, tan-
tea lo que le permiten y lo que no,... Cobra mucha fuerza,
entonces, el elogio y la aprobación de los demás, en detri-
mento del castigo. Desarrollar la inteligencia emocional su-

64
Desarrollo de la conducta afectivo-social

pone educar los sentimientos del niño, todas las experiencias


que se den en la infancia dejarán una profunda huella en su
memoria y, por tanto, en su personalidad. En el capítulo IV
me detengo en este tema tan importante para todo ser hu-
mano, la inteligencia emocional, que todavía sigue siendo
una gran desconocida para muchos.

A continuación podemos ver el desarrollo afectivo-


social que se produce en el niño a lo largo de su desarrollo
evolutivo. Las edades son aproximadas, ya que no se pue-
den establecer límites tan precisos debido a las diferencias
individuales que caracterizan a cada persona.

El niño de 0 a 6 meses

El niño de 0 a 6 meses da muchas señales sobre su es-


tado de ánimo a través de la expresión de su rostro. Para
favorecer su desarrollo afectivo, debemos responder a sus
mensajes transmitiéndole alegría y siendo receptivos con
aquello que nos intenta comunicar. El niño es un ser socia-
ble por naturaleza y sus gritos, llantos, sonrisas, miradas…
son manifestaciones de su adaptación social. Necesita estar
en compañía para disfrutar y aprender, si no lo hiciera lo
estaríamos privando de las fuentes de estimulación que ne-
cesita (Merino, C., Fernández De Haro, E. y cols., 1995). Las
características más significativas de esta edad son:

 Puede comunicarse con adultos y otros niños por


medio del juego.
 Muestra preferencias por actividades o juegos
concretos.

65
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 Puede conocer a sus familiares y relacionarse con


ellos, les llama la atención y les sonríe. Esto puede
hacerlo a partir de los 2 meses aproximadamente.
 Puede mostrar con sus expresiones algunos esta-
dos de ánimo, como el estar aburrido o cansado
por el juego o el estar enfadado.

El niño de 6 a 12 meses

El niño de 6 a 12 meses empieza a sentir alegría cuando


está en compañía de otros bebés. Disfruta de juegos senci-
llos de escondite cuando se le ocultan juguetes estando él
presente. Los adultos, como los padres, familiares y amigos
son figuras de apego para el niño porque cuenta con ellos
para divertirse, obtener consuelo y para descubrir el mun-
do. Muestra una gran dependencia de ellos. Con esta edad
podemos observar que el niño:

 Puede mostrarse tímido y reservado ante perso-


nas que no conoce bien y es capaz de recordar a
personas conocidas.
 Permanece feliz y tranquilo junto a bebés desco-
nocidos para él y juega con otros niños (junto a
ellos) aunque realmente no tiene todavía juego
compartido con ellos.
 Imita a niños y adultos que juegan con él.
 Poco a poco va demostrando su personalidad en
la relación con los demás.

66
Desarrollo de la conducta afectivo-social

Los niños de 1 a 2 años

En el caso de los niños de 1 a 2 años, se encuentran


en el momento apropiado de educarlos para la indepen-
dencia y prepararlos para enfrentarse con el mundo exterior.
El comportamiento negativista, que empieza a mostrar el
niño a los 18 meses, es una característica evolutiva de su
maduración psicofisiológica, en la que está aprendiendo
los límites conductuales que marca la sociedad en la que se
desenvuelve. Los adultos tienen que procurar controlar los
nervios ante estas situaciones, mostrándose firmes ante el
niño, sin ceder ante su insistencia y teniendo en cuenta que
no es necesario tratar de ganar todos los enfrentamientos
que tengamos con ellos. Es conveniente que no pase mu-
cho tiempo delante de la televisión, es mejor que juegue y

67
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

converse más con la familia. Se puede afirmar que con esta


edad podemos encontrar, en general, que:

 Puede que se resista a hacer lo que le dicen los


adultos y, a partir de los 18 meses, sin causa apa-
rente, tenga arranques de cólera con las llamadas
rabietas y pataletas.
 Por su carácter egocéntrico puede mostrarse in-
satisfecho en el juego.
 Puede tener un comportamiento acaparador con
la madre reclamando su atención constantemen-
te. Las llamadas de atención también pueden te-
ner lugar ante la presencia de otros adultos.

68
Desarrollo de la conducta afectivo-social

El niño de 2 a 3 años

El niño de 2 a 3 años sigue haciendo poco caso de las


prohibiciones, pero va entendiendo lo que se debe y no se
debe hacer. En estos casos los padres han de mostrarse
firmes ante las prohibiciones, no cediendo frente las pre-
siones y las negativas de los hijos. Ellos continúan asimi-
lando las normas que les inculcan. Al niño le gusta hacer
las cosas solo, y comienza a establecer relaciones sociales
con los niños de su edad. El niño imita lo que realizan los
adultos (aseo, labores domésticas,...), y estos pueden apro-
vechar esa situación para hacer juegos en los que se incite
y oriente al niño a hacer esas acciones que queremos que
aprendan, tales como recoger, colaborar en quitar y poner
la mesa... Evolutivamente encontramos que:

 Los niños comienzan a participar en juegos de es-


cenificación representando papeles de adulto.
 Hablan de sí mismos en primera persona (yo, mi,
me), en lugar de usar su nombre.
 Son egocéntricos en su comportamiento, peleando
con sus amigos por la posesión de algún juguete.
Manifiestan sus primeros signos de orgullo, celos,...

69
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 Reaccionan con agresividad cuando no les dan la


razón los adultos u otros niños.
 Progresivamente van conociendo las normas y
hábitos de comportamiento en su familia, con sus
amigos, en la escuela...

El niño de 4 años

El niño de 4 años puede mostrarse egoísta e impaciente


con los hermanos menores si los tuviera. Puede sentir celos
del padre y de la madre al mismo tiempo. Expresa afecto
cuando va a dormir con un beso y un abrazo. Se siente or-
gulloso por sus trabajos. Muestra el humor de forma inge-
nua y eufórica, siendo característico en él su gran expresivi-
dad. Habla abundantemente, exagerando, fanfarroneando,
inventando historias, insultando, amenazando...

70
Desarrollo de la conducta afectivo-social

El niños a los 5 años

A los 5 años se muestra más serio y tranquilo, aunque


todavía se manifiesta obstinado con algunas cosas. Depen-
de del adulto y desea su compañía y apoyo. Demanda que
le supervisen y le gusta que sea así. Su carácter se vuelve
más amable, comprensivo, afectuoso y servicial.

El niño de 6 años

Con 6 años es muy emocional. Le gusta el elogio y se


resiente ante los castigos, sintiéndose herido fácilmente.
Llora con relativa facilidad, agrede física o verbalmente (in-
sulta, amenaza, discute), inventa excusas, es rebelde, em-
pecinado y dominante; aunque, a pesar de eso, se confor-
ma pronto. Es celoso con las posesiones con otros niños y,
en algunas ocasiones, no responde muy bien al humor, no
tomando bien ciertas bromas.

El niño de 7 años

Los 7 años es la edad de los sentimientos. A partir de


esta edad mejoran las relaciones con los demás. Es más se-
rio y pensativo, disminuyen sus reacciones de cólera y se
protege a sí mismo apartándose de las situaciones en las
que está enfadado, encerrándose en su cuarto o ignorando
a los demás. El enfado lo manifiesta más hacia sí mismo, ti-
rando o rompiendo objetos cuando no puede hacer lo que
desea. Disminuye su sentido del humor, es sensible a los
halagos y tiene sentimientos de culpa. Se siente celoso de

71
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

los privilegios y/o las capacidades de sus hermanos. Para el


niño es importante su posición en la familia y en la escuela,
así como ser tenido en cuenta en ambos ámbitos. Se queja
de que nadie le quiere y que las cosas no son justas.

El niño a los 8 años

A los 8 años, existe un desequilibrio entre él mismo y los


demás. Comienza a reconocer que otros pueden saber más
que él. Es despistado y exagera las situaciones, se critica a
sí mismo y a los demás, exige atención y se muestra más
curioso por las cosas personales de los demás (conversacio-
nes, secretos...). Tiene buen sentido del humor, aunque no
le agrada que en casa se hagan bromas sobre él.

72
Desarrollo de la conducta afectivo-social

El niño a los 9 años

A partir de los 9 años, aproximadamente, el niño co-


mienza a dar señales de que está dejando de serlo y en-
tra en la llamada preadolescencia. Su equilibrio individual
y familiar, en condiciones normales, es bueno. Sus amigos
suelen ser del mismo sexo y comienza a tener ideas propias
acerca del vestido y del aseo. A esta edad empieza a ser más
independiente y responsable, sufriendo altibajos emociona-
les. A veces, siente vergüenza por cosas que ha hecho. Le
gusta usar el humor y acepta mejor las bromas personales.
Aunque se enfada con sus padres, se siente orgulloso y
afectivo con ellos. Es leal a los amigos y hermanos menores.
Mejora en la expresión verbal de sus emociones que hasta
entonces había sido muy primitiva.

73
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El niño a los 10 años

A los 10 años pueden ser más tranquilos y menos


exigentes, en general. Se enfadan menos pero, cuando lo
hacen, reaccionan con mayor virulencia (alta intensidad
y corta duración). La emoción que más frecuentemente
manifiestan es la ira. Dependiendo de los niños, podemos
encontrar a aquellos que descargan el enfado dando pun-
tapiés, golpeando con los puños... y, si ya dominan el len-
guaje, manifiestan esa cólera con gritos e insultos. En gene-
ral, la forma de expresar su ira depende de la persona con la
que estén enfadados. En el colegio pueden tener un mayor
autocontrol y, si se produce una injusticia, lo más habitual
es que se enfaden más todavía; aunque, posiblemente, lo
único que hagan sea decírselo a sus amigos. A esta edad,
suelen sentirse más felices porque sienten que pueden ha-
cer más cosas que antes. Usan el humor, aunque con poca
habilidad y con frecuencia carecen de gracia para los adul-
tos. No aceptan bromas sobre sí mismos, tomándolo como
burla y humillación (Geséll, A., Ilg, F.L. y Ames, L.B., 1998).

Son personas más de acción que de pensamiento, ac-


túan más y todavía piensan poco en las consecuencias de
sus acciones. Los temores que tenían previamente pierden
intensidad (miedo a la oscuridad, a perderse...). Aceptan a
la familia; aunque, después de esta época, pasará mucho
tiempo hasta que vuelvan a participar en excursiones y pla-
nes familiares con la alegría de antes. Suelen ser muy efu-
sivos en el cariño que muestran a sus padres, sintiéndose
felices en el seno de su familia, aceptando órdenes o conse-

74
Desarrollo de la conducta afectivo-social

jos con menor conflicto. La madre vuelve a ser el centro de


atención, dependen de ella y la admiran e imitan. Las niñas
tienden a contar sus secretos a sus madres por la necesidad
de confiar en ellas. En etapas anteriores no era tan impor-
tante la figura del padre pero, con esta edad, sí lo es. Existe
una relación de camaradería con los hijos, les gusta hacer
cosas conjuntas, como ver películas, partidos, pasear...

Los mayores problemas están en las relaciones con los


hermanos, comparándose continuamente con ellos. Si les pre-
guntamos, contestarán que unas veces se llevan bien y otras
mal. En las peleas entre hermanos, los padres suelen echar la
culpa al mayor por el hecho de serlo. Con los hermanos de
menor edad, menores de 6 años, se llevan mejor y ayudan y
colaboran en su cuidado. Con los hermanos mayores se llevan
bien; no obstante, a veces, surgen problemas debido a que

75
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

tienden a comentar las cosas de ellos a los padres, se chivan


de sus secretos, lo cual conlleva conflictos entre ellos. La com-
petencia es menor entre compañeros de clase. Valoran mucho
a los amigos y su confianza.

Aceptan el papel de los padres como norma (por


ejemplo: dicen mamá/papá ha dicho...), aunque desean pa-
dres que no sean ni excesivamente estrictos ni demasiado
permisivos, porque, aunque a veces los ponga a prueba, si
sus padres les marcan límites ellos acaban aceptándolos al
final. Discuten con sus progenitores, pero se reconcilian fá-
cilmente y todavía las cosas no se complican tanto como
sucederá, posiblemente, cuando tengan más edad. Aún no
tienen interés por el sexo contrario, aun cuando son cons-
cientes de que en un futuro próximo eso sí ocurrirá.

A partir de este momento comienzan a producirse una


serie de cambios corporales que le van haciendo parecer un
adulto, pero sus emociones y sus capacidades intelectuales
no se encuentran al mismo nivel de madurez. Hay jóvenes
que evolucionan más tarde que otros, incluso los hay que no
llegan a madurar del todo. La pubertad coincide con un cam-
bio físico notable. No todo el cuerpo crece a la par, por lo que
durante un tiempo presenta un aspecto como de falta de pro-
porción. Por ejemplo, las manos y los pies se desarrollan antes
que los brazos y las piernas y, ambos, antes que el tronco.

En general, en esta etapa de la vida se producen cambios


en el comportamiento, destacando su facilidad para irritarse
con los padres y los hermanos. Critican y forcejean con las re-

76
Desarrollo de la conducta afectivo-social

glas y las normas de convivencia. Comienzan a dar signos de


autonomía con deseos de separarse de los padres, aunque el
distanciamiento es más psicológico que físico. Todo ello sirve
para crear su propia identidad, cuáles son sus puntos fuertes
y cuáles son los débiles en su vida, además de establecer las
características de su sexualidad y saber qué pueden esperar
de la vida adulta; por ello, con frecuencia, se encierran en el
cuarto de baño o en el dormitorio durante horas. Los padres
ya no son dignos de admiración y necesitan ver en ellos y,
en los adultos en general, que también tienen defectos. Se
ven llenos de errores, aunque ahora se dan cuenta de que
los padres, que parecían tan perfectos, han dejado de serlo, y
también los descubren cometiendo fallos. Con estas edades
es frecuente que los adolescentes eviten salir de casa junto a
sus padres por si les ve algún amigo. Creen que todo lo suyo
es trascendental.

77
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

En esa época suele aparecer el amigo íntimo. Toda-


vía no tienen experiencia en la vida, por lo que tienden a
percibir los acontecimientos con carácter inmediato. No
poseen perspectiva a largo plazo, lo que les hace vivir con
intensidad una serie de problemas, los cuales interpretan
como graves y definitivos (ser el último en afeitarse, ser la
última en tener la regla, ser el más alto o bajo de la clase...)
(Vallejo-Nágera, A. 1997). A continuación explicamos, más
específicamente y por edades, los cambios que se dan du-
rante la adolescencia que se inicia con la etapa previa de la
preadolescencia (Tabla 3.1).

Tabla 3.1. Etapas de la adolescencia

Fases de la adolescencia (Vallejo-Nágera, A. 2012). *


Edades aproximadas

Preadolescencia 9-10 años*.

 Pubertad: Cambio físico y tempera-


mental (11-12 años)*
Adolescencia  Media: Aislamiento o Importancia
del grupo (13-15 años)*
 Tardía: Inicio del final (15-18 años)*

Postadolescencia 18-22 años*.

Edad adulta 22 años en adelante.

78
Desarrollo de la conducta afectivo-social

El niño a los 11 años

Cuando llegan a los 11 años comienza la adolescencia.


Son indicadores de ello las formas de afirmación de la per-
sonalidad, de la curiosidad y de la sociabilidad. Son más in-
quietos, preguntan más sobre los adultos, no les gusta estar
solos y acuden a diferentes actos sociales para explorar las
relaciones interpersonales. Comienzan a pasar por estados
emocionales donde hay subidas y bajadas bruscas de humor
parecidas a las que ocurren entre los 5 años y medio y los
6. Los padres comprensivos saben que ha pasado el tiempo
en que el niño era receptivo a la influencia de sus padres, así
que ahora deben dejar que el niño se encuentre a sí mismo,
para ello controlarán a su hijo, aunque sin forzar la situación.
Aparecen emociones desproporcionadas a los estímulos, pa-
sando de sentirse muy felices a estar tremendamente tristes.
Pasan por estados de confusión estando en algunos momen-
tos en las nubes. Tienen más conciencia de las fuerzas nega-
tivas que de las positivas. En los varones se aprecian más las
fuerzas positivas, pues parecen conservar la conducta de los
10 años, las cuales se mezclan con las nuevas fuerzas emo-
cionales que están liberando. Son más conscientes de sus
estados de ánimo, levantándose malhumorados y alegrán-
dose conforme va avanzando el día. La emoción más común
en ellos es la ira y su manifestación depende de a quién va
dirigida (hermanos, padres, profesores...). Algunos golpean
físicamente a los hermanos, mientras que otros empiezan a
controlarse. Manifiestan más su violencia a través de gritos
o palabras dañinas. Sus arrebatos de ira pueden ser despro-
porcionados o justificados en el caso de que haya actos que

79
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

le parezcan injustos o, bien, porque los adultos no cumplan


sus promesas. Tardan más en recuperarse de la ira, son ren-
corosos y lloran con más facilidad. Se vuelven más miedosos
y lo que les asusta es la soledad, por eso tienden a estar más
tiempo en su círculo familiar y menos en su habitación.

Las niñas temen más los dolores físicos y el no agra-


dar a los demás. Ante las demostraciones cariñosas de sus
padres en público los niños se muestran confusos y las ni-
ñas las reciben con frialdad. Desean los bienes ajenos (un
perro, una casa, una televisión...) y envidian cualidades fí-
sicas de los demás. Las niñas se muestran celosas cuando
sus amigos le prestan más atención a otra amiga. Usan el
humor rayando en lo absurdo, aunque todo el grupo ríe
las bromas. La conciencia del sexo se expresa en cuentos o
chistes verdes. Además, el humor se convierte en muchas
ocasiones en un juego sucio, al reírse a expensas de algún
compañero, humillándole delante de toda la clase.

En cuanto a las relaciones interpersonales, suelen estar


bien situados dentro de la familia. Las madres escuchan las
confidencias de sus hijas. No les gustan que les den órdenes
o que les critiquen. Lo que más les cuesta es cumplir con las
responsabilidades en casa. Es la época en la que se llevan
peor con los hermanos; pero, a la vez, es el mejor amigo
cuando hay problemas. Eligen amigos con carácter similar,
siendo más frecuente en los niños tener un amigo predi-
lecto. Comienzan a sentirse atraídos por el sexo opuesto
(Gesell, A., Ilg, F.L. y Ames, L.B., 1987).

80
Desarrollo de la conducta afectivo-social

El niño a los 12 años

A los 12 años, lo habitual es que desee ganarse la apro-


bación de los demás, ya no es tan egocéntrico, se ve a sí mismo
y a los demás con más objetividad. Crece su sentido del hu-
mor y sociabilidad. Los aspectos negativos de la conducta que
tenían lugar a los 11 años disminuyen, aunque se producen
todavía reacciones de todo o nada, es decir, cuando quiere,
lo hace con pasión; cuando odia, lo hace con mucha fuerza.
Tiende a la conciliación y a la vuelta al equilibrio después de
una discusión, no le gusta que el conflicto y la tensión perma-
nezcan por mucho tiempo en el hogar. Con frecuencia ma-
nifiesta exaltaciones de felicidad, especialmente cuando hay
un acontecimiento futuro como una excursión, una fiesta... Lo
que más afecta a su estado de ánimo es la obligación de tener

81
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

que hacer deberes durante el fin de semana. Es susceptible y


se muestra triste por hechos como la muerte de una mascota
o un ser querido, la lectura de un libro que termina mal... No
controla del todo la ira, alterándose cuando le provocan. Lo
habitual es que reaccione físicamente con golpes, insultos...
aunque, poco a poco, serán más las veces en que responda
en silencio, diciéndoselo para sus adentros (van adquirien-
do el autocontrol de sus actos). Puede llorar, aunque intenta
controlarlo en la escuela más que en casa para no sentirse en
ridículo. Es menos temeroso que antes, pero siguen existiendo
miedos, como estar solo en la oscuridad, los ladrones, asesi-
nos... El elemento central de sus preocupaciones es el colegio,
los exámenes y las notas. No tiene fuertes sentimientos de en-
vidia o celos hacia sus iguales; aunque sí con sus hermanos.
Tiende a hacer chistes usando el doble sentido de la palabra,
haciendo uso de ellos sobre todo en el colegio.

En las relaciones interpersonales, se observa que se lle-


va mejor con sus padres y discute menos con ellos. Al niño
le da la sensación de que sus padres son menos estrictos
en las normas, pero la realidad es que ellos se portan mejor
porque han aprendido y asimilado algunas de ellas. Las ru-
tinas cotidianas no las hace por propia iniciativa, sino cuan-
do sus padres le recuerdan sus obligaciones y le insisten
para que las cumpla; es consciente que al final deberá rea-
lizarlas, pero necesita que le insistan. Ahora requiere estar
menos con sus padres, aunque le gustaría que apreciaran
y halagaran más sus actuaciones. Los padres no reconocen
sus logros tanto como ellos esperarían. Disminuyen las pe-

82
Desarrollo de la conducta afectivo-social

leas con los hermanos menores y, si son de edad preescolar,


mantiene una buena relación con ellos. Suele tener amigos
en su barrio, no obstante, es mayor su relación con los com-
pañeros de la escuela, a los que conoce muy bien y con los
que pasa muchas horas diariamente.

El niño a los 13 años

Los 13 años, se caracterizan por la presencia de altibajos


emocionales y la capacidad de protección hacia los hermanos
menores. Posee la tendencia a retraerse del círculo familiar y,
aunque los padres se preocupan de ello, hay que tener en
cuenta que se trata de síntomas normales en su desarrollo
evolutivo que tienen como función conducir al niño a un ma-

83
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

yor conocimiento de sí mismo. A esta edad se produce un


proceso de interiorización pasando largos periodos de tiempo
recapacitando sobre sus sentimientos íntimos, sus tensiones
y sus actitudes. Esto justifica algunas conductas aparente-
mente extrañas de los adolescentes, por ejemplo, encerrar-
se en su habitación o en el baño. La explicación está en que
profundiza en sus pensamientos y sentimientos, buscando la
soledad como medio para reflexionar.

En cuanto a la relación con sus padres, se siente aver-


gonzado por la presencia de su madre especialmente
cuando está en compañía de sus amigos. Frecuentemente
critica a sus progenitores por cosas sin importancia, esto
suele suceder en el hogar y no fuera de casa. Algunos niños
dicen que sus padres les critican demasiado, con objecio-
nes habituales referidas al cuidado de la habitación, tareas
domésticas, forma de vestir... El niño es susceptible emo-
cionalmente y mejora en su relación familiar cuando sus
padres les dan un trato más superficial. Se aconseja que los
padres, en estos casos, cuiden la forma de hacerle la crítica
a fin de no obtener una respuesta de rechazo y producir
más retraimiento.

El niño a los 14 años

Con 14 años los patrones individuales varían para


cada niño. Se muestra más amistoso y extravertido en sus
relaciones interpersonales en casa y fuera de ella. Tiene una
actitud más madura hacia los adultos y concibe a la familia
como una institución. Sus características evolutivas hacen

84
Desarrollo de la conducta afectivo-social

difícil su educación dada su gran energía, su floreciente


conciencia de los ideales y su creciente comprensión. Dis-
fruta de la vida y con frecuencia se siente feliz. Muestra me-
nos inhibiciones en su temperamento, suele enfadarse con
rapidez y enseguida lo manifiesta. Se autocontrola más si
el conflicto es con sus padres o con el profesor, no así con
los hermanos. Llora poco y, cuando lo hace, suele ser por
una causa importante. Sus problemas tienen que ver con su
constitución física (ser demasiado gordo, alto, tener acné...),
alguna tarea escolar o algún problema de relación social.
Muchos niños de 14 años mejoran su actitud hacia los pa-
dres. Sin embargo, hay otros que cada vez tienen más difi-
cultades con ellos. Unos sienten que tienen libertad y otros
sienten que están retenidos, revolviéndose ante ello. Las
niñas pelean más con las madres por la hora de regresar a
casa, mientras que los niños lo hacen porque quieren liber-
tad absoluta. Las peleas suelen ser grandes pero, al final, lo
más frecuente es que lleguen a una solución satisfactoria.

85
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El niño a los 15 años

A los 15 años son más tranquilos y meditativos, contro-


lando nuevamente las emociones. Pasan por momentos de
melancolía que les asaltan a menudo, por lo que se retraen
a través de un recogimiento físico, similar a lo que ocurría
con 13 años. A veces, se sienten cansados, apáticos e indi-
ferentes y no tienen motivaciones que les muevan en el día
a día. No se enfurecen con tanta frecuencia como antes, ni
pierden los estribos con tanta facilidad. Pueden irritarse
con sus profesores, aunque saben que así no lograrán mo-
dificar la actitud del profesor. Tienen más tendencia a llorar
cuando están solos. El llanto es una forma de manifestar sus
sentimientos anímicos y es usado como válvula de escape

86
Desarrollo de la conducta afectivo-social

o como medio para consolarse. No suelen preocuparse tan-


to como antes, y es más probable que se tomen la vida tal
como les llega, sin afligirse demasiado. En ocasiones, los
adolescentes se empiezan a preocupar más por las tareas
escolares y reconocen que si se lo tomaran más en serio su
rendimiento académico sería más positivo. No ven tantos
problemas en los asuntos que se les plantean y tienen con-
ciencia de que en muchas situaciones las soluciones depen-
den de él. Aparecen sentimientos de envidia; por ejemplo:
la habilidad de una niña para entablar conversación con
los muchachos puede provocar ese tipo de sentimiento.
Su amor propio no es más fuerte que la envidia, les gusta
que les reconozcan sus méritos y ocupar el primer puesto
aunque, a veces, no se esfuerzan por ganar y prefieren no
tomarse siquiera la molestia de intentarlo.

Con esta edad ya no son tan bruscos en la relación con


sus padres. Sus mayores motivaciones están en las situa-
ciones que viven fuera de casa, especialmente cuando son
novedosas. El colegio, al igual que su casa, es una fuente
de baja motivación, ya que plantea exigencias que pueden
ser, incluso, mayores que las que se producen en el hogar
familiar. Cualquier limitación de su libertad es motivo su-
ficiente como para provocar resentimiento, especialmente
en los casos en los que se le restringe las salidas, el tiempo
que pasan fuera de casa o la hora de regreso. Los progeni-
tores sienten que los hijos deben permanecer más tiempo
en casa, surgiendo más problemas cuando los menores no
aclaran dónde van. Las madres tienden a sobreprotegerlos,
además de hacerles críticas y advertencias constantes. En

87
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

general, los padres mantienen mejor relación con sus hijos


que las madres, ya que como se ven menos, es más difícil
de que se produzca un conflicto serio entre ellos. Algunos
se ven absorbidos por determinadas aficiones (música, mó-
vil, internet, fútbol...) a expensas del tiempo dedicado a los
estudios. A esta edad los vínculos familiares se empiezan
a aflojar y, con frecuencia, desean verse libres del hogar y
de la familia queriendo romper los lazos que le atan a ella.
Los amigos son muy importantes, los chicos los escogen en
función de los intereses comunes, mientras que las niñas
eligen a las amigas por razones más variadas (a aquellas
que más admiran, a las que pueden ser confidentes...).

El niño a los 16 años

A los 16 años, emocionalmente piensan más en los de-


más y saben que se sienten más felices si no están solos. Las
preocupaciones a esta edad suelen ser los problemas esco-
lares (aprobar los cursos, los exámenes...). Existe un mayor
equilibrio en sus emociones, tienen preocupaciones de corta
duración, de tal forma que al día siguiente han olvidado de
qué se trataba, e incluso se ríen de ello. Les gusta superarse
en aquellos campos en los que tiene aptitudes especiales. Los
chicos prefieren destacar en los estudios y deportes; las chicas,
en las tareas escolares y en la elección y gusto por la ropa.

En las relaciones interpersonales, se encuentran felices


situándose a cierta distancia de la familia y estando gran
parte del tiempo en compañía de sus amistades, así como
realizando actividades de su interés. Empiezan a aceptar

88
Desarrollo de la conducta afectivo-social

algunas limitaciones que les imponen sus padres, especial-


mente en lo relativo a la hora de regresar a casa que ya no
es un problema, pues, aunque regresen más tarde, los pa-
dres están más acostumbrados y ya no se preocupan tanto.
En ocasiones, el joven volverá, incluso, temprano a su casa
ahora que no hay restricciones.

Tienen un buen sentido de la independencia. Normal-


mente, si son padres que mantienen una óptima relación
con sus hijos, con el tiempo volverán de nuevo a sus padres
en busca de consejo y de opinión. El equilibrio en sus emo-
ciones les hace reconocer la necesidad de las restricciones
que les pusieron sus padres en años previos, a pesar de que
entonces las consideraban injustas y crueles. Mejora la re-
lación con sus hermanos menores, puesto que los ven me-
nos; les halaga la admiración que ellos les muestran, inclu-
so, asumen un papel paternalista con ellos. Descubren que
los amigos son excelentes para hablar y discutir distintos
problemas que le preocupan.

89
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El niño a los 17 años

Sobre los 17 años, los adolescentes comienzan a plani-


ficar de forma realista sus futuras profesiones. Sin embargo,
el trabajo no parece favorecer el desarrollo social, educa-
tivo o profesional, tal como podría suponerse, y no ayuda
al desarrollo de la adolescencia puesto que, a veces, el tra-
bajar y ganar dinero implica algunas conductas antisocia-
les, como invertir dinero en alcohol y drogas; tendiendo a
dedicar menos tiempo a sus familias y sintiéndose menos
próximos a ellas (Greenberger y Steinberg, 1985).

La posadolescencia

La postadolescencia abarca, aproximadamente, desde


los 18 hasta los 22 años. Es un periodo de tránsito en el que
al joven se le otorgan ciertos privilegios de adulto (votar,
conducir, dejar de ser menor...), pero se le priva de otros,
porque todavía, desde el punto de vista económico, depen-
de de sus padres y necesita terminar su formación profesio-
nal como adulto. A veces, los padres tienen pánico al sín-
drome del nido vacío, lo que les lleva a sobreproteger a los
casi adultos para que no se marchen del hogar. Se caracte-
riza esta etapa por acceder a la independencia económica
y social o, por lo menos, a su intento por conseguirlo, con-
solidándose la relación de pareja (Vallejo-Nágera, A. 1997).

90
Desarrollo de la conducta afectivo-social

Edad adulta

En la edad adulta, también se producen cambios en


el contexto emocional y social que reflejan el crecimiento y
desarrollo. No pensamos de la misma forma a los 40 años
que a los 19, y esto varía para cada persona dependiendo
tanto de las experiencias pasadas como de nuestra forma
de ver la vida, como de las personas con las que nos rela-
cionamos o las dificultades con las que nos enfrentamos...
Cada uno de nosotros tenemos rasgos básicos que nos ca-
racterizan y, a pesar de los cambios que ocurran en nuestra
vida y en nuestras ideas, seguimos siendo los mismos. Si en
la adolescencia éramos simpáticos, posiblemente seamos
igualmente agradables a los 40, y si éramos protestones, es
probable que seamos adultos quejosos (Block, J.H. 1981).

91
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Después de los 65 años

En el periodo posterior a los 65 años se da la integridad


del yo, donde la persona acepta la vida que ha llevado, sin
grandes remordimientos sobre lo que podía haber hecho o
por lo que debía haber realizado de forma diferente. El que
no acepta cómo ha vivido se desespera al ver que no hay
tiempo para iniciar y recuperar ese tiempo pasado.

92
Desarrollo de la conducta afectivo-social

Orientaciones para un adecuado desarrollo


afectivo y social
Para conseguir establecer en el niño una base sólida
para el adecuado desarrollo socio-afectivo de este, es ne-
cesario crear unos vínculos emocionales apropiados entre el
niño y los padres, hermanos, familiares y amigos. Debemos
tener en cuenta que los dos primeros años de vida son fun-
damentales para el desarrollo socio-afectivo del niño. Por
este motivo debemos fomentar el apego entre el menor y
las personas con las que interactúa del contexto familiar más
cercano a él. El apego o vínculo afectivo se caracteriza por:

 La presencia de conductas con las que el bebé


quiere conseguir o mantener la proximidad con
las personas con las que se siente más unido
emocionalmente. Esto lo hace por medio de llo-
ros, gestos, miradas... y, en los primeros años de
vida, lo hace especialmente con su madre. Debe-
mos tener en cuenta que los dos primeros años
de vida son fundamentales para el desarrollo
socio-afectivo del niño.

93
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

 Gracias a su experiencia, el niño va desarrollan-


do y formando su propio esquema mental acerca
de cuáles son las figuras de apego que considera
más cercanas a él, ya sea en función de la dispo-
nibilidad de esas personas, del afecto que le brin-
dan, de los momentos compartidos...
 Los sentimientos de seguridad, bienestar y confian-
za que se asocian a la cercanía y contacto con de-
terminados adultos, y a la ansiedad por la separa-
ción de esas figuras de apego.

Los padres deben recordar que son modelos emocio-


nales para sus hijos, por lo cual tienen que cuidar su forma
de actuar ante ellos. Han de mostrarles afecto y cariño e in-
culcar las normas sociales y de comportamiento para esti-
mular actitudes de respeto, tolerancia, empatía, altruismo,
solidaridad... Se debe fomentar en el niño:

 Hábitos de autonomía y autocuidado, para que


aprenda a realizar solo todo aquello de lo que es
capaz.
 Los adultos y demás familiares con los que tiene
relación, deben ser modelos de comportamiento,
favoreciendo las relaciones de colaboración, al-
truismo, empatía...
 Favorecer las relaciones sociales con otros niños
en la escuela y en casa, invitando a compañeros
de clase a merendar a casa, quedando con otras
familias en el parque,...

94
Desarrollo de la conducta afectivo-social

 Aplicar, por parte de los padres, normas de con-


ducta apropiadas, siendo claros, consistentes,
firmes y coherentes en su manera de actuar. Del
proceso de aprendizaje de conducta y de las
orientaciones más apropiadas para su desarrollo
hablo más detenidamente en el capítulo VI.

En el siguiente capítulo, dedicado a la inteligencia


emocional, establecemos las pautas más adecuadas para
conseguir el óptimo desarrollo emocional y afectivo del
niño. El desarrollo social está influenciado no solo por el
desarrollo afectivo sino, también, por su desarrollo conduc-
tual.

95
Capítulo 4
Inteligencia emocional:
Desarrollo y evolución de
las emociones

Los seres humanos no nacemos dotados de inteligencia


emocional, sino que esta evoluciona y se desarrolla a
través de las experiencias adquiridas durante la infancia
y la adolescencia e, incluso, en la vida adulta. La felici-
dad y el equilibrio emocional son habilidades que se van
aprendiendo gracias a la plasticidad del cerebro. Desde el
nacimiento se muestran emociones, siendo los adultos los
que han de responder a ellas de la manera más adecuada
posible y teniendo en cuenta las diferentes edades. Padres
y profesores deben tomar conciencia de la importancia
del desarrollo emocional de los menores, destacando su
valor por encima del cociente intelectual, aunque, para
eso, ellos mismos deben adquirir la capacidad de poner
inteligencia a sus emociones. Tanto la infancia como
la adolescencia constituyen importantes etapas para
el aprendizaje del control de las emociones, así como
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

para el afrontamiento constructivo de los problemas y


dificultades que puedan aparecer, teniendo en cuenta
los cambios que, en el ámbito afectivo, se producen en
ese momento evolutivo.

Qué es la inteligencia emocional


Cuando hablamos del término inteligencia emocional
hacemos referencia a la capacidad que posee una perso-
na para comprender sus emociones y las de los demás,
siendo habilidoso en su control y modificación para que
estas sean constructivas y no hirientes para sí mismo y
para otras personas. Es decir, no se han de simular ni
ocultar las emociones sino que se han de modificar para
que se tornen funcionales y equilibradas, consiguiendo

98
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

no anclarse en ellas y evitando, así, la consecuente des-


trucción psicológica; mientras, por otro lado, se logra un
enriquecimiento a partir de esas otras emociones que
surgen en los contratiempos que van apareciendo. Ser
emocionalmente inteligente supone utilizar y controlar
las emociones eficazmente para llegar a un aprendizaje
constructivo.

Coeficiente intelectual. Alfred Binet (1857-1911)


Elaboró por primera vez la fórmula de C.I
C.I =EDAD MENTAL/EDAD CRONOLÓGICA X 100.
En contra de la concepción psicométrica de la in-
teligencia, ningún resultado de un test de inteligencia
puede tomarse como criterio único para determinar si
una persona tiene un retraso cognitivo.

Cuando hablamos de la inteligencia de una persona,


normalmente pensamos en el cociente intelectual (CI), que
es medido mediante un test de inteligencia estandarizado.

99
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Este cociente permanece relativamente estable después de


que un niño cumpla los seis años de edad. Sin embargo,
en 1990 se utilizó por primera vez el término inteligencia
emocional por Peter Salovey (Universidad de Harvard) y
John Mayer (Universidad de New Hampshire). Se empleó
para describir las cualidades emocionales que parecen
tener una importancia relevante para el éxito en la vida
(empatía, expresión y comprensión de sentimientos, control
temperamental, independencia, simpatía, capacidad de
adaptación y de resolver los problemas en forma inter-
personal, así como persistencia, cordialidad, amabilidad
y respeto). Cuando hablamos de cociente emocional o
inteligencia emocional (CE), debemos recalcar la gran
importancia que los factores ambientales tienen en su
desarrollo. Las capacidades del CE no se oponen al CI
sino que, incluso, interactúan de forma dinámica a nivel
conceptual y en la vida real. Idealmente, una persona
debería destacar tanto por sus capacidades cognoscitivas
como por las sociales y emocionales.
Ser emocionalmente inteligente supone utilizar y
controlar las emociones eficazmente para llegar a un
aprendizaje constructivo.

100
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

Los niños, ¿nacen con inteligencia emocio-


nal o crece en ellos?
Como hemos visto anteriormente, la inteligencia
cognoscitiva, es decir, el nivel intelectual del que todos
hablamos popularmente, nace con nosotros, aunque es la
estimulación que recibamos del medio la que nos permitirá
explotar nuestras capacidades de forma apropiada. Cuando
hablamos de la inteligencia emocional nos hacemos la
misma pregunta, ¿las capacidades emocionales son ad-
quiridas a lo largo del desarrollo o se nace con ellas? La
inteligencia emocional no es algo con lo que nacemos y
venimos de cuna, sino que se desarrolla y se entrena por
medio de las experiencias adquiridas durante la infancia
y la adolescencia, aunque, también, puede mejorarse y
fortalecerse durante la vida adulta.

La plasticidad cerebral permite que la felicidad y el


equilibrio emocional sean habilidades que se pue-
den ir aprendiendo. Tanto las capacidades intelectuales
como las emocionales están relacionadas con la cantidad
y la forma en que se producen conexiones neuronales en
el cerebro. Estas se ven modificadas cuando enseñamos
a los niños a ser emocionalmente inteligentes, dado que
estamos modificando la química de sus cerebros. El nú-
mero y la calidad de las conexiones se producen por la
interacción de las personas con el medio, y no solo por
la influencia del componente genético. Por este motivo,
es tan importante estimular a los niños desde que son
pequeños, ya que a partir de los diez años de edad el

101
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

cerebro elimina las conexiones más débiles, conservando


únicamente aquellas que han sido fortalecidas a través
de la experiencia.

Los niños se diferencian unos de otros por las ha-


bilidades que poseen pero, con independencia de esto,
se debe trabajar la educación emocional desde todos los
ámbitos de su vida (familiar, escolar, grupos de iguales...).
Se deben incluir en la educación elementos que favorez-
can las aptitudes emocionales, como son la creatividad, el
optimismo, la perseverancia y el autocontrol, entre otras.

Cerebro Emocional Cerebro Racional


(Inteligencia (Inteligencia
Emocional) Cognoscitiva)

102
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

Inteligencia emocional en la escuela


La Inteligencia Emocional, parte de la convicción
de que la escuela debería promover situaciones que
posibilitaran el desarrollo de la sensibilidad y el carácter
de los alumnos.
Si pretendemos que los niños, tengan éxito en la
vida, debemos iniciar lo más tempranamente posible los
procesos de enseñanza aprendizaje socio-emocional, para
que los resultados sean mejores y más sólidos, y no poner
únicamente el énfasis en contenidos técnicos. Si bien, las
habilidades de Inteligencia Emocional (el desarrollo del
pensamiento, del sentido positivo de la vida, el respeto
etc.) van a permitir a los alumnos no sólo a sobrevivir,
sino a hacerlo con éxito.
Con la nueva visión de escuela inclusiva, los modelos
que categorizaban a los alumnos por su nivel de inteligen-
cia entran en crisis. Ya no se identifica al niño inteligente
únicamente como aquel que obtiene una puntuación
elevada en los test de inteligencia, por dos razones:

1. La inteligencia académica no es suficiente para


alcanzar el éxito profesional. Las personas más
destacadas en su carrera profesional, no son
necesariamente los más inteligentes, del mismo
modo, los niños que destacan en las clases por
su rendimiento académico, no son siempre los
que obtiene los mayores éxitos. Solo aquellos
que supieron conocer sus emociones y cómo
gobernarlas de forma apropiada para que

103
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

colaboraran con su inteligencia, son los que


cultivaron las relaciones humanas y conocieron
los mecanismos que motivan y promueven a
las personas. En definitiva, son aquellos que se
interesaron más por las personas que por las
cosas y que entendieron que la mayor riqueza
que poseemos es el capital humano.

2. La inteligencia no garantiza el éxito en nuestra


vida cotidiana. El CI de las personas no contribu-
ye a nuestro equilibrio emocional, ni a nuestra
salud mental. Son otras habilidades emocionales
y sociales las responsables de nuestra estabilidad
emocional y mental, así como de nuestro ajuste
social y relacional.

Son los padres los principales y más importantes


entrenadores personales de sus hijos. Aunque, para que
los padres adquieran este papel protagonista, necesitan
tiempo para dedicarse e implicarse en ello. Si se siguen
las directrices apropiadas, el tiempo invertido les propor-
cionará grandes satisfacciones, debido a que harán de sus
hijos niños más felices emocionalmente y, cognitivamente,
más eficaces como alumnos, con mayor concentración y
con menores interferencias afectivas. Serán también más
hábiles en las relaciones interpersonales.

El desarrollo emocional influye directamente en la


evolución intelectual del niño, de tal forma que, si es de-
ficitario, es decir, si se produce falta de afecto y bloqueo

104
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

emocional durante la infancia, puede tener importantes


efectos negativos en aspectos del desarrollo intelectual.
El intelecto del menor puede verse limitado en funciones
tales como la memoria y la capacidad de abstracción; o
presentar dificultades en la percepción y en la atención;
o disminución de las asociaciones mentales satisfactorias.
Por otro lado, el desarrollo adecuado de las capacidades
emocionales produce:

 Aumento de la motivación.
 Aumento de la curiosidad y de las ganas de
aprender.
 Amplitud de la agudeza y profundidad de la
percepción e intuición.
 Mayor capacidad de atención y concentración.

En los primeros años de vida del niño, las habilida-


des emocionales que deben trabajarse por parte de los
padres se especifican en la tabla 4.1. Los niños pequeños
tienen la capacidad de desarrollar una serie de compe-
tencias emocionales que requieren apoyo por parte de
las personas y los entornos que les rodean. Dentro de
esas competencias emocionales destacan las relacionadas
con la expresión, la comprensión y la regulación emo-
cional (Ashiabi, G.S. 2000). Para el adecuado desarrollo
emocional, el menor debe ser consciente de sus propios
sentimientos y ser capaz de verbalizarlos a los demás,
poseer capacidad de empatía con los otros, intercambiar
sentimientos satisfactorios, aceptarse a sí mismo y poseer
una seguridad y autoestima correcta.

105
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Tabla 4.1. Habilidades emocionales en la infancia

Habilidades emocionales que deben trabajar los padres

 Conocimiento de uno mismo: expresión emocional.


 Control del comportamiento impulsivo: autorregula-
ción emocional.
 Motivación.
 Empatía: comprensión emocional.
 Habilidades sociales de cooperación y respeto.

En cuanto a la herencia emocional, el equipo de


investigación dirigido por C. Hooven y J. Gottman, de la
Universidad de Washington, llevó a cabo un microanálisis
de las interacciones que se producen en las parejas re-
lativas a la forma en que los padres trataban a sus hijos.
Descubrieron que los matrimonios mejor avenidos eran
también los más eficaces cuando se trataba de ayudar a
sus hijos en sus altibajos emocionales. El estudio determinó
tres estilos más comunes de paternidad emocionalmente
inepta (tabla 4.2): los que ignoran los sentimientos de
sus hijos, los que son excesivamente liberales con ellos
y los que no respetan los sentimientos de los menores.

106
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

Tabla 4.2. Estilos más comunes de paternidad emocio-


nalmente inepta (Hooven, C. y Gottman, J.)

Estilos inadecuados de
Rasgos característicos
educación
Tratan sus aflicciones como algo
trivial o aburrido.
Padres que ignoran los No logran utilizar los momentos
sentimientos de sus hijos. emocionales como una oportuni-
dad para acercarse a ellos o ayu-
darlos a aprender en este aspecto.
Son conscientes de lo que sienten
Padres que se muestran
los niños, pero siempre aprueban la
demasiado liberales con
forma que estos usan para enfren-
sus hijos.
tarse a ello, aunque sea inadecuada.
Padres que no muestran
Son desaprobadores y duros, tanto
respeto por lo que sus
en sus críticas como en sus castigos.
hijos sienten.

Lo ideal es aprovechar la oportunidad de un problema


que tengan para actuar como entrenadores emocionales.
Los buenos padres toman las preocupaciones de sus des-
cendientes con seriedad, con el fin de tratar de entender
exactamente qué les preocupa y ayudarlos a encontrar
soluciones positivas. Para que los padres sean eficaces en-
trenadores, en este sentido, deben tener necesariamente
un buen dominio de la inteligencia emocional.

107
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Posiblemente, la diferencia más importante entre el


CI y el CE, es que el CE no lleva una carga genética tan
marcada, lo cual permite que padres y educadores par-
tan del punto en el que la naturaleza ya no incide para
determinar las oportunidades de éxito de los niños. Tal es
así que, una persona con un nivel de inteligencia alto, no
necesariamente implica que vaya a tener éxito profesional
y social en la vida. Sin embargo, un individuo con un CI
normal y una inteligencia emocional alta, posiblemente
triunfará en su vida. Es entonces cuando nos planteamos:
¿qué factores actúan para hacer que una persona tenga
una inteligencia emocional alta o baja?, ¿tienen, padres
y educadores, el poder necesario para influir en su desa-
rrollo?, ¿podemos afirmar que las influencias educativas
pueden ayudar a mejorarla? Indudablemente tanto padres
como profesores tienen un papel esencial en el desarrollo
evolutivo de las emociones.

108
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

Finalmente, destacar que la inteligencia emocional


y la intelectual no son constructos indiferenciados e
independientes. Estas capacidades interactúan de forma
dinámica (Shapiro, 1997). Es decir, una persona puede
destacar tanto en las capacidades cognitivas como en
las sociales y emocionales. De hecho, las capacidades
cognitivas pueden potenciar las emocionales y viceversa.

El desarrollo de la inteligencia emocional


en los niños
Los niños han de saber expresar y experimentar sus
sentimientos de forma consciente para favorecer su auto-
conocimiento. Si no fueran capaces de ello, tenderían a
ser más vulnerables a la presión de sus compañeros y se
verían afectados por influencias negativas. Por todo ello,
se debe prestar atención a las necesidades emocionales
dentro del contexto familiar, escolar y social, ya que es allí
donde se aprenden importantes habilidades emocionales
en los primeros años de vida, las cuales van a suponer una
garantía de éxito en el futuro desarrollo escolar y social.

109
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

La empatía en el niño comienza a desarrollarse desde


que es un bebé, cuando sus emociones son correspon-
didas por su madre, o sea, cuando madre e hijo están
conectados por un vínculo emocional placentero.

En cuanto a la expresión emocional, se ha comprobado


que la habilidad para expresar las emociones es funda-
mental de cara a las interacciones sociales de la persona.
Así, la competencia social se valora en función del tipo,
frecuencia y duración de la emoción expresada (Denham,
S.S. 1998). Los niños que son sensibles a las emociones
de otras personas, son conscientes del punto de vista
de los demás y manifiestan conductas altruistas. Ya con
dos años de edad, si son emocionalmente estables y han
experimentado determinadas emociones, son capaces
de interpretar los estados emocionales de otra persona
y experimentarlos en su propio ser; al ver en apuros al
otro, intentan aliviar su malestar consolándole.

A la edad de tres años, tanto el contexto como los


compañeros de relaciones sociales son determinantes
del tipo de emoción expresada. Alternan la forma y la
intensidad de su expresión dependiendo de las demandas
de la situación, siendo capaces de emplear reglas para
sustituir, disimular, minimizar o maximizar su expresión
emocional en función de la situación y, también, como
autodefensa. Por ejemplo: el caso de un niño que grita
mucho y patalea para llamar la atención y obtener lo
que desea de los adultos; aumentará su ira con el fin de
intentar conseguir su objetivo.

110
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

Con respecto a la comprensión emocional, si los niños


comprenden las emociones de sus compañeros de juego,
pueden ser capaces de percibir la función comunicativa
de sus emociones o las de otros. Desde los primeros años
de vida, pueden utilizar la información de las experiencias
cotidianas para entender las emociones básicas (miedo, en-
fado, tristeza y alegría) y las causas por las que se producen
(Dunn, J. y Hughes, C. 1998). Además, son capaces de hablar
sobre sus sentimientos, comprender las relaciones causales
de las emociones a través de sus propias experiencias y
el incremento de su sensibilidad social, desarrollando la
habilidad para valorar las emociones de otros cuando son
poco visibles, reconocer diferentes experiencias emociona-
les, regular la emoción y experimentar simultáneamente
más de una (Denham, S.S. 1998). Para que pueda extraer
toda esta información emocional, debe ser una persona
cercana y familiar al niño.

111
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

El tercer ámbito de competencia emocional es el de


la regulación emocional. La habilidad que tengan los niños
para manejar el arousal emocional (el nivel de activación
fisiológica), y la activación que acompaña a las interac-
ciones sociales, son determinantes en su habilidad para
interactuar y establecer relaciones con otros (Saarni, C.
1990). La regulación o control emocional se va realizando
de forma progresiva conforme se produce el aprendizaje
emocional.

Las expresiones faciales aparecen progresivamente


durante el desarrollo del niño. Los recién nacidos poseen
emociones diferentes que se dan con más o menos in-
tensidad. A las tres o cuatro semanas de vida, aparece la
relación entre la sonrisa y los estímulos externos. A partir
de los tres o cuatro meses se manifiestan las expresiones
de enfado y de tristeza, mientras que las expresiones
que demuestran miedo surgen a los 7 meses y, al final
del primer año, las reacciones de timidez y vergüenza.

El reconocimiento de emociones sigue también un


desarrollo progresivo, como ocurre con los bebés, que
reconocen las expresiones de las personas que los cuidan
y, según van creciendo, responden cada vez de forma más
adecuada a estas. Al final del primer año, el niño utiliza
la información que le proporcionan las expresiones emo-
cionales de los demás para regular su propia conducta;
este fenómeno se denomina referencia social.

112
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

El entorno familiar es el ámbito en el que los niños


empiezan a desarrollar la comprensión de las emociones
de los otros y a empatizar con ellos. Durante el segundo
año de vida se inician las conductas de los niños dirigidas
a consolar a los demás y, también, las que tienen como
objetivo molestar, especialmente a los hermanos. Estas
conductas evolucionan durante este segundo año de
vida, demostrando el niño, al final del mismo, un claro
conocimiento de lo que agrada o disgusta a los demás.
En la tabla 4.3 se describe el desarrollo evolutivo de las
emociones durante los primeros años de vida, según M.
Vidal (2003).

Tabla 4.3. Desarrollo evolutivo de las emociones


(Vidal, M. 2003)

Edad Desarrollo de las emociones


Discrimina y expresa emociones básicas:
0-24 meses
Alegría, tristeza y ansiedad.
24 meses Identifica las condiciones que las desencadenan.
36 meses Ajuste a las normas sociales.
Aparecen emociones complejas:
4-5 años
Orgullo, vergüenza y timidez.
Conciencia y diferenciación entre emociones
5 años
reales y expresadas.
Conciencia y comprensión de las emociones
7-8 años
contradictorias.
Estrategias cognitivas para controlar las
8 años
emociones.

113
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

¿Cuándo son capaces de empatizar?, ¿cuándo toman


conciencia de los sentimientos de los demás? La evidencia
de que se dan los comportamientos empáticos se encuen-
tra cuando, en las conversaciones de los niños con sus
padres o hermanos sobre los sentimientos de los demás,
identifican las causas que atribuyen a los sentimientos y
los utilizan para distintas funciones sociales. Entre los 2 y
3 años, se produce un aumento del interés de los niños
por los estados mentales emocionales de los otros. Las
investigaciones realizadas constatan la relación existente
entre la exposición habitual de los niños a conversaciones
sobre sentimientos y emociones y la capacidad posterior
de estos para hablar de los sentimientos propios y ajenos.

La exposición a
situaciones Incrementa
emocionales la inteligencia
(lenguaje, conversacio- emocional
nes, experiencias...)

Los niños de 4 a 6 años comprenden cómo afectan


los deseos de los demás a sus emociones, sin embargo,
la comprensión de la importancia que tienen también las
creencias no se alcanza hasta los 6 años. La comprensión
de emociones más complejas, como la vergüenza, la culpa
y el orgullo (las emociones sociales), se produce más tarde.
En niveles superiores de complejidad se encuentran las
emociones contradictorias que implican ambivalencia, o
sea, que combinan emociones positivas y negativas, y
en las que el niño cambia la percepción de sus propios
114
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

esquemas y logra una nueva forma de comprensión. Las


emociones complejas no solo implican la identificación de
un patrón facial determinado, sino que poseen un carácter
socio-cultural y dependen del grupo social en el que se
desenvuelve el sujeto.

Para su comprensión, el niño debe conocer el concepto


de responsabilidad del agente sobre los resultados de una
acción, y el de patrones normativos o morales con los que la
acción se relaciona. Estos factores no se entienden hasta los
8 ó 9 años. Por consiguiente, el desarrollo de la comprensión
de las emociones debe entenderse teniendo en cuenta los
factores psicológicos y las experiencias sociales en las que
el niño está inmerso, y que influye en los aprendizajes que
realiza sobre el funcionamiento del mundo emocional dentro
de la cultura concreta en la que se desarrolla.

La inteligencia emocional en los niños:


Cómo desarrollarla

Un niño aprende llevando a la práctica las habi-


lidades, hábitos y actitudes adquiridos de aquellos
que lo rodean, en su propio mundo. Frederick Moffet
afirmaba que: Los niños aprenden más por el método
de ensayo y error, por medio del placer antes que del
dolor, a través de la experiencia antes que de la suge-
rencia, y por la sugerencia antes que por la orientación.
Aprenden también por medio del afecto, del amor, de
la paciencia, de la comprensión, de la posibilidad de
hacer y de ser...

115
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

Lawrence E. Shapiro (1997), experto norteamericano


en terapias infantiles, en su libro La inteligencia emocional
de los niños, destaca la necesidad de reforzar determinadas
capacidades emocionales en los menores. No todos los
niños desarrollan siempre, y de forma espontánea, las
cualidades emocionales y las capacidades sociales que
los convertirán el día de mañana en adultos responsables,
apreciados y felices. No siempre ocurre de forma natural
y, menos aún, en el momento social que estamos vivien-
do, por lo que los adultos nos vemos obligados a tomar
conciencia de estos aspectos tan decisivos en la vida
del infante, a fin de tenerlos en cuenta en su educación,
aunque esto suponga cierta programación. La sociedad
no favorece su desarrollo, debido a que las generaciones
actuales viven con todo ya hecho y dado, tanto en casa
como en la escuela. Difícilmente los niños aprecian la
relación de causa-efecto que existe entre el trabajo duro
bien realizado y el éxito, no asumen responsabilidades.

116
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

La inteligencia emocional es especialmente impor-


tante por el hecho de que las emociones impregnan la
mayoría de las decisiones que tomamos, sin embargo, hay
que tener en cuenta que determinan el cómo integramos
estas con las cogniciones y los actos. Por todo ello, nuestro
propósito no puede ser otro que, tanto nosotros como
nuestros niños, hijos o alumnos, adquiramos la capacidad
de poner inteligencia a las emociones.

Los padres son el principal modelo de imitación


de sus hijos. Lo ideal sería que los padres entrenaran y
ejercitaran su inteligencia emocional para que sus hijos
pudieran adquirir también esos hábitos. Elias, M. J., Tobias,
S. E., y Friedlander, B. S. (2000) dicen: Trate a sus hijos como
le gustaría que les tratasen los demás. Del análisis de esta
regla se obtienen 5 principios básicos:

 Sea consciente de sus propios sentimientos y


los de los demás.
 Muestre empatía y comprenda los puntos de
vista de los demás.
 Haga frente de forma positiva a los impulsos
emocionales y de conducta y regúlelos.
 Plantéese objetivos positivos y trace planes para
alcanzarlos.
 Utilice las dotes sociales positivas a la hora de
manejar sus relaciones.

117
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

A los padres, y en su caso a los profesores, se les


debe inculcar el papel que tienen en el desarrollo emo-
cional de los menores, y concienciarlos de que un cociente
emocional alto es tan importante o más que un cociente
intelectual elevado. No solo se trabaja con los menores en
el ámbito familiar y escolar, también en otros, como en los
centros hospitalarios, donde podemos observar cómo, en
la planta donde están ingresados los niños, el contexto,
decoración, tiempo de ocio... está emocionalmente cuidado,
para que, a pesar de la situación desfavorable que estén
pasando, anímicamente se encuentren bien. En general,
en cuanto a la interacción con el niño, los padres deben

118
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

tener en cuentas las siguientes orientaciones con respecto


al desarrollo emocional:

1. Los niños deben sentir que cuentan con sus


padres y que estos están a su lado. A los niños
debemos escucharlos, protegerlos, pero no en ex-
ceso, ayudarlos, pero no hacer las cosas por ellos,
acompañarlos, pero no llevarlos; hay que enseñarles
los peligros, pero no atemorizarlos, integrarlos en las
relaciones y no aislarlos, animarles con sus ilusiones
sin desesperanzarles, y vivir con naturalidad sin
hacerlo por encima de las posibilidades familiares,
quererlos y manifestarles amor sin idolatrarlos.
2. Los padres y demás adultos somos modelos
de inteligencia emocional en el que se fijan los
niños. Los adultos debemos comportarnos y ser
como queremos que sean ellos, dándoles ejemplo
con nuestro comportamiento. No debemos olvidar
que muchas veces les pedimos que sean de una
manera mientras que nosotros nos comportamos
de forma contraria; nuestros hijos nos escuchan,
pero también nos miran; por lo tanto, que hay
que tener en cuenta que no debemos cumplir el
dicho haz lo que digo, pero no hagas lo que hago.
La inteligencia emocional, como toda conducta,
es transmitida de padres a hijos, sobre todo a
partir de los modelos que exhiben y de los que
los niños aprenden. Las emociones son estados
afectivos subjetivos, siendo los adultos quienes
debemos procurar mejorarlos y aumentarlos en

119
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

ellos con el fin de incrementar su cociente emo-


cional, para que sean personas más felices y con
más éxito en su vida actual y futura. Los niños
con un buen nivel de inteligencia emocional son
más felices, más confiados y tienen más éxito en
la escuela, además, constituye la base sobre la
que se construye su personalidad como adultos
responsables, atentos y productivos.
3. Los padres que manifiestan confianza, ternura
y amor hacia sus hijos, producen efectos muy
positivos en ellos. En lo cognitivo, estos serán
alumnos más eficaces, con mayor atención y
concentración y con menores perturbaciones
afectivas. En el plano social, causarán una mejor
impresión y serán más hábiles para relacionarse

120
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

y resolver conflictos. Es recomendable que los


padres pasen tiempo con sus hijos y que jueguen
mucho con ellos, sin utilizar esos especiales
momentos únicamente para darles órdenes,
sino para compartirlos en ausencia de juicios y
presiones. Algunas investigaciones han demos-
trado que los juegos pueden contribuir a lograr
cierta cohesión familiar y a disminuir, de forma
significativa, emociones negativas tales como la
ira y la agresión entre los niños, favoreciendo
sus capacidades emocionales y sociales.
4. Dar el valor suficiente a las preocupaciones y
problemas que tienen los hijos. No podemos
ignorar los sentimientos de nuestro hijo, pensan-
do que sus problemas son triviales y absurdos,
porque para ellos son importantes. Tenemos
que intentar darnos cuenta de cuáles son sus
sentimientos para darle soluciones emocionales
alternativas cuando el niño lo requiera. Nunca
se deben menospreciar sus sentimientos (por
ejemplo, prohibiéndole que se enoje, castigán-
dole cuando se enfada, haciéndole callar cuando
está penoso…). Debemos conocer y aceptar las
individualidades de nuestro hijo, para que, de
esta manera, podamos reconocer sus debilidades
y fortalezas y, a partir de ellas, ayudarle a crecer
como persona.

121
El desarrollo psicoevolutivo del niño I

5. Favorecer las relaciones sociales efectivas y


adecuadas. Nuestra misión, también, es en-
señarle a entablar amistades y conservarlas, a
trabajar en grupo, a respetar los derechos de los
demás y de sí mismo, a motivarse cuando las
cosas se ponen difíciles o no apetecen, a tolerar
las frustraciones y aprender de ellas, a superar
sentimientos negativos (ira, odio, rencor,...), a
tener una autoestima elevada, a manejar efi-
cazmente las emociones y aprender a expresar
los sentimientos de manera adecuada.

122
Inteligencia emocional: desarrollo y evolución de las emociones

6. Fomentar el aprendizaje de las habilidades


emocionales. Las capacidades emocionales se
pueden y deben enseñar. A los niños podemos
enseñarles capacidades específicas del cociente
emocional con el propósito de ayudarles a en-
frentarse y superar los problemas normales que
aparecen durante su crecimiento. Las cualidades
emocionales que parecen tener importancia para
el éxito y que deben entrenarse en los niños
son: la empatía, la expresión y comprensión de
los sentimientos, el control de nuestro genio, la
independencia, la capacidad de adaptación, la
simpatía, la capacidad de resolver los problemas
en forma interpersonal, la persistencia, la cordia-
lidad, la amabilidad y el respeto. También se les
enseñan estrategias para el logro de su desarrollo
emocional; entre ellas, se fomenta una actitud
optimista y de confianza frente a la realidad, la
capacidad de superar frustraciones y mantener
esfuerzos ante el fracaso, enfrentarse a dificul-
tades y resolver problemas incrementando la
confianza en sus propias capacidades, afrontar
el estrés y formar hábitos de estudio, así como
la auto-motivación y persistencia que permitan
alcanzar la autodisciplina (Shapiro, L.E. 1997).

123
Capítulo 5
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El desarrollo psicoevolutivo del niño I

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Paginas/[Link] (17/03/2016)
[Link] (26/4/2018)
[Link]
html (17/04/2018)

130
Títulos de la
colección GPS

Guías prácticas de salud y psicología

1. Alimentación del niño durante el primer año


2. Nuestro hijo es alérgico al huevo
3. Mi hijo se hace pis en la cama ¿hay solución?
4. Lactancia artificial. Las fórmulas adaptadas
5. La fiebre en el niño ¿qué debo hacer?
6. Desarrollo psicomotor ¿es el mismo para todos?
7. Síndrome de muerte súbita del lactante
8. Lactancia materna (I). Si lo que quieres es dar lo mejor
9. Lactancia materna (II). Lo mejor para el/la mejor
10. Autismo ¿por qué?
11. Desarrollo psicoevolutivo del niño I
12. Desarrollo psicoevolutivo del niño II
13. Asma. ¿por qué el niño no respira bien?
14. Intolerancia al gluten. Celiaquía
15. Vacunas
16. Pataletas y rabietas
17. Anorexia y bulimia
18. El llanto en el niño. Cólico del lactante
19. Urgencias en pediatría
20. Obesidad infantil
21. Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca
22. Intolerancia a la lactosa
23. Hijos maltratadores
24. Niños y adolescentes difíciles
25. Estimulación precoz
26. Gastroenteritis aguda y deshidratación en el niño
27. Drogodependencias
28. Desarrollo psicomotor del bebé
29. Mi hijo ha sido prematuro
30. Intervenciones quirúrgicas más frecuentes
31. Convulsiones en el niño
32. Hiperactividad en el niño
33. Salud bucodental
34. Educación maternal
35. Enfermedades típicas infantiles que cursan con erup-
ciones en la piel
36. Dermatitis atópica en el niño
37. Problemas respiratorios en el niño
38. Violencia escolar
39. Adopciones
40. Habla de sexo con tus hijos
41. Enfermedades raras
42. Creación de hábitos saludables.
43. Niños trasplantados.
44. Cáncer infantil.
45. Discapacidad.
46. Mis padres no viven juntos.
47. Mis padres son del mismo sexo.
48. Mis padres no son del mismo color.
49. Celos
50. Timidez
51. Diabetes
52. Hábitos saludables
Se terminó de imprimir este libro en los Talleres Grá-
ficos de Editorial Zumaque en Polígono Industrial El
Retamal, calle olivo 6. Alcalá la Real (Jaén).
Julio 2011.

Su opinión es importante. En futuras ediciones, estare-


mos encantados de recoger sus comentarios sobre este
libro. Por favor, háganoslas llegar a través de la web:
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