Guía de Estudio: Biblia y Libro de Mormón
Guía de Estudio: Biblia y Libro de Mormón
Ladislao Kangyera
2
ÍNDICE
PREFACIO..........................................................................................................3
LA BIBLIA............................................................................................................7
EL PENTATEUCO...............................................................................................9
EL ISRAEL ANTIGUO.......................................................................................17
APÉNDICE 1.....................................................................................................46
APÉNDICE 2.....................................................................................................47
3
PREFACIO
Uno de los mayores desafíos para quien entra en contacto por primera vez con
El Libro de Mormón es entender su naturaleza, captar el significado de su
contenido, relacionarlo con la Biblia y llegar a obtener un testimonio de su
origen divino.
Las siguientes páginas tienen por objeto ayudar al novel lector en su esfuerzo
sincero por alcanzar estos cometidos.
I
ALGUNOS PRINCIPIOS Y CONCEPTOS
Las Escrituras han sido dadas a la humanidad para instruirle en ese sentido.
Están constituidas por “las palabras expresadas, tanto por escrito como
oralmente, por los hombres santos de Dios cuando hablan por la influencia del
Espíritu Santo”.1
Las Escrituras nos llegan a través de Sus profetas, hombres llamados por Dios
para que hablen en Su nombre, “porque no hará nada Jehová el Señor sin que
revele su secreto a sus siervos los profetas”2.
Desde un principio Dios ha buscado la felicidad del hombre. Para ello le dio un
Plan de Salvación que le permitiría sortear con éxito las vicisitudes de la vida
terrenal y le brindaría la oportunidad de alcanzar la vida eterna mediante la
obediencia a Su divina voluntad. Ese plan, también conocido como el
Evangelio, se basa en la obediencia a Sus mandamientos y se centra en la
misión redentora de Jesucristo.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”6
La condición natural del hombre le empuja a no guardar la Palabra, esto es, las
leyes y los mandamientos contenidos en el Evangelio. La violación a sabiendas
de cualquier precepto divino constituye un pecado que acarrea sobre el ofensor
el castigo impuesto por la ley. La obediencia, en cambio, provee bendiciones
que en Su debido tiempo Dios derrama sobre Sus hijos fieles.
6 Juan 3:16
7 Juan 14:23
6
Dios dispuso que cada tanto Su Plan de Salvación fuese reintroducido entre los
hombres, permitiéndoles disfrutar una vez más de las bendiciones que tan
misericordiosamente dispone al alcance de quienes le quieran escuchar.
Llamando nuevamente profetas para predicar Su palabra, esas épocas de
bonanza espiritual se conocen como las dispensaciones.
“Adán, Enoc, Noé, Abraham, Moisés, Jesucristo, José Smith y otros han dado
comienzo a nuevas dispensaciones del Evangelio. Cuando el Señor organiza
una dispensación, revela el Evangelio nuevamente, de manera que la gente de
esa dispensación no tenga que depender de las anteriores para conocer el
Plan de Salvación.”8
II
LA BIBLIA
“El canon de la Biblia que conocemos hoy fue sancionado por la Iglesia
católica, bajo el pontificado de San Dámaso I, en el Sínodo de Roma del año
382, y esta versión es la que Jerónimo de Estridón tradujo al latín. Dicho canon
consta de 73 libros: 46 constitutivos del llamado Antiguo Testamento,
incluyendo 7 libros llamados actualmente Deuterocanónicos (Tobit, Judit, I
Macabeos, II Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc) ―que han sido
impugnados por judíos y protestantes― y 27 del Nuevo Testamento. Fue
confirmado en el Concilio de Hipona en el año 393, y ratificado en los Concilios
III de Cartago, en el año 397, y IV de Cartago, en el año 419.
9 Veáse el Apéndice 1
8
Sin menoscabo de ello, la Biblia es, sin lugar a dudas, “la palabra de Dios
hasta donde esté correctamente traducida”11.
Sobre este último punto es interesante notar que el orden en que aparecen los
veintisiete libros del Nuevo Testamento fue determinado siglos después que
éstos fueran escritos. La aclaración viene al caso pues, para quienes afirman
que el Apocalipsis fue el último libro redactado de cuantos tiene el Nuevo
Testamento, el texto de Apoc. 22:18 parecería estar indicando que el canon de
Escrituras quedaba cerrado y que no existirían revelaciones posteriores al
mismo. Ello invalidaría, entre otras cosas, la veracidad del Libro de Mormón.
Cuando Juan escribió el Apocalipsis la Biblia aún no existía. Por tanto su
advertencia iba dirigida contra quienes añadiesen o quitaren al texto de ese
libro (Apocalipsis) y no de uno que ni siquiera existía en su tiempo.
10 [Link]
11 Artículo de Fe 8
12 Thomas B. Slater, «Dating the Apocalypse to John», Vol. 84 (2003) 252-258
([Link]
9
III
EL PENTATEUCO
El primer autor que aparece en la Biblia es el profeta Moisés. Los cinco primeros libros
son de su autoría y agrupados constituyen el llamado Pentateuco13. Contienen la
narración de la historia del hombre desde la Creación hasta la salida de los israelitas de
Egipto14 y sus cuarenta años de travesía por el desierto.
Por conducto de Moisés fue restablecido a los hebreos que escaparon de Egipto, el
conocimiento de los tratos pasados de Jehová con Su pueblo amén de otras revelaciones
y profecías apropiadas para aquella época.
Tal como se estableció anteriormente, con Moisés se inicia una nueva dispensación y
verdades perdidas son restauradas junto con la renovación de los convenios necesarios
para el progreso espiritual de los hijos de Dios. .
“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;y tenga
dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre las bestias, y sobre toda
la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
“Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y
tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias
que se mueven sobre la tierra.”16
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrase y lo
guardase.
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, de cierto
morirás.”17
Esta suerte de convenio permitió a la primera pareja vivir en una condición de felicidad
bendita en el huerto de Edén. Sin embargo, careciendo del conocimiento del bien y del
mal estaban en un estado de inocencia que limitaba su progreso.
Fiel a Su palabra Dios expulsa a Adán y a Eva del Jardín y los coloca en el mundo para
labrasen la tierra y con su trabajo se proveyeran de sustento ellos y su descendencia.
El Libro de Moisés, obtenido por conducto de José Smith a través de revelación divina,
restaura información adicional respecto a la Caída.
“Y sucedió que, después que yo, Dios el Señor, los hube expulsado, Adán empezó a cultivar la
tierra, y a ejercer dominio sobre todas las bestias del campo, y a comer su pan con el sudor de su
rostro, como yo, el Señor, le había mandado; y Eva, su esposa, también se afanaba con él...
“Y Adán y Eva, su esposa, invocaron el nombre del Señor, y oyeron la voz del Señor que les
hablaba en dirección del Jardín de Edén, y no lo vieron, porque se encontraban excluidos de su
presencia. Y les dio mandamientos...”19
En realidad lo que aconteció luego es que Dios reveló el Plan de Salvación que tenía
preparado para que la familia humana pudiese volver a Él desde su estado caído. ¿Qué
otra cosa podía revelarles Dios a Adán, Eva y sus hijos que no fuera precisamente el
Evangelio? ¿Acaso Él que no hace acepción de personas podría dar otro plan distinto a
nuestros primeros padres? La primera dispensación marcó el inicio de la vida mortal de
los padres de la raza humana.20
De Adán a Noé
Fue entonces que Jehová tomó a Noé y le encomendó llamar a los hombres al
arrepentimiento, predicándoles las verdades reveladas desde los cielos rescatándolos del
pecado.
“Y aconteció que Noé profetizó y enseñó las cosas de Dios, aun como fue en el principio...
“Y el Señor ordenó a Noé según su propio orden, y le mandó que saliese a declarar su Evangelio
a los hijos de los hombres, tal como fue dado a Enoc.
18 Es evidente que se trato de una transgresión a la palabra del Señor pero no de un pecado, pues ni Adán ni Eva
podían diferenciar entre el bien y el mal al momento de participar del fruto prohibido.
19 Moisés 5:1, 4-5
20 Véase Moisés 5:5-12
21 Génesis 6:5
11
Y aconteció que Noé exhortó a los hijos de los hombres a que se arrepintieran; pero no hicieron
caso de sus palabras...”22
El resultado de esa nueva dispensación fue el Diluvio, del cual sólo ocho personas fueron
salvas23, luego de lo cual Dios volvió a reestablecer su convenio con Noé y su posteridad
diciendo : “Fructificad, y multiplicaos y henchid la tierra”24
Unos trescientos cincuenta años más tarde la historia volvió a repetirse. Dios volvió a
dispensar sus verdades desde el cielo a una sociedad sumida en la idolatría y el pecado.
Encontrándose nuevamente la humanidad sin la palabra de Dios, Jehová llamó a Abram
desde la tierra de los caldeos y le dijo:
“Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra.”25
Después de viajar Abram hasta la tierra de Canaán, el Señor volvió a hablarle diciendo:
“Alza ahora tus ojos y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y hacia el
oriente y hacia el occidente; porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para
siempre.
“Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguno puede contar el polvo de la tierra,
también tu descendencia será contada.”26
No teniendo progenie Abram preguntó al Señor cómo llegaría su descendencia a ser tan
numerosa, máxime teniendo en cuenta la edad avanzada de él y su esposa. Pero para
Dios nada es imposible.
“Y le llevó fuera y le dijo: Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo:
Así será tu descendencia.
“Y siendo Abram de edad de noventa y nueve anos, se le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios
Todopoderoso; anda delante de mi y sé perfecto. Y pondré mi convenio entre yo y tú, y te
multiplicaré en gran manera.
22 Moisés 8:19-20
23 Pedro 3:20
24 Génesis 9:1
25 Génesis 11:1-3
26 Génesis 13:14-16
27 Génesis 15:4-6
12
“Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: En cuanto a mi, he aquí,
mi convenio es contigo: Serás padre de muchas naciones. Y no se llamará más tu nombre Abram,
sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto
por padre de muchas naciones. Y te multiplicaré en gran manera y de ti haré naciones, y reyes
saldrán de ti.
Fiel a Su palabra Jehová bendijo a Abraham con un hijo al cuál éste llamó Isaac.
Sobrevino luego la prueba a la que el Señor estimó necesario someter a Abraham: el
sacrificio de su único hijo según el convenio. Dicho sacrificio finalmente no llegó a
concretarse pues un ángel detuvo a tiempo la mano de Abraham cuando la alzaba para
ofrendar a su hijo.
“Y llamó el angel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo y dijo: Por mi mismo he
jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu único, de
cierto te bendeciré grande mente y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las
estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las
puertas de sus enemigos.”29
“En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz”.30
Entonces, ¿cuál fue el convenio con Abraham? Sin duda el del Evangelio, de la misma
forma que había acontecido antes con Adán y Noé. ¿Quién sería “la simiente” a través de
la cual serían bendecidas “todas las naciones de la tierra” y no tan sólo los descendientes
literales de Abraham? Ni más ni menos que Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios, a quién
el Padre sí sacrificaría a la manera en que le fue requerido a Abraham. Así lo entendió
Pablo que testificó en su epístola a los Gálatas:
“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No dice: Y a los
descendientes, como si hablara de muchos, sino como de uno: Y a tu descendencia, la cual es
Cristo.”31
Además, el mismo Pablo, define claramente quiénes son contados como la descendencia
de Abraham según la promesa o convenio que Dios hizo con el patriarca:
“Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo
que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, anunció de antemano el Evangelio a Abraham,
diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
28 Génesis 17:1-9
29 Génesis 22:15-17
30 Génesis 22:18
31 Gálatas 3:16
13
“Así que los que son de fe son benditos con el creyente Abraham ... para que en Cristo Jesús la
bendición de Abraham fuese sobre los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”32
De manera que podría contarse entre los “hijos de Abraham” o entre su descendencia
únicamente a quienes fueran fieles al convenio abrahámico, de quien la figura central es
Jesucristo; en otras palabras, quienes entraran en el convenio de tomar a Jesucristo como
su Salvador. Más adelante profundizaremos en este asunto33, pero por ahora baste
reconocer que el mismo convenio que fuera restablecido sobre la tierra por conducto de
Abraham y que perteneciera también a otras dispensaciones anteriores como las de Adán
y Noe, fue el que Jesús trajo a los hombres durante Su ministerio terrenal y que fuera
luego llevado a los gentiles por Sus Apóstoles. Ese convenio no es más que el Evangelio
Sempiterno.
La Casa de Israel
“y llegó a cierto lugar y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomo de las piedras de
aquel paraje y las puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
“Y soñó, y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, cuyo extremo tocaba en el cielo; y
he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
“Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, y dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre,
y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Y será tu
descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al norte y al
sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu descendencia. Y he aquí, yo estoy
contigo, y te guardare por dondequiera que fueres y volveré a traerte a esta tierra; porque no te
dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” 34
Años más tarde, nuevamente se le apareció otra vez Dios a Jacob, y le bendijo diciendo:
“Tu nombre es Jacob; no te llamarás más Jacob, sino que Israel será tu nombre; y llamó su
nombre Israel.
“Y le dijo Dios: Yo soy el Dios Omnipotente; crece y multiplícate; una nación y un conjunto de
naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. Y la tierra que yo he dado a Abraham y a
Isaac, te la daré a ti; y a tu descendencia después de ti daré la tierra.”35
32 Gálatas 3:7-9, 14
33 Ver capítulo X
34 Génesis 28:11-15
35 Génesis 35:10-12
14
“Pero no es que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que son de Israel son
israelitas, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos ...
Es decir: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos
según la promesa son contados en la descendencia.”37
Moisés y el Éxodo
No viene al caso analizar los acontecimientos posteriores al convenio de Dios con Jacob.
Baste decir que luego de muchos años, la hambruna llevó a Jacob y su familia a emigrar a
Egipto, donde José su hijo predilecto había sido vendido como esclavo por la traición de
sus hermanos. Por la voluntad del Señor, José había llegado a ser el brazo derecho del
Faraón, y olvidando sus agravios, de buen corazón perdonó a sus hermanos y cobijó bajo
un manto protector a su familia.38
“Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y la tierra
se llenó de ellos. Entretanto se levantó un nuevo rey sobre Egipto que no conocía a José...”39
Ese rey resolvió esclavizar al pueblo. Lo sometió a penosa carga y le trató con crueldad.
Es de suponer que durante todo ese tiempo, del cual poco se relata en la Biblia, el pueblo
israelita mantuvo estrecho contacto con la cultura y religión egipcias, no siendo de
extrañar que, en el lapso de pocas generaciones, su conocimiento de los convenios con
Dios se hubiese ido perdiendo hasta necesitarse una nueva dispensación para
restablecerlo. Moisés fue el elegido del Señor para tan noble tarea.
Ante la zarza ardiendo, Moisés oye la voz del Señor que le dice:
“Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
“Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a
causa de sus opresores, pues conozco sus angustias. Y he descendido para librarlos de manos
de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a una tierra que fluye leche
y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El
clamor, pues, de los hijos de Israel ha llegado ante mí, y también he visto la opresión con que los
egipcios los oprimen.”40
Y más adelante,
“Habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy JEHOVÁ; y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob con
el nombre de Dios Omnipotente, pero con mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. Y
también establecí mi convenio con ellos, de darles la tierra de Canaan, la tierra en que fueron
forasteros y en la cual peregrinaron.
“Y asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me
he acordado de mi convenio. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy Jehová; y yo os sacaré
de debajo de las pesadas cargas de Egipto, y os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo
extendido y con grandes juicios.
“Y os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro
Dios, que os sacó de debajo de las pesadas cargas de Egipto. Y os llevaré a la tierra por la cual
alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo
Jehová.”41
Pueblo de dura cerviz, Israel siguió a Moisés al desierto, siendo testigo de grandes
eventos y milagros. La muerte de todo primogénito en Egipto salvo los que eran hijos de
los hebreos, la división del Mar Rojo a través de la cual se efectuó el cruce al Sinaí a pie
enjuto en tanto el ejército del Faraón se ahogaba en las aguas que volvían a su cauce, el
maná que caía del cielo y les alimentaba, el agua que brotaba milagrosamente de la
piedra al ser tocada ésta por la vara de Moisés no fueron portentos suficientes para evitar
que el pueblo cayera en la apostasía al tiempo que se demoraba Moisés en volver del
monte Sinaí.
A poco de atravesar el Mar Rojo, Jehová había dicho a Moisés ratificando el convenio que
estaba dispuesto a hacer con el pueblo:
“Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los
egipcios, y como os llevé sobre alas de águilas y os he traído a mí.
“Ahora pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi convenio, vosotros seréis mi especial tesoro
sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes
y un pueblo santo. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”42
Sin embargo, a pesar de comprometerse a “(hacer) todas las palabras que Jehová ha
dicho”43 bastó que los del pueblo vieran “que Moisés tardaba en descender del monte,
(para que) se acercar(an) a Aaron y le dijer(an): Levántate, haznos dioses que vayan
delante de nosotros, porque a ese Moisés, aquel hombre que nos sacó de la tierra de
Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.”44
40 Éxodo 3:6-9
41 Éxodo 6:2-8
42 Éxodo 19:3-6
43 Éxodo 24:3
44 Éxodo 32:1
16
La ley de Moisés
Al respecto Pablo señala la causa de la sustitución de la ley mayor, esto es, la plenitud del
convenio abrahámico, por una ley menor. Esta Ley de Moisés permanecería vigente hasta
el advenimiento de Jesucristo, en quien se cumplimiría toda justicia.
“Entonces, .de que sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la
descendencia a quien fue hecha la promesa, ordenada aquélla por medio de ángeles por mano de
un mediador.”45
Jesús ministró entre los judíos con enseñanzas que iban más allá de la ley mosaica. En
su Sermón del Monte reemplazó los rígidos mandatos de la ley mosaica por una forma
más elevada de justicia y espiritualidad, apuntando a fortalecer la relación personal con
Dios y alcanzar el verdadero significado del gran plan del Evangelio. “Id, pues, y
aprended qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio”46 sentenció, resaltando que
más importante que cumplir con los requisitos exteriores de la ley es amar a Dios y al
prójimo. 47
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también
os améis los unos a los otros.”48
Y también:
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para
cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde
pasara de la ley, hasta que todo se haya cumplido”49 (o sea, no antes de que Su misión terenal se
hubiera llevado a cabo plenamente).
45 Gálatas 3:19
46 Mateo 9:13
47 Mateo 22:37-39
48 Juan 13:34
49 Mateo 5:17-18
17
IV
EL ISRAEL ANTIGUO
En la tierra prometida
Aún con la Ley de Moisés como hilo conductor de sus vidas, el pueblo no llegó a alcanzar
el grado de confianza que el mandato de tomar posesión de la Tierra Prometida requería.
El temor a enfrentar a los pueblos que habitaban la tierra de Canaán llevó a que Jehová
en Su furor los hiciera “andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue
acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehova”50.
Con Josué como sucesor de Moisés el pueblo del Señor inicia la conquista de la Tierra
Prometida.
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como yo estuve con Moisés, estaré
contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este
pueblo por heredad la tierra, de la cual juré a sus padres que se la daría a ellos.
“Solamente esfuérzate, y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi
siervo Moises te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que prosperes
en todas las cosas que emprendas.
“Este libro de la ley nunca se apartará de tu boca, sino que de día y de noche meditarás en él,
para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está...”51
Con estas palabras el Señor llamó a un nuevo profeta sobre Israel. Bajo el mando de
Josué los ejércitos de Israel alcanzan brillantes victorias basadas en su fe y la ayuda
divina, estableciéndose en la tierra que fuera prometida a la descendencia de Abraham.
Sin embargo, contraviniendo la voluntad de Dios no expulsan a todos los pueblos del
lugar, con lo cual cometen el error de permitir que más adelante, esos pueblos contagien
a los hijos de Israel de su paganismo y costumbres idólatras.
Una vez terminada la conquista las tierras son repartidas conforme a las tribus que
componían el pueblo. A la muerte de Josué comienza una época conocida como la de los
Jueces. Israel, sumida mayormente en el pecado afronta las consecuencias de no haber
expulsado totalmente a sus enemigos. Entre otras cosas la falta de fe, los matrimonios
realizados fuera del convenio (es decir con individuos de las naciones vecinas) y la
proliferación de creencias y ritos idólatras entre el pueblo, apartan a Israel del Señor. Si
bien no todos los Jueces que gobernaron en ese período sobre el pueblo fueron inicuos
(hay ejemplos de rectitud como los de Gedeón y Débora), la tónica general fue de
apostasía.
50 Números 32:13
51 Josué 1:5-8
18
El período de los Jueces se remonta a varios siglos. Pablo estima su duración en unos
cuatrociento cincuenta años.52 Al final de ese período Dios vuelve a llamar un profeta
sobre Israel. Samuel es escogido en su juventud para llamar al pueblo al arrepentimiento
y exhortarle a volverse a Jehová con todo su corazón.
Aunque vueltos al Señor al escuchar las palabras del profeta, los israelitas no tardaron en
volver sus ojos a los pueblos vecinos.
“Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Samuel en Rama, y le dijeron: He
aquí, tú has envejecido, y tus hijos no andan por tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un
rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.”53
No pareció bien la petición a Samuel pero Jehová intervino y les concedió sus deseos.
Bajo la guía del Señor les escogió rey, no sin antes advertirles de las consecuencias
negativas que ello implicaría. Pero el pueblo en su necedad olvidó una vez más que su
fuerza estaba en Dios y no en el brazo de la carne.
“No, sino que habrá rey sobre nosotros, y nosotros seremos también como todas las
naciones; y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros y hará nuestras
guerras”54 respondieron a Samuel.
Fue así que Israel tuvo rey. Primero Saúl al que sucedieron David y su hijo Salomón. Si
bien con este último Israel alcanza el esplendor de su poderío territorial y político, el
camino iniciado signado por la falta de fe y la desobediencia resultante condujo al reino de
Israel a su división y destrucción final.
A la muerte de Salomón acaecida hacia el 980 a.C., el pueblo dividió su lealtad entre uno
de sus hijos, Roboam, y Jeroboam, un valiente guerrero de quien se había profetizado
que sería rey sobre parte de Israel.55 Ello forzó a que el reino se dividiera. Las tribus de
Judá y Benjamín permanecieron leales a Roboam (reino de Juda) en tanto que las
restantes diez se sujetaron a Jeroboam (constituyendo el reino del Norte o de Israel56).
Los siguientes dos siglos fueron testigos de una sucesión de ciclos de apostasía y
obediencia a las leyes y estatutos de Dios, según la conducta de los reyes que se
sentaran sobre el trono de cada reino. Durante ese período la mayoría de los profetas
52 Hechos 13:20
53 1 Samuel 8:4-5
54 1 Samuel 8:19-20
55 Véase 1 Reyes 11:26-40
56 No se debe confundir el reino de Israel que conformaron las diez tribus con el anterior reino de Israel que fuera
gobernado por Saúl, David y Salomón.
19
enviados por el Señor fueron perseguidos y muertos. No en balde Jesús se lamentó sobre
la conducta de los habitantes de Jerusalén y recordando la historia desde los tiempos de
la división del reino exclamó: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas
a los que te son enviados!”57
No corrió mejor suerte el reino de Judá, aunque por ser más obediente a las
amonestaciones de sus profetas, en particular Isaías, postergó su caída por algunos años
más, siendo finalmente arrasada por los babilonios poco después del año 600 a.C..
También en este caso, los habitantes de las tierras conquistadas fueron deportados.
El cautiverio en Babilonia duró setenta años, conforme fuera profetizado por Jeremías.58 A
poco de haber sido conquistada Babilonia por los persa, el rey Ciro permitió que un grupo
de judíos al mando de Zorobabel volviese a Jerusalén a reconstruir el Templo. Años más
tarde, su sucesor Darío renovó el decreto de Ciro sobre la reconstrucción del Templo de
Jerusalén.
57 Lucas 13:34
58 Jeremías 25:11
20
V
EL MINISTERIO TERRENAL DE JESUCRISTO
Como hemos establecido desde el comienzo, todo el Plan de Salvación está centrado en
Jesucristo y apunta a Su misión redentora. Desde un principio el Evangelio fue predicado
a los hijos de Dios con el propósito de llevarles a Cristo.
Aunque los escritos del Viejo Testamento han sido redactados mayormente en un
lenguaje simbólico es posible advertir referencias al Hijo de Dios desde los primeros
versículos. ¿A quién más que el Salvador podría estarse refiriendo el pasaje de Génesis
3:15 cuando se refiere a la “simiente de mujer” que tendría enemistad con el adversario.
Ya quedó claro que el convenio con Abraham hace referencia a Jesús. Pero más allá de
estas consideraciones, es indudable que los profetas testificaron de Su ministerio y entre
ellos Isaías es quien más se destaca.
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y
llamará su nombre Emanuel.”59
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado estará sobre su hombro; y se
llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Principe de paz. El aumento
de su dominio y la paz no tendrán fin, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y
confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre...”60
“Mas tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será
gobernante en Israel; y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los dias de la
eternidad.”61
“Mas él herido fue por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.”62
El sacrificio del cordero pascual63 era un aspecto sobresaliente de la ley mosaica. Todos
los años un cordero sin defecto debía ser inmolado como recordatorio de que los
primogénitos de Israel habían sido salvos de morir junto con los de los egipcios poco
antes de la salida de Egipto64. Era además un símbolo del Salvador, que también sería
inmolado en la cruz para salvación del pueblo. Cuando Pablo enseñó a los judíos que la
Ley de Moisés se había cumplido en Cristo, claramente señaló ese simbolismo:
“Limpiaos, pues, de la vieja levadura (es decir, la ley mosaica) para que seáis nueva masa
59 Isaías 7:14
60 Isaías 9:6-7
61 Miqueas 5:2
62 Isaías 53:5 Véase todo el capítulo.
63 Ex12:
3,5-6
64
21
(en el Evangelio pleno), como sois, sin levadura , porque nuestra Pascua, que es Cristo,
ya fue sacrificada por nosotros”65.
“...sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conducta, la cual recibisteis por tradición
de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya ordenado desde antes de la
fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor a vosotros, que por
medio de él creéis en Dios, quien le resucitó de entre los muertos, y le ha dado gloria, para que
vuestra fe y esperanza sean en Dios.”66
Es interesante señalar que Pedro enseña que la misión redentora de Jesucristo estaba
específicamente ordenada desde antes de la fundación del mundo. Ello armoniza con el
hecho de que su ministerio fue profetizado a los hombres desde el comienzo, ya que
como lo indica el mismo Pedro en otra de sus epístolas, “la profecía nunca fue dada por
voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el
Espiritu Santo”67.
Podemos aún agregar otro concepto que esclarece aún más esta línea de pensamiento.
¿Qué distingue a un profeta? Según el diccionario es una persona poseedora del don de
profecía68. De acuerdo a lo declarado por el ángel a Juan cuando estaba desterrado en la
isla de Patmos “el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía”69 La conclusión que se
desprende es obvia: ¡todos los profetas de todas las dispensaciones han dado testimonio
de una manera u otra acerca de Jesucristo y su misión, y lo han hecho por el poder del
Espíritu Santo!
Cristo es la figura central de Plan de Salvación por cuanto era necesario que padeciese
en la cruz y muriera por los pecados de la humanidad a fin de atraer a sí a los hombres y
salvarlos de la muerte.Sólo Él podía ofrecer Su vida divina en pago por nuestra redención.
En palabras de Pablo:
“Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; y llegó a ser primicias de los que
durmieron. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la
resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos
serán vivificados.”70
“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. T Y el Verbo fue
hecho carne y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno
de gracia y de verdad.”71
Estos versículos del Evangelio de Juan dejan en claro que el Verbo es Jesús y que al
principio era con Dios. Pero no clarifican mucho acerca de la identidad de Jesús y su
relación con el Padre. En verdad la Biblia resulta ambigua en muchos casos y de ello se
han desprendido la multiplicidad de interpretaciones sobre la naturaleza de la Trinidad y
sus integrantes.
Dejaremos este asunto para más adelante72 y veremos cómo la revelación moderna arroja
más luz sobre el tema hasta eliminar todas las dudas al respecto.
Existe sin embargo un aspecto de la naturaleza de Jesús que es oportuno no dejar pasar
aprovechando para ello las escrituras bíblicas exclusivamente. Veamos antes dos
testimonios de apóstoles del Señor acerca de Jesucristo:
“En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no le conoció.” 73
(Juan)
“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque por él fueron creadas
todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean
tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para
él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten...”74 (Pablo)
“Éstos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día en que Jehová
Dios hizo la tierra y los cielos...”75
“De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, porque él la fundó sobre los
mares, y la afirmó sobre los ríos.”76
“Benditos sois vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Los cielos son los cielos de
Jehová, pero ha dado la tierra a los hijos de los hombres.”77
La conclusión es obvia. Pero se reafirma más con la declaración del propio Jesús cuando
replicó a los judíos diciendo: ”Antes que Abraham fuese, yo soy”. La aseveración de que
Él era Jehová resultaba clara. Los judíos así lo entendieron recordando el pasaje de
Éxodo 3:14 donde el Dios de Abraham, Isaac y Jacob se identifica a sí mismo como YO
SOY.
Concluyendo que Jesús blasfemaba “tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero
Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”78
evocó enfáticamente aquella respuesta que recibió Moisés de Dios al pie de la zarza
ardiente:
“Y dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros
padres me ha enviado a vosotros; si ellos me preguntan: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les
responderé?
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO
SOY me ha enviado a vosotros.”79
Resta aún otro hecho por consignar antes de pasar a referirnos a la Iglesia primitiva en
tiempos de los Apóstoles.
Hablando con los judíos Jesús se comparó con el Buen Pastor que ama a sus ovejas y
pone Su vida por ellas. Luego agregó:
“También tengo otras ovejas que no son de este redil; a aquéllas también debo traer, y oirán mi voz, y habrá un
rebano y un pastor.”80
¿A qué ovejas se estaba refiriendo? ¿Dónde estaría ese rebaño? ¿Quién sería su pastor?
Dejaremos por ahora estas preguntas en suspenso, pero deberemos tenerlas presentes
cuando analicemos El Libro de Mormón.81
79 Éxodo 3:13-14
80 Juan 10:16
81 Véase pág. 35
24
VI
LA IGLESIA PRIMITIVA
Consciente de su muerte próxima, Jesús ya había previsto que Pedro, como el Apóstol
más antiguo, sería su sucesor en la tierra. “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos”,
le dijo antes de su arresto. “ Y todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y todo
lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.”82
La Iglesia así establecida comenzó a crecer y progresar con la labor proselitista de los
discípulos a lo largo y ancho del Imperio. Una de las primeras medidas fue llenar la
vacante en el quórum de los Doce Apóstoles causada por la muerte de Judas Iscariote.
Pedro, en calidad de cabeza visible de la Iglesia, propuso “que de estos hombres que han
estado junto con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre
nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros
fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección”. 83 Era
imprescindible para asegurar el orden de la Iglesia y el ejercicio de la autoridad para
dirigirla que el Quorum de los Doce Apóstoles estuviese completo.
Durante casi cien años la Iglesia trató de seguir adelante, sufriendo primero las
persecuciones de las jerarquías sacerdotales judías que veían en las enseñanzas de
Jesús una amenaza a su posición privilegiada en la sociedad. Después la persecución
vino del propio poder político del Imperio Romano. Éste, que por lo general era tolerante
con las religiones de los pueblos conquistados, reprimió a los cristianos por no confesar la
lealtad requerida hacia el César que era considerado un dios en el Imperio.
82 Mateo 16:19
83 Hechos 1:21-22
25
Siglos de Apostasía
A inicios del siglo IV D.C., el Imperio Romano también hace crisis. Como el crisol de
naciones que la constituían se estaba fragmentado, la unidad del Imperio peligraba. La
presión de los pueblos bárbaros en sus fronteras, la corrupción política y las guerras
intestinas fomentadas por ambiciones personales e intrigas palaciegas, la diversidad
cultural y religiosa y la decadencia de las clase dominante ponían en riesgo su
superviviencia.
De ese modo fue posible que en el año 313 el emperador Constantino emitiera el decreto
de Milán, estableciendo la libertad de religión más amplia en el Imperio, cesando
oficialmente la persecución a los cristianos y favoreciendo a la religión cristiana a través
de las acciones del estado. Constantino declaró haber tenido la visión de una cruz en el
cielo con la inscripción “CON ESTO VENCERÁS” durante la batalla de Ponte-Milvio (año
312), con cuya victoria allanó su camino al trono. Fue así que decidió dar los pasos
necesarios para convertir la religión cristiana la favorita del Estado. Desde el punto de
vista político fue una medida salvadora del Imperio, pues el cristianismo resultaba ser la
única fuerza que podía amalgamar la frágil cohesión del Imperio.
Dado que la propia iglesia cristiana adolecía de divisiones y disputas, tanto doctrinales
como las que promovían diversos obispados por la preeminencia jerárquica, Costatino
resuleve convocar un concilo en la ciudad de Nicea para unificar la doctrina cristiana (año
325). En dicho concilio se sentaron las bases para la adoración de “un solo Señor
Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre,
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho,
consustancial al Padre ”.
Años más tarde, aunque no como resultado de un concilio, lo que se conoce como el
Credo de Anastasio complementó las declaraciones del de Nicea. Parte de ese credo
establecía:
El despertar espiritual
Lutero fue perseguido y excomulgado por traducirla al alemán. William Tyndale fue
ejecutado por estrangulamiento y luego quemado en público por traducirla al inglés. John
Wyclif también tradujo la Biblia al inglés siendo por tal motivo declarado hereje cuarenta
años después de su muerte, su tumba profanada y sus restos quemados y arrojados al
mar.
Aunque el resultado de ese movimiento cuestionador, del cual Lutero fue figura
prominente, derivó en el surgimiento de muchas nuevas iglesias, cada una interpretando
de forma particular determinados puntos de doctrina, el proceso abrió el camino para una
libertad religiosa sin la cual no hubiera sido posible una nueva y última dispensación: la
del Cumplimiento de los Tiempos.
84 Fuente: [Link]
85 E. G. Schwiebert. Luther and His Times, pág. 509
27
VII
LA PRIMERA VISIÓN
La muerte de la iglesia primitiva de Cristo no fue algo inesperado en el contexto de las
enseñanzas de los profetas de la antigüedad. Pablo advirtió que después de su partida
entrarían en medio de los fieles lobos rapaces que no perdonarían al rebaño y que de
entre los propios miembros se levantarían hombres que hablarían cosas perversas, para
arrastrar a los discípulos tras si.86
Y agregaba:
“No os engañe nadie de ninguna manera, porque no vendrá (Cristo) sin que antes venga la
apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, oponiéndose y levantándose
contra todo lo que se llama Dios, o lo que se adora; tanto que se sienta en el templo de Dios como
Dios, haciéndose pasar por Dios.”87
Pablo estaba pensando en lo mismo cuando dijo: "Yo sé que después de mi partida
entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. ... se
levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos."89
Ese tiempo de oscuridad no duraría para siempre. Hablando a los judíos, Pedro afirmó
que vendrían tiempos de refrigerio de la presencia del Señor, y que Él enviaría
nuevamente a Jesucristo, “a quien de cierto es menester que el cielo reciba hasta los
tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos
profetas que han sido desde tiempos antiguos”90.
Esta restauración de todas las cosas no significa otra cosa que una última dispensación
donde todo conocimiento y toda verdad se destilaría desde los cielos restableciendo sobre
la tierra la plenitud de los convenios y ordenanzas91 del Evangelio reveladas desde los
tiempos de Adán.
Pablo fue muy explícito al afirmar que Dios había dispuesto “reunir todas las cosas en
Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, tanto las que están en los
cielos como las que están en la tierra”92.
86 Hechos 20:29-30
87 2 Tesalonisences 2:3-4 . Paréntesis agregado
88 2 Pedro 2:1
89 Hechos 20:29-30
90 Hechos
3:19-21
91
92 Efesios 1:10
28
La Primera Visión
En las primeras décadas del siglo XIX una ola de fervor religioso impregnaba las
comarcas donde el joven José Smith y su familia vivían. Así lo describió años más tarde el
propio Smith:
“Durante el segundo año de nuestra residencia en Manchester, surgió en la región donde vivíamos
una agitación extraordinaria sobre el tema de la religión. Empezó entre los metodistas, pero pronto
se generalizó entre todas las sectas de la comarca. En verdad, parecía repercutir en toda la
región, y grandes multitudes se unían a los diferentes partidos religiosos, ocasionando no poca
agitación y división entre la gente; pues unos gritaban: “¡He aquí!”; y otros: “¡He allí!” Unos
contendían a favor de la fe metodista, otros a favor de la presbiteriana y otros a favor de la
bautista.
“Porque a pesar del gran amor expresado por los conversos de estas distintas creencias en el
momento de su conversión, y del gran celo manifestado por los clérigos respectivos, que
activamente suscitaban y fomentaban este cuadro singular de sentimientos religiosos —a fin de
lograr convertir a todos, como se complacían en decir, pese a la secta que fuere— sin embargo,
cuando los conversos empezaron a dividirse, unos con este partido y otros con aquél, se vio que
los supuestos buenos sentimientos, tanto de los sacerdotes como de los conversos, eran más
fingidos que verdaderos; porque siguió una escena de gran confusión y malos sentimientos —
sacerdote contendiendo con sacerdote, y converso con converso— de modo que toda esa buena
voluntad del uno para con el otro, si es que alguna vez la abrigaron, se había perdido
completamente en una lucha de palabras y contienda de opiniones.”93
La actitud de José Smith ante tanta disensión fue de incertidumbre respecto a qué hacer.
“En medio de esta guerra de palabras y tumulto de opiniones, a menudo me decía a mí mismo:
¿Qué se puede hacer? ¿Cuál de todos estos grupos tiene razón; o están todos en error? Si uno
de ellos es verdadero, ¿cuál es, y cómo podré saberlo?”
Estando arrodillado en ferviente súplica vio una columna de luz, más brillante que el sol,
directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar
sobre él.95
“Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no
admiten descripción. Uno de ellos me habló , llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al
otro:Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!
“Había sido mi objeto recurrir al Señor para saber cuál de todas las sectas era la verdadera, a fin
de saber a cuál unirme. Por tanto, luego que me hube recobrado lo suficiente para poder hablar,
pregunté a los Personajes que estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era la
verdadera (porque hasta ese momento nunca se me había ocurrido pensar que todas estuvieran
en error), y a cuál debía unirme.
“Se me contestó que no debía unirme a ninguna, porque todas estaban en error; y el Personaje
que me habló dijo que todos sus credos eran una abominación a su vista; que todos aquellos
profesores se habían pervertido; que 'con sus labios me honran, pero su corazón lejos está de mí;
enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, teniendo apariencia de piedad, mas
negando la eficacia de ella'.”96
¡Los cielos se habían vuelto a abrir! ¡Dios una vez más se comunicaba con Sus hijos a
través de un nuevo profeta! Aquella mañana, en aquel lugar que ha llegado a conocerse
como la Arboleda Sagrada, se inició una época brillante para la historia de la Humanidad.
La restauración prometida había dado comienzo.
Muchas cosas podrían resaltarse de la experiencia del joven profeta. Sin duda el fruto
más importante de su visión fue el conocimiento de la verdadera naturaleza de la Dios el
Padre y su Hijo Jesucristo. Lo que casi dos milenios habían susurrado desde los Escritos
Sagrados al corazón de los hombres y que éstos se habían negado a escuchar,
sumiéndose en disquisiciones filosóficas injertadas de culturas paganas e impregnando
sus enseñanzas con “fábulas astutamente inventadas”97, aquella singular ocasión
descubrió sencillamente, a la vista de José Smith y de cualquiera que creyese en su
testimonio, que el “Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre;
así también el Hijo”98. Padre e Hijos eran seres individuales, separados y tangibles, de
carne y huesos pero con cuerpos glorificados.
“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su prójimo”100
“Pero Esteban, estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios,
y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: ¡He aquí, veo los cielos abiertos y al Hijo del
Hombre que esta a la diestra de Dios!”102
El Libro de Mormón
Tiempo después el joven recibió la visita de un mensajero celestial llamado Moroni quien
le dijo que Dios tenía “una obra para (él), y que entre todas las naciones, tribus y lenguas
se tomaría (su) nombre
para bien y para mal, o sea, que se iba a hablar bien y mal de (él)
entre todo pueblo”
Le habló asimismo de “un libro, escrito sobre planchas de oro, el cual daba una relación
de los antiguos habitantes de este continente, así como del origen de su procedencia.
También declaró que en él se encerraba la plenitud del Evangelio eterno cual el Salvador
lo había comunicado a los antiguos habitantes”104.
Pasados otros cuatro años, las planchas de oro le fueron entregadas al joven José, quien
por el poder de Dios los tradujo produciendo la obra conocida como El Libro de Mormón.
Este libro contiene los anales de tres pueblos de la antigüedad que fueron traídos del
Viejo Mundo al contienente americano por la mano de Dios. Guiados por profetas dejaron
un registro de sus logros, guerras y hechos religiosos. Sobresale en su texto la narración
de la visita de Jesucristo a América luego de su resurrección.
Las planchas de oro a partir de las cuales José Smith hizo su traducción fueron
compiladas por un profeta llamado Mormón que vivió aproximadamente entre los años
311 a 385 d.C. Éste tuvo en su poder los anales llevados por los pueblos que le
antecedieron. A la muerte de Mormón su hijo Moroni, el mensajero que apareció a José
Smith en calidad de ser resucitado, también escribió sobre las planchas y finalmente las
selló y enterró para que fueran preservadas hasta los tiempos modernos.
104José Smith – Historia 1:34. Por un relato completo de las experiencias de José Smith se remite al lector a la Sección
José Smith – Historia.
31
VIII
EL LIBRO DE MORMÓN
El cuadro que sigue muestra la estructura del libro. Ésta está dividida en quince secciones
llamadas ”libros” con excepción de la titulada Palabras de Mormón A su vez posee una
portada escrita por Moroni.
El Libro de Mormón también hace referencia a cuatro grupos de planchas de metal cuyos
contenidos fueron compendiados o incorporados a la compilación de Mormón. Éstas son:
las Planchas de Bronce de Labán, las Planchas Mayores y Menores de Nefi, las Planchas
de Eter y las propias Planchas de Mormón.
Mormón comenzó su trabajo por un compendio de las Planchas Mayores de Nefi, que
contenían el relato de la historia secular de los pueblos a que hacían referencia. Dicho
compendio corresponde a la mayor parte de la obra y concluye en el capítulo 7 de la
sección denominada Libro de Mormón105.
Las mencionadas Planchas de Éter contienen la historia de un pueblo que llegó a América
en el tiempo en que Dios confundió las lenguas en la Torre de Babel.
105Una de las secciones se denomina Libro de Mormón y no debe confundirse con la obra propiamente dicha, que
también ostenta el mismo título, ni con las Planchas de Mormón que comprenden el texto entre las secciones de
Mosíah hasta la de Moroni.
106 1 Nefi 5:11-13
32
Durante el primer año107 del reinado de Sedequías, rey de Judá, Lehi es llamado por el
Señor para profetizar la inminente destrucción de Jerusalén a manos de los Babilonios.
Rechazado por los judíos que intentan matarle, el Señor le manda en un sueño que parta
para el desierto junto con su familia. Sus dos hijos mayores (Lamán y Lemuel) murmuran
contra él y se muestran rebeldes, en tanto que su hijo Nefi se manifiesta obediente al
mandato del Señor y cree en las palabras de su padre. La actitud humilde de Nefi trae
como consecuencia que el Señor le favorece y promete que será puesto por gobernante
sobre sus hermanos.
A poco de salir para el desierto los hijos mayores de Lehi deben volver para obtener las
planchas de bronce en poder de Labán. Éstas serán de valor incalculable a fin de que
preservar para las futuras generaciones el idioma y la genealogía de sus padres; y
también “las palabras que han salido de la boca de todos los santos profetas”.
Nefi ejerce la fe suficiente para conseguir las planchas. Poco después los hijos de Lehi
vuelven por segunda vez a Jerusalén para invitar a Ismael y a su familia a unirse a ellos
en su viaje. Ismael acepta ir con ellos, con lo cual la colonia de Lehi se completa y parte
para el desierto.
Durante ocho años vagan por el desierto hasta llegar a una tierra que llaman Abundancia
a orillas de un gran mar. Bajo la dirección del Señor Nei contrruye un barco y el grupo
zarpa, llevado por el poder de Dios a “una tierra de promisión... una tierra escogida sobre
todas las demás” (América).
Así como resultaba importante estar en posesión de las planchas de bronce de Labán,
que contenían las Escrituras, Nefi recibe el mandato de llevar su propio registro con las
revelaciones y enseñanzas que recibe de parte del Señor. Aparta una planchas que llama
Menores para “escribir acerca de las cosas de Dios. Porque toda (su) intención es
persuadir a los hombres a que vengan al Dios de Abraham, y al Dios de Isaac, y al Dios
de Jacob, y sean salvos”108.
No serían esos los únicos registros que llevarían Nefi y sus descendientes, pues también
“muchos de (los) hechos (del pueblo) esta(rían) escritos sobre las planchas mayores, (así
como) sus guerras, y sus contenciones, y los reinados de sus reyes”109.
Es así que el contenido de las primeras secciones del Libro de Mormón abundan en
profecías, enseñanzas espirituales y citas de los libros de Moisés y los profetas extraídas
de las planchas de bronce. Es de notar que estas citas están transcritas en su mayor
pureza, puesto que provienen de texto hebreos originales muy antiguos.
Una vez llegados a la tierra prometida, la colonia de Lehi empezó a properar por las
riquezas y abundacia de recursos que ofrecía el [Link] embargo, la unidad del grupo
no dura mucho pues el recelo y malestar de los hermanos mayores de Nefi contra su
dirección pone en riesgo la vida de éste. El Señor le advierte a Nefi que se aparte de ellos
y huya al desierto, con todos los que quisieran acompañarle.
La división crea dos grupos que se hacen llamar nefitas y lamanitas. Con el tiempo, en
tanto que los nefitas siguen fieles a la ley de Moisés y las enseñanzas de Nefi, los
lamanitas se convierten en un pueblo ocioso, lleno de maldad y astucia, y cazadores de
animales salvajes en el desierto.
Las continuas guerras entre nefitas y lamanitas pautan buena parte de la historia
registrada en El Libro de Mormón. Entre los nefitas, reyes y profetas se suceden en tanto
que los anales llevados de generación en generación continúan abundando en
enseñanzas y explicaciones sencillas y profundas del la palabra revelada.
“Y descubrieron a un pueblo llamado el pueblo de Zarahemla. Ahora bien, hubo gran alegría entre
el pueblo de Zarahemla; y también Zarahemla se regocijó en extremo porque el Señor había
enviado al pueblo de Mosíah con las planchas de bronce que contenían los anales de los judíos.
“Y he aquí, sucedió que Mosíah descubrió que la gente de Zarahemla había salido de Jerusalén
en la época en que Sedequías rey de Judá , fue llevado cautivo a Babilonia. Y viajaron por el
desierto, y la mano del Señor los condujo, a través de las grandes aguas, a la tierra donde Mosíah
los encontró ; y allí habían morado desde aquel tiempo.”110
Otro acontecimiento importante tiene lugar durante el reinado de Mosiáh II (aprox. año 92
a.C). Veinticuatro planchas de oro descubiertas por el pueblo de Limhi son traducidas por
este rey por medio del poder de Dios, ya que Mosiah II era además profeta y vidente.
Dichas planchas (llamadas “de Eter”) daban “una historia (de un) pueblo exterminado111,
desde la época en que fueron destruidos remontándose hasta la construcción de la gran
torre, cuando el Señor confundió el lenguaje del pueblo y fueron esparcidos por toda la
superficie de la tierra, sí, y aun desde esa época hasta la creación de Adán.”112 Estas
planchas fueron compendiadas y adicionadas a las planchas de Mormón por su hijo
Moroni, como ya hemos mencionado.
No debe pensarse que durante el transcurso del lapso reseñado los nefitas hayan sido
siempre un pueblo justo y en contrapartida, los lamanitas no. El Libro de Mormón relata la
conversión de miles de lamanitas al Evangelio como resultado de la obra misional de los
hijos de Mosíah II: la aparición de profetas como Samuel el Lamanita y da cuenta que los
lamanitas convertidos llegaron a ser mucho más justos de lo que alguna vez lo fueron los
nefitas. Por otro lado, en muchas ocasiones el pueblo nefita se desvió de las enseñanzas
de los profetas y surgieron cada tanto disidentes en su seno que provocaron guerras y
contiendas con gran pérdida de vidas entre el pueblo.
Poco antes del nacimiento del Salvador se predijeron grandes señales que terstificarían
del acontecimiento.
“Y sucedó que ... he aquí, empezaron a cumplirse más plenamente las profecías de los profetas;
porque empezó a haber mayores señales y mayores milagros entre el pueblo.”113
Nefi, un descendiente de aquel otro Nefi que llegó de Jerusalén, fue visitado por la voz del
Señor que le anunció su inminente advenimiento en la tierra de sus antepasados. Esto es
lo que Mormón registró al respecto en su compendio:
“Y sucedió que todo ese día imploró fervorosamente al Señor, y he aquí, la voz del Señor vino a
él, diciendo:
“Alza la cabeza y sé de buen ánimo, pues he aquí, ha llegado el momento; y esta noche se dará la
señal, y mañana vengo al mundo para mostrar al mundo que he de cumplir todas las cosas que he
hecho declarar por boca de mis santos profetas. He aquí, vengo a los míos para cumplir todas las
cosas que he dado a conocer a los hijos de los hombres desde la fundación del mundo, y para
hacer la voluntad así la del Padre como la del Hijo: la del Padre por causa de mí, y la del Hijo por
causa de mi carne. He aquí, ha llegado el momento y esta noche se dará la señal.
“Y aconteció que se cumplieron las palabras que se dieron a Nefi, tal como fueron dichas; porque
he aquí, a la puesta del sol, no hubo obscuridad; y el pueblo empezó a asombrarse porque no
hubo obscuridad al caer la noche.”114
El Libro de Mormón testifica también que treinta y tres años más tarde otros fenómenos y
señales se dieron a la muerte de Jesucristo:
Y sucedió que en el año treinta y cuatro, en el cuarto día del primer mes, se desató una gran
tormenta, como jamás se había conocido en toda la tierra.
Y hubo también una grande y horrenda tempestad; y hubo terribles truenos de tal modo que
sacudían toda la tierra como si estuviera a punto de dividirse. Y hubo relámpagos
extremadamente resplandecientes, como nunca se habían visto en toda la tierra.
111 los jareditas
112 Mosíah 28:17
113 3 Nefi 1:4
114 3 Nefi 1: 12-15
35
“Y así quedó desfigurada la superficie de toda la tierra por motivo de las tempestades, y los
truenos, y los relámpagos, y los temblores de tierra. Y he aquí, las rocas se partieron; fueron
despedazadas sobre la superficie de toda la tierra, de tal modo que se hallaron hechas pedazos, y
partidas y hendidas, sobre toda la faz de la tierra.
“Y aconteció que cuando cesaron los truenos, y los relámpagos, y la tormenta, y la tempestad, y
los temblores de la tierra —pues he aquí, duraron como unas tres horas; y algunos dijeron que fue
más tiempo; no obstante, todas estas grandes y terribles cosas acontecieron en el espacio de
unas tres horas— he aquí, entonces hubo tinieblas sobre la faz de la tierra.”115
“Y hasta aquí se cumplieron las Escrituras que los profetas habían declarado. Y fue la parte más
justa del pueblo la que se salvó, y fueron los que recibieron a los profetas y no los apedrearon; y
fueron los que no habían vertido la sangre de los santos, los que no murieron.
“Y sucedió que ... a los del pueblo de Nefi que fueron preservados, y también a aquellos que
habían sido llamados lamanitas, que habían sido preservados, les fueron manifestados grandes
favores, y se derramaron grandes bendiciones sobre su cabeza, al grado que poco después de la
ascensión de Cristo al cielo, él verdaderamente se manifestó a ellos, mostrándoles su cuerpo y
ejerciendo su ministerio a favor de ellos...”116
“(Y) el Señor verdaderamente enseñó al pueblo por el espacio de tres días; y tras esto, se les
manifestaba con frecuencia, y partía pan a menudo, y lo bendecía, y se lo daba...”
Y aconteció que los discípulos que Jesús había escogido empezaron desde entonces a bautizar y
enseñar a cuantos venían a ellos; y cuantos se bautizaron en el nombre de Jesús fueron llenos del
Espíritu Santo.”
Y sucedió que hicieron todas las cosas, así como Jesús se lo había mandado. Y los que fueron
bautizados en el nombre de Jesús, fueron llamados la iglesia de Cristo.”117
En determinado momento de Su ministerio entre los nefitas, Jesús alude a sus dichos
entre los judíos respecto de “otras ovejas que no son de este redil” explicando a quines se
estaba refiriendo en esa ocasión:
“Y de cierto os digo que vosotros sois aquellos de quienes dije: Tengo otras ovejas que no son de
este redil; aquéllas también debo yo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor.
“Y no me comprendieron, porque pensaron que eran los gentiles; porque no entendieron que, por
medio de su predicación, los gentiles se convertirían.
“Ni me entendieron que dije que oirán mi voz; ni me comprendieron que los gentiles en ningún
tiempo habrían de oír mi voz; que no me manifestaría a ellos sino por el Espíritu Santo.
“Mas he aquí, vosotros habéis oído mi voz, y también me habéis visto; y sois mis ovejas, y
contados sois entre los que el Padre me ha dado.”118
Al igual que en el Viejo Mundo, la iglesia de Cristo en América cayó en la apostasía unos
trescientos años después del ministerio de Jesús. La división entre nefitas y lamanitas se
restableció y para el año 385 d.C., luego de sangrientas guerras. los nefitas terminan
siendo destruidos por los ejércitos lamanitas. Moroni, el único sobreviviente vagó en
soledad por el desierto con las planchas de oro, agregando el libro que lleva su nombre y
enterrándolas en el Cerro Cumorah, donde unos mil quinientos años después serían
desenterradas por José Smith.
Desde un principio Dios ha establecido que el camino que lleva a Él no pasa por los
senderos de la razón, aunque la verdadera religión no pueda contradecirla. Por tanto, la
veracidad del Libro de Mormón se ha de buscar por la fe y el camino de la revelación.119
Es interesante señalar, sin embargo, que existen evidencias no pocas que armonizan con
las aseveraciones contenidas en el libro respecto de la visita de Jesucristo a las Américas.
Recorriendo las leyendas y tradiciones de los indios americanos a lo largo del continente,
recogidas a través de testimonios recabados por los exploradores españoles, misioneros
y cronistas indígenas, la figura de un Gran Dios blanco se hace presente reiteradamente.
Sea que se trate del dios Quetzalcóatl de los pueblos nahuas, de Kukulcán entre los
mayas, de Gucumatz venerado por los quichés, de Viracocha en el Perú, y de Bochica o
Sumé en Colombia y Brasil respectivamente, todos los testimonios hablan de un Gran
Dios blanco que visitó los pueblos nativos en una época remota. Lo describen como de
tez blanca, rubio y de barba, de “grandes virtudes, teniéndole por justo, santo y bueno,
enseñándoles por obras y palabras el camino de la virtud y evitándoles los vicios y
pecados, dando leyes y buena doctrina; y para refrenarles de sus deleites y
deshonestidades les constituyó el ayuno... y al tiempo que se fue despidiendo de estas
gentes, les dijo que en los tiempos venideros, en un año que se llamaría Ce Acatl,
volvería y entonces su doctrina sería recibida, y sus hijos serían señores y poseerían la
tierra, y que ellos y sus descendientes pasarían muchas calamidades y persecuciones; y
otras muchas profecías, que después muy a la clara se vieron... Su vestuario era una
túnica larga”120
Debe tenerse presente que esta notable coincidencia entre los relatos ancestrales de los
indígenas americanos y los hechos descritos en El Libro de Mormón respecto a la visita
de Cristo a América tienen, como testimonio, el límite que la tradición oral y casi dos
milenios de apostasía nativa puedan imponerle. Por tanto, no es de extrañar que la
historia del Gran Dios blanco esté distorsionada con detalles adicionales que
naturalmente se apartan de los hechos registrados en en el relato nefita.
IX
DOS TESTIGOS
Al estabecer las leyes y los estatutos bajo los cuales se regirían los israelitas despúes de
su éxodo de Egipto, quedó claro que todo asunto debiera juzgarse a la luz de por lo
menos los testimonios de dos testigos.
“Un solo testigo no bastará contra ninguno por cualquier delito, o por cualquier maldad o por
cualquier pecado que se haya cometido. Por boca de dos testigos o por boca de tres testigos se
establecerá el asunto.”123
Este principio no fue abrogado con el fin de la ley de Moisés, sino que continuó vigente
como parte del Evangelio predicado por Jesús y Sus Apóstoles. Por ejemplo, Pablo lo
reafirmó al señalar en su epístola a los corintios: “Por boca de dos o de tres testigos se
establecerá toda palabra.”124 Por ser un principio eterno también se aplica al testimonio
del ministerio del Salvador. De modo que la Biblia y El Libro de Mormón testifican uno del
otro, y juntos, del Cristo Redentor. Esto nos proponemos exponer en los párrafos que
siguen.
Varios son los pasajes donde se profetiza el advenimiento del registro nefita en los últimos
días. Recordemos que la Biblia nos llega de manos de Judá, la tribu sobreviviente al
destierro en Babilonia. Además, Jesús era judío así como Sus primeros discípulos. Por
otro lado, Lehí era de la casa de José125, de donde se concluye que los registros de su
familia y descendientes que están contenidos en El Libro de Mormón nos llegan de
manos de José. Teniendo en mente estas dos observaciones, prestemos atención a los
siguientes versículos del libro de Ezequiel:
“Y tú, hijo de hombre, toma ahora un palo y escribe en él: Para Judá, y para los hijos de Israel, sus
compañeros. Toma después otro palo y escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la
casa de Israel, sus compañeros. Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y
serán uno solo en tu mano.
“Y cuando te hablen los hijos de tu pueblo, diciendo: .No nos explicaras que quieres decir con
eso? Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano
de Efraín, y a las tribus de Israel, sus compañeros, y los pondré con él, con el palo de Judá, y los
haré un solo palo, y serán uno en mi mano.”126
La palabra hebrea que ha sido traducida por “palo” al español significa “madera”,
refiriéndose a tablillas de madera que en aquellos tiempos eran comunes en Babilonia y
se utilizaban para escribir textos. De manera que las “tabilllas”de Judá y José estarían
representado registros o “libros”. En ese caso la asociación es clara. Los registros de
Judá estarían refiriéndose a la Biblia y los de José al Libro de Mormón. Ambos unidos
formarían un solo “palo” lo cual simbolizaría además la reunificación de la Casa de Israel
en tiempos futuros.
“Y los palos sobre los que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos; y les dirás: Así ha
dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales
fueron, y los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra.
“Y haré de ellos una sola nación en la tierra, en los montes de Israel; y un mismo rey será el rey
de todos ellos; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más estarán divididos en dos reinos.
“Y no se contaminarán ya más con sus ídolos, ni con sus abominaciones ni con todas sus
transgresiones; y los salvaré de todos los lugares en los cuales han pecado, y los purificaré; y
serán mi pueblo, y yo seré su Dios.”127
En uno de los pasajes de sus escritos, Isaías profetiza respecto de la apostasía que
sobrevendría a la Casa de Israel:
“Deteneos y maravillaos; cegaos y quedad ciegos; embriagaos, pero no de vino; tambaleaos, pero
no de bebida fuerte.
“Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de profundo sueño, y cerró vuestros ojos; cubrió
a los profetas, y a vuestros gobernantes y a los videntes. “128
Con posterioridad a ese silencio de los cielos, menciona que el reinicio de las visiones
(nueva dispensación) será a semejanza de un libro sellado (El Libro de Mormón) y estará
acompañado por una obra maravillosa y un prodigio que nuevamente el Señor llevará a
cabo (la restauración del Evangelio en su plenitud).
“Y os será toda visión como palabras de libro sellado... por tanto, he aquí que nuevamente haré
una obra maravillosa entre este pueblo, una obra maravillosa y un prodigio; porque perecerá la
sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la prudencia de sus prudentes.” 129
En otro pasaje del mismo libro de Isaías, Jehová explica el estado caído de la Casa de
Israel en los tiempos postreros:
“Añadid un año a otro, y que las fiestas sigan su curso... Porque acamparé contra ti a tu alrededor,
y te combatiré con torres y levantaré contra ti muros de asedio. Entonces serás humillada;
hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz desde la tierra como la de uno
que evoca a los espíritus, y tu habla susurrará desde el polvo.”130
El Libro de Mormón, traducido de las planchas enterradas por Moroni tal como lo hemos
señalado antes, marca el cumplimiento literal de esta profecía, pues por su contenido
revela a los pueblos “desde la tierraT desde el polvo” la historia y los convenios del
Señor.
Basta leer unos pocos versículos del Libro de Mormón para corroborar el testimonio que
da de la Biblia. Pero el rol del Libro de Mormón no sólo se limita a confirmar la veracidad
de las Escrituras hebreas sino que además las complementa y clarifica.
“Y aconteció que vi al resto de la posteridad de mis hermanos, y también vi que el libro del
Cordero de Dios, que había salido de la boca del judío, llegó de los gentiles al resto de la
posteridad de mis hermanos.
“Y después que hubo llegado a ellos, vi otros libros que vinieron por el poder del Cordero, de los
gentiles a ellos, para convencer a los gentiles y al resto de la posteridad de mis hermanos,y
también a los judíos que se encontraban esparcidos sobre toda la superficie de la tierra, de que
los escritos de los profetas y de los doce apóstoles del Cordero son verdaderos.
“Y el ángel me habló , diciendo: Estos últimos anales que has visto entre los gentiles, establecerán
la verdad de los primeros, los cuales son los de los doce apóstoles del Cordero, y darán a conocer
las cosas claras y preciosas que se les han quitado, y manifestarán a todas las familias, lenguas y
pueblos que el Cordero de Dios es el Hijo del Eterno Padre, y es el Salvador del mundo; y que es
necesario que todos los hombres vengan a él, o no serán salvos.”131
En unos versículos que son paralelos a los ya vistos en Ezequiel, también El Libro de
Mormón establece el papel que ambos “testimonios” tienen en establecer la verdad.
“Por lo tanto, el fruto de tus lomos escribirá , y el fruto de los lomos de Judá escribirá´ ; y lo que
escriba el fruto de tus lomos, y también lo que escriba el fruto de los lomos de Judá , crecerán
juntamente para confundir las falsas doctrinas, y poner fin a las contenciones, y establecer la paz
entre los del fruto de tus lomos, y llevarlos al conocimiento de sus padres en los postreros días, y
también al conocimiento de mis convenios, dice el Señor.”132
“Y el ángel del Señor me dijo: Has visto que el libro salió de la boca de un judío, y cuando salió de
la boca del judío, contenía la plenitud del Evangelio del Señor, de quien dan testimonio los doce
apóstoles; y ellos testifican conforme a la verdad que está en el Cordero de Dios.
“Por lo tanto, estas cosas proceden en su pureza de los judíos a los gentiles, según la verdad que
está en Dios.
“Y después que proceden por la mano de los doce apóstoles del Cordero, de los judíos a los
gentiles, tú ves la formación de una iglesia grande y abominable, que es la más abominable de
todas las demás iglesias, pues, he aquí, ha despojado el Evangelio del Cordero de muchas partes
que son claras y sumamente preciosas, y también ha quitado muchos de los convenios del Señor.
“Y ha hecho todo esto para pervertir las rectas vías del Señor, para cegar los ojos y endurecer el
corazón de los hijos de los hombres.”134
Concerniente al Libro de Mormón, José Smith declaró a los hermanos “que El Libro de
Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra
religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de
cualquier otro libro”.135
Aunque parte de la declaración pueda resultar incómoda para quienes no han obtenido un
testimonio personal de su veracidad, es incuestionable que El Libro de Mormón es la
clave de la religión mormona y de todos los hechos acontecidos después de su aparición.
Si por el contrario, El Libro de Mormón no fue traducido de planchas de oro que un ángel
le entregó a José Smith, la Primera Visión jamás existió ni José Smith fue realmente el
profeta de Dios que aseguraba ser. Todo lo contrario, todo su ministerio fue un embuste.
Por mejor intencionada que haya sido su obra, y por más noble que la iglesia pueda
parecer, se trata una institución humana fundada sobre una mentira.
“Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en
el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con
verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del
Espíritu Santo; y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas.”137
Ésta es la promesa del Libro de Mormón a todo investigador sincero, que tras cuidadosa
preparación, ofrece en ferviente oración la súplica al Señor por recibir sabiduría. Millones
han dado testimonio de su origen divino luego de recibir una respuesta a su oración.
Pero no todas las oraciones elevadas han recibido respuesta afirmativa, dirá el escéptico.
Es cierto. No todos los que afirman haber orado han logrado un testimonio del libro. Tal
vez la clave esté en la verdadera intención que el desafío requiere. No se recibe
testimonio a menos que sinceramente se esté dispuesto a vivir de acuerdo con la
respuesta que se reciba.
“Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la ola del mar, que es
movida por el viento y echada de una parte a otra.
“No piense, pues, ese hombre que recibirá cosa alguna del Señor.”138
X
LA CASA DE ISRAEL
La Iglesia de Cristo
Después de la traducción y publicación del Libro de Mormón el paso siguiente obviamente debía
ser la restauración de la Iglesia de Jesucristo sobre la tierra según el modelo que Él mismo instituyó
durante Su ministerio terrenal.
Para ello debían restaurarse las llaves y la autoridad (sacerdocio), el bautismo, el don del Espíritu
Santo y todas las demás características propias de la Iglesia del Señor.
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos con los santos, y miembros
de la familia de Dios; edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del angulo Jesucristo mismo...”139
El 15 de mayo de 1829 la autoridad para bautizar se restaura. Meses más tarde el poder
del sacerdocio en su plenitud y las llaves para presidir la obra aquí en la tierra son
conferidos por Pedro, Santiago y Juan sobre los hombros del profeta.
Algunos sostienen que la religión mormona es una nueva religión, una religión americana.
Que nació hace poco menos de doscientos años y nada tiene que ver con Cristo. Afirman
que no es cristiana ¡a pesar de su nombre y sus enseñanzas!
“Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la
obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.
“Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor
Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los
pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo.
“Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles,
profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.
“Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también
creemos que El Libro de Mormón es la palabra de Dios.
“Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus;
que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano; que Cristo reinará
personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca.”142
Pero la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no es solamente la Iglesia
Primitiva de Cristo restaurada sobre la tierra en estos tiempos. Es mucho más, como
veremos a continuación.
¿Cómo es que una persona bautizada en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días llega a ser miembro de la Casa de Israel? ¿Acaso no se necesita descender
de Jacob para pertenecer a su casa? Los judíos, ya sea que vivan en la diáspora o dentro
de los límites del estado moderno de Israel ¿no pertenecen por nacimiento a la Casa de
Israel?
“Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío,
ni griego; no hay esclavo, ni libre; no hay varón, ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo
Jesús.”143
“Ahora pues, a causa del convenio que habéis hecho, seréis llamados progenie de Cristo, hijos e
hijas de él, porque he aquí, hoy él os ha engendrado espiritualmente; pues decís que vuestros
corazones han cambiado por medio de la fe en su nombre; por tanto, habéis nacido de él y habéis
llegado a ser sus hijos y sus hijas.“144
En esta dispensación, por conducto del profeta José Smith, el Señor estableció:
“Porque quienes son fieles ... y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la
renovación de sus cuerpos. Llegan a ser los hijos de Moisés y de Aarón, y la descendencia de
Abraham, y la iglesia y reino, y los elegidos de Dios.”145
¿En que consiste entonces el recogimiento de Israel a que refieren las profecías? En la
búsqueda de quienes con “un espíritu contrito y un corazón quebrantado”147 reciban el
mensaje de la Iglesia, lo acepten y entren en el convenio del Evangelio permaneciendo
fieles a él.
“... porque así se llamará mi iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días.
“De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las
naciones; a fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea para defensa y para
refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra.”
148
Éste es el propósito de la obra misional, el motivo por el cual Dios ha vuelto a levantar Su
estandarte una vez más. En ello ha consistido siempre Su obra para con todos Sus hijos
desde Adán hasta nuestros días. Especialmente hoy, que ha dispensado Su Evangelio
por última vez.
APÉNDICE 1
Los siguientes libros y epístolas se mencionan explícitamente en el texto de la Biblia y sin
embargo no están contenidos en ella ni se conoce su paradero:
APÉNDICE 2
Una de las primeras tareas de los conquistadores de América y, en particular, de los
religiosos que les siguieron fue la de entrar en contacto con los grupos indígenas y
procurar su evangelización. Debieron aprender su idioma y enseñarles el propio,
investigar su cultura y transmitirles la suya, a los efectos de cumplir con lo que creían un
mandato divino y, de paso, suavizar la conquista.
"Pasados algunos años del gran eclipse, vino a estas regiones, del norte, un hombre barbado
y blanco de buena estatura vestido de una ropa talar blanca sembrada de cruces rojas,
descalzo, descubierta la cabeza, y un báculo en la mano, a quien llaman unos Quetzalcóatl,
otros Kukulcán, y otros Hueman. Éste, pues, dicen que era justo y santo, que les enseñó una
ley buena, aconsejándoles el vencimiento de sus propios apetitos, del odio, del vicio, y el
amor a la virtud. Dioles noticias de un Dios trino y uno, del parto de la virgen y otros
misterios que después mezclaron ellos de fábulas y desatinos, como se verá en su lugar, y
atravesando la tierra de Anáhuac y poblaciones de los Olmecas, hizo mansión un tiempo en
la ciudad de Cholula". (Lic. don Mariano Fernández de Echevarría y Veytia149, en el
capítulo 15 de su Historia de las Gentes que Poblaron la América Septentrional)
“Después de unos años... arribó a estos reinos de Ttahuantin-suyu un hombre barbudo,
mediano de cuerpo y con cabellos largos, y con camisas algo largas, y dice que era ya
hombre pasado más que de mozo, que traía canas, era flaco, el cual andaba con su bordón, y
era que enseñaba a los naturales con gran amor, llamándoles a todos hijos e hijas, el cual no
fue oído ni hecho caso de los naturales, y cuando andaba por todas las provincias ha hecho
muchos milagros, y visibles; solamente con tocar a los enfermos los sanaba ... Lo llamaban
Tonapa o Tarapaca (Tarapaca significa águila) Uiracocharapacha yachipachan o Pachaccan.
Esto significa el siervo, y Uicchaycamayoc significa predicador, y vicchaycamayoc
cunacuycamayoc …” (Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua 150, ( La relacion
de antiguedades deste Reyno del Piru, pgs. 70-71)
“Preguntando yo a los indios que qué figura tenía este viracocha cuando ansi le vieron los
antiguos según que dellos ellos tenían noticia y dijéronme que era un hombre alto de cuerpo
149 Mariano Fernández de Echeverría y Veytia * Puebla 16 de julio de 1718 - † México, 25 de febrero de 1780.
Literato, filósofo e historiador novohispano. Se le considera el primer historiador de Puebla con su obra Historia de
Puebla de los Ángeles, es autor también de una historia de México titulada Historia antigua de México que fue la
continuación de la obra inconclusa de Lorenzo Boturini. (fuente Wikipedia)
150 Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamayhua, cronista nativo que escribió su relación en 1613. (fuente
Wikipedia)
48
y que tenía una vestidura blanca que le daba hasta los tubillos (tobillos) y que esta vestidura
traía ceñida e que traía el cabello corto y una corona hecha en la cabeza a manera de
sacerdote y que andaba destocado y que traía en las manos cierta cosa que a ellos les parece
el día de hoy como estos breviarios que los sacerdotes traen en las manos y esta es la razón
que yo desto tuve según que estos indios me dijeron y pregunteles como se llamaba aquella
persona en cuyo lugar aquella piedra era puesta dijéronme que se llamaba Contiti Viracocha
Pachayachachic que quiere decir en su lengua dios hacedor del mundo ...”.(Juan de
Betanzos151, Suma y Narración de los Incas, (1551), publicado en Madrid en 1881)
"En Chichén Itzá gobernó durante algún tiempo un jefe mexicano llamado Kukulcán, que
suele identificarse con el tolteca Quetzalcóatl. Ambos nombres significan lo mismo:
'Serpiente Emplumada'; el primero en lengua maya, y el segundo en la náhuatl. Este
personaje fue en Yucatán un gran reformador o introductor de ideas toltecas y mejicanas en
general. Fundó también una nueva ciudad, a la que puso el nombre maya-mexicano de
Mayapan o 'Capital de los Mayas', y entregó su gobierno a la familia Cocom. Poco después,
y luego de haber erigido un hermoso edificio en una isla cercana a Champotón para
perpetuar su memoria, desapareció Kukulcán por la misma parte que había venido."
(Salvador Canals Frau152, Los civilizaciones prehispánicas de America, pág. 452)
"Que ya tenían noticia de que había un Dios que habitaba en los cielos. Porque habían oído
decir a sus antepasados, que antiguamente había estado un hombre maravilloso en esta
sierra, con barba crecida, y con ojotas calzadas, y manto al modo que ellos traían sus
mantas, sobre los hombros; el cual hacía muchos milagros, sanaba enfermos con agua, hacía
llover, y crecer las plantas, y los sembrados, y con un soplo hacía encender fuego, y otras
maravillas, sanando de repente a los enfermos, y dando vista los ciegos. Y en la lengua de
esta tierra hablaba con tanta propiedad y elegancia como si siempre hubiera estado en ella,
con palabras muy dulces y nuevas para ellos, diciéndoles que en lo alto de los cielos estaba
el Creador de todas las cosas, y que tenía consigo mucha cantidad de hombres y mujeres,
que resplandecían como el sol, y que a poco tiempo se fue al Perú [...]. Por donde se infiere
que este varón era algún apóstol, cuyo nombre no saben. Quedó admirado Valdivia de esta
relación, y conociendo que Dios le tomaba a él por instrumento, para volver a plantar la fe
que el santo Apóstol había predicado en este Reino, y perdidose la noticia de ella por la
injuria de los tiempos, o por los pecados de sus habitadores". (Diego de Rosales153, Historia
general de el reino de Chile, Flandes Indiano, Volumen 1, pág. 384)
151 Juan de Betanzos fue explorador y cronista español (Betanzos?, 1510 - Cuzco, 1576). Acompañó a Guebar y a
Zamar en la conquista del Perú. Fue Juan de Betanzos uno de los pocos conquistadores españoles que logró aprender
el quechua general, lengua oficial del Imperio inca, lo que le sirvió para ser el intérprete y mano derecha de Pizarro.
Gracias a ello, y a su matrimonio con la hermana de Atahualpa, logró granjearse la amistad de gran parte de la
nobleza incaica. (fuente Wikipedia)
152 (n. en 1893 en Sóller, Mallorca, España; f. el 5 de febrero de 1958 en Olivos, Argentina), fue un etnólogo,
antropólogo y americanista español radicado en Argentina, que se especializó en el estudio de la prehistoria de
América. (fuente Wikipedia)
153 Diego de Rosales (Madrid; 1601 - Santiago de Chile; 1677) Cronista español
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“CAP. V.—De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de la opinion que algunos
tienen que atravesó un Apóstol por esta tierra, y del templo que hay en Cáchan y de lo que
allí pasó.
Antes que los Incas reinasen en estos reinos ni en ellos fuesen conocidos, cuentan estos
indios otra cosa muy mayor que todas las que ellos dicen, porque afirman questuvieron
mucho tiempo sin ver el sol, y que padeciendo gran trabajo con esta falta, hacian grandes
votos é plegarias á los que ellos tenian por dioses, pidiéndoles la lumbre de que carecian; y
questando desta suerte, salió de la isla de Titicaca, questá dentro de la gran laguna del
Collao, el sol muy resplandeciente, con que todos se alegraron. Y luego questo pasó, dicen
que de hácia las partes del Mediodía vino y remanesció un hombre blanco de crecido
cuerpo, el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad y veneracion, y queste
varon, que así vieron, tenia tan gran poder, que de los cerros hacia llanuras y de las llanuras
hacia cerros grandes, haciendo fuentes en piedras vivas; y como tal poder reconociesen,
llamábanle Hacedor de todas las cosas criadas, Principio dellas, Padre del sol, porque, sin
esto, dicen que hacia otras cosas mayores, porque dió sér á los hombres y animales, y que,
en fin, por su mano les vino notable beneficio. Y este tal, cuentan los indios que á mí me lo
dixeron, que oyeron á sus pasados, que ellos tambien oyeron en los cantares que ellos de lo
muy antiguo tenian, que fué de largo hácia el Norte, haciendo y obrando estas maravillas,
por el camino de la serranía, y que nunca jamás lo volvieron á ver. En muchos lugares diz
que dió órden á los hombres cómo viviesen, y que les hablaba amorosamente y con mucha
mansedumbre, amonestándoles que fuesen buenos y los unos á los otros no se hiciesen daño
ni injuria, ántes, amándose, en todos hobiese caridad. Generalmente le nombran en la mayor
parte Ticiviracocha, aunque en la provincia del Collao le llaman Tuapaca, y en otros lugares
della Arnauan. Fuéronle en muchas partes hechos templos, en los cuales pusieron bultos de
piedra á su semejanza, y delante dellos hacian sacrificios: los bultos grandes questán en el
pueblo de Tiahuanacu, se tiene que fué desde aquellos tiempos; y aunque, por fama que
tienen de lo pasado, cuentan esto que digo de Ticiviracocha, no saben decir dél más, ni que
volviese á parte ninguna deste reino.” (Pedro de Cieza de León154, Segunda Parte de la
Crónica del Perú, pág. 20-21, edición 1880)
154 Pedro Cieza de León (Llerena, España 1518 - Sevilla, España 1554) fue conquistador, pero sobre todo, cronista e
historiador del mundo andino. (fuente Wikipedia)
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