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7 Metáforas sobre la Vida y la Terapia

Este documento presenta varias metáforas utilizadas en terapia para explicar conceptos como la relación terapeuta-cliente, las dificultades emocionales, y el proceso de cambio. La primera metáfora describe la terapia como dos escaladores en montañas cercanas donde el terapeuta puede ofrecer una nueva perspectiva. Otras metáforas incluyen quedar atrapado en arenas movedizas, cavar un hoyo más profundo intentando salir, y el cuidado de un jardín con plantas que no siempre crecen como uno de
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7 Metáforas sobre la Vida y la Terapia

Este documento presenta varias metáforas utilizadas en terapia para explicar conceptos como la relación terapeuta-cliente, las dificultades emocionales, y el proceso de cambio. La primera metáfora describe la terapia como dos escaladores en montañas cercanas donde el terapeuta puede ofrecer una nueva perspectiva. Otras metáforas incluyen quedar atrapado en arenas movedizas, cavar un hoyo más profundo intentando salir, y el cuidado de un jardín con plantas que no siempre crecen como uno de
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SEMINARIO 7: METÁFORAS

Metáfora de los dos escaladores

Objetivo: Subrayar la similitud entre terapeuta y cliente en el contexto de la relación


terapéutica. Establecer el contexto de la terapia. Es como si tú y yo fuésemos escaladores, cada
uno se afana en su propia montaña. Eso sí, las montañas se alzan cercanas una a la otra. Yo
puedo ver un camino por el que tu puedes subir tu montaña, no porque yo la haya escalado
antes, ni porque haya coronado la cima, ni porque sea más listo que tú, sino porque estoy
situado en una posición desde donde puedo ver cosas que no pueden verse desde donde estás
tú. Yo estoy escalando mi propia montaña y tú, llegado el caso, podrías hacerme indicaciones
pertinentes sobre el camino que me espera. Mi única ventaja con respecto a ti durante la terapia
será la perspectiva. Aunque hay cosas que yo no puedo saber sobre tu montaña. Esas tendrás
que contármelas tú y yo no tendré más remedio que confiar en ti. Asimismo, aunque yo te
pueda aconsejar sobre la senda que veo, no subiré la montaña por ti. En realidad, tú tienes la
tarea más difícil.
Metáfora de las Arenas Movedizas

Sería como si usted estuviera atrapado en arenas movedizas. Por supuesto, intentaría hacer lo
que pudiera para salir de ellas, aunque lo que supiera e hiciera, solo lo llevara a enterrarse mas
profundo. Lo único que se puede hacer con las arenas movedizas, es extender el cuerpo y tratar
de entrar en contacto, lo mas posible con ellas. Quizá lo que a usted le pasa es parecido. No es
muy lógico al principio, pero puede ser que lo que usted deba hacer, es parar de batallar y en
lugar de ello, entrar en contacto total con lo que ha estado tratando de evitar.
Metáfora del hombre en el hoyo

Un hombre iba por el campo, llevando una venda en los ojos y una pequeña bolsa de
herramientas. Se le había dicho que su tarea consistía en correr por ese campo con los ojos
vendados. El hombre no sabía que en la granja había hoyos grandes y muy profundos, lo
ignoraba completamente. Así que empezó a correr por el campo y cayó en uno de esos grandes
agujeros. Empezó a palpar las paredes del hoyo y se dio cuenta de que no podía saltar fuera y
de que tampoco había otras vías de escape. Miró en la bolsa de herramientas que le habían
dado, para ver si había algo que pudiera usar para escapar del hoyo, y encontró una pala. Eso
es todo lo que tenía. Así que empezó con diligencia, pero muy pronto advirtió que no salía del
hoyo. Intentó cavar más y más y más y más rápido, pero seguía en el hoyo. Lo intentó con
grandes paladas y con pequeñas, arrojando lejos la tierra o arrojándola cerca… pero seguía en
el agujero. Todo ese esfuerzo y todo ese trabajo, y lo único que conseguía es que el hoyo se
hiciese cada vez más y más profundo. Entonces se dio cuenta, que cavar no era la solución, no
era la forma de salir del hoyo, al contrario, cavando es como se hacen los hoyos más grandes.
Entonces empezó a pensar que quizás todo el plan que tenía estaba equivocado y que no tenía
solución, ya que cavando no podía conseguir una escapatoria, lo único que hacía era hundirse
más.
Metáfora del jardín
Supón que eres un jardinero que amas tu jardín, que te gusta cuidar de tus plantas, y que nadie más que tú tiene
responsabilidad sobre el cuidado de tus plantas.
Supón que las plantas son como las cosas que quieres en tu vida, y piensa: ¿cuáles son las plantas de tu jardín? ¿cómo ves las
plantas como jardinero? ¿tienen flores, huelen bien, están frondosas? ¿Estás cuidando las plantas que más quieres como
querrías cuidarlas?...
Claro que no siempre dan las flores en el lugar que quieres, en el momento que lo deseas; a veces se marchitan a pesar del
cuidado; la cuestión es cómo ves que las estás cuidando, ¿qué se interpone en tu camino con las plantas, en su quehacer para
con ellas? Quizás estés gastando tu vida en una planta del jardín. En los jardines crecen malas hierbas. Imagina un jardinero
que las corta tan pronto las ve, pero las malas hierbas vuelven a aparecer y nuevamente el jardinero se afana en cortarlas y así
abandona el cuidado del jardín para ocuparse de ese problema. No obstante, las malas hierbas, a veces, favorecen el
crecimiento de otras plantas, bien porque dan espacio para que otras crezcan, bien porque hacen surcos. Puede que esa planta
tenga algún valor para que las otras crezcan. A veces las plantas tienen partes que no gustan pero que sirven, como ocurre con
el rosal que para dar rosas ha de tener espinas.
Cualquier jardinero sabe que el crecimiento de sus plantas no depende de su estado de ánimo, sino que cada planta requiere un
cuidado sistemático y apropiado y a pesar de ello, nadie puede garantizar el resultado completo con cada planta,... Quizá al
jardinero le gustase que el cuidado de una planta diese a la luz una planta con un número de flores blancas de un tamaño
preciso, en un tiempo concreto. Pero el jardinero sabe muy bien que la planta puede ofrecer otras flores distintas, en menor
número y desprendiendo un olor menos agradable que el deseado, o quizá más. No es algo que el jardinero pueda controlar. La
cuestión es si a pesar de ello valora el cuidado de esas plantas. A veces puede impacientarse si la planta tarda en crecer o lo que
crece inicialmente no le gusta. Si el jardinero arrancara de cuajo lo plantado y pone otra semilla, nunca verá crecer la planta, y
su vida girará sólo en poner semillas sin llegar a vivir cada momento del crecimiento. Otra opción es seguir cuidando las
plantas, con lo que ofrezcan en cada momento.
Bienvenidos todos menos el invitado grosero

Supongan que se disponen a celebrar la fiesta de su vida y ustedes son los anfitriones.
Sólo hay una única norma en la localidad para poder celebrar fiestas: debe colgar un
cartel en la entrada que diga: "Bienvenidos todos". Antes de que puedan ustedes
disfrutar de su fiesta, observan a un individuo grosero, sucio, maloliente y maleducado.
Inmediatamente, se alertan y van hacia él para echarle, pero no pueden hacerlo (está el
cartel de "Bienvenidos todos" e inmediatamente volvería a entrar). No encuentran otra
opción que ir detrás del individuo grosero para conseguir que no moleste a otros
invitados. ¿Qué hacer para que no moleste? Se les ocurre encerrarlo en una habitación,
pero entonces tienen que estar pendientes de que no salga. Finalmente, no les queda
más opción que estar llevándole a la puerta de salida y quedarse allí para que no
moleste más. Si se despistan, rápidamente se mezcla con los invitados y ustedes tienen
que volver a estar detrás de él para que no incordie. La cuestión es que si quieren que el
invitado no moleste, tienen que ser sus guardianes y, a pesar de ello, se les escapa
frecuentemente. Lo pueden hacer, son libres de hacerlo, pero tiene un coste muy alto.
¿Están los anfitriones realmente en su fiesta o se la están perdiendo?

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